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Gayana. Botánica

versión impresa ISSN 0016-5301versión On-line ISSN 0717-6643

Gayana Bot. v.64 n.1 Concepción jun. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-66432007000100001 

 

Gayana Bot. 64(1): 1-3, 2007

OBITUARIO

HOMENAJE A CALVIN J. HEUSSER

(1924-2006)

 

Calvin J. Heusser, profesor emérito de la Universidad de Nueva York, falleció tranquilamente a los 82 años, el 11 de noviembre de 2006, luego de una larga enfermedad. Fue un pionero a nivel mundial en investigación en paleoecología y palinología. Sus intensas campañas de trabajo de campo para el estudio del polen fósil, realizadas junto a su esposa Dra. Linda Heusser, han aportado gran parte de la evidencia empírica para las actuales teorías del cambio climático global.

C. J. Heusser se graduó en la Universidad de Rutgers en 1949 y obtuvo su PhD en Oregon State University en 1952. Luego de una labor de posgrado en Yale, recibió el cargo de investigador asociado en la Sociedad Americana de Geografía (American Geographical Society). En 1974 comenzó su labor en la Universidad de Nueva York, hasta su retiro en 1991, oficiando también como investigador en el Lamont Laboratory. Su extensa carrera académica de 54 años incluyó investigación y docencia en Oregon, Yale, New York, Cambridge (Inglaterra) y en la Universidad de Chile. Por su fructífera labor, la American Geographical Society le otorgó en 1987 la medalla David Livingstone Centenary Medal.

En 1959, al pisar suelo chileno por primera vez para participar en una expedición científica a Laguna San Rafael, en la Región de Aisén, C. J. Heusser ya era un reconocido palinólogo en EE.UU. Su trabajo Late Pleistocene Environments of North Pacific North America (1960) se transformaría rápidamente en el estándar para el estudio del Pleistoceno en Norteamérica. Ya su tesis de doctorado había aportado novedosos antecedentes paleobotánicos para Norteamérica y habría sido fuente de inspiración incluso para hipótesis en el campo de la arqueología.

Afortunadamente para la ciencia chilena y mundial, en su visita a la Laguna San Rafael descubrió un mundo de oportunidades de investigación y se llevó tan grato recuerdo que dedicó el resto de su vida a investigar el Cuaternario del sur de Sudamérica. La expedición a Laguna San Rafael, organizada por él mismo y patrocinada por la American Geographical Society, tenía como objetivo reconstruir el ambiente del Pleistoceno tardío del sur de Chile. Ya existían abundantes datos para el hemisferio norte, pero había muy pocos estudios en el hemisferio sur. Se buscaba descubrir hechos que condujeran al entendimiento de las relaciones climáticas interhemisféricas y los mecanismos subyacentes que causan los cambios climáticos. La región elegida había sido aún muy poco explorada y debieron ser guiados por Augusto Grosse, experto explorador de Aisén. La expedición estaba conformada por diversos especialistas, entre ellos el botánico chileno Carlos Muñoz Pizarro, con quien C. J. Heusser inició una entrañable amistad.

C.J. Heusser fue el primer palinólogo que vino a hacer estudios a nuestro país, y había que nutrirse de sus conocimientos. Accedió generosamente a la invitación que le hiciera el profesor Muñoz para realizar un curso de palinología en la Universidad de Chile. Aquellos que recién se iniciaban en los cursos de Agronomía o Geología y que tuvieron el honor de asistir a su clase, por primera vez descubrían lo que podía significar un ínfimo grano de polen.

Heusser sintió un cariño especial por nuestro país y comprendió que aquí había un campo inexplorado. Por ello comenzó a presentar proyectos para continuar con los estudios palinológicos. Uno de ellos fue para analizar la laguna de Tagua-Tagua, de la cual hizo dos publicaciones donde vertía novedosos conceptos climáticos sobre nuestro país. Dicha localidad fue la más nortina que estudió, ya que las demás se concentraron en la zona sur, desde Puerto Varas hasta Punta Arenas.

En 1971 publicó el libro Pollen and Spores of Chile, donde describió el polen de 698 especies, libro clásico de consulta para los estudios palinológicos del cono sur de América.

De sus estudios en Argentina a partir de 1981, también resultaría el libro Pollen of the High Andean Flora, en coautoría con M. Wingenroth. Adicionalmente, su labor científica se encuentra plasmada en más de 60 artículos sobre el Cuaternario chileno y argentino, como autor único o primer autor, más otros tantos en coautoría con otros investigadores. Muchos de estos artículos fueron publicados en las revistas más prestigiosas, como Nature, Science, Geology, Quaternary Science y también en las revistas chilenas Anales del Instituto de la Patagonia, Revista Chilena de Historia Natural, Revista Geológica de Chile.

Sus estudios se basaron en cerca de 50 sitios de análisis en los Andes del sur, tomados entre 1959, en Laguna San Rafael, y 1997, cuando se obtuvo el último cilindro en Puerto del Hambre, Punta Arenas. Para ello hubo de viajar más de 30 veces al sur de Chile y Argentina. El último período de intensa actividad en Chile comprendió nueve estadías para trabajo de campo, entre 1991-1997, en la Región de Los Lagos y Chiloé.

