SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.68ESCALANDO LA MONTAÑA: DEREK PARFITSlavoj Zizek. Sobre la violencia, Seis reflexiones marginales índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista de filosofía

versión On-line ISSN 0718-4360

Rev. filos. vol.68  Santiago  2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-43602012000100014 

Revista de Filosofía
Volumen 68, (2012) 203 - 226

RESEÑAS

 

Ricardo Camargo. El Sublime Re-torno de la (Crítica de la) Ideología. De Platón a Žižek". Santiago: Metales Pesados, 2011. 289 pp.


Estamos sin duda en presencia de un libro excelente. De partida tiene la virtud de la claridad de exposición, lo que es especialmente importante en un libro que en buena parte trata de problemas de la epistemología desde Platón hasta Žižek. Respecto a su contenido, se trata de una exposición novedosa y creativa acerca del concepto de ideología y su evolución histórica, pero centrada en unos pocos temas fundamentales que le permiten mantener un foco claro y distintivo. Destaco aquí especialmente tres de sus conclusiones que comparto. Primero, su clara preferencia por un concepto de ideología de carácter negativo y crítico en la tradición iniciada por Marx. Segundo, su aceptación de que un concepto negativo, aun aquel diseñado dentro de la tradición post-estructuralista y postmarxista, no puede eludir completamente el supuesto de un conocimiento verdadero o no ideológico. Tercero, su convicción de que el concepto de ideología no solo se define en términos epistémicos sino también en términos funcionales, es decir, no basta la existencia de una distorsión o falsedad, esta tiene además que cumplir un rol legitimador o de ocultamiento con respecto a alguna forma de dominación u opresión.

El hilo conductor de este brillante trabajo está dado por lo que el autor llama "la condición de conocimiento verdadero", el supuesto básico que se supone estuvo en el origen de la producción teórica del concepto de ideología y cuyas posibilidades de mantención Camargo explora, en especial porque en nuestros tiempos, llamados por algunos "posmodernos" o "post-metafísicos", tal supuesto es rechazado como carente de todo valor. Se trata de que, desde un comienzo, al aludir a algo falso, errado o ilusorio, el reconocimiento de una categoría o pensamiento ideológico requirió un punto de apoyo, un estado no ideológico de conocimiento verdadero. Camargo explora el paso desde este supuesto en la filosofía y en la teoría clásica hasta el post-estructuralismo que lo rechaza y que, por lo tanto, pareciera restarle importancia al concepto de ideología, o por lo menos, pareciera imposibilitar la existencia misma de un concepto negativo o crítico de ideología.

De allí que la pregunta central que trata de resolver el libro es si, asumiendo este rechazo post-estructuralista y post-modernista a la "condición de conocimiento verdadero", es todavía posible mantener un concepto crítico de ideología. Para Camargo, el post-estructuralismo de Laclau y Žižek altera significativamente la manera como podría concebirse "la condición de conocimiento verdadero", pero no puede escapar completamente de ella: la sigue suponiendo. Para Laclau, ya no es posible una categoría trascendente que permita juzgar la falsedad del pensamiento ideológico, pero sí hay categorías contingentes, intentos temporalmente limitados en que las prácticas políticas que se enfrentan buscan imponer su hegemonía y logran fijar temporalmente ciertas identidades y significados, es decir, logran cierres o clausuras parciales. Pero esta sutura temporal no permite realmente la crítica ideológica del adversario, más bien la ideología está ahora ubicada en el intento mismo de un discurso hegemónico por presentarse como una clausura permanente y definitiva de la sociedad. En el caso de Žižek, la ideología no una ilusión sino que parte de la realidad, y se diferencia de lo no ideológico mediante una distinción al interior de la realidad de una dimensión "extra realidad", vacía, no simbolizada, que Žižek llama "lo real", que constituiría un núcleo no ideológico que, sin embargo, es distorsionado por la ideología.

Camargo cree que si se concibe a "lo real" como una noción ficticia de verdad universal sería posible resucitar la crítica de la ideología, pero no es fácil ver bien cómo la distinción de "lo real" opera en la práctica, de qué manera ayuda a distinguir lo ideológico de lo no ideológico en situaciones concretas. Porque, si bien parece eliminar la necesidad de un punto de apoyo arquimideano, externo a la realidad, de todos modos habrá alguien desde alguna perspectiva que designará los elementos que apuntan al carácter antagonista del sistema y fijará cuáles son esos elementos. Pero, ¿qué valida su acceso a lo real? Porque si bien lo real no es externo a la realidad, igual parece un lugar de acceso privilegiado. Una posible respuesta, siguiendo los lineamientos de Laclau, diría lo siguiente: lo que valida ese acceso es el haber logrado encarnar la representación de las demandas populares en una lucha hegemónica. Como lo real es un lugar vacío, puede ser ocupado por un proyecto particular que asume carácter universal temporalmente, es decir, que se ha hecho hegemónico. La verdad postulada por tal proyecto no tiene ni puede tener un carácter definitivo, pero sí es capaz de ocupar temporalmente el espacio de lo universal.

No estoy seguro de que Žižek aceptaría esta respuesta porque rechaza el tener que elegir entre la lucha de clases y las luchas plurales de múltiples identidades emergentes en un nuevo mundo de contingencia radical. Si la lucha de clases fuera una lucha más que debe aspirar a hacerse hegemónica, no habría mucho problema, pero Žižek parece querer darle un "rol estructurante clave" en el que "el Capital de algún modo 'limita' la deriva libre de los desplazamientos hegemónicos". Pero esta posición vuelve al marxismo y esencializa la lucha de clases, le da un privilegio epistemológico a la lucha contra el capitalismo. Lo que demuestra que aun dentro de este debate post-estructuralista, el marxismo continua teniendo una presencia importante.

Jorge Larraín
Universidad Alberto Hurtado
jlarrain@uahurtado.cl

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons