SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.37 número1La lucha de los mineros contra las leyes: Chuquicamata (1900-1915)JOSÉ BENGOA, Historia de los antiguos mapuches del sur. Desde antes de la llegada de los españoles hasta las paces de Quilín índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Historia (Santiago)

versión On-line ISSN 0717-7194

Historia (Santiago) v.37 n.1 Santiago jun. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-71942004000100007 

 

Instituto de Historia
Pontificia Universidad Católica de Chile
Historia No 37, Vol. I, enero-junio 2004: 207-236
ISSN 0073-2435

ESTUDIOS

JUAN RAFAEL ALLENDE, "EL PEQUÉN", Y
LOS RASGOS CaRNAVALESCOS DE LA LITERATURA
POPULAR CHILENA DEL SIGLO XIX**

 

MAXIMILIANO SALINAS CAMPOS*

* Departamento de Historia de la Universidad de Santiago de Chile. Correo electrónico: merquen@entelchile.net


Dentro de la rica y poco estudiada tradición de la literatura popular de Chile se destaca en el siglo XIX la figura del poeta y dramaturgo Juan Rafael Allende Astorga (1848-1909). En este estudio se hace una presentación del carácter carnavalesco de su obra literaria durante la década de 1880, expresada en los popularísimos volúmenes de poesía firmados como El Pequén y en su periódico de caricaturas El Padre Padilla. A contrapelo del estiramiento y britanización burguesa que caracterizó a su tiempo, Allende asoció su espíritu festivo a las luchas democráticas, y en particular al nacimiento del Partido Democrático, una nueva forma de hacer política de cara a las necesidades concretas y materiales de los trabajadores y "rotos" chilenos, a partir de 1887. El espíritu de la élite era para Allende el de una forzada e hipócrita cuaresma impuesta al pueblo común. La forma de combatir ese mundo era la aparición del Carnaval, como una exaltación de sus valores a través del banquete, el erotismo, la fiesta y la subversión. Este espíritu recorre gran parte del discurso literario de Allende, incluso permitiendo comprender, desde su mirada de un "mundo al revés", la conducta pública del Presidente José Manuel Balmaceda ante la élite de Chile.

Palabras clave: Sátira, periódicos, política, cómico.


In the rich but little researched tradition of the popular literature of Chile, the figure of the poet and playwright Juan Rafael Allende Astorga (1848-1909) brigthly shines in the XIX century. In this paper, a presentation of a festive nature of his literary production during the 1880's is made; it is expressed in the very popular volumes of poetry under the nickname of "El Pequén" (a local kind of hawk) and in his newspaper of cartoons "El Padre Padilla". Against the grain of the stiffness and anglicism of the bourgeoisie that characterized his epoch, Allende associated his festive spirit to the democrative struggles, and in particular to the birth of the Democratic Party, a new approach to practice politics facing the concrete and material needs of the labourers and Chilean "rotos" (the deprived) as of 1887.

The spirit of the élite was for Allende the one of a forced and hypocritical Lent imposed on the common people. The way to challenge that world was the publication of "Carnaval" as an elation of their values through banquets, eroticsm, feasts and subversion. This spirit runs through a large extend of Allende's literary discourse to the point of allowing from his view of a topsy-turvy world to understand the public behaviour of President José Manuel Balmaceda and the élite of Chile.

Key words: Satire, periodicals, politics, comic.


 

El conocimiento histórico de la literatura chilena del siglo XIX necesita ampliarse a través del estudio de los géneros de la literatura carnavalesca. Esta literatura fue amplísima, básicamente oral, campesina, y se puede rastrear en muchos poetas populares de la época. El estudio de la literatura de cordel puede dar amplias perspectivas de estudio. En este artículo nos detenemos en particular en los rasgos de la obra de Juan Rafael Allende. Allí se expresa el rico mundo del realismo grotesco basado en la `transferencia al plano material y corporal de lo elevado, espiritual, ideal o abstracto' (Mijail Bajtin). Esto es especialmente importante en un siglo visualizado desde ese mundo elevado e ideal, purista y elitista tal como lo concibió y enseñó desde la década de 1830 Andrés Bello, un intelectual decididamente conservador y anticarnavalesco1.

JUAN RAFAEL ALLENDE: LOS QUIEBRES DE LA DECENCIA

_¡Quítate, roto atrevido!
Pero él, respondió advertido:
_¡Miéchica! tanto alboroto
Después que miras al roto
Por verle lo descosido.

Poesías Populares, 1882, VII, 26.

¡Ay! aquella jamoncita
Tiene un cuerpo tan bonito…
¡Y qué seno! ¡ayayaicito!…
¡Y qué cadera y qué nalga!…
_Mire: ¡qué chicas
Con tan lindas prominencias!
_¡Jesús! ¡Jesús!, ¡qué indecencias!
_Sí, ¡que indecencias tan… ricas!

El Padre Padilla, 11.2.1888.

El periodista, dramaturgo y poeta popular santiaguino Juan Rafael Allende Astorga nació en La Chimba de Santiago el 24 de octubre de 1848 y falleció en la misma ciudad el 20 de julio de 1909, realizó una verdadera revolución cultural en su tiempo con su prensa humorística y sus poesías firmadas bajo el nombre de El Pequén2. En este artículo vamos a presentar la obra de Allende específicamente de la década de 1880 a través de sus diez tomos de Poesías Populares como El Pequén (1881-1886) y su labor en El Padre Padilla, periódico de caricaturas que publicó entre el 30 de agosto de 1884 y el 4 de julio de 1889. Completamos también con su periódico de caricaturas titulado Don Cristóbal, publicado entre el 1 de abril y el 11 de octubre de 18903.

Pedro Pablo Figueroa dijo de nuestro autor en 1885: "Allende es el más espiritual de los escritores satíricos chilenos. Su vida es una odisea. Larra no tuvo más larga ni más interesante historia… Sus libros de poesías populares lo han colocado a la altura de los más afamados poetas peninsulares. La luz que destella su pluma, alumbra i quema. […]. [Publicó] la serie de poesías festivas que con el seudónimo de el `Pequén', han circulado a millares por la República. Juan Rafael Allende es un escritor jocoso sin rival en el país… Como poeta satírico, lo creemos superior a Juan Martínez Villergas… El periodismo, la poesía popular, los estudios de costumbres i la sátira picante no han sido los únicos jéneros literarios que ha cultivado con injenio Juan Rafael Allende, también ha escrito varias obras dramáticas mui dignas de aplauso… En ["El Jeneral Daza"] desempeñaba él mismo, el rol del roto chileno con una perfección admirable, con arte i gusto…"4. La población de los centros urbanos de Santiago y provincias -cada vez más numerosa a fines del siglo XIX- lo consideró su autor predilecto. La literatura popular y picante de Allende era un elemento de su cultura cotidiana. Sus periódicos empapelaban las habitaciones del pueblo, los restaurantes y tiendas, o las fondas para las Fiestas Patrias.

Juan Rafael Allende fue criticado en su tiempo por su producción satírica valiente y desenfadada. Fue excomulgado por el alto clero de Santiago en dos oportunidades. La primera vez por edicto arzobispal del 29 de septiembre de 1886. Allende no hizo caso del edicto y contestó con un contraedicto en los días 19, 21 y 23 de octubre del mismo año 1886. "[Es] nuestra intención interponer toda nuestra autoridad de defensores de los derechos del pueblo i de apóstoles de la verdad para aconsejar a nuestros hermanos que lean, compren, vendan, retengan, distribuyen i cooperen a la difusión del periódico titulado El Padre Padilla, uno de los que más eficazmente combate a las castas privilegiadas, a las aristocracias i a las oligarquías que oprimen al pueblo"5. Al año siguiente, en 1887, fundó el Partido Democrático, primera y valiente agrupación política de obreros y trabajadores en Chile. El 3 de agosto de 1895 el clero volvió a excomulgarlo, junto al periódico radical La Ley, como autor de "diarios blasfemos e inmorales". Entonces volvió a reírse de la autoridad que lo condenaba6. Allende, aborrecido por la burguesía conservadora triunfante de 1891, fue condenado a muerte. Carlos Walker Martínez gestionó personalmente la idea -finalmente desechada- de ahorcar al `pasquinero' Allende en la Alameda. Años después, el político conservador expresaría: "Nunca podremos arrepentirnos lo bastante de no haber fusilado a Juan Rafael Allende"7. Allende, por su parte, llamó a Walker Martínez, "Bocas de Mastines"8. Cuando el clero lo excomulgó por segunda vez, Allende tuvo el respaldo del poeta popular nortino Daniel Meneses9. En sus últimos años recibió el apoyo de Luis Emilio Recabarren, quien organizó una colecta en su favor10. En 1904 existía un Centro Filarmónico Juan Rafael Allende, y en 1910 funcionaba un Centro Dramático Juan Rafael Allende11.

Sus contemporáneos lo reconocieron como un personaje inexcusable, del cual era imposible no hablar, aunque se discrepara de sus ideas libertarias o indecentes. Luis Orrego Luco lo llamó "periodista de grande ingenio y dudosa moralidad", de "ingenio agudo y espíritu mordaz y terrible"12. Jorge Huneeus Gana, académico de la Lengua, fundador del Ateneo de Santiago y presidente del Consejo Superior de Letras y Bellas Artes -creado por el presidente de la República Pedro Montt en 1909- dijo en 1910: "[Los] periódicos de Juan Rafael Allende […] han roto los diques de la cultura y de la moral, pero […] hay que darles un lugar, aunque sea para censurarlos, en la historia del talento". Sus cuadros de costumbres en tono ligero, agregó Huneeus, son "en estilo salado y en colores subidos hasta más allá de lo que debiera permitirse". Allende demostró, un "talento enorme" que "hay que recordar para censurar sin duda su aplicación y sus excesos, pero para reconocerlo también como uno de los ingenios satíricos más fecundos y más talentosos producidos en Hispano-América"13.

En el prólogo a su antología sobre la dramaturgia nacional de 1912, Nicolás Peña dijo de Juan Rafael Allende: "Si este hombre, en su azarosa vida, no hubiera herido a tantas gentes, ni traspasado los lindes de la decencia en sus periódicos o en algunas de sus obras en versos, ya habría sido consagrado como el primero de los poetas populares del país. El ingenio lo derramaba a raudales aun en sus mayores groserías, como un Rabelais o un Aretino -qué grandes nombres dirán los lectores- en versos extremadamente fáciles, en donde palpitaba lo más castizo del alma del hombre del pueblo… Sin decaer su ingenio festivo, se hizo años más tarde muy agresivo y su amor al pueblo convirtióse en odio a las clases acomodadas y después a los partidarios del Congreso en la revolución de 1891. A raíz del triunfo de los congresales, Allende fue casi lynchado en la calle pública, arrastrado a la cárcel y condenado a muerte;… Sin embargo, ni en medio de sus más ardorosas campañas de diatribas, contra la alta sociedad, dejó de escribir para el teatro, pues siempre pensó en el teatro genuinamente nacional, con argumentos y tipos criollos, ensalzando el patriotismo y buenas cualidades del hombre del pueblo"14. El rector de la Universidad de Chile Domingo Amunátegui Solar lo presentó con estos términos en 1925: "Poseía una vena satírica inagotable, que realmente prodigó en diez periódicos de este género. Por desgracia, a menudo salpicaba sus escritos con chistes indecentes… De escasa ilustración, tenía una gran inteligencia, y desparramaba en sus escritos un tesoro inagotable de chistes. De culta que era, su pluma degeneraba a menudo en grosera y chabacana; pero, después de caer muy abajo, volvía a levantarse en alas de la fantasía. Allende habría sido un distinguido literato, si, educado con esmero, la vida le hubiera hecho merced de los privilegios que acompañan a la fortuna. Hasta la edad de treinta años, más o menos, permaneció en las filas del Partido Conservador; pero más tarde hizo gala de irreligiosidad y de clerofobia… Debe confesarse que el autor describía con mayor exactitud las costumbres del pueblo que las de la alta sociedad… Los versos de Allende [junto a los de Carlos Pezoa Véliz] son un feliz presagio de lo que promete con el tiempo nuestra poesía popular"15. En su Antología de poetas chilenos del siglo XIX de 1937 Raúl Silva Castro reprodujo tan solo dos poemas más bien decentes de Allende y observó con aire de reprobación: "Como era partidario ardiente de Balmaceda, se entregó a todos los excesos a que puede conducir la pasión política y llegó a escribir una hoja infamante para las familias de los opositores"16.

