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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.18  s.2 Santiago  2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182001018200004 

CONSENSO

Prevención de la neumonía asociada a
ventilación mecánica*

GRUPO DE TRABAJO ad hoc**

PREVENTION OF VENTILATOR ASSOCIATED PNEUMONIA

Ventilator-associated pneumonia is a life-threatening disease causing an increased morbidity, mortality, cost and length of stay in the intensive care unit. This document is an evidence based consensus which discusses preventive measures including medical recommendations and practices for cleaning and handling mechanical ventilators. Standard and contact precautions are critical preventive measures.

INTRODUCCIÓN

La infección es una complicación frecuente y de elevada mortalidad en los pacientes que ingresan a una Unidad de Tratamiento Intensivo (UTI). Una de las infecciones más frecuentes es la neumonía nosocomial (NN), especialmente en aquellos sometidos a ventilación mecánica (VM).

En UTI médico-quirúrgicas, la neumopatía puede comprometer entre 23 y 67% de los pacientes con VM1,2. Los microorganismos más frecuentemente encontrados son bacilos Gram negativos y Staphylococcus aureus meticilina resistentes (SAMR).

Las infecciones pueden dividirse en exógenas, cuando el patógeno infectante es adquirido directamente del medio externo o, endógenas, cuando este patógeno pertenece a la flora microbiana normal del huésped. El paciente de una UTI es colonizado precozmente por agentes potencialmente patógenos adquiridos del medio externo. Estos cambian la flora micro-biana residente, de tal manera que las infecciones endógenas las podemos subdividir en primarias o infecciones producidas por la flora microbiana residente y en secundarias, producidas por la flora microbiana adquirida en la UTI. Se estima que en los pacientes de una UTI las infecciones endógenas corresponden a más del 80% del total de infecciones, variando la proporción entre endógenas primarias y secundarias, según las características de cada UTI3.

Se han realizado varios intentos para describir la secuencia de eventos que llevan de la esterilidad hasta la infección de la vía aérea. Una aproximación considera que desde el ingreso de un paciente a una UTI, éste experimenta un reemplazo progresivo de la flora microbiana residente en la orofaringe por agentes potencialmente patógenos que, en virtud de microaspiraciones, ingresan a la vía aérea inferior, generándose potencialmente una neumonía4.

Los agentes microbianos colonizantes pueden ser transferidos desde las manos del personal hospitalario, con una rápida diseminación a la orofaringe de todos los pacientes de UTI, lo que demuestra la importancia del medio externo (intubaciones, catéteres de aspiración, dispositivos del ventilador como humidificadores, mangueras, etc)5.

Otra fuente podría ser la propia flora microbiana del paciente, la que al alcanzar el estómago se multiplicaría en esa cavidad formando un reservorio. De allí colonizaría la orofaringe y luego llegaría a la vía aérea a través de microaspiraciones, presentes incluso en pacientes con intubación orotraqueal. Se ha planteado que la alcalinización del estómago, empleada frecuentemente en medicina intensiva para prevenir la úlcera de estrés (antiácidos, bloqueadores H2), podría favorecer el fenómeno de la colonización gástrica por bacterias. Este tema continúa siendo controvertido6-11.

Factores de riesgo y medidas de control

Se puede sistematizar los factores de riesgo en los siguientes aspectos, teniendo en claro que algunos son corregibles y otros no:

  • factores del huésped como inmunosupresión y otros

  • factores que aumentan la colonización de la orofaringe y/o del estómago por microorga-nismos

  • condiciones que favorecen la aspiración o el reflujo (intubación endotraqueal, inserción de catéter nasogástrico o posición supina)

  • condiciones que requieren un uso prolongado de VM con potencial exposición a equipo respiratorio contaminado y/o contacto con manos contaminadas o colonizadas del personal de salud

  • factores que impiden una higiene bronquial adecuada (cirugía de cabeza, cuello, tórax o abdomen superior) .

A continuación se discuten algunas de las medidas aplicadas para la prevención en esta área o que pueden influir en su desarrollo:

Descontaminación digestiva selectiva (DDS)

La DDS indica un método de prevención de la infección mediante la erradicación de la colonización de bacterias aeróbicas potencialmente patógenas desde la orofaringe, estómago e intestino. Consiste en la aplicación tópica de antimicrobianos en la orofaringe y por un catéter nasogástrico. En algunos esquemas de DDS, se ha agregado antibioterapia sistémica durante los primeros 4 días de evolución para prevenir infecciones precoces.

A partir de la primera referencia de Stoutenbeek et al en 1984, numerosos estudios posteriores compararon diferentes esquemas de DDS en la prevención de la neumonía nosocomial. Los resultados mostraron que la DDS reducía la infección pero no claramente, la mortalidad.

Entre 1991 y 1995 se publicaron cinco meta-análisis12-16 que confirmaron una reducción estadísticamente significativa de la incidencia de neumonía nosocomial, aunque la magnitud del efecto del tratamiento varió entre estudios. El impacto en mortalidad fue menos evidente, pero se conoce que se necesitaría entre 2.000 y 3.000 pacientes para detectar realísticamente una reducción de mortalidad entre 20 y 30%.

En un meta-análisis más reciente y refinado17, D'Amico et al observaron el efecto de la DDS separando los ensayos donde el protocolo testeó un fármaco sistémico asociada a antimicrobianos tópicos versus aquellos que sólo emplearon terapia tópica. La mayor eficacia se encontró para la DDS completa.

Al analizar todos las publicaciones desde 1984 a 1999, (base de datos Cochrane 2001) se encontraron 30 trabajos randomizados y controlados (TRC) aceptables para estudiar el impacto de DDS sobre la incidencia de neumonía incluyendo 4.898 pacientes. Al comparar DDS completa contra placebo, la diferencia fue de 16% en tratados versus 36% entre placebos. Al comparar DDS sólo tópica contra placebo, la diferencia fue de 18% contra 28% de incidencia de neumonía. Esta diferencia fue estadís-ticamente significativa en 21 de 32 trabajos.

Estos resultados indican que se necesita tratar 5 pacientes para prevenir una neumonía.

Con respecto a la mortalidad, considerando 33 TRC incluyendo 5.727 pacientes, la mortalidad fue de 24% entre tratados con DDS completa versus 30% entre placebos. Con DDS tópica versus placebo, no hubo diferencia de mortalidad (26 vs 26%) y en sólo 2 de 33 TRC hubo diferencias estadísticamente significativas a favor de la DDS. Sólo en análisis más finos de subgrupo se pudo encontrar que se requería tratar 23 pacientes para prevenir una muerte pero este análisis está oscurecido por el hecho de que el exceso de mortalidad atribuible a neumonía nosocomial es difícil de cuantificar.

Además había enormes diferencias entre los trabajos en el método para diagnosticar neumonía y en los esquemas descontaminantes mismos.

En resumen, si uno analiza los trabajos en DDS, se encuentra un fuerte efecto protector en la incidencia de neumonía nosocomial. Sin embargo, la técnica no parece recomendable en nuestro medio por las siguientes razones:

  • el efecto en mortalidad es discutible y no ha sido claramente establecido

  • la posible aparición de resistencia bacteriana.

  • la mala relación costo/efectividad

  • no existe consenso sobre el mejor esquema. Sólo una minoría de los trabajos utilizó el mismo esquema (polimixina - tobramicina - anfotericina B tópicas y cefotaxima sistémica)

  • la realidad antimicrobiana de nuestras UTIs es diferente a las europeas. Por ejemplo, la incidencia de neumonías exógenas versus endógenas puede ser mayor (estas son menos susceptibles de profilaxis con DDS) y lo mismo sucede con la importancia relativa del SAMR en nuestra población, microorganismo no cubierto por la DDS

  • por último, y aunque este punto puede parecer menos relevante, el esquema tópico europeo no está disponible en nuestro medio.

La descontaminación digestiva selectiva, ¿disminuye la incidencia de NAVM?

