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Revista de urbanismo

versión On-line ISSN 0717-5051

Rev. urban.  no.42 Santiago jun. 2020

http://dx.doi.org/10.5354/0717-5051.2020.52561 

Artículos Originales

Paisajes degradados e imaginarios sociales: percepciones del arroyo del Gato en la ciudad de La Plata, Argentina

Degraded landscapes and social imaginaries. Del Gato stream perceptions in La Plata city, Argentina

Daniela Vanesa Rotger1 

1CIUT, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional de La Plata, La Plata. Argentina

Resumen:

La ciudad de La Plata se sitúa sobre una planicie surcada por múltiples arroyos que han sido históricamente ignorados y degradados por la urbanización, sin ninguna apreciación ambiental y paisajística. Forjar una mirada paisajística sobre los arroyos, hacia la construcción de alternativas urbanas sostenibles, requiere relevar la percepción de los habitantes para quienes el paisaje fluvial es un paisaje cotidiano; tarea que se ha realizado para uno de los cursos más degradados y urbanizados de la ciudad. Metodológicamente se ha trabajado desde un enfoque cualitativo en el desarrollo de encuestas y entrevistas adaptadas a diversos grupos sociales y etarios, lo que ha permitido develar temas relativos al paisaje fluvial que difícilmente podrían reconocerse a partir de información secundaria, y que son inherentes a la percepción del arroyo como paisaje cotidiano. Se concluye que la percepción de los habitantes en el proceso de valoración es un acercamiento fundamental en el caso de paisajes degradados que son evitados por la ciudadanía en general.

Palabras clave: Arroyos urbanos; imaginarios urbanos; paisaje; percepción

Abstract:

The city of La Plata is on a plain crossed by multiple streams that have historically been ignored and degraded by urbanization, without any environmental and landscape appreciation. Forging a landscape look over streams, towards the construction of sustainable urban alternatives, requires survey the perception of the inhabitants for whom the fluvial landscape is a daily landscape; task that has been performed for one of the most degraded and urbanized courses in the city. Methodologically, we have worked from a qualitative approach in the development of surveys and interviews adapted to various social and age groups, which has allowed us to reveal issues related to the fluvial landscape that is hardly recognized from secondary information, and that are inherent to the perception of the stream as a daily landscape. It is concluded that the perception of the inhabitants in the valuation process is a fundamental approach in the case of degraded landscapes that are avoided by the general public.

Keywords: Landscape; perception; streams; imaginaries

El paisaje es un monumento, el monumento geográfico, tantas veces humilde, siempre a la intemperie, y está teñido de un agregado cultural surgido del conocimiento y del arte sin el cual su contenido queda mutilado. (Martínez de Pisón, 2009, p.13)

Junto con la ampliación del entendimiento del patrimonio en las últimas décadas, emerge una revisión profunda del concepto paisaje ( Silva Pérez y Fernández Salinas ,2015 ). De la mano de una consolidación de la idea de paisaje como atributo presente en todo el territorio, emerge la necesidad de valorar los paisajes de la cotidianeidad, aquellos inexplorados desde la concepción estética. Estos paisajes reclaman nuevas herramientas de interpretación, que puedan develar valores que no emergen a simple vista. En este sentido, el relevamiento de la percepción social se posiciona como herramienta útil para acceder a los valores de paisajes con escaso reconocimiento social.

La ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, es un conglomerado urbano de 654.324 habitantes, según datos del Censo Nacional de Población y Vivienda de 2010 (INDEC, 2010) situado en una planicie surcada por múltiples arroyos -algunos de ellos entubados y otros a cielo abierto- , que hacen de las inundaciones por desborde de los cursos de agua sean un fenómeno frecuente, intensificado por la progresiva y constante ocupación de las planicies de inundación desde el siglo XIX hasta la actualidad.

En La Plata no existe una mirada paisajística de los arroyos que surcan la ciudad. El crecimiento urbano fue invisibilizando los cursos de agua, que entubados o a cielo abierto –pero intensamente transformados y contaminados– fueron perdiendo presencia en la trama urbana.

Esta ignorancia hidrológica, se refleja no sólo en la creciente degradación de los cursos fluviales –que continúan siendo intervenidos con obras hidráulicas sin integración con el entorno y siguen siendo utilizados como vertederos de residuos-, sino en el incremento del impacto de las inundaciones urbanas, que afectan a las planicies de inundación de arroyos estén estos entubados o no. El caso del arroyo del Gato es un ejemplo claro en este sentido, perteneciendo a una cuenca con una gran concentración industrial, una elevada densidad poblacional y con numerosas áreas de elevado riesgo hídrico. En esta cuenca se repiten las inundaciones de mayor magnitud de la ciudad desde fines del siglo XIX.

