Scielo RSS <![CDATA[Estudios internacionales (Santiago)]]> https://scielo.conicyt.cl/rss.php?pid=0719-376920140001&lang=es vol. 46 num. 177 lang. es <![CDATA[SciELO Logo]]> https://scielo.conicyt.cl/img/en/fbpelogp.gif https://scielo.conicyt.cl <![CDATA[<strong>Los vaivenes de la política exterior argentina re-democratizada (1983-2013)</strong>: <strong>Reflexiones sobre el impacto de los condicionantes internos</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100001&lng=es&nrm=iso&tlng=es La estabilidad institucional vigente en la Argentina desde finales de 1983 no trajo consigo un escenario de continuidad para la política exterior. Frente a esto, este artículo sostiene que, sin desconocer el impacto de las variables sistémicas, los vaivenes de la política exterior se explican mayoritariamente por causas internas entre las cuales se destacan las crisis político/económicas, las tensiones entre los distintos modelos de desarrollo y sus respectivas estrategias de inserción internacional y las variaciones en la concepción de democracia. Consecuentemente, se hará una revisión breve de estas causas analizando su impacto en el devenir de la política exterior.<hr/>The current institutional stability in Argentina since late 1983 did not bring a favorable scenario for foreign policy continuity. Therefore, this paper argues that without dismissing the impact of external constraints, the ups and downs of Argentinean foreign policy can be explained mostly by domestic causes, among them: the political and economic crises, tensions among different economic development models -and their respective strategies for international insertion- and diverse understandings of democracy. Consequently, we analyze the impact of those causes on foreign policy. <![CDATA[<strong>La relación bilateral chileno-boliviana a partir de las demandas tarapaqueñas</strong>: <strong>aproximación teórica desde la paradiplomacia como heterología</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100002&lng=es&nrm=iso&tlng=es Este trabajo aborda las relaciones entre Chile y Bolivia desde 1904, año del Tratado de La Paz, y la década de 1960, cuando surge el conflicto por las aguas del río Lauca. Se analizan algunos hitos integracionistas emprendidos desde las regiones contiguas de Tarapacá-Arica y Oruro, donde se puede observar la tensión entre región y Estado nacional. El análisis se centra en el protagonismo de una pluralidad de actores políticos y sociales que promovieron y le demandaron al Estado central una mayor integración con Bolivia. Se sostiene que dichas demandas configuraron un proyecto político regional transfronterizo en el período señalado. Se pretende escudriñar en los alcances y limitaciones de una serie de prácticas regionales de alcance internacional, opacadas o silenciadas por la diplomacia oficial, interpretadas desde la perspectiva de la paradiplomacia como relación social o heterología.<hr/>This paper addresses relations between Chile and Bolivia since 1904, year of the Treaty of Peace, and the 1960s, when conflict arises over the use of the waters of the Lauca River. Some integrationist historical events embarked in the adjoining regions of Tarapacá-Arica and Oruro, where the tension between region and nation-state can be observed are examined. The analysis focuses on the prominence of a diversity of political and social actors from the central states that encouraged and demanded greater integration with Bolivia. It is contended that those demands formed a cross-border regional political project in that period. The idea is to examine the significance and limitations of a series of regional practices of international significance, overshadowed or silenced by the official diplomacy, from the perspective of paradiplomacy as a social relationship or heterology. <![CDATA[<strong>El «NO» de Ricardo Lagos a la invasión de Irak en 2003</strong>: <strong>el proceso de toma de decisiones de politica exterior en Chile</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100003&lng=es&nrm=iso&tlng=es El artículo analiza el proceso de toma de decisiones de política exterior que llevó a que Chile no apoyara la invasión estadounidense de Irak en 2003. La decisión fue tomada por el Presidente Ricardo Lagos más de un mes antes de ser comunicada a Estados Unidos y se basó en sus percepciones de que la guerra era inevitable y de que las pruebas de la existencia de armas de destrucción masiva eran inconsistentes. Estas percepciones se confirmaron mediante un razonamiento analógico comparando las exposiciones de Colin Powell y Adlai Stevenson en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La investigación se nutre de entrevistas y testimonios de algunos de los principales actores involucrados en el proceso decisorio.