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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.19 n.2 Talca  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762004000200008 

 

Revista Universum Nº 19 Vol.2 :126 - 137, 2004

ARTICULOS

La California Argentina. Film Andes y la industria vitivinícola mendocina (1944 - 1957)

 

Javier Ozollo (*)

(*) Licenciado en Sociología y Magíster en Ciencias Sociales con especialidad en Sociología. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina.

Correo electrónico: jozollo@hotmail.com- jozollo@fcp.uncu.edu.ar


RESUMEN

Entre 1944 y 1957 la provincia de Mendoza (Argentina) fue conocida como la "California Argentina" debido al desarrollo de su industria cinematográfica.

Este fenómeno, único en el interior del país en toda la historia del cine argentino, fue el resultado del proceso de diversificación industrial iniciado por la burguesía vitivinícola años atrás y en el marco de un proceso general de sustitución de importaciones a nivel nacional.

El artículo pretende introducir al lector en el análisis de este aspecto de las particulares relaciones entre cine e industria vitivinícola en aquel momento y en esa región argentina.

Palabras clave:

Argentina - Mendoza - Cinematografía - Industria vitivinícola - Diversificación industrial.


ABSTRACT

Between 1944 and 1957 the county of Mendoza (Argentina) it was known as the "California Argentina" due to the development of their film industry.

This phenomenon, only inside the country in the whole history of the Argentinean cinema, it was the result of the process of industrial diversification begun behind by the vine-growing bourgeoisie years and in the mark of a general process of substitution of imports at national level.

The article seeks to introduce the reader in the analysis of this aspect of the matters relationships between cinema and vine-growing industry in that moment and in that Argentinean region.

Key words:

Argentine - Mendoza - Cinematography - Vine-growing industry - Industrial diversification.


 

INTRODUCCIÓN

Pocas veces en un artículo, escrito por investigadores del vino o por investigadores del cine, las palabras vino y cine aparecieron entrelazadas, sin embargo, y es nuestra intención demostrarlo, los bodegueros mendocinos, en un momento muy particular de la economía regional y nacional, fueron el determinante del nacimiento de la producción cinematográfica en la provincia de Mendoza (Argentina). En esos años, por su similitud climática y por su desarrollo "hollywoodense" se conoció a Mendoza como "La California Argentina", un seudónimo que con el tiempo y con otro sentido ha vuelto a tener vigencia.

Entre 1944 y 1957 Mendoza fue escenario de una experiencia inédita en el interior del país: la empresa Film Andes, de capitales locales, realizó 16 largometrajes en un proceso único en el campo de las industrias culturales regionales. Si se analiza la historia de la cinematografía argentina, se verá que su desarrollo, desde su llegada al país (finales del siglo XIX), estuvo atado a los vaivenes de las distintas coyunturas económicas. Sin embargo una particularidad se mantuvo a lo largo del tiempo: su carácter de industria vinculada casi exclusivamente a la ciudad de Buenos Aires. Es decir el interior estuvo ausente del desarrollo cinematográfico nacional con una extraordinaria excepción: Mendoza en el periodo de 1944 a 1957.

Una de las particularidades centrales de Argentina (como la de muchos países latinoamericanos), que a grandes rasgos podemos definir como un país donde la transición a un capitalismo desarrollado se ha visto bloqueada, es la dificultad de generar un proceso de desarrollo industrial nacional profundo y sustentable en el tiempo. Sin lugar a dudas este no es un proceso lineal ni muchos menos. Según un consenso casi unánime entre distintos autores, la Argentina ha tenido, a lo largo del último siglo, tres modelos de acumulación capitalista claramente diferenciados: el modelo agro-exportador, el modelo industrial de sustitución de importaciones (MISI) y el modelo rentístico financiero. Tanto el primero como el último se caracterizaron por su desprecio por el capital industrial. Uno basado en el agro y el otro en la renta financiera y la especulación. Sin embargo el modelo de sustitución de importaciones en distintos momentos favoreció varias o algunas ramas de la industria.

Podemos decir, entonces, que en el marco de un modelo de acumulación favorable al desarrollo industrial, el cine argentino creció vigorosamente en el periodo que se extiende desde principios de la década del cuarenta hasta fines de los cincuenta. En este contexto las posibilidades de aumento de la industria en Buenos Aires era previsible, ya que la producción propia había comenzado con los primeros albores del siglo XX. No era, sin embargo, abiertamente previsible un asentamiento cinematográfico en el interior del país.

LA CONFORMACIÓN DE UNA BURGUESÍA VITIVINÍCOLA REGIONAL

La Argentina, moldeada desde la generación del '80 en adelante como un país agroexportador cuya vinculación con el mundo desarrollado se realizaba mediante el puerto de Buenos Aires, se estructuraba como un gran abanico económico, cuyo centro era el puerto y los extremos eran los distintos puntos del interior "proveedor". La homogeneidad agraria del interior sólo fue rota por destacadas excepciones; una de ellas fue la industria vitivinícola mendocina. Dos son los elementos centrales de esta excepcionalidad: por un lado el carácter de complementariedad que asumía la industria vitivinícola, en relación al esquema económico nacional basado en la producción de materias primas de la región pampeana; por otro la "maximización en la utilización de los ferrocarriles a través de la corriente comercial bidireccional que se establecía entre ambas regiones del país"1.

En función de esta situación la economía regional mantuvo un nivel nulo o escaso de diversificación industrial en relación a la media nacional aún en el auge sustitutivo que produjo la coyuntura económica de la primera guerra mundial.

"A mediados del siglo XIX Mendoza era una pequeña aldea del interior del país. Su economía de subsistencia, apenas estimulada por el comercio de mulas con Chile a través de la cordillera de los Andes, la colocaba entre las tres o cuatro provincias argentinas más pobres y menos desarrolladas"2. Sin embargo, luego de 1861 el panorama económico de la provincia comenzaría un lento cambio, que se acentuaría con las condiciones internacionales favorables a finales de los años veinte. Es decir, la oligarquía conservadora que tomó el poder por aquella época y que continuaría, con la sola interrupción de los gobiernos radicales de la década del '20, hasta mediados de los cuarenta, fomentó y desarrolló la economía provincial haciendo eje en la industria vitivinícola.

Ahora bien, permítasenos un pequeño paréntesis. Desde el punto de vista sociológico las diferencias entre los sectores sociales, que tienen su origen en la actividad agraria y aquellos que se sostienen en función de la actividad industrial, son notables. Y esto es central desde la perspectiva que aquí adoptamos. La actividad agropecuaria tiende a dar origen a sectores dominantes que reorganizan su capital en la reproducción misma de la actividad (no tienen, en el horizonte de su estrategia económica, expectativas de diversificación). Estos estratos sociales (normalmente terratenientes), mantienen una "cultura" que conserva la forma de producción agraria sin mayores modificaciones. A finales del siglo XIX si bien la constitución del agro argentino no puede ser caracterizada como feudal, no es menos cierto que tampoco tiene una forma capitalista que le hubiera permitido romper con la inercia de esta "cultura" de conservación. Muy distinta, por otra parte, es la "forma" en que se manejan los sectores sociales dominantes que tienen su origen en la actividad industrial. Estos sectores (principalmente la burguesía industrial) tienden a invertir en las distintas etapas del desarrollo de la actividad, produciendo, siempre que esa actividad no se vea "bloqueada" (por cuestiones de política macroeconómica, por ejemplo), un desplazamiento hacia las ramas con mayor valor agregado y cuya consecuencia más característica es la diversificación industrial. En este sentido la actividad vitivinícola se comporta como una actividad industrial más y tiende a generar, en condiciones favorables, un proceso sostenido de diversificación de su rama de negocios. Sin embargo esta actitud social no es posible sin un marco histórico - económico adecuado.

El contexto económico mundial favorable (crack del '29 y segunda guerra mundial) dio parte de este marco, que permitió que la industria vitivinícola mendocina se desarrollara de la mano de la "administración y orden" de los gobiernos conservadores. La otra parte de este marco se estableció en función de las propias crisis internas que ponían en peligro el esquema monoproductor. Así la oligarquía mendocina había mantenido una fuerte complementariedad con el sistema económico nacional en dos etapas: primero en su esquema monoproductor apoyado en un fuerte liberalismo clásico (generación del '80) y segundo fomentando la diversificación industrial apoyada por un fuerte estatismo de obra pública eficientista que mejoraba las condiciones de la infraestructura provincial (década del '30 en adelante).

Es evidente, entonces, que esta conformación no fue un fenómeno evolutivo, ni mucho menos. La diversificación industrial nace, también, como consecuencia de la profunda crisis experimentada por la oligarquía local en los años treinta. "Si el modelo anterior, basado en la vitivinicultura de manera prácticamente exclusiva, había significado (en su momento y en su medida) una sustitución de importaciones para el país, ahora el nuevo modelo se iba a acoplar a un momento típico de sustitución de importaciones a nivel nacional, a través de la iniciación de un proceso de diversificación industrial, a nivel provincial...."3. Como bien refiere Martín, el primer modelo económico adoptado por la oligarquía mendocina significó una incipiente sustitución de importaciones que reemplazaba, en el mercado interno, con producción vitivinícola propia. Por otro lado, el segundo modelo se adaptó a un proceso nacional de sustitución, donde no sólo era posible el reemplazo de productos importados vitivinícolas sino también de productos conectados como: conservas, aceite, etc.

Esta confluencia de factores permitió que, a principios de los cuarenta, en la región se conformará una burguesía vitivinícola dispuesta a expandir su nivel de negocios hacia otras ramas de la economía. ¿Cuán lejos llegó esta diversificación? ¿Hasta la industria cinematográfica?.

LA HISTORIA DE FILM ANDES

El cine en Mendoza no había pasado de ser un mero entretenimiento desde la primera proyección, en agosto de 1899. La presencia de producción cinematográfica llegará, por primera vez a la región con el "Noticiero Cinematográfico Valle" de Buenos Aires, en 1908, que filmó, en estilo de documental, algunas escenas cotidianas de la vida del centro mendocino. Estrictamente la producción en la Provincia no avanzaría, hasta el '44, más allá de ofrecer algunos paisajes mendocinos en filmes realizados en Buenos Aires y a la incorporación de una o dos personas de renombre provincial a esas producciones.

Los datos puros nos dicen que hacia marzo de 1944, algunos empresarios mendocinos deciden concretar la idea de fundar un empresa productora de cine. El 19 de agosto se realiza una asamblea con el fin de constituir una "empresa productora de películas de largo metraje".

Mendoza, con un clima envidiable que permitía largas temporadas de iluminación completa, con un paisaje variado y una plaza comercial que asomaba como de las más importantes del país, se iba a constituir en el único foco productivo de cine del interior. Así en poco tiempo la prensa comenzaría a hablar de la "California Argentina".

El grupo de empresarios, que se reunía en torno a la idea de generar un emprendimiento industrial cinematográfico en la Provincia, tiene una fuerza destacable. Vienen del sector bodeguero principalmente, pero también de sectores vinculados al Estado de los agitados días posteriores a la Revolución del '43 y de algunos sectores intelectuales. Comienzan a reunirse en el viejo local de la Unión Comercial e Industrial de Mendoza, a fin de redactar el estatuto de la nueva empresa. Este emprendimiento no sólo suponía un beneficio directo para los accionistas de la nueva empresa, sino que también beneficiaba indirectamente a numerosos sectores de la Provincia. Finalmente, el 23 de setiembre de 1944, se constituye Film Andes.

La nueva empresa elige sus directores el 4 de noviembre de aquel año, que por los Titulares serán: Lorenzo Soler, Arturo Santoni, Federico Taper, Alfredo Miranda, Adolfo Nale, Guillermo Petra Sierralta, Isaac Flichman, J. Luis Magistochi, Renato Della Santa, Manuel Fernández y Jorge Segura. Por los Suplentes: Antonio De la Vega, Enrique Balbi, el Capitán Miguel Pott Godoy, Manuel Fortes, Ernesto Grzona y Leonardo Sarcinella. Y por los Síndicos: Pablo Vergniol y Lorenzo Cesar. Rápidamente, en el hotel Plaza, se eligen autoridades: Presidente: Dr. Lorenzo Soler (h); Vice: A. Santoni; Sec.: J. Segura; ProSec.: G. Pietra Sierralta; Tesorero: A. Miranda; ProTes.: R. Della Santa.

En diciembre de 1945 renuncia del Dr. Lorenzo Soler al cargo de presidente de Film Andes; su desempeño en la política no le permite desarrollar los trabajos de presidente de la nueva empresa. Soler será diputado y senador provincial, y luego senador nacional en el esplendor del peronismo. Lo reemplaza don Arturo Santoni verdadero artífice de los éxitos posteriores.

Uno de los problemas urgentes a los que se abocó el nuevo presidente de la flamante empresa fue a solucionar el problema de la película virgen. El mantenimiento de la neutralidad argentina durante la guerra produjo, como una de las tantas contrapartidas, el bloqueo de película virgen de los EE.UU. Se consiguen algunos metros de una película nacional de baja calidad, pero el conflicto se soluciona, finalizada la guerra y se retoma la importación de película norteamericana.

A finales de marzo de 1946 los asambleístas de Film Andes habían anunciado un ambicioso plan para realizar cuatro películas en el transcurso del año. El 29 de abril de aquel año, Film Andes anuncia el comienzo del rodaje de su primera película, cuyo título provisorio es "El gran amor de Bécquer" en el cual participarían Delia Garcés, una de las artistas más reconocidas de la época, como primera figura y Alberto de Zavalía como director. El rodaje finalizó en agosto de ese mismo año.

Los ambientes culturales de Mendoza no salen de su asombro cuando el 23 de agosto llega a la Provincia Carlos Borcosque para iniciar la segunda película de Film Andes: "Corazón" con Narciso Ibáñez Menta sobre la novela de Edmundo D'Amicis. Se seleccionan niños y extras con avisos en los diarios solicitando "mujeres y hombres de 30 o 50 años para filmar escenas de campo". En "Corazón" también actuarán Juan Carlos Barbieri y Juan Carlos Altavista. Se proponen exteriores en Luján, Chacras de Coria, Mayor Drummond y El Challao.

Finalmente el 5 de setiembre de 1946 se estrena "El gran Amor de Bécquer", primera película de Film Andes asociada a "Productores y Artistas de América S.A." de Buenos Aires.

Inevitablemente el desarrollo de Film Andes en aquella época pasaba por dos núcleos fundamentales: primero, el abaratamiento de los costos de producción, manejando todo el proceso en Mendoza (hasta el momento las producciones habían sido producidas por Film Andes pero en Buenos Aires y con su tecnología y recursos humanos) y segundo controlando la distribución. El primer paso se da, solucionando el proceso distributivo a través de la adquisición de "P.Y.A.D.A." - "Productores y Artistas de América S. A." (25.04.48), empresa porteña que sostenía una importante porción del mercado de distribución en la Capital Federal.

Se estrena en el cine "Rex" la película de Film Andes "Corrientes calle de ensueño" (16.06.49) de Ramón Viñoli, con la producción de Luis Saslavsky y que ostenta como curiosidad, que es el filme que inicia en la cinematografía al compositor de tangos Mariano Mores.

Llegan a Mendoza Ulises Petit de Murat, Tulio Dumicheli y Caetano Catrani para realizar el argumento de la próxima película de Film Andes que tiene como título provisorio "Lejos del cielo".

El 4 de mayo de 1950 es el estreno de la primera película rodada totalmente en la Provincia, la octava de Film Andes: "Lejos del cielo". Su síntesis argumental nos muestra un filme clásico del movimiento cultural que generó el primer gobierno peronista: un médico rural renuncia a todo y decide escalar social y políticamente; clásica unión de las realidades agraria e industrial del país del momento. Mientras, Film Andes había terminado la construcción de los estudios de la empresa en Godoy Cruz a pocos metros del Puente Olive, que en aquel momento prometía ser una zona industrial muy particular, la dedicada a la cinematografía. Estas amplias edificaciones están preparadas con los máximos adelantos de la época.

A principios de setiembre de 1950 llega a Mendoza Carlos Borcosque para filmar la novena película de Film Andes, "Alegría", (que se estrenaría con el nombre de "El alma de los niños"). A finales de 1950 se terminaba de rodar "El alma de los niños".

Film Andes comienza la producción de su próxima película: "Rescate de Sangre" y para ello llega a Mendoza el 17 de agosto de 1951 Ricardo Galache, actor principal. La compañía se promociona como una empresa próspera, en marzo del '52 publica la emisión de $ 500.000 en acciones ordinarias, informa que tiene 5.000 accionistas, estudios propios por más de $ 15.000.000. Ha realizado 11 películas ("El gran amor de Bécquer", "Corazón", "El misterio del cuarto amarillo", "El hombre que amé", "Estrellita", "Corrientes... calle de ensueños", "Hombres a precio", "Lejos del cielo", "La pícara cenicienta", "El alma de los niños" y "Rescate de Sangre"). Film Andes también se convierte en distribuidor, en Mendoza, de películas producidas por sellos porteños de menores de recursos o con incipiente historia (por ejemplo, "Sala de guardia", una película producida por Horizonte S.A., de Tulio Deumicheli con Elisa Cristian Galvé, Carlos Thompson, Santiago Gómez Cou, Analía Gadé, Juan J. Miguez, Diana Maggi y Roberto Escalada).

Los filmes, aunque tibiamente, comienzan a ser reconocidos en festivales y concursos nacionales. Un ejemplo son los logros obtenidos en la entrega de premios de la Asociación de Cronistas Cinematográficos correspondiente a la producción de 1951: Margot Cottens obtiene el premio "revelación femenina" por su actuación en "La pícara Cenicienta", producción de Film Andes.

Se iniciaba el rodaje de "Un ángel sin pudor", próxima producción de Film Andes dirigida por Carlos Cristiansen con Susana Freire, Ángel Magaña, Ana María Campoy y Gloria Ferrandíz, la decimotercera película de Film Andes. Éste filme se rodará en un tiempo récord de menos de 6 meses.

El año cierra con la noticia que anuncia el rodaje de la próxima película de Film Andes cuyo título provisorio es "El cartero" que dirigirá Homero Cárpena (28.12.52). Esta película se rodó con exteriores en Godoy Cruz, Chacras de Coria, La Puntilla y la propia ciudad de Mendoza.

El Estado Provincial saca provecho del fenómeno auspiciando una parte dedicada a Mendoza en el primer noticiario estatal argentino ("Sucesos Argentinos"). Este segmento es filmado por la Film Andes y, al estilo de la época, registra: pasajes de la reciente asunción del Gobernador, una de las misas en memoria de Eva Perón, la visita del Ministro de Aeronáutica de la Nación a la Provincia y notas guionadas que registraban: un episodio en la vida del Zoológico, datos sobre el aguaribay de la Escuela Normal y del observatorio de montaña Eva Perón.

A fines de abril de 1953 se anuncia el comienzo del rodaje de la quizás más famosa película de Film Andes "El último cowboy" (inicialmente titulada "El camino del cowboy") con Augusto Codecá. Esta película supuso un gran éxito comercial. Es probable que, de haber producido algunas más de estas películas, hubiera sido otro el destino de la empresa. Una agonía que, tal vez, sólo demoraría el derrumbe final, que más allá de los motivos al interior de la empresa, se vinculó a un profundo proceso de desindustrialización que comenzaría a fines de 1955.

La película fue dirigida por Juan Sires y aparte de Codecá integraron el elenco: Héctor Calcagno y Floren Delbene. El rodaje de este filme coincidía con un rutilante éxito de distribución: el 2 de julio del '53 en uno de los cines más importantes de San Pablo (Brasil) el "Marrocos" se estrena la película de Film Andes "Corazón". En no más de tres meses "El último cowboy" fue terminada en un trabajo único para el interior del país, pues más allá de la calidad de los intérpretes (recuérdese que Augusto Codecá fue uno de los más importantes humoristas de las décadas del '40 y '50) la producción fue impresionante. Un ejemplo de ello es que, para la escenografía se construyó un calle réplica del Far West norteamericano de 140 metros de largo y con algunos decorados que simulaban edificios de dos pisos. La película fue estrenada en el Gran Rex el 10 de diciembre de 1953.

A principios del año siguiente fue anunciado el inicio del rodaje de "El Mal de Amor" de Luis Montura y que contará con la especial actuación de Mecha Ortiz y Ricardo Passano (h). El rodaje de la película terminó el 7 de marzo de 1954.

Simultáneamente se inició la última realización totalmente producida por los capitales mendocinos de Film Andes: "Surcos en el Mar". Probablemente esta película haya sido una de las más maduras y con un excelente desarrollo técnico para la época. El 9 de junio de ese año arriba a Mendoza el reconocidísimo actor nacional Enrique Muiño, quien se despidió del público argentino con esta película. El filme fue dirigido por Kurt Land. La película tuvo una producción sumamente importante, una prueba de ello fue que se alquiló un tren especial que llevaba a los extras a Potrerillos para filmar exteriores. Finalmente a principios de julio de ese año el filme fue editado y terminado en Buenos Aires.

El 14 de setiembre se anuncia el inicio del rodaje de la película "La Chapanay", filme épico basado en la vida de Martina Chapanay y que nunca llegó a realizarse. Fue éste el último intento de producir con el esfuerzo únicamente de los mendocinos. Film Andes continuará, pero la producción cinematográfica tendrá que tener otros aportes para luego desvanecerse definitivamente.

Entre la agonía se estrena, con más pena que gloria, "Surcos en el Mar" el 1 de octubre del '55, sin duda la más lograda de las producciones cinematográficas mendocinas.

La lucha de la empresa por la constitución de una ley que protegiera la actividad cinematográfica, va a comenzar con el inicio del nuevo periodo dictatorial en el país. Por último y cuando ya intuía la próxima aparición de la norma, el 4 de enero de 1957, la empresa envía un telegrama de apoyo a fin de que el Poder Ejecutivo Nacional apruebe un decreto-ley que proteja a la actividad. El mismo fue promulgado al día siguiente. Sin embargo las características de este decreto estimularían la importación de filmes y bloquearía la producción. Otra vez se colocaba a Argentina en camino de convertirse en el "granero cultural" del mundo. Conocido el texto del decreto, en enero del '57, la dirección de la empresa envía una nota al Interventor Federal en Mendoza, Dr. Isidoro Busquets, para que la "Ley de Fomento al Cine" contemple excepciones para Mendoza por ser la única Provincia que tiene estudios fuera de Buenos Aires. (Se solicita que por ejemplo el 10 % de cada entrada lo retenga el Gobierno Provincial y se vuelque directamente a la industria mendocina). Film Andes cuenta con 7000 accionistas, capital físico de $1.500.000 y es el sustento de 150 familias con 15 producciones hasta la fecha.

Después de agotarse las gestiones ante el gobierno Provincial y Nacional, el presidente de Film Andes, A. Santoni, viaja a Italia, en el otoño de 1958, intentando gestionar una coproducción. Le sirven sus vinculaciones con los artistas italianos, entre ellos Aldo Fabrizzi, Amadeo Nazzari y Ave Ninchi. Esta agónica gestión produjo un último intento que si bien no fue una coproducción es probable que se hayan encontrado recursos frescos en el exterior del país: "Álamos Talados", novela del escritor Abelardo Arias y que dirigió Caetano Catrani, comenzó a rodarse en marzo del '59. La película se filmó con exteriores en San Rafael y se estrenó en mayo de 1960.

Meses después la empresa Film Andes cerraba sus puertas definitivamente. Se pagaron deudas con la venta de los estudios a una empresa extranjera, que llegaba con la intención de cambiar el gusto de los argentinos: la Coca Cola.

CONCLUSIÓN

La vida y pesares de "Film Andes" sólo debería despertar interés a sus actores inmediatos, sin embargo dos factores ponen su historia en el foco de un análisis que se hace interesante:

a. Film Andes fue la más osada de las actividades de diversificación industrial iniciada por los bodegueros mendocinos desde finales de los años '20 hasta la fecha.

b. Demuestra la capacidad "cultural" de los sectores sociales vinculados a la industria vitivinícola de liderar una alianza político - económica con distintos sectores para extenderse a áreas de tecnología de punta.

Veamos esto un poco más de cerca.

Film Andes fue constituida por sectores empresariales, comerciales, intelectuales y del Estado de la provincia de Mendoza. Sin embargo los representantes vinculados a la industria vitivinícola (ya sea en nombre propio: Flichman, Magistochi, Balbi, etc., o a través de terceros: Taper, Nale, Segura, etc.) lideraban el proceso desde el punto de vista económico y al mismo tiempo conducían a los otros sectores. La nómina de los directivos fue ejemplar en este sentido. De esta manera bajo su conducción se agrupaban: sectores de la intelectualidad mendocina (Renato Della Santa, escritor y político es un ejemplo), sectores políticos -principalmente vinculados al peronismo - (Lorenzo Soler como ya mencionamos el caso más preclaro, aunque también Pedro Cámpora que fuera presidente de la empresa un breve periodo en el '55), sectores del comercio (Grzona y Sarcinella). Un detalle significativo es que para la conducción gerencial de la empresa estos sectores eligieran lo que en la jerga empresarial llaman "entrepreneur". O sea, un emprendedor que tuvo la habilidad de integrar los distintos intereses y de hacer eficiente el gerenciamiento de la empresa. Este hombre fue Arturo Santoni.

Ahora bien, si las repercusiones de la crisis vitivinícola se hicieron sentir durante el periodo que va de 1928 a 1938, hacia mediados de los cuarenta y con un gobierno nacional de neto corte proteccionista e industrialista, los sectores dominantes en la industria vitivinícola estaban dispuestos a apostar fuerte en la diversificación, a fin de no cometer el mismo error de depender exclusivamente de la monoactividad. Sus intereses ya se habían extendido a los sectores de la agroalimentación (principalmente conservas), ¿por qué no extenderse más allá?

La capacidad económica de diversificación sumada a una cultura propiamente industrial permitieron que la clase económicamente dirigente de la provincia, pudiera apostar a una "aventura" económica como el cine. Y son, justamente, estas características las que autorizan la existencia del cine en Mendoza y no en otra provincia del interior (debemos recordar que Córdoba, por ejemplo, se constituye como provincia industrial justamente en este periodo y a posterior, pero no tiene una tradición de actividad industrial previa).

Sin embargo, estas cualidades son escasas sin un marco político económico, que permita su supervivencia. El caso de Film Andes es una muestra significativa de esta afirmación.

Caído el gobierno peronista y el Estado nacional en manos de sectores vinculados a los intereses extranjeros (principalmente norteamericanos), la productividad cinematográfica de la Argentina desciende drásticamente, de 56 películas anuales se pasa a 32 en 1956, a 25 en el 57 y a escasas 11 en el 58 (año de promulgación de la nueva ley de cine). La invasión de filmes de Hollywood mantiene una relación inversa con este proceso, incrementándose su difusión de manera significativa en los próximos tres años posteriores al golpe del '55. En este contexto una industria naciente del interior del país, con dificultades de respaldo financiero, de distribución y de recursos humanos formados, tenía sus días contados. Los inversores se retiran en la medida en que visualizan que la diversificación es posible en nichos de negocios más seguros y rentables en el corto plazo (conservas, aceites, cemento, etc.).

La recién conformada burguesía industrial mendocina no tuvo el tiempo suficiente. El cine seguirá esperando su hora en Mendoza.

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Artículo recibido el 31 de mayo de 2004. Aceptado por el Comité Editorial el 13 de julio de 2004.

1 Martín, J., Estado y empresas: relaciones inestables. Políticas estatales y conformación de una burguesía industrial regional. EDIUNC, Mendoza, 1992, p. 173.         [ Links ]

2 Lacoste, P., Los gansos de Mendoza. Aporte para el estudio de los partidos provincianos y el modelo conservador. Centro Editor de América Latina, Bs. As, 1991, p. 12.         [ Links ]

3 Martín, J., Op. cit., p. 169.

 

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