SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número10Las cosas al parecer perdidasLa primera investigación sobre los anglicismos en el español de Chile índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Literatura y lingüística

versión impresa ISSN 0716-5811

Lit. lingüíst.  n.10 Santiago  1997

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-58111997001000013 

CROTICA LITERARIA Y FIN DE SIGLO

(Rodrigo Canovas, Novela Chilena,

Nuevas generaciones, el abordaje de los huéfanos)

Este libro de Rodrigo Canovas y sus colaboradores Carolina Pizarro, Danilo Santos y Magda Sepúlveda1, ocupa de inmediato un lugar clave en la escena nacional de los estudios literarios, no solamente por hacerse cargo de una cantidad considerable de obras publicadas en las últimas dos décadas —alrededor de ciento veinte—sino sobre todo porque entrega una masa de datos indispensable para la tipificación de las diferencias que enriquecen dicho corpus. Estas notas de lectura arrancan del desconcierto que produce enfrentar una obra critica que desborda ampliamente su expreso marco teórico —el método generacional de Cedomil Goic y José Promis— sin llegar a esbozar la posibilidad de uno distinto, mas adecuado para dar cuenta de las complejas circunstancias en que se encuentra la narrativa chilena en este fin de siglo.

La cuestión del método generacional

Rodrigo Canovas señala que para "establecer los rasgos especificos que adquiere la novela chilena en los nuevos narradores" y/o "despejar las imagenes estructurales que surgen de sus obras novelisticas" es necesario preguntarse por "la noción de 'generación'" (32-33). Y para esclarecerla repite la linea argumental mejor conocida en Chile: este concepto "proviene" de Ortega y Gasset y "ha sido usado con éxito en el ambito de la critica literaria chilena e hispanoamericana por Cedomil Goic" (33). Es decir, para Canovas el concepto de 'generación' equivale al de 'generación literaria según Cedomil Goic', legitimado por su éxito en el campo de los estudios literarios de nuestro pais y, supuestamente, en el resto de Hispanoamérica. De esta manera, poniendo su estudio al amparo de un modelo de periodización y critica de éxito nacional, Rodrigo Canovas elude la pregunta que abre su propia propuesta, aquella sobre 'la generación', o 'la generación literaria'.

Digamos sobre esto que la noción generacional no proviene de Ortega y Gasset sino del positivismo francés a través de Auguste Comte (1839). Luego alude a ella en Alemania Wilhelm Dilthey (1865 y 1875) y a comienzos de nuestro siglo la recoge Wilhelm Pinder (1926) como base teórica para su trabajo El problema de las generaciones en la historia del arte en Europa. Ortega y Gasset retoma este material del pensamiento francés y aleman y elabora su teoria generacional en dos momentos (1920 y 1933), sin volver a ella después de esta última fecha y, es conveniente agregar, sin haber pretendido nunca distinguir 'generaciones' en la literatura o cualquier otro quehacer. Para Ortega y Gasset la generación, en sus propias palabras, "es como un nuevo cuerpo social integro, con su minoria selecta y su muchedumbre (...) compromiso dinamico entre masa e individuo, es el concepto mas importante de la historia y, por decirlo asi, el gozne sobre el que ésta ejecuta sus movimientos" (1920: 7). Es decir, para el pensador español la generación es un concepto metahistórico, de pretensiones universales, fundamento de un método de lectura que él mismo pone en practica en su curso En torno a Galileo (1933) para intentar una explicación de la entrada de Europa a la modernidad. Después de esas fechas ni Ortega y Gasset ni nadie -salvo el caso español de su discipulo Julian Marias, en 1949- intentara explicar la historia de ningún pais o región en términos generacionales.

Por su parte, el concepto de generación literaria —ausente en Ortega y Gasset—proviene de la reflexión alemana sobre los romanticos en el XIX, y su mejor exponente es Julius Petersen, en la década de los veinte de nuestro siglo. Sus famosas 'siete condiciones' para reconocer una generación literaria gravitan sobre el trabajo de Cedomil Goic de un modo tanto o mas claro que los factores generacionales orteguianos. Asi mismo, en tanto estudio de pretensiones históricas sobre un arte especifico, el antecedente de los trabajos generacionales de Cedomil Goic seria el de Wilhelm Pinder, concretamente su obra sobre la plastica europea ya mencionada. Este descuido, o quizas desconocimiento, de los origenes del método generacional, impide situarlo correctamente en el orden teórico de los estudios literarios y culturales de Occidente.

Cuando Ortega y Gasset retoma y reelabora la propuesta generacional en 1933, ya los paises donde se habia originado estaban en otra cosa. En Alemania Heidegger habia publicado El ser y el tiempo en 1927, Francia ya habia pasado por Bergson y comenzaba a darle importancia a Saussure, mientras que su escena literaria estaba dominada por el surrealismo, Valéry y Malraux. El mismo Ortega y Gasset habia publicado en 1925 La deshumanización del arte, ensayo donde daba cuenta del giro estético y filosófico antipositivista que vivia Europa, cuyo centro manifiesto estaba en Paris. Se ha producido asi, en Latinoamérica, un retraso multiplicado por dos: retraso de Ortega y Gasset en relación con la corriente filosófica que dio origen al método generacional en Francia y Alemania; retraso de intelectuales como Juan José Arrom, Enrique Anderson Imbert y Cedomil Goic, que se abocaron a redactar historias de la literatura observando el modelo orteguiano (o el de Pinder).

La propuesta de Rodrigo Canovas

El propósito del modelo literario-generacional de Cedomil Goic, tal como esta propuesto en sus trabajos sobre la novela chilena (1968, quinta edición 1991) y la novela hispanoamericana (1972) es dar cuenta del desarrollo de la narrativa a través del tiempo histórico, estableciendo periodos que, si bien se manifiestan como agrupaciones generacionales cada treinta años —quince de 'gestación' y quince de 'vigencia'—, también reconocen ciclos mas amplios como 'el periodo' que comprende tres generaciones y 'la época', que a su vez comprende tres periodos. Según Cedomil Goic en 1935 se habria producido el recambio total en la narrativa chilena e hispanoamericana, dandose inicio a la época del 'Superrealismo' (o 'Contemporanea'), el periodo 'Superrealista' y 'la Generación de 1927'.

A partir de este calendario Rodrigo Canovas deduce la existencia de la 'Generación de 1987' (nacidos entre 1950 y 1964) y su trabajo esta dedicado a los quince años de 'gestación' (1980 a 1995) de dicha agrupación de coetaneos: segunda generación del segundo periodo (Infrarrealista) de la época Superrealista o Contemporanea.

Este ordenamiento —algo engorroso al textualizarlo, pero geométricamente impecable— implica, como dice Canovas, reconocer "las bondades del esquema de Goic" (33), pero también impone hacerse cargo de sus debilidades, que no son pocas. El mismo Canovas señala algunas, como "su caracter evolucionista" (33) que desconoce o pasa por alto los "modelos cientificos que proponen complejas teorias para relacionar al sujeto con su tiempo y sus creaciones en el vasto universo" (34). También menciona la incapacidad del modelo generacional para aprehender realidades singulares y desiguales. Canovas ejemplifica esta segunda debilidad del modelo generacional aludiendo a la imposibilidad de distinguir "un mismo sistema preferencial" (34) en regiones distintas del subcontinente. Agreguemos que no hay que ir tan lejos: el establecimiento de un 'sistema preferencial', etapa determinante para elaborar el perfil generacional, incapacita al modelo generacional para comprender singularidades y desigualdades aqui mismo, en Chile, obligando al estudioso a crear un centro, dominado por el 'sistema preferencial' o 'tendencia dominante' de la generación y margenes donde quedan alojadas de manera residual obras como 60 kilómetros de Francisco Ortega, La playa de los alacranes de Desiderio Arenas y Un miembro en reposo de León Pascal, mientras otras, como Natalia y el loco del paraguas de Sergio Saldes o Crónicas urbanas de Pedro Lemebel no son ni siquiera mencionadas (ver capitulo Retóricas marginales de Danilo Santos, 135-153).

Este no es un problema menor. Esta presente en el estudio sobre la novela chilena de Cedomil Goic (1968) y se reproduce hoy, veintinueve años mas tarde, en el de Rodrigo Canovas: øqué hacer con las obras que desordenan el encadenamiento establecido por el operador generacional? En su momento —esto lo he tratado en otro lugar (Cuadros, 1996)— Cedomil Goic resolvió el asunto desestimando por ejemplo la obra de Juan Emar, o explicando un fenómeno que debió producirse en 1935 con una obra publicada en 1951 (caso Manuel Rojas) o designando a Maria Luisa Bombal como la epónima del neorrealismo (designación incompatible con las caracteristicas de su obra). Hoy Rodrigo Canovas para situar las obras anómalas incluye un capitulo sobre 'retóricas marginales' —que delega a uno de sus colaboradores— o explica la ausencia en su estudio de las obras de narradores como Sergio Saldes o Norman Saniter porque "la imagen generacional" sostenida por estos jóvenes no habria alcanzado suficiente "proyección nacional en el ambito comunicacional y simbólico" (...) siendo "desplazada por la propuesta de Zona de Contacto" (léase Alberto Fuguet y Sergio Gómez, de edades cercanas a los autores antes mencionados) "ligada al logo publicitario y a una imaginación visual que no reconoce sus antecedentes en los discursos de las vanguardias hispanoamericanas sino en el zapping televisivo y el walkman"(36). Me temo que Rodrigo Canovas nos esta diciendo que para "establecer los rasgos especificos que adquiere la novela chilena en los nuevos narradores" (32), ha elegido, entre coetaneos, a los narradores mejor dotados para la carrera publicitaria. Creo por mi parte que Saldes o Saniter, entre otros tantos, tienen una propuesta estético-ideológica de interés equivalente a la de los narradores afiliados al suplemento "Zona de Contacto" de El Mercurio. Su escasa presencia en los medios de comunicación esta lejos de ser un problema de tipo programatico o escritural: mas bien se debe a una cierta incapacidad o falta de voluntad para hacerse propaganda o encontrar los managers adecuados.

Es interesante observar, ademas, cómo Rodrigo Canovas, en su propuesta de ordenamiento generacional, ha recurrido a factores que su maestro Cedomil Goic llamaria 'extraliterarios' o pertenecientes a 'la historia externa' de la literatura. A fines de los años sesenta, en su La novela chilena, Goic descarta de modo explicito las posibles relaciones de las obras con el medio socio-cultural en que se producen y circulan. Explica que su preocupación es 'la historia interna' de la literatura, es decir, su engarce diacrónico a través de las generaciones de narradores, y que los datos de recepción literaria o manifestaciones públicas de los autores son irrelevantes para comprender el progreso de este género literario. Es asi como para Cedomil Goic el movimiento literario que todos conocemos como 'Generación del 38' forma parte de la 'Generación neorrealista de 1942' y el movimiento literario conocido como 'Generación del 50' es parte de la 'Generación superrealista de 1957'.

Por su parte, para establecer su ordenamiento Rodrigo Canovas acude desde el comienzo a lo que llama "imagenes públicas" (16) —manifiestos, documentos programaticos, polémicas en los periódicos— de la generación de 1987 en su momento de 'gestación'. Este recurrir a factores de 'la historia externa' de la literatura se extiende a la referencia ineludible del año 1973 que, en este caso, aparece como hito del cambio en la situación de nuestro fin de siglo literario.

Aun cuando esta siguiendo la normativa goiciana, Canovas no explica estas importantes transgresiones a la misma. Recurrir a 'la historia externa' para explicar una situación generacional es radicalmente distinto a hacerlo guiandose por el engarce puramente natalicio. De haberlo hecho Cedomil Goic en su momento tendria que haber trabajado con los textos programaticos publicados por autores como Fernando Alegria o Volodia Teitelboim (Generación del 38 o de 1942), Enrique Lafourcade o Claudio Giaconi (Generación del 50 o de 1957). Y el resultado, el ordenamiento, habria sido necesariamente otro. En rigor, cuando se privilegian los programas y declaraciones de los autores, el modelo generacional que se esta utilizando no es el de Cedomil Goic (o José Promis) sino el de Guillermo de Torre, quien en su ensayo "Generaciones y movimientos literarios" de 1965 flexibiliza el rigor matematico de la generación positivista-orteguiana para proponer que lo importante no es la fecha de nacimiento de los integrantes del grupo sino su entrada en la escena pública con algunas ideas estéticas y/o principios ideológicos expresados a través de algún manifiesto, polémica o prólogo. En Chile seria el caso de las ya mencionadas generaciones del 38 y del 50, también de la 'Generación del 72' a través de un texto programatico como el de Poli Délano publicado en Cuba el año 1973. Y no menos el de los tres momentos o 'imagenes' —tres modos de asumir el quehacer literario— que distingue Rodrigo Canovas entre los miembros de la 'Generación de 1987'.

Las 'tres imagenes' de la generación y 'la orfandad'

Lo que hace Canovas, hablando ya de la 'Generación de 1987', es exponer diferencias (tres imagenes) para proponer luego una figura que resuelve esas diferencias, un concepto denominador común de la generación: 'la orfandad'. Demos una mirada a las 'tres imagenes' de la generación.

La primera de ellas, a cargo de Diaz Eterovic y Muñoz Valenzuela, tiene dos oportunidades: en 1986 cuando estos autores prologan la antologia de cuentos Contando el cuento. Antologia joven narrativa chilena y en 1992 cuando hacen lo mismo con la antologia Andar con cuentos. Veamos lo que dice Canovas de las propuestas de Diaz Eterovic y Muñoz Valenzuela. "Concluimos que la primera imagen de esta nueva generación surge desde el ambito de la cultura politica" (17), y mas adelante: "esta primera imagen generacional reúne en un solo gesto la cultura y la politica" (...) y "su resonancia como voz generacional se ira apagando de un modo sostenido durante el transcurso de la actual década", cosa que los mismos antologadores habrian previsto en el prólogo de 1992, al señalar que los circuitos literarios ya "no privilegian voces comunitarias, fundadas en los grandes relatos, sino que aparecen atrapados en la 'seducción de la farandula consumista y el pragmatismo postmodernista'" (18).

La 'segunda imagen', a cargo de Marco Antonio de la Parra en 1989 y Arturo Fontaine Talavera en 1993, esta lejos de la cultura politica y las preocupaciones de alcance colectivo. "Esta segunda imagen" dice Canovas "se distingue de la original por reconocer un maestro (José Donoso), privilegiar la novela y proponer un nuevo papel social al escritor, ligado, ahora, a un mercado editorial que le resulta propicio" (19).

Esta nueva propuesta estético-ideológica, especificamente el articulo de De la Parra publicado en La …poca en 1989, es impugnada desde dos frentes. Ramón Diaz Eterovic lo hace desde sus principios humanistas ligados a la izquierda histórica y al quehacer gremial como dirigente de la Sociedad de Escritores de Chile, y Pia Barros lo hace desde su condición femenina. Pia Barros, señala Canovas "considera que en esta discusión se margina a la mujer —la escritura de mujeres—, en función de la politica, el mercado e, incluso, de los esquemas cronológicos que supone la noción de generación literaria" (20).

Las escritoras de ese momento, dice Pia Barros, exceden los limites generacionales —tienen entre 20 y 70 años de edad— y "aquellas que ya cumplieron los 40 se quedan en territorio de nadie, pese a que sus motivaciones, sus detonantes, sus tematicas, sus estructuras narrativas, estan adscritas a la generación post-golpe" (Canovas, 20). A través de Pia Barros la escritura femenina exige un tratamiento especifico, diferenciado, pero Rodrigo Canovas no hace mas que consignar su protesta, dejandola aparcada. Para él la generación de 1987 sigue el rumbo de las dos 'imagenes' ya comentadas y una tercera, a cargo de Alberto Fuguet y Sergio Gómez en sus prólogos a las antologias Cuentos con walkman de 1993 y McOndo de 1996.

Esta última 'imagen', tal como sucedia con la primera, se manifiesta en dos oportunidades. En 1993 se trata del reventón existencial de los hijos de los nuevos ricos de Chile. Como dicen los mismos antologadores, lo que esta 'generación' —formada por jóvenes entre diecisiete y veinticinco años asistentes al taller literario de "Zona de Contacto" dirigido por Fuguet— ofrece son "cuentos de consumo (...) historias rapidas, digeribles, entretenidas" (Canovas, 24). En la antologia de 1996 los representantes de la 'tercera imagen' van mas lejos. Ahora su pretensión es arreglar cuentas con una tendencia literaria de alcance universal, el realismo magico, entregando al público narraciones de jóvenes autores de diez paises de habla hispana, cuyos rasgos comunes hacen de ellos un 'movimiento literario' que reemplazaria el realismo magico por un 'realismo virtual' de orden televisivo: "Latinoamérica es, irremediablemente, MTV latina" explican Fuguet y Gómez, y "McOndo es MTV latina, pero en papel y letras de molde" (Fuguet y Gómez, 1996:18).

