SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número24Archivo. Legislación administrativa de AndalucíaEl parricidio: del pasado al presente de un delito índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.24 Valparaíso  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552002002400030 

Serrano González, Antonio, Un día de la vida de José Castán Tobeñas (Valencia, 2001), 342 págs.

La reciente obra de Antonio Serrano González, Profesor Titular de Historia del Derecho y de las Instituciones de la Universidad Autónoma de Barcelona y que antes había sido docente de Filosofía del Derecho y Derecho Natural con Juan José Gil Cremades en la Universidad de Zaragoza, de la que salió en circunstancias que todavía no se han explicado con claridad, trata de presentar una biografía crítica de José Castán Tobeñas, con el estilo de su maestro Carlos Petit y con el talante dogmático que le caracteriza. Serrano González no es un historiador de Derecho a carta cabal, aunque es persona inteligente, de recursos y con relaciones internacionales.

La infancia y adolescencia de José Castán Tobeñas las vivió en Zaragoza. En 1917 abandonó su lugar natal de forma definitiva. Su vida estuvo marcada por el encuentro en la Residencia de Estudiantes con personajes de la talla de Federico García Lorca y Salvador Dalí. Cursó los estudios de Derecho en la Universidad de Zaragoza, donde se licenció en 1911. Ese mismo año se desplazó a Madrid y un año más tarde solicitó ser honrado con el cargo de auxiliar interino gratuito de la Facultad de Derecho de Zaragoza. Casi treinta años después de terminada la Guerra Civil, este insigne personaje fue nombrado provisionalmente catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza, aunque tan sólo llegó a dar un mes de clase, pues fue nombrado magistrado del Tribunal Supremo.

Castán llegó a ocupar la cátedra en la Universidad de Barcelona por concurso de traslado desde Murcia, donde había llegado a comienzos del curso 1919 - 1920. Fue nombrado catedrático numerario de Derecho Civil de la Universidad de Barcelona por R.O. de 18 de junio de 1919, y cesó en su cargo en la Universidad de Murcia el mismo 9 de julio. Permaneció en su nuevo puesto menos de dos años. En mayo de 1922 la Junta de Profesores de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia nombró a Castán y a Enrique de Benito para formar una Comisión que elaborase el nuevo plan de estudios de Derecho, proponiendo un semestre de Derecho Civil (parte general) en primero y dos semestres de Derecho Civil español en cada uno de los tres años restantes, más un semestre de Derecho inmobiliario en tercero y otro de Derecho notarial en cuarto. Finalmente, no se incluyeron asignaturas de esta materia ni en primer ni en quinto curso. En mayo de 1930 se le aprueba a Castán Tobeñas y a Mariano Puigdollers una propuesta de reforma universitaria sobre la supresión de la enseñanza libre.

Otras ideas que vemos desarrolladas en el libro son las de que en 1946 Castán Tobeñas se desplaza a Zaragoza para ejercer la presidencia del Congreso Nacional de Derecho Civil, treinta años después de terminar la licenciatura. En los años veinte este ilustre jurista aboga en la Universidad de Valencia por una visión iusprivatista hacia la socialización de lo jurídico. Perteneció como miembro al Comité de Redacción de la Revista Laboral, que vio la luz en 1929, donde además colaboró con algunas publicaciones. En otro aspecto, hay que señalar la visión favorable de Castán hacia los Jurados Mixtos de la legislación republicana, si bien era de la opinión de que el corporativismo suponía un freno a la instrumentalización de las instituciones laborales. En otoño de 1934 Castán pasó a la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo hasta su jubilación en 1967. Durante este tiempo tuvo la cátedra en excedencia. A la semana de proclamarse la República (14 de abril de 1931) fue elegido por aclamación Decano de la Facultad de Derecho de Valencia, constituyéndose como autoridad académica republicana. En 1933 se afronta la reforma del Código Civil de 1889 y la única reforma que Castán propone en las fuentes del Derecho consiste en "adoptar una norma análoga a la del proyecto de Código civil polaco, que se contenta con exceptuar del poder derogatorio de la costumbre los principios fundamentales del orden jurídico y las buenas costumbres, o la del novísimo Código civil de la China, que sólo niega aplicabilidad en materia civil a aquellas costumbres que sean contrarias al orden público o a las buenas costumbres" (p. 228). Desde 1941 tiene el cargo de director de la Revista General de Legislación y Jurisprudencia. Aunque se inició un expediente sancionatorio de depuración contra Castán, como en el caso de todos los funcionarios del Estado y de las diversas administraciones; la Jefatura de depuración de funcionarios de la Administración de Justicia propuso al Director General de Justicia la admisión sin sanción de Castán. Este jurista pertenecía al Tribunal Supremo, pero una Ley de 27 de agosto de 1938, dictada por el bando nacional, no reconocía el Tribunal Supremo legítimo de la República, al mismo tiempo que ordenaba a los que pertenecían a éste que se reintegraran al cargo que tenían cuando fueron nombrados magistrados. El 13 de diciembre de 1939 se reincorpora a una vacante en la cátedra de Derecho Civil de la Facultad de Zaragoza. De esta forma Castán regresó después de siete años a la vida académica, y el 27 de enero de 1940 fue rehabilitado oficialmente por el Ministro de Justicia, siendo nombrado Magistrado del Tribunal Supremo en el turno cuarto el 17 de mayo de ese mismo año (pp. 266 - 268).

Un año fundamental en la vida de don José Castán Tobeñas fue 1950, en el que comenzó a ejercer la jefatura del Instituto Español de Derecho Procesal. En ese mismo año se celebraba el I Congreso Nacional de Derecho Procesal. El 16 de octubre de esa misma fecha se le imponían las insignias de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. En palabras de Serrano González, Castán representaba "el máximo valor nacional del derecho civil" (p. 51) y tenía una "indudable formación filológica" (p. 79).

Para Castán "tiene enorme interés preservar todos aquellos hábitos y costumbres sociales que, por funcionar al mismo tiempo como marcadores de pautas morales, se encuentran particularmente amenazados en un cada vez más confuso y ambiguo medio urbano" (p. 122). En el pensamiento de Castán Tobeñas estaba la oposición a la disolución del matrimonio en cuanto que ello implicaba la de la misma familia.

Esta obra finaliza con un Anexo documental (pp. 281 - 299), que recoge la oposición a Cátedras de Derecho Civil de la Universidad de Murcia, en 1918, y una evocación de José Castán Tobeñas de manos de Ángel Sagardía. Se incorpora asimismo un apéndice bibliográfico y de fuentes (pp. 301 - 324), y otro índice de materias por voces (pp. 325 - 329) y, finalmente, otro onomástico (pp. 331 - 342).

Esta monografía de Serrano, atípica como lo es el propio autor, hace un análisis de esta figura emblemática y fundamental en el Derecho civil en lengua castellana. Su vida estuvo envuelta por las turbulencias políticas del momento, pero finalmente se han consagrado y reconocido sus aportaciones en el ámbito jurídico, incluso considerándolo como jurista español de talla internacional en la obra Juristas universales coordinada por Rafael Domingo Oslés, encargándosele la redacción no a Serrano sino a Gabriel García Cantero, persona de indudable mayor talla intelectual que Serrano. García Cantero es civilista ya consagrado y catedrático muy reconocido en España. En esta misma línea, añadiríamos que Castán fue una figura importante. No me atrevería a asegurar que la persona llamada a escribir su biografía, Serrano González, haya sido la más adecuada.

Guillermo Hierrezuelo Conde

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons