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Magallania (Punta Arenas)

versión On-line ISSN 0718-2244

Magallania v.34 n.2 Punta Arenas nov. 2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-22442006000200015 

 

MAGALLANIA, (Chile), 2006. Vol. 34(2):131-135

NOTAS Y COMENTARIOS BIBLIOGRÁFICOS*

UN ESFUERZO DE CONSERVACIÓN EN EL FIN DEL MUNDO. RESERVA DE BIOSFERA CABO DE HORNOS. UNA PROPUESTA DE CONSERVACIÓN Y TURISMO PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN EL EXTREMO AUSTRAL DE AMÉRICA. Editado por Ricardo Rozzi, Francisca Massardo y Christopher B. Anderson. Ediciones Universidad de Magallanes. 16,5 x 21,5 cms. 263 págs. Ilustraciones y mapas. Edición bilingüe. Punta Arenas, 2004.


En el año 2004 llegó a su culminación un esfuerzo de varios años para elaborar la propuesta de Reserva de Biosfera Cabo de Hornos, en la que numerosas instituciones como la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), Corporación Nacional Forestal (CONAF), Gobernación de la Provincia Antártica Chilena, la Ilustre Municipalidad de Cabo de Hornos, Ministerio de Bienes Nacionales, la Universidad de Magallanes, la Fundación Omora y un gran número de personas, organizaciones e instituciones e investigadores nacionales y extranjeros, concretaron la primera propuesta que fuera enviada por el Gobierno Chileno a UNESCO. Este libro editado por los investigadores de la Universidad de Magallanes-Sede Puerto Williams (Parque Etnobotánico Omora), Ricardo Rozzi, Francisca Massardo y Christopher Anderson, publica esta primera propuesta junto a una serie de capítulos que describen el proceso político, el contexto nacional de las reservas de biosfera, el escenario de desarrollo turístico, y el escenario cultural y natural del territorio abarcado por esta propuesta que procura la conservación, el desarrollo sustentable y la valoración del territorio más austral de América.

Cabe destacar que a través del proceso de investigación científica se “descubrió” cómo esta área está llena de singularidades, tanto biológicas como culturales, con características únicas y muy frágiles. Como parte del proceso de formulación de la propuesta de Reserva de la Biosfera de Cabo de Hornos, el libro “Reserva de Biosfera Cabo de Hornos: una propuesta de conservación y turismo para el desarrollo sustentable en el extremo austral de América”, entrega una nutrida información base acerca de los ecosistemas de la “cumbre sur” del Hemisferio Occidental.

El libro expone las bases sobre las cuales se fundamentó la propuesta Reserva Biosfera Cabo de Hornos (RBCH), emplazada en la Provincia Antártica Chilena de la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, y comprende seis capítulos, cada uno desarrollado por especialistas en los diferentes temas, y que se dividen en áreas como Desarrollo Social (Capítulo 1), las otras Reservas de Biosfera en Chile (Capítulo 2), Resumen del Formulario presentado a UNESCO (Capítulo 3), Patrimonio Cultural (Capítulo 4), Ecoturismo (Capítulo 5) y Mapas e Imágenes del territorio (Capítulo 6).

Conservación y Desarrollo en una Reserva de Biosfera

Los primeros dos capítulos presentan un resumen del contexto político-social-administrativo de las reservas de biosfera en Chile y el caso de Cabo de Hornos en particular.

El primer capítulo fue tratado por el entonces Gobernador de la Provincia Antártica Chilena y el abogado de la Gobernación, los Sres. Eduardo Barros y Juan Harcha, en el que se aprecia un análisis del desafío que implica la RBCH como herramienta para el desarrollo sustentable de la Provincia Antártica. Este análisis comienza desde la designación del Parque Nacional Cabo de Hornos en 1945 y el Parque Alberto de Agostini en 1965 y todas las dificultades que implica estar ubicados en el extremo austral de la región y del país. Se reconoce el papel desarrollado por la Armada de Chile como agente de progreso desde su llegada a la provincia hasta su rol de protección de recursos biológicos mediante las reservas militares. El trabajo realizado en cuanto a planificación territorial y la propuesta del turismo como alternativa de desarrollo por parte del Municipio de Cabo de Hornos, también fue tratado.

Se identifican las amenazas para desarrollar el turismo en esta zona, tales como el riesgo que se corre al tratar de instaurar un modelo de desarrollo probado en otros lugares y la casi completa falta de conocimiento acerca de la fragilidad de los ecosistemas insulares australes, que permitan una buena planificación territorial. También se destaca el rol que ha cumplido el Parque Etnobotánico Omora-Universidad de Magallanes en la recopilación de información biológica y la entrega de ésta a la comunidad mediante la implementación de diversos programas que han contribuido a la identificación de la comunidad con su patrimonio cultural y a implementar medidas para alcanzar un desarrollo sustentable.

Por otro lado, el Capítulo 2 fue desarrollado por Pedro Araya, el Punto Focal en la Corporación Nacional Forestal para el Programa el Hombre y la Biosfera (MaB) de la UNESCO. Acá se da una visión actual en cuanto al sistema de Reservas de Biosfera en Chile.

En Chile fueron aprobadas siete Reservas de la Biosfera entre 1977 y 1984, todas ellas correspondientes a unidades del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE), en las categorías de Parques Nacionales, Reserva Nacional y Monumento Nacional (p. 47). Ahora, que después de más de veinte años sin que Chile sume una nueva reserva, se crea esta propuesta que en esta primera instancia involucra áreas que presentan un mosaico de ecosistemas diferentes, y que promete en un corto período la incorporación de los ecosistemas marinos del archipiélago. A diferencia de un Parque Nacional, una Reserva de Biosfera no es tan sólo un área protegida dedicada completamente a la conservación, sino también al aprovechamiento de la comunidad local de sus recursos naturales. Esto implica el trabajo conjunto de toda la sociedad, es decir la comunidad, autoridades e investigadores, con cuyo compromiso permanente se podría llegar a utilizar la conservación como una excelente herramienta para el desarrollo, y así lograr que los humanos puedan vivir en armonía con su entorno natural y realicen actividades económicas sustentables.

El Sr. Araya nota que la mayoría de las reservas ha sido creada a partir de parques nacionales u otras áreas protegidas ya existentes, pero con el transcurso del tiempo, el concepto ha madurado y evolucionado y hoy en día existen Reservas de Biosfera que incluyen sectores con áreas agrícolas.

Una vez que un área protegida ha sido legalmente establecida debe administrarse cuidadosamente para mantener su diversidad biológica, ya que cuando los parques y reservas están ubicados en áreas de escasa productividad o mayor estrés ambiental tienden a ser más afectados por flujos ecológicos que provienen de la matriz no conservada (por ejemplo invasión de especies exóticas, contaminantes químicos, acceso de cazadores furtivos, incendios, etc.) (cfr. Primack et al. 2001).

También hay que considerar que uno de los propósitos de una Reserva de Biosfera es mantener el equilibrio entre la población y su entorno natural, es decir, no deben interrumpirse las interrelaciones entre las comunidades indígenas o rurales y sus ecosistemas: los seres humanos son componentes integrales de los ecosistemas (cfr. McDonnell y Pickett, 1993). Las reservas, por lo general, permiten crear iniciativas desde las comunidades, ya sean indígenas o rurales, usar los recursos en forma sustentable sin dañar la diversidad ecológica y sin dejar de lado un desarrollo sustentable.

Laboratorio Natural en el Cabo de Hornos

En el tercer capítulo se presenta una síntesis de la propuesta presentada a la UNESCO en abril del 2004, exponiendo los antecedentes sobre el valor cultural patrimonial que tiene este archipiélago y que, debido a su ubicación geográfica, atrae la atención y despierta el interés del ecoturismo. Se presenta información acerca de las funciones básicas que debe cumplir una RB, y se genera la zonificación requerida en el marco estatuario de la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO para que se cumplan dichas funciones.

El documento contiene mapas indicando la ubicación de las zonas constituyentes de la Reserva, con el objeto que cada parte del territorio contribuya a sustentar a las funciones esenciales de una Reserva de Biosfera. Aquí se seleccionan las áreas geográficas más representativas de los hábitats característicos.

En el Cabo de Hornos se destaca la formación del “Complejo de Tundra de Magallanes”, franjas o parches de bosques siempreverdes dominados por Coigüe de Magallanes (Nothofagus betuloides) y de extensiones de hielo comprendidas en los sistemas glaciares de la Cordillera Darwin y cordones montañosos de la Isla Hoste” (pág. 128). Estas zonas contienen especies de flora y aves endémicas con un valor único, como el churrete austral (Unicaslodes antarcticus), el carancho negro (Phalcoboenus australis) y el carpintero gigante (Campephilus magellanicus). Otra característica de esta zona es la presencia y diversidad de flora no vascular (briofitas y líquenes) que ha permanecido durante millones de años. Los autores se refieren a “la presencia de 750 especies que representan el 5% de las briofitas conocidas en el planeta entero” (pág. 69). Hay que destacar que las brifitas son especies colonizadores terrestres muy importantes para la conservación de bosques porque ayudan a la formación del suelo, mantienen la humedad y los ciclos biogeoquímicos, y también pueden ser utilizados como indicadores de intervención del bosque. Existen ecosistemas de tundra, bosques y glaciares, que a nivel mundial son muy importantes debido a la ubicación geográfica, siendo el extremo más austral del Continente Americano” (pág. 129).

