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Revista chilena de obstetricia y ginecología

versión impresa ISSN 0048-766Xversión On-line ISSN 0717-7526

Rev. chil. obstet. ginecol. v.68 n.6 Santiago  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262003000600006 

  REV CHIL OBSTET GINECOL 2003; 68(6): 491-494

TRABAJOS ORIGINALES

DEPRESION POSTPARTO REALIDAD EN EL SISTEMA PUBLICO DE ATENCION DE SALUD*

Drs. Gregorio Evans M., Mcjohn Vicuña M.*, Rodrigo Marín*

Servicio de Obstetricia y Ginecología, Hospital Clínico Regional de Antofagasta Dr. Leonardo Guzmán B.,Universidad de Antofagasta

*Internos de Medicina


RESUMEN

La depresión postparto es un problema de salud pública con prevalencia que oscilan entre un 10 y 15% en la literatura mundial. Durante el puerperio existen cambios bioquímicos y estrés que pueden desencadenar estos trastornos. No existen trabajos a nivel nacional que enfoquen este problema. Realizamos un estudio prospectivo a nivel de atención primaria para evidenciar la real incidencia, y algunos factores de riesgo para esta condición.

PALABRAS CLAVES: Depresión post-parto, incidencia


SUMMARY

Postpartum depression is a public health problem with prevalencias that oscillate between 10 and 15% in world-wide Literature. During puerperium biochemical changes and stress exist that can trigger these upheavals. Investigations at national level do not exist that look at this problem. We made a prospective study at level of primary attention to demonstrate the real incidence, and some factors of risk for this condition.

KEY WORDS: Postpartum depression, incidence



INTRODUCCION

Durante el puerperio, factores bioquímicos y estrés psicológico pueden desencadenar trastornos psiquiátricos en la mujer. Los primeros se relacionan con Psicosis puerperal y tristeza postparto, cuadro autolimitado, que dura 3 a 6 días y afecta al 50% de las mujeres según la literatura.

La depresión postparto, una condición seria, es en general no autolimitada (1, 2). Existe un consenso generalizado que la depresión postparto es un problema de salud pública mayor. La prevalencia de depresión no psicótica, usualmente aso

ciada con síntomas de ansiedad (3), fluctúa entre 10 a más de 15% en mujeres durante los primeros 6 meses después del parto. La depresión postnatal es más prevalente, sin embargo, en poblaciones social y económicamente desventajadas (4, 5).

Las mujeres que tienen una de tales experiencias tienen un aumento en el riesgo de ocurrencia de depresión postparto en el parto siguiente (6). Aparte de las consecuencias adversas para las mujeres, hay un posible impacto negativo en la relación entre la madre y el niño, así como en el desarrollo emocional, cognitivo y de relación del niño (7). La mayoría de las mujeres que experimentan depresión después del parto no tienen ayuda profesional. Aún más, casi el 50% no tiene ayuda desde los familiares ni de los amigos. Por otro lugar las mujeres que tienen contacto con profesionales de la salud en sus controles posteriores al parto, no están dispuestas manifestar sus problemas emocionales, en especial la depresión (8).

No existen trabajos nacionales que enfoquen esta problemática, el presente estudio permite estimar la incidencia y factores de riesgo de esta condición, en pacientes beneficiarias del sistema público de salud.

Se realizó un estudio prospectivo en pacientes beneficiarias del sistema de atención primaria que acudían a sus controles habituales postparto. Para ello los internos de medicina acompañados por matrona o enfermera realizaron una encuesta a aquellas mujeres que se encontraban entre el quinto o sexto mes postparto. Como instrumento diagnóstico se utilizó los criterios del CIE 10 para depresión (Tabla I), considerando casos positivos para depresión, aquellas mujeres que presentaron 5 o más de los 9 criterios, por un tiempo mínimo de 2 semanas.

Tabla I

EPISODIOS DEPRESIVOS SEGUN CIE-10


¾

En los episodios depresivos típicos el enfermo que las padece sufre un humor depresivo, una pérdida de la capacidad de interesarse y disfrutar de las cosas, una disminución de su vitalidad que lleva a una reducción de su nivel de actividad y a un cansancio exagerado, que aparece incluso tras un esfuerzo mínimo. También son manifestaciones de los episodios depresivos:

a)

La disminución de la atención y concentración.

b)

La pérdida de la confianza en sí mismo y sentimientos de inferioridad.

c)

Las ideas de culpa y de ser inútil (incluso en los episodios leves).

d)

Una perspectiva sombría del futuro.

e)

Los pensamientos y actos suicidas o de autoagresiones.

f)

Los trastornos del sueño.

g)

La pérdida del apetito.

¾

La depresión del estado de ánimo varía escasamente de un día para otro y no suele responder a cambios ambientales, aunque puede presentar variaciones circadianas características. La presentación clínica puede ser distinta en cada episodio y en cada individuo. Las formas atípicas son particularmente frecuentes en la adolescencia. En algunos casos, la ansiedad, el malestar y la agitación psicomotriz pueden predominar sobre la depresión. La alteración del estado de ánimo puede estar enmascarada por otros síntomas, tales como irritabilidad, consumo excesivo de alcohol, comportamiento histriónico, exacerbación de fobias o síntomas obsesivos preexistentes o por preocupaciones hipocondriacas. Para el diagnóstico de episodio depresivo de cualquiera de los tres niveles de gravedad habitualmente se requiere una duración de al menos dos semanas, aunque períodos más cortos pueden ser aceptados si los síntomas son excepcionalmente graves o de comienzo brusco.

¾

Alguno de los síntomas anteriores pueden ser muy destacados y adquirir un significado clínico especial. Los ejemplos más típicos de estos síntomas "somáticos" (ver Introducción) son: Pérdida del interés o de la capacidad de disfrutar de actividades que anteriormente eran placenteras. Pérdida de reactividad emocional a acontecimientos y circunstancias ambientales placenteras. Despertarse por la mañana dos o más horas antes de lo habitual. Empeoramiento matutino del humor depresivo. Presencia objetiva de inhibición o agitación psicomotrices claras (observadas o referidas por terceras personas). Pérdida marcada de apetito. Pérdida de peso (del orden del 5% o más del peso corporal en el último mes). Pérdida marcada de la líbido.

¾

Este síndrome somático habitualmente no se considera presente al menos que cuatro o más de las anteriores características estén definitivamente presentes.

Incluye:

 

Episodios aislados de reacción depresiva.
Depresión psicógena (F32.0, F32.1 ó F32.2).

Depresión reactiva (F32.0, F32.1 ó F32,2).
Depresión mayor (sin síntomas psicóticos).


Durante la entrevista se confeccionó un cuestionario en donde se consignó la edad, paridad, antecedentes médicos relevantes, patología durante el embarazo, tipo de parto, prematuridad, patologías del recién nacido o lactante que requirieron hospitalización o estudio, antecedentes personales o familiares (de primer grado) de depresión, estado civil, consumo de alcohol o drogas.

No se incluyó una evaluación de la condición socioeconómica de las pacientes, puesto que todas las mujeres estudiadas son beneficiarias del sistema público de salud.

Los resultados fueron analizados usando la prueba de Chi cuadrado, estimando significativo un p< 0,05.

RESULTADOS

De las mujeres entrevistadas, 106 reunían los criterios de inclusión para este estudio. La edad se encontraba entre los 16 y 36 años de edad, 7 de ellas presentaban antecedentes mórbidos de importancia (destacan tres casos de hipertensión arterial), 15 de ellas presentaron alguna patología relacionada con el embarazo que requirió hospitalización o estudio, 15 casos los hijos de estas mujeres fueron hospitalizados, principalmente en el período de lactante, y la principal indicación fue por enfermedad respiratoria.

Del total de partos, 31 fueron por cesárea (29,24%), y 24 fueron partos de pretérmino. No se describen casos de partos de post-término.

Con respecto al antecedente de patología psiquiátrica, 15 de las mujeres incluidas habían padecido de depresión anteriormente, dos de las cuales la presentaron en el puerperio de partos anteriores. Por otro lado, 13 de las puérperas reconocieron tener un familiar de primer grado con antecedentes de depresión.

Al consultar por sus hábitos, 7 reconocieron consumir regularmente alcohol antes y durante el embarazo. No encontramos mujeres que consumieron o reconocieran el consumo de drogas ilícitas.

Por último, 16 de ellas no tenían pareja y 18 a pesar de tenerla no estaban casadas. Con respecto a la patología estudiada, 34 (32,07%) presentaron depresión, según los criterios del CIE-10.

Como se aprecia en la Tabla II, las mujeres adolescentes (menores de 18 años), presentan más depresión que mujeres mayores, sin embargo esta diferencia no resulta estadísticamente significativa. Cosa similar pasa con la primiparidad y los antecedentes mórbidos como factor de riesgo.

