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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  n.37 Valdivia  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132002003700007 

 

Estudios Filológicos, N° 37, 2002, pp. 117-131

 

La elipsis en la interacción comunicativa y variación sociolingüística *

Ellipsis in communicative interactions and sociolinguistic variation

 

María Teresa Poblete

* Resultados parciales del Proyecto S-200016 de la Dirección de Investigación y Desarrollo de la Universidad Austral de Chile.


 

El propósito de este estudio es identificar y clasificar las ocurrencias de respuestas elípticas cohesivas en la entrevista para establecer la contribución de éstas a la coherencia de los textos orales. Además, se describen las variaciones condicionadas por las variables de estrato social, edad y sexo de los sujetos de la muestra. El corpus de estudio lo constituyen dieciocho entrevistas a hombres y mujeres de los estratos alto, medio y bajo de la ciudad de Valdivia, divididos en tres grupos etarios. Los resultados revelan la presencia significativa de la elipsis cohesiva en la interacción comunicativa, su contribución en la progresión temática y en la coherencia de los textos orales de la muestra. Se demuestra asimismo que la variación está condicionada por las decisiones del entrevistado/a respecto de lo que dice, y por su actitud frente a la pregunta o aserción del entrevistador, siendo esta última variable la que marca las diferencias entre estratos, entre los hombres y las mujeres, y entre la generación de jóvenes y los adultos.

 

The purpose of this study is to identify and classify occurrences of ellipsis in question-answer and other rejoinder sequences in the interview, to establish its contribution to oral textual coherence. Sociolinguistic variations derived from strata, age and sex of participants are also described. The corpus was taken from eighteen interviews to Valdivian speakers, men and women, divided into three social strata and three age groups. The results show the significant presence of ellipsis in communicative interactions, its contribution to topic progression and to the coherence of the oral texts analyzed. The sociolinguistic variation shows to be derived from the speakers' decisions with respect to what they say, and their attitudes towards the interviewer's observations (questions and other utterances). The interviewees' attitude showed significant differences among strata, between men and women, and between the youngest generation and the two older ones.


 

1. INTRODUCCION

Este trabajo se enmarca en el área de los estudios lingüístico-descriptivos del discurso y aborda el fenómeno de la elipsis como uno de los recursos de cohesión más frecuentes en la interacción comunicativa. Nos hemos planteado como objetivo identificar y clasificar las ocurrencias de réplicas elípticas cohesivas en un tipo de interacción comunicativa, la entrevista, al inicio de los turnos de los entrevistados, con el propósito de describir la contribución de éstas a la coherencia de los textos orales y al desarrollo de la interacción. Asimismo, describiremos las variaciones condicionadas por el estrato social, la edad y el sexo de los entrevistados.

En primer lugar, acotaremos algunos aspectos teóricos sobre la materia con el propósito de orientar nuestro análisis.

1.1.La cohesión. El término cohesión aparece con frecuencia en los estudios lingüísticos, pero no siempre entendido de la misma manera. A partir de Halliday y Hasan (1976), el término se refiere a relaciones extraoracionales: la cohesión es una relación semántica que se establece entre elementos de un texto y constituye uno de los factores que tiene en cuenta el hablante enfrentado con una sucesión de oraciones para decidir si se trata de un texto o de una colección accidental. Esto constituyó un cambio con respecto a la noción de cohesión que manejaban hasta aquel momento lingüistas como Hjelmslev (1971), Robins (1971), Lyons (1968), Haas (1956), por citar algunos, quienes se referían a la cohesión como "dependencia" e "interdependencia" de elementos en una oración, e incluso entre dos palabras o morfemas1.

Beaugrande y Dressler (1981) ven la cohesión como el primero de los siete principios o normas de aceptabilidad de todo texto, entendido éste como un acontecimiento comunicativo. Para estos autores, la cohesión tiene que ver con la manera como se conectan los componentes del texto superficial, es decir, las palabras que se oyen o ven. Todo aquello que contribuya a marcar las relaciones entre los componentes de un texto, haciendo referencia no sólo a las relaciones intraoracionales, sino también a los procedimientos de que dispone la lengua para usar, modificar o reducir estructuras o patrones, cae en la noción de cohesión. Calsamiglia y Tusón (1999) señalan que la cohesión constituye una de las más importantes manifestaciones de la coherencia, identificable a partir de elementos visibles y materiales. La cohesión se da en el orden interior del texto y funciona como un conjunto de enlaces intratextuales para establecer las relaciones semánticas de éste.