El Consenso estima que la DDS disminuye efectivamente la incidencia de neumonía nosocomial. I A*

La descontaminación digestiva selectiva, ¿disminuye la mortalidad de los pacientes críticos en ventilación mecánica?

El Consenso estima que la DDS no disminuye la mortalidad en forma consistente. I D*

¿Debe recomendarse el uso sistemático de la DDS para prevenir la NAVM en Chile?

Este Consenso no recomienda el uso rutinario de DDS en nuestro medio. I C*

Profilaxis de hemorragia digestiva alta y su impacto en la NAVM

La incidencia de hemorragia digestiva alta (HDA) en la UCI es difícil de estimar. Cook et al18 clasificaron la HDA en dos categorías: abierta (hematemesis o aspiración de sangre por el catéter nasogástrico) o clínicamente importante (sangramiento asociado a hipoten-sión y transfusión mínima de dos unidades de glóbulos rojos). Analizando estos datos, la incidencia de HDA abierta fue de 9% en 100 pacientes y la de HDA clínicamente importante de 2%. La estadía en UCI atribuible a HDA clínicamente importante fue de 6,5 días con un riesgo relativo de mortalidad de 12,5%, aunque esto es controversial.

En general, los meta-análisis sobre el uso de fármacos para la profilaxis de HDA muestran resultados contradictorios19-21. Los datos más relevantes apuntan a que la profilaxis con bloqueadores H2 disminuye significativamente su incidencia en hasta 50%. El problema es que teóricamente la alcalinización del estómago podría aumentar la colonización bacteriana de la víscera y por ende, la incidencia de neumonía nosocomial.

Sucralfato (un protector de superficie que no altera el pH gástrico) parece ser tan efectivo como los bloqueadores H2 en la profilaxis de HDA y los primeros reportes con este fármaco sugirieron que se asociaría a una menor incidencia de neumonía nosocomial18. Esta impresión fue desmentida por un trabajo posterior22. En un TRC en 1.200 pacientes en ventilación mecánica en UTI22, estos fueron randomizados a recibir sucralfato o ranitidina en forma doble ciega. En este trabajo, ranitidina fue significa-tivamente más eficaz que sucralfato en la profilaxis de HDA pero no hubo diferencias en mortalidad, estadía en UTI o incidencia de neumonía nosocomial.

Un estudio adicional del grupo de Cook et al23, confirmó que definitivamente los bloqueadores H2 no confieren un mayor riesgo de neumonía nosocomial.

Otro estudio previo de tipo doble ciego había mostrado que no había diferencias estadística-mente significativas en la incidencia de neumonía nosocomial o de colonización gástrica bacteriana en un grupo de 112 pacientes al comparar sucralfato versus antiácidos24.

¿Debe usarse la profilaxis de HDA rutina-riamente en pacientes críticos en ventilación mecánica?

Este Consenso estima que la profilaxis de úlcera de estrés o HDA en pacientes críticos debiera usarse rutinariamente y que los bloqueadores H2 parecen ser una buen alternativa. I A*

¿Debe preferirse el uso de sucralfato por sobre bloqueadores H2 o antiácidos en esta profilaxis?

Este Consenso estima que el uso de bloqueadores H2 no confiere un mayor riesgo de neumonía nosocomial y que desde ese punto de vista, es legítimo el uso tanto de bloqueadores H2 como sucralfato. I A*

Medidas para prevenir la colonización gástrica

Uno de los modelos de patogenia de la neumonía nosocomial se inicia por la colonización del estómago con flora microbiana potencialmente patógena, que por reflujo gastroesofágico (RGE) alcanza la orofaringe, y desde aquí llega a la vía aérea por microaspiraciones que fluyen alrededor del tubo endotraqueal.

La nutrición de un paciente críticamente enfermo es fundamental para su recuperación y la alimentación enteral es preferible a la parenteral. La alimentación enteral favorece la colonización gástrica con microorganismos potencialmente patógenos, porque alcaliniza el estómago y favorece el RGE por distensión gástrica y la presencia de tubos de alimentación.

Se han planteado y estudiado distintas estrategias para evitar la colonización gástrica, disminuir el RGE y finalmente disminuir la incidencia de NAVM.

¿Es útil la posición de semisentado levantando la cabeza 30 a 45°?

Existe abundante información que demuestra que esta posición disminuye significativa-mente el RGE en comparación con el decúbito supino y esto se relaciona con una menor incidencia de NAVM25-29.

El Consenso recomienda la posición semi-sentada en todo paciente en ventilación mecánica que no tenga una contraindicación específica para esta posición. I B*

¿Influyen el tipo y diámetro de los tubos de alimentación en la incidencia de NAVM?

Se ha investigado si el uso de tubos de alimentación de menor diámetro disminuyen el RGE y con esto las NAVM; los resultados no muestran diferencias en la incidencia de NAVM en relación al diámetro de los tubos30,31.

El Consenso considera que el diámetro de los tubos de alimentación no influye en la incidencia de NAVM. I C*

Con el objeto de evitar la presencia de alimentos en el estómago, los cuales alcalinizan el medio y favorecen la colonización, se ha investigado la utilidad de administrar la alimentación enteral por tubos nasoduodenales o nasoyeyu-nales. La evidencia disponible no establece diferencias significativas entre ellas respecto a la incidencia de NAVM32,33.

El Consenso sostiene que el uso de tubos nasoduodenales o nasoyeyunales no modifica la incidencia de NN. I C*

¿Es útil la alimentación enteral fraccionada para disminuir la incidencia de NAVM?

Se ha pensado que la alimentación fraccionada evitaría la distensión gástrica permanente de la alimentación enteral continua. La comparación de ambas formas de alimentación no mostró diferencias respecto a la incidencia de NAVM34.

El Consenso no recomienda la alimentación enteral fraccionada en pacientes en ventilación mecánica. II D*

¿Tiene ventajas el uso de alimentación enteral acidificada para disminuir las NAVM?

Puesto que la alimentación enteral es el mejor método de nutrición en los pacientes críticamente enfermos y al alcalinizar el estómago favorecen su colonización, se pensó que al administrar alimentación acidificada para mantener el pH bajo 3,5 se podría nutrir sin favorecer la colonización. La experiencia demostró que la acidificación de la alimentación no disminuyó la incidencia de NAVM y en cambio se observaron efectos secundarios indeseables35,36.

El Consenso no recomienda el uso de alimentación enteral acidificada en pacientes en ventilación mecánica. I D*

¿Es útil el uso de metoclopramida para disminuir la incidencia de NAVM?

La metoclopramida acelera el vaciamiento gástrico y disminuye el RGE pero no hubo disminución en la incidencia de NAVM; sin embargo, se demostró que en los pacientes que desarrollaron NAVM, ésta se presentó 36 horas más tarde en los que habían recibido metoclopramida en comparación con el grupo control, aún no se ha establecido la trascendencia de esto y se requiere mayor investigación37.

El Consenso no puede recomendar, por ahora, el uso habitual de metoclopramida en pacientes en ventilación mecánica. I C*

Otros métodos de prevención

¿Deben ser utilizados antimicrobianos aerolizados para prevenir la NAVM en pacientes críticos?

Los antimirobianos aerolizados fueron considerados por un tiempo como un método que podía erradicar microorganismos potencialmente patógenos de la vía aérea38; sin embargo, esta práctica se asoció a sobreinfección en algunos pacientes39,40.

Este Consenso estima que no está probada la utilidad real y la relación costo efectividad para este tipo de terapia preventiva. II D*

La intubación orotraqueal, ¿es mejor o peor que la nasotraqueal para prevenir la NAVM?

Los pacientes en VM tienen de 6 a 21 veces más posibilidades de adquirir NAVM que pacientes no ventilados, e incluso se ha sugerido que el riesgo aumenta en 1% por día de VM.

Con la intubación orotraqueal pueden arrastrarse microorganismos orofaríngeos hacia la tráquea y este problema no es solucionado por procedimientos alternativos como la intubación nasotraqueal, la que a su vez que se asociaría a mayor incidencia de sinusitis41. También estos microorganismos pueden adherirse a la superficie del tubo con el curso de los días y formar un glicocálix que los protege de la acción de los antimicrobianos o de las defensas del huésped. Algunos investigadores creen que estos agregados bacterianos podrían disgregarse con el flujo del ventilador, la manipulación del tubo o la succión, y luego embolizarse hacia la vía aérea distal y causar neumonía focal.

Este Consenso estima que la vía de intubación no es determinante en el objetivo de prevenir la NAVM. I C*

¿Deben usarse tubos especiales o la aspiración supraglótica continua para prevenir la neumonía nosocomial?

Se ha planteado que debiera emplearse succión suave y usar técnicas asépticas para reducir la colonización cruzada a los pacientes desde equipos contaminados o desde las manos del personal de salud contaminadas.

El riesgo de neumonía podría también aumentar por acceso directo de bacterias al tracto respiratorio inferior lo que puede ocurrir por escurrimiento alrededor del cuff del tubo endotraqueal permitiendo a las secreciones acumuladas más arriba llegar hasta la tráquea. Un estudio sugirió que la neumonía nosocomial podía reducirse usando un tubo endotraqueal especial de doble lumen con un segundo lumen dorsal que permitiera la aspiración o drenaje de la secreción supraglótica42, pero el punto es controvertido43.

Este Consenso estima que los datos disponibles no apoyan el uso de esas técnicas. I C*

¿Son recomendables las medidas de prevención universales?

Los patógenos que causan neumonía noso-comial (bacilos Gram negativos y SAMR), pertenecen a la microflora habitual de las unidades de terapia intensiva. Su transmisión ocurre frecuentemente por vía manos del personal transitoriamente contaminadas con estas especies. Los procedimientos como la succión traqueal o la manipulación de los circuitos del ventilador o los tubos endotraqueales aumentan el riesgo de contaminación cruzada25,44.

El riesgo de contaminación cruzada puede reducirse por medio de técnicas asépticas y de equipo desesterilizado o desinfectado cuando sea apropiado y eliminando los patógenos desde las manos del personal de salud.

En teoría, un adecuado lavado de manos es un método efectivo de remover esas bacterias pero la adherencia del personal a esta medida suele no ser adecuada. Por tal razón, se ha recomendado el uso rutinario de guantes pero se debe reconocer que es una medida de protección imperfecta25,44.

Las medidas de prevención universales como la educación de personal, lavado de manos, el uso de guantes no necesariamente estériles para la aspiración de secreciones, entre otras, están respaldadas por las recomedaciones del CDC en E.U.A.

Este Consenso considera que las medidas de prevención universales son fundamentales en prevenir la neumonía nosocomial. I A*

¿Son útiles medidas de preparación preoperatoria en pacientes de alto riesgo para prevenir la NAVM?

Los ejercicios kinésicos perioperatorios pueden ser un coadyudante en la prevención de atelectasias o neumonía postoperatoria en pacientes de alto riesgo. Lo mismo puede señalarse para el uso de una adecuada analgesia perioperatoria44.

Este Consenso estima que hay evidencia moderada sobre la utilidad de estos métodos en la prevención de la neumonía nosocomial. II B*

¿Es recomendable el uso de camas kinéticas en la prevención de la NAVM?

El uso de camas kinéticas o de rotación continua no ha sido avalado por ningún estudio bien diseñado hasta ahora29,44,45.

Este Consenso estima que no hay evidencia suficiente para recomendar el uso de camas kinéticas en la prevención de NAVM. I C*

Manejo del ventilador y sus dispositivos asociados

Limpieza y esterilización del ventilador mecánico y sus circuitos

Las técnicas de limpieza están basadas en técnicas creadas antes de los años '40, o sea, antes de la utilización masiva de los ventiladores mecánicos. Trabajos posteriores han demostrado mediante el monitoreo bacteriológico de los ventiladores, que las técnicas actuales basadas en la limpieza, desinfección de alto nivel (DAN) y esterilización logran la completa eliminación de las bacterias en las vías inspiratoria y espiratoria, las trampas de mezcla, salidas de aire y botellas de PEEP46. Se ha propuesto que la utilización de filtros bacterianos permitiría obviar los pasos de esterilización de la vía respiratoria del ventilador; sin embargo, este punto es muy controvertido en la literatura sin trabajos clínicos que lo avalen47.

El uso de la esterilización en brotes relacionados a contaminación de dispositivos utilizados en la vía respiratoria (respiradores manuales y circuitos), se ha relacionado con el fin de estos brotes48,49.

Este Consenso considera que los procedimientos de DAN y/o esterilización entre paciente y paciente son efectivos en la prevención de la NAVM50. II A*

Uso de agua estéril en el enjuague de los equipos

La recomendación del uso de agua estéril está relacionada con la descripción en la literatura de varios brotes relacionados al uso de agua potable para estos fines51,52.

Este Consenso considera que el uso de agua estéril para el lavado posterior a la DAN está recomendado.II B*

Limpieza y esterilización de la parte interna del ventilador

Los estudios bacteriológicos muestran que la DAN o la esterilización de las partes externas del circuito son suficientes para conseguir la esterilización46.

Este Consenso recomienda la limpieza de la parte interna del ventilador y no realizar procedimientos de DAN o esterilización de dicha parte. II B*

Frecuencia del cambio de circuitos de ventilador

Este es un punto que ha ido variando progresivamente a medida que la tecnología ha mejorado los ventiladores mecánicos. En los primeros años se utilizó ventiladores mecánicos que producían humidificación por nebulizadores que generaban gran cantidad de condensados y aerosoles con elevada carga bacteriana53.

El uso de los humidificadores en cascada permitió postergar el cambio de circuitos de una frecuencia diaria hasta cada 48 hrs54. Sin embargo, esta conducta fue posteriormente evaluada en varios TRC, los cuales encontraron una incidencia similar de NAVM en el grupo que cambia circuitos tres veces por semana versus cada 7 días versus el que no cambia55-58. Por ello, la conducta de cambio semanal parece ser más costo-efectiva55,59,60. El cambio de circuito en estos casos incluye las mangueras, la válvula espiratoria y el humidificador (con excepción de los humidificadores higroscópicos y los de calor-humidificación.

Este Consenso afirma que no parece haber ventajas en cambiar los circuitos de VM con una frecuencia mayor a una vez por semana. I A*

Vaciamiento del condensado acumulado en los circuitos del ventilador en forma rutinaria

Se ha demostrado altos niveles de carga bacteriana en el condensado de los circuitos del ventilador por lo que se recomienda el vaciamiento frecuente del condensado de los circuitos54,61,62.

Este Consenso recomienda realizar con frecuencia un vaciamiento del condensado en las mangueras del ventilador teniendo la precaución de evitar que el condensado refluya hacia la máquina y cuidando que el procedimiento se realice con lavado de manos previo y posterior a la técnica. II B*

Manejo de humidificadores

  • Humidificadores de cascada y burbuja.

La recomendación respecto a este ítem se ha hecho en forma de guías, basado en la rápida colonización bacteriana de estos dispositivos.

Este Consenso recomienda realizar el cambio de agua del humidificador con agua estéril cada 24 horas mientras se utiliza en el mismo paciente44. III C*

  • Utilidad clínica de los dispositivos de humidificación más modernos (humidificador de calor higroscópico (HCH) y humidifica-dor de calor y mezcla (HCM).

Estos humidificadores que se caracterizan por ser más económicos y simples que los basados en agua caliente, proveen un menor nivel de humedad y calor. Numerosos TRC comparan su uso versus los de agua caliente. En estos estudios se encuentran similares tasas de NAVM en grupos manejados con HCH o HCM, comparados con los de agua caliente, concluyéndose además que el uso de estos últimos es menos costoso63-65.

Un trabajo mostró menos incidencia de neumonía con un HCM, respecto a un humidificador de agua caliente66. En general, no se ha encontrado diferencias sustanciales en la utilización de distintos tipos de HCM o HCH67,68. Sin embargo, pese a su aparente igualdad con los humidificadores de agua, se ha advertido del riesgo de oclusión del tubo por el uso prolongado de estos humidificadores por lo que se consideran que están contraindicados en pacientes con secreciones abundantes, hemoptisis masiva, además de hipotermia69,70.