Tabla II

FACTORES ASOCIADOS A DEPRESION PUERPERAL


 

Depresión

Sin depresión

X2


Adolescencia

54,5%

29,4%0

1,80

Primípara

37,3%

30,3%0

0,16

Ant. médicos

42,8%

31,3%0

0,45

Pat. embarazo

66,6%

26,37%

7,83*

Pat. RN-lactante

60%0

27,4%0

4,84*

Tipo parto

045,16%

26,66%

2,64

Prematuridad

50%0

26,8%0

3,57

Ant. depresión

071,42%

26,08%

9,47*

Ant. familiar

057,14%

27,08%

3,42

Alcohol

042,85%

31,31%

0,04

Estado civil

35,71%

31,52%

0000,00003


p= 0,05.
Z >4

Las mujeres que padecieron alguna patología durante el embarazo, presentaron un 66,6% de depresión puerperal en comparación con 26,37% del grupo sin éste antecedente, diferencia que resulta significativa.

También resultó significativo la diferencia observada en mujeres con hijos que estuvieron hospitalizados durante el período de recién nacido o lactante. De ellas 60% se deprimió posteriormente, en comparación con las mujeres que no hospitalizaron a sus hijos, donde encontramos 27,47% de depresión.

El tipo de parto y la prematuridad no resultaron factores de riesgo significativos. Tampoco el hábito alcohólico ni el estado civil.

Punto aparte merece el antecedente de depresión, que resultó entre las variables estudiadas la con mayor asociación estadística, ya que el 71,42% de las mujeres con este antecedente, presentaron en el puerperio depresión.

DISCUSION

El reconocimiento de la depresión postparto en la atención médica habitual, y sobre todo primaria es pobre (9), sobre todo si consideramos el aumento que la depresión ha experimentado en toda la sociedad. Diversos investigadores, como una manera de enfrentar esta problemática han introducido el uso de test de screening, para ser realizados en forma antenatal para implementar prevención primaria, o test realizados postnatalmente para intervención precoz o prevención secundaria. Sin embargo, la literatura ha demostrado que solo un tercio de las mujeres asignadas como de "alto riesgo" por estos test desarrollaron esta condición.

En vista de lo enunciado anteriormente se han presentado dos enfoques para el manejo de estas pacientes (10). El primero enfatiza la importancia para preparar a los cambios de vida asociado con el embarazo, el parto y el hecho de ser madre, y la implementación de un grupo de intervención (incluyendo parientes). Esto ha mostrado tener un efecto positivo en la incidencia de depresión medido a las 8 semanas. El otro era clasificar a las pacientes como vulnerables, estas mujeres eran incorporadas a un grupo de intervención, con sesiones que se realizaban desde el cuarto mes del embarazo a los 6 meses post parto (11). Sin embargo, todos estos enfoques excluyen los eventos postnatales, los cuales juegan un rol significativo. En el caso de nuestras pacientes este evento postnatal era la hospitalización del recién nacido por diversas complicaciones, o complicaciones médicas durante su embarazo.

Como lo enuncian los datos presentados, la depresión post parto es una patología de presentación frecuente en las mujeres que atendemos, con una frecuencia superior a lo enunciado por la literatura internacional, pero las cuales no prestamos suficiente atención. El perfil epidemiológico en nuestra población no difiere considerablemente a lo manifestado en otros estudios.

Consideramos que si bien la población de nuestra muestra es escasa es un enfoque inicial para ver la real magnitud de este problema. Pensamos que será adecuado la realización de nuevos estudios que estudien otros factores como el nivel socioeconómico y educacional como factores contribuyentes.

La depresión post parto constituye un verdadero problema de salud pública, si sólo nos atenemos a las cifras enunciadas afectará a 1 de cada 3 pacientes, por lo que un manejo multidisciplinario con matronas, psicólogos, obstetras y en casos más severos psiquiatras debe estar disponible en todos los niveles de atención.

 

BIBLIOGRAFIA

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11. Shields N, Reid M, Cheyne H et al: Impact of midwife-managed care in the postnatal period: an exploration of psychosocial outcomes. J Reprod Infant Psychol 1997; 15: 91-108.         [ Links ]

*Trabajo recibido en noviembre de 2003 y aceptado para publicación por el Comité Editor en diciembre de 2003.

 

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