A la cohesión de un texto contribuyen: la reiteración, repetición (total o parcial) de elementos o estructuras, la paráfrasis, la sustitución, y la elipsis; además de una serie de recursos para establecer relaciones entre acontecimientos o situaciones en un determinado universo textual, tales como los tiempos verbales, el aspecto y los marcadores u operadores discursivos, la función informativa y el orden de los constituyentes (Casado 1993: 18). En los textos orales, la entonación también reviste una importancia decisiva para la cohesión textual (Beaugrande y Dressler 1981: 49)2.

De la naturaleza de estos procedimientos se desprende que la cohesión no sólo debe entenderse como una noción semántica, sino también sintáctica, pragmática y fonológica (con la entonación que interactúa con los tres niveles). Es semántica, puesto que se refiere a la relación de significados entre enunciados y secuencias de enunciados en los textos orales y escritos, que hace que la interpretación de uno dependa del otro anterior (relación anafórica), y a veces posterior (relación catafórica). Los procedimientos por los cuales se establecen estas relaciones entre enunciados son sintácticos. Además, la cohesión es pragmática, puesto que en la elección de los procedimientos cohesivos está involucrada la intención de los hablantes. Es precisamente esta última condición la que motiva este estudio.

1.2.La elipsis. Elipsis es la omisión de elementos lingüísticos estructuralmente necesarios que se presuponen a partir de entidades que se hallan presentes en el contexto discursivo. Si la interpretación de un enunciado se infiere de la situación extratextual, la elipsis sería exofórica y no cohesiva, como se desprende de los siguientes ejemplos (Ferrer y Sánchez 1996: 52):

­¿Qué lleva hoy?
­Lo de siempre.
­¿Un kilo?
­Sí.

Ambos participantes aluden sin nombrar a la unidad referencial pan, a un tipo de pan que ambos conocen; por consiguiente, la presuposición proviene de la situación extralingüística.

El siguiente ejemplo constituye un caso de elipsis textual, ya que cuenta con el contexto lingüístico para reponer las omisiones.

­Un grupo de alumnos hizo la monografía sobre Shakespeare. Otro, sobre Cervantes.

Otro funciona como sustituto de "grupo de alumnos" y se eliden la forma verbal hizo y la frase nominal la monografía, presentes en el texto. Es decir, se inserta sólo la información contrastiva nueva.

La elipsis hace necesaria la presuposición en la estructura del texto; el hablante da por sentado que el oyente puede reponer el elemento no dicho, de lo cual se desprende que la presuposición conlleva una relación estrecha de conocimiento del contexto social entre los participantes y que tiene que ver con la competencia comunicativa de los interlocutores. Al respecto, Ferrer y Sánchez (1996: 51) señalan: "En la interpretación del mensaje cuenta mucho la competencia comunicativa del que lo recibe, quien infiere lo que no se ha expresado a partir de lo explícito en enunciados anteriores y va construyendo, así, la coherencia de lo que escucha".

1.3.La elipsis en la interacción comunicativa. Nuestro interés se centrará en la elipsis textual y, dentro de ella, la que ocurre en la estructura inicio-respuesta o inicio de turno. El inicio de turno de un hablante y la respuesta de un oyente constituyen lo que Stubbs (1987: 131) denomina "la unidad interactiva mínima", y las define como secuencias de clases y elipsis. Mederos (1988) revisa las contribuciones de otros autores al análisis de la elipsis en el diálogo. Una de éstas es la propuesta de Halliday y Hasan (1976), para quienes la réplica (rejoinder) es todo enunciado que sigue a otro enunciado emitido por un hablante diferente y que está relacionado cohesivamente con él. Si esta réplica sigue a una pregunta la llaman contestación (response), la cual puede ser directa total, si responde a preguntas interrogativas absolutas (aquellas preguntas que esperan un o un No), o directa parcial, si sigue a una pregunta que solicita información específica (A: ¿Quién cogió el paraguas? B: Juan). Ambos tipos de preguntas pueden también recibir una contestación indirecta. Esta última puede tomar la forma de comentario (No sé, no creo); rechazo (A: ¿Dónde está el ventilador? B: En mi cuarto no); o de información suplementaria (A: ¿Puedes resolver este jeroglífico? B: Si me das cinco minutos). Por otra parte, la réplica que sigue a una aserción puede tomar la forma de consentimiento o contradicción (A: Va a llover mañana. B: / De ninguna manera); o réplica inquiridora (A: Mañana habrá buen tiempo. B: ¿Cómo lo sabes? /¿Estás seguro? / ¿Tú crees?). Si la réplica sigue a una orden, puede tomar la forma de un consentimiento (A: ¡No grites de ese modo! B: De acuerdo.); negativa (A: Déjame tu coche. B: No, de ningún modo); o también de una réplica inquiridora (A: Habla con el gerente. B: ¿Para qué?).

Otra de las propuestas revisada por Mederos (1988) es la de Quirk et al. (1979). Para estos autores, la elipsis en el diálogo se da bajo tres condiciones: repetición extrema (A: ¿No lo has oído? B: No; A: ¿Te vas? B: ); o parcial (A: ¿Se divierte mucho? B: Mucho; A: ¿Quieres gaseosa? B: Gaseosa, sí); expansión, donde el segundo hablante agrega algo a lo dicho por el primero. Esta situación puede darse por (a): complemento adverbial (A: ¿Vais a echarle los potros? B: Al amanecer); (b) un modificador (A: ¿Me compraste el bote de esencia? B: ¿El más caro?); (c) cláusula principal (A: ¿Los habrán sorprendido? B: No creo); expresión partitiva (A: ¿Habrá votado todo el curso? B: El noventa por ciento); reemplazo, cuando el segundo hablante sustituye con algún elemento nuevo lo dicho por el primero. Esto sucede según estos autores preferentemente en respuestas a preguntas parciales (aquellas que piden información específica), y en la respuesta aparece un elemento que ocupa el lugar de la expresión interrogativa (A: No sabía nada. Perdona. ¿Cuándo ha caído enfermo? B: Anoche).

2. LA MUESTRA Y PROCEDIMIENTOS

2.1.La muestra.El material de análisis, dieciocho entrevistas a nueve hombres y nueve mujeres de los estratos alto, medio y bajo de Valdivia, y de tres grupos etarios, fue extractado de una muestra de 266 valdivianos mayores de 10 años (66 familias), estadísticamente representativa de la población urbana de Valdivia. Siguiendo un índice de estratificación que consideró variables con un puntaje asignado a cada ítem dentro de una escala de siete intervalos sobre educación y trabajo del jefe de hogar, vivienda, barrio, muebles, aparatos electrodomésticos, vehículos y servicio doméstico con que contaba el grupo familiar, se hizo la identificación de tres niveles socioeconómicos: bajo, medio y alto (Cepeda et al. 1988: 42-49). Las entrevistas fueron realizadas por medio del método sociolingüístico directo; una entrevista informal cara a cara entre el informante y el investigador en el hogar del informante sobre temas de individualización personal, trabajo, gustos, actividades e intereses del entrevistado, dentro de un ambiente grato de intercambio conversacional de 30 minutos, guiado por un cuestionario ad hoc (Cepeda et al. 1988: 56-66).

2.2.Procedimientos.En primer lugar se identificó el tipo de preguntas y/o aserciones del entrevistador, así como el tipo de respuestas que provocaban de parte de los entrevistados. Para la clasificación de las respuestas se tomaron en cuenta sólo las contestaciones y réplicas elípticas al inicio del turno del entrevistado. Luego se procedió al análisis para establecer la contribución del recurso cohesivo en la coherencia textual y en la dinámica de la interacción comunicativa. Finalmente, se cruzaron los datos con las variables sociales de estrato, edad y el sexo de los informantes para descubrir la existencia o no existencia de variaciones.

Los resultados fueron sometidos a un análisis estadístico de Dócima de Proporciones Z para establecer la relevancia de los mismos.