¿Qué herramientas utilizar para valorar un paisaje ignorado como el del arroyo del Gato?, ¿Cómo debe interpretarse este paisaje?, ¿Cuáles son sus valores?, ¿Cómo aproximarse a ellos?

El objetivo del presente artículo es exponer un trabajo de relevamiento de la percepción de los pobladores cercanos al curso del arroyo del Gato acerca del paisaje fluvial, proceso que se ha desarrollado en el marco de un proceso de valoración del paisaje más amplio.

En una primera parte del trabajo se desarrolla brevemente el caso de estudio, para dar lugar a la metodología y a la exposición de los resultados, que se organizan según los distintos grupos de habitantes que han colaborado con el estudio de las percepciones en el arroyo del Gato. A continuación, se discuten los resultados confrontando los datos obtenidos en los distintos grupos sociales y el tipo de instrumento de consulta.

Como conclusión se profundiza en los aportes del proceso para la valoración de paisajes degradados y su posible utilidad para el desarrollo de proyectos urbanos.

Se entiende que la percepción de los habitantes en un proceso de valoración de un paisaje degradado puede aportar conocimientos que únicamente pueden ser reconocidos desde esta perspectiva, constituyendo una mirada alternativa a la hegemónica, en la que el arroyo es invisibilizado como paisaje.

Paisaje y valoración

En primer lugar, es necesario referir al paisaje como concepto y al papel de la percepción social. Si bien no existe una definición única de “paisaje”, dada la variedad de acercamientos que pueden realizarse hacia esta noción, hay un tema común a todas las aproximaciones: el paisaje no existe si no es a través de la mirada, dado que es una interpretación de la realidad (Corbin, 1988). Siguiendo a Minca (2008 ) es probablemente el único concepto de la modernidad capaz de referir simultáneamente a algo y a la descripción de ese mismo algo, remitiendo tanto a la imagen de un territorio, como a su descripción científica y a las representaciones construidas en torno a él.

Nogué define al paisaje como “una realidad física y la representación que culturalmente nos hacemos de ella; la fisonomía externa y visible de una determinada porción de la superficie terrestre y la percepción individual y social que genera” (2007, p. 378). El paisaje es concebido como un producto social, como la proyección cultural de una sociedad en un espacio y tiempo determinado (Nogué, Puigbert, Sala y Bretcha, 2010). En él se expresan las relaciones que las personas establecen con su territorio, según Tarroja Coscuela (2009 ) en una doble vertiente: por una parte, los procesos sociales y económicos que conforman el territorio y por otra, las representaciones e imágenes de la sociedad.

Valorar los paisajes va en este sentido, se trata de interpretar y comunicar las diferencias y las singularidades de los paisajes, subrayando los problemas y potencialidades ( Scazzosi, 2006 ). El concepto de valoración del paisaje se ha encarnado en diversas metodologías que países y regiones europeas vienen aplicando desde fines del siglo XX, más aún desde la firma de la Convención Europea del Paisaje, tratado internacional en el que los países firmantes se comprometen a aplicar políticas destinadas a la protección, gestión y ordenación del paisaje. En el marco de estas políticas, una fase central es la valoración de paisajes cotidianos, desde metodologías cualitativas especialmente interesadas en recoger la percepción de social acerca del paisaje.

A nivel mundial, la revitalización del paisaje como propiedad de todo el territorio, ha impulsado también la revalorización de los cursos de agua, que comienzan a ser reconocidos como paisajes fluviales, y abordados con métodos y técnicas de valoración específicas, para luego ser incorporados a las políticas territoriales con distintos tratamientos; entendiendo que el paisaje fluvial es aquel “en cuyo origen y dinámica el río es el elemento principal” (Zoido Naranjo, Rodríguez Rodríguez y Ramírez Ramírez, 2011, p. 30), en el cual el agua es el elemento fundamental en su origen, estructura, y funcionamiento.

El papel de la percepción en los estudios de paisaje

El convenio europeo sitúa a la participación ciudadana en el centro de sus prioridades, consciente de que sin participación de la sociedad no pueden fijarse objetivos para el tratamiento de los paisajes. El artículo n°5 del tratado fija el compromiso de “establecer procedimientos para la participación del público, las autoridades locales y regionales y otras partes interesadas en la formulación y aplicación de las políticas en materia de paisaje” (Convención Europea Del Paisaje, 2000, p. 3).

El paisaje desde su entendimiento como territorio percibido por la población, permite añadir la Rotger, 2017 a). Según Mata el paisaje “constituye un punto fundamental de encuentro entre objeto y sujeto, entre el ser y su visibilidad” (2006, p. 26). Es indispensable plantear la diversidad de espacialidades que se ven implicadas en las representaciones, las prácticas y las experiencias paisajísticas, “el paisaje activa y pone en juego un cierto sentido del espacio que es necesario hacer aparecer” ( Besse, 2010 , p. 3).

