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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.27 Valparaíso  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552005000100028 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXVII, 2005, 439-442

RECENSIONES Y RESEÑAS

Cattan Atala, Ángela - Guzmán Brito, Alejandro (editores), Homenaje a los profesores Alamiro de Ávila Martel, Benjamín Cid Quiroz, Hugo Hanisch Espíndola (Ediciones Universidad del Desarrollo, Santiago, 2005), 404 págs.


Los tres profesores homenajeados fueron reputados profesores chilenos de derecho romano; el primero y el último, además, lo fueron de historia del derecho, disciplinas a las que se dedicaron en la docencia y en la investigación. Como lo ponen de relieve los editores, un grupo de profesores de las mismas ciencias han querido recordarlos y prolongar su memoria con este libro, sobre todo, para ofrecer sus figuras intelectuales y morales como ejemplo a las nuevas generaciones de jóvenes docentes e investigadores que siguen sus huellas a fin de confirmarlos en la senda escogida.

El prefacio lo escribe el actual decano de la Facultad de Derecho de la Universidad del Desarrollo, profesor Pablo Rodríguez Grez, quien ofrece la semblanza de los homenajeados a quienes conoció personalmente. Define a Alamiro de Ávila Martel como un maestro exigente, a veces implacable, temido por la mayoría de los estudiantes por su rigor intelectual e inclaudicable sentido del deber, siempre rodeado de libros, e innovador en las dos disciplinas que profesó, trayendo a Chile las concepciones e investigaciones más avanzadas y poniéndolas al servicio de profesores y alumnos. Benjamín Cid Quiroz fue un erudito, de una cultura excepcional; además del derecho romano, enseñó introducción al derecho, transmitiendo en sus cátedras un entusiasmo desbordante con la humildad y la paciencia propias del sabio. Uno de los aspectos que más llamó la atención en su brillante personalidad fue su dedicación y amor a la docencia, incluso, en medio del ejercicio de cargos que, para otros habrían significado dedicación exclusiva. Hugo Hanisch Espíndola fue igualmente un profesor excepcional a la par que investigador infatigable; sin pretensión alguna, hacía gala de una modestia que contrastaba con la profundidad y extensión de sus conocimientos, siempre dispuesto a contribuir con ellos a la difusión de la historia del derecho, unido a una innata vocación docente.

Este homenaje aparece dividido en cinco secciones, la primera de la cuales está constituida por la bibliografía de los homenajeados a cargo de Jaime Bassa Mercado (pp. 21 - 55); se incluyen en ella libros, artículos de revistas, capítulos de libros, presentaciones en seminarios y reseñas bibliográficas, excluyéndose las colaboraciones en la prensa periódica, a decir verdad poco numerosas, y los informes de tesis de grado. La más reducida es la de Benjamín Cid, profesor que desarrolló su más importante magisterio en la sala de clases. Por el contrario, la más numerosa es la de Alamiro de Ávila, cuya producción fue más allá de las ciencias que enseñaba, incursionando en áreas tales como la numismática, la historia naval, el arte de imprimir y, al pasar, la filología. La obra de Hugo Hanisch no fue intensa en cantidad, pero lo fue en calidad, no gustando de los temas tópicos, sino del trabajo directo de las fuentes en temas en los que no existía la mediación de los autores, lo que hizo de su obra selecta desde su concepción.

Siguen los estudios de derecho romano el primero de los cuales es el de Patricio Lazo, En torno a la casuística del `periculum rei venditae': una propuesta de exégesis de D. 19, 1, 54 PR (pp. 59 - 81), en que aborda el contraste entre las doctrinas de Labeón y Paulo en torno al traspaso del riesgo al comprador de la lesión (fractura) de un esclavo vendido, pero aún no entregado al comprador, tema que ha venido siendo permanente objeto de atención por parte de la romanística contemporánea, con resultados no sólo diferentes, sino, en gran medida contrapuestos. El autor propone la hipótesis de un cambio de paradigma en ambos juristas, enfocando ambos juristas el problema de la continuidad de las labores de un esclavo a partir de objetivos diferentes: en Labeón es la productividad del esclavo la que se coloca en juego, en cambio para Paulo la productividad del esclavo cede en beneficio del interés del comprador de no ver disminuida en su valor la res venditae antes de que se tome posesión del mismo. Seguidamente Alfredo di Pietro presenta `Auctoritas' y `Potestas' en la política y en el derecho de Roma y su evolución en la Edad Media y la Época moderna (pp. 83 - 116), reflexiones que parten de un texto de la pensadora alemana Hannah Arendt en uno de cuyos libros publicado en la década de los años cincuenta del siglo XX _Between Past and Future_ trataba en un capítulo importante el problema de la autoridad, ideas que, tal como eran expuestas y no obstante su evidente importancia política, no tenían nada que ver con la doctrina tradicional de la autoridad, la que el autor analiza siguiendo la enseñanza orsiana ya ampliamente difundida. El último de los trabajos incluidos en esta sección es de Ximena Pulgar Núñez, La `Pecunia traiecticia' en el derecho romano (pp. 117 - 137), donde estudia la recepción por el derecho romano del préstamo marítimo griego, instituto que se encontraba perfectamente estructurado, con características propias y bien definidas, y que Roma recepciona por razones esencialmente prácticas y comerciales; pero los juristas romanos se encontraron con la dificultad de no poder insertarla en ninguna figura jurídica preexistente, sin que por su eficacia práctica pudiesen despojarla de algunos de sus elementos para lograr su perfecta inserción en el sistema romano. La solución fue utilizar la estipulación como su forma jurídica.

Siguen tres estudios referidos al derecho indiano, el primero de los cuales es el de José María Díaz Couselo, El cabildo de Buenos Aires y el otorgamiento de las cartas de ciudadanía (pp. 141 - 163), en el que, después de afirmar la activa intervención que le cupo al cabildo bonaerense en la política nacional hasta su extinción en 1821, se centra en una de las funciones políticas que desarrolló, su intervención en el otorgamiento de las cartas de ciudadanía entre 1810 y 1821, pudiendo distinguirse tres períodos: el primero se extiende desde la revolución hasta el Estatuto provisorio de 1815, en el cual, salvo en la ocasión en que se otorga la ciudadanía a lord Strangford, se limita principalmente a tomar razón de los despachos librados por el superior gobierno, aunque también le formula observaciones; el segundo se inicia con la sanción de dicho Estatuto, período en el que interviene directamente en la concesión de la ciudadanía; y el último a partir de 1817 hasta su extinción en 1821, en el que se reduce a producir un informe con relación a las actuaciones que se forman con las solicitudes de otorgamiento de la ciudadanía. Seguidamente está el estudio de Antonio Dougnac Rodríguez, Apuntes sobre el tránsito del procedimiento penal indiano al patrio (1810 - 1842) (pp. 165 - 273), en que en algo más de cien páginas muestra el desarrollo del procedimiento penal desde el inicio del movimiento emancipador en 1810 hasta 1842, en que se dicta la ley sobre funcionamiento de los tribunales de 30 de diciembre de este último año. La primera parte del trabajo se centra en el derecho indiano, que continuó rigiendo en estas materias una vez iniciado el movimiento emancipador, dedicando la segunda al derecho patrio el que, a su vez, está dividido en tres períodos, patria vieja (1810 - 1814), restauración absolutista (1814 - 1817) y consolidación de la república (1817 - 1842); cada una de las etapas aborda por separado un aspecto orgánico y otro procedimental. Finalmente, en lo que a derecho indiano se refiere, Abelardo Levaggi presenta Tensiones sociales en torno a la sala del crimen de la audiencia de México (1721 - 1726) (pp. 275 - 294), en que analiza un proceso criminal suscitado en la ciudad de México en 1721 por robo de dinero y géneros desde una tienda, en el que se proyectan algunos de los principios cardinales del sistema jurídico castellano-indiano, como la fuerza reconocida a la costumbre como fuente formal del derecho, y el principio restringido de igualdad, no aplicada a toda la sociedad, de modo uniforme, sino dentro de cada uno de los grupos sociales, a los que se agrega, para mayor interés del mismo, la rivalidad entre españoles peninsulares y criollos.

Son también tres los estudios referidos al derecho patrio hispanoamericano y chileno, iniciados por Mafalda V. Díaz-Melián de Hanisch, El testamento en un manuscrito escolar de 1830 (pp. 297 - 303), en que examina la doctrina que sobre los testamentos aparece en un manuscrito anónimo de 1830 titulado Recopilación de varios principios de derecho civil, de gentes y político, que, en opinión de la autora, bien puede tratarse de un apunte escolar que refleja las lecciones del profesor Pedro Somellera, en original o en copia ordenada por algún interesado. Seguidamente, Alejandro Guzmán Brito presenta Un jurista chileno de la segunda mitad del siglo XIX: Jacinto Chacón Barrios (pp. 305 - 333), la más completa biografía escrita sobre este jurista hoy caído en el olvido, salvo entre los historiadores del derecho más informados, no obstante que en vida gozó de una cierta celebridad como jurista, por méritos propios y por la obra de la que principalmente trata esta biografía, su Exposición razonada y estudio comparado del Código Civil chileno que alcanzó fama en Chile y en el exterior. Finalmente, en lo que a derecho patrio se refiere, Carlos Salinas Araneda escribe La influencia del derecho canónico en la configuración de las herencias a favor del alma en el derecho chileno (pp. 335 - 372), estudio en el que describe la influencia que el derecho canónico ha ejercido en esta institución sucesoria regulada en el Código Civil de Chile, uno de los numerosos ejemplos de la proyección que el derecho de la Iglesia ha tenido, a través de modalidades diversas, en el Código de Bello, en artículos muchos de los cuales permanecen vigentes como el que regula el instituto en estudio.

Finalmente, en la sección dedicada a Varia, Angela Cattan Atala presenta Origen y proyecciones del principio de la bilateralidad de la audiencia (pp. 375 - 389), principio que es estudiado haciendo un recorrido histórico que se inicia en el derecho romano para continuar en el derecho castellano y culminar con el derecho indiano. El segundo de los estudios presentados en esta sección y último de los contenidos en este homenaje es de Álvaro d'Ors, Papeletas semánticas II (pp. 391 - 404) continuador de otro publicado igualmente con ocasión de un homenaje, aquella vez al padre Restrepo, escritos ambos por el convencimiento del autor de que un servicio necesario, que parece incumbir al jurista, es el de aclarar el significado preciso de la terminología técnica de su ciencia, constantemente perturbado, a lo largo de la historia, por el abuso vulgar. Las palabras incluidas son: abrogar y derogar, acto y negocios jurídicos, alícuota, autoridad, buena fe y equidad, capital, capitisdisminución, causa y requisito, cierto, colegialidad, compromiso, condición, dar y entregar, delación (hereditaria), elegir y optar, estipulación, fianza y fiducia, ipso iure, lucrativo y gratuito, mercado, moral y ética, positivo y vigente, presunción, obligaciones y deberes, pacto, pro indiviso, público, rescindir, resolver y anular, restituir y devolver, secuestro, semovientes, sociedad y comunidad, solidaridad, solvencia y liquidez, status quo, uso y consumo, vindicar y reivindicar.

Como lo recuerda Pablo Rodríguez en el prefacio de este homenaje, la gratitud no es, lamentablemente, algo que caracterice a la idiosincrasia chilena, por lo que este homenaje resulta tanto más valioso, al tiempo que, al exaltar el ejemplo de los maestros, se multiplican las posibilidades de despertarse vocaciones. Sólo es de lamentar la ausencia de una Tabula gratulatoria que hubiese permitido que otros académicos se unieran a este homenaje al que no pudieron acudir con una comunicación escrita.

Carlos Salinas

 

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