3. ANÁLISIS

Pudimos identificar dos tipos de intervenciones de los entrevistadores: preguntas y aserciones (ejemplificadas más adelante en 3.1, 3.2 y 3.3). Las preguntas resultaron ser de tres clases: a. preguntas absolutas o polares, es decir, aquellas que esperan un o un No de parte del entrevistado (PP); b. preguntas parciales, las cuales requieren del entrevistado una información específica (PE); y c. preguntas totales de repetición y/o reemplazo (PR), denominación que le dimos a aquellas preguntas que repetían exactamente la respuesta del entrevistado o la sustituían con algún elemento nuevo, para demandar de este último la confirmación de su respuesta. Se encontraron dos tipos de aserciones: a. aquellas que demandan un acción informativa de parte del entrevistado (AI); y b. las del tipo comentarios evaluativos respecto de la información que entrega el entrevistado (¡Qué lindo! ¡Qué interesante!); o simplemente expresiones (ya, claro, ¿y?), que sólo tienen por objeto animar al entrevistado a seguir hablando (AE).

Se registraron los siguientes tipos de contestaciones y réplicas: a. las preguntas absolutas o polares generaron contestaciones directas totales de aceptación Sí (CDTa) o rechazo No (CDTn) por parte del entrevistado; b. las preguntas polares también originaron contestaciones indirectas (CI) donde el interlocutor reconoce la pregunta, pero en vez de contestar directamente con un o un No da información suplementaria (CIs), o comenta la pregunta (CIc), o no da la información que se le ha solicitado, es decir, rechaza la pregunta (CIr); c. las preguntas de repetición y/o reemplazo del entrevistador generaron contestaciones del tipo repetición total o sustitución de la pregunta (CRT), con lo que el entrevistado reafirma su contestación anterior; d. las preguntas parciales solicitando información específica generalmente fueron respondidas con contestaciones directas parciales (CDP), las cuales sólo entregan la información nueva, pero también con contestaciones indirectas de los tipos ya indicados; e. las aserciones de los entrevistadores fueron acogidas en su totalidad con réplicas de consentimiento o corroboración (Rc) por parte de los entrevistados.

3.1.Contestaciones directas totales (CDT), de repetición de la pregunta y contestaciones directas parciales.

a.Totales.El análisis indica que las preguntas absolutas o polares (PP), generalmente inducen al entrevistado a responder con contestaciones directas totales de aceptación o rechazo (CDTa) y (CDTn) respectivamente:

(1) ­¿Ustedes tienen alguna empleada doméstica? PP
  ­Sí. CDTa
     
(2) ­¿Ha tenido algún accidente? PP
  ­No/3, ni Dios lo quiera. CDTn
     
(3) ­¿Te acarrea algún problema ser el tercero? PP
  ­No creo. CDTn
     
(4) ­¿Y sabe qué quiere estudiar? PP
  ­No sé. CDTn

En (1), una joven de estrato alto, generación 1, responde con una contestación directa total de aceptación a la pregunta del entrevistador. Asimismo, en (2) una mujer del estrato alto, generación 3, responde con una contestación directa total de negación o rechazo a la pregunta sobre accidentes, donde el No de polaridad está reforzado por la expresión elíptica ni Dios lo quiera, la cual refuerza la cohesión establecida en la respuesta directa. Las contestaciones directas en (1) y (2) son cohesivas ya que presuponen la comprensión del contenido textual de los dos enunciados precedentes, en este caso, las preguntas. En (3), el entrevistado es un joven de estrato alto, quien es el tercero de cuatro hermanos. En (4), el entrevistador le pregunta a un varón del estrato medio, de tercera edad, qué va a estudiar la nieta de la que se ha estado hablando en los turnos anteriores. En ambos casos, las respuestas de los entrevistados son contestaciones directas totales de negación, puesto que No creo y No sé aportan la polaridad que se daría sólo con un o un no como en las anteriores, pero, además, este tipo de contestaciones representa la actitud de cautela de los hablantes frente a las preguntas.

b.Repetición o sustitución de la pregunta.En ocasiones, las contestaciones directas totales dan origen a otra pregunta por parte del entrevistador, preguntas de repetición (PR), las que repiten exactamente la contestación del entrevistado o la sustituyen con algún elemento nuevo, para demandar de este último la confirmación de su respuesta, como en (5). Una mujer del estrato alto, generación 3, responde con una contestación directa total de rechazo, suficiente para entender que ese no reiterado significaba que no había tenido la oportunidad de viajar a Alemania. Sin embargo, el entrevistador hace una nueva pregunta, en la que repite la contestación de la entrevistada utilizando un elemento nuevo, ¿Nunca?, que sustituye el mensaje de la entrevistada. La intención de esta pregunta es solicitar de esta última la confirmación de su respuesta. La entrevistada responde con una contestación del tipo repetición de la pregunta (CR), reiterando el Nunca.

(5) ­¿Ha tenido la oportunidad de viajar a Alemania? PP
  ­No/ no/ no/ no/ no. CDTn
  ­¿Nunca? PR
  ­Nunca, nunca (...) CR

El entrevistador también puede hacer su pregunta repitiendo en forma total la contestación del entrevistado, como es el caso del siguiente extracto de la entrevista a un joven de la generación 1, donde este último responde preguntas relacionadas con el colegio y sus profesores.

(6) ­¿Ha influido esta persona para que a ti te guste menos el ramo? PT
  ­Sí CDTa
  ­¿Sí? PR
  ­Sí CR

La cohesión por elipsis en (6) se da en las mismas condiciones que en el extracto anterior, sólo que no hay reemplazo sino repetición. En (5) y en (6) se puede observar que la reiteración de elementos refuerza la cohesión.

c.Contestaciones directas parciales.Las contestaciones directas parciales (CDP) son generalmente inducidas por preguntas que solicitan información específica (PE), y surgen del deseo del entrevistado de contestar en forma directa lo que se le pide, como se observa en los siguientes extractos:

(7) ­¿En qué año naciste, Mauricio? PE
  ­En mil novecientos sesenta y ocho. CDP
  ­¿Y qué edad tienes? PE
  ­Diecinueve años. CDP
     
(8) ­¿Hace cuánto que vives en (...)? PE
  ­Hace once años. CDP

En (7), las respuestas de un joven del estrato medio son contestaciones directas parciales porque entregan sólo la información nueva que se le solicita. En (8), la pregunta del entrevistador ya es elíptica, y la entrevistada, una joven del estrato alto, la interpreta como "cuánto tiempo hace que vives en (...)", y contesta con la información solicitada. Estas contestaciones directas parciales (CDP) ayudan a que la interacción sea más dinámica, al evitar la repetición de los términos que se eliden.

3.2.Contestaciones indirectas.Estas contestaciones provienen de una desviación de la respuesta esperada y pueden ser réplicas a preguntas interrogativas absolutas o parciales. Estas contestaciones indirectas pueden tomar la forma de un comentario (CIc), una información suplementaria (CIs), contestación inquiridora (CIi) y rechazo (CIr), como se observa en los extractos (9)-(14).

(9) ­¿Por qué te gusta Alf? PE
  ­No sé / Porque no sé (...) CIc
     
(10) ­¿Qué te gustaría hacer cuando salgas del colegio? PE
  ­Estudiar veterinaria. CDP
  ­¿No hay ninguna otra carrera por la cual tú sientas alguna afinidad? PE
  ­Me gusta mucho la música. CIc

Dando información sobre los programas de televisión que le agradaban, un joven del estrato alto había señalado, en el turno anterior, que le gustaba el personaje televisivo Alf, lo que origina la pregunta específica (PE) del entrevistador en (9). La respuesta del joven ha sido categorizada como contestación indirecta del tipo comentario (CIc). Este tipo de respuesta revela en este caso que el entrevistado no sabe cómo explicar o dar la razón por la cual le agrada este personaje de televisión. Esta contestación elíptica es cohesiva puesto que presupone el texto de la pregunta, es decir, No sé significa no sé por qué me gusta Alf. En (10), la contestación indirecta se da en la segunda parte del intercambio referido al hecho de qué es lo que haría esta joven del estrato alto al salir del colegio. Esta contestación se considera indirecta puesto que se le pregunta por una carrera y ella responde con un comentario: Me gusta mucho la música.

(11) ­¿Ustedes siempre han vivido aquí? PP
  ­Desde que me casé. CIs
  ­¿Cuándo fue eso? PE
  ­Yo llevo ya cincuenta y un años de casada. CIs
  ­¿Cómo conoció a su marido? PE
  ­Oh, oh, oh. CIr
  ­¿Su marido es osornino? PP

En (11) una dama del estrato alto, generación 3, responde a una pregunta total con una contestación indirecta que provee información suplementaria, en vez del esperado sí/no. Esta contestación indirecta, Desde que me casé, origina la siguiente pregunta parcial del entrevistador, ¿Cuándo fue eso?, donde eso reemplaza el casamiento. La entrevistada debe inferir que se le está solicitando una fecha; sin embargo, su contestación indirecta, Yo llevo ya cincuenta años de casada, presupone haber entendido la pregunta y nuevamente provee información suplementaria. El entrevistador, a su vez, debe inferir que la entrevistada vive en esa casa desde hace 50 años. La siguiente pregunta específica, ¿Cómo conoció a su marido?, no se contesta y la entonación de las exclamaciones deja entrever la actitud de poca disposición de la entrevistada a dar la información sobre el particular. El entrevistador reconoce el rechazo y es por eso que formula la siguiente pregunta: ¿Su marido es osornino?, con el propósito de llevar nuevamente a la entrevistada al tema de cómo había conocido a su marido, ya que anteriormente en la conversación la entrevistada había señalado que ella era valdiviana pero él era de Osorno.

(12) ­¿Qué aparatos electrodomésticos tienes en tu casa? PE
  ­Bueno/ lavadora/ secadora/ (...) CDP
  ­¿Qué tipo de lavadora? PE
  ­¿Marca? CIi
  ­No, no importa CDT
  ­De esas redondas/ redonditas/ (...) CDP
     
(13) ­¿Dónde naciste? PE
  ­¿En otra ciudad? CIi
     
(14) ­¿Quién crees tú que es el más inteligente de la clase? PE
  ­¿Tengo que dar nombres? CIi

En (12), una joven del estrato alto usa un marcador pragmático de apoyo discursivo, Bueno, para darse tiempo, seguido de una pausa, y luego da el listado de aparatos implícitos en la pregunta, puesto que los elementos que menciona caen en el hiperónimo electrodomésticos. Esta contestación directa parcial de la entrevistada origina la siguiente pregunta específica del entrevistador, a lo que la joven responde con lo que se ha denominado contestación indirecta inquiridora, la cual es elíptica, pues presupone el contenido de la pregunta, pero al mismo tiempo solicita al entrevistador que le aclare lo que quiere significar con el término tipo. Este le responde con una negativa que pudiera ser interpretada como que no se debe preocupar por la pregunta. Sin embargo, la joven comienza a describir la lavadora, con lo que queda en evidencia la actitud de esta entrevistada de cooperar con la progresión del tema de conversación, satisfaciendo las preguntas del entrevistador. Aun cuando no sabe la marca de dicho electrodoméstico, piensa que al detallar la forma de la lavadora el interlocutor podrá descubrir de qué tipo se trata. En (13), la contestación indirecta inquiridora, de una joven de estrato bajo, es elíptica porque presupone la pregunta, y tiene por objeto solicitarle al entrevistador que le aclare la pregunta; la entrevistada no sabe si se le está preguntando por la ciudad donde nació o por un lugar dentro de la ciudad. Lo mismo sucede en (14): la contestación indirecta inquiridora del joven del estrato alto es cohesiva porque presupone la pregunta del entrevistador, y se origina en el deseo del joven de que le aclararen si tiene que dar nombres.

3.3.Réplicas.Las réplicas, es decir, aquellas intervenciones de los entrevistados que no siguen a preguntas (Mederos 1988: 183), sino que a aserciones de los entrevistadores, ya sea para solicitar una acción informativa de parte del entrevistado (AI) o para hacer una evaluación respecto de lo que expresaba el entrevistado (AE), resultaron ser de consentimiento o corroboración (Rc) de las aserciones del entrevistador.

(15) ­Más o menos yo me conozco tu nombre, pero yo quiero que me digas tu nombre completo. Si tienes más de un nombre también me lo dices. AI
  ­Sí claro/ (...) Rc
     
(16) ­¿Sobre qué es tu trabajo? PE
  ­Receptores sensoriales CDP
  ­Ya/ ¡Eso es super.../ super interesante! / AE
  ­Sí/ bien entretenido/ Rc

La réplica en (15) revela que la joven entendió la solicitud de información y su disposición a dar la información que se le solicita. En (16), el comentario evaluativo del entrevistador está presupuesto en su totalidad en la réplica de consentimiento del joven quien, además, agrega su propia evaluación. Este último extracto resulta doblemente cohesivo; por un lado, la fuerza del del entrevistado, y por otro, su evaluación, bien entretenido, enlazan con la aserción evaluativa del entrevistador y con su pregunta parcial, contribuyendo a la coherencia del extracto de conversación y a la progresión temática.

Estos extractos de las entrevistas evidencian la estrecha relación que se produce entre los interlocutores, quienes van presuponiendo en preguntas, contestaciones y réplicas elípticas la comprensión de lo dicho por el otro, evitando la repetición de los elementos lingüísticos mencionados anteriormente. De este modo, la elipsis al inicio de turno se evidencia como un recurso cohesivo que contribuye a la progresión temática, al tiempo que hace más dinámica la interacción entre los hablantes.

4. RESULTADOS

Se identificaron 1.919 intervenciones del entrevistador divididas en 1.712 preguntas (89%) y 207 aserciones (12%). Estas intervenciones motivaron 1.505 respuestas elípticas (78%) y 414 respuestas no elípticas (22%). Las respuestas elípticas se distribuyeron de la siguiente manera: 713 resultaron ser contestaciones directas totales y de repetición (47%) y 381 contestaciones directas parciales (25%), 362 contestaciones indirectas (24%) y 49 réplicas a aserciones del entrevistador (4%) (ver gráficos en página siguiente).

 

 

Los altos porcentajes de contestaciones directas totales o parciales, en contraste con las contestaciones indirectas, revelan la buena disposición de los entrevistados para proporcionar la información que se les solicita. Las contestaciones directas totales, por un lado, resultan de gran fuerza cohesiva puesto que presuponen todo el contenido textual de la pregunta, y además aportan la polaridad. Por otro lado, las directas parciales evitan la repetición, contribuyendo a la dinámica de la interacción y realzan la expresividad de los hablantes.

El cruce de estos datos con la variable social (tabla 1) indica que dentro de la tendencia general de privilegiar las contestaciones directas, el estrato alto es el que, por un lado, presenta más altas proporciones de contestaciones directas totales (.45) en contraste con el estrato medio (.40); y, por otro lado, presenta las más altas proporciones de contestaciones directas que repiten o sustituyen la pregunta (.07), en contraste con el estrato bajo (.03). Por su parte, el estrato medio es el que lidera las contestaciones directas parciales (.34), en contraste con los estratos alto (.20) y bajo (.22), constituyéndose este contraste en la diferencia más significativa entre estratos. En cuanto a las contestaciones indirectas, los estratos medio y bajo favorecen aquellas tipo comentario (.17), en contraste con el estrato alto (.10). Las contestaciones indirectas del tipo pregunta inquiridora resultaron ser características del estrato bajo (.07) más que del estrato alto (.02) o del estrato medio, donde no se registran ocurrencias de este tipo de contestaciones elípticas. La mayor preocupación de los miembros del estrato bajo por cumplir con la demanda informativa del entrevistador y, en ocasiones, por no haber entendido completamente la pregunta, da origen a estas contestaciones indirectas del tipo preguntas inquiridoras. Las réplicas de consentimiento a las aserciones del entrevistador resultaron ser más frecuentes en el estrato alto (.07) que en los otros dos estratos, (.03) y (.00) respectivamente, como una actitud de condescendencia de los primeros hacia las aserciones del entrevistador.

 

 

El cruce de los datos con la variable edad dio origen a la tabla 2. En ella se observa que la tendencia a favorecer las contestaciones directas totales está impulsada por la generación 1, de jóvenes (.46), más que por las generaciones de adultos (.40). Asimismo, los jóvenes son los que con mayor fuerza favorecen la tendencia a responder con contestaciones directas parciales (.27) si se les compara con los adultos (.24). Estos últimos, adultos de las generaciones 2 y 3, impulsan la tendencia a responder con contestaciones indirectas del tipo comentario (.22), y (.20) respectivamente, en contraste con los jóvenes (.09), constituyéndose esto como la mayor diferencia entre los entrevistados jóvenes y los adultos.

 

 

En cuanto a las diferencias entre los hombres y mujeres de la muestra, la tabla 3 indica que los hombres de los tres estratos son los que lideran la tendencia a responder con contestaciones directas totales (.47), en contraste con las mujeres (.38). Estas últimas, por su parte, son las que favorecen las respuestas elípticas del tipo contestaciones directas parciales (.30), en contraste con los hombres, lo que marca la diferencia en la actitud de hombres y mujeres frente a las preguntas del entrevistador, en el sentido de que estas últimas entregan con más facilidad la información contrastiva nueva que se les solicita.

 

 

En resumen, la tendencia de los hablantes de los tres estratos a responder con contestaciones elípticas directas totales, de aceptación o rechazo, a las preguntas absolutas del entrevistador, está impulsada principalmente por los estratos alto y bajo, la generación de jóvenes y los hombres de los tres estratos. La tendencia a responder con contestaciones directas parciales resultó ser característica del estrato medio, de los jóvenes y las mujeres, quienes le proporcionan al entrevistador la información nueva que se les solicita, elidiendo la repetición de aquello ya sabido, en forma inmediata, con lo cual dinamizan el intercambio comunicativo. En cuanto a las contestaciones indirectas, las del tipo comentario de la preguntan resultaron ser más bien una característica de los estratos medio y bajo, y de las dos generaciones de adultos, en una actitud de cautela por parte de estos grupos de hablantes, para no comprometerse con una respuesta inmediata a la pregunta. Por otra parte, los miembros del estrato bajo y los jóvenes son los que utilizan contestaciones indirectas inquiridoras, con el propósito de que les aclare la pregunta y asegurarse de que su contestación sea la apropiada, para así satisfacer la demanda informativa del entrevistador, en una actitud de mayor inseguridad frente a la pregunta del entrevistador.

A modo de conclusión, podemos señalar que el alto número de respuestas elípticas encontradas en nuestro análisis revela la presencia significativa de este recurso cohesivo en la interacción comunicativa, así como su contribución a la coherencia del texto o los textos que se van construyendo entre entrevistador y entrevistado/a. Esto, debido a que los elementos textuales elididos por uno de los interlocutores se pueden inferir de lo expresado por el otro, y esos mismos elementos elididos van cumpliendo la función de enlace entre la pregunta o aserción del entrevistador y la contestación, réplica y/o el turno anterior del entrevistado.

El análisis de la variación evidencia una vez más que la interacción comunicativa está condicionada no sólo por las decisiones que toma el entrevistado/a respecto de lo que dice, sino que también en su actitud frente a la pregunta o aserción del entrevistador, actitud que marcó las diferencias entre estratos, entre hombres y mujeres, y entre la generación de jóvenes y las dos generaciones de adultos.

NOTAS

1 En este sentido, Lyons (1968: 202) habla de la cohesión interna de la palabra, considerada como combinación de morfemas.

2 Al respecto, Gili Gaya (1961: 330-331), pionero de los estudios cohesivos del español, señala: "Pero dejando a un lado las circunstancias emotivas, claro es que las cadencias de análogo intervalo, o las agrupaciones repetidas de un mismo tipo de entonación entre oraciones distintas, pueden señalar una relación de semejanza o de contraste entre ellas, aunque no lleven otro signo gramatical que exprese dicha relación". "Tanto dentro de la oración como fuera de ella, la marcha de las curvas de entonación es el signo más constante de las relaciones sintácticas".

3 Las líneas oblicuas indican las pausas del entrevistado, las cuales en muchos casos fueron consideradas guías para determinar el límite de lo que se identificó como inicio de turno.

 

O'Higgins 936
Departamento 101
Edificio Arrayán
Osorno, Chile

 

OBRAS CITADAS

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