El presente trabajo se posiciona desde una perspectiva que es frecuentemente soslayada; la del observador. Este giro permite acercarse al paisaje entendiéndolo como una construcción social inconclusa, en permanente evolución ( Lindón, 2007 ). Esta perspectiva podría situarse en el marco de los imaginarios urbanos, como campo de imágenes diferenciadas de lo que es empíricamente observable, “lo imaginario viene a complementar, a dar un suplemento a ocupar las fracturas o los huecos de lo que sí podemos conocer” (García Canclini, 2010, p. 154).

Los paisajes merecen ser estudiados independientemente de la descripción científica. Se trata de construcciones mentales y sociales que establecen un vínculo con una realidad condicionada por el prisma de la ciencia ( Di Méo, Sauvaitre y Soufflet ,2004 ). No es sencillo integrar en una lógica clara los territorios desdibujados de los paisajes de frontera, ¿Cómo deben interpretarse? ¿Poseen valores? ¿Si no los tuvieran, pueden ser dotados de ellos? ( Nogué, 2007 ).

Problemática y estado del arte

En los últimos diez años, junto a la firma del Convenio Europeo del Paisaje y la tarea de valoración que han emprendido numerosos países y comunidades autónomas en este marco, comienzan a desarrollarse estudios que asocian sitios degradados y/o cotidianos de la región Gran La Plata, a la noción paisaje.

Entre ellos se sitúan los proyectos: Políticas territoriales y modalidades de intervención. El paisaje cultural en el Gran La Plata: enfoques, estrategias e instrumentos (2006-2009) y Ordenamiento, diseño y gestión del paisaje en el Gran La Plata. Estrategias y escalas de intervención (Proyectos de Investigación Científica desarrollados en el marco del Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales (CIUT-FAU-UNLP). Dirección: Arq. Isabel López. Codirección: Dr. Arq. Juan Carlos Etulain), que han avanzado en el reconocimiento de paisajes cotidianos y degradados de la región, así como en estrategias de manejo. En el marco de este equipo de trabajo la tesis doctoral “Paisaje fluvial en la Región Metropolitana de Buenos Aires. Valoración e Intervención en la Cuenca del Arroyo del Gato, Gran La Plata”, ha desarrollado un proceso de valoración del paisaje en el arroyo del Gato ( Rotger, 2017 b), que ha comprendido la indagación de aspectos físico-naturales, histórico-territoriales y simbólico-culturales, incluyendo una fase de relevamiento de la percepción social del paisaje de los habitantes próximos al curso, con el objetivo de poner en relieve un conocimiento ignorado acerca de la vivencia cotidiana de los vecinos de las márgenes y zonas cercanas.

Hasta ese momento no existían estudios de los arroyos de la región desde el enfoque del paisaje, entendiendo a este punto de vista como una mirada integral de las diversas dimensiones del territorio; cuando en cambio los estudios de los arroyos han tenido un sesgo hidráulico e hidrológico. Entre los estudios más relevantes cabe mencionar: Cartografía temática ambiental de la cuenca del arroyo del Gato, partidos de La Plata y Ensenada, provincia de Buenos Aires (Cabral, Giménez, Sánchez y Crincoli, 2005), Estudios Hidrológicos-Hidráulicos-Ambientales en la Cuenca del Arroyo del Gato ( Romanazzi y Urbiztondo ,2007 ) y Calidad ambiental de las Cuencas de los Arroyos del Gato y Pereyra (CIMA-UNLP, 2012).

Tomando el estudio del paisaje desarrollado en la citada tesis doctoral como punto de partida, este artículo profundiza en las significaciones sociales de paisajes degradados y cotidianos, tomando como caso de estudio la cuenca del arroyo del Gato, cuyas particularidades se desarrollan a continuación.

Caso de estudio

La ciudad de La Plata Figura 1 se ha fundado como ciudad planificada en el siglo XIX para convertirse en la capital de la provincia de Buenos Aires. La elección del sitio para la implantación de la nueva ciudad tuvo que ver con la elección de las tierras más altas próximas al puerto natural de la Ensenada de Barragán, situado sobre el Río de La Plata.

El territorio sobre el que la ciudad se implanta posee escasa pendiente y está surcado por diez cuencas hidrográficas pertenecientes a la vertiente Río de la Plata. Dentro de este sistema, la Cuenca del arroyo del Gato Figura 2 es la segunda en extensión en el partido de La Plata y la más poblada del sistema de cuencas del partido. Posee una superficie de 9800 ha dentro del partido y en ella habitan 351.713 personas según datos del censo 2010 (Facultad de Ingeniería, 2013).

