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Universum (Talca)

versión On-line ISSN 0718-2376

Universum v.20 n.2 Talca  2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762005000200012 

 

Revista Universum Nº 20 Vol.2: 234-251, 2005

ARTICULOS

De las canciones del vino a la cultura huachaca: marginalidad e identidad

 

Mariano Muñoz-Hidalgo (*)

(*) Doctor en Estudios Americanos, USACH. Instituto de Estudios Avanzados IDEA, Universidad de Santiago de Chile.

Artículo recibido el 1de marzo de 2005. Aceptado por el Comité Editorial el 25 de agosto de 2005.

Correo electrónico: marianohablando@hotmail.com


RESUMEN

El presente artículo revisa las formas de aparición del vino y el beber en las canciones populares, como muestra de constantes tópicas en el discurso de la cultura popular. Para ello, utiliza las categorías de análisis temático más frecuentes en el Cancionero y Romancero, adaptándolas al contenido específico de este artículo. Se realiza una clasificación de las líneas temáticas más frecuentes en el cancionero hispanoamericano y se discute las orientaciones actitudinales allí contenidas, como demostraciones de los diversos tópicos socioculturales en relación con el vino y la cultura, ilustrando el tema con los textos de algunas de las canciones populares más emblemáticas al respecto, especialmente en el siglo XX. Finalmente, se discuten algunas visiones paradigmáticas del análisis cultural, desde la perspectiva de los criterios para la subdivisión del fenómeno y la caracterización del fenómeno denominado "cultura huachaca".

Palabras clave:

Cultura popular - cultura huachaca - canción - vino.


ABSTRACT

This article explores wine and drinking in lyrics of popular songs, as an example of speech regularities in popular culture. Upon this purpose, most frequent categories on thematic analysis of Spanish Cancionero and Romancero are used, adapting them for the present research. Thematic lines are classified on latin-american cancionero and attitude orientations are discussed, as examples of several social and cultural issues related to wine and drinking. The subject is illustrated with the lyrics of some most-emblematic popular songs in Latin America. Further on, a paradigma in cultural anlysis is set to discussion from the point of view concerning criteria for the profile of "huachaca culture".

Key words:

Popular culture - huachaca culture - songs - wine drinking.


 

1. ANTECEDENTES BÁSICOS

Para hacer una historia coherente del fenómeno sociocultural de las relaciones entre el vino y la música popular, es necesario tener en cuenta que la invasión europea en el siglo XV significó la substitución radical del mundo cultural precolombino y su reemplazo programático por los elementos de la cultura europea, tanto a nivel material como social. Y simbólico. Por ello, resulta pertinente trazar el perfil básico o mínimo del estatuto de la canción popular y el beber en la Europa de entonces. La supervivencia, tras la conquista, de los componentes culturales americanos precolombinos fue extremadamente problemática, y su sometimiento a las pautas oficiales impuestas por la Corona española fue prolija y exhaustiva. En relación con la música popular, el sentido comunitario y extático (Escohotado, 1994) que tenía la música entre los aborígenes (e.g. los aztecas) fue reemplazado por la polaridad sacro/ profano, propia de las dualidades culturales europeas. Lo sacro quedó representado por todos los cantos litúrgicos de prescripción obligatoria para las ceremonias del culto, y lo profano fue el conjunto de músicas y canciones más o menos proscritas, de circulación extraoficial, propias de los artistas errantes y del bajo pueblo. En este sentido, y precisamente por tratarse de masas predominantemente analfabetas, la canción pasó a constituir una forma de literatura oral, en un todo en relación con las formas orales de transmisión de la tradición en las culturas indígenas y ágrafas.

Postulamos una bipolaridad semejante para el fenómeno del alcohol. En religiones naturalistas como las de las naciones precolombinas, el beber era una forma de equilibrio cósmico, y no revestía -como sí es el caso de las religiones metafísicas europeas- la contradicción entre vida terrenal y ultramontana, que hizo del beber ora una comunión mística con el dios, ora un desenfreno orgiástico de carácter pecaminoso. Para ambos casos, música popular y beber, se da, con la llegada del europeo, la dicotomía permitido/prohibido y de allí, oficial/marginal, que caracteriza desde hace más de 500 años a la cultura popular americana. Y la música popular y el beber se inscriben tanto en los comportamientos oficiales como en los marginales. Por ello se justifica la utilidad epistemológica de auscultar la cultura popular para comprender parte del imaginario social de nuestro continente.

Si te aburres tanto como en noche de bodas, ¡evohé!
Si oyes rumor de naves y batir de olas,¡evohé!
(...)si al pasar lista a tu cuerpo te falta la cabeza ¡evohé!
Si se mueren solemnes tus últimas certezas ¡evohé!

(Evohé, Luis Pastor. España)

Un sorbo de buen vino vale más que el imperio
De este mundo; la tapa de un odre, que mil vidas,
Y el paño con que enjugas el vino de tus labios,
Más, en verdad, que mil mantos sacerdotales.

Más que el reino de Kaus, más aún que el imperio
De Thus, y más que el trono de Kobad, vale un sorbo
De vino. Vale más, cuando amanece el día,
El eructo de un beodo que el rezo de un hipócrita.

(Rubaiyat 24 - 25, Omar Khayyam)

Del análisis precedente se desprende que la polaridad sacro/profano es una peculiaridad del orden cultural europeo, el orden que culmina instalándose en América luego de la invasión. Las menciones hasta aquí realizadas sirven para ilustrar una polaridad latente en la cultura precristiana y que, con la consolidación histórica del cristianismo como dogma oficial, se jerarquiza en una visión proscriptora de la fiesta como desenfreno condenable, dando lugar a una visión hegemónica de la conducta social, la que de acuerdo con el canon cristiano deberá someterse a mortificación y sujeción del goce carnal, cánones que arribarán a América con los conquistadores y que definirán el status futuro del beber y el cantar en nuestro continente. Ello dará lugar, sin duda, a una contracultura marginal e incipiente que, defenestrada de los sitios de culto, convocará una bullente vida extraoficial cuyas manifestaciones discursivas es posible trazar desde la temprana Edad Media hasta nuestros días, con las esperables basculaciones, contradicciones y superposiciones de todo fenómeno social histórico y dinámico. Como ejemplo ilustrativo, puede citarse la taberna como sitio emblemático de la disipación y la liberación en la sociedad feudal europea. Es la época del surgimiento de los goliardos, o clerici vagantes, monjes vagabundos que tenían formación escolástica pero no habían conseguido parroquia propia donde oficiar y eran una especie de trashumantes letrados de vida asaz pecaminosa y gran arraigo entre el pueblo de villas y aldeas, donde solían entretener a la concurrencia de tabernas y posadas con sus poesías herejes, cantos profanos e historias subidas de color. A veces eran también estudiantes errantes que prodigaban su saber literario y noticioso a cambio de algún regalo o una comida. El apelativo "goliardos" aludía, según algunos especialistas, a una deformación de la expresión gens Goliae ("gente del Diablo"), por su carácter proscrito y hereje. Nosotros creemos que debe tenerse también en cuenta la etimología gueule ("garganta", en provenzal occitano), que alude a su proverbial gula e incansable desenfreno en la ingesta (Le Nouveau Larousse, ed. 1917). Resultan universalmente conocidos algunos de sus cantos insolentes:

Meum est propositum in taberna mori
Ubi vina proxima morientis ori
Tunc cantabunt laetius angelorum chori
Deus sit propitius isti potatori

(atribuido al Archipoeta, goliardo renano c.1130)

quiero morir en la taberna
donde un moribundo tiene el vino cerca
entonces alegres ángeles entonarán un clamor:
Dios sea clemente con este bebedor.

(traducción nuestra).

Especial notoriedad ha alcanzado el texto contenido en el codex Burana, cuyos fragmentos o carmina han sido modernamente musicalizados por Carl Orff (1895 - 1986):

In taberna quando sumus
(...)vivunt omnes sine meta
quamvis vivant mente leta...
cuando estamos en la taberna

vivimos todos sin límite
aunque esté la mente muerta...
(traducción nuestra)

Los trovadores medievales y los juglares ponen en circulación un género lírico menor, que alcanzaría un lugar permanente en la cultura popular de todos los tiempos posteriores: la canción popular, un híbrido poéticomusical que encabalga texto y melodía y que corresponde a las más arcaicas formas de poesía oral. Las trovas provenzales inauguran una forma de expresión que circula con profusión desde entonces, y cuya tradición perdura desde su origen europeo hasta el siglo actual, a través de innumerables composiciones que, sin pretensiones pero de modo sostenido, contribuyen a ilustrar la evolución de ciertos discursos culturales temáticos, especialmente derivados de las primeras lenguas romances (cf. Muñoz-Hidalgo, 2003). Es así como desde el Romancero español, los troubadours franceses, los canzonieri italianos y toda la trova galaicoportuguesa, brota una corriente discursiva que llega con los invasores europeos y se enriquece paulatinamente en Latinoamérica, desde los tiempos coloniales hasta el surgimiento de los estados nacionales americanos, en el siglo XIX. Luego, el desarrollo de la industria cultural contribuirá masivamente a su divulgación hasta el presente, diversificándose los ritmos y subgéneros, en una eclosión cultural que ha llegado a hacer de la música latinoamericana uno de los hitos culturales verdaderamente significativos en la perspectiva identitaria. El estudio pormenorizado de este fenómeno desborda el propósito de este artículo y remitimos a la bibliografía especializada citada al final. Por ahora, nos abocaremos a ilustrar algunas de las numerosas alusiones al vino y al beber que se encuentran en el cancionero latinoamericano del siglo XX, procurando emplear ciertas categorías de análisis que nos permitan distinguir los diferentes usos temáticos del vino y las perspectivas del imaginario colectivo que puede construirse o inferirse a partir de los textos. De todos modos, se deja establecida (Muñoz-Hidalgo, 2003) la relación de continuidad que existe entre la música popular europea hasta el siglo XV y su réplica americana desde la conquista.

2. EL VINO EN LA CANCIÓN LATINOAMERICANA: DEL FOLCLORE RURAL AL CANTO URBANO

La revolución francesa había contribuido a entronizar los discursos marginales como manifestaciones con mayor legitimidad cultural. Ya la "Marsellesa" misma es una canción de marineros en juerga, y la actitud de insolencia que sus versos plantean se entronca con el apetito reivindicativo de los independentistas americanos del siglo XIX. La canción popular, surgida en las quintas de recreo o en los cabildos, celebrando episodios bélicos, gestas populares o requiebros individuales, señala contenidos de liberación y expresividad que en numerosos casos constituyen una de las primeras expresiones públicas del afán libertario:

Alcemos nuestras voces
cantemos la esperanza
luchando por la alianza
de Patria y Libertad
Que el voto noble y santo
que pide una "Asamblea
Constituyente" sea
el canto popular...

(Himno de La constituyente: Máñil l858. Chile).

Esta noción de la libertad como desprendimiento respecto de las sujeciones constituye una forma de protoconciencia de clase (Demicheli, 1988), que en el folclore tradicional iría cobrando forma en el canto a las formas de resistencia personal, que los poetas populares del siglo XIX recogerían en diversas composiciones. Mas lo que aquí resulta más decidor es la construcción progresiva de una noción del vino como instancia acompañadora tanto de la penuria como del goce, en una consubstanciación cotidiana que estaría armonizando la contradicción discutida anteriormente acerca del paradigma cristiano. En un extremo de la polaridad, el vino aparece como vehículo del alivio y resulta, por lo tanto, funcional a la perpetuación del statu quo:

Esta noche me emborracho bien
Me mamo bien mamao
Pa' no pensar...

(Esta noche me emborracho: E. Santos Discépolo. Argentina)

En el otro extremo, el vino es incitante de la rebelión y provocador de conflictos:

Me dicen "El Encopao"...
Y no es mentira que ando mal rumbeao(...)
Me llaman "El Encopao"...
Pero conmigo nadie va' jugar
Porque los hombres se encuentran,
Y entones, cara a cara,
Hay que corajear...

(El Encopao: Enrique Dizeo. Argentina)

3. EL ALCOHOL EN EL IMAGINARIO CANTADO. PRINCIPALES VARIANTES DISCURSIVAS

Las clasificaciones tradicionales que se han empleado para el estudio del cancionero popular tienen como referente principal el estudio del Romancero Tradicional, y particularmente las categorías clásicas empleadas por Menéndez Pidal han sido profusamente utilizadas, con más o menos variaciones, para adaptarlas al estudio de la canción latinoamericana. Así, Vicente T. Mendoza (1939) en su "El romance español y el corrido mexicano. Estudio comparativo", utiliza categorías semejantes con algunas incorporaciones: de revolucionarios, de batallas, de amores en guerra.

Del mismo modo, Oreste Plath (1973), Gilberto Vélez (1994) y Luis Santullano (1955) emplean categorías equivalentes. No obstante, tales clasificaciones poseen utilidad descriptiva, pero no permiten un análisis ulterior del corpus. Por ello, hemos empleado un criterio analítico complementario que permita, al cruzarse con la clasificación tradicional, afinar el análisis del conjunto para distinguir variantes discursivas más específicas. El concepto operacionalizado es el de "actitud", definido como:

"la predisposición aprendida para reaccionar de un modo consistentemente favorable o desfavorable respecto de un objeto social dado" (Fischbein, 1976).

Con este criterio, puede clasificarse, dentro de la categoría tradicional canciones acerca del vino y los bebedores , algunas subcategorías que dicen relación con la "actitud del hablante" respecto del tema principal. Esta actitud puede ser descrita como la posición adoptada por el sujeto enunciador del discurso cuando se refiere al tema. Dicha posición constituye una afirmación lingüística acerca del vino y los bebedores, manifiesta en el texto de la canción, y que equivale a una evaluación respecto del referente.

Al revisar el voluminoso cancionero del continente, aparecen centenares de menciones situacionales, con diversos grados de originalidad. Para estas numerosas afirmaciones, las categorías con perfil más definido y frecuente son las siguientes:

a) el vino como celebración,
b) el vino como evasión
c) el vino como lamentación
d) el vino como problematización
e) el vino como reflexión.

Las categorías enunciadas no son casuales: corresponden a la concordancia lingüística que cabe establecer para los diversos efectos psíquicos que el alcohol tiene sobre las personas, de acuerdo con la psicofisiología del consumo (cf. López, 2001). Estos efectos son:

a) la euforia (aludiendo a la desinhibición conductual que el consumo de alcohol puede producir en una primera etapa);
b) el embotamiento perceptivo y la disminución de los reflejos, favoreciendo la pérdida gradual de lucidez de conciencia;
c) la melancolía y la exacerbación de los estados depresivos por disminución del control cortical sobre la conducta junto con las vivencias de autodepreciación;
d) el desencadenamiento de conductas agresivas y de descontrol emocional agudo por efecto de la intoxicación cerebral y
e) las vivencias displacenteras posteriores al episodio de intoxicación, acompañadas tanto de malestar físico como de rumiación psíquica.

3.a. El vino como celebración

Si Dios hubiese hecho
De vino el mar
Yo me volviese pato

Para nadar

Ésta es la pipa
Bebamos más
Que ante jugo tan sabroso
Mi gaznate es un brocal

(Brindis de Marina: Cancionero Náutico de la Escuela Naval de Chile)

Por ser la euforia y la desinhibición dos de las consecuencias más inmediatas del consumo alcohólico, su aparición en el discurso popular suele ser de las más frecuentes. Aquí, el vino es vivido como instancia liberadora de las tensiones y como inductor de vivencias placenteras de marcado carácter comunitario y orgiástico a la vez. Los brindis colectivos menudean, y suelen acompañarse de alegres bravatas personales o sentimientos de expansión alegre, muchas veces de marcado carácter humorístico:

Anoche de pura curda
Me fui a meter a un velorio
Cómo sería mi cura
que creí que era casorio
me salió a atender la viuda
toda vestida de negro
la casa estaba re oscura
la confundí con el suegro
el casamiento pa' raro
estaba todos llorando
cuando yo saqué el regalo
se anduvieron enojando
yo no soy naíta' e leso
pero me dio mala espina
el ver al novio tan tieso
metío en una vitrina
me fueron entrando dudas
nadie bailó chacarera
cuando fui a sacar la viuda
querían echarme pa' fuera
después cuando vi las velas
me di cuenta de mi engaño
así que abracé a la viuda
gritando ¡feliz cumpleaños!

(Chacarera del velorio: D.R. Argentina)

Adviértase que en el tema se conjugan varios tópicos de la cultura marginal: la parodia de los ritos burgueses, la descontextualización de las formalidades sociales (el protagonista despliega conductas amables pero, fuera de contexto, resultan ofensivas), la reducción al absurdo de los signos culturales convencionales. El sentido del humor suele ser una forma de moratoria, que permite la crítica social mediante un discurso oblicuo que en última instancia, puede ser negado como mero "deliquio de borracho". Si al borracho se le considera interdicto, sus dichos no pueden ser tomados en serio, lo que le da una especie de licencia al autor de un texto para emplear la ironía más cáustica arropándola en el discurso de la embriaguez como recurso parabólico.

El día que yo muera quiero un velorio
Con mistela empanadas blanco y tintolio
Que mi familia cante bailen los invitados
Y en la parrilla humeen ricos asados
(...)yo me estaré riendo bajo mi sepultura
por las cosas que diga el señor cura

(El velorio: Nano Parra. Chile)

Miren qué diablo el vinacho
Hecho con agua y romero
Se me sube a la cabeza
Como si fuera sombrero...

(Cuartetas por diversión: Ángel Parra. Chile)

Puede generalizarse diciendo que el tópico principal es el de alegría, aunque sin duda se aprecian numerosos guiños de crítica social, especialmente a las instituciones oficiales del poder o la cultura. En este sentido, cabe afirmar que estos temas representan una forma de catarsis, lo que les presta un marcado, aunque colateral, carácter reivindicatorio.

3.b. El vino como evasión

El olvido y la melancolía son lugares comunes en gran parte de la lírica popular, costumbrista y tradicional. En estos temas el beber aparece asociado a la necesidad de superar el dolor, especialmente el dolor individual.

Noche de ronda, qué triste pasas
Qué triste cruzas por mi balcón;
Noche de ronda, cómo me hieres,
Cómo lastimas mi corazón.

(Noche de Ronda: Agustín Lara. México)

A diferencia del clamor orgiástico ejemplificado en el apartado anterior, en esta categoría predominan las experiencias más íntimas, en concordancia con el ensimismamiento etílico del bebedor. De su mayor o menor grado de lucidez intelectual, su estro y su talento, pueden resultar piezas antológicas de la lírica popular, tanto por su valor poético como por su condición de vehículo de identificación para miles de oyentes que participan del sentimiento hipostasiado en el texto:

Rara, como encendida
Te hallé bebiendo
Linda y fatal
Bebías
Y en el fragor del champán
Loca reías
Por no llorar(...)
Esta noche amiga mía
El alcohol nos ha embriagado
Qué me importa que se rían
Y nos llamen los mareados
(...)esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más...

(Los mareados: Enrique Cadícamo. Argentina)

Yo bebo de la copa que me invitas
Y canto mi canción enamorada
Ya lo ves, no parece despedida
Si no una más de las noches encantadas.

(A dónde vas: Tito Fernández. Chile)

Ya hizo un año
Que lloraba noche y día
Ya hizo un año y sin embargo
hoy te lloro todavía
ya hizo un año
que me emborraché tres días
ya hizo un año y sin embargo
me emborracho todavía.

(Voy de gallo: Ramiro Hernández. México)

no se haga de rogar patita y sírvase otro trago
que aquí entre copa y copa le quiero hacer saber
por qué yo estoy tan triste tan solo y amargado
que hasta las remacetas hoy me quiero poner...

(Yo la quería, patita. D.R. Perú)

3.c. El vino como lamentación

Más allá del beber como olvidanza, está la vivencia del vino como estupefacción frente al dolor. Se trata de una dimensión honda de desgarramiento, donde el acto de beber parece convocar numerosos fantasmas interiores del hablante, con la consiguiente pérdida total de la alegría y de la bravata iniciales. Aquí el vino parece ser consubstancial a la tristeza misma, en una suerte de identificación y prosopopeya que personifican en el vino, por proyección, estados íntimos del sujeto.

Por qué muchacha no apuras el vino
Al vino no lo vence ni la muerte
Vamos muchacha apuremos el vino
Al vino no lo vence ni la muerte.

(Tristezas del porqué: Horacio Guarany. Argentina)

cerrame el ventanal, que quema el sol
su lento caracol de sueño...
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?

(La última curda: Cátulo Castillo. Argentina)

La vivencia así descrita consigue una dimensión existencial de alcance más universalista, y suele, en este nivel, hallarse los textos con mayor valor literario, en parte por el estado de transporte emocional del autor y en parte por el mayor uso de tropos y giros ilustrados.

La vida es un vino amargo
Dulce jarra compartida
Que los que nadan pa'dentro
Se ahogan solito en la vida

(Volver en vino: Horacio Guarany. Argentina)

3.d. El vino como problematización

El descontrol conductual y el efecto estupefaciente del vino son dos factores históricamente problemáticos, que han sido recurrentemente esgrimidos como argumento para los intentos de control social y hasta de represión política o religiosa. Es un hecho que el alcoholismo es una condición indeseable en una sociedad por constituir una enfermedad de difícil tratamiento, especialmente cuando hay tantos factores en la misma cultura que suelen proporcionar argumentos y oportunidades para el consumo. En la cultura popular estas tensiones se exacerban en parte porque el modo de vida de los marginales y de los miembros menos conspicuos o poderosos de la sociedad está sometido a varias y simultáneas formas de postergación social, dificultades de acceso a la salud y a la educación, y también porque sus condiciones materiales de vida suelen ser más duras y difíciles de soportar. En todos estos innumerables casos, el alcohol, a través de los mecanismos anteriormente descritos, provee vías de resistencia o de alivio parcial, con lo que el círculo del consumo se hace cada vez más crónico. En este apartado nos abocaremos a ilustrar algunos textos emblemáticos del consumo problemático, según la perspectiva de diferentes hablantes, generalmente espontáneos - incluso payadores y repentistas-, por cuanto tiene de ilustrativo su discurso para mostrar una tensión y una contradicción social que no se han resuelto en siglos.

Así terminó la historia
De la Teresa Durán
Que asesinó a padre y madre
Por causa del catalán
Ya con esta me despido
Con sentimiento de veras
Fíjense en los resultados
Que dejan las borracheras.

(Corrido de Teresa Durán. Editado por E. Guerrero. México)

Sigan esta ley divina
Yo les digo la verdad
Y no me verruguen más
Pénriquecer las cantinas;
Conocen muy bien su ruina
No se vayan a cabriar,
Se pagan y van al bar
Hasta que quedan sin ná,
Si no reflexionan ná
Desnudos tendrán que andar.

(Contra el alcoholismo: Raimundo Navarro. Chile, circa 1930)

La copa que tú sostienes
En tus manos temblorosas,
lleva muda y silenciosa el veneno matador:
el líquido que contiene
y tú bebes en tu orgía, son lágrimas que algún día
vertirás en tu dolor.(...)
apártate y deja el vicio
no cedas, no te abandones,
es la hora que razones
y mires el porvenir.
Emplea todas tus fuerzas
Para apartarte tú mismo
De ese insondable abismo
Donde puedes sucumbir

(El alcoholismo: Andrés Cepeda. Argentina)

3.e. El vino como reflexión

Finalmente, está la dimensión reflexiva, que tiene como vehículo o motivo al vino, generalmente como una intelectualización a posteriori. Se trata de textos de un más alto nivel de ilustración, aunque en nuestra selección continúa tratándose de artistas populares para mantener la pertinencia del corpus elegido. Los tópicos suelen ir desde la crítica directa al alcoholismo hasta la interpelación admonitoria o la reflexión acabada. Los hay de diversas épocas, y nos parece interesante mostrar la diversidad de procedencia de los textos:

Las alamedas doradas
Alzan las flores del vino
Que sube gusto a tonada
Por el cielo sanjuanino
Vienen los gringos pensando
Que hacer el vino ya es irse
Pero el vino se hace sangre
Y no quiere despedirse...

(Sangre y vino: Jaime Dávalos. Argentina)

El vino puede sacar
Cosas que el hombre se calla
Que deberían salir
Cuando el hombre bebe agua.
Cosas que queman por dentro
Cosas que pudren el alma
De los que bajan los ojos
De los que esconden la cara
El vino entonces libera
La valentía encerrada
Y los disfraza de machos
Como por arte de magia
Y entonces son bravucones
Hasta que el vino se acaba
Pues del matón al cobarde
Sólo media la resaca...

(El vino: Alberto Cortez. Argentina).

La característica de estos textos está en que recogen y plantean juicios acerca del beber, señalándolo como problema social y humano. En este sentido, adoptan una perspectiva crítica que señala la contradicción intrínseca del fenómeno, el que oscila desde la liberación de los sentidos - y con ello una apología de la fiesta y el desenfreno- hasta el daño personal y la pérdida de la conciencia - constituyendo con ello una argumentación contra el consumo-. En resumen, cabe señalar la existencia de una polaridad actitudinal de aceptación- rechazo, aunque tales polos no se refieren a las mismas etapas del proceso de beber. En esta última distinción puede hallarse una conciliación razonable de ambas perspectivas, lo que permite establecer un continuum aceptación-rechazo que se orienta hacia las consecuencias del fenómeno mismo y sus magnitudes, en función de la variable placer-daño.

CONCLUSIONES

Analizado el corpus, surgen características ostensibles del imaginario cultural del que proceden las canciones estudiadas. Se trata de una forma estructurada de la cultura popular que resumimos con el nombre de "cultura huachaca".

El vocablo "huachaca" deriva del quechua "huajcha kay"= "ser pobre", idea que se vincula también con el sustantivo "huachacay", nombre que se aplica a un aguardiente de muy mala calidad que se obtiene por destilación casera en alambiques (Morales Pettorino, F.: Diccionario ejemplificado de chilenismos). De este modo, el surgimiento del vocablo posee una fuerte connotación valórica y peyorativa. Alude a formas de inferioridad, social, la una y material, la otra. En los ambientes populares de la cultura chilena, el término "huachaca" alude al bebedor inmoderado tanto como a sus circunstancias ambientales, y es la denominación genérica para los productos discursivos de esta subcultura. Existen cantores huachacas, canciones huachacas y hasta se han organizado encuentros artísticos nacionales denominados "cumbres huachacas" con un fuerte acento reivindicativo y alguna circulación comercial. Existen conjuntos artísticos como "Los Chileneros" que hacen cuecas de ambiente y cantan en la Vega Central de Santiago, o Lalo Parra y los Churichuri, que han grabado varios discos compactos que suelen clasificarse en la categoría de "folclore urbano". Las características del estilo huachaca en la canción son:

En lo musical, internacionalidad americana, con preferencia por valsecitos limeños, corridos y rancheras, boleros y tangos, junto al folclore chileno, especialmente si es de carácter picaresco. Suele ser coreado por todo el público, constituyendo un canto colectivo, y usa generalmente guitarra y acordeón, lo que le otorga una sonoridad distintiva.

En lo interpretativo, voces ásperas, sin refinamientos educados, cercanas al referente del público. Matiz constante de llanto en las canciones tristes, alegría chillona para el caso del baile. Es un modo estandarizado de canto, que se hace vehículo de identificación para el público: las emociones son denotadas abiertamente, lo que da a las canciones una alta tasa de legibilidad.

En el aspecto letrístico, textos básicos, sin pulimiento lírico, con estereotipos propios del machismo latinoamericano, acompañados de tópicos emotivos fuertes. La temática amorosa, picaresca y social es la tónica, en un todo acorde con el imaginario social infraurbano de su origen.

Además, es conocido el hecho de que los restos de la cultura precolombina, degradados o fragmentados (Galeano, 1988) perviven dificultosamente en el crisol sociocultural posterior, integrando allí lo indígena autóctono con lo europeo y con lo africano. En este sentido, el producto cultural que es Latinoamérica recibe la estructura europea pero la conforma también con contenidos aborígenes y estilos africanos. De allí deriva el sincretismo religioso, tanto como la poderosa fuerza expresiva de la cultura popular. Al decirse que, contemporáneamente, la cultura "huachaca" es una forma de mestizaje cultural con fuerte carácter identitario de afirmación de la cultura latinoamericana frente a la globalización, se implica lo siguiente:

a) el fuerte carácter identitario en la cultura huachaca deriva de sus contenidos temáticos completamente americanos tanto como de su uso exclusivo del idioma castellano y las lenguas indígenas, factor extremamente refractario a la internacionalización temática y lingüística propias de la globalización.

b) En el aspecto musical los ritmos son latinoamericanos y no hay afirmación nacionalista excluyente en sus temas, sino una suerte de internacionalismo americano. Principalmente es música de oír, cantar y corear, que suele animar los festejos en ceremonias populares y sitios públicos o amenizar el ambiente en garitos y cocinerías. Puede perfectamente ser situada entre las manifestaciones del paradigma dionisíaco, y del mismo modo como Dionisos-Baco es el dios del vino y la fiesta en la mitología grecorromana, el culto al vino, al carnaval y sus avatares emocionales y sociales es una dimensión constante en el discurso huachaca.

El presente artículo buscó destacar que el vino como componente social es un objeto cultural asociado al imaginario popular, capaz de constituir la verdadera cartografía sentimental de un continente que transita la modernidad con un discurso propio y que reedita el drama de su afirmación identitaria con referencias constantes a su propia realidad, tanto dolorosa como festiva. En las canciones del vino somos todos contados y recreados como sujetos en las letras, y en los ritmos, que evocan todas las zonas del continente, somos todos incluidos exhaustivamente como protagonistas del drama constante del amor, el deseo y el conflicto. Lo que la canción huachaca no posee en calidad literaria, ilustración o status, lo ejerce en capacidad activa de representación de la marginalidad. Supervivencia triunfal del mester de juglaría, por sobre persecución y postergaciones.

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