El Parque Nacional Alberto D´Agostini y el Parque Nacional Cabo de Hornos conforman las Áreas Núcleo de la RBCH, por lo cual presentan el marco legal apropiado. En las áreas núcleo sólo se permiten actividades educativas, científicas y ecoturísticas de bajo impacto, que no involucren el desarrollo de infraestructura mayor. Respecto al ecoturismo, debe prestarse especial atención ya que si no es regulado, puede afectar gravemente los ecosistemas frágiles que se procura conservar. Tal responsabilidad debe ser asumida por todos los entes involucrados y comprometidos en esta tarea.

La Área Tampón o Buffer está ubicada “entre la isla Hoste por el occidente e isla Navarino por el oriente, formada por bosques mixtos (siempreverdes y deciduos), bosques puros de lenga (Nothofagus pumilio) y bosques siempreverdes de canales (N. betuloides y Drimys winteri). Esta zona se extiende desde el nacimiento del canal Murray en el canal Beagle hacia el sur, por sectores de las penínsulas Dumas, Pasteur y Hardy de la isla Hoste por el occidente, y por la costa de la isla Navarino por el oriente” (pág. 129). Los autores destacan además una zona tampón “clave”, que es la cuenca del río Róbalo, cerro Róbalo y Dientes de Navarino, muy importante para la conservación de bosques, lagos, humedales y de las especies de aves que viven a los pies de esta hermosa cuenca. La cuenca del río Róbalo provee de agua a la ciudad de Puerto Williams y constituye un ecosistema ideal para aves consideradas raras que habitan en los ecosistemas altoandinos, entre ellas la perdicita cordillerana austral (Attagis malouinus) y el yal cordillerano (Melanodera xanthogramma).

En esta zona encontramos un laboratorio natural, el Parque Etnobotánico Omora, donde se pueden vivir experiencias in situ de cómo estudiar para comprender las interrelaciones que se llevan a cabo en los diferentes ecosistemas que componen el archipiélago. En este lugar se observa la relación de cada ser vivo con otros, la interacción entre bosques y aves, bosques únicos en la zona donde se mezclan especies siempreverdes, coigüe y canelo, y bosques caducifolios de lenga y ñirre. También se puede observar la pequeña fauna de insectos interactuando con los musgos y la hojarasca del suelo, contribuyendo a la formación de este hermoso paisaje. La naturaleza puede ser desconocida para algunos ojos y oídos humanos, y hay que educar para comprender. Es importante que la conservación vaya de la mano con la educación, lo que ocurre en el programa de educación del Parque Etnobotánico Omora, donde existe un encuentro directo en la naturaleza y se enseña en terreno que en cada lugar existe un ser diferente del otro que cumple un papel en el mundo natural. Debe destacarse la propuesta educativa del Parque Omora que hace partícipe a los alumnos y alumnas del Liceo de Puerto Williams, universitarios y profesionales nacionales e internacionales, comunidad local, visitantes.

La Zona de Transición es la zona exterior de la reserva destinada a formas de explotación sostenible, considera la Comuna Cabo de Hornos, las islas Nueva, Picton y Lennox y el extremo suroeste de la bahía Yendegaia. En esta zona se encuentran los únicos territorios poblados en forma permanente de la reserva y constituyen sitios prioritarios a nivel político nacional, ya que se pretende incentivar las actividades productivas.

El Capítulo 4, escrito por Ricardo Álvarez y colaboradores, expone el patrimonio cultural de la RBCH. Se enfatiza la importancia de la comunidad precolombina más austral del mundo, el pueblo Yagán que habita el vasto territorio austral desde hace al menos 7500 años. Su hábito de vida nómade fue drásticamente modificado con la llegada de las misiones anglicanas y las estancias de los nuevos colonos. El contacto con los europeos tuvo la trágica consecuencia de una rápida disminución de la población yagán, debido principalmente a enfermedades.

La riqueza cultural de esta zona fue investigada y comunicada al mundo por diversas expediciones científicas. Entre ellas las de Charles Darwin y Martín Gusinde son las más conocidas, y han impulsado una serie de expediciones que continúa hasta nuestros días con el fin de descubrir y comprender la riqueza arqueológica, cultural y biológica que alberga este territorio austral.

En este capítulo se expone también una revisión y caracterización de la población actual de la Provincia Antártica Chilena, que cuenta con poco más de 2200 habitantes (INE, 2002).

