SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.127 número12Fluorosis dental: recuento de Streptococcus mutans en escolares provenientes de la Primera Región de Chile. Estudio longitudinalHeparina subcutánea durante el primer trimestre del embarazo en mujeres con prótesis valvulares ardíacas índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.127 n.12 Santiago dic. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98871999001200008 

Estudio anátomo-patológico
del disco de la articulación
temporomandibular en individuos
colombianos

Anatomical and pathological study of
the temporomandibular joint disk in
Colombian individuals

Luis E Ballesteros A, Fidias E León-S.

Background: The temporomandibular joint is an oval fibrous plate that completely divides the joint and accommodates irregularities existent in the bone articular surfaces. Aim: To study the frequency of temporomandibular joint disk abnormalities among Colombian subjects. Material and methods: We studied 120 temporomandibular joint disks obtained from fresh cadavers arrived in the Instituto de Medicina Legal, in Cali Colombia. These were analyzed according to subject’s dental status and age. Results: Nineteen percent of disks had small erosions. In 7,5% of disks there were wider erosions or perforations. Twenty six percent of discs were very thin and this alteration was seen mostly in people aged 50 years or older. Conclusions: These results are intermediate between those who claim that disk perforations are rare and those who had shown tile opposite. The loss of dental pieces seems to be a risk factor leading to such disk perforation.
(Key Words: Centric relation; Dental arch; Temporomandibular joint)

Recibido el 29 abril, 1999. Aceptado en versión corregida el 2 de septiembre, 1999.
Departamento de Ciencias Básicas, Facultad de Salud y Unidad de Neurología Clínica
y Neurociencias Aplicadas, Departamento de Medicina Interna y Ciencias Básicas, UIS-
Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga, Colombia.

El disco de la articulación temporomandibular (ATM) es una placa aproximadamente oval, constituida por tejido fibroso, con forma de "gorra de visera de un colegial", el cual divide completamente la articulación, porque esta estructura se encuentra entre la fosa mandibular y el cóndilo, y está separado de ellos por las cavidades sinoviales. Además, el disco se acomoda a las irregularidades existentes entre las superficies articulares óseas1.

La superficie superior del disco tiene forma de silla de montar o concavoconvexa, cuando se mira de delante hacia atrás; y se acomoda a la forma de la fosa articular y del tubérculo articular del hueso temporal; la superficie inferior que se encuentra en contacto con el cóndilo de la mandíbula es cóncava, y su circunferencia está unida a la cápsula fibrosa de la ATM y, por delante, al tendón del músculo pterigoideo lateral. El tejido retrodiscal o zona bilaminar es el tejido que se adhiere al borde posterior del disco, el cual se extiende posteriormente para unirse con la cápsula articular2,3.

El disco varía de espesor en las diferentes partes que lo componen siendo su porción más gruesa la que se sitúa un poco por detrás de su centro anatómico, donde ocupa la porción más profunda de la fosa mandibular. Un análisis más detallado de la estructura del disco4 ha revelado dos regiones relativamente gruesas llamadas banda anterior y posterior, siendo esta última la más gruesa de todas, y la que usualmente envuelve la porción más superior del cóndilo en la posición de cierre mandibular. Presenta además una zona intermedia, más delgada y finalmente la almohadilla retrodiscal, antes mencionada.

Por otra parte, estudios han hecho referencia a la perforación del disco, sin embargo, son algo contradictorios. Markowitz5, por ejemplo, no encontró discos perforados en 177 ATMs adultas examinadas. Shapiro6 comunicó una sola perforación discal en 100 ATMs evaluadas, en las cuales la dentadura variaba desde un juego dental completo a una condición edéntula. Otros estudios7-9 han comunicado porcentajes muy bajos de perforación discal y algunos se atreven a concluir que la perforación del disco articular es de rara ocurrencia. Sin embargo, otros investigadores10-14 comunican perforaciones discales entre 20 a 37 % de muestras examinadas en material cadavérico. En este último sentido, se ha dicho que el tamaño de las perforaciones puede ir desde un milímetro hasta comprometer todo el disco, siendo las grandes perforaciones observadas en especímenes que presentan osteoartritis severa, comprometiéndose además del disco, las superficies condilar y articular. Liedberg y Westesson15,16 por su parte, hallaron entre 24% a 37% de discos perforados, siendo las perforaciones superiores a 6 mm, sólo en el 4 y 8% de los casos, respectivamente.

Sin embargo, a pesar de muchos años de investigación en este aspecto, no encontramos un trabajo que haya sido realizado en individuos colombianos, por lo que siguiendo nuestros estudios sobre las características anatómicas de la ATM, consideramos oportuno reportar nuestros hallazgos a este respecto, los cuales nos pueden ayudar a caracterizar mejor nuestra población y aportar este conocimiento a la comunidad científica internacional.

