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Polis (Santiago)

versión On-line ISSN 0718-6568

Polis vol.11 no.32 Santiago ago. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0718-65682012000200021 

Polis, Revista de la Universidad Bolivariana, Volumen 11, Nº 32, 2012, p. 441-459

PROPUESTAS Y AVANCES DE INGESTIGACIÓN

 

Fundamentalismo y pentecostalismo como expresión de religiosidades antagónicas, y un significativo lazo en común*

Fundamentalism and pentecostalism as an expression of antagonistic religiosity, and a significant common bond

Fundamentalismo e Pentecostalismo como uma expressão de religiosidade antagônicas, e uma ligação significativa comum

 

Felipe Orellana Gallardo

Universidad Alberto Hurtado, Santiago, Chile. Email: orellanagallardo@gmail.com


Resumen: El fundamentalismo y el pentecostalismo constituyen movimientos de gran importancia dentro del cristianismo moderno. Provienen de una vertiente religiosa común y paulatinamente irán expandiéndose (a otras religiones,como el fundamentalismo) y diferenciándose. Inicialmente, se establecen posiblespuntos de interrelación; y se postula que tanto el fundamentalismo, como elpentecostalismo, son movimientos reaccionarios a una modernidad ilustrada ysecularizada que ha removido la centralidad de Dios (según los postulados de latesis de la secularización); el primero reaccionando de una manera "racional", remitiéndose a una lectura literal de las escrituras, y el segundo de una manera"vivencial", experimentando la religiosidad de una manera "directa", mediante laglosolalia, el éxtasis u otras formas corporales. Para concluir, se afirma que ambosmovimientos constituirían versiones contrapuestas de experiencia religiosa; con laparticularidad de constituir comunidades firmemente establecidas y que reaccionan al mundo secular, según la perspectiva de la incertidumbre moderna de ZygmuntBauman.

Palabras clave: Fundamentalismo, pentecostalismo, modernidad, hermenéutica.


Abstract: Fundamentalism and Pentecostalism are major movementswithin modern Christianity. They come from a common religious aspect andwill gradually be expanding (to other religions, such as fundamentalism) anddifferentiating. Initially, possible points of interaction are established, and it ispostulated that both fundamentalism and Pentecostalism are reactionarymovements to an enlightened and secular modernity that has removed thecentrality of God (according to the tenets of the secularization thesis), the firstreacting in a «rational» manner, referring to a literal reading of the scriptures,and the second in an «experiential» manner, living the religious experience ina «direct» way through glossolalia, ecstasy or other body expressions. Inconclusion, it argues that both movements would be conflicting versions ofreligious experience, with the particularity of constituting communities firmlyestablished that react to the secular world, from the perspective of modernuncertainty of Zygmunt Bauman.

Key words: Fudamentalism, pentecostalism, modernity, hermeneutics.


Resumo: O fundamentalismo eo pentecostalismo são movimentos importantes dentro do cristianismo moderno. De um aspecto religioso comum tem expandido gradualmente e diferenciado (das outras religiões, como ofundamentalismo). Inicialmente, estabelecem-se possíveis pontos de interação, epostula-se que tanto o fundamentalismo eo pentecostalismo, são movimentosreacionários para uma modernidade esclarecida e secular que retirou a centralidadede Deus (de acordo com os princípios da tese da secularização), o primeiro a reagirem uma forma "racional", referindo-se a uma leitura literal das escrituras, eo segundo em uma "vivência", a experiência religiosa em um "directo" através deglossolalia, ecstasy ou outras expressões corporais. Em conclusão, argumenta-seque ambos os movimentos seriam versões conflitantes da experiência religiosa,com a particularidade que constituem comunidades firmemente estabelecidos quereagem com o mundo secular, a partir da perspectiva de incerteza moderna deZygmunt Bauman.

Palavras-chave: Fudamentalism, pentecostalismo, a modernidade, ahermenêutica.


 

Introducción: modernidad secularizada, movimientos religiosos y vinculación impersonal

"Actualmente, el espíritu religioso es más fuerte que en el siglo XIX"(Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas)

Los movimientos analizados en el presente artículo, fundamentalismoy pentecostalismo, tienen una raigambre común dentro del cristianismo,concretamente el protestantismo norteamericano de finales del s. XIX ycomienzos del XX. Aunque temporalmente coinciden, y provengan de unaraíz en común, el intento de englobar a ambos movimientos en uno solo, esrefutado rápidamente –como pudiese ser preguntarnos si el pentecostalismoes fundamentalista- por destacados investigadores. El pentecostalismo noes fundamentalista y hay una serie de características que diferencian a estosmovimientos y que demuestran que conforman dos maneras –antagónicasincluso- de reaccionar a la modernidad secularizada. Esta última genera,conjuntamente con la urbanización, la alfabetización, la industrialización;la denominada secularización que en los primeros análisis generados desdelas ciencias sociales proponían que al unísono de los efectos modernizantesya señalados, se generaba un retroceso de la religión a un plano secundario o a un plano privado, perdiendo la antigua omnipresencia social que habíaostentado. La tesis de la secularización ha sido ampliamente discutida yrefutada (Donoso, 2008; Tschannen, 1991) y se ha evidenciado que tal declive religioso no es tal; ya que resurgen multitud de expresiones de religiosidad en la modernidad, como los nuevos movimientos religiosos. El fundamentalismo y el pentecostalismo corresponden a este tipo de movimientos que reaccionan a la inicial pérdida de centralidad de lo divino; losprimeros de manera "racional", es decir, retomando las escrituras de una manera literal, y los segundos de una forma "experiencial", centrándose enuna religiosidad que pone énfasis en vivenciar el hecho religioso, medianteexpresiones como la glosolalia, las posesiones, el éxtasis, etc. Lo que aquíse pretende postular es que ambos movimientos responden de forma antagónica a la modernidad, a través de la dicotomía "racional/experiencial" yconstituyen maneras de reaccionar a la incertidumbre y al ocultamiento deDios en nuestro tiempo (Urs von Balthasar, 1960); también ambos se conforman como comunidades que de cierta forma se escinden del mundo ytodo esto como una manera de combatir el individualismo y el desamparoque provoca la modernidad. En el presente artículo se analizaránfundamentalismo y pentecostalismo de manera separada, precedido de unasucinta referencia a la modernidad –en su vertiente religiosa- como contexto en el que emergen estos movimientos, para luego exponer posibles puntos de contacto entre ellos; evidenciando, eso sí, la manera antagónica deconformarse y de combatir la incertidumbre.