El Ecoturismo en la Reserva de Biosfera

El Capítulo 5, dedicado al Ecoturismo, fue escrito por Miguel García, encargado del proyecto “Ecoturismo en la Provincia Antártica Chilena: Un Desafío para el Desarrollo Sustentable de Cabo de Hornos”, financiado por la Corporación para el Fomento de la Producción.

El turismo ecológico o ecoturismo es un enfoque para las actividades turísticas en las cuales se privilegian la preservación y la apreciación del medio (tanto natural como cultural) que acoge a los viajantes. Debido a su rápido crecimiento, también se le ve como un subsector de la actividad turística. Este movimiento apareció como tal a finales de los años ochenta, aunque sólo muy recientemente ha logrado atraer el suficiente interés a nivel internacional como para que la ONU dedicara el año 2002 al Turismo Ecológico, transformándose así en la mayor industria a nivel mundial.

En su acepción más común, la etiqueta ecoturismo implica un viaje ambientalmente responsable a regiones poco perturbadas para disfrutar del medio natural y de la cultura de los habitantes de tal medio, para promover tanto la apreciación de las riquezas naturales y culturales de los lugares a visitar, como para dar a la conservación un valor monetario real que sirva de argumento para convencer tanto a los visitantes como a los lugareños de la importancia de la conservación de sus recursos.

Aunque existen diferentes interpretaciones, el turismo ecológico promueve un turismo “ético”, que considera primordial el bienestar de las poblaciones locales. Por lo tanto, la propuesta presentada en este documento enfatiza cómo esta nueva reserva de biosfera puede ser utilizada en forma responsable como una herramienta para el ecoturismo. Se presenta como una posibilidad que puede ser tomada por la comunidad local con la cual alcanzar desarrollo económico, social sin que ello implique perder su identidad cultural.

Un Área Única por Descubrir

La Reserva de Biosfera Cabo de Hornos cuenta con una serie de singularidades que la hacen única, de un inapreciable interés a nivel mundial y por lo tanto altamente explotable. Entre sus singularidades se cuenta que constituye el punto más austral y extremo del planeta y esto es un gran producto turístico. Está ubicada al sur de la Isla de Tierra del Fuego en la ribera sur del canal Beagle, donde se encuentra la ciudad de Puerto Williams, capital comunal con alrededor de 2,200 habitantes (pág. 193). Constituye la antesala para alcanzar el territorio antártico, un desafío para los navegantes y científicos a través de los siglos, cuenta con condiciones climáticas y ambientales extremas que conforman una imagen desafiante para el turista contemporáneo.

Otra característica especial de este territorio es que por su condición remota muestra una influencia antrópica mínima, incluso en temas científicos. Sólo en los últimos años se ha llevado a cabo una serie de programas de investigación sobre diversidad biológica y ecosistémica (pág. 195).

En el Cabo de Hornos encontramos aún el poblamiento precolombino más austral del planeta lo que constituye un patrimonio histórico y arqueológico que puede ser rescatado y difundido.

Para mejor visualizar y entender estas singularidades, se presenta el Capítulo 6, de Ricardo Rozzi y colaboradores del Laboratorio de Sistemas de Información Geográfica del Centro de Estudios de Recursos Energéticos (CERE-UMAG). En este capítulo se muestra la superposición de límites de la RBCH con los límites políticos de la Provincia Antártica Chilena. Se entrega información de los decretos mediante los cuales se delimita esta provincia. La coincidencia con los territorios habitados por la importante etnia yagán y finalmente, la unidad biogeográfica que exhibe un marcado gradiente de precipitaciones dado por la existencia de cumbres como la Cordillera Darwin y otras, que permiten la mantención de tipos climáticos con estructuras vegetacionales diferentes.

La actual Reserva de Biosfera de Cabo de Hornos cuenta con 4.9 millones de hectáreas, de las cuales 1.9 millones son terrestres y 3 millones de hectáreas de áreas marinas, constituyendo la reserva de biosfera más grande de Chile y la única que cuenta con territorio marítimo y zonificación en funcionamiento (Rozzi et al., 2006). Esto representa un gran desafío: por una parte es una oportunidad para realizar investigaciones acerca de los ecosistemas costeros tanto terrestres como marinos, permite mantener estudios en el largo plazo sobre la influencia biológica y cultural de un turismo incipiente y ofrece la oportunidad de proponer y probar medidas con el fin de mantener el carácter “silvestre” de la zona de los archipiélagos involucrados manteniendo el desarrollo sustentable y así conservar el área desde un punto de vista biológico y cultural (Rozzi et al. 2006).


Ana María Caicheo y Marcela González

 

 

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