Scielo RSS <![CDATA[Revista de ciencia política (Santiago)]]> https://scielo.conicyt.cl/rss.php?pid=0718-090X20130002&lang=es vol. 33 num. 2 lang. es <![CDATA[SciELO Logo]]> https://scielo.conicyt.cl/img/en/fbpelogp.gif https://scielo.conicyt.cl <![CDATA[<b>DIFERENCIAS GENERACIONALES EN LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL EN</b> <b>CHILE,</b> <b>1988-2010</b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200001&lng=es&nrm=iso&tlng=es La participación electoral en Chile muestra una tendencia a la baja. En el plebiscito de 1988 votó el 90% de los mayores de 18 años, pero en la elección presidencial de 2009 solo lo hizo el 63%. En los 22 años en que estuvo en vigencia el sistema de inscripción voluntaria y participación obligatoria, la caída en la participación no fue uniforme. En 2010, la tasa de inscripción en comunas de altos ingresos, como Providencia y Las Condes era de 97,1% y 69,9%, respectivamente; mientras que en comunas populares como Maipú y Puente Alto alcanzaba a 30,3% y 29% de los mayores de 18 años, respectivamente. Abordamos el debate sobre la participación electoral a partir de una discusión teórica que da cuenta de las razones que inducen a la gente a votar. Luego analizamos la evolución de la participación electoral tanto en el periodo anterior a 1973 como post-1990. Con datos de inscripción electoral y de encuestas evaluamos las características sociodemográficas de los inscritos, de los que votan y de los no inscritos. Hasta la reforma que hizo la inscripción automática y el voto voluntario, el universo electoral crecientemente representaba solo los sectores de mayores ingresos. Advertimos que la decreciente participación electoral en Chile se explica por diferencias generacionales en procesos de socialización política, por lo que los efectos de la reforma de la voluntariedad del voto pudieran no producir un aumento uniforme en la participación electoral.<hr/>Chile is experiencing a declining electoral participation. In the 1988 plebiscite, 90% of those aged 18 or older voted. In the 2009, only 64% went to the polls. In the 22 years that Chile had a system of voluntary registration and mandatory voting, the decline in electoral participation was not uniform across social groups. In 2010, electoral registration rates among voting age persons in the high income municipalities of Providencia and Las Condes were 97.1% and 69.9% respectively, while in low income municipalities like Maipú and Puente Alto only 30.3% and 29% respectively of the voting age population was registered. Starting from the theoretical discussion on the determinants ofturnout, we analyze the current debate on electoral participation and the historical evidence on pre 1973 turnout rates and electoral participation after 1989. Using electoral registration data and polls, we analyze the differences between those Chileans registered to vote and those not enfranchised. Until the reform that automatized registration and implemented voluntary voting, the voting population increasingly over represented high income voters. Because decreasing electoral participation can be explained by generational differences in socialization processes, the effects of voluntary voting might end up producing a non-uniform change in electoral participation. <![CDATA[<b>LA EVOLUCIÓN PROGRAMÁTICA DE LOS PARTIDOS CHILENOS</b> <b>1970-2009</b>: <b>DE LA POLARIZACIÓN AL CONSENSO</b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200002&lng=es&nrm=iso&tlng=es Este trabajo estima la posición de los candidatos en el eje izquierda-derecha para las seis elecciones presidenciales realizadas entre 1970 y 2009, usando para el efecto la metodología del Comparative Manifesto Project (CMP). Esto con el objeto de testear distintas hipótesis producidas en la literatura sobre la evolución ideológica de los partidos chilenos, y medir la distancia ideológica entre los distintos partidos y coaliciones. Los resultados confirman, en general, que hacia 1970 la distancia ideológica entre la izquierda y el centro, por un lado, y la derecha por el otro, era muy pronunciada. Asimismo, confirma que desde 1989 la distancia ideológica entre las coaliciones principales (la Concertación y la Alianza) es comparativamente más moderada, además de estable, aun cuando se observa un mayor acercamiento en la década de 2000. Por su parte, la Izquierda Extraparlamentaria tiene hoy posiciones programáticas más moderadas que las de Allende en 1970.<hr/>This research estimates the candidates positions in the axis right-leftfor six Chilean presidential elections between 1970 and 2009, by using the Comparative Manifesto Project's (CMP) methodology. The aim is to test several hypothesis claimed by the mainstream literature in regards to the ideological evolution within political parties, and also to measure ideological distance among parties and coalitions. The results show that in 1970 there was a relevant ideological distance between the Left and the Center with respect to the right wing candidacy. Also, it confirms that after 1989 the Right-Wing Coalition (Alianza) and the Center-Left (Concertación) presented a greater moderation in the distance, being stable until 2000 and further reduced since then. In that same line, the research shows that the extreme left (mainly the Communist party) also shows more moderate positions than those shown by Allende in 1970. <![CDATA[<b>CLIVAJES PARTIDARIOS Y CAMBIOS EN PREFERENCIAS DISTRIBUTIVAS EN</b> <b>CHILE</b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200003&lng=es&nrm=iso&tlng=es Las creencias respecto de cómo deberían distribuirse los bienes y recursos en la sociedad constituyen un elemento central de la identificación con partidos políticos. En este sentido, sería esperable que las preferencias por un rol más o menos activo del Estado en la redistribución se relacionara con distintas identificaciones partidarias y con el continuo izquierda-derecha. El presente artículo cuestiona este supuesto, proponiendo que procesos de desestructuración ideológica han llevado a que la identificación con partidos no constituya actualmente un elemento de clivaje potítico en Chile. Los datos a analizar provienen de la encuesta International Social Survey Programme (ISSP), aplicada en Chile en 1999 y 2009. Los resultados indican que existen escasas diferencias de preferencias distributivas entre quienes se identifican con distintos partidos políticos.