El modelo generacional desbordado

Según Rodrigo Canovas, estas 'tres imagenes' son la expresión programatica de la Generación de 1987, verdadero sujeto social "cuya gesta pública ya plantea en su interior varios relevos, lo cual es signo de vitalidad y dinamismo. Es una generación que, a medida que pasa el tiempo, quiere reconocerse en sus diferencias..." (26).

En mi opinión, deducir de estos tres programas estético-ideológicos un sujeto social (la generación literaria) plenamente consciente de si mismo —en tanto 'quiere' algo como 'reconocerse'—, y acomodar las voces narrativas de mas de cien autores en el común denominador expresivo de 'la orfandad', merece algunos comentarios.

øHasta qué punto la escena literaria chilena de estos años esta suficientemente cohesionada o 'consensuada' como para hablar de una generación literaria en sentido goiciano? Felizmente hasta ninguno. Durante los últimos quince años —y este trabajo de Canovas, Pizarro, Santos y Sepúlveda contiene suficientes indicadores de ello— se ha gestado en Chile una cantidad considerable de modos narrativos y programas estético-ideológicos irreductibles al orden cronológico y dominado por una sola tendencia que exige el método generacional. No es probable hablar de 'una generación' cuando se comparan obras de autores nacidos exactamente el mismo año como Diamela Eltit y Luis Sepúlveda: si bien los reúne la edad, la condición de sus obras se diferencia por cuestiones de género, de filiaciones literarias e ideológicas, por contexto de producción y recepción de sus obras, por modos de asumir la escritura y un proyecto escritural. Asi mismo, øseria sostenible decir que las diferencias entre Dario Oses y Marcela Serrano son explicables porque sus fechas de nacimiento —apenas separadas por un par de años— los ponen justo al final y justo al comienzo de dos generaciones goicianas? Obviamente que no. øY qué decir de las ricas diferencias entre las novelas policiales de Ramón Diaz Eterovic y Roberto Ampuero?, diferencias de encuadre estético-ideológico que hacen de ellas dos modos de hacer literatura, acudiendo a estrategias narrativas similares. øY qué tiene que ver con lo 'literario' de la generación el privilegio que se otorga al programa estético-ideológico de Alberto Fuguet y Sergio Gómez, en desmedro de aquel otro, coetaneo suyo, representado por Sergio Saldes? La lista de preguntas imposibles de responder, cuando se pretende someter una producción literaria de tanta riqueza y variedad a los rigores del método generacional, seria demasiado larga.

Lo mismo sucede cuando nos detenemos en 'la orfandad'. Siguiendo a otro discipulo de Cedomil Goic, José Promis, quien ha designado "a cada generación" desde comienzos de siglo "un orden estructural singular" (37) —que preferimos llamar 'denominador común expresivo'—, Rodrigo Canovas acuerda en que después del 'esceptisismo' de la Generación de 1957 y la 'desacralización' de la de 1972, a la Generación de 1987 le corresponde 'la orfandad'. "øQuién nos habla en la nueva novela chilena?", se pregunta, y su respuesta es, "de modo inconfundible, un huérfano" (39).

Una propuesta de este tipo es perfectamente valida pero no solamente para 'la nueva novela chilena' sino para toda la novela moderna de Occidente. A partir del romanticismo, en la literatura occidental las voces de la orfandad son inevitables, por cuanto el sujeto se sabe solo ante la naturaleza y los dioses, solo en la urbe o la selva, solo en el universo. Incluso alli donde la obra trata de una gran familia, como en Proust, o el padre esta muy presente, es el caso de Kafka, la voz dominante es la de un sujeto que se sabe solo, en conflicto o desligado de sus padres, sean estos sus progenitores carnales o los dioses: un huérfano. La novela chilena esta llena de ellos y no podria ser de otra manera: los encontramos en Blest Gana y/o Manuel Rojas y/o José Donoso y/o Antonio Skarmeta y por supuesto los novelistas de este fin de siglo. Huérfanos que buscan un lugar en una nueva ciudad y clase social como Martin Rivas, huérfanas que se saben imposibilitadas para recrear el orden primordial del padre y la madre como Reina (de Maria Luisa Bombal), huérfanos que se encargan de testimoniar la decadencia de su familia como algunos narradores de José Donoso, huérfanos marginales que reflexionan sobre el poder como Juan de Warni (de Mauricio Wacquez), etc.

Me parece evidente que 'la orfandad' esta lejos de ser una caracteristica diferencial de la producción novelesca de los últimos quince años en Chile. En estas novelas se pueden distinguir orfandades y desacralizaciones y escepticismos varios. Igualmente utopias, ironias, travestismos, furias, desencantos y muchas otras particulas conceptuales que pudieran denominar un modo de asumir y relatar una imago mundi.

Son muchos los datos que aporta esta obra —y en esto radica su importancia— para el estudio de las diferencias que caracterizan a la novela chilena de los últimos quince años. El capitulo sobre 'la imaginación discursiva' es una aproximación a los códigos imaginarios mas visibles en el corpus y la suma de Canovas es notable: "folletin, logotipo, poiesis; serie negra, aventuras, melodramas, logo, vanguardia, parodia, grotesco; espionaje, ciencia-ficción, testimonio rosa, fotograma, pastiche, simulación, mascarada, retro, rito, manierismo, pop, popular". Asi mismo, en las paginas dedicadas a "los héroes novelisticos de nuestro fin de siglo", Canovas distingue no solamente 'huérfanos' sino ademas 'veteranos de guerra' (conectados de una u otra manera al pasado histórico), 'extranjeros' ("condenados a vagar por los confines de la tierra"), 'paradójicos' (en contradicción permanente) y 'solitarias' ("mujeres que reinventan sus origenes desde el deseo y la escritura"). Por último, en el capitulo 'retóricas marginales' ya mencionado —escrito por Danilo Santos—, aparecen algunas obras que no encajan en el orden central del estudio. Obras, por tanto, que señalan modos de narrar no legibles desde el canon generacional pero, no obstante, por su mera presencia en el estudio, son parte de 'la novela chilena'.

øCómo abordar teóricamente un corpus de este volumen y densidad? Cualquier respuesta pasa, a mi entender, por el abandono de la rémora positivista que hace recaer al critico en ordenamientos cerrados y progresivos. Pensar sobre esta narrativa, tan distinta a la que conoció Chile hasta 1973, implica considerar sus relaciones con el proceso de formación cultural, los aportes teóricos del feminismo y del debate modernidad-posmodernidad. Implica, en fin, moverse en la apertura que señalan los propios textos literarios, antes que compensar de manera tan inmediata la orfandad de los escritores con la subordinación del critico a la voz del padre.

 

NOTAS

1 Canovas, 1997.

 

 

Bibliografia

Canovas, 1997 Canovas, Rodrigo. Novela chilena, nuevas generaciones, el abordaje de los huérfanos. Santiago de Chile. Ediciones Universidad Católica de Chile, 1997.

Comte, 1839 Comte, Auguste. Course de philosophie positive. Paris: s.f.        [ Links ]

Cuadros, 1996 Cuadros, Ricardo. "Revisión critica del modelo de periodización generacional de Cedomil Goic" en Barraza Eduardo, ed. Estudios de literatura chilena e hispanoamericana contemporanea. Osorno, Editorial Universidad de los Lagos (Chile), 1996.

De Torre, 1965 Torre de, Guillermo. "Generaciones y movimientos literarios" en Doctrina estética y literaria. Madrid, Guadarrama. 1970 : 237-259.

Dilthey, 1865 Dilthey, Wilhelm. "Novalis" en Vida y poesia. Trad. Wenceslao Roces. México, Fondo de Cultura Económica, 1953 : 287-339.

Goic, 1972 Goic, Cedomil. Historia de la novela hispanomaericana. Valparaiso, Ediciones Universitarias de Valparaiso, 1972.

————,1968 Goic, Cedomil. La novela chilena: los mitos degradados. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1968.        [ Links ]

Marias, 1949 Marias, Julian. El método histórico de las generaciones. Madrid, Revista de Occidente, 1949.

Ortega y Gasset, 1933 Ortega y Gasset, José. En torno a Galileo. Madrid, Revista de Occidente. 1959.        [ Links ]

—————————————, 1920 Ortega y Gasset, El tema de nuestro tiempo. Buenos Aires, Espasa. 1950.        [ Links ]

Petersen, 1945 Petersen, Julius. "Las generaciones literarias" en Filosofia de la ciencia literaria. México: Fondo de Cultura Económica, 75-93.

Pinder, 1926 Pinder, Wilhelm. El problema de las generaciones en la historia del arte de Europa. Trad. D. J. Vogelmann. Buenos Aires, Losada. 1946.         [ Links ]

Ricardo Cuadros

(U. Bolivariana)

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons