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Revista de estudios histórico-jurídicos

versión impresa ISSN 0716-5455

Rev. estud. hist.-juríd.  n.29 Valparaíso  2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-54552007000100025 

 

Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXIX, 2007, pp. 556-558

RECENSIONES Y RESEÑAS

 

GALÁN LORDA, Mercedes - ZUBIRI JAURRIETA, Amparo, Los términos faceros de la merindad de Pamplona. Estudio histórico-jurídico (Gobierno de Navarra, Instituto Navarro de Administración Pública, Pamplona, 2005), 345 págs.        [ Links ]

 

Guillermo Hierrezuelo Conde


Esta obra estudia una institución que aún pervive en el régimen foral de Navarra: los faceros. Pero su origen se remontaría más allá de la Alta Edad Media, puesto que —según palabras de Mercedes Galán y Amparo Zubiri— "las propias leyes romanas reconocen los bosques y prados como bienes de aprovechamiento común, manteniendo, sin duda, en algunos casos, costumbres prerromanas, de las que tenemos un claro ejemplo en el conocido colectivismo agrario practicado por los vacceos" (p. 29). De hecho, la comunidad facera encontró sus orígenes en las comunidades de tierra del Derecho germánico (p. 30).

Con ese nombre se define a los territorios cuya titularidad dominical corresponde a una comunidad facera. Esta obra estudia los territorios no jurisdiccionales de la merindad de Pamplona, calificados habitualmente como facerías y que se propone denominar como términos faceros, con el fin de distinguirlos de los términos que son objeto de convenios de facería, evitando cualquier tipo de confusión; aunque podrían seguir denominándose como facerías aquellos sobre los que se constituye una verdadera facería (p. 119).

En la ley 386 del Fuero Nuevo o Compilación de Derecho civil foral de Navarra se define la comunidad facera como "la concurrencia de varios titulares dominicales que constituyen una comunidad para un determinado aprovechamiento solidario, que se regirá por lo dispuesto en las leyes 377 y 378, en cuanto no se oponga a lo establecido en este capítulo". Este concepto hay que diferenciarlo de la facería contemplada en la ley 387, que establece que: "la facería propiamente dicha, consiste en una servidumbre recíproca entre varias fincas de propiedad colectiva o privada; y la comunidad facera, en la concurrencia de varios titulares dominicales que constituyen una comunidad para un determinado aprovechamiento solidario, que se regirá por lo dispuesto en las leyes 380 y 381".

Pérez de Ontiveros ha considerado en todo momento que la nota que ha caracterizado a las comunidades faceras ha sido la puesta en común de determinados bienes para goce colectivo, por lo que ha destacado las ideas de reciprocidad y comunidad (p. 39). Pero ha matizado que, aunque el aprovechamiento apareciese unido a la titularidad dominical del término, en ocasiones la comunidad facera titular del fundo podía ceder, por vía de convenios de facería, un determinado aprovechamiento a otra parte, ajena a la propia comunidad facera. Por otro lado, Arín y Dorronsoro ha destacado la importancia de las comunidades de la tierra, entre las cuales se cuentan las "facerías" y la necesidad de que en Navarra se respetasen y conservasen para mantener la riqueza pecuaria del país (p. 45).

Haciendo un análisis histórico, ya en la Novísima Recopilación de 1805 se recogía como ley 15a, del libro I, título XX, una ley de las Cortes de Pamplona de 1632 (ley 28a), que resolvía el derecho a goce de los vecinos foranos en términos faceros. Por ello, Zubiri Jaurrieta y Galán Lorda estiman que "lo interesante es que hace referencia a los términos faceros" (pp. 76-77). El Real Decreto-ley de 4 de noviembre de 1925 ratificó la autonomía normativa de Navarra en el régimen local y de montes, y en él tenía su fundamento el Reglamento para la administración municipal de Navarra de 3 de febrero de 1928. En este Reglamento se mantenían las normas e instituciones propias de la administración foral. En su artículo 55, c) aludía a la facería de forma confusa y no determinaba si hacía referencia a la mancomunidad en el aprovechamiento o, como en otros textos, a la comunidad facera (p. 87). A juicio de Galán Lorda y Zubiri Jaurrieta, la Constitución de 1978 ratificó "las notas que, por su propia naturaleza, exige el tipo de disfrute de los términos faceros por el fin económico a que están adscritos y por la titularidad de su dominio en mano común" (p. 90). En base a la regulación prevista en la Constitución, instituciones como las facerías y la comunidad facera, reguladas el Fuero Nuevo, "es indiscutible que son contenido propio del régimen privativo de Navarra y, por tanto, la legislación sobre la materia compete exclusivamente al Parlamento de Navarra" (p. 91). Pero en la actualidad, los términos faceros responden a diversas titularidades: en unos casos los vecinos; en otros los ayuntamientos en cuanto que representantes de sus administrados; y, en otros, sería la propia Junta del facero la titular de los bienes, además de algunos que, catalogados en el catastro, no estuviesen inscritos en el Registro de la propiedad. De este modo, unos estarían sometidos al Derecho civil, mientras que otros al Derecho administrativo (pp. 92-93). Sin embargo, en el Derecho histórico no se establecía una distinción entre ambas normativas (p. 110), como de hecho es conocido y, con frecuencia reconocido, cuando son juristas los que hacen dichos estudios, no cuando los que publican son historiadores generalistas con formación en Facultades de Filosofía y Letras, Humanidades o Geografía e Historia. Además, la Ley foral 6/1990, de 2 de julio, de la administración local de Navarra, incorpora la regulación foral sobre el régimen de comunales que, previamente, se había constitucionalizado por la Ley foral 6/1986,de 28 de mayo, de bienes comunales, que queda derogada por la de 1990.

En el capítulo III se estudia la merindad de Pamplona, que comenzaba con el número 46 y llegaba hasta el número 63, si bien faltaban los territorios números 47, 48, 51, 54, 57-61. Otros territorios faceros de la misma merindad serían los numerados del 86 al 91, entre los que no aparecerían los números 89 y 90. Además, pertenecían también a la merindad de Pamplona el territorio núm. 105 y la Sierra de Aralar. Por diversos motivos, distinguen las autoras cuatro grupos de faceros: los catalogados; lo no catalogados pero que siguen activos, como los de Orgi, Uharte-Arakil, faceros del Valle de Juslapeña, Aizoáin-Berrisuso y Aizoáin-Berrioplano, así como el facero de Hiriberri/Villanueva de Arakil-Ihabar; los desaparecidos y disueltos; y un estudio específico del facero 87 (montes de Bidasoa y Berroarán) y el facero 47, Sierra de Aralar, en la actualidad sin número (pp. 120-189).

Mercedes Galán, natural de Pamplona, doctora en Derecho por la Universidad de Navarra y premio extraordinario de doctorado, es Profesora Titular de Historia del Derecho y de las Instituciones en la Universidad de Navarra. En dicha Universidad de la iglesia dirige el Departamento de Historia del Derecho, en el que fue introducida por Ismael Sánchez Bella y de quien se considera discípula. Asimismo es presidenta de la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra y miembro del Instituto Internacional de Historia de Derecho indiano y de la Asociación Española de Americanistas. Amparo Zubirri, también natural de Pamplona, es doctora en Derecho por la Universidad de Navarra, y diplomada en el Programa de Especialización en Derecho Foral Navarro. En la actualidad trabaja en la Administración municipal y en la de Justicia y colabora con el Instituto Navarro de la Mujer. El trabajo que recoge el presente libro ha sido el ganador del I Premio "Martín de Azpilcueta", convocado por la Orden Foral 17/2004, de 27 de febrero, por Consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad Autónoma de Navarra, Javier Caballero Martínez.

 

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