Con respecto a la modernidad se puede señalar, de forma genérica,que corresponde a "los modos de vida u organización social que surgieronen Europa desde alrededor del siglo XVII en adelante y cuya influencia,posteriormente, los ha convertido en más o menos mundiales. Esto asocia ala modernidad a un período de tiempo y a una inicial localización geográfica" (Giddens, 1999: 15). La modernidad se presenta como una épocarupturista y cuyos rasgos característicos son "los procesos de urbanización,la industrialización, la democratización y el surgimiento de una concepciónempírica y analítica del conocimiento" (Wagner, 1997: 27). Y estos mismos le otorgan un carácter diferenciador con respecto a las épocas precedentes, ya que la "modernidad surgió en occidente como un concepto cultural que hace referencia a la base social de condiciones de vida revolucionadas que se experimentan como algo radicalmente nuevo, y al mismo tiempo [determina] dichas condiciones de vida a través de su poder de definición" (Habermas, 2008:10). Con respecto a la relación entre sociología ymodernidad hay un clara vinculación desde los inicios mismos de la disciplina ya que "¿Qué otra cosa es la sociología, sino un intento sistemáticopor entender la sociedad moderna?" (Wagner, 1997:11) y se concibe a lasociología como "la disciplina más comprometida en el estudio de la vidasocial moderna" (Giddens, 1999: 17).

Hay dos aspectos modernos que se pretende resaltar aquí, primero elrol de la religión y segundo la incertidumbre existencial que la modernidadgenera. En relación a la religión, se puede decir que "la idea de modernidadreemplaza, en el centro de la sociedad, a Dios por la ciencia y, en el mejor delos casos, deja las creencias religiosas para el seno de la vida privada" (Touraine,2000: 17) y con respecto al ámbito existencial, se puede afirmar que:

Los progresos de las ciencias modernas, los triunfos de la tecnología y hasta los adelantos de la filosofía, las artes y la literatura han producido un mundo donde el Hombre experimenta un desamparoexistencial, profundo e inescapable que no sintió en las comunidades premodernas que le brindaban, a pesar de todos sus innumerables inconvenientes, la solidaridad inmediata de la familia extendida y del círculo de allegados, un sentimiento generalizado de pertenencia a un hogar y una experiencia de consuelo y comprensión –esdecir: Algo que daba sentido a su vida. Desde la segunda mitad delsiglo XX [sin embargo] esta situación tiende a agravarse a causa deun sistema civilizatorio centrado en el crecimiento y el desarrollomateriales a ultranza, sistema que, por un lado, fomenta la soledaddel individuo en medio de una actividad frenética, y, por otro diluyelas diferencias entre lo público y lo privado, entre el saber objetivoy la convicción pasajera, entre el arte genuino y la impostura de lamoda, entre el amor verdadero y el libertinaje hedonista. (Mansilla,2001-3: 64)

Hay que señalar que la ubicua presencia que ostentaba la religiónhasta la modernidad, se ve disminuida, o mejor dicho desplazada. En lugarde afirmar que la religión desaparecerá de la sociedad, se podría señalarque hay una "gradual deslegitimación del nomos religioso que culminarácon el desalojo de la ubicación central ocupada tradicionalmente por lareligión en el panorama social" (Carretero, 2010: 126) o si se quiere sermás precisos, siguiendo al teólogo Karl Rahner (Rahner y Köning, 1969),acontece una separación de la Iglesia del Mundo. Es la Iglesia la que vedesplazada su omnipotente presencia de antaño, pero la religión continúapresente. Eso sí, la fuerza vinculante que había ejercido desde el mundoclásico (Carretero 2010) como elemento constituyente de la comunidad, yano se presenta. Desde Grecia y Roma la religión había servido para reunira los ciudadanos bajo un dios común, había servido para unificar a un pueblo y, a su vez, diferenciarlo de otro, mediante el dios al cual rendían elrespectivo culto. Se puede afirmar que desde el mundo clásico "la perspectiva místico-religiosa…favorecía ante todo el estar-juntos" (Maffesoli, 2004:125) y durante muchos siglos, al menos en Occidente, la Iglesia personificóla labor unificadora. Por otra parte, "la época moderna implicará…una tentativa de [traslado] del papel integrador antiguamente desempeñado por laIglesia al Estado" (Carretero, 2010: 127). El nosotros colectivo que la religión forjaba, ahora es tarea del Estado constituirlo, apelando a una conciencia colectiva que integre elementos como un "espíritu nacional" o unsentimiento comunitario de Nación.

Junto al rol de la religión, otro rasgo notorio de la modernidad, yque los clásicos de la tradición sociológica analizaron exhaustivamente, yasea mediante las trasformaciones acontecidas desde la comunidad a la sociedad, o desde la solidaridad mecánica a la solidaridad orgánica, es el dela relación y vinculación entre las personas. Autores como Marx pusieronen evidencia que los vínculos entre las personas, bajo el capitalismo, adquieren una impronta mercantil, contractual y dominada totalmente por elvalor del dinero. Los vínculos comunitarios de antaño ya no existen, lasdimensiones de la sociedad, y del capitalismo, ya no permiten vínculos fraternales, sino contractuales y se aprecia una paulatina racionalización delas más variadas esferas de la vida, conducentes a lo que Jürgen Habermasdenomina la colonización del mundo de la vida por parte de los sistemas.El vínculo comunitario se ha debilitado y las personas ahora correspondena meros objetos intercambiables; paulatinamente la alienación inicial setrasladará a otros ámbitos como el entretenimiento, o lo que Adorno yHorkheimer denominan la "industria cultural", y se generarán sociedadesunidimensionales carentes de crítica. Las relaciones entre las personas sedeshumanizan y se rigen por los criterios económicos, la sociedad ha adquirido las características eficientes de una organización y todo esto porque las tendencias a la burocratización que caracterizan a la sociedad global, se imponen tanto en una forma suprema de racionalización social, comoen la subsunción más completa y eficaz de los sujetos, bajo el poder objetivode un aparato autonomizado por encima de sus cabezas. (Habermas, 1992).

Como se mencionaba recientemente, los elementos que aquí nos interesan se analizarán de manera separada; ya que todo intento de aglutinarfundamentalismo y pentecostalismo como componentes de un mismo movimiento, por ejemplo, es rechazado de plano por algunos grandes estudiosos de la religión. David Martin señala que el pentecostalismo no esfundamentalista porque no tiene una visión teocéntrica del Estado y es amenudo apolítico (a diferencia del islam fundamentalista) (Martin, 1991).Harvey Cox es enfático en la misma manera, al indicar que existen visionesantagónicas entre ambos movimientos, ya que unos y otros defienden los mismos fundamentos doctrinales[pentescostales y fundamentalistas]. La diferencia radica casi totalmente en el modo que unos y otros tienen de relacionarse con loscristianos liberales y con la sociedad en general. Los evangélicossuelen considerar a los fundamentalistas como unos seres de miras estrechas, intolerantes, tal vez hasta fanáticos y en modo alguno dispuestos a embarcarse en la acción social…mientras que casi todoslos fundamentalistas insisten en que los verdaderos creyentes deberían obedecer el mandato de San Pablo "salid de entre ellos y apartaos" (Cox, 1985: 43)

Incluso, estudiosos como Karen Armstrong, consideran que elpentecostalismo "había sido el polo opuesto de los fundamentalistas: despreciaban la razón y destacaban la infabilidad de la verdad divina"(Armstrong, 2009: 439); y algunos proponen que un movimiento rechaza abiertamente al otro, como nos señala Walter Hollenweger (2004) cuandoindica que "uno no puede poner simplemente el pentecostalismo entre losfundamentalistas, más aún desde que los fundamentalistas han sido y sonlos adversarios más acérrimos del pentecostalismo" (p. 133). Afirmacionescomo las anteriores incitan a estudiar a estos movimientos de una manera separada, y a darles un tratamiento diferencial.

El pentecostalismo tiene un alcance geográfico asombroso, tienepresencia en las antípodas de nuestro planeta, como puede ser nuestro país y en Corea del Sur -donde se encuentra "la congregación cristiana másgrande del mundo" (Anderson, 2007: 12). El fundamentalismo no tiene taldispersión, pero se encuentra presente en las grandes religiones monoteístase incluso en las religiones provenientes de la India. El problema es entonces, cómo tratar un movimiento inherente al cristianismo con uno de algunamanera transversal a las religiones mundiales, cómo proceder con movimientos de una raigambre religiosa común, pero que en la actualidad nosólo se presentan en el cristianismo (como acontece con el fundamentalismo).Proceder comparativamente entre el pentecostalismo chileno, por ejemplo,y el fundamentalismo judío puede generar pocos puntos de conexión y laintención del presente artículo no es realizar un análisis desde la Historiade las Religiones, ni tampoco un ejercicio de Religiones Comparadas, sinoremitirnos estrictamente a la disciplina sociológica; por lo que se procederá a la manera de establecer uniformidades, formuladas como reglas generales, "con el propósito de lograr la explicación de los fenómenos en suindividualidad" (Rossi, 2006: 26), es decir a la manera weberiana clásicade los tipos ideales. La idea es esbozar algunas características centrales deestos movimientos y no centrarnos puntualmente en uno situado en tal ocual país –como sucedería con el pentecostalismo-o –para el caso delfundamentalismo- en tal o cual religión.

Una descripción de los "fundamentos" del fundamentalismo

Procederemos primero con el fundamentalismo, este movimientoreligioso nace en Norteamérica en el siglo XIX y consigue alcanzar unconsenso sobre algunos fundamentals religiosos o hechos fundamentales;se constituye en diametral oposición a la modernidad y sus componentes(la secularización, el modernismo y el darwinismo en ciencias naturales);frente al modernismo se remite a la Biblia y al dogma, casi siempre deforma irreflexiva (Kienzler, 2000). Las anteriores eran características pensadas específicamente para el cristianismo, pero estas se hacen extensivasa las otras religiones monoteístas, e incluso al budismo, debido a que en elfundamentalismo está muy presente tanto la ortodoxia -la certeza de fe queposeen los fieles en cuanto a su saber religioso como a sus creencias- comola ortopraxis -velar por que la conducta dentro de una comunidad religiosasea la adecuada y esté sometida a sanción- (Ibid) y esto porque "en todoslos casos reprochan a la sociedad su desmembramiento, su anomia, la ausencia de un proyecto común al cual puedan adherirse. Más que combatiruna ética laica que consideran inexistente, piensan que la modernidad producida por una razón sin Dios no ha sabido, en definitiva, engendrar valores" (Kepel, 2005: 24). Los fundamentalismos buscarían, frente a una épocacomo la moderna, el establecimiento de una ortopraxis y una ortodoxia rigurosa a las cuales atenerse y sitúan a la religión como el leitmotiv de su acción:

todas las tendencias fundamentalistas religiosas que hoy conocemos son en gran medida movimientos de protesta. Protestan contra los tiempos modernos, contra las modernas formas de vida, especialmente contra las occidentales. Lo que ofrecen a cambio son exigenciasreligiosas absolutas, convencidos de que la religión es la panacea paracualquier vicio y pecado de este mundo. (Kienzler, 2000: 26)

El fundamentalismo (Marty, 1992), se caracteriza por otorgar a lostextos sagrados el status de normas o códigos que sustentan la actitud deoposición y antagonismo que los define. Esta oposición se refleja, por ejemplo, en su actitud anti-hermenéutica; la teología moderna está impregnadade postulados hermenéuticos, como el que los prejuicios del sujetoinfluencian en su concepción y comprensión del texto leído (Gadamer, 2006),y por lo tanto la actitud fundamentalista es la contraria; se sustenta, másbien, en la idea de que "un texto, por difícil y enigmático que parezca, esaccesible a cualquier fiel y no admite más que una sola interpretación, porque es revelación de Dios" (Marty, 1992: 23).

Junto con rechazar la hermenéutica, el fundamentalismo es un fuerte opositor del pluralismo religioso; la noción de que variadas confesionesreligiosas convivan simultáneamente y que se genere una suerte de mercado religioso en el que las distintas religiones compitan por adquirir su supuesta clientela (Berger, 2005), trae consigo la enemistad delfundamentalismo; ya deben vérselas con la pérdida del factor sagrado en lasociedad, como para tolerar, además, confesiones extrañas y foráneas queno necesariamente conciben la infalibilidad del libro sagrado de la mismamanera. También existe un rechazo del evolucionismo y cualquier interpretación que no coincida con lo que el Génesis menciona como la creación dela tierra y la humanidad; hay una adherencia, más bien, al creacionismo, esdecir, a las nociones indiscutibles que estipula la Biblia en el Génesis. Comoya se ha indicado la oposición "principal" y quizás más visible que tienenlos fundamentalistas es hacia la modernidad y sus efectos. También esdestacable que existe una "reivindicación pública de la autoridad de unatradición sagrada y venerable" (Coleman, 1992: 70). A diferencia de laspretensiones utópicas de crear un nuevo orden social, los fundamentalistas reúnen a la gente en torno a tradiciones perdidas y abogan por valores, ahoraobsoletos, pero que forjaron la idílica etapa anterior. Existe una búsqueda, asimismo, por identificar los males que han generado la pérdida de ese pasadoideal; y de ahí que los diferentes elementos modernos sean objeto de una grananimadversión, como agentes de la decadencia moral que se vive hoy en día."Su rechazo expresa esencialmente una firme voluntad de configurar este mundo de una manera distinta a la que propugnan las fuerzas de la modernidad"(Ibid: 73) y hay una intención explícita de crear un mundo diferente.

El fundamentalismo (Farley, 2005) frecuentemente es identificadocon un literalismo textual, una moral absolutista, y cosmologíassupernaturales provenientes de la necesidad de la religión de pervivenciaen las distintas generaciones; mediante discursos, instituciones y prácticasque se encarnan en estas. Los líderes religiosos fundamentalistas trabajanpara proteger permanentemente la autoridad de las mediaciones religiosas(léase: textos, iglesias, sacerdotes; elementos que median entre el hombre y la divinidad) de la religión moderna (secularizada) y estas mediaciones sevuelven por sí mismas el contenido religioso de la fe. El rasgo distintivodel fundamentalismo es que otorga a las mediaciones estatus religioso yconvierte a estas mismas en objeto de veneración; actitud ligada a una postura carente de crítica hacia estas, eliminando cualquier rasgo como la historia, el contexto, procesos o elementos que otorgasen un sentidohermeneútico a la tradición religiosa; hermenéutica que los fundamentalistasrechazan categóricamente, como ya se mencionó. Cuando las mediaciones(principalmente las escrituras) y sus contenidos empíricos/factuales sevuelven el objeto de fe, ellas toman el carácter de verdades eternas e infalibles que deben ser defendidas contra todos los cambios que provoca lamodernidad. A esto mismo apunta Martin Marty (1992) cuando afirma que"esa autoridad sólo proviene de la Biblia, aunque se admite la mediaciónde ministros reconocidos para que la trasmitan a los fieles que no pueden,por si mismos sin ayuda, acceder al significado literal de todos los librosrevelados" (p. 33). La autoridad sólo proviene de la principal mediación, ellibro sagrado. Los resultados de esta actitud apologética hacia las mediaciones, principalmente las escrituras y líderes de las comunidades, sonmuchos: la supresión de los elementos trascendentes; una desafiante aversión hacia la moderna ciencia y la academia y una agresiva campaña deproselitismo e influencia política (Farley, 2005).

A partir del artículo de Edward Farley (2005), titulado"Fundamentalism. A theory", surge la interrogante si los rasgos que presenta el fundamentalismo hoy en día, no han existido acaso desde que hayreligión; porque el literalismo, la divinización de eventos, figuras autoritarias, etc. son elementos que la religión ha tenido desde siempre y sin loscuáles no podría haber sobrevivido a lo largo de las épocas. Para Farley, elfundamentalismo, a pesar de los rasgos en común que pudiese tener con lareligión pretérita, es inherentemente moderno por el estatus que le otorga alas mediaciones, la supresión de los elementos proféticos/trascendentales ypor la apropiación, de forma antagónica, con la modernidad. Es un rasgototalmente moderno y que presenta una característica un tanto ambigua,porque mientras proclama el rechazo a los tiempos modernos, no escatimaen utilizar los beneficios que entrega la tecnología, por esto "losfundamentalistas pretenden tener acceso a las más avanzadas tecnologíasdel mundo moderno al mismo tiempo que rechazan el sistema de valores deesa misma modernidad" (Coleman, 1992: 74) y en el pentecostalismo también se puede apreciar una actitud similar, con respecto a la tecnología, yaque "las nuevas iglesias pentecostales parecen más un estudio de TV queuna iglesia. El pastor pentecostal moderno es más un moderador televisivo,que un teólogo o un litúrgico" (Hollenweger, 2004: 128).

Rasgos centrales, expansión y práctica pentecostal

Con respecto al pentecostalismo, entre sus características centrales,hay que mencionar la inmensa diversidad que presenta. Existen grandesdiferencias dentro del movimiento a nivel mundial y pueden ser observadas en la doctrina, liturgia, contexto socio-cultural de las comunidades, [la] política, [la] organización de la iglesia,por mencionar sólo las más importantes. Las causas de esta variedad pueden ser encontradas principalmente en la heterogeneidadcontinental [recordemos que el pentecostalismo tiene presencia entodos los continentes], en el diverso origen de las comunidades (misioneros extranjeros, movimientos indígenas, divisiones internas,etc.), el grado de desarrollo institucional, tipos de liderazgo, influencias religiosas, etc. (Chiquete, 2002: 30)

El hecho de este "desconcertante pluralismo, obedece a una falta debases hermenéuticas comunes. Los pentecostales usan como baseshermenéuticas su experiencia y la experiencia es coloreada por sus respectivas culturas, lo que se aplica también al corazón del pentecostalismo,concretamente el bautismo en el espíritu, también a tópicos como lamonogamia, ritos de sanación" (Hollenweger, 2004: 130-131). No se aprecia un rechazo a la hermenéutica, como acontece en el fundamentalismo, sino más bien una relativa carencia de ella, hay un énfasis en la experiencia,porque "su propósito en la lectura de la Biblia es encontrar en ella algo quepuedan experimentar que es relevante para las necesidades que padecen"(Anderson, 2007: 265); hay más bien una hermenéutica pragmática queselecciona las partes de las escrituras que hay que tomar literalmente, yluego alegorizan el resto en base a sus experiencia, porque lo prioritario esexperimentar a Dios, más que iniciar disputas teológicas o dogmáticas. Perosu actitud al abordar las escrituras no es una que rechace la interpretación,en pos de una literalidad, sino más bien se hace una interpretación concorde a la experiencia.

La liturgia en el pentecostalismo, de este modo, también esexperiencial, es más espontánea y no tan oral y narrativa –como acontece en las iglesias más antiguas-, incita al éxtasis, mediante elementoscomo hablar en lenguas, cantar con júbilo, orar de forma simultánea yen voz alta, aplaudir, levantar las manos y danzar en nombre de Dios(Anderson, 2007: 251). La importancia no está en tener un clero excesivamente intelectual en materia teológica, lo que se busca es que la gente común y corriente acceda a la liturgia y las características de estas,permiten hacerla disponible a grupos sin demasiada formación académica o instrucción, grupos que habitualmente se sitúan en los sectoresmás vulnerables de la sociedad. "Desarrollan un tipo de liturgia oral yministerio en el cual los pobres toman una parte activa y, de este modo,encuentran una nueva dignidad humana" (Hollenweger, 2004: 133).Mientras que no se puede afirmar que los grupos fundamentalistas desarrollan una liturgia de este tipo, o que sitúen a la experiencia como elelemento central de su cosmovisión religiosa, sino más bien realizan unliteralismo irreflexivo y acrítico de tal magnitud, que ha llevado a autores como Harold Bloom (2009) a manifestar que estos ni siquieran hanleído el libro sagrado que profesan, sino que más bien memorizan fragmentos y los recitan reiterativamente, y sin mayor criterio, hasta el cansancio.

El pentecostalismo, en sus inicios, se conformó principalmente depersonas de sectores rurales y luego de las olas de inmigrantes del campo ala ciudad (Petersen, 2004), se convirtió en una suerte de refugio para laspersonas desarraigadas y en situación precaria (Lalive, 2009) y en una alternativa real de sustento existencial y vivencial para las personas situadasen los márgenes de la sociedad y en definitiva se conformó "no [en] iglesiaspara los pobres, sino [en] iglesias de los pobres" (Hollenweger, 2004: 133)."Es muy probable que el pentecostalismo, como el metodismo en la Revolución Industrial en Inglaterra, haya suministrado una opción sumamenteviable a los pobres afligidos por el proceso de transición de la sociedad"(Bothner, 1994: 277) e incluso uno de sus rasgos distintivos como laglosolalia puede leerse a la luz de los pobres, porque "las lenguas puedenfuncionar como la "catedral de los pobres", pues suponen una desafío a la"tiranía de las palabras" en la liturgia y contribuirían a desmantelar losprivilegios de los cultos y bien educados, otorgando a los rudos el mismoderecho a expresarse" (Macchia, 1996: 102). El pentecostalismo provienede los sectores menos favorecidos de la sociedad y en una región comolatinoamericana, donde las desigualdades económicas son habituales, seconvierte en el movimiento religioso por excelencia y además "es una partegenuina de la sociedad latinoamericana" (Martin, 1991: 43), a diferenciade "los fundamentalismos religiosos [que] se manifiestan en forma másindirecta y menos abierta que en otras partes del mundo" (Caro y Fediakova,2000: 463). El pentecostalismo se interpreta como un importante factor deprotección de los sectores más vulnerables de la sociedad (Chiquete, 2002),y esto se vivencia claramente con ejemplos muy concretos, como en lapráctica de las sanaciones, que traía solución en materia de salubridad paraaquellos que no podían acceder a un sistema de salud pagado, e inclusopara aquellos que rechazaban la medicina por considerar que acudir a ella,era equivalente a una poseer una creencia débil. El pentecostalismo(Anderson, 2007) pretende proveer ayuda para más ámbitos que los problemas estrictamente espirituales. El importante papel de las sanaciones yel exorcismo, el énfasis en el poder del Espíritu, pero igualmente los proyectos comunitarios integrales y su implicación en organizaciones civiles ysindicatos representan un resguardo vigoroso y un gran sustento para losmás necesitados; de ahí su fuerte presencia en los sectores más vulnerablesdel llamado Tercer Mundo.

Contrapuntos fundamentalismo/pentecostalismo

El rol de la mujer difiere en el pentecostalismo y el fundamentalismo,porque "para muchas mujeres pentecostales, su decisión de convertirse haresultado en un sentido de igualdad que les ha permitido a ellas obtenercontrol de sus asuntos domésticos. Su conciencia, habilidades y roles aprendidos en el contexto de la congregación, son transferidos a sus relacionesfamiliares en la casa y hacia opciones de liderazgo y funciones socialesdentro de sus comunidades" (Petersen, 2004: 298-299). La mujer en elpentecostalismo adquiere un mayor estatus y posee la oportunidad de iradquiriendo puestos de importancia dentro de la comunidad (Ibid), a diferencia de ciertos grupos fundamentalistas. Es ilustrativo en este punto mencionar, por ejemplo, casos pertenecientes al fundamentalismo judío, comoel grupo ultraortodoxo Neturei Karta, ya que nos muestran un rol de lamujer bastante distinto, porque esta posee un lugar totalmente secundarioen relación al hombre y relegado exclusivamente al ámbito de lo doméstico. En el fundamentalismo islámico puede acontecer de manera similar.

El fin de los tiempos, la escatología, también es distinta en ambosmovimientos; los pentecostales conciben que la inminencia del fin y de lasegunda venida puede acontecer en cualquier momento, por lo que estánpreparados y procuran obtener la salvación de la mayor cantidad de almas.Tiene una visión del tiempo holista, es decir, "[entienden] que la revelaciónse desarrolla progresivamente y [en interrelación] entre las distintas épocas. Todos los acontecimientos, pasados, presentes y futuros, están relacionados con un único plan maestro de Dios que será consumado en la segunda venida de Cristo…consideran que el tiempo constituye un todo unitario.El pasado, el presente y el futuro se funden en una sola realidad" (Johns,1996: 73). En cambio, en el fundamentalismo, la atención está puesta en elpasado, en la veneración de un tiempo pretérito inmaculado de los perversos efectos de la modernidad. Luchan por restaurar valores perdidos o, almenos, mantenerlos y resguardarlos al interior de sus comunidades. Comoel pentecostalismo se sitúa en las necesidades del aquí y ahora, y elfundamentalismo añora un pasado idealizado; se podría afirmar que el primero constituye una suerte de "solución" a la modernidad, mientras que elsegundo un rechazo categórico a esta.

En síntesis, y para redondear la noción de la experiencia que sustenta al pentecostalismo, se podría afirmar que este movimiento tiene en subase categorías como

- No es el libro, sino la parábola

- No es la tesis, sino el testimonio

- No es la disertación, sino la danza

- No son los conceptos, sino los banquetes

- No es un sistema de pensamiento, sino historias y canciones

- No es una definición, sino descripciones

- No son argumentos, sino vidas transformadas (Hollenweger, 2004: 130)

En cambio, en el fundamentalismo estas mismas mediaciones tienen un valor inusitado. Los primeros elementos recién mencionados, y que sondescartados como bases del pentecostalismo, adquieren una gran importancia y constituyen, a su vez, la base del fundamentalismo. Porque si parael pentecostalismo "no es la tesis, sino el testimonio" o "no es el libro, sinola parábola" o "no es una definición, sino descripciones", para elfundamentalismo la tesis, el libro o la definición son los elementos quesustentan su cosmovisión de la religión y de la sociedad. En elpentecostalismo hay un encuentro "directo" con Dios a través del EspírituSanto, por lo que se elimina cualquier mediación sacerdotal (Anderson,2007) o de otro tipo.

Para finalizar con la revisión de ambos movimientos, se retomará un punto que ya se esbozó. El de no agrupar o confundir directamentepentecostalismo y fundamentalismo; se afirma esto porque un análisis rápido de estos movimientos podría inducirnos a pensar que abordan las escrituras de manera similar (aunque aquí ya se ha manifestado que elfundamentalismo se aproxima a ellas de una manera literal y carente decrítica y el pentecostalismo las aborda como un sustento para las necesidades que padecen, como una manera de experimentar lo que las escrituras estipulan, y también para resolver sus necesidades), pero podría decirseque los pentecostales, por lo general, tienen una manera literalista o"concordista" de entender el mensaje cristiano…[aunque] el pentecostalismono puede equipararse tan sencillamente con el fundamentalismo, ya que lospredicadores hacen [interactuar] de manera constante la Escritura con lavida contemporánea y presentan el texto como un reflejo de su experienciacomún. Se puede decir que los pentecostales tienen un enfoque "concordista"porque toman la Biblia tal como está y buscan puntos en común con lassituaciones de la vida real. Al encontrar estas correspondencias, creen queDios les está hablando y que puede hacer las mismas cosas a favor suyo. LaBiblia, por tanto, tiene inmediatez y relevancia para las experiencias de lavida. Los pentecostales buscan la intervención divina en estas situacionesde la vida diaria haciendo hincapié de continuo en los acontecimientos milagrosos e inusuales dentro de la comunidad de la iglesia local. (Anderson,2007: 267).

Incertidumbre moderna y consideraciones finales

Aunque aquí se ha intentado diferenciar y oponer a ambos movimientos, hay que señalar que también tendrían un elemento importante encomún. Ambos constituyen una suerte de reacción a la modernidad ilustrada que había socavado el papel de la religión. Si bien los orígenes delfundamentalismo pueden rastrearse hace varios siglos, como lo hace KarenArmstrong (2009) en su análisis que parte en 1492 con la expulsión de losjudíos de España, no es hasta fines del siglo XIX y comienzos del XXcuando este movimiento se constituye propiamente tal, al igual que elpentecostalismo. Ambos se conforman en una época en que la religión paramuchos iba en franco declive, en una época que los "maestros de la sospecha" –Marx, Nietzsche y Freud- proclamados por Paul Ricoeur (Carretero,2010) habían afirmado sin vacilaciones que la religión iba a desaparecer.En una época dominada por el espíritu científico y en que lo religiosoera considerado un elemento anticuado y de retraso. Se conforman en elmismo horizonte temporal y ambos tienen un rasgo importante en común, a pesar de las mencionadas diferencias. Aparte de reaccionar a lapérdida religiosa, ambos son comunidades que buscan certezas en unaépoca de incertidumbre.

La modernidad es una época en donde hay una exaltación del individuo y un aparente abandono de la presencia divina, por mencionar algunas de sus características. En palabras de Zigmunt Bauman hay en la modernidad una "creencia en la autosuficiencia, se dio una mezcla de "podemos" y "debemos". No podemos ser otra cosa que autosuficientes porque se nos ha abandonado a nuestra astucia y a nuestros recursos propios, aunque escasos" (Bauman y Tester, 2002: 106). Existe una autosuficiencia delindividuo en la modernidad -y también una ausencia de Dios- ya que "lafórmula moderna de vida humana en la tierra [se ha articulado, según que]los humanos son los únicos que cuidan de todo lo humano y, por lo tanto, lo único que importa a los humanos es aquellos de lo que los humanos pueden cuidar" (Bauman, 2001: 211). A estos elementos recién mencionados hay que añadir la incertidumbre inherente a la modernidad; quieredecir esto que el individuo moderno no tiene patrones fijos o estables a loscuales atenerse y sus vidas transcurren con elementos impredecibles o inesperados; en contraposición al individuo pre-moderno en los cuales sus vidas tienen muy poca incertidumbre ya que su existencias están labradas yformadas desde el nacimiento y sólo la muerte presenta un elemento sorpresivo en una existencia claramente determinada1 (Ibid).

Se hace alusión a la autosuficiencia, el énfasis en el individuo yla incertidumbre moderna porque son factores que inciden en la formación de los fundamentalismos y el pentecostalismo, y en cómo los miembros de estos movimientos religiosos establecen su identidad en base ala pertenencia a estos movimientos. La modernidad provoca tensionesentre libertad y comunalidad (Bauman, 2003) o entre autonomía y sometimiento (Wagner, 1997); se prefieren las certezas que entrega unacomunidad claramente establecida, aunque al optar por esta se disminuye la libertad dado los constreñimientos que el grupo impone, puestoque la modernidad provoca que "las emociones generadas por la incertidumbre existencial se canalicen en una frenética búsqueda de la "seguridad en la comunidad"" (Bauman, 2003: 139). Esta incertidumbre laseñala Ulrich Beck como que "la vida en nuestra sociedad en rápidaglobalización y desregulación…es una Risikoleben, una vida de riesgo, unavida en la que "se colapsa la idea misma de controlabilidad, certidumbre oseguridad"" (Beck citado en Ibid: 73).

Esto acontece porque "comunidad significa mismidad, en tanto que"mismidad" significa la ausencia del Otro, especialmente de otro obstinadamente diferente, capaz de desagradables sorpresas y malicias precisamente por razón de su diferencia" (Ibid: 137). La conformación identitariapor medio de la comunidad, trae consigo la diferenciación con los otros,como ya se mencionó, porque

Después de un largo proceso histórico, en el cual la Ilustración, elracionalismo en todas las esferas y la democracia liberal han jugadolos roles determinantes, nos enfrentamos hoy en día con dilatadossectores sociales que alimentan comportamientos atávicos, rígidosy autoritarios: son incapaces de acercarse en cuanto individuos a las personas de los otros grupos y siguen percibiendo en éstos alOtro por excelencia, es decir, al extraño, al adversario y al inferior(Mansilla, 2001-3: 72-72)

y en el caso del presente artículo, este punto adquiere un valor especial porque tiene directa relación con el rechazo a la modernidad y suscomponentes, por parte de ciertos grupos fundamentalistas. El insertarseen la comunidad permite diferenciarse, al mismo tiempo, de aquello quetanto rechazan, por ejemplo, los grupos fundamentalistas: la secularizaciónmoderna que ha removido la centralidad de Dios. Bauman (2004), en elcontexto de la modernidad líquida, remite a esta diferenciación entre la comunidad y los otros al señalar que el aspecto en el que todos somos iguales es decididamente más significativo que todo lo que nos distingue; basta para superar el impacto de las diferencias. Y tampoco es que "ellos" difieran de "nosotros" en todos los aspectos, pero difieren en un aspecto que esmás importante que todos los demás, que basta para impedir unapostura común y para disolver cualquier posibilidad de solidaridad,a pesar de las semejanzas que nos acercan. Se trata de una típicasituación de opción [la pertenencia al "nosotros" o al "ellos"] (Ibid:187)

"La volatilidad de las identidades, por así decirlo, es el desafío quedeben enfrentar los residentes de la modernidad líquida" (Ibid: 189) y loque provocaría la búsqueda de certezas en el comunitarismo, como se refleja en el caso de los movimientos aquí estudiados. La comunalidad presente en la modernidad, puede responder a una reacción a la incertidumbre,aunque también a una manera de protesta hacia los vínculos contractualesinaugurados por aquella (Carretero, 2010), una forma que las personas adoptan, quizás a la manera de refugio en un mundo que ha inaugurado losvínculos impersonales, en donde las personas se vuelven objeto e intercambiables, en la terminología marxista. Habría una suerte de retorno a vínculos fraternales, sino en la sociedad global, al menos en grupos acotados quelas personas intentarían perpetuar –o lo que Michel Maffesoli denominacomo tribus. En palabras de este autor se podría afirmar que "eltribalismo…está impregnando cada vez más los modos devida…[recordando] la importancia del afecto en la vida social" (Maffesoli,2004: 185). La incertidumbre y los vínculos impersonales, son elementosque determinan la conformación de grupos comunitarios, se podría sumartambién la pérdida de sentido a causa del pluralismo moderno que postulanBerger y Luckmann (1996), aunque la atención está centrada en los dosprimeros, porque fundamentan mejor aquí la idea de la comunidad queotorga un "sustento existencial". Idea, por último y para finalizar, que escorroborada en el contexto nacional por dos investigadores de grupos distintos y también en momentos distintos, en el ámbito de lo religioso, quealuden a la pérdida de libertad que impone el grupo y también de las certezas que este otorga. Christian Lalive d´Epinay afirma que "la asambleapentecostalista es una sociedad totalitaria que exige del individuo la entrega total de sí mismo, el abandono del libre arbitrio en provecho del grupo" (Lalive, 1983: 93) y María Angélica Thumala también afirma, a propósito de la elite económica chilena, que "la religiosidad [de estos] se fundamenos en la adhesión irreflexiva a dogmas o principios y más en la gratificación de la pertenencia al grupo" (Thumala, 2007: 284) y que "la elitechilena se ha armado de un conjunto de principios formales que protegen asus miembros de la incertidumbre" (Ibid: 306).

Notas

* Ponencia presentada con el título de "Fundamentalismo y pentecostalismo, en perspectiva" en el 6to congreso chileno de sociología y encuentro PreAlas, Chile 2011. Valparaíso 13,14 y 15 de abril de 2011.

1 Ejemplifica esto el tipo de vida adscrito a la casta de pertenencia.

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Recibido: 02.06.2011 Aceptado: 21.03.2012

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