Entre las décadas de los cuarenta a los setenta del siglo XX la figura de nuestro autor pasó a ser curiosamente olvidada por la crítica y la historia literarias. Solo lo destacaron excepcionalmente Ricardo Donoso y Juan Uribe Echevarría17. El historiador Ricardo Donoso estudió detenidamente a Allende en tres capítulos de su ensayo La sátira política en Chile de 1950. Allí habló con extensión de su "genio festivo, cáustico e intencionado", de su "pluma corrosiva", de su habilidad para "burlarse…, con pluma incisiva, de cuántos figuraban en el primer plano de la vida política y literaria de la nación", de su "pluma ingeniosa e incendiaria", de su "sangrienta ironía". Al fin de cuentas, argumentó Donoso, "nadie podrá disputarle el lugar que ocupa entre los más mordaces, agudos e incisivos escritores satíricos de Chile"18. Juan Uribe Echevarría en la década de los sesenta y los setenta reconoció y destacó la figura de Allende. Como un autor nacional indispensable lo colocó en su Antología para el Sesquicentenario 1810-1960, de 1960, con sus composiciones "Brindis de El Pequén por los marinos chilenos" y "Canto a María Santísima para la Novena de Pascua de 1893"19. En 1973, Uribe reeditó "La República de Jauja" y "Un drama sin desenlace", obras dramáticas de Allende. De esta última comentó que "como una carga de dinamita olvidada, permanecía prácticamente desconocida por los críticos especializados y los lectores contemporáneos". En "La República de Jauja", escribió Juan Uribe, "afloran constantes históricas que todavía persisten en el desarrollo de las democracias de Hispanoamérica. Obra de actualidad que supera las fronteras nacionales y parece escrita en nuestros días. El autor denuncia todos los vicios, abusos y errores políticos y sociales que siguen sufriendo muchas de las subdesarrolladas repúblicas sudamericanas"20. Esta obra -prohibida en 1889 porque uno de sus personajes, La Verdad, aparecía casi desnuda- fue presentada en Santiago por el Teatro La Feria en 1980, reconociendo la prensa en ella "la obra de un chileno inteligente, que supo ver más allá de su tiempo"21. En 1981 Gonzalo Vial Correa consideró a Allende, por supuesto, de una "rebeldía social muy extrema"22. En sus estudios de 1991 y 1992 sobre el movimiento popular y el Partido Democrático en la época de Balmaceda, Sergio Grez prácticamente desconoció el papel político y cultural de Juan Rafael Allende23.

Maximino Fernández Fraile en su Historia de la literatura chilena de 1994, ignorando aun la trascendencia histórica del personaje, reprodujo la displicente opinión de Mariano Latorre sobre el autor. Allende sería portavoz de "una filosofía simplista y populachera, a la manera de los discípulos de Bilbao…"24.

¿Qué decía Juan Rafael Allende de sí mismo?

Él se sabía un autor lleno de humor y picardía. Presentando sus popularísimos versos de `El Pequén' decía rebosante de entusiasmo que sus obras reemplazarían libros y periódicos: "Hasta que al fin llegue un día / En que libros ni periódicos / Nadie lea, sino versos / Apequenados tan solo"25. El valor de `El Pequén' reemplazaba, a su juicio, el de las monedas y sucios billetes de banco: "Entra un chiquillo a un despacho / En busca de moscatel, / Velas, azúcar y yerba, / I gritar le escuchareis: / -Medio Pequen de aguardiente, / I otro de velas de a tres, / Pequen i medio de azúcar / I de yerba otro Pequen; /…"26. `El Pequén' se jactó de imprimir 24.000 ejemplares del primer tomo de sus Poesías Populares, una cifra arrasadora en relación a la menguada literatura de élite27. Es que `El Pequen' inflamaba de risa y calor al pueblo: "-De chistes siempre está lleno / Todo el Pequen… i es tan bueno… / -Pero, dime, Rosarito, / ¿Cómo lo sabes? -Porque, / Si me lo lee José, / Apenas lo empiezo a oir, / Me pongo como un fueguito / Con lo que me hace reir"28. Sus versos eran sabrosos como el pan y… se vendían como pan caliente: "Hasta ahora, publicados / Van ocho libritos ya, / I diez mil de cada uno / Se han vendido como pan"29. Anunciándose a sí mismo dijo en 1886: "Acaba de salir a luz el 10º tomo del celebérrimo Pequén, poeta popular como hai pocos en Chile por lo chistoso i ocurrente"30. Por su parte, `El Padre Padilla', junto a su buen humor, se enorgulleció de poner en guardia al país frente a los explotadores del pueblo, como el empresario inglés del salitre Mr. North, el "Coronel Esterlino"31. En fin, Allende claramente se definió como un cantor de los pobres: "… i no querría, / Aunque soi tan roto i pobre, / Que dijeran que dedico / Mis humildes producciones / A los que sangran al pueblo / I en su cuello un dogal ponen / Quiero ser independiente; / No quiero que me abochornen / Llamándome adulador / De los por el oro nobles! / No soi cantor de los ricos! / Soi el cantor de los pobres!"32. A Allende, por su parte, no se le escapó que sus enemigos consideraran su ingenioso `Padre Padilla' "un periodicucho inmundo, que no podía entrar a los salones, por su estilo procaz y violento"33.

Juan Rafael Allende introdujo en la poesía popular decimonónica un espíritu ciertamente más satírico, insurgente y contestatario que el de Bernardino Guajardo, por ejemplo. Según la opinión de Juan Uribe Echevarría: "Como poeta popular, Allende fue la antítesis de Guajardo. Este último es un trozo de chilenidad decimonónica. A excepción de sus versos dedicados a la guerra, su canto es dulce y resignado. Guajardo representa al pueblo humilde y respetuoso del orden tradicional impuesto por los señores. Por el contrario, Allende expresa otra fibra del temperamento nacional. Su acerada rebeldía cívica solo admite comparación en nuestro siglo con la poesía de vates como Pablo de Rokha"34. Guajardo comentó en una oportunidad de Allende: "… / No es de admirarse, señores, / que el Pequén injurie a un viejo, / cuando les saca el pellejo / a los mismos senadores. / Desde el primer magistrado, / este Pequén vivaracho, / a todos les raspa el cacho / sin dejar ningún empleado"35. A pesar de sus grandes diferencias, sin embargo, ambos expresaron, cada uno a su manera, el vigor de la poesía popular de Chile en el siglo XIX. Juan Rafael Allende sugirió que se nombrara a Bernardino Guajardo miembro del jurado del certamen literario Federico Varela en 1886. En vez de representantes de la literatura de salón como Augusto Orrego Luco, Vicente Grez y Carlos Robinet, propuso festivamente el gran autor satírico: "¡Por qué no se nombra mejor al popular ño Bernardino Guajardo, al poeta Lillo del Mercado Central, i al vate Contreras, de las provincias del Sur?"36.

¿CUÁL FUE LA PROPUESTA ESTÉTICA,
POLÍTICA Y LITERARIA DE JUAN RAFAEL ALLENDE?

Juan Rafael Allende observó -con distancia y crítica- las importantes y variadas transformaciones burguesas de la vida social chilena iniciadas con la década de 1870. En su tiempo se crearon numerosas instituciones que pasarían a ser emblemas de la sociabilidad chilena de élite. En 1869 se fundaron el Club de la Unión y el Club Hípico. En 1874 se dictó el Código Penal que disciplinó la festiva y jocunda sociabilidad popular37. En 1883 nació la Sociedad de Fomento Fabril. En 1885 se fundó la Academia Chilena de la Lengua. En 1887 se creó el Instituto Pedagógico. En 1888 se fundó el Ateneo de Santiago, que pasó a funcionar significativamente en el edificio de la Bolsa de Comercio, etc. La élite republicana levantaba a todo viento su propia institucionalidad moderna en Chile. Esta modernización no fue acompañada, sin embargo, por la implantación de una vida en democracia. Por el contrario. Lo que en Chile existía, en realidad, era una `bancocracia', no una democracia, como acusaron los dirigentes del Partido Democrático fundado por Juan Rafael Allende y Malaquías Concha en 188738. Allende hablaba de "este remedo de república que llamamos Chile"39. Para nuestro autor incluso el fervor por las paradas militares revelaba un espíritu más monárquico que republicano o democrático40. Él se rió de que llamaran fastuosamente a Chile la "República modelo del Pacífico"41.

¿De qué podía ser modelo Chile? ¿De exclusión del pueblo? La modernización burguesa operó de hecho una marginación o exclusión de la sociedad popular y de su cultura arrancándola de sus espacios antes naturales. El que podía participar en el nuevo orden debía pagar por ello. Allende dijo en 1884: "Ya saben, pues, los hijos del pueblo lo que se les espera. Hoi se paga para entrar a la Quinta i al Cerro. Mañana se pagará también por atravesar la Alameda"42. Tampoco se podían hacer manifestaciones callejeras muy efusivas, de acuerdo al nuevo Código Penal. Protestó Allende: "Las canciones o tonadas están de capa caída desde que el Código Penal castiga con prisión o multa a los que dan esquinazos,…"43. Contestando a la indignación burguesa por la presencia plebeya en el Parque Cousiño para las fiestas del Dieciocho comentó Allende en 1885: "A medida que avanza la existencia de la República, sigue invadiéndonos la aristocracia con sus absorbedoras tendencias i sus apetitos dominadores. Ya no se contentan los ricos con gozar a roso y belloso en sus espléndidos palacios… No, quieren más. Quieren que el pueblo no se divierta… El colaborador predilecto de El Estandarte [Católico, Antonio Subercaseaux Vicuña] desearía que el Parque sirviera solamente para que los ricos lucieran sus plateados arneses i sus caballos de importación europea… Le impresiona tristemente la vista de los barriles i de los mesones. Eso de topear tampoco lo deja dormir. Sobre todo, es una enormidad el que las fondas estén empapeladas con El Padre Padilla… No quiere que vaya allí sino la jente de `buen tono'… Es cosa de reírse a carcajadas… Desde tiempo inmemorial el Parque ha sido el teatro donde con más alegría, espansión i libertad, se divierte el pueblo UNA SOLA VEZ EN EL AÑO… Los ricos tienen los teatros, el Cerro, la Quinta, Apoquindo, Viña del Mar, Valparaíso, Panimávida, Cauquenes, Chillán, Europa, el mundo entero, en fin… ¿Les disgusta el espectáculo de los bailes i chinganas en la pampa? Pues, la cosa es mui sencilla. No vayan a presenciarlo. Ya que los ricos ganan de un día a otro millones en el salitre, el cobre, el guano, los bancos i el cambio, dejen también que los pobres con sus `ventitas' ganen una vez al año unos cuantos centavos para saciar su hambre i la de sus hijos desdichados. El pueblo no les impide a ellos sus orjías. Callen, pues, los ricos, si no quieren que,…, principie yo a denunciarlos -…- en sus frecuentes i nocturnas excursiones a las calles de Vergara… San Miguel… Monjitas… Tajamar… Negrete… Rosas… i, por último, a la calle denominada Mercedes… Contreras"44.

Allende quiso destacar el valor de la presencia real y auténtica del pueblo chileno de su tiempo. Cuando la élite inauguró el monumento al soldado o al `roto' chileno en la Plaza Yungay en 1888, nuestro autor halló tanto la estatua como los discursos `cursis', `groseros' e `infames'. Él habría preferido que se hablara directamente del "Monumento al roto piojento"45.

La posición política de Juan Rafael Allende puede apreciarse nítidamente en su discurso en la concentración del Partido Democrático en la Alameda santiaguina el 22 de junio de 1890. Allí instó al Presidente Balmaceda -ante una multitud de ocho mil manifestantes- a que depositara su confianza en dicho partido, y en la mayoría de los trabajadores del país: "Si hoi le temeis al Pueblo es porque no habéis gobernado con el Pueblo, sino con los millonarios, con los banqueros, con los aristócratas, que hoi también son vuestros más enconados enemigos. Respetad los derechos del Pueblo, gobernad con la Democracia, y ella mandará al Congreso hombres de honor, que irán a trabajar por sus hermanos, por el bienestar de todos los chilenos, por la felicidad de la patria. Gobernad con la Democracia, y ella enviará a la Representación Nacional, acaso no distinguidos oradores,…, pero sí honrados obreros que no os negarán los subsidios a fin de que queden sin pan millares de familias… Gobernad con la Democracia,…, y entonces no podréis ya temer que los discípulos de Loyola enciendan sus hogueras en el hermoso suelo de Chile, ni que ese mismo suelo sea regado con sangre chilena por los victimarios de La Serena, Petorca i Loncomilla"46.

El ideal literario, político y estético de Juan Rafael Allende, en general, fue una reivindicación carnavalesca del cuerpo -negado por la cultura de élite- desde la condición popular y plebeya. Sus referentes literarios preferidos _explicitados_ fueron Boccaccio y Quevedo, dos autores precisamente condenados o prohibidos por la Inquisición de los siglos XVI y XVII47. Allende cuestionó el papel rector de las costumbres de la Inglaterra victoriana, o de la Iglesia Católica -grandes instancias moralistas en su apariencia, pero inmorales en la realidad-. "La Inglaterra, madre de la frialdad, no en la sangre, sino en la gravedad esterior, es hoi,…, la nación más desnaturalizada i corrompida: la madre de los vicios… En donde más alto se ha elevado el grito entonando castidad, pureza en las costumbres, ha sido en el seno de la Iglesia i en la "puritana" Inglaterra; i en las dos únicas partes en que se ha traficado con las vírgenes, ha sido precisamente en esas dos, en que tan alto se ha pronunciado la palabra honradez… Si tal es el placer inglés, que conserven en su dichosa tierra las innumerables "muñecas de goma" que importan para saciar sus ardientes apetitos con frialdad. Así de ahorrarán el gastar en doncella, narcóticos i abortivos"48.

La influencia imperial y cosmopolita de Gran Bretaña en la vida política, económica y cultural de Chile fue ampliamente combatida por Allende. Hablando de los colegios de Iquique opinó en 1887: "Se habla en inglés, se canta en inglés, se silba en inglés, se salta en inglés, i en inglés se m… i se c… No me estraña que los gringos hagan su negocio; lo que me estraña, Padre, es que haya entre mis paisanos tantos imbéciles padres de familia que por darse tono i decir: `Tengo a mis hijos en un colegio inglés', son capaces de quedarse sin comer,…"49. Ya en 1881 había dicho: "El único Senador, / El único Diputado / Que mal de Chile han hablado / No son chilenos… Mejor! / Así la raza chilena / No sufrirá los reveses / De esa infamia, pues ingleses / Son Mac-Iver i Mackenna. / … / Por fortuna el Senador / I el único Diputado / Que mal de Chile han hablado / No son chilenos, señor!50. Del literato Pablo Garriga se burló por mostrar "toda la seriedad de su carácter británico"51. La mayor crítica al imperialismo inglés la realizó Allende en la figura emblemática del salitrero John Thomas North. En 1889 denunció: "Si consigue sus propósitos, Tarapacá, i hasta Tal Tal, pasarán a ser ingleses…, la gran torta de Tarapacá se la comerán entre Mr. North i los politiqueros i judíos de esta tierra. ¿I el país? El país será saqueado en sus riquezas,…"52 "Mr. North es inglés.- HE IS AN ENGLISHMEN; ¿YOU HUNDERSTAND? I a los ingleses, menos que a la luna, les importa que el mundo se venga abajo, siempre que la Inglaterra i sus nacionales sean los dueños de las libras esterlinas!…"53. "[El] gringo torpedero, / Que ahora nos acaricia / Para mañana entregarnos / A aquella nación maldita, / De quien aprendió el chileno / A ser ladrón i suicida!"54.

Allende fue también crítico de Estados Unidos. Con ocasión del Congreso Panamericano de 1890 espresó: "Dejémonos de estarnos mostrando los dientes las naciones hispano-latinas, i armémonos en estrecho consorcio contra el hambriento coloso del Norte, que en su Congreso Pan-Americano no ha tenido otras miras que arrebatarles el pan a todos los americanos"55.

Allende desacreditó la cultura de élite de su tiempo por su carencia de fuerza y pasión vital. Andrés Bello o Domingo Arteaga Alemparte fueron descalificados como poetas, pues en ellos no había "calor, vida, pasión, ¡nada de eso!"56. Allende describió caricaturescamente la estatua clásica de Andrés Bello para mostrar la falta de vigor y salud del sabio universitario: "Tomando el sol, en frente del Congreso, / I haciendo tu difícil dijestión, / Cabizbajo estuviste i patitieso, / Espuesto a una tremenda insolación. / Los que de frente, o bien, de medio lado / Contemplaban ese aire monacal, / Decían: `Don Andrés está taimado, / Se ha roto la columna vertebral'"57.

Al aristocrático pintor Pedro Lira Rencoret (1845-1912), director de la Academia de Bellas Artes tras el derrocamiento de Balmaceda, autor de `La fundación de Santiago' y `Retrato de Julio Zegers', y considerado en su tiempo la máxima expresión de las artes plásticas del país, lo calificó de simple "pinta-monos"58. Sus obras eran de un "colorido [tan] frío y monótono"59. Los intelectuales liberales de su tiempo, Diego Barros Arana, José Victorino Lastarria y Miguel Luis Amunátegui, aparecieron en la sátira de Allende trabajando a sueldo para el banquero y empresario teatral Augusto Matte. Este les decía en su cara: "Es bien triste no lo niego, / El papel que hacer les hago, / Pero mi teatro Santiago / Así lo exige, don Diego…"60. Allende se reía a carcajadas de los pactos de los intelectuales y políticos liberales con sus pares conservadores, a despecho de sus tradicionales idearios opuestos: "¿No es una mengua / Que hoi dé Luzbel / Besos con lengua / A San Miguel? / Barros Arana, / El liberal, /Besa con gana / A un clerical; /… / Besos ardientes / Se dan ¿qué tal? / Abdón Cifuentes / I el Personal… / ¡Por Dios! ¿qué intentan / Aquestos niños? / ¡Que se revienten / con sus cariños! / ¿I don Clemente? / Está en un tris / Que lo reviente / Don Miguel Luis"61.

Los escritores oligárquicos fueron desenmascarados por su servilismo con el poder. Así escribió de Alfredo Irarrázaval Zañartu (1864-1934), autor que combatió contra Balmaceda en 1891: "Señorito / Don Alfredo, / En mi traste / Mete un dedo / I lo chupas / Con afán; / Pues no debes / Tan sin gracia / De la digna / Democracia / Ocuparte / ¡oh, charlatán! /…/ Continúa / Con afán / Adulando / A Aristócratas, /Que mui luego / Los demócratas / Una zurra te darán"62. De Augusto Orrego Luco, otro célebre antibalmacedista, y maestro del anterior, señaló: "Orrego Luco no tiene doctrinas relijiosas ni principios políticos. Es mal médico, mal literato; no es conservador ni liberal… Donde él esté no brillará la luz de la verdad ni de los principios filosóficos: habrá, sí, gazmoñería i adulación,…"63. De Crescente Errázuriz Valdivieso, el historiador y arzobispo de Santiago -en ese momento aprendiz de fraile dominico-, dijo Allende: "siendo un simple novicio como es, tira una prosa que ni jeneral de brigada,…"64. Y añadió con tono burlón: "Frai Raimundo (ex Crescente o ex-crecencia) va a Europa a hacer imprimir su última producción: la Constitución de la Orden de Predicadores"65. De José Abelardo Núñez dijo: "un pechoño de tomo i lomo, se va a Europa, por cuenta del Gobierno, a estudiar la mejor manera de embrutecer al pueblo por medio de la instrucción religiosa,…"66. En general, Allende caricaturizó a todos los miembros de la élite chilena, por más encumbrada que fuese. Del estirado conservador Melchor Concha y Toro, expresó: "Melchor no es marisco para que tenga concha, i apenas si tiene cuerpo de ternero para ser toro"67.

El historiador y redactor de El Mercurio Miguel Luis Amunátegui fue reconocido por su prosa aburrida y pretenciosa. "Los Amunátegui se creen más sabios que la Academia;…"68. Los elogios del profesor universitario a la delgada actriz Sarah Bernhardt en su visita a Chile dieron motivos para la risa de Allende: "Tú, que páginas tan áridas / Escribiste i tan sin fuego, / Esclavo del Niño ciego! / ¿Que habís tomado cantáridas? /…/ ¡Cantar con tanta fineza / A la mui célebre Sara / Cuando ya no se te para… / Ni una liendre en la cabeza! /…/ Anda, esqueleto anatómico, / Con ese amor tan añejo! / ¿O es que pensais, perro viejo, / Meterte también a cómico?"69. También Benjamín Vicuña Mackenna cayó en las páginas humorísticas de Allende. En 1884 imaginó una carta de Thomas A. Edison al escritor nacional: "[En] breve tendré el gusto de echarme al cuerpo los veinte mil trescientos catorce volúmenes salidos de su pluma que usted ha tenido la cargosidad de remitirme"70. Diego Barros Arana, el célebre historiador liberal, fue víctima de la sátira de Allende en 1890: "Diego Palotes, el famoso árbitro que cedió a la Argentina, su patria verdadera, los dos tercios del país,… terminará su `titulada' Historia de Chile con la administración del señor don Domingo Santa María, `su protector'. Qué de nuevas injurias, qué de calumnias grotescas vamos a ver en las páginas que este eterno difamador dedicará a dicha administración!, ¡cómo vamos a reír! Parece que tiene ya en prensa en París una edición de lujo de este miserable pasquín,…"71.

El parlamentario radical y abogado de empresas inglesas Enrique Mac Iver fue objeto de la sátira allendista: "¿Quién te metió en la cabeza / Que eras orador insigne, / Demóstenes de arrabal / Mac-Arrónico Mac Iver? / … / Aunque masón, sin embargo / Nunca pierdes los maitines, / Abogado de usureros, / Saco de asquerosas bilis. / Te llamas rojo tal vez / Porque rojas las narices / Te ha puesto los coñacazos, / Cicerón del arco-iris. / .. / Si hacer algo bueno quieres / Por este suelo de Chile, / Córtate la lengua, i de ella / A todos déjanos libres; / … / Abogado de usureros / Saco de asquerosas bilis, / Cuatro-remos de la Cámara, / Rufián de todos los títeres"72. En 1888 decía Allende: "El último demócrata gana su vida con su trabajo honrado; pero Mac Iver, si bien de ruin origen i de canalla estirpe, e hijo de vagabundo ex-marinero, es hoi aristócrata-gobiernista-logrero…" 73. Allende señaló en 1890 que Enrique Mac Iver era "ex-abogado de los banqueros Matte i abogado hoi de los salitreros"74.

Nuestro autor satírico también se burló del lenguaje rebuscado de Rubén Darío. Llamó a este `Pedancio'75. Muchas veces Allende expresó que las expresiones políticas o culturales de la burguesía eran `momias'. Por ejemplo: "La momia parlante que redacta El Mercurio, hablando a nombre de su amo Edwards i de los Matte, pide que se destruya el papel del Estado"76. O también: "[Domingo Santa María] os impuso a don Pedro Montt i a otras momias del monttvarismo,…"77. Burlándose del empresario José Besa expresó: "Doña Josefina Besa, / Que es una momia salpresa / De la nuca hasta los pies,…"78.

1. EL ALEGATO CONTRA UNA CUARESMA HIPÓCRITA Y FORZADA:
EL HAMBRE, EL EGOÍSMO Y SUS REPRESENTANTES EN CHILE

"¡Qué sangre! sangre de hermanos,
Sangre de pobres obreros
I de pobres campesinos,
Que por millares murieron, /…/
Porque en las guerras civiles
No pelean, no por cierto
Los que hacen de cabecillas,
Que siempre sacan el cuerpo,
Sino los humildes `rotos',
Que no esperan altos puestos,
Que pelean como leones
I que mueren como perros".

Carta de Loncomilla, en Don Cristóbal, 29.5.1890.

Para el pensamiento de Juan Rafael Allende, la élite dirigente había creado desde mediados de siglo -tras las guerras civiles de 1851 y 1859- una sociabilidad injusta, desanimada, mortal. Y esa herencia podía mantenerse tristemente viva. "Don Manuel Montt, escribió Allende en 1890, fue autoritario, absorbente, despótico, vengativo, cruel, sanguinario; y su hijo Pedro no le perdió ninguna pisada: salió overo oscuro, como su padre"79. Ya en 1881 Allende percibió que las plagas históricas en Chile eran los ejes del poder económico: banqueros y salitreros. Ellos eran algo peor que cualquier calamidad social o natural: "Traed, Señor, el Nihilismo / A este mi país natal; / Traed la Internacional, / El colmo del salvajismo; / Traed, si os place, asimismo / Diez mil revolucioneros, / Hienas, tigres carniceros / I cuanto al hombre horripile; / Pero no queden en Chile / Banqueros ni salitreros!"80. Los salitreros eran apenas "burros cargados con plata" que buscaban el poder político sin sentimientos de amor a Chile. "Mas, para los salitreros / No hai patria sino salitre! / Esperiencia tome el pueblo, / Medite el pueblo, medite… / Las votaciones se acercan; / En esa época no olvide / Que nunca debe votar / Por ambiciosos i ruines, / Burros cargados con plata / Que contra el pueblo lejislen / Miéntras defienden su bolsa / Como rabiosos mastines"81. Agustín Edwards Ross, para Allende, era un "burro cargado con plata"82.

Los banqueros representaron un mundo inconsistente e insustentable: "-¿Qué es un banco, don Pascual? / -Es un establecimiento / Que jira sin capital, / I cuyo negocio usual / Es vender papel mugriento"83. Atentos solo a sus intereses particulares en la baja del cambio, los banqueros se despreocuparon de la población de Chile: "La manera cómo se ha hecho bajar el cambio i quiénes son los que están haciendo tan infame salteo al país, ya los he dicho el sábado último. Los bancos de Edwards, Matte y Cía, el banco pechoño Santiago, el Mobiliario de Francisco Subercaseaux Vicuña i todos esos criminales usureros pechoños han formado [una] conspiración para hambrear al pueblo i ganar ellos millones de pesos"84. Al Banco de Chile, Allende lo llamó el "Banco contra Chile"85. Allende confió en que el candidato a la presidencia José Manuel Balmaceda en 1886 fuera capaz desde el Estado de terminar con la acción abusiva e ilimitada de la banca privada: "Para acabar con el ajio / Por un instante medita / Que no hai remedio mejor / Que matar de una embestida / Los bancos particulares, / Que son nuestra peor polilla, / Con un Banco del Estado, / Que dé a todos garantías. /…/. Pero, si por tu desgracia, /… / I a más, causa común haces / Con banqueros i ajiotistas, / la estatua que te levanten / será de pura boñiga, /…"86.

Para Allende el tema del hambre fue un tema fundamental. Literario, político, revolucionario. La falta de comida, la escasez alimentaria en el pueblo fue interpretada como una negación de la relación fraternal y solidaria que debería existir necesariamente entre los miembros de una colectividad humana. Con el término de la Guerra del Pacífico, dijo nuestro autor en 1884, amenazaba en Chile "otra guerra peor que todas las guerras: la guerra del hambre contra el capital"87. Allende denunció la indolencia del Parlamento ante el hambre de los profesores88. El problema era que en el Parlamento estaban precisamente representados salitreros y banqueros, los enemigos de la plebe: "Ser no debe Senador / Ni Diputado un banquero, / Porque esclavo del dinero, / No lo será del honor. / Ser no debe un salitrero / Senador ni diputado, / Porque al honor hará a un lado / Cuando traten de dinero"89.

Reivindicando el derecho a la comida, Allende denunció la situación de los inquilinos de una hacienda en El Salto sometidos a la escasez por la falta de humanidad de la patrona90. "¡Ah [hacendados] bribones! Ya se aprontan para subirnos el trigo, para que solo coman pan los millonarios!… quieren,…, que el trigo suba, aunque hambreando al pobre pueblo… acostumbrados estaban a pagarle a su peón una chaucha diaria i un plato de arvejas duras como adoquines"!91. "Los salarios bajan de día en día, los consumos encarecen de más en más, el cambio disminuye en la mitad el valor de la moneda en que se pagan los jornales… El agua, la carne, las legumbres son recargados con contribuciones exorbitantes. No es de extrañar que la viruela i el cólera se ceben en una población escuálida de miseria i de hambre"92. En una oportunidad denunció a una modista de Concepción, una madame Boyer, porque "hace trabajar todo el día a sus empleadas, sin dejarles salir a comer…"93.

Allende instaba los gañanes a no tolerar sueldos de hambre:

Pereciendo de hambre están
Mis hijos i mi mujer,
Que no tiene qué comer
En Chile el pobre gañan.
No le alcanza para pan
Lo que el rico cicatero
Le paga en un dia entero
Por un trabajo cualquiera;
Y yo, aunque de hambre me muera,
No quiero ser peón añero.

Por eso juro desde hoi
No trabajar, si lo justo
No me pagan; es mi gusto
Y con mi gusto me estoi.
Si leso como antes soi,
Se reirán de mi lesera.
Quien darme trabajo quiera,
Que buenas chauchas afloje,
O le diré, aunque se enoje:
`No estoi para la cartera!'94.

A Allende le preocupó asimismo la situación de los inválidos de la guerra del Pacífico, quienes en 1882, a poco volver a Chile, se encontraron con situaciones de hambre y miseria: "¿Qué soi ahora? un mendigo / Que en condiciones aciagas / De Ejipto las siete plagas / Lleva en sí; i con triste afan, / De limosna come el pan… / ¡Ai, Chile! qué mal me pagas"95. El proyecto político del Partido Democrático enfrentó precisamente la situación alimentaria del pueblo de Chile. El gran mitin del Partido Democrático de protesta por el alza de los precios del ferrocarril urbano en 1888 apeló a la incapacidad de los padres de dar pan a sus hijos: "¡Pueblo de Santiago! En vuestras manos está llevar diariamente un pan más a vuestros hijos"96. La acción política debía ser "la solicitud de un pueblo hambriento que les pide el favor que le permitan llevar un pan más a sus hijos"97. Llamando a otra concentración ese año decía Allende: "Reunámonos en un meeting monstruo, juntémonos en número de cincuenta mil hombres para defender el sagrado derecho de vivir,… Esta no es cuestión política, es cuestión de estómago, de vida o muerte para todos nosotros;…"98. Comentando la gran huelga de Iquique de 1890 dijo nuestro autor: "El levantamiento no ha tenido, pues, carácter `político', sino `estomacal'"99.

El reclamo permanente de Juan Rafael Allende fue la imprecación contra una sociabilidad mezquina que privó al ser humano de ese encuentro alegre y triunfante con el mundo -característico del banquete popular- producido a través de la absorción de alimentos100. La amenaza social de Chile era una élite adusta e injusta con el pueblo a quien le imponía una "cuaresma hipócrita"101.

2. EL PRESTIGIO DE LA CULTURA DEL CARNAVAL:
BANQUETE, EROTISMO, FIESTA, SUBVERSIÓN

"I el quinto `no matar' manda,
Pero `no beber' ¿quién dijo?"
(Poesías Populares, 1881, V, 9).

"El verbo amar es el que conjugo mejor"
(Padre Padilla, 16.10.1884).

"Arriba polleras / abajo calzones /
a
rabo pelado / se ven las visiones".
(Cuentos colorados por el diablo azul, 1886, 8).

"¿Para qué estudiar Historia,
Si el vino es sabio notorio?
Él nos enseña la Gloria,
El Infierno i… Purgatorio".
(El Padre Padilla, 3.11.1888).

"… Vuestro rei
Es el oro dios potente…
Mas, permita Jehová
Que un día os pueda freír,
I al freír será el reír…
Já, já, já, já!!
(Don Cristóbal, 19.6.1890).

La cultura y la literatura de élite en el siglo XIX pretendieron hacer una representación de la nación y de la ciudadanía según el ideal estoico grecorromano. Los héroes de la nación, los padres de la patria, y aun el conjunto de los chilenos debían ser seres serenos, ascéticos, apolíneos. "El chileno es austero de costumbres; exije que se guarden cuando menos las apariencias, i que se respete siempre el decoro; […] Conserva su compostura en todas las circunstancias de la vida. Jamás es bulliciosa la espresión de su alegría o de su dolor. Tiene el pudor de sus sentimientos. Es raro que pierda en alguna ocasión su gravedad impasible. Su esterior es frío; i aunque capaz de entusiasmos ardientes, pocas veces los manifiesta por movimientos vivos o gritos descompasados… En O´Higgins, había […], muchas de esas cualidades; i bajo ese aspecto, puede decirse que era mui chileno"102. "Su comida era también frugal, i a pesar de lo que se ha dicho, su abstinencia del vino i de los licores era tal que diez años después de su muerte, sus dependientes tuvieron ocasión de solazarse con algunos cajones de esquisito jinebra…"103. La civilización burguesa se entendió como la victoria anticarnavalesca sobre las emociones, las pasiones, la animalidad biológica del ser humano. El proceso civilizatorio mismo de las élites del siglo XIX fue abandonar la animalidad de la corporalidad humana: "[El] progreso social consiste en que nuestros atributos humanos se ensanchen y desarrollen de modo que la inteligencia tenga el predominio de nuestra animalidad, esto es, de nuestros instintos, de nuestras pasiones: esto es lo que se llama `civilización'…"104.

Por todos estos motivos, la cultura de élite del siglo XIX terminó postulando una sensibilidad anticómica. Según el escritor, latinista y gerente del Banco Agrícola Domingo Arteaga Alemparte (1835-1880): "¿Reír es ser dichoso? ¡Qué locura ! / La risa es una queja, es un gemido, / es iracundo o fúnebre ronquido, / estertor de ignorancia o de amargura. / Ríe el idiota, triste criatura; / ríe el despecho del orgullo herido; / en la cárcel, feroz ríe el bandido; / ríe el niño ante abierta sepultura; / ríe el hombre sensible a quien entrista / la necedad o la flaqueza humana; / ríe la pobre madre ante la vista / del hijo muerto, y esa risa insana / de su razón apaga la luz pura. / ¿Reír es ser dichoso? ¡Qué locura!"105.

Por el contrario, para Juan Rafael Allende el verdadero discurso literario y poético debía nacer y celebrar la cultura material, gastronómica, erótica, cómica del pueblo. Desde la comida y la bebida del pueblo, desde el banquete y desde el amor, brotaría el tema popular por excelencia: la fiesta. En este sentido, Allende resiste por completo, desde su concepción grotesca del cuerpo, la literatura `decente' propia del cuerpo individual moderno106. "El Pequén" era un personaje que siempre estába comiendo y bebiendo, comiendo y bebiendo intensamente:

"Allí me hicieron comer
¡Dios mío! como una bestia,
I me hicieron beber chicha
Por pipas, no por botellas"107.

"-De la baya i ponche en leche,
Compadre, que venga un río:
I eche no mas! i eche! i eche!"108

En una parodia a una pastoral del arzobispo Mariano Casanova sobre la `intemperancia en la bebida' Allende mostró la importancia del vino en la Biblia. Fechó la `pastoral' en "el día de San Pedro, bebedor, a 29 de junio de 1889"109. También hizo decir a Jesús en las bodas de Caná: "-Que me traigan seis cántaros con agua / i yo les haré un vino / como no lo da el valle de Aconcagua"110. La Nochebuena, el nacimiento del Niño Dios, era una oportunidad gastronómica prodigiosa:

Todos ríen, se codean,
I se empujan i se atracan,
Mientras que los vendedores
Su mercancía proclaman
:
_Duraznitos de la Virjen!
_Brevas del Salto del Agua!
_Ponche en pisco bien helao!
_Tengo claveles i albahacas!
_A las empanadas fritas!
Pasar, niñas, a probarlas!
_Caballeros, con malicia
I sin malicia la orchata!
_Aquí está Silva, señores,
Que tiene vihuela i arpa,
I pollos i pavos fiambres
I lo mejor de Aconcagua!
_Ponche en coñac bien helao!
_Están como una granada:
Pasar a ver mis sandías,
Chilenas tengo i peruanas!
_El dulce, fresquito, dulce!
_Carne asada i ensalada!
_Ponche en pisco, ponche en ron,
Ponche en leche i ponche en agua!
_Ciruelas, damascos, niñas,
Guindas, frutillas, naranjas!
Pasar a probarlo todo,
Que se acaba, que se acaba!
_Que viva Chile, muchachos!
_Chiquillas, viva la Pascua!"111.

Allende traducía en versos la golosa vida del pueblo en esa fiesta. El académico Domingo Amunátegui Solar reparaba por entonces que durante las celebraciones populares de la Pascua en la Alameda "el populacho convierte cada una de sus fondas en una verdadera orjía araucana"112.

Las victorias de la guerra del Pacífico se convirtieron en magníficas oportunidades para que "El Pequén" empinara triunfalmente el codo:

I por cada cañonazo
Que llegaba a mis oídos,
Echaba un trago de a cuarta
Mejorado en tercio i quinto;
Hasta que como un costal
Me quedé al fin sin sentido. /…/
Válgame Dios i la Virjen!
Qué demonios! siempre he sido
Tan tentado de la risa,
Que no está en mí, no resisto…
Teniendo gusto, me baja
Gana de tomar al tiro…
Si muchos errores notan
En este pequeño libro,
Perdónenme, porque estaba
Mui alegre al escribirlo113.

Allende destacó con gran detalle el banquete pantagruélico ofrecido a los combatientes inválidos de la guerra del Pacífico en el Parque Cousiño de Santiago en 1881:

Si en las bodas de Camacho
I en las bodas de Caná
Se comió mucho quizá
I se empinó mucho el cacho,
Esos banquetes mui pálidos
Quedan, según creo yo,
Al lado del que se dió
En el Parque a los inválidos.
Mil corderitos asados
en coligüe i sobre brasas,
Como lo hacen nuestras huasas,
Tenían los mutilados.
I para saciar el hambre
Pollos, gallinas mechadas,
Ricamente sazonadas
Como el más sabroso fiambre
No poco la vista halaga
Ver en platos infinitos
Achicórias, porotitos,
Cebolla, apio i betarraga.
I había por cada flanco,
En desorden pintoresco,
Montones de queso fresco
I otros de queso de Chanco.
I según cuenta que me hago,
De la verdad no distante,
Allí había pan bastante
Para empedrar a Santiago. […]
Para mover el molino
I para apagar la fragua
Había, por falta de agua,
Dos mil arrobas de vino"114.

Para celebrar las Fiestas Patrias Allende invitaba a un restaurant de la calle Santa Rosa en 1884:

Tengo chicha vieja i rica,
buenos fiambres i ensaladas,
cerveza, coñac, ajenjo,
ponche en leche, ponche en agua;
en fin por licor no queda,
pues hai de todas layas,
cazuela de ave, bistekes,
huevos pasados por agua
huevos fritos i a la piedra
i otras muchas zarandajas.
¡Al Sarjento Aldea, niños
a celebrar a la patria115.

Una vez más las fiestas del Dieciocho de Septiembre fueron evocadas por su celebración gastronómica en 1886:

"Y la cerveza y la chicha
corrieron también a mares
en las fiestas populares
que hacen del roto la dicha /…/
Y se improvisaron hogueras
en cuyos fuegos ligeros
se asan cuartos de corderos
y gallinitas enteras.
Y de todas partes sale
olor que abre el apetito
y dice al más futrecito
¿Qué no me come, compale?"116.

Nunca le faltó ocasionalidad para llamar al apetito festivo del pueblo. Con motivo de la inauguración de una fonda en el Resbalón escribió Allende en 1886: "El Domingo próximo se abrirá al público la fonda de El Tiuque en el pintoresco Resbalón… Escusado es decir que habrá arpa, vihuela y unos `tongos' en agua i en leche de hacer hablar a los mudos. ¡AL RESBALÓN, NIÑOS! ¡A la fonda de El Tiuque!"117. Con una aproximación político-culinaria, anunciando el Restaurant Democrático de la calle San Pablo 3, dijo en 1889: "Todas las noches habrá rica cazuela de ave, pejerreyes i buen valdiviano. Chicha i vino del país i toda clase de licores finos"118.

Allende tenía una especial predilección por el charquicán. Hablando de la rica y económica comida del Mercado Central de Santiago exclamó: "¡Qué charquicán tan sabroso! / Con porotos i choclito, / Perejil i oreganito… / Tentaba al menos goloso. / I, para colmo de dicha, / Cebolla, ají en escabeche / I, en vez de vino-campeche, / Una botella de chicha"119. En una oportunidad hizo la reivindicación del nacional plato de charquicán, ante las críticas del circunspecto, y… avinagrado aristocrático periódico El Ferrocarril:

"Mira, te voi a enseñar,
Aunque no soi cocinera
Ni lo seré, la manera
Cómo se hace ese manjar.
Se asa carne en la parrilla,
Se la machuca mui bien,
I se fríe en la sartén
Con manteca o mantequilla;
Medio muélese en un rallo
Papa de aquella sabrosa,
I se hace la misma cosa
Con un trozo de zapallo;
Luego un choclito le tajas
De las últimas cosechas;
A esta pepitoria le echas
Porotos verdes en rajas,
Dos cabezas de cebolla,
Perejil, ajos, comino
I una lonja de tocino,
I… ¡dejar que hierva la olla!
Este plato nutritivo,
Que sin rival es por cierto,
Resucitar podrá a un muerto,
Pero no matar a un vivo"120.

A la delgada actriz europea Sarah Bernhardt de paso por los escenarios nacionales, Juan Rafael Allende le aconsejó alimentarse con pícaras y reconfortantes bebidas de Chile: "¡Ponche en leche! / Si usted ponche, señorita, / Toma allá en la noche oscura / I ponche en las mañanitas, / ¡Verá si echa carnadura / I verá si echa guatita!"121. Como una parodia de los afrancesados menús de la época, imaginó el siguiente banquete en homenaje a los directivos del Partido Democrático tras las protestas populares de 1888: "Empanadas a lo Democrático, Coliflor en salsa blanca a lo Proletario, Porotos granados a lo Prisionero, Lomo de ganado Argentino, Lechugas al Medio Centavo, Pudding a la Emancipación del Pueblo"122.

En su reivindicación carnavalesca del cuerpo, Allende defendió una imagen festiva del infierno, opuesta a la severidad del cielo. Así hizo decir a Benjamín Vicuña Mackenna, habitante lamentado de la gloria celestial: "Aquí en el Cielo hai más disciplina que en un cuartel. No se puede uno reír, ni cantar ni bailar una cueca. Lo que es un vaso de chicha, ni para remedio. Se sufre mucho. Casi no tengo conocidos aquí". El historiador al fin aceptará una invitación al infierno hecha por Enrique Sewell: "Entonces, Mr. Ben, vámonos al Infierno… Véngase no má: le aseguro que todo será jolgorio para nosotros. Allá `naturalmente' hallaremos a muchos paisanos, i chicha, i chancho arrollado, i zamacueca, como que el Infierno debe estar sembrado de beatas chismosas, hoi convertidas en mujeres francas i campechanas, lejos del influjo del confesonario, que las hacía tan hipócritas"123.

El mundo festivo debía alcanzar para todos. Incluso el clero no podía ausentarse de los placeres de la vida y del mundo: "[Nuestro] fraile era de un carácter vivo y atolondrado, y tan hábil para tamborear en el arpa una agitada `cueca' como para bailarla. Sabía a la vez preparar unos `gloriaditos' que despertaban el apetito de la sed hasta a los mismos muertos"124. Hasta la misa fue observada como un banquete feraz: "[El] goloso fraile se desayuna, nada menos, que con todo el Hijo de Dios"125.

El personaje que identificó a su jocundo periódico El Padre Padilla, era un clérigo gordo, buenísimo para el diente y para todos los gustos del cuerpo. "Mis mofletes son dos globos… Ahora vamos a cenar, / Que ya me aniquila el hambre"126. "Entre, hermano Sofronio… ¿Qué cosita me trae para hacer mi parvedad? Ah! ah! un valdivianito… Bueno. Vaya sirviéndose sin cortedad… uno ocupa la mitad del día en comer i beber, i la otra mitad, en hacer la dijestión… Entre, hermano Sofronio… ¿Qué otro engañito me trae? ¡Oh! una gallinita asada! ¡qué bien huele la pícara!… Entre hermano Sofronio… ¿Qué otro guisito me trae?… Ah! chuletas con pebre!… -El Negro: Pero mire,…: el hermano Sofronio se aparece con una bacini… -El Padre Padilla: Calla, bribón, que esa es mi ración de chocolate por la mañana"127. "Valparaíso, agosto 3 de 1884.- Padre mío: Gratísimo jolgorio ha causado aquí al ver a su paternidad con tantos mofletes i con tanta barriga. Un hombre cuadrado denuncia por lo jeneral un alma bonachona"128. Por lo demás, se dijo: "Padilla es el más quebrantador del sesto mandamiento de toda la comunidad"129. Él mismo prevenía a su asistente: "No vuelvas más a hablarme una sola palabra respecto a carne humana, porque a pesar de mis años, aun me hace el corazón tilin"130.

El Negro, asistente al parecer peruano del Padre Padilla, fue un personaje festivo y popular que se destacó también por su entrega a los placeres de la comida y del amor. "-… Aconséjanos, Negro `sabroso', como dicen en tu tierra"131. "…[Me] fui a una fonda, i allí agarré una `turquestana' tan anchita de talle que me duró un triduo cabal i completo"132. "[Ahora] mismo voi a ensacar mis chirpecitos para irme al Parral, donde es fama que se produce un mosto que hace hablar a los mudos"133. "[A] la primera muchacha que fuera a mi taller a que le tomara medida del pie, se la tomaba de la pantorrilla arriba,… Estarse [como modisto] todo el día tomándoles la medida a las hermosas ya de la `patria', ya de la `postdata'… ¡qué dicha!…"134. "-El Padre Padilla: -Está de Dios, Negro, que no te pueda yo mandar a parte alguna sin que vuelvas borracho como una pera! -¿Qué quiere su paternidad? Las tentaciones… las tentaciones… -¿Dónde tú cojiste la enorme turca que traes en la cabeza… -En la cabeza… nada, Padre! Todo viene aquí en la guatita, en la guatita… [Probé] una cerveza que parece aguas menores de anjelitos"135. El Negro hizo llegar personalmente este aviso a sus admiradoras en 1886: "Las beatas que se hayan `templado' de mi lóbrega figura pueden pedírmelo (el retrato), seguras de que lo mandaré, con tal de que ellas sean guapas, jovencitas i fortachonas"136. El Negro frecuentaba el prostíbulo de la María Piojo en la Calle Nueva de Valparaíso137.

Se podría reconstruir con Juan Rafael Allende toda la historia de su tiempo desde la perspectiva del banquete y de la fiesta. La epidemia de cólera fue sufrida por Allende desde la privación de las comidas chilenas en 1887:

"Dulce, fragante melón,
Tierna, jugosa sandía,
Sois infernal tentación; /…/
Brevas, damascos, ciruelas,
Uvas, peras, duraznitos,
De mi tentación espuelas,
Llaves de mis apetitos,
Pasad, pasad,
Que el cólera, ese caribe
Que diezma a la humanidad,
El comeros me prohibe! /…/

Chacolí fresquito i rubio,
Que habeis apagado en mí
Tantas lavas del Vesubio,
Pasad, pasad, chacolí!
Oporto, jerez, coñac,
Que gusté con embriaguez
En amoroso vivac
Pasad, pasad esta vez /…/
Ensaladas de patitas,
Con ají, aceite i vinagre,
Choclos cocidos, humitas,
No hai quien sanos os consagre!
Tanta i tanta golosina
De la cocina chilena,
Ya no os veo en la cocina…
En cambio os digo con pena:
Pasad, pasad,
Que el cólera, ese caribe
Que diezma a la humanidad
Hasta oleros me prohibe138.

El ayuno -tema de suyo anticarnavalesco- fue considerado un tema insufrible, una obstrucción del verdadero sentido religioso: "Si ayunar es no comer cuando uno tiene hambre, ¡por mi abuela que no ayunaré! Porque ayunar es pecado… Cuando tengo hambre, se me pone el humor negro como la tinta: estoi rabioso, intratable i dispuesto a darle un mordisco en la nariz al primero que se me presente; en tanto que, cuando estoi llenito, la satisfacción se me escurre por todos los poros del cuerpo, trato con amabilidad a mis semejantes, me hallo dispuesto a prestar cualquier servicio al prójimo i la oración brota espontánea de los labios. Una vez que ayuné, recuerdo que no pude rezar el Padre Nuestro, porque, en llegando al `pan nuestro de cada día', me detenía pensando en una marraqueta o en un `raspa-buche', i no había poder humano ni divino que me hiciera pasar de ahí"139.

La comida con su doble sentido-gastronómico y erótico- afloró sin remilgos, como se aprecia en la composición `Un causeo a media noche' de 1882. En esa oportunidad, `El Pequén', después de dar cuenta de salchichones, quesos, jamones, arrollados, mariscos, asado, charquicán, cazuela, empanadas, piñones, pasteles, etc, amenazó con `comerse' a la esposa del dueño de casa:

¡Buen deleite de destino!
Repuse yo, sosegado,
Cuando creí haber llegado
Me quedo a medio camino!'

O me da con qué seguir,
O me como a su mujer.
`Ca… nasto! no puede ser;
Tanto no puedo sufrir!'140.

En otra oportunidad expresó: "[El choro] es el rey de los mariscos… ¿Quién viendo un choro, puede imaginarse que dentro de esa concha negra se oculta un manjar digno de los dioses? Lo que es yo, me los como cruditos. Abro con golosa emoción la concha, me soplo el caldito, y luego ataco las lengüitas que forman sus entrañas. Y después de engullirme una docena, en vez de sentirme robusto y fuerte, quedo más débil que una parturienta. ¡Misterios de la gastronomía! Pero lo que me quita el juicio es la tortilla de choros, aunque ¡mire usted lo que son los caprichos! me contento con verla sin atreverme a probarla"141. La mujer en su conjunto fue descrita como un sabroso comestible de frutas y legumbres de Chile:

Casi a comerte me atrevo
pues son tus dientes, Beatriz,
como granos de maiz
de choclitos de renuevo.
Tienes, linda entre las lindas,
para a un santo dar antojos
un par de labios tan rojos
que más que labios son guindas.
¿I tus ojos esas lunas
de clarísimos espejos?
Miro en ellos los reflejos
de dos negras aceitunas.
¿I las manzanas aquellas
por dos fresas coronadas?
Mis imprudentes miradas
las hallan bellas, muy bellas.
Un conjunto tan bonito
de tanto i tanto manjar,
¡ai! me abren de par en par
las puertas del apetito!
Juro que de buenas ganas
matara yo mis hambrunas
con tu maiz, aceitunas,
guindas, fresas i manzanas; /…/142.

Para combatir el calor Allende recomendó refrescarse con la frescura de una mujer y de un buen trago:

Si a una bonita muchacha
Le oyes decir de algún modo
Que le está sudando todo,
Es decir, hasta la cacha,
Pónle la cara mas lacha
I díle mui despacito:
Si este calor maldito
La tiene con calentura,
Acépteme una frescura;
Sírvase usted un traguito.

Si ella pierde la vergüenza
I acepta la invitación,
Al momento i de rondon
Con tus frescuras comienza.
I si ella al fin se te trenza
I se deja hacer cosquilla,
Ya verás qué maravilla
Es mi remedio, lector!
Solo quitan el calor
Un trago i una chiquilla!143.

Allende desafió con estos versos la gazmoñería de la élite en relación a la representación y la imagen de la mujer. En una oportunidad comentó jocosamente la decisión del magnate católico Domingo Fernández Concha de ocultar el "abultado i apetitoso seno" de una estatua de la Primavera que había adquirido en Europa. "Yo no quiero tener en mi jardín mujeres con `esas cosas'…", "esas ubres tan indecentes que le han hecho", le habría dicho, buscando una solución, al escultor nacional José Miguel Blanco144. En otra ocasión habló del "purísimo Fernández Concha"145.

El autor satírico quiso dejar consignadas, a contrapelo del discurso conservador y ascético, incluso las situaciones amorosas o picantes-aparentemente banales- de la cotidianidad santiaguina: "La primera cuadra de la calle de Mesías, por allí cerquita de la del Rosal, es un jubileo, pero no cristiano, sino erótico, tónico i febrífugo. Es un jubileo que en el lenguaje canino se llama `leva'. El Domingo alcancé a contar, nada menos ni nada más, cuarenta i cinco afiebrados galanes. Todos tienen la costumbre de mirar a un balcón, donde, de cuando en cuando, se deja ver una graciosa hurí del cielo más querido de Mahoma. I cuando no es su forma encantadora la que consuela a los enamorados, es su voz dulce i melodiosa la que se deja oír en las alturas como si viniera del Olimpo"146.

En los primeros números de El Padre Padilla, durante la primavera del álgido año 1884 -cuajado de luchas político-religiosas-, Juan Rafael Allende publicó por entregas una versión completa del bíblico Cantar de los Cantares. Nuestro autor satírico la presentó como una traducción realizada personalmente por él desde el original hebreo. ¿Otra broma contra el mundo de la sociedad beata y católica de Chile? Más allá de la religiosidad militante y romanizada de los clérigos locales, El Padre Padilla presentó a la feliz pareja de divinos amantes con rasgos inconfundiblemente chilenos. Esta fue, sin duda, una regocijada expresión de lo que podría considerarse la carnavalización de un texto sagrado escasamente asumido -y más bien ocultado- por el catolicismo conservador del siglo XIX147.

Para terminar este ensayo, queremos señalar que los decisivos y agudos enfrentamientos políticos y sociales que culminaron con la Guerra Civil de 1891 fueron comprendidos por Juan Rafael Allende desde una perspectiva en gran medida carnavalesca. Con Balmaceda la aristocracia chilena vio humillados sus privilegios históricos. Con estupor los magnates locales vieron allanados sus palacios, sus fundos y sus intocables haciendas, y en la cárcel, como delincuentes comunes, a sus dirigentes de clase. Se intervinieron los bancos privados, y se espió a la `gente decente'148. Esta posición `despótica' del presidente Balmaceda contra la élite al final de su gobierno fue en un sentido estricto un `mundo al revés', donde los privilegiados de siempre vieron desvanecidas sus prerrogativas sociales ante la presencia nueva e inquietante del pueblo de Chile. Era, para los ricos, el tiempo intolerable de los locos y de los payasos149. Allende animó precisamente este clima de `mundo al revés'. En julio de 1890 llamó a una "guerra a la aristocracia"150. De acuerdo a su criterio, había que pronunciarse en ese preciso momento contra "un pasado de ochenta años de oligarquía y de despotismo aristocrático"151. A mediados de 1891 se representó en el Teatro Municipal una comedia de su autoría donde se colocaba "en la picota a la `futrería' de Santiago"152. Allende escribió desde esta perspectiva rebelde y carnavalizada estos Lamentos de un aristócrata:

Aprended, flores, de mí
Lo que va de ayer a hoi:
Ayer, maravilla fuí;
I hoi, `una de perro' soi!

Ayer, gozando por cuatro,
Yo, el de mui noble abolengo,
Tenía palco en el teatro;
I hoi, en la cárcel lo tengo.

Ayer, fui `alegre muchacho'.
Si bebía con locura;
I hoi, `indecente borracho'
Que a dar va a la Prefectura.

Ayer, en joyas i trajes
Exhibía yo un tesoro;
I hoi, recuerdo de esos mirajes,
I a solas de penas lloro.

Ayer, si subía a un carro
Al rostro a cualquiera el humo
Echaba de mi cigarro;
I hoi, trago el humo, si fumo.

Ayer, al Pueblo miraba
Como a una bestia de establo;
I hoi, se me cae la baba
I le temo como al Diablo"153.

_______________

1 Sobre lo carnavalesco y Bajtin, Javier Huerta Calvo, Lo carnavalesco en la teoría literaria de Mijail Bajtin, en J. Huerta Calvo y otros, Formas carnavalescas en el arte y la literatura, Barcelona 1989, 13-31.         [ Links ] La mesura impuesta por Andrés Bello "impedía ser gracioso y original", cfr. Manuel Rojas, Historia breve de la literatura chilena, Santiago 1965, 64-65.         [ Links ] Sobre el espíritu anticarnavalesco de Andrés Bello, Iván Jaksic, Andrés Bello: la pasión por el orden, Santiago 2001.        [ Links ]

2 Para su biografía y un panorama de su obra periodística, Maximiliano Salinas, Daniel Palma, Christian Báez y Marina Donoso, El que ríe último. Caricaturas y poesías en la prensa humorística chilena del siglo XIX, Editorial Universitaria, Corporación del Patrimonio Cultural de Chile, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, Santiago 2001.         [ Links ]

3 Los títulos de Allende Cuentos colorados por el diablo azul, Santiago 1886, y Poesías tanto serias como jocosas. Artículos de costumbre, epigramas e tutti quanti, Santiago 1888, fueron artículos seleccionados de El Padre Padilla.

4 Pedro Pablo Figueroa, Galería de escritores chilenos, Santiago 1885, 156-157.         [ Links ]

5 El Padre Padilla, 23.10.1886.

6 Entonces le escribió al arzobispo Casanova: "Tu conducta intemperante / no me produce congojas: / me da risa. / Pues yo sé que en adelante / van a leer esas hojas / hasta en misa", citado en Hermelo Arabena, "Influencias hispánicas en los poetas festivos chilenos", en Anales de la Universidad de Chile CX, 87-88, 1952, 98.         [ Links ]

7 Arturo Blanco, "Juan Rafael Allende", en Revista Chilena de Historia y Geografía 55, 56, 1925-1926 y 1927.         [ Links ]

8 El Padre Padilla, 5.5.1887.

9 Daniel Meneses, La excomunión por el Arzobispo al diario La Ley y a El Poncio Pilatos [1895], Colección Amunátegui hoja 20;         [ Links ] Daniel Meneses, Contrapunto entre un párroco y el redactor de El Poncio Pilatos [1895], Colección Amunátegui hoja 104.         [ Links ]

10 El Trabajo, Tocopilla, 21.2.1904.         [ Links ]

11 El Chileno, 19.7.1904,         [ Links ] Osvaldo López, Diccionario biográfico obrero, Concepción 1910, 17.         [ Links ]

12 Luis Orrego Luco, Memorias del tiempo viejo, Santiago 1984, 226.         [ Links ]

13 Jorge Huneeus Gana, Cuadro histórico de la producción intelectual de Chile, Santiago 1910, 499, 777. ¿         [ Links ]Se habría referido a Allende el propio Huneeus cuando escribió en La Ley en 1895 estas expresiones?: "Todos los días vemos que pasquines inmundos y plumarios conocidos insultan de la manera más procaz y hasta bajo su firma a personalidades de nuestro mundo político, social o comercial". La Ley, Santiago, 13.1.1895,         [ Links ] cfr. Julio Heise, Historia de Chile. El período parlamentario 1861-1925, Santiago 1974, I, 184.         [ Links ] Allende trató a Jorge Huneeus de "Doña Jorjesa", El Padre Padilla, 15.6.1888.

14 Nicolás Peña M., pról., Teatro Dramático Nacional, Santiago 1912, I, CXIII-CXIV.         [ Links ]

15 Domingo Amunátegui Solar, Historia de Chile. Las letras chilenas, Santiago 1925, 224-229.         [ Links ]

16 Raúl Silva Castro, Antología de poetas chilenos del siglo XIX, Santiago 1937, 367-376.         [ Links ]

17 Domingo Melfi no lo citó en sus Estudios de literatura chilena, Santiago 1938.         [ Links ] Mariano Latorre ya no lo mencionó en su ensayo La literatura de Chile de 1941, Buenos Aires 1941,         [ Links ] ni tampoco Carlos Poblete en su Exposición de la poesía chilena desde sus orígenes hasta 1941, Buenos Aires 1941.         [ Links ] Hernán Díaz Arrieta lo desconoció en su Historia personal de la literatura chilena, desde Alonso de Ercilla hasta Pablo Neruda, Santiago 1954.         [ Links ] Tampoco lo mencionó Matías Rafide en su obra La literatura chilena. Apuntes elementales de 1955, Santiago 1955,         [ Links ] ni Hugo Montes y Julio Orlandi en su primera edición de Historia de la literatura chilena Santiago 1955.         [ Links ] Arturo Torres Rioseco en su Breve historia de la literatura chilena de 1956 lo dio por inexistente México 1956.         [ Links ] Tampoco lo mencionó Manuel Rojas en su Manual de literatura chilena de 1964 (México 1964),         [ Links ] ni Vicente Mengod en su Historia de la literatura chilena de 1967, Santiago 1967.         [ Links ] Raúl Silva Castro prácticamente no le concedió lugar en su enciclopédica Prensa y periodismo en Chile 1812-1956 de 1958 (Santiago 1958). Apenas lo citó de paso en su Muestrario de la poesía vulgar de Chile de 1955 (Raúl Silva Castro, Muestrario de la poesía vulgar de Chile, en Finis Terrae II, 5, 1955, 72).         [ Links ] En su Historia y antología de la literatura chilena de 1961 Hugo Montes y Julio Orlandi solo citaron dos obras de teatro de Allende relacionadas con la Guerra del Pacífico (Hugo Montes, Julio Orlandi, Historia y antología de la literatura chilena, 5a edición, Santiago 1961, 370).         [ Links ]

18 Ricardo Donoso, La sátira política en Chile, Santiago 1950, 82, 85, 94-95, 108, 114, 128.         [ Links ]

19 Juan Uribe Echevarría, Antología para el Sesquicentenario 1810-1960, Santiago 1960, 192-193, 197.         [ Links ]

20 Juan Uribe Echevarría, Juan Rafael Allende: La República de Jauja. Un drama sin desenlace 1891, Ediciones Universitarias de Valparaíso, s/f., 29, 31.         [ Links ]

21 Paula, 2.1.1980; 29.1.1980.

22 Gonzalo Vial Correa, Historia de Chile 1891-1973. La sociedad chilena en el cambio de siglo 1891-1921, Santiago 1981, 77.         [ Links ]

23 Este autor desconoció completamente la prensa democrática y satírica de Allende. Sergio Grez, "Los primeros tiempos del Partido Democrático chileno (1887-1891)", en Dimensión Histórica de Chile, 8, 1991, 31-62;         [ Links ] y también Sergio Grez, "Balmaceda y el movimiento popular", en Sergio Villalobos y otros, La época de Balmaceda, Santiago 1992, 71-101.         [ Links ] Ya Francisco A. Encina había ignorado esta prensa al examinar el tiempo de Balmaceda, cfr. F. A. Encina, "La prensa hacia 1886-1890", en La presidencia de Balmaceda, Santiago 1952, I, 62-64.        [ Links ]

24 Maximino Fernández Fraile, Historia de la literatura chilena, Santiago 1994, II, 452.         [ Links ]

25 Poesías Populares, 1881, tomo I, 6.         [ Links ]

26 Idem, 1881, tomo IV, 8.

27 El pueblo lector, en El Padre Padilla, 3.3.1888.         [ Links ]

28 Poesías Populares, 1882, tomo VII, 37.         [ Links ]

29 Idem, 1883, VIII, 87-93.

30 El Padre Padilla, 4.12.1886.

31 Idem, 18.5.1889. Allende acusó al conjunto de la llamada `prensa seria' de estar vendida a Mr. North. Hablaba del "silencio banqueteado, champañado i libraesterlineado de la `prensa seria'…", El Padre Padilla, 11.4.1889. Sobre el "Coronel Esterlino", El Padre Padilla, 21.6.1889.

32 Poesías Populares, 1881, III, 3-6. Allende sabía perfectamente, por lo demás, que la principal distinción chilena era entre ricos y pobres: "No me cansaré de repetirlo: en Chile no hai más que dos partidos: el de los ricos, que viven a costillas del trabajo de los pobres, i el de los pobres, que trabajan para los ricos. Las demás subdivisiones político-relijiosas no tienen razón de ser; no hai más subdivisión posible que la económico-social". El Padre Padilla, 25.8.1887.

33 Carta de El Padre Padilla, desde el Purgatorio, en Don Cristóbal, Santiago, 26.4.1890.

34 Juan Uribe Echevarría, Canciones y poesías de la guerra del Pacífico, Santiago 1979, 58-59.         [ Links ]

35 Bernardino Guajardo, Introducción i reconvención al Pequén, en Poesías populares, Santiago 1881, III, 4.         [ Links ]

36 El Padre Padilla, 23.11.1886.

37 Véase por ejemplo: "Se comete el delito de calumnia o injuria no solo manifiestamente, sino por medio de alegorías, caricaturas, emblemas o alusiones… Sufrirán la pena de prisión en su grado mínimo conmutable en multa de uno a treinta pesos:… el que con rondas u otros esparcimientos nocturnos altere el sosiego público, desobedeciendo a la autoridad". Código Penal de la República de Chile, artículos 421, 496, Santiago 1874.        [ Links ]

38 Malaquías Concha, La democracia en Chile, en La Discusión, Chillán, 20-21.3.1888.         [ Links ]

39 El Padre Padilla, 21.9.1888.

40 "[Las] paradas militares, verdadero lujo de despliegue de fuerza armada que más bien cuadraría a una monarquía, que no a una república,…", El Padre Padilla, 15.9.1888.

41 El Padre Padilla, 2.4.1889.

42 El Padre Padilla, 11.11.1884.

43 Ibid.

44 El Padre Padilla, 24.9.1885. Sobre la indignación de la élite `antirrotos', Maximiliano Salinas Campos, El reino de la decencia. El cuerpo intocable del orden burgués y católico de 1833, Santiago 2001, 82-83.         [ Links ]

45 El Padre Padilla, 9.10.1888 y 11.10.1888.

46 El discurso in extenso de Juan Rafael Allende en el mitin del Partido Democrático del 22 de junio de 1890 fue publicado en Don Cristóbal, 26.6.1890.         [ Links ]

47 El Decamerón fue puesto en el Indice de Libros Prohibidos en 1559, y la Inquisición prohibió obras de Quevedo en 1640. Allende habla de ambos autores como "lumbreras del chiste y de la gracia", Cuentos colorados por el diablo azul, Santiago 1886, 3; o como "notabilidades de la jocosidad", El Padre Padilla, 26.1.1886).

48 El Padre Padilla, 8.12.1885.

49 El Padre Padilla, 18.1.1887.

50 Poesías Populares, 1881, II, 77-79.

51 El Padre Padilla, 20.9.1884.

52 Idem, 9.4.1889.

53 Idem, 11.4.1889.

54 Idem, 10.6.1889.

55 Don Cristóbal, 13.5.1890.

56 El Padre Padilla, 25.12.1884.

57 Idem, 4.4.1889.

58 Idem, 22.11.1884.

59 Idem, 9.12.1884.

60 Idem, 30.10.1886.

61 "`El Personal', alusión al político Guillermo Puelma Tupper, quien se declaraba `enemigo personal de Dios', cfr. Julio Heise, Historia de Chile. El período parlamentario 1861-1925, Santiago 1974, I, 197.         [ Links ] Don Clemente es, por supuesto, el académico y político conservador Clemente Fabres, Escenas conmovedoras, El Padre Padilla, 6.1.1886. En una oportunidad expresó Allende: "Pero es que en Chile todos los que se dicen aristócratas son monarquistas i conservadores, por más que ellos pretendan figurar en las filas liberales o del rojismo;…", El Padre Padilla, 7.7.1887.