<hr/>Beliefs about how goods and resources should be distributed in society constitute a central element in the identification with political parties. In this sense, the preference for a more or less active role ofthe state in redistribution is expected to be related with different party identifications and with the left-right continuum. The present article challenges this assumption, proposing that processes of ideological destructuration have led to that party identification does not constitute a current political cleavage in Chile. The data to be analyzed correspond to the International Social Survey Programme survey implemented in Chile in 1999 and 2009. Results indicate there are scarce differences in distributional preferences by the identification with political parties. <![CDATA[<strong><i>Identidad e institucionalización como estrategias de construcción de confianza</i></strong>: <strong><i>El caso Sino-Chileno</i></strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200004&lng=es&nrm=iso&tlng=es This article argues that China has used two mechanisms to build trust as a way to counteract the uncertainties and perception of risk produced by its growing hegemony in Latin America. On the one hand, China has reshaped its own identity by narrowing it to its market dimension. On the other, it has embarked in a process of institutionalisation of its commercial relations in order to portray itselfas an actor playing by the rules of the open global economic market and international insertion. In this scenario, the 2006 Sino -Chilean Free Trade Agreement- the first that China has ever signed with a western country, emerges as a perfect case to illustrate China's benign influence in Latin America, therefore making the analysis of it in the broader context of the rise of Chinese power in the region a productive endeavour.<hr/>Este artículo argumenta que China ha utilizado dos mecanismos de construcción de confianza que tienen como fin contrarrestar Ia incertidumbre y percepción de riesgo que su creciente influencia en América Latina provoca. Por una parte, China ha redefinido su propia identidad al restringirla a su dimensión económica. Por otra, se ha embarcado en la institucionalización de sus relaciones comerciales para aparecer como un actor respetuoso de las reglas de intercambio económico global. En este escenario, el Tratado de Libre Comercio entre China y Chile firmado el año 2006 -el primero que China firmó con un país no asiático- emerge como un ejemplo que demuestra la influencia benigna de China en América Latina, por lo que debe ser analizado dentro de un contexto amplio que tome en cuenta el creciente poder chino en la región. <![CDATA[<b>¿CHINA O</b> <b>TAIWÁN?</b>: <b>LAS PARADOJAS DE</b> <b>C0STA</b> <b>RlCA Y NICARAGUA</b> <b>(2006-2008)</b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200005&lng=es&nrm=iso&tlng=es Desde la fundación de la República Popular China en 1949 hasta el inicio de la tregua diplomática en 2008, China y Taiwán han competido por el reconocimiento de los demás Estados. Este artículo analiza dos de los últimos episodios de esa disputa: Costa Rica y Nicaragua tras la vuelta al poder de Oscar Arias (2006) y Daniel Ortega (2007). Se han elegido estos casos por la sorpresa que causaron tanto el establecimiento de relaciones diplomáticas entre San José y Pekín en junio de 2007 como el mantenimiento del reconocimiento de Managua a Taipéi. Estas paradojas se explican porque Arias priorizó las oportunidades económicas y diplomáticas que le brindaba China, mientras que Ortega antepuso la cooperación al desarrollo y en este ámbito Taiwán se mostró como un socio más dispuesto que China.<hr/>Since the founding of the People>s Republic of China in 1949 until the beginning of the diplomatic truce in 2008, China and Taiwan have competedfor being recognized by the states. This article analyzes two of the latest episodes in this competition: Costa Rica and Nicaragua after the return to power of Oscar Arias (2006) and Daniel Ortega (2007). These cases have been chosen due to the surprise caused both by the establishment ofrelations between San Jose and Beijing, in June 2007, and the continuation of Managua's recognition to Taipei. These paradoxical decisions can be explained because Arias prioritized the economic and diplomatic opportunities provided by China, while Ortega gave preference to development cooperation and in this field Taiwan was a more willing partner than China. <![CDATA[<b>MÉRITO E IGUALDAD DE OPORTUNIDADES</b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200006&lng=es&nrm=iso&tlng=es Parece razonable afirmar que las desigualdades pueden ser merecidas o inmerecidas solo si el principio de igualdad de oportunidades ha sido previamente satisfecho. El propósito de este artículo es argumentar contra el mérito como principio de justicia distributiva -esto es, el mérito como mérito comparativo- mostrando que, en ciertos casos, incluso si las desigualdades inmerecidas son eliminadas, el principio de igualdad de oportunidades no es satisfecho y, por esa razón, los juicios de mérito comparativo son ilegítimos.<hr/>It seems reasonable to claim that inequalities can be deserved or undeserved only ifthe principle of equality of opportunity has been be previously satisfied. The main purpose of this article is to argue against desert as a principle of distributive justice -that is, desert as comparative desert- by showing that, in some cases, even if undeserved inequalities are eliminated, the principle of equality of opportunity is not satisfied and, for this reason, comparative desert judgments are illegitimate. <![CDATA[<b>Evelyne Huber y John D. Stephens (2012), <i>Democracy and the</i> <i>Left. Social Policy and Inequality in Latin America</i></b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200007&lng=es&nrm=iso&tlng=es Parece razonable afirmar que las desigualdades pueden ser merecidas o inmerecidas solo si el principio de igualdad de oportunidades ha sido previamente satisfecho. El propósito de este artículo es argumentar contra el mérito como principio de justicia distributiva -esto es, el mérito como mérito comparativo- mostrando que, en ciertos casos, incluso si las desigualdades inmerecidas son eliminadas, el principio de igualdad de oportunidades no es satisfecho y, por esa razón, los juicios de mérito comparativo son ilegítimos.<hr/>It seems reasonable to claim that inequalities can be deserved or undeserved only ifthe principle of equality of opportunity has been be previously satisfied. The main purpose of this article is to argue against desert as a principle of distributive justice -that is, desert as comparative desert- by showing that, in some cases, even if undeserved inequalities are eliminated, the principle of equality of opportunity is not satisfied and, for this reason, comparative desert judgments are illegitimate. <![CDATA[<b>Sebastián</b><b> Etchemendy (2012), <i>Models of Economic Liberalization. Business, Workers, and Compensation in Latin America, Spain, and Portugal</i></b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200008&lng=es&nrm=iso&tlng=es Parece razonable afirmar que las desigualdades pueden ser merecidas o inmerecidas solo si el principio de igualdad de oportunidades ha sido previamente satisfecho. El propósito de este artículo es argumentar contra el mérito como principio de justicia distributiva -esto es, el mérito como mérito comparativo- mostrando que, en ciertos casos, incluso si las desigualdades inmerecidas son eliminadas, el principio de igualdad de oportunidades no es satisfecho y, por esa razón, los juicios de mérito comparativo son ilegítimos.<hr/>It seems reasonable to claim that inequalities can be deserved or undeserved only ifthe principle of equality of opportunity has been be previously satisfied. The main purpose of this article is to argue against desert as a principle of distributive justice -that is, desert as comparative desert- by showing that, in some cases, even if undeserved inequalities are eliminated, the principle of equality of opportunity is not satisfied and, for this reason, comparative desert judgments are illegitimate. <![CDATA[<b>Miguel Vatter (2012), <i>Constitución y resistencia: ensayos de teoría democrática radical</i></b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200009&lng=es&nrm=iso&tlng=es Parece razonable afirmar que las desigualdades pueden ser merecidas o inmerecidas solo si el principio de igualdad de oportunidades ha sido previamente satisfecho. El propósito de este artículo es argumentar contra el mérito como principio de justicia distributiva -esto es, el mérito como mérito comparativo- mostrando que, en ciertos casos, incluso si las desigualdades inmerecidas son eliminadas, el principio de igualdad de oportunidades no es satisfecho y, por esa razón, los juicios de mérito comparativo son ilegítimos.<hr/>It seems reasonable to claim that inequalities can be deserved or undeserved only ifthe principle of equality of opportunity has been be previously satisfied. The main purpose of this article is to argue against desert as a principle of distributive justice -that is, desert as comparative desert- by showing that, in some cases, even if undeserved inequalities are eliminated, the principle of equality of opportunity is not satisfied and, for this reason, comparative desert judgments are illegitimate. <![CDATA[<b>Vanessa Lemm (2013), <i>Nietzsche y el pensamiento político contemporáneo</i></b>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-090X2013000200010&lng=es&nrm=iso&tlng=es Parece razonable afirmar que las desigualdades pueden ser merecidas o inmerecidas solo si el principio de igualdad de oportunidades ha sido previamente satisfecho. El propósito de este artículo es argumentar contra el mérito como principio de justicia distributiva -esto es, el mérito como mérito comparativo- mostrando que, en ciertos casos, incluso si las desigualdades inmerecidas son eliminadas, el principio de igualdad de oportunidades no es satisfecho y, por esa razón, los juicios de mérito comparativo son ilegítimos.<hr/>It seems reasonable to claim that inequalities can be deserved or undeserved only ifthe principle of equality of opportunity has been be previously satisfied. The main purpose of this article is to argue against desert as a principle of distributive justice -that is, desert as comparative desert- by showing that, in some cases, even if undeserved inequalities are eliminated, the principle of equality of opportunity is not satisfied and, for this reason, comparative desert judgments are illegitimate.