La cuenca está formada por tres subcuencas: la del arroyo Pérez y la del arroyo Regimiento, cuyos cursos entubados atraviesan el casco fundacional de la ciudad de La Plata; y la del Gato propiamente dicha que se desarrolla en la periferia noroeste de la ciudad y su curso principal se conserva a cielo abierto casi en su totalidad, a diferencia de otros cursos muy urbanizados de la ciudad.

El curso del arroyo del Gato recibe la mayor proporción de desagües pluviales de la ciudad. A lo largo de su recorrido se dan distintas situaciones respectivas al uso del suelo, que van desde la urbanización intensiva -con amplias zonas de hábitat informal-, pasando por algunas de las concentraciones más relevantes de índole industrial, hasta el cordón flori-frutihortícola del partido, situado en la zona alta de la cuenca.

A pesar de ser la cuenca más estudiada de la región no ha sido incorporada adecuadamente a un plan urbano ni éste articulado con un plan hidráulico. Las intervenciones realizadas poseen un carácter fragmentario que no reconoce la cuenca como unidad, y se basan fundamentalmente en obras hidráulicas que no poseen criterios de adaptación al entorno, o un diseño que pueda colaborar a mejorar de las condiciones urbanas preexistentes.

Sin embargo, en relación a la dimensión paisajística, la cuenca del arroyo del Gato conserva valores naturales relevantes en el marco de la región: grandes superficies vacantes, bosques y bañados, el curso abierto casi en su totalidad, y más de la mitad no revestido en hormigón ( Rotger, 2018 ). Estos valores no son conocidos ni apreciados, ya que las ideas construidas históricamente en torno al arroyo refieren a un curso profundamente degradado. Valorar el paisaje de la cuenca hidrográfica más poblada, degradada, y asociada a las inundaciones de mayor impacto de la ciudad, puede significar un primer acercamiento hacia su gestión integral.

Fuente: Elaboración propia sobre imagen de Google Earth, 2018

fig1 Figura 1 Inserción metropolitana de la ciudad de La Plata. 

Fuente: Elaboración propia en base a delimitación de Cabral, M.G., Giménez, J.E., Sánchez, C.A., y Crincoli, A. (2005) sobre imagen de Google Earth, 2018. Fotos del autor.

fig2 Figura 2 Cuenca del arroyo del Gato. 

Metodología

Para comprender la percepción de los habitantes respecto de su entorno, se entrevistaron personas de distintas zonas, grupos etarios y sociales, con el fin de obtener una muestra representativa de la población vinculada al paisaje fluvial. Las preguntas realizadas se han basado en los cuestionarios utilizados para la confección de los catálogos de paisaje de Cataluña (Nogué, Puigbert, Sala y Bretcha, 2010), metodología de participación pionera en cuanto a la valoración de paisajes cotidianos basada en los preceptos del Convenio Europeo del Paisaje.

Se han realizado distintas entrevistas a representantes municipales, vecinos del área y alumnos de nivel primario durante los años 2014, 2015 y 2016. Estos años corresponden al período donde se desarrollaron obras hidráulicas de gran envergadura en el curso, por lo que fue necesario abarcar este periodo para relevar las percepciones sociales en relación a las modificaciones del paisaje.

Las entrevistas fueron realizadas en zonas específicas del área de estudio eligiendo las áreas más pobladas y en relación directa con el arroyo, de manera que el curso de agua sea parte del paisaje cotidiano Figura 3 . Las localidades escogidas fueron Tolosa, Ringuelet y San Carlos. La modalidad elegida para las entrevistas a representantes del municipio fue la de entrevista semiestructurada -alternando preguntas estructuradas y espontáneas con acompañamiento de información cartográfica-, mientras que la modalidad de entrevista no estructurada fue la escogida en el caso de los vecinos. Esta modalidad permitió no influir con las preguntas en la percepción u opinión de los vecinos, aunque sí fueron consultados acerca de cómo era el arroyo cuando vinieron a vivir al área, cómo se fue transformando, cuáles son las principales problemáticas del área y cómo les gustaría que fuese tratado el arroyo.

El trabajo realizado con cuarenta y cinco alumnos de nivel primario consistió en solicitar a alumnos de 2°, 4° y 6° año del nivel primario que realicen un dibujo de cómo ven al arroyo hoy y cómo les gustaría que fuese a futuro, indicando donde viven, previa exposición de las características de la cuenca. Habiendo detectado durante las entrevistas en Ringuelet, que el arroyo constituye un elemento simbólico central en la identidad de la localidad, se trabajó con alumnos de la escuela n°25 (Cno. Centenario e/511 y 512), sabiendo que los alumnos de esta escuela tenían una estrecha vinculación con el arroyo del Gato, se decidió trabajar allí. Los niños aportan una mirada desprejuiciada del paisaje. Su imaginación permite explorar nuevas alternativas para el uso del arroyo como espacio público, ya que son ellos quienes espontáneamente usan las márgenes como espacio de juego, siguiendo a Tonucci “Si hacemos una ciudad a la medida de los niños, será una ciudad mejor para todos” (Abril et al., 2004).