62 El Padre Padilla, 10.7.1888.

63 Idem, 14.6.1887.

64 Idem, 6.9.1884.

65 Idem, 10.3.1888.

66 Idem, 25.11.1886.

67 Idem, 21.10.1884.

68 Idem, 30.10.1884.

69 Idem, 12.10.1886.

70 Idem, 23.9.1884.

71 Pedro Urdemales, 10.12.1890.

72 A Mac Iver Mac Arrónico, El Padre Padilla, 4.12.1886.

73 El Padre Padilla, 25.10.1888.

74 Don Cristóbal, 3.6.1890.

75 El Padre Padilla, 10.4.1888.

76 Idem, 20.4.1886.

77 Cartas al Presidente Balmaceda, El Padre Padilla, 27.11.1886.

78 Don Cristóbal, 8.10.1890.

79 Idem, 27.9.1890.

80 Poesías Populares, 1881, II, 55-57.

81 Poesías Populares, 1881, II, 74.

82 El Padre Padilla, 31.12.1885. Durante la Guerra Civil de 1891 Allende volvió a caracterizar a Agustín Edwards Ross como un "burrito cargado con plata", claro que de "británica raza", cfr. El Recluta, Santiago, 23.6.1891.         [ Links ] Sobre el empresario chileno, cfr. Ricardo Nazer y Juan R. Couyoumdjian, Un patrimonio familiar: la fortuna de Agustín Edwards Ross y sus herederos 1879-1905, en Boletín de la Academia Chilena de la Historia No 111, 2002, 337-369.         [ Links ]

83 Poesías Populares, 1881, II, 60-64.

84 La conspiración de los infames, El Padre Padilla, 15.4.1886.

85 El Padre Padilla, 31.5.1887.

86 A José Manuel Balmaceda, El Padre Padilla, 19.1.1886.

87 Lo que debe hacerse i que no se hará, El Padre Padilla, 14.10.1884.

88 Señores diputados, ya nos morimos de hambre, El Padre Padilla, 26.8.1886.

89 Poesías Populares, 1881, II, 80.

90 "Muertos de hambre", El Padre Padilla, 17.2.1887.

91 El Padre Padilla, 28.1.1888.

92 Idem, 10.3.1888.

93 Idem, 23.1.1886.

94 Poesías Populares, 1882, VI, 37-39.

95 Idem, 1882, VI, 19-20.

96 El Padre Padilla, 7.4.1888.

97 Idem, 14.4.1888.

98 Idem, 21.6.1888.

99 Don Cristóbal, 10.7.1890.

100 "El encuentro del hombre con el mundo que se opera con la boca abierta que tritura, desgarra y masca es uno de los temas más antiguos y notables del pensamiento humano. El hombre degusta el mundo, siente el gusto del mundo, lo introduce en su cuerpo, lo hace una parte de sí mismo… Este encuentro con el mundo en medio de la absorción de alimentos era alegre y triunfante", Mijail Bajtin, La cultura popular en la Edad Media y Renacimiento, México 1990, 253.         [ Links ]

101 Véase el verso "El Carnaval y la Cuaresma" de Juan Rafael Allende de 1897, cfr. Maximiliano Salinas y otros, El que ríe último. Caricaturas y poesías en la prensa humorística chilena del siglo XIX, Santiago 2001, 279.        [ Links ]

102 Miguel Luis Amunátegui y Benjamín Vicuña Mackenna, Vida del jeneral Don Bernardo O´Higgins. Su dictadura-su ostracismo [Santiago 1882], 36-38.         [ Links ]

103 Benjamín Vicuña Mackenna, Vida del Capitán General de Chile Don Bernardo O´Higgins [1882], 897-898.         [ Links ]

104 José Victorino Lastarria, Lecciones de política positiva, Santiago 1874, 81.         [ Links ] En este sentido, la "civilización" era exactamente un proceso de negación del Carnaval, con sus imágenes "del vientre hinchado, de la boca abierta, del falo enorme y la imagen positiva del `hombre harto', emparentadas a las imágenes del banquete,…", Mijail Bajtin, La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, México 1990, 263.

105 Domingo Arteaga Alemparte, La risa, cit. en Jorge Huneeus Gana, Cuadro histórico de la producción intelectual de Chile, Santiago 1910, 702-703.         [ Links ] Estamos aquí en las antípodas de la comprensión carnavalesca de la risa. Ella era "una expresión de fuerza, de amor, de procreación, de renovación y fecundidad: estaba vinculada a la abundancia, la comida, la bebida, la inmortalidad terrenal del pueblo, el porvenir, la novedad que abría nuevos caminos"., Mijail Bajtin, La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, México 1990, 90.

106 Sobre la distinción entre la concepción grotesca y la clásica del cuerpo en la literatura, cfr. Mijail Bajtin, op. cit., México 1990, 288-290.

107 Poesías populares, 1881, tomo I, 125.

108 Idem, 1882, VII, 42.

109 El Padre Padilla, 27.5.1889.

110 Asuntos bíblicos. Las bodas de Caná, en El Padre Padilla, 25.9.1884.

111 Poesías Populares, 1881, IV, 66-71.

112 Domingo Amunátegui Solar, La fiesta de Pascua, en Páginas sueltas, Santiago 1889, 149-150.         [ Links ] El mismo Amunátegui debió confesar que las fiestas de Navidad chilena eran mucho más alegres que las de Europa. Desde París escribió en 1886: "Hay animación y entusiasmo… Pero muy lejos de la alegría chilena. Esto es opaco y triste en comparación de aquello… La chicha, entre nosotros, hace prodigios, y en este país no se conoce", G. Feliú C., Cartas inéditas sobre Europa de Domingo Amunátegui Solar 1885-1886, Santiago 1961, 306. ¡         [ Links ]Ese clima de alegría popular supo expresar Allende!

113 Poesías Populares, 1881, V, 7-9.

114 Idem, 1881, V, 64-67.

115 El Padre Padilla, 16.9.1884.

116 Idem, 23.9.1886.

117 Idem, 23.11.1886.

118 Idem, 12.6.1889.

119 Idem, 11.2.1886.

120 ¡Viva el charquicán!, en El Padre Padilla, 6.3.1886.

121 El Padre Padilla, 12.10.1886.

122 Idem, 23.6.1888.

123 Idem, 29.11.1888.

124 Cuentos colorados por el diablo azul, Santiago 1886, 4.

125 Ibid., 47.

126 El Padre Padilla, 30.8.1884.

127 Idem, 2.9.1884.

128 Idem, 13.9.1884.

129 Idem, 7.6.1888.

130 Idem, 2.6.1888. Estamos exactamente ante la figura del "monje borrachín, glotón y disoluto" propio de las imágenes del banquete en la literatura recreativa de los siglos XII y XIII. Ese monje es "el vocero del principio `gordo': beber, comer, virilidad, alegría", Mijail Bajtin, La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, México 1990, 264.

131 El Padre Padilla, 8.11.1884.

132 Idem, 23.9.1884.

133 Idem, 11.10.1884.

134 Idem, 23.10.1884.

135 Idem, 1.11.1884.

136 Idem, 19.1.1886.

137 Idem, 12.5.1888.

138 Idem, 25.1.1887.

139 La cuaresma, Padre Padilla, 5.3.1887.

140 Poesías Populares, 1882, VII, 57-63.

141 Poesías tanto serias como jocosas, artículos de costumbre, epigramas e tutti quanti, Santiago 1888, 69-70.

142 Una mujer comestible, El Padre Padilla, 17.5.1887.

143 Poesías Populares, 1883, VIII, 48-50.

144 El arte i el fanatismo, en El Padre Padilla, 20.3.1888.

145 El Padre Padilla, 25.10.1884. En 1887 Domingo Fernández Concha reprobó las zarzuelas del Teatro Santiago por las escenas de amor. A los actores del teatro del club católico de su dirección les dijo: "Yo quisiera que las piezas que pusieran ustedes en escena no tuviesen amoríos…", El Padre Padilla, 6.8.1887. La élite chilena era de una pudibundez y gazmoñería tal en materias amorosas que mereció la crítica de algunos de sus propios representantes, cfr. Miguel L. Amunátegui, Las primeras representaciones dramáticas en Chile, Santiago 1888, 272-279.         [ Links ]

146 El Padre Padilla, 11.2.1886.

147 El texto completo, en El Padre Padilla, 27.9.1884-16.10.1884.

148 Entre otros actos de inaudita irreverencia, fue allanado el palacio de Melchor Concha y Toro, y la casa de Domingo Matte. Fueron tomados presos Jorge Edwards, y Eduardo y Benjamín Edwards, dirigentes de la Unión Católica. Se asaltaron los fundos de Agustín Edwards, y se arrasó con la hacienda Pullally de Manuel José Irarrázaval. Fue tomado preso Alejandro Vial, "el decano de nuestros banqueros". Los espías vigilaban a la "gente decente", etc. El Constitucional, Santiago, 22.1.1891; 28.1.1891; 29.1.1891; 15.2.1891.

149 Una proclama de la Escuadra Nacional sublevada contra Balmaceda decía: "Abajo el demente de la Moneda! Muera esa dictadura de payasos!", cfr. El Constitucional, Santiago, 26.1.1891. Allende mostraba que la locura del Presidente Balmaceda era su propia lucidez política para no aliarse con los explotadores del pueblo: "Balmaceda está demente, / I la prueba está a la vista: / ¡No quiso que un monttvarista / Fuera en Chile Presidente! / I a todos los nacionales / Fue arrojando poco a poco / Como a feroces chacales. / ¡Está loco!", Pedro Urdemales, 6.12.1890. Sobre la relación entre carnaval y fiestas de locos, el libro clásico de Jacques Heers, Carnavales y fiestas de locos, Barcelona 1988.         [ Links ]

150 "La lucha del presente -¡óigalo bien el pueblo chileno!- no es una lucha entre dos poderes constitucionales, sino lucha entre la aristocracia,…, y la Democracia,…", "¡Guerra a la aristocracia!", en Don Cristóbal, 15.7.1890. Usando la jerga popular Allende explicaba la `dictadura' de Balmaceda: "La Ditadura es quitarle del hocico la teta de la vaca a muchos ricos que han estado robando en el Gobierno, i que ahora están hechos un quique porque no pueen mamar"., Pedro Urdemales, 10.12.1890.

151 El Recluta, Santiago, 4.8.1891. Estamos en el sentido simbólico de la revuelta del Carnaval contra el tiempo de la Cuaresma, tema, como ya apuntamos, al que fue particularmente sensible Allende, cfr. Maximiliano Salinas y otros, El que ríe último…, Santiago 2001, 278-279, 289-291. Sobre la celebración del carnaval en la época, Maximiliano Salinas, ¡En tiempo de chaya nadie se enoja! La fiesta popular del carnaval en Santiago de Chile 1880-1910, en Mapocho 50, 2001, 281-325.

152 La comedia se llamaba "Víctima de su propia lengua" y denunciaba con pelos y señales a la juventud dorada y antibalmacedista de Santiago, cfr. El Recluta, 30.6.1891; 2.7.1891.

153 Lamentos de un aristócrata, en El Recluta, 4.6.1891.

** Esta monografía es fruto del proyecto FONDECYT 1030092 [2003-2004]: Cultura cómica y sensibilidad popular: la prensa satírica y democrática de Juan Rafael Allende en Chile 1875-1903. Un primer esbozo de este ensayo fue presentado en el Seminario sobre Literatura y Cultura Popular del Posgrado de Literatura de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, donde el autor participó como profesor visitante en 2002. En su versión definitiva fue presentado en el VII Congreso Internacional para el Estudio del Humor Luso-Hispano, Universidad Interamericana de Puerto Rico, San Juan de Puerto Rico, 31 de octubre y 1 de noviembre de 2003, y en las XV Jornadas de Historia de Chile Universidad Nacional Andrés Bello, Santiago de Chile, 18 al 20 de noviembre de 2003.

Fecha de recepción: diciembre de 2003.
Fecha de publicación: junio de 2004.