Este Consenso estima que el uso de los humidificadores del tipo HCH y HCM es equivalente en la mayoría de los pacientes, descartando las contraindicaciones antes mencionadas y que su utilización depende de la disponibilidad del recurso y el análisis de costos. I A*

Aspiración de secreciones

La mantención de la permeabilidad de la vía aérea mediante la aspiración de secreciones forma parte del cuidado del paciente VM. Sin embargo, este procedimiento puede asociarse a complicaciones mayores que se relacionan con el aumento de la morbilidad y de los costos.

La necesidad de la aspiración de secreciones considera la evaluación de parámetros que identifiquen la presencia de secreciones. La ausencia de sonido de secreciones en la tráquea y la ausencia de la curva en serrucho en la pantalla de la mecánica ventilatoria del respirador indican una vía aérea permeable44,71,72.

Este Consenso considera que la aspiración de secreciones debe realizarse solamente ante la presencia de secreciones, sin una frecuencia rutinariamente establecida. I A*

  • Aspiración de secreciones con catéter de aspiración con circuito abierto versus cerrado. El estudio de este aspecto ha estado limitado a unos cuantos ensayos clínicos de pocos pacientes, tanto neonatos como adultos. En éstos, el uso del sistema cerrado de aspiración ha mostrado ventajas en cuanto a menor cantidad de episodios de hipoxia y arritmias; sin embargo, no ha habido diferencia respecto a la incidencia de NAVM ni mortalidad, por lo que se considera que no hay diferencias importantes entre ambos sistemas73-75.
    Este Consenso estima que no existen argumentos para la aplicación de uno u otro sistema por lo que en la elección de cada uno se debe priorizar los costos de cada método. I C*

  • Frecuencia del cambio de catéter en sistema cerrado. Se ha comparado el cambio cada 24 horas versus el no cambio rutinario. No se ha demostrado diferencia entre ambas estrategias76.
    Este Consenso estima que dado que no hay elementos para beneficiar el cambio diario de catéter, no se sugiere el cambio rutinario de estos dispositivos. I A*

Lavado de manos

Los estudios de biología molecular han permitido demostrar claramente que uno de los mecanismos más importantes en la génesis de las infecciones intrahospitalarias (IIH) es la transmisión de microorganismos por las manos del personal de salud. La higiene de las manos ha demostrado ser una medida de alta eficacia en la prevención y control de las IIH independientemente del uso de guantes

El futuro de la medicina moderna en cuanto a prevención de infecciones, más que desarrollar nuevas tecnologías en equipos y tratamientos, requiere desarrollar estrategias que permitan mejorar la adherencia al lavado de manos como la evidencia nos demuestra77-81.

Este Consenso afirma que la higiene de las manos es claramente una de las medidas más efectivas en la prevención de la transmisión de infecciones cruzadas. I A*

* Código en Tablas 1 y 2, Pág. S40

* Presentado en el XVIII Congreso Chileno de Infectología, Pucón, Agosto del 2001; XIX Congreso Chileno de Medicina Intensiva, Pucón, Noviembre del 2001; y XXXIV Congreso Chileno de Enfermedades Respiratorias, La Serena, Noviembre del 2001.

** Integrantes: Glenn Hernández P.1, Roberto Dalmazzo A.2, EU. Gabriela De la Cerda S.3, EU Carmen Saavedra M.4 y Mario Calvo A.5
1 Unidad de Tratamiento Intensivo Hospital Clínico Universidad Católica de Chile.
2 Unidad de Tratamiento Intensivo Pediátrico Hospital Luis Calvo Mackenna.
3 Enfermera Control de Infecciones Hospital Clínico Pontificia Universidad Católica de Chile.
4 Enfermera Unidad de Cuidados Intensivos Asistencia Pública Alejandro Del Río.
5 Departamento de Medicina Interna, Hospital Clínico Universidad Católica de Chile.

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