A fines de 2003 apareció su libro de síntesis sobre Chile y el cono sur Ice Age Southern Andes - A Chronicle of Paleoecological Events. Este libro constituyó para él, con justa razón, un gran orgullo, ya que sintetiza casi medio siglo de estudios en Chile y Argentina. Dedicó el libro a Vaino Auer y Carl Skottsberg, quienes en el siglo pasado sentaron las bases para los que han seguido en el estudio de los Andes del sur.

Desde una visión más íntima

La amistad entre Calvin J. Heusser y el profesor Carlos Muñoz Pizarro se extendió a toda la familia, aunque C. Muñoz falleciera relativamente joven durante el "Simposio Internacional sobre Plantas y Ecosistemas Amenazados en América", en el Jardín Botánico de Nueva York. Heusser tendría el triste deber de avisar a la familia y encargarse de todo el proceso, que además de penoso fue engorroso y lento porque era época de dictadura en Chile.


Heusser con Carlos Muñoz Pizarro en Santiago el año 1963.

En una oportunidad acompañé a Calvin junto a mi esposo y nuestro pequeño hijo Simón a la Laguna de Tagua-Tagua, a realizar nuevas observaciones. Siempre decía que le gustaba tanto el lugar que querría vivir en San Vicente de Tagua-Tagua. Años más tarde Simón y su hermano Andrés se convirtieron en fieles e (in)disciplinados ayudantes de campo, pasando prontamente de la relación de trabajo a una sincera amistad.

Por estar su trabajo siempre relacionado con el sur de Chile, uno de sus sueños era conocer el desierto florido, y en octubre de 1997 traspasó por primera vez la "barrera" de los 33° S de latitud hacia el norte, recorriendo entre Los Vilos y Bahía Inglesa, sorprendiéndose y gozando con los maravillosos paisajes.

Aquejado ya de su enfermedad, realizó un último esfuerzo por volver a Chile junto con Linda en el año 2003, pues quería saludar personalmente a la familia luego de la partida de Ruth, la esposa de Carlos Muñoz. El último recorrido de Calvin por Chile incluyó lugares cercanos a Santiago, como Caleu y Valparaíso.

El trabajo de campo en su compañía y bajo su dirección fue memorable. No sólo organizaba desde el arriendo de las camionetas hasta el traslado de los equipos de barrenar; también el itinerario, el pícnic de mediodía, visitas a lugares potenciales de estudio, seminarios internos con especialistas, entrevistas con los dueños de los predios, siempre apoyado por Linda, su brazo derecho. Eso sí, a pesar de tener ayudantes, C. J. Heusser gustaba de manejar la camioneta a una velocidad no despreciable para caminos de ripio, y siempre con el estanque lleno "por si acaso". Aún habiendo mejorado notablemente su castellano con el paso del tiempo, prefería dejar la labor de intérprete a sus ayudantes chilenos, siempre prestos a explicar qué hacía ese grupo de locos metidos en el barro sacando pruebas… ¿de petróleo?, o quizás… ¿de oro? Lamentablemente no: sólo insignificantes granitos de polen depositados en el barro.

Calvin fue un apasionado de la vida, del mundo natural y de la enseñanza, amante de la música y la gastronomía. Amenizaba sus estadías en Cambridge mediante constantes visitas a conciertos de música clásica, siempre acompañado de Linda. ¡Qué contraste debe haber sido encontrar a la pareja a la salida de un concierto de gala, para quienes los vimos trabajando (¿jugando?) con el barro hasta las rodillas en las turberas de Chiloé!

Quienes conocimos a Calvin J. Heusser un poco más de cerca, no podemos dejar de lamentar que nos haya dejado un amigo tan valioso en lo académico y en lo personal. Su fino humor, su voz fuerte y ronca, su risa franca, su abrazo "de oso", su fuerza de voluntad y calidez humana permanecen en nuestra memoria. Si de algo vale la comparación, su Ice Age Southern Andes no le traspasó el frío, al contrario, su carácter más se asemeja a un período interglacial… Nos queda el consuelo de haber tenido la oportunidad y el honor de conocer a un científico fructífero e íntegro, quien servirá aún por muchos años de modelo e inspiración a quienes intentamos humildemente seguir la continua posta de la investigación científica en los Andes del sur. Libros de C. J. Heusser (el más reciente incluye toda su bibliografía sobre Chile).

Heusser, J.C. 1971. Pollen and Spores of Chile. Modern Types of the Pteridophyta, Gymnospermae, and Angiospermae. Tucson, USA, The University of Arizona Press. 167 pp.

Heusser, J.C. 2003. Ice Age Southern Andes - A Chronicle of Paleoecological Events. Developments in Quaternary Science, 3. Elsevier. 240 pp.

Wingenroth, M.C. & C.J. Heusser. 1983. Pollen of the High Andean Flora, Quebrada Benjamín Matienzo, Province of Mendoza, Argentina. Instituto Argentino de Nivología y Glaciología. 195 pp.



Heusser con su esposa Linda y Mélica Muñoz en Caleu, el año 2003.

Mélica Muñoz-Schick, Museo Nacional de Historia Natural, Casilla 787, Santiago, Chile, mmunoz@mnhn.cl

Andrés Moreira-Muñoz, Instituto de Geografía, Universität Erlangen-Nürnberg, Alemania. amoreira@geographie.uni-erlangen.de

 

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