<hr/>This article analyzes the foreign policy decision-making process that led Chile not to support the 2003 invasion of Iraq. It states that President Ricardo Lagos made the decision a month before notifying the United States. The decision was based on Lagos' perceptions about the inevitability of the war and the inconsistence of evidence regarding the existence of weapons of mass destruction in Iraq. These perceptions were later confirmed comparing via analogical reasoning Colin Powell's and Adlai Stevenson's presentations before the UN Security Council. This research is based on interviews and statements made by some of the main actors involved in the decision-making process. <![CDATA[<strong>Reflexiones sobre el cumplimiento de la tregua entre maras en El Salvador</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100004&lng=es&nrm=iso&tlng=es En marzo del año 2012, las dos maras más poderosas y numerosas de El Salvador, la mara Salvatrucha y la mara Dieciocho establecieron una tregua entre ellas y decidieron calmarse. Con el fin de reducir los niveles de violencia que afectaba a la sociedad en general, sus más altas cúpulas se comprometieron a parar los asesinatos, secuestros y extorsiones que tenían lugar en casi todos los rincones del país desde hacía más de dos décadas. Sin embargo, en los últimos meses han aparecido algunos elementos que parecen indicar que los objetivos de la implentaciópn de la tregua eran otros, íntimamente vinculados a los negocios del narcotráfico en territorio salvadoreño. A pesar del beneplácito de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de su rol como garante del proceso de pacificación, la tregua está en manos de las maras más que de la socidedad civil, que desconfía de ella. En este contexto, correspondería a la clase política modificar el statu quo, en especial considerando la proximidad de las elecciones presidenciales.<hr/>In March 2012, the biggest and most powerful gangs in El Salvador, «maras» Salvatrucha and Dieciocho, called a truce and decided to «calm down» (calmarse). In order to reduce the high levels of violence that affect society as a whole, the heads of both maras committed themselves to stop the killings, kidnappings and blackmail that had been occurring in almost every corner of El Salvador for more than two decades. However, over the last few months there is some evidence that seems to indicate that the purposes of implementing the truce were not those that han been expressed by the maras, and were closely linked with drug trafficking in the country. In spite of the Organization of American States' (OAS) approval and its role of guarantor of the peacebulding process, the truce is in the maras' hands and not in those of the civil society, wich is still reluctant to trust these organizations. In this scenario, policymakers should change the status quo, particularly in view of the coming presidential elections. <![CDATA[<strong>Entre los «cuentos chinos» y la realidad</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100005&lng=es&nrm=iso&tlng=es En marzo del año 2012, las dos maras más poderosas y numerosas de El Salvador, la mara Salvatrucha y la mara Dieciocho establecieron una tregua entre ellas y decidieron calmarse. Con el fin de reducir los niveles de violencia que afectaba a la sociedad en general, sus más altas cúpulas se comprometieron a parar los asesinatos, secuestros y extorsiones que tenían lugar en casi todos los rincones del país desde hacía más de dos décadas. Sin embargo, en los últimos meses han aparecido algunos elementos que parecen indicar que los objetivos de la implentaciópn de la tregua eran otros, íntimamente vinculados a los negocios del narcotráfico en territorio salvadoreño. A pesar del beneplácito de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de su rol como garante del proceso de pacificación, la tregua está en manos de las maras más que de la socidedad civil, que desconfía de ella. En este contexto, correspondería a la clase política modificar el statu quo, en especial considerando la proximidad de las elecciones presidenciales.<hr/>In March 2012, the biggest and most powerful gangs in El Salvador, «maras» Salvatrucha and Dieciocho, called a truce and decided to «calm down» (calmarse). In order to reduce the high levels of violence that affect society as a whole, the heads of both maras committed themselves to stop the killings, kidnappings and blackmail that had been occurring in almost every corner of El Salvador for more than two decades. However, over the last few months there is some evidence that seems to indicate that the purposes of implementing the truce were not those that han been expressed by the maras, and were closely linked with drug trafficking in the country. In spite of the Organization of American States' (OAS) approval and its role of guarantor of the peacebulding process, the truce is in the maras' hands and not in those of the civil society, wich is still reluctant to trust these organizations. In this scenario, policymakers should change the status quo, particularly in view of the coming presidential elections. <![CDATA[<strong>Africa Where Are You?</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100006&lng=es&nrm=iso&tlng=es En marzo del año 2012, las dos maras más poderosas y numerosas de El Salvador, la mara Salvatrucha y la mara Dieciocho establecieron una tregua entre ellas y decidieron calmarse. Con el fin de reducir los niveles de violencia que afectaba a la sociedad en general, sus más altas cúpulas se comprometieron a parar los asesinatos, secuestros y extorsiones que tenían lugar en casi todos los rincones del país desde hacía más de dos décadas. Sin embargo, en los últimos meses han aparecido algunos elementos que parecen indicar que los objetivos de la implentaciópn de la tregua eran otros, íntimamente vinculados a los negocios del narcotráfico en territorio salvadoreño. A pesar del beneplácito de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de su rol como garante del proceso de pacificación, la tregua está en manos de las maras más que de la socidedad civil, que desconfía de ella. En este contexto, correspondería a la clase política modificar el statu quo, en especial considerando la proximidad de las elecciones presidenciales.<hr/>In March 2012, the biggest and most powerful gangs in El Salvador, «maras» Salvatrucha and Dieciocho, called a truce and decided to «calm down» (calmarse). In order to reduce the high levels of violence that affect society as a whole, the heads of both maras committed themselves to stop the killings, kidnappings and blackmail that had been occurring in almost every corner of El Salvador for more than two decades. However, over the last few months there is some evidence that seems to indicate that the purposes of implementing the truce were not those that han been expressed by the maras, and were closely linked with drug trafficking in the country. In spite of the Organization of American States' (OAS) approval and its role of guarantor of the peacebulding process, the truce is in the maras' hands and not in those of the civil society, wich is still reluctant to trust these organizations. In this scenario, policymakers should change the status quo, particularly in view of the coming presidential elections. <![CDATA[<strong>La Unión Europea y el Mediterráneo. De los primeros acuerdos a la Primavera Árabe</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100007&lng=es&nrm=iso&tlng=es En marzo del año 2012, las dos maras más poderosas y numerosas de El Salvador, la mara Salvatrucha y la mara Dieciocho establecieron una tregua entre ellas y decidieron calmarse. Con el fin de reducir los niveles de violencia que afectaba a la sociedad en general, sus más altas cúpulas se comprometieron a parar los asesinatos, secuestros y extorsiones que tenían lugar en casi todos los rincones del país desde hacía más de dos décadas. Sin embargo, en los últimos meses han aparecido algunos elementos que parecen indicar que los objetivos de la implentaciópn de la tregua eran otros, íntimamente vinculados a los negocios del narcotráfico en territorio salvadoreño. A pesar del beneplácito de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de su rol como garante del proceso de pacificación, la tregua está en manos de las maras más que de la socidedad civil, que desconfía de ella. En este contexto, correspondería a la clase política modificar el statu quo, en especial considerando la proximidad de las elecciones presidenciales.<hr/>In March 2012, the biggest and most powerful gangs in El Salvador, «maras» Salvatrucha and Dieciocho, called a truce and decided to «calm down» (calmarse). In order to reduce the high levels of violence that affect society as a whole, the heads of both maras committed themselves to stop the killings, kidnappings and blackmail that had been occurring in almost every corner of El Salvador for more than two decades. However, over the last few months there is some evidence that seems to indicate that the purposes of implementing the truce were not those that han been expressed by the maras, and were closely linked with drug trafficking in the country. In spite of the Organization of American States' (OAS) approval and its role of guarantor of the peacebulding process, the truce is in the maras' hands and not in those of the civil society, wich is still reluctant to trust these organizations. In this scenario, policymakers should change the status quo, particularly in view of the coming presidential elections. <![CDATA[<strong>Seguridad humana. Aportes críticos al debate teórico y político</strong>]]> https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-37692014000100008&lng=es&nrm=iso&tlng=es En marzo del año 2012, las dos maras más poderosas y numerosas de El Salvador, la mara Salvatrucha y la mara Dieciocho establecieron una tregua entre ellas y decidieron calmarse. Con el fin de reducir los niveles de violencia que afectaba a la sociedad en general, sus más altas cúpulas se comprometieron a parar los asesinatos, secuestros y extorsiones que tenían lugar en casi todos los rincones del país desde hacía más de dos décadas. Sin embargo, en los últimos meses han aparecido algunos elementos que parecen indicar que los objetivos de la implentaciópn de la tregua eran otros, íntimamente vinculados a los negocios del narcotráfico en territorio salvadoreño. A pesar del beneplácito de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de su rol como garante del proceso de pacificación, la tregua está en manos de las maras más que de la socidedad civil, que desconfía de ella. En este contexto, correspondería a la clase política modificar el statu quo, en especial considerando la proximidad de las elecciones presidenciales.<hr/>In March 2012, the biggest and most powerful gangs in El Salvador, «maras» Salvatrucha and Dieciocho, called a truce and decided to «calm down» (calmarse). In order to reduce the high levels of violence that affect society as a whole, the heads of both maras committed themselves to stop the killings, kidnappings and blackmail that had been occurring in almost every corner of El Salvador for more than two decades. However, over the last few months there is some evidence that seems to indicate that the purposes of implementing the truce were not those that han been expressed by the maras, and were closely linked with drug trafficking in the country. In spite of the Organization of American States' (OAS) approval and its role of guarantor of the peacebulding process, the truce is in the maras' hands and not in those of the civil society, wich is still reluctant to trust these organizations. In this scenario, policymakers should change the status quo, particularly in view of the coming presidential elections.