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RLA. Revista de lingüística teórica y aplicada

versión On-line ISSN 0718-4883

RLA vol.51 no.1 Concepción  2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-48832013000100008 

RLA, Revista de Lingüística Teórica y Aplicada, 51 (1), II Sem. 2013, pp. 153-179

 

ARTICULOS / ARTICLES

 

Procedimientos discursivos en la atribución del conocimiento en tesis de lingüística y filosofía en dos niveles académicos*

Discursive procedures of knowledge attribution in Linguistics and Philosophy theses in two academic degrees

 

RENÉ VENEGAS*
PAULINA MEZA GUZMÁN
**
JUAN MARTÍNEZ HINCAPIÉ***
* Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Valparaíso, Chile.rene.venegas@ucv.cl
** Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Valparaíso, Chile.paulinamezag@gmail.com
*** Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Valparaíso, Chile.juan.alegre@hotmail.com


RESUMEN

Diversos autores interesados en el ámbito de la escritura académica coinciden en el hecho de que la atribución del conocimiento hace referencia a la responsabilidad del contenido presentado, por lo que se le considera un indicador del posicionamiento que el autor hace en su escrito (Hyland, 2004a; Beke, 2008; Bolívar, Beke y Shiro, 2010). Así, el objetivo principal de este trabajo es comparar el modo cómo se realiza la función discursiva de la atribución del conocimiento en las tesis de licenciatura y magíster, en lingüística y en filosofía. Para llevar a cabo dicho objetivo, hemos utilizado dos categorías de análisis, esto es, la inscripción de la primera persona y la citación. La metodología utilizada para el análisis contempla una identificación y descripción de los mecanismos de atribución mencionados. El corpus está constituido por 20 tesis: 5 de cada disciplina y nivel (5 de licenciatura en lingüística, 5 de magíster en lingüística, 5 de licenciatura en filosofía y 5 de magíster en filosofía). Entre los principales resultados, es posible señalar que existen diferencias entre disciplinas y niveles en la forma cómo se lleva a cabo la atribución del conocimiento. Cabe destacar también el surgimiento de diversos subtipos de citas no descritos en otras investigaciones. En conclusión, es posible afirmar que las formas de construcción de conocimiento son distintas en cada comunidad discursiva, hecho que se instancia en la variación existente en la forma de atribución de conocimiento en el marco de un mismo género, a partir de la forma cómo el escritor se presenta a sí mismo y a otros autores en su trabajo.

Palabras clave: Tesis, atribución del conocimiento, citación, inscripción de la primera persona.


ABSTRACT

Several authors interested in the field of academic writing agree on the fact that the discursive process of attribution of knowledge refers to the responsibility of the content presented in the academic discourse. Consequently, the attribution of knowledge is evidence of the position of the author his/her writing (Hyland, 2004a; Beke, 2008; Bolívar, Beke y Shiro, 2010). Thus, the aim of this paper is to compare the discursive process of attribution of knowledge in undergraduate and master's theses in Linguistics and Philosophy. In order to accomplish this goal we have used two categories of analysis, namely, the use of the first person and use of citation. The methodology for the analysis considers the identification and description of the attribution mechanisms mentioned above. The corpus consists of 20 theses (5 BA in Linguistics, 5 Masters in Linguistics, 5 BA in Philosophy and 5 Masters in Philosophy). Among the main results, we may note that there are differences between disciplines and levels in the way authors carry out the attribution of knowledge. It is worth mentioning the emergence of various subtypes of cites which are not described in other investigations. In conclusion, we can state that the ways the author carries out the attribution of knowledge are different in each discourse community and even in a single genre within the same discourse community.

Keywords: Thesis, attribution of knowledge, citation, uses of first person in the discourse.


 

1. INTRODUCCIÓN

En el marco de la escritura académica, en los últimos años se ha incrementado considerablemente la cantidad de trabajos interesados en el estudio de los distintos géneros producidos por estudiantes (Bunton, 2002; Hyland, 2002; Carlino, 2005; Thompson, 2005; Samraj, 2008). En este contexto, diversos autores han estudiado, desde distintas miradas, cómo se posiciona el autor en sus escritos (Hyland, 2004a; Beke, 2008; Bolívar, Beke y Shiro, 2010; Meza y Martínez, 2011; Samraj, 2008), lo que se evidencia a través de los trabajos relacionados con las marcas lingüísticas del posicionamiento del autor (Bolívar, Beke y Shiro, 2010), con la forma cómo se establece la relación entre el escritor y el lector y las estrategias lingüísticas utilizadas (Hyland, 2005), y en la enseñanza y uso de diversos recursos lingüísticos que usa el autor para presentarse, ya sea objetiva o implicadamente (Montolío, 2000).

Si bien, tal como lo señalamos anteriormente, son muchos los trabajos en este ámbito, son casi inexistentes las investigaciones que se han enfocado en las Tesis de Grado, menos aún de magíster, y que se centren en la noción de atribución del conocimiento propuesta por Hyland (2004a). Nos interesa saber, entonces, cómo y en qué medida el escritor muestra presencia autorial en su trabajo y de qué manera posiciona a otros autores en su investigación. En este contexto, nuestro objetivo es comparar la función discursiva de la atribución del conocimiento en las tesis de lingüística y filosofía, en los niveles académicos de licenciatura y magíster. Para ello, realizamos una comparación en dos planos, esto es, entre disciplinas (lingüística y filosofía) y entre niveles académicos (licenciatura y magíster).

Para llevar adelante el objetivo propuesto hemos utilizado dos categorías lin-güístico-discursivas para dar cuenta de la atribución del conocimiento, a saber, el uso de citas para saber cómo se muestra a otros autores en el trabajo, y la inscripción de la primera persona a fin de conocer cómo el escritor crea presencia autorial. La evaluación de estos criterios nos permitió identificar las posibles semejanzas y diferencias asociadas al nivel académico y/o a la disciplina. En cuanto al orden seguido en este artículo, en primer lugar, y para introducirnos en el tema de estudio señalado, desarrollamos el marco teórico que sustenta el análisis, la presentación de resultados, discusión y conclusiones del estudio. Posteriormente, presentamos los resultados obtenidos del análisis de los textos de nuestro corpus; desarrollamos la discusión, poniendo en diálogo resultados y marco teórico, lo que nos posibilita llegar a las conclusiones que se presentan al final del artículo.

2. ESCRITURA ACADÉMICA

La escritura académica se define como el ejercicio de composición de textos escritos por parte de individuos que pertenecen al ámbito académico, y cuya principal audiencia son sujetos miembros de esta misma esfera (Carlino, 2005). En consecuencia, tanto la temática que se aborda en los textos de carácter académico como el registro en el que ellos se construyen tienen propiedades particulares que los hacen sustancialmente diferentes de otros géneros como, por ejemplo, la noticia o la columna de opinión (Pak-Tao, 2008).

Con todo esto, a través de la escritura académica, el escritor busca dar respuesta a las preguntas de investigación que surgen al interior de su campo profesional y que son del interés de investigadores, docentes y expertos de las áreas en cuestión.

Asimismo, la escritura académica constituye un conjunto de convenciones altamente formales presentes en diferentes géneros académicos como: la tesis, el artículo de investigación o el manual, entre otros (Parodi, Ibáñez y Venegas, 2010).

Por otra parte, una noción importante que tiene directa relación con la escritura académica es la de discurso académico. Bhatia (2002: 25) define dicha noción como: “a unified register in applied linguistic literature, especially in language teaching and learning”. El discurso académico, entonces, se desarrolla dentro de comunidades académicas universitarias a niveles de pregrado y postgrado con el fin de formar a los estudiantes en las prácticas discursivas propias de su disciplina (Bhatia, 2002). Tales prácticas se desarrollan de acuerdo a las tradiciones discursivas de su comunidad académica (Schlieben-Lange, 1983; Koch, 1997; Kabatek, 2001; Kayser, 2002), las que se manifiestan en los diferentes niveles lingüístico-discursivos (léxico, sintáctico, semántico, pragmático) de los diferentes géneros discursivos que utilizan para interactuar comunicativamente. En nuestro caso, entendemos que el género tesis es una de las instancias textuales-comunicativas más importantes que el estudiante tiene para acreditar el conocimiento propio de su comunidad, haciendo uso de las formas propias de las prácticas discursivas de su disciplina.

Otro concepto estrechamente relacionado con el de discurso académico, y a su vez con el de escritura académica es el de género, noción que ha sido trabajada por una gran cantidad de teóricos e investigadores. Una de las definiciones de género más recurrentes es la planteada por Swales (1990), para quien el género es un evento comunicativo que tiene propósitos identificados y definidos por los miembros de una comunidad académica o profesional determinada, quienes construyen sus géneros a partir de formas o contenidos particulares. En el apartado siguiente se describe el género tesis con mayor detalle.

3. LA TESIS

La práctica discursiva clave en el paso de la vida estudiantil universitaria a la académico-científica está constituida por la producción de la tesis de grado (Moyano, 2000; Bunton, 2002). A través de ella el escritor novato puede tener acceso a la comunidad discursiva y académica de su interés, lo que se logra en la medida en que se conjuguen al tiempo varios factores, uno de ellos, dominio de las estructuras retóricas de los textos que pertenecen a la disciplina o disciplinas propias de su área. Así, en dicha práctica discursiva de carácter evaluativo-acreditativo, quien opta a algún grado, ya sea de licenciatura, magíster o doctorado, presenta por escrito una investigación realizada acorde a las convenciones de su comunidad.

Koutsantoni (2006) describe este género a partir de la estrecha relación que posee con el artículo de investigación, reconociéndolos a ambos como géneros académicos. Así, para esta autora: “Both genres are produced at advanced stages of individuals' enculturation in disciplinary communities present original research aim to persuade the academic community to accept new knowledge claims” (Koutsan-toni, 2006: 19). Hyland (2004b), en otro sentido, define las tesis de grado a partir de un enfoque más social, señalando que: “The dissertation is a high stakes genre at the summit of a student's academic accomplishment. It is perhaps the most significant piece of writing that any student will ever do” (Hyland, 2004b: 134).

Para Moyano (2000) la tesis es un género discursivo cuya finalidad es informar y acreditar méritos, y su contenido son los resultados de un trabajo de investigación. Así, a través de la escritura de este género un individuo tienen la oportunidad, en caso de ser aprobado por la comunidad académica, de pasar de la vida universitaria estudiantil a la académica, y le permite, además, convertirse en miembro ingresante a la comunidad discursiva disciplinar. En este sentido, para que dicho paso le sea concedido, el escritor de una tesis necesita crear presencia autorial en su trabajo y demostrar que conoce a otros autores, esto, inscribiéndose a sí mismo y también a otros autores en su trabajo. Esto último es lo que se ha denominado atribución del conocimiento (Swales, 1990; Hyland, 2004a).

4. LA ATRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO

La atribución del conocimiento es un rasgo que distingue al género artículo de investigación científica y a otros géneros académicos (Swales, 1990; Hyland, 2005; Sabaj y Páez, 2011). Dicho concepto hace referencia a la responsabilidad del contenido presentado, ya sea a la propia voz del escritor-investigador o a las voces de otros autores que este escritor-investigador ha traído a su texto. Así, este procedimiento discursivo da cuenta de que los escritores recurren a diversas opciones lingüísticas y discursivas para ostentar conocimiento, a pesar de que los géneros académicos científicos han sido tradicionalmente presentados como objetivos y neutrales (Kaiser, 2002; Beke, 2008). De acuerdo con Bolívar, Beke y Shiro (2010), la decisión que toman los escritores para seleccionar una u otra voz obedece “por un lado, a la necesidad de dejar explícito el grado de certeza de la información reportada, y por el otro, a la necesidad de manifestar cuán comprometidos están con esta información, cuál es su posición y cómo la evalúan” (Bolívar, Beke y Shiro, 2010: 109).

Ahora bien, la atribución del conocimiento se puede identificar por medio de dos mecanismos discursivos, a saber, la citación, por una parte, para indagar en las otras voces que incluye el escritor-investigador con el objetivo de presentar su contribución al conocimiento como parte de un diálogo disciplinar continuo mediante una selección de referencias a investigaciones previas; y, por otra, las marcas de primera persona que sirven para analizar cómo se incluye la voz propia en una investigación a fin de crear presencia autorial. A continuación desarrollamos estos dos tipos de recursos que nos permitirán describir la atribución del conocimiento en las tesis de lingüística y filosofía, en los grados de licenciatura y magíster.

4.1. Citación

De acuerdo con Reyes (1996: 9), la cita se define como “una representación lingüística de un objeto también lingüístico: otro texto. Esta representación puede ser total o parcial, fiel o aproximada”. Así, el grado de semejanza entre los dos textos, el reproducido y el que lo reproduce, depende de diversos factores, determinados por la intención comunicativa del hablante.

Varios autores coinciden en el rol fundamental que posee el uso de citas en la investigación científica. De hecho, se considera que la referencia al trabajo de otros autores es una de sus características centrales (Swales, 1990; Hyland, 2004a; Samraj, 2008; Sabaj y Páez, 2011). Para Hyland (2004a) la citación es una de las principales formas de realización de la escritura académica para atribuir contenido a otras fuentes, y su importancia reside en que “is central to the social context of persuasion as it can provide justification for arguments and demonstrate the novelty of one's position” (Hyland, 2004a: 20). A lo anterior agrega que la citación es un procedimiento de ratificación de lo dicho por el escritor, pues mediante ella los autores citados se convierten en una especie de justificadores, esto es “peers who provide the social justification which transforms beliefs into knowledge” (Hyland, 2004a: 20).

En cuanto a las funciones de este tipo de procedimiento discursivo, una de las más importantes es ayudar a definir el contexto específico del conocimiento o el problema al cual está aportando el trabajo realizado (Hyland, 2004a). A lo anterior, Beke (2008) agrega que el llamado de las voces de otros tiene tres funciones esenciales: a) mostrar cómo la información en el texto se ajusta a lo que los expertos ya conocen sobre el tema, b) contribuir a la línea de argumentación del escritor para fortalecer una idea y c) demostrar que se tiene conocimiento en determinada materia y que vale la pena leer el trabajo realizado. Esto se complementa con la idea de la misma autora al señalar que “desde el punto de vista pragmático, a través de las referencias y citas a otros autores, reforzamos nuestros argumentos a la vez que nos posicionamos como conocedores de la materia; justificamos la novedad de nuestra contribución a una narrativa más amplia sobre el tema que estamos investigando” (Beke, 2008:16). Por otra parte, desde el punto de vista retórico, las referencias y citas nos permiten contextualizar la investigación, y sirven de plataforma para sustentar la contribución al tema estudiado y a la disciplina.

Ahora bien, con respecto a la forma de las citas, todos los autores revisados coinciden en que existen diversos modos de realizar una cita, lo que deviene en distintas clasificaciones. Así, en este trabajo, dividimos estos procedimientos en dos grandes grupos. Por una parte, presentamos una clasificación de acuerdo a la forma cómo se incorporan las citas en el texto (citas directas e indirectas) y, por otra, una clasificación acorde a la presencia o ausencia del autor citado en la estructura sintáctico-semántica de la oración (citas integradas y citas no integradas). Cabe señalar que en la primera clasificación también se incluyen las citas encubiertas, sin embargo no las consideramos en este trabajo porque se requiere mucho conocimiento disciplinar para lograr identificarlas. De este modo, podemos encontrar, por ejemplo, citas integradas directas y citas integradas indirectas.

Cada uno de estos procedimientos los describimos en los subapartados siguientes.

4.1.1. Citas estilo directo e indirecto

Esta división entre citas directas e indirectas es una de las más utilizadas y estudiadas, y se conoce también como citas literales y no literales (Reyes, 1996; Calsamiglia y Tusón, 1999; Massi, 2005).

• Citas estilo directo: La inclusión de este tipo de cita mantiene dos situaciones de enunciación, puesto que supone una ruptura o discontinuidad entre el discurso de base (D1) y el discurso citado (D2), cuyos responsables son dos locutores distintos (Calsamiglia y Tusón, 1999). En la escritura, este tipo de cita, generalmente, se señala con dos puntos y comillas para indicar que se están reproduciendo las palabras de otra persona (o las propias), manteniéndolas de manera idéntica a cómo fueron pronunciadas o escritas (Reyes, 1996).

Santander (2002: 86) señala, con respecto a este tipo de procedimiento, que es el “tipo de comportamiento lingüístico que parece ciento por ciento objetivo”, en el sentido que no tiene la necesidad de seleccionar de un conjunto y porque mantiene la disociación entre el yo y el discurso. A lo anterior, agrega el mismo autor que este tipo de discurso consiste en la extracción y posterior inclusión de enunciados en un nuevo discurso que le sirve de marco al discurso ajeno. Además, al utilizar el discurso directo, el hablante no está simplemente reproduciendo un texto pronunciado por otros, sino que también está realizando un acto de habla de aserción, puesto que no se cita aquello que parezca irrelevante (Santander, 2002).

• Citas estilo indirecto: Son consideradas también como una forma de introducir un discurso en otro, pero en este caso se inscribe como un solo locutor que incorpora solamente un centro deíctico, utilizando, además, un relacionante introductor de la cita (Calsamiglia y Tusón, 1999). Asimismo, el discurso 2 se representa con marcas deícticas correspondientes al mismo locutor que el discurso 1, manteniendo solo una enunciación, lo que produce que las palabras narradas sufran algunos cambios, puesto que quien cita parafrasea el texto original, acomodándolo a su situación comunicativa. En este sentido, de acuerdo a Reyes (1996), al utilizar este tipo de cita el discurso original no puede recuperarse.

4.1.2. Citas integradas y no integradas

Swales (1990), en el marco de su modelo CARS, presenta la distinción entre Citas integradas y no integradas (Integral and Non Integral), distinción que han tomado diversos autores que se han interesado por los procedimientos de citación (Samraj, 2008; Beke, 2008; Hyland, 2004a; Sabaj y Páez, 2011). El uso de una u otra forma reflejaría “a decision to give greater emphasis to either the reported author or the reported message” (Hyland, 2004a: 23). De hecho, Weissberg y Buker (1990) utilizan los términos “autor prominente” para las Integradas e “información prominente” para las No Integradas.

• Citas integradas: Son aquellas en las que el autor citado aparece dentro de la oración de la referencia, esto es, la fuente citada cumple una función sintáctica en el texto donde ha sido citado (Swales, 1990). Para Thompson (2005), este tipo de cita se usa cuando se quiere poner el foco en el investigador, el texto citado o la investigacion citada. Beke aclara un poco más este tipo de cita concibiéndola como:

un reporte de investigación en el que el autor reportado se nombra dentro de la oración y tiene una función sintáctico-semántica. En efecto, el autor citado puede cumplir la función de sujeto del verbo en construcciones activas o pasivas, o bien estar incluido en un grupo nominal, un grupo preposicional o en un adjunto. En la cita, puede aparecer el nombre completo del autor con la fecha entre paréntesis (Beke, 2008).

Ejemplo: “Hyland (2004) señala que…”, “El discurso académico ha sido descrito por Hyland (2004)”.

• Citas no integradas: El nombre del autor citado aparece entre paréntesis o en una nota al pie, por lo que no cumple función sintáctica alguna en la oración en que se menciona (Swales, 1990). De acuerdo a Thompson, este tipo de cita se utiliza para enfatizar la proposición (por ejemplo, un hallazgo o concepto importante) y quitar importancia al autor o a la investigación. Ejemplo: “…es una de las principales características del discurso académico (Hyland, 2004)”.

Para Beke (2008), este tipo de cita tiene como función principal “atribuir a otro autor una proposición que el escritor del artículo puede señalar como verdadera o bien cuestionarla en su argumentación” (Beke, 2008:19). A lo anterior, agrega la autora que, al utilizar este tipo de citas, el autor-investigador, generalmente, intenta demostrar que no se compromete o no comparte el punto de vista presentado por el autor citado (Beke, 2008).

4.2. Inscripción de la persona

La inscripción de la persona se puede asir desde distintos punto de vista. Desde la teoría de la enunciación se ha señalado que el locutor se apropia del aparato formal de la lengua y enuncia su posición de locutor por medio de indicios específicos (Benveniste, 1999).

Desde la lingüística del texto, Calsamiglia y Tusón (1999:139) han afirmado que “el uso del yo en público deviene en un uso comprometido, arriesgado”. Por ello, existe la posibilidad de que el locutor no se muestre explícitamente y prefiera utilizar la primera persona en plural, de modo de incorporarse a un grupo, adquiriendo, así, la autoridad o legitimidad asociada a un colectivo. En otros casos, este ocultamiento del locutor se lleva un poco más allá con la utilización de la tercera persona o de las construcciones impersonales (Smiko, 1992; Benveniste, 1999; Calsamiglia y Tusón, 1999).

En el marco del discurso académico, para Hyland (2002) la representación del yo en la escritura académica es tan importante como el contenido que se expone, por ello, los autores muestran su autoridad haciendo evaluaciones y mostrando compromiso con sus ideas. Una de las manifestaciones más claras que revela esta autoridad son los pronombres de primera persona singular. Sin embargo, aunque esas manifestaciones son una poderosa estrategia retórica, no todos los autores se atreven a utilizarlas. En opinión de dicho autor, representarse a sí mismo en el propio trabajo es un elemento central para construir un perfil creíble como investigador, para influir en la audiencia. Es así que el uso de la primera persona permite a los autores enfatizar sus propias contribuciones, dando claridad a sus lectores sobre sus propios puntos de vista, por lo que la utilización de dicha forma gramatical es un medio poderoso para expresar identidad y autoridad, ambos puntos clave para lograr una escritura académica exitosa (Hyland, 2002).

Otras investigaciones desarrolladas en el marco del discurso académico han mostrado que los escritores de AIC utilizan la primera persona, principalmente, para plantear el objetivo o propósito del artículo, para bosquejar los procedimientos llevados a cabo y para realizar una afirmación de conocimiento (Kuo, 1999; Hyland, 2001; Harwood, 2005). Los escritores se posicionan con respecto al contenido que expresan, por lo que utilizan la primera persona cuando quieren mostrar una contribución individual a la comunidad, haciendo un llamado a ser considerados como miembros de ella (Hyland, 2001, 2002). Cherry (1988) concuerda con estos planteamientos al señalar que un sujeto se inscribe en su trabajo con dos funciones principales, una, ganar credibilidad representándose como un miembro competente de la disciplina, y otra, desplegar retóricamente cualidades personales de sujeto creíble y digno de confianza. En este sentido, las elecciones lingüísticas que hacen los escritores no sólo afectan el contenido conceptual, sino que también influyen en la impresión que dan a sus lectores (Hyland, 2001). En este trabajo nos interesa la inscripción del yo, a fin de determinar de qué manera y en qué medida los escritores de tesis utilizan la primera persona para mostrar presencia autorial en sus trabajos. Cabe señalar que, como bien se sabe, en la lengua inglesa la inscripción de la primera persona es identificable a través de las formas pronominales de sujeto exigidas por la lengua; para el español, sin embargo, existen muchas otras posibilidades (ver apartado 5.2) que deben considerarse al momento de un estudio de variación del discurso académico.

5. METODOLOGÍA

En este apartado detallamos la metodología de investigación seguida para llevar a cabo este estudio dentro de un enfoque cuantitativo con alcance descriptivo, explicitando diversos aspectos relevantes en este punto, a saber, objetivos, corpus y explicitación de los procedimientos de análisis.

En primera instancia hemos planteado como objetivo general comparar el proceso discursivo de la atribución del conocimiento en las tesis de lingüística y filosofía en los niveles académicos de licenciatura y magíster. Para alcanzar dicho objetivo identificamos y describimos en las tesis tanto los tipos de citas como las marcas de inscripción de primera persona. Posteriormente, con los resultados obtenidos del análisis de dichas categorías, comparamos la realización del proceso discursivo de la atribución del conocimiento en las disciplinas de lingüística y filosofía, en los niveles académicos de licenciatura y magíster.

5.1. Descripción del corpus

Nuestro corpus está constituido por veinte tesis (producidas entre los años 2000 y 2009), distribuidas de la siguiente forma: 5 de licenciatura en lingüística (64.763 palabras), 5 de magíster en lingüística (121.425 palabras), 5 de licenciatura en filosofía (85.284) y 5 de magíster en filosofía (176.571 palabras), que han sido seleccionadas al azar de un corpus mayor constituido por tesis de lingüística, filosofía, psicología y literatura, tanto de licenciatura como de magíster, realizadas en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Dichas tesis hacen parte del Corpus TFG-2010recogido en el marco del proyecto FONDECYT 1101039 (Ve-negas, 2010).

Es importante señalar que todas las tesis analizadas tienen como autor un solo estudiante, dato que resulta relevante para nuestros propósitos de análisis.

5.2. Procedimientos y herramienta de análisis

En primer lugar, es importante señalar que el análisis se aplicó en la totalidad de cada una de las tesis del corpus. Las categorías que permitieron dicho análisis son el uso de citas y la inscripción de la primera persona, las que nos posibilitaron efectuar la descripción del modo en que se posiciona el autor y cómo éste posiciona a otros en su trabajo.

La primera categoría de análisis señalada la hemos llevado a cabo manualmente, esto es, leyendo cada tesis e identificando en ellas el tipo de cita y el modo de realización de cada una de ellas. Por otro lado, para hacer el análisis de la segunda categoría propuesta hemos utilizado el apoyo de la herramienta computacional El Manchador de Textos (disponible en http://www.elv.cl/), la cual permite calcular y mostrar la frecuencia de aparición de una o más secuencias de rasgos lingüísticos en corpus digitalizados (Venegas, 2008). Así, hemos utilizado esta herramienta de dos formas, primero, identificando todas las desinencias verbales que indican el uso de la primera persona tanto singular como plural y, la segunda, reconociendo los pronombres y adjetivos correspondientes a dichas personas. Cabe señalar que para realizar la búsqueda hemos establecido seis secuencias, constituidas del siguiente modo:

•    Secuencia 1pronombre personal de primera persona singular en forma de dativo o acusativo (me).

•    Secuencia 2pronombre posesivo de primera persona en sus formas singular, plural, masculino y femenino (nuestro, nuestros, nuestras, nuestros)

•    Secuencia 3adjetivo posesivo en su forma apocopada, en singular y en plural (mi, mis).

•    Secuencia 4adjetivo posesivo en femenino y masculino (mío, mía).

•    Secuencia 5pronombre personal de primera persona singular (yo).

•    Secuencia 6pronombre personal de primera persona plural apocopado (nos).

A partir de todas estas categorías se realizó el análisis, que incluye la aplicación de pruebas estadísticas, que nos permite saber si las diferencias obtenidas son o no estadísticamente significativas.

6. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS

6.1. Análisis de la citación

Si bien se han clasificado las citas tanto en directas e indirectas como también en Integradas y No Integradas, en este estudio emergieron nuevos tipos de citas no descritos en otras investigaciones. Ahora bien, estas categorías emergentes las hemos denominado subtipos de citas ya que hacen parte de las clasificaciones ya descritas. Asimismo, es importante destacar el hecho de que en una disciplina surgieron subtipos de citas directas, mientras que en otra sólo tuvieron lugar los subtipos de indirectas (ver Gráficos 1 y 2). Dado que los subtipos de citas emergentes no han sido descritos en otras investigaciones, explicamos cada uno de ellos a continuación y ejemplificamos con casos encontrados en el corpus, señalando entre paréntesis el código de la tesis de donde ha sido tomada la cita que sirve de ejemplo.

Tabla I. Tipos de citas emergentes en filosofía.


La frecuencia de cada uno de estos subtipos en cada nivel académico se presenta en el siguiente gráfico:


Gráfico 1. Frecuencia de subtipos de citas directas en filosofía.

Cabe destacar que estos tipos de citas presentados anteriormente emergieron solamente de las tesis de filosofía, tanto de licenciatura como de magíster. Ahora bien, con respecto a cada uno de estos subtipos, es posible señalar, primero, que las CDI-Cl tienen una mayor ocurrencia en licenciatura que en magíster (14,92% vs. 8,88%), diferencia que, según el test Z de comparación de proporciones, resulta estadísticamente significativa (Z= 2,68; p=0,008). Este tipo de cita se utiliza como argumento para respaldar lo dicho, esto es, el texto se presenta tal como se encuentra en la obra original, manteniendo dos situaciones de enunciación. Por ello, tal como señala Santander (2002), la cita directa se considera ciento por ciento objetiva, por lo que existe una confianza total en atribuirle el conocimiento al autor que se cita, puesto que, tal como agrega este mismo autor, al utilizar el discurso directo, el hablante no está simplemente reproduciendo un texto pronunciado por otros, sino que también está realizando un acto de habla de aserción, ya que no se cita aquello que es considerado irrelevante.

Es pertinente aclarar que las ideas planteadas en el párrafo anterior no son uni-versalmente aplicables, pues se puede dar el caso que se cite de forma directa para contradecir lo planteado. Sin embargo, en nuestra investigación no se presentaron casos en los que éstas cumplieran la función de contradecir o criticar al autor o idea en cuestión. Cabe señalar también que en filosofía las citas directas tienden a no ser comentadas, es decir, lo dicho por otro autor no es complementado con la propia postura del autor de la tesis. A partir de lo anterior, podemos afirmar que en filosofía, al momento de argumentar en las tesis se depende más de las palabras del otro, y esta dependencia es mayor en licenciatura que en magíster. Esto se debe, tal vez, a que en licenciatura existe menor cantidad de conocimientos y menor autoridad para atribuirse el conocimiento a sí mismo.

En el caso de la CDI-Co, es utilizada cuando el autor de la tesis da a entender que el fragmento consignado en el cuerpo posee mayor relevancia que el que se ubica a pie de página. En este sentido, habría un grado de compromiso menor con lo dicho ya que, aunque los trae a su trabajo, no los integra en el cuerpo del trabajo. Asimismo, existe un predominio notable de este tipo de cita en magíster por sobre licenciatura (Z=20,874; p=0,00). Esto, en términos porcentuales es 77,85% frente a 4,47%, respectivamente. Es interesante señalar que si bien en ambos niveles académicos se presentan citas de gran extensión (hasta dos o tres páginas), en magíster existe la tendencia a segmentar dichas citas para poner el foco sólo en una parte, aquella que se consigna en el cuerpo del trabajo. Al respecto, creemos, que en magíster existe mayor rigor en la información que se selecciona para integrar el cuerpo del trabajo.

Con respecto a la CDI-Fu, es posible apreciar que su uso es notablemente mayor en licenciatura que en magíster (68,28% frente a 12,73%), marcándose una diferencia estadísticamente significativa (Z=17,454; p=0,00). Tal vez esto se debe a que en niveles académicos iniciales necesitan mayor apoyo del texto que es objeto de análisis, con lo cual se demuestra que el análisis hecho es adecuado y tiene sustento en la fuente citada. Creemos que el hecho de que este subtipo emerja sólo en filosofía se debe a que en dicha especialidad existe una tendencia a trabajar el pensamiento de un autor en particular, lo que es muy poco frecuente en lingüística.

La CDI-Pa no se presenta en magíster, por lo que podríamos atribuir su uso al menor conocimiento tanto del género tesis como de las formas de presentar las referencias, o bien a descuidos en la redacción del trabajo por parte de los estudiantes de licenciatura. De hecho, es interesante hacer notar que, de acuerdo a los datos presentados, en magíster este fenómeno no se presenta, puesto que en este nivel se supone que el investigador tiene mayor conocimiento de estos aspectos o está familiarizado con la escritura académica.

Otro de los subtipos emergentes es la CD-Aut, en la que no hay respaldo bibliográfico alguno (obra, año ni autor), lo que supone mayor conocimiento de la disciplina por parte del lector de la tesis. Así, por ejemplo, si nos encontramos con la cita “Pienso, luego existo” se debe saber que fue dicha por Descartes, en el año 1637, en su obra El discurso del método. El uso de este subtipo es muy bajo en ambos niveles académicos, no obstante, significativamente mayor en licenciatura (Z=6,35; p=0,0001).

Finalmente, consideramos las CDI-Ep, dado que es otra forma de atribuir conocimiento a otros. La ocurrencia de este tipo de cita directa es mínima, de hecho se presentó una vez en solo una tesis.

Este modelo emergente de citación en filosofía lo graficamos en el siguiente esquema:


Figura 1. Modelo emergente de citación en filosofía.

Por otro lado, es interesante destacar que en lingüística emergieron sólo subtipos de citas indirectas, en oposición a filosofía donde sólo encontramos subtipos de citas directas. Los subtipos encontrados en lingüística los definimos y ejemplificamos a continuación:

Tabla II. Tipos de citas emergentes en lingüística.

En la Figura 2 presentamos el modelo de citación emergente en lingüística:


Figura 2. Modelo emergente de citación en lingüística.

La ocurrencia de cada uno de los subtipos del modelo es la siguiente:

Gráfico 2. Comparación entre licenciatura y magíster en lingüística en cuanto a los subtipos de citas indirectas emergentes.

Un aspecto que se evidencia en el Gráfico 2 es que dos de las categorías emergentes tienen un porcentaje bajísimo de ocurrencia en licenciatura e inexistentes en magíster. Tal es el caso, por un lado, de la CII-Ab, detectada en tres oportunidades en una misma tesis de licenciatura; y, por otro lado, CII-Ac, caso que ocurre una vez en uno de los trabajos de licenciatura. Así, estos casos constituyen formas particulares de citación.

Por otro lado, advertimos que la CINI-Cl se utiliza más en magíster que en licenciatura (62,5% frente a 48,61%). Esta diferencia resulta estadísticamente significativa (Z=4,512; p=0,00). Es posible proponer, siguiendo los planteamientos de Swales (1990) y Sabaj y Páez (2011), que en magíster existe la tendencia a presentar menor compromiso o cercanía por parte del escritor con respecto al mensaje que se transmite en la cita. Del mismo modo, este tipo de cita indirecta, en comparación con los otros tipos emergentes, es el más utilizado en ambos niveles académicos, sin embargo, tal como hemos señalado, el porcentaje de uso aumenta en magíster. En otros términos, dentro de los tipos de citas indirectas, que son menos fuertes argumentativamente que las directas porque pasan por el filtro del investigador, se usan, en ambos niveles académicos, las de mayor fuerza argumentativa, pero el porcentaje de uso aumenta en magíster. Esto nos indica que, en lingüística, cuando el investigador acomoda una cita a su situación comunicativa para atribuir el conocimiento a otros, igualmente elige la que tenga mayor fuerza argumentativa para darle potencia a su trabajo (Ruiz, 2006; Krestel, 2007; Smirnova, 2009).

Otra categoría de cita identificada es la CII-C, que presenta una frecuencia, significativamente mayor (Z=2,062; p=0,039) en licenciatura que en magíster (41,81% frente a 35,47%), por lo que es posible afirmar, entonces, que en licenciatura el investigador prefiere no comprometerse con las otras voces presentadas, esto, tal vez, debido a un menor grado de conocimiento disciplinar que en ma-gíster. En este sentido, podríamos adelantar una conclusión que dice relación con que el autor inserta de manera no integrada en su trabajo aquellas voces a las que atribuye conocimiento, pero con las cuales no se compromete (Beke, 2008). Desde otro punto de vista, las citas no integradas se usan cuando se quiere dar mayor énfasis al mensaje más que al autor (Swales, 1990; Hyland, 2004a; Castelló, 2007; Gallardo, 2010). Ahora bien, al combinar ambas clasificaciones (Integradas y No integradas y directas e indirectas) se puede establecer un continuum en el que las CD Integradas evidencian mayor cercanía entre el autor del texto y la cita, mientras que, en el otro extremo, las CI No Integradas reflejan una mayor lejanía entre ellos (Sabaj y Páez, 2011).

El tipo CII-Ac es casi inexistente en magíster, de hecho se presenta solo en 4 ocasiones en solo una tesis. En el caso de licenciatura este número aumenta a 33 casos, y se presenta en 4 de las 5 tesis revisadas. De acuerdo a Bolívar, Beke y Shiro (2010:109), esto ocurre en aquellos casos en que “los autores citados forman parte del conocimiento compartido por los miembros de la comunidad discursiva”. No obstante, resulta extraño el hecho de que en licenciatura exista mayor confianza en el conocimiento compartido que en magíster, lo que podría deberse a que en niveles académicos menores los autores de tesis asumen un alto nivel de conocimientos por parte de sus lectores y evaluadores.

Por último, encontramos la categoría CII-An, donde existe una especie de doble paráfrasis, esto es, con respecto a la cita y al autor, ya que que se realiza una paráfrasis de la cita y del autor puesto que se sustituye su nombre por un referente. En consecuencia, esto refleja mayor manipulación de la cita por parte del escritor que hace uso de ella. Este tipo de inserción de la voz de otros ocurre seis veces más en magíster que en licenciatura.

Así, sobre la base del análisis de los Gráficos 1 y 2 es interesante reiterar que en lingüística emergieron subtipos de citas indirectas y no de directas, mientras que en filosofía ocurrió lo contrario, esto es, surgieron subtipos de directas y no de indirectas. Esto resulta interesante pues, tal como señalamos en nuestro sustento teórico, el escritor es quien decide cómo posiciona al otro y de qué manera incluye a quien atribuye el conocimiento, por lo que la pregunta que surge inmediatamente es ¿qué hace que los autores de una disciplina y comunidad discursiva determinada opten por atribuir el conocimiento a otro autor de una forma particular y los de otra comunidad discursiva lo hagan diferente?

En el Gráfico 3 sintetizamos la información comentada hasta ahora, a fin de visualizar los datos de manera más globalizada.


Gráfico 3. Comparación en el uso de citas directas e indirectas entre los niveles de licenciatura y magíster en lingüística y en filosofía.

Un primer aspecto que se deriva del análisis del Gráfico 3 es el hecho de que en filosofía en el nivel de licenciatura como en lingüística en ambos niveles predomina el uso de citas indirectas por sobre las directas, vale decir, mayoritariamente se atribuye el conocimiento a otros autores parafraseando lo dicho por ellos. Ahora bien, si observamos cada variable por separado, comenzando por la comparación entre niveles académicos, es posible advertir, en primer lugar, que en licenciatura en filosofía el número de citas indirectas casi dobla al de directas, en cambio, en magíster el porcentaje de uso es prácticamente igual, con una leve tendencia en favor del uso de citas directas. Esto se debe, tal vez, al tipo de trabajos realizados en filosofía, donde, generalmente, se estudia un autor en particular o tópicos tratados por éste, por lo que se necesita de la voz directa del autor citado.

Por su parte, en licenciatura en lingüística el uso de citas indirectas predomina por sobre las directas, cuya frecuencia de uso es bastante reducida (93,19% frente a 6,8%), diferencia que resulta estadísticamente significativa (Z=25,145; p=0,00). Esta predominancia disminuye mínimamente en magíster en lingüística, aunque la brecha sigue siendo muy amplia: 89,08% de uso de citas indirectas frente a un 91% de directas (diferencia estadísticamente significativa: Z=32,918; p=0,00). Esto nos indica que cada vez que un investigador atribuye el conocimiento a otro, adecua la cita a su propia situación comunicativa, a fin de mantener solo una enunciación, un centro deíctico y un locutor.

Ahora bien, en cuanto a la comparación entre disciplinas, advertimos que en ambas el uso de citas, incluyendo directas e indirectas, sobrepasa el doble de la cantidad de uso en magíster, pues si en filosofía el total de citas usadas en licenciatura es de 719, en magíster es de 1.456 (66,9%). De otro lado, en lingüística, si el total de citas en el nivel de licenciatura es de 426, en magíster es 889 (67,6%). Por tanto, se puede afirmar que en el nivel de magíster en ambas disciplinas existe un intento mayor por acreditar lo dicho trayendo al texto las voces de otros autores expertos en el tema tratado. Dicho de otro modo, la construcción de conocimiento disciplinar se apoya en los aportes de otros autores, atribuyendo el conocimiento a expertos más que al mismo investigador. En este orden, los autores citados actúan como justificadores (Hyland, 2004a), por tanto, al haber mayor justificación de expertos, mayor fuerza argumentativa posee la tesis mediante los denominados argumentos por autoridad (Perelman y Olbrechts-Tyteca, 1989; Hyland, 2004a; Toulmin, 2007). En nuestro caso, esta mayor fuerza argumentativa se presenta en lingüística mediante la atribución del conocimiento a otros. Si bien esto sucede en ambas disciplinas, existe una diferencia entre ellas y es que, en términos generales, en filosofía se consigna una cita pero no se comenta, por el contrario, en lingüística cada vez que se incluye una cita, ésta es comentada y puesta en relación con el trabajo mismo.

En este sentido consideramos que en lingüística no sólo se atribuye el conocimiento a otros como forma de darle fuerza argumentativa a los fundamentos propios, sin que también se interactúa discursivamente con el autor de la cita. Por consiguiente, en lingüística se evidencia construcción de conocimiento por parte de quien usa la cita apoyándose en ideas previas de otros autores.

En síntesis, es posible afirmar que las diversas formas de citación permiten diferenciar los distintos modos de construir y comunicar el conocimiento en las distintas comunidades disciplinarias. Asimismo, si bien la elección de uno u otro tipo de forma de citar depende de los propósitos retóricos de cada autor (Thompson, 2005), a partir de nuestros resultados podemos afirmar que dichos propósitos son compartidos al interior de una disciplina, esto es, existen prácticas textuales comunes dentro de un mismo contexto de producción.

6.2. Inscripción de la persona

A continuación, apoyados en el Gráfico 4, iniciamos el análisis de la inscripción de la persona mediante desinencias verbales, pronombre y adjetivos propios de la primera persona gramatical. Esto nos permitirá completar nuestra descripción de la atribución del conocimiento en filosofía y lingüística, en los niveles académicos propuestos.


Gráfico 4. Uso de primera persona en licenciatura y magíster en lingüística y filosofía.

A partir del Gráfico 4 podemos señalar que, en primer lugar, en lo que respecta a las desinencias verbales de primera persona, en todas las disciplinas predomina el uso de formas verbales en primera persona plural, lo que indica, de acuerdo a la literatura revisada (Bolívar, Beke y Shiro, 2010; Montolío, 2000), que existe una búsqueda de apoyo del autor en la comunidad científica a la que pertenece. En otras palabras, el investigador intenta demostrar que hay otros investigadores que dirían lo mismo que él. Cada vez que el investigador desea atribuirse el conocimiento no arriesga ni compromete su imagen personal, utilizando formas verbales de primera persona singular, sino que se incorpora en un grupo, buscando en él el apoyo requerido para comprometerse, pues al utilizar esta forma verbal busca legitimación por parte de un grupo de expertos. Cabe recodar que cada una de las tesis que se analizaron pertenece a un solo autor. Por otra parte, resulta enri-quecedor señalar, con respecto a las formas verbales utilizadas en primera persona plural, que ellas aparecen más a menudo en las definiciones de conceptos: “entendemos”, “hacemos referencia”, entre otros. También aparecen en los casos en los que se hace referencia a interpretar o comprender ciertos aspectos: “reconocemos”; en otros casos, estas formas verbales estructuran el texto y los procedimientos a seguir: “describiremos”, “analizaremos”, entre otros. Si se observa en detalle, todos estos conceptos son acciones que el propio investigador realizará, por lo que tendría todo el derecho de utilizar la primera persona singular, sin embargo, no lo hace y prefiere utilizar una primera persona plural para proteger su imagen y apoyarse en su comunidad de expertos, tal como anotamos antes y de esta manera obtener mayor crédito en sus argumentos (Hyland, 2001).

Con respecto al uso de las formas verbales de primera persona singular, que son indicadoras de la atribución del conocimiento a sí mismo, los datos demuestran que tiene una ocurrencia de uso bajísima en ambos niveles y disciplinas. La utilización de esta persona en público tiene un uso comprometido y, por tanto, arriesgado, por lo que los autores pocas veces hacen uso de formas verbales de este tipo, prefieren no exponer ni menos comprometer su imagen como investigadores (Calsamiglia y Tusón, 1999). Esto se debe, probablemente, a que no se sienten con la autoridad de hacerlo o, simplemente, por privilegiar la objetividad antes que la atribución del conocimiento a sí mismo.

Otro aspecto que salta a la vista es el hecho de que el uso de la primera persona singular es notablemente mayor en filosofía que en lingüística, donde la atribución del conocimiento al propio autor es casi inexistente. En este sentido, si bien el porcentaje de uso de formas verbales en primera persona es bajísimo en ambas disciplinas, en proporción, los autores de las tesis de filosofía arriesgan y exponen mucho más su imagen que los de lingüística. Así, en licenciatura la diferencia es de 8,78% en filosofía frente a 1,24% en lingüística, diferencia estadísticamente significativa (Z=74,52; p=0,00); mientras que en magíster es de 12,64% en filosofía frente a 4,3% en lingüística, variación que también resulta estadísticamente significativa, de acuerdo al test Z (Z=82,75; p=0,00). Esto indica que los autores de filosofía se comprometen mucho más en su imagen de investigadores atribuyéndose conocimiento a sí mismos. Más aun, es interesante anotar que los autores se atribuyen el conocimiento a sí mismos mucho más en licenciatura que en ma-gíster. Esto se opone a los resultados de investigaciones anteriores (Samraj, 2008) que señalan que a mayor nivel académico, mayor atribución del conocimiento a sí mismo.

Entre las categorías de primera persona, la más utilizada en ambas disciplinas y niveles académicos es la secuencia 6, a saber, el pronombre personal de primera persona plural apocopado: nos. Esto indica, primero, que en todas las tesis analizadas se busca la objetividad en la presentación de los datos, y, en segundo lugar, se busca el apoyo de la comunidad científica a la que pertenece el autor-investigador. Es interesante hacer notar también que en magíster en lingüística existe ausencia total de la mitad de las secuencias indicadoras de primera persona, lo que nos indica que mientras más se avanza en niveles académicos en esta disciplina, aumenta la opción por la objetividad más que por la inclusión de la propia voz y la atribución del conocimiento a sí mismo.

Además, se confirma que existe mayor uso de la primera persona en filosofía frente a lingüística, ideas que ya comentamos previamente en el análisis de las formas verbales en dichas personas.

Para cerrar el análisis y discusión de resultados, sostenemos que los datos aquí presentados nos corroboran que existe un patrón común en las dos disciplinas y los dos niveles académicos analizados.

7. CONCLUSIONES

Una primera conclusión a la que llegamos es que en cada comunidad discursiva de las ciencias sociales y humanas se evidencia variación estadística en el género tesis de grado, en la forma de atribución de conocimiento, a partir del uso de las citas. Esto se condice con lo señalado por Beke (2008), en cuanto a que los escritores recurren a diversas opciones lingüísticas y discursivas para posicionar su conocimiento frente a una comunidad discursiva dada. Así, por ejemplo, en filosofía emergió una variedad de subtipos de citas directas, no así en lingüística, disciplina en la que, por el contrario, hallamos varios tipos de citas indirectas. No obstante las diferencias encontradas en el uso de las citas, también se evidencian semejanzas en la realización de la atribución del conocimiento. Por ejemplo, destacamos el hecho de que en todas ellas la atribución del conocimiento no se enfoca en el investigador mismo, sino que, por el contrario, el escritor posiciona mucho más el conocimiento y voces de otros por sobre la propia. Esta afirmación es confirmada por los datos obtenidos del análisis en las dos disciplinas y se justifica en la medida en que los autores-investigadores que se encuentran a nivel de magíster tienen mayor conciencia de las funciones del reporte de las voces de otros, por lo que utilizan ese conocimiento a su favor. Una de estas funciones tiene relación con el uso de los argumentos por autoridad cuyo propósito primordial es darle solidez a los resultados alcanzados en la investigación. Así, por ejemplo, por medio del uso de citas el autor demuestra conocimiento del tema y de qué han dicho otros al respecto, por lo que acreditan un bagaje de conocimientos mayor a nivel de magíster que en licenciatura. De igual manera, el empleo de citas fortalece su investigación, pues mediante ellas se ponen de manifiesto teorías que sirven de apoyo a sus resultados.

Otro aspecto que es importante destacar es el hecho de que los investigadores-tesistas no sólo hacen uso de la citación para demostrar conocimiento del tema sino que hacen uso de esta función discursiva para construir conocimiento. Esto sucede específicamente en lingüística, puesto que el investigador hace uso de la citación y comenta su contenido, con lo cual se destaca la fuerza argumentativa que las citas puedan tener.

La emergencia de categorías de citas es, a nuestro juicio, un resultado relevante, ya que nos permite entregar resultados previamente desconocidos. Esto se evidencia, por ejemplo, en la disciplina de filosofía. En el estudio de Samraj (2008), la autora señaló que en filosofía la atribución del conocimiento era casi en su totalidad hacia el autor-investigador, pues las tesis analizadas tenían una mínima o casi nula cantidad de citas. Consideramos que esta conclusión se debe a que la autora mencionada decidió no contemplar las citas que en nuestro trabajo hemos denominado Cita Integrada Fuente, por el hecho de constituir el objeto mismo de investigación. Sin embargo, al considerar nosotros esta categoría, los resultados, tal como lo hemos demostrado previamente en nuestro análisis, han cambiado considerablemente.

En relación con la inscripción de la primera persona, en general se hace uso de la primera persona del plural por sobre la del singular, con lo cual se constata la preferencia que tiene el autor-investigador por dar cuenta del conocimiento en el marco de un grupo, cuya función primordial es legitimar los resultados que se presentan. En otras palabras, el autor no se atribuye exclusivamente el conocimiento a sí mismo sino que lo atribuye a un grupo del cual se hace parte y que acredita dicho conocimiento. De lo anterior se sigue que el autor, tanto en filosofía como en lingüística, se compromete directamente menos con el conocimiento que transmiten; su postura frente a la atribución del conocimiento no es asumida individualmente sino desde una perspectiva de grupo.

El autor en filosofía muestra una mayor tendencia a expresar la atribución del conocimiento desde la perspectiva de la primera persona en comparación con el autor en lingüística. En este sentido, se puede afirmar que en filosofía se presenta mayor subjetividad que en lingüística, puesto que el autor de aquella disciplina tiende a dar a conocer sus teorías, planteamientos y resultados desde una perspectiva personal o como un individuo perteneciente a un grupo avalado por la comunidad discursiva.

En síntesis, los escritores de tesis recurren a diversas opciones discursivas para construir conocimiento disciplinar y para persuadir a sus lectores de la validez y aceptación de su trabajo.

La presente investigación constituye un aporte a la lingüística y, particularmente, al análisis del discurso puesto que, tal como señalamos al inicio de este trabajo, no existen avances significativos en el estudio del género aquí analizado, y los estudios existentes, como el de Samraj (2008), por ejemplo, se han centrado en el posicionamiento del autor solo en las introducciones de las tesis. Por otro lado, en otros casos, como la investigación de Bolívar, Beke y Shiro (2010), se describe este posicionamiento, pero en otro género diferente a la tesis: el artículo de investigación científica. Si bien el análisis de la inscripción de la persona ha sido un poco más estudiado, no había sido investigado como mecanismo indicador de atribución de conocimiento en el contexto del discurso académico.

Entre las proyecciones que tiene la presente investigación se encuentra, por una parte, el estudio y análisis de la proporción existente entre la extensión de las citas utilizadas y la extensión de la tesis, puesto que, tras la lectura de las tesis, advertimos que gran parte de las tesis de filosofía, en ambos niveles académicos, está dada por la gran cantidad de citas utilizadas, que en algunos casos ocupan una o más páginas. Por otra parte, es importante triangular nuestros resultados con entrevistas a estudiantes y profesores guías (mentores), con el fin de saber, por ejemplo, si los subtipos de citas emergentes con bajísimo porcentaje de ocurrencia se debe a un desconocimiento del estudiante, a un error de redacción, o si efectivamente es un uso de la comunidad discursiva a la que pertenecen. En este trabajo hemos adoptado una postura meramente descriptivista, sin embargo, si los resultados fuesen considerados para alguna aplicación didáctica se debe indagar si la aparición de ciertos subtipos son aceptados o no por la comunidad disciplinar. En este mismo sentido, cabe afirmar que cualquier aplicación didáctica relativa a la escritura de tesis tiene en este estudio un material de gran valor que permite considerar las diferencias disciplinares aquí señaladas.

 

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Recibido: 11.10.2012. Aceptado: 09.03.2013.

*  Esta investigación está inserta en el proyecto FONDECYT 1101039 “Caracterización del macro-género trabajo final de grado en licenciatura y magíster: Desde los patrones léxico-gramaticales y retórico-estructurales al andamiaje de la escritura académica”.

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