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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.127 n.9 Santiago set. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98871999000900012 

Hidatidosis cervical: compromiso
de tiroides y glándula submaxilar
en dos casos

Neck located hydatid cysts. Report
of two cases

Carlos Valverde V, José Lam E, Patricio Ibáñez G,
Claudio Cruzat C.

Neck located hydatid cysts are of rare occurrence. We report two patients with such condition. A 66 years old male with a slowly progressive painless 4 cm nodule located in the right thyroid. It did not concentrate 131I and a fine needle aspiration cytology was informed as an acute thyroiditis. A 5 years old boy presented with a 5 cm painless right submaxillary cyst. Ultrasound examination showed that it was unilocular, and fine needle aspiration biopsy disclosed unspecific findings. In both cases surgical findings and the pathological study showed hydatid cysts. Both patients had normal chest x ray and abdominal ultrasound examinations. They had an uneventful postoperative evolution. Echinococcosis must be considered in the differential diagnosis of cervical cysts in endemic area.
(Key Words: Echinococcosis; Head and neck neoplasms; Thyroid nodule)

 

Recibido el 5 de mayo, 1999. Aceptado el 7 de junio, 1999.
Servicio de Cirugía, Medicina, Cirugía Infantil y Anatomía Patológica, Hospital
Regional de Talca. Chile.

La hidatidosis humana, por su alta incidencia y prevalencia, que se traduce en más de 300 casos nuevos y 30 a 40 muertes, cada año1-3, constituye la zoonosis más importante en Chile.

Luego de las regiones XI y XII, nuestra región, del Maule1, presenta la tercera mayor incidencia nacional (2,4/100.000).

La enfermedad se produce en el hombre por la forma larval de la tenia Equinococcus granulosus. En su etapa adulta vive en el intestino delgado del perro y de otros mamíferos carnívoros, que son sus huéspedes definitivos. El hombre, al igual que los vacunos, ovinos y porcinos, constituye un huésped intermediario. La infección humana, de mayor frecuencia en zonas rurales, sin control sanitario y mal manejo de vísceras infectadas, ocurre por medio de huevos, ya sea por el contacto directo con perros parasitados o por la ingestión de alimentos contaminados con sus deposiciones. El embrión hexacanto atraviesa la pared intestinal, pasa a la circulación portal y se localiza en el hígado en el 60% y luego en el pulmón (30%). En el 10% restante puede comprometer cualquier órgano de la economía4. Entre ellos, la región cervical es una localización muy excepcional.

Comunicamos dos casos de quiste hidatídico cervical, uno en tiroides y otro en glándula salival submaxilar.

Caso clínico 1. Hombre de 66 años, de la zona rural de Cauquenes. Consultó en enero 1995 por aumento de volumen indoloro en la región cervical anterior derecha, de lento crecimiento. En el examen se evidenció un nódulo de aproximadamente 4 cm en relación al lóbulo derecho del tiroides, liso, firme, indoloro, sin compromiso de la piel, que excursionaba con la deglución, sin adenopatías regionales. Laboratorio: Hemograma, VHS, T3, T4 y TSH normales. Captación de Yodo: 13,5%/24 h. Cintigrafía tiroidea: Nódulo frío tiroideo derecho. Punción con aguja fina: líquido espeso, grumoso, amarillo. Citológico: detritus abundante y numerosos neutrófilos, algunos degenerativos, linfocitos e histiocitos activos, material coloideo y algunas células foliculares, sin elementos neoplásicos; compatible con tiroiditis aguda.

Se operó, practicándose lobectomía total derecha e istmectomía. A la sección, se encontró cavidad con características macroscópicas de quiste hidatídico.

El estudio histopatológico reveló lesión quística de 4,5 cm con pared rígida de 2 a 4 mm de espesor, blanquecina-amarillenta, que contenía membranas hidatídicas y vesículas germinales (Figura 1); el tejido tiroideo adyacente presentaba atrofia folicular y reacción inflamatoria crónica fibrosa que también comprometía fascículos de musculatura estriada.

Figura 1. Quiste hidatídico del tiroides (HE 4x). Folículos tiroideos (A), pared adventicial (B), membrana hidatídica (C).

La evolución postoperatoria fue favorable y se descartó hidatidosis pulmonar o hepática por radiografía de tórax y ecotomografía abdominal normales.

Caso clínico 2. Niño de 5 años, del sector rural de San Rafael. Consultó en diciembre 1997 por aumento de volumen indoloro en región submaxilar derecha, de lento crecimiento, en aproximadamente 9 meses, sin síntomas agregados.

Al examen se verificó un nódulo de aproximadamente 5 cm, redondo, cincunscrito, renitente, indoloro, en relación a la glándula salival submaxilar derecha, sin compromiso de piel ni adenopatías regionales.

Una ecotomografía revela imagen anecogénica de contornos regulares, de 5,3 por 3,4 cm, que hacía cuerpo con la glándula salival submaxilar derecha.

Con diagnóstico de quiste salival, se practicó punción con aguja fina que dio salida a líquido claro cuyo análisis informó: glucosa >31 mg/dl y al sedimento: leucocitos 30 a 40 por campo y eritrocitos 3 a 6 por campo.

Se sometió a extirpación completa de la glándula salival submaxilar, deformada por lesión quística de 5 cm, que a la sección presentaba aspecto característico de quiste hidatídico. La histología informó formación quística de revestimiento interno liso y brillante, ocupada por quiste hidatídico (Figura 2).

Figura 2. Quiste hidatídico de glándula salibal submaxilar (HE 4x). Acinos salivales (A), pared adventicial (B), membrana hidatídica (C).

Evolucionó sin incidentes y el estudio radiológico de tórax y ecotomografía abdominal fueron normales.

DISCUSIÓN

En su tránsito desde el lumen intestinal, superadas las barreras hepáticas y pulmonar, el embrión del Equinococcus granulosus puede implantarse en cualquier órgano de la economía, dando lugar a una lesión quística de tamaño diverso y que se expresará con las manifestaciones propias de cualquier proceso expansivo de lento crecimiento, planteado generalmente el diagnóstico diferencial con lesiones neoplásicas.

Entre las localizaciones inhabituales, existe descripción de casos en huesos5-7, músculos6, retroperitone5, útero5, mama8, corazón9, etc.

Encontramos referencias sólo de cuatro casos de hidatidosis tiroidea10,12, que parece ser especialmente infrecuente. En cuanto a las glándulas salivales, en nuestro país, en 1966, Ortega13 comunicó 2 casos de hidatidosis parotidea y obtuvo referencias de aproximadamente 20 casos publicados, de ubicación parotidea o submaxilar. Otra publicación5, comunica un caso de hidatidosis parotidea y resalta su carácter excepcional.

En suma, frente a un paciente con un quiste único del tiroides o de una glándula salival, no es razonable esperar que se plantée, a priori, el diagnóstico de hidatidosis e inevitablemente, como en los casos aquí descritos, constituirá una sorpresa al momento de la cirugía.

A nuestro primer caso, se le realizó el estudio habitual de un nódulo tiroideo; resultó frío al cintigrama y se procedió a puncionar con aguja fina para discriminar entre quiste o nódulo sólido y efectuar estudio citológico. No se practicó estudio ecotomográfico que, como observamos en el segundo caso, no constituyó aporte para el diagnóstico etiológico, revelando solamente el contenido líquido de la lesión. Teóricamente, la ecotomografía podría informar una imagen quística de paredes gruesas y eventualmente la existencia de vesículas hijas en su interior; asimismo, el estudio microscópico del líquido obtenido por punción, podría revelar vesículas prolígeras, ganchitos, escólices o restos de membranas14.

La punción con aguja fina y ulterior estudio citológico es un procedimiento ambulatorio habitual y universalmente aceptado en el diagnóstico diferencial de los nódulos tiroideos; en caso de un quiste hidatídico, existe el riesgo potencial de desencadenar una reacción anafiláctica, sin embargo, diversos estudios concuerdan en que este riesgo es ínfimo15,16.

La cirugía convencional es la base de la terapia del quiste hidatídico; es de interés que, en casos seleccionados, se ha probado con éxito el tratamiento farmacológico (albendazol, praziquantel) y la punción, aspiración, inyección de protoescolicida y reaspiración, revisados ampliamente por Apt17. Un estudio reciente, prospectivo, randomizado, mostró ventajas del tratamiento combinado con albendazol y drenaje percutáneo versus cirugía convencional de quistes hidatídicos hepáticos no complicados16.

Finalmente, aunque dispongamos de elementos terapéuticos cada vez más eficaces, cada nuevo caso de hidatidosis es un fracaso en nuestro rol preventivo en salud y en tal sentido, una precisión: "el perro —desparasitado— es el mejor amigo del hombre".

Correspondencia a: Dr. José Lam E. 2 Poniente 1383, Talca. Fax: (71) 223872.

REFERENCIAS

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