Fuente: Elaboración propia sobre imagen de Google Earth 2018.

fig3 Figura 3 Sectores de realización de las entrevistas 

Percepción social del paisaje en el arroyo del Gato

En la localidad de San Carlos Figura 4 las inundaciones, la contaminación, el deseo de entubar el arroyo, la pavimentación de las calles aledañas al curso, la esperanza depositada en las obras hidráulicas y el recuerdo de un pasado idílico donde el arroyo era un curso limpio estuvo presente en la mayoría de los relatos.

Durante las entrevistas realizadas durante el año 2014, los vecinos que viven hace más de veinte años en el barrio refirieron espontáneamente al tema de las inundaciones como una constante en el barrio. Cada febrero los vecinos se preparan para una posible inundación, y cada vez que llueve controlan el nivel del agua del arroyo, alertándose si llega a la mitad.

Sin embargo el tema de mayor preocupación no eran las inundaciones, sino la contaminación del curso, surgiendo expresiones tales como: “siempre fue un basurero”, “hay gente que no se preocupa, tira toda la basura” o que el arroyo “se fue llenando -no de basura- de gente sucia, que tira toda la mugre por la ventana”. En las entrevistas surgió como solución posible al problema de la contaminación y las inundaciones el entubamiento, aunque ya no se pueda controlar el nivel del agua del arroyo. Una vecina que vive hace más de 60 años en el barrio, dijo haber esperado toda su vida por el entubamiento del arroyo, aunque recordó que en un momento fue muy limpio y que pescaban en él. En su niñez todo era campo, había vacas y ovejas y pasaba el tren, del que todavía se conserva el puente. En este mismo sentido, otra vecina con más de veinte años de residencia en la zona, comentó que cuando vino a vivir al barrio había muy pocas casas, era todo campo. El arroyo tenía mayor caudal, no era tan oscuro y había tortugas, aves y peces.

Desde la gestión gubernamental, el representante entrevistado también en 2014 destacó la importancia de la obra de canalización del arroyo que se estaba realizando en ese momento. No ve al arroyo como un paisaje agradable, y piensa que la gente de la localidad tampoco lo ve así. Ni siquiera piensa que lo será cuando las obras vinculadas a la canalización estén culminadas, ya que son obras orientadas a la reducción del riesgo de inundación, pero no incluyen necesariamente una mejora en la calidad del paisaje.

Durante el año 2016 fueron entrevistados vecinos de la misma cuadra para relevar la percepción del curso luego de realizada la obra de canalización y revestimiento. Los vecinos consultados acordaron en que la obra mejoró la situación del barrio en términos de estética urbana –concretamente refieren a que se ve más prolijo- y que con la pared que funciona como baranda están más tranquilos. Cuando fueron consultados respecto de los cambios que generó la obra de infraestructura en el entorno, comentaron que más allá de las riberas y márgenes no hubo ninguna intervención hasta el momento en materia de planificación del espacio público.

Al ser consultados sobre el problema de los residuos sólidos en el cauce, no tienen un registro tan claro como en 2014, donde el tema surgía espontáneamente. Esto podría deberse a que el curso ya no se ve desde lejos –es necesario ponerse frente a la baranda para verlo-, por lo tanto, tampoco se ve si corren residuos por él.

A diferencia de San Carlos, en el núcleo histórico de la localidad de Tolosa Figura 5 no hay presencia del curso de agua, ya que los arroyos Pérez y Regimiento discurren por allí entubados, sin embargo el sur de la localidad es atravesado por el curso principal del arroyo del Gato a cielo abierto, sitio en el que se realizaron las entrevistas. Las zonas aledañas al arroyo poseen escasa ocupación residencial, predominan los clubes deportivos y los comercios de gran escala.

En el momento en que fueron realizadas las entrevistas el Ministerio de Infraestructura Provincial estaba ejecutando la obra de canalización del arroyo en este tramo, por lo que es un tema que se repitió entre los entrevistados durante el año 2014.

Durante las entrevistas realizadas en el año 2014, vecinos que viven hace más de veinte años en el barrio relataron que en la década del ochenta había pocas casas y el arroyo era más angosto, no estaba tan contaminado: los chicos hacían balsas de telgopor y jugaban en él. Hoy vive mucha más gente y hay basura en el agua. Comentan que el entubamiento del arroyo sería una buena alternativa, sin embargo, les gustaba el arroyo como paisaje, quisieran que el borde esté arbolado y que hicieran una plaza para que se mantenga más limpio. Respecto de la obra de canalización piensan que al tener paredes y fondo de hormigón la basura va a correr más rápido por el cauce y la imagen del arroyo va a ser un poco “más prolija”.

Un vecino que vivió toda su vida en la zona -más de 60 años- relata que en su niñez el barrio era “todo campo”, con ganado y quintas. El agua del arroyo era limpia: “nos bañábamos y pescábamos ahí” y la zona era tranquila. Pero hace treinta años el barrio se empezó a poblar, y el arroyo a contaminarse, también ahora hay problemas de inseguridad. Este vecino preferiría que el arroyo quede abierto, porque si lo entuban “tiene que reventar el agua por algún lado”.

El representante del municipio afirmó que, en la localidad, la ribera del arroyo no se usa como espacio público, debido a que la mayor parte de las áreas vacantes está dentro de predios privados. Así comentó que el área vacante producto de la relocalización de las familias que viven sobre las márgenes en Ringuelet, será ocupada por un gran espacio público donde predominará el hormigón, con equipamientos urbanos fijos, para evitar la relocalización de familias sobre las márgenes, proceso que según él se produce continuamente.

Durante las entrevistas realizadas en el año 2016, con la obra de canalización finalizada, los vecinos que son consultados en la misma cuadra destacaron el cambio positivo en la imagen del arroyo con el revestimiento y las barandas de hormigón, a pesar de que resaltaron el hecho de que la obra no está finalizada.

Cuando fueron consultados sobre si disminuyó el riesgo de inundación, respondieron que, aunque aún no ha habido precipitaciones de gran magnitud, el agua corre mejor con la obra realizada.

Con respecto al tema de los residuos, al igual que en el caso de los vecinos de San Carlos, comentaron que ya no ven al arroyo, por lo tanto, el tema de la basura en el curso dejó de formar parte de la problemática cotidiana.

Tal como en la localidad de San Carlos, el arroyo del Gato forma parte central de la vida cotidiana de los vecinos de la localidad de Ringuelet Figura 6 , de hecho, se ubica geográficamente en el centro de la localidad. Las entrevistas a los vecinos fueron realizadas durante el año 2014, algunas sobre el cauce y otras frente a él, cruzando la calle. Todos ellos viven hace más de veinte años en el área y la mayoría hace más de cuarenta. Por tratarse de vecinos con muchos años de residencia en el sitio en todos los relatos emergió el recuerdo del arroyo cristalino, los procesos que derivaron en su estado actual, así como la problemática de las inundaciones y la contaminación del curso. Sin embargo, el entubamiento del arroyo –tema recurrente en San Carlos- no apareció en el testimonio de los vecinos de Ringuelet. El arroyo es recordado como un curso limpio, donde había tortugas, aves y peces hace cuarenta años. La gente se bañaba y pescaba en él, el agua era cristalina. Quizá, ese recuerdo positivo hace que los vecinos no deseen su entubamiento. Además, el estar ubicados en el tramo final del cauce, tienen un mayor conocimiento hidráulico y saben que esta zona funciona como un “tapón” para las inundaciones en La Plata.

Una de las vecinas entrevistadas de unos 70 años, que vive hace más de cuarenta años frente al arroyo, compró allí un terreno con la promesa de que el arroyo sería entubado. Recordó que el arroyo tenía poca agua, que era limpio y que no había olores desagradables. La gente pescaba cuando crecía y “se sacaban buenos pescados”. Mientras tanto, la ocupación de las márgenes se incrementaba cada vez más “se iba una gente y venía otra” el proceso era continuo. Las relocalizaciones de familias que vivían sobre las márgenes se dieron en distintas etapas históricas en viviendas construidas por el estado. La vecina no piensa en el entubamiento, tiene muy buenos recuerdos del arroyo. Además, concluye que “si llegan a hacer el entubamiento La Plata se inunda. Gracias a este arroyo que no está entubado, se salva La Plata”.

El representante municipal precisó detalles de la reubicación de las familias damnificadas por la inundación, las medidas del ensanchamiento y el uso futuro de la ribera. Dijo que cuando se reubiquen las familias se va a hacer un gran espacio verde, tratando de evitar que no se vuelva a formar un asentamiento.

Al ser consultado sobre el arroyo como paisaje, comentó que no es visto como un lugar agradable, porque además no hay ningún sitio libre: “La gente está acostumbrada al arroyo porque vivió toda la vida, pero no lo ven como positivo ni como negativo”. A pesar de esto comenta que en los vecinos está el recuerdo del arroyo como un lugar agradable en el que la gente pescaba y se bañaba, antes de los años 80.

La localidad de Ringuelet fue el sitio elegido para realizar el trabajo, dado que durante las entrevistas demostró ser la localidad donde el arroyo contiene un mayor valor simbólico.

El arroyo emerge en el imaginario de sus habitantes como uno de los principales símbolos, de hecho, es el elemento central del escudo local y a su lado pueden verse las vías del ferrocarril y las chimeneas de la antigua fábrica de ladrillos. Dos puentes sobre el arroyo unen las vías del tren con las viviendas de varios pisos, que se separan del cauce.

Este escudo fue realizado por alumnos de la escuela primaria n° 25 “Coronel Manuel Dorrego”, ubicada en Cno. Centenario e/511 y 512, en el marco de un concurso que abrió la delegación comunal en 2006, para elegir la insignia local.

En el proyecto ganador, el arroyo es azul y los árboles sobre las márgenes se reflejan en él. Mientras que las fotografías muestran un paisaje fluvial degradado, basurales sobre las márgenes del arroyo y viviendas precarias de un piso, que parecen caer de la barranca, el escudo evoca un cauce de aguas cristalinas, un arroyo libre de edificaciones, con márgenes forestadas y a lo lejos, viviendas de varios pisos que miran hacia las humeantes chimeneas de las fábricas.

Sabiendo que los alumnos de esta escuela tenían una estrecha vinculación con el arroyo del Gato, se decidió trabajar allí, siendo además la primera escuela de Ringuelet y una de las primeras del partido de La Plata.

Se les solicitó a los alumnos de 2°, 4° y 6° año del nivel primario que realicen un dibujo de cómo ven al arroyo hoy y cómo les gustaría que fuese a futuro, indicando donde viven, previa exposición de las características de la cuenca.

En primer lugar, se confrontaron los resultados de los dibujos realizados por alumnos que viven próximos al curso fluvial con los que viven más alejados. Los niños que viven próximos al cauce Figura 7 realizaron representaciones más detalladas del arroyo: caracterizaron los tipos de residuos en el agua y dibujaron viviendas de diferentes tipos y colores que se alejan del cauce, a pesar de que la mayor parte de los alumnos vivía sobre las márgenes. La forestación es escasa y aunque dibujaron el arroyo contaminado, se incluyen animales acuáticos como peces o tortugas de agua. Respecto del color del agua no hay unanimidad, algunos la dibujaron azul, otros marrón y otros verde. En cambio, los niños cuya vivienda está alejada del arroyo (Figura 8) dibujan el agua en color marrón, aunque sin detalle de los residuos que flotan. Las viviendas se representan como idénticas y rodeadas de forestación. En los dibujos aparecen frases como “La gente no lo cuida” o “¡Cómo contaminan el arroyo!”.

En segundo lugar, de la comparación de los de los dibujos de la actualidad Figura 7 y del futuro deseado Figura 8 , surge el cambio en el color del agua: de marrón a celeste. Por otro lado, en la situación futura se suman árboles, flores, juegos, peces y hasta el sol iluminando el paisaje.

Fuente: Fotos del autor.

fig4 Figura 4 Arroyo del Gato en San Carlos (Calle 137 y 526). Años 2014 y 2016. 

Fuente: Fotos del autor.

fig5 Figura 5 Arroyo del Gato en Tolosa (Calle 25 y 524). Años 2014 y 2016 

Fuente: Foto del autor.

fig6 Figura 6 Arroyo del Gato en Ringuelet (Calle 1 y 514). Año 2014 

Fuente: Foto del autor.

fig7 Figura 7 Dibujo de alumno de Calle 515 e/ 10 y 11. Localización próxima al cauce 

Fuente: Foto del autor.

fig8 Figura 8 Dibujo de alumno de Calle 513 e/ 23 y 24. Localización alejada al cauce 

Discusión

Para sintetizar y discutir los resultados de la consulta pública acerca de la percepción del paisaje fluvial, se exponen los aportes más relevantes de cada uno de los grupos sociales consultados, en el marco del proceso de valoración.

Las entrevistas a los representantes del municipio aportaron información acerca de las problemáticas más importantes de cada localidad, situando las inundaciones como el tema más relevante en relación al arroyo. Asimismo, los representantes ofrecieron una descripción detallada sobre los usos del suelo que se dan en las márgenes, los nombres de los barrios y las zonas próximas al curso y, sobre todo, hicieron énfasis en las obras que se estaban ejecutando en el cauce para reducir el riesgo de inundaciones, dejando en claro que, aunque se preveía relocalizar a las familias que hoy ocupan las márgenes, aún no había proyectos de espacios públicos planificados.

De la consulta a los vecinos lo más importante fue la identificación de temas relativos al paisaje fluvial, que difícilmente podrían reconocerse a partir de información secundaria y que son inherentes a la percepción del arroyo como paisaje cotidiano. Por ejemplo, los vecinos, aunque también refirieron a la problemática de las inundaciones, situaron como principal conflicto la contaminación del arroyo, contrastando la imagen actual con el recuerdo de un curso limpio en el pasado.

Asimismo, las entrevistas realizadas posteriormente a la obra de canalización del curso principal dejaron como principal saldo la disminución del registro del arroyo como paisaje cotidiano al estar delimitado por un muro bajo de hormigón. Los vecinos estaban menos preocupados por las inundaciones y la contaminación, y acordaron en que la imagen actual es mejor que la pre-obra, aunque comentaron que la intervención sólo se limitó al curso, sin propuesta para las riberas.

Los niños en su relato y en sus dibujos manifestaron la existencia de peces, lagartos y tortugas en el arroyo, ausentes en el diagnóstico de la dimensión físico-natural para el tramo consultado.

Los alumnos que viven próximos al arroyo veían a la contaminación como parte del paisaje cotidiano, sin embargo, aunque sus casas estén sobre el borde del arroyo, las dibujaron alejadas como una forma de separarse de esa realidad. Los alumnos alejados del arroyo no se sienten parte de la realidad que significa la contaminación del cauce, atribuyendo la degradación al mal comportamiento de los vecinos. El arroyo es una franja marrón, con casas pegadas e idénticas y rodeadas de árboles.

Todos los niños imaginaron un futuro mejor para el arroyo. Cuando dibujaron como les gustaría que fuese incluyeron flores, árboles y peces, pero sin aislarlos del contexto territorial.

Conclusiones

Valorar un paisaje ignorado como tal, como el arroyo del Gato, obliga adentrarse en las percepciones de quienes habitan los sitios invisibilizados por la imagen hegemónica del paisaje. Un territorio puede difícilmente ser aprehendido únicamente desde lo material, es necesario introducir lo social, lo cultural, la subjetividad del habitante (Lindón, 2009). Para interpretarlo es necesario ir más allá de la vivencia actual y profundizar en el relato de un pasado en el que el arroyo era un lugar agradable y significativo en la construcción de identidad barrial; así como en los deseos que surgen en los vecinos, cuando se elimina la idea de que la degradación del curso será permanente.

Esto demuestra que los valores del paisaje van más allá de los componentes físicos: estudiar las ciudades materialmente deriva en su invisibilidad ( Louiset, 2001 ). Todo paisaje tiene una historia que develar para impulsar alternativas de transformación, o siguiendo Sabaté, en la identidad del territorio está su alternativa de transformación (1998).

La percepción de los habitantes en el proceso de valoración es un acercamiento imprescindible, sobre todo en el caso de paisajes degradados, que son evitados por los ciudadanos por contaminados, inseguros, poco atractivos. Mientras los habitantes más antiguos recordaron al arroyo como un lugar agradable, pero no ven posibilidad de regresar a esa situación, y los niños lo imaginan limpio y forestado, ambos vieron al arroyo como un lugar agradable -en el pasado o en el futuro- y como un lugar degradado en la actualidad.

También pudieron detectarse similitudes y diferencias entre las opiniones de los habitantes y el imaginario colectivo acerca del arroyo del Gato. Mientras la idea hegemónica del arroyo y la vivencia de los habitantes coincidieron en temas como la contaminación y la inseguridad; en la mirada “externa” no abundaron los relatos de un pasado de aguas limpias, así como el conocimiento de la fauna del lugar. Por otro lado hay un conocimiento hidráulico notable en los habitantes cercanos al curso que excede al tramo de arroyo que habitan.

Vale decir que esta investigación debiera continuarse con el relevamiento de la percepción de otros grupos sociales para quienes el arroyo no forma parte de su realidad cotidiana. Asimismo, es necesario consultar a habitantes de otros tramos del curso, sobre todo el área rural, y confrontar percepciones con los habitantes de las zonas urbanas.

Aunque el proceso de participación pública fue útil para ajustar el recorte de las unidades de paisaje su principal aporte radica en el valor simbólico que tiene el arroyo para cada uno de los consultados, lo que sostiene la idea del curso como eje del paisaje fluvial, pudiendo mediante una estrategia de intervención adecuada articular recursos naturales y culturales a escala de cuenca.

La participación social debe funcionar como el nexo entre la planificación del paisaje y los deseos de grupos sociales invisibilizados, para generar diseños de calidad y socialmente inclusivos, que fortalezcan la identidad y el cuidado ambiental, que puedan otorgar a comunidades relegadas “Un recuerdo, un símbolo de permanencia que indicara que también ellas tienen una historia por delante” (Brinckerhoff Jackson, 2010, p.277)

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Recibido: 21 de Marzo de 2019; Aprobado: 27 de Abril de 2020

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