MATERIAL Y MÉTODO

Ciento veinte discos pertenecientes a un número similar de ATMs fueron extraídas de cadáveres frescos de individuos que habían fallecido violentamente o que habían muerto sin un diagnóstico definido, y cuyas necropsias se realizaban en el Instituto de Medicina Legal de Cali, Colombia.

Durante la necropsia se realizó una incisión biauricular del escalpo con separación de los colgajos temporofrontal y temporooccipital del escalpo en sentido anterior y posterior respectivamente, luego se practicó resección de la calvaria mediante corte horizontal del cráneo y posterior extracción del encéfalo, con lo cual quedó descubierta la base del cráneo. La ATM se extrajo mediante un abordaje a través de la fosa craneal media.

Con sierra eléctrica se practicó un primer corte coronal de 6 cms, desde el borde posterior del poro auditivo externo hasta la pared lateral del cuerpo del hueso esfenoidal; un segundo corte coronal y ventral, distante 5 cms del anterior; y un tercer corte parasagital de 5 cms que unía los extremos mediales de los primeros dos cortes. Para liberar el bloque se hizo un corte horizontal, distante 5 cm del piso de la fosa craneal media, que incluyó la totalidad del cóndilo mandibular y los fascículos del músculo pterigoideo lateral. La muestra obtenida de cada articulación junto con su tejido adyacente se resecó en un bloque de 6 cm x 5 cm x 5 cm y se dejó en formaldehido al 10%, para lograr la fijación y preservación de los tejidos.

Previa a la visualización y descripción de la textura del disco se resecaron las fibras de los músculos masticadores masetero, pterigoideos, y temporal; luego se realizó la incisión de las paredes capsulares y la desinserción de las bandas fibrosas que unen el disco a los polos medial y lateral.

Con el fin de clasificar la textura de las superficies articulares del disco, decidimos clasificarla de tres formas, a saber: a) superficie lisa sin asperezas, b) lesiones pequeñas (asperezas y perforaciones con diámetros menores o iguales a 3 mm), y c) lesiones extensas (grandes perforaciones con diámetros mayores a 3 mm). Además, tuvimos en cuenta el estado dental de cada uno de los sujetos, siendo clasificados como dentados (mayor o igual a 28 piezas, con soporte molar bilateral); parcialmente dentados (presencia entre 6 y 27 dientes y sin soporte molar); y edéntulos (presencia no mayor a 5 piezas y pérdida total de los soportes molares).

Como criterios de inclusión se tuvieron en cuenta que fuera la articulación del lado derecho (la resección bilateral causa desfiguración facial), sin signos recientes o cicatrizales de trauma en la región temporomandibular; hombres mayores de 20 años. Este grupo de 120 individuos se dividieron por décadas así: 20-29 años, 30-39 años, 40-49 años, 50-59 años y 60 o más años.

RESULTADOS

Del total de la muestra la condición o estado dental que predominó fue el parcialmente dentado con el 59,1%, seguido de los dentados con el 30%, siendo la condición edéntula la de menor presentación con el 10,83% (Figura 1).

Figura 1. Estado dental de los especímenes por grupos etáreos. X: edad en años; Y: porcentaje de articulaciones de acuerdo al estado dentado, (D); parcialmente dentado (PD) y edéntulo (E).

La condición dentada predominó en la tercera década; mientras que los individuos parcialmente dentados fueron más frecuentes de la cuarta década en adelante, llegándose a evidenciar el deterioro del estado dental en el grupo de mayores de 60 años, al predominar en estos últimos la condición edéntula.

En cuanto a la textura de la superficie del disco, ésta fue lisa en 88 muestras (73,3%); habían erosiones pequeñas en 23 (19,2%); y hubo lesiones extensas y/o perforaciones en 9 discos (7,5%). Curiosamente, las lesiones del disco se incrementaron con la edad, pasando del 15,6% en la tercera década al 43,8% en la sexta, disminuyendo levemente en el grupo de individuos más seniles (Figura 2).

Figura 2. Clase de textura de la superficie articular del disco distribuida por grupos etáreos. X: edad en años; Y: porcentaje de articulaciones con superficie lisa (SL); lesiones pequeñas (LP) y lesiones extensas (LE).

 

Con respecto a las perforaciones éstas se observaron sólo en tres discos. Uno en el grupo de sujetos en la sexta década y dos en el grupo de >60 años. Un disco mostraba perforación >3 mm, ubicada en el tercio lateral de la banda posterior; en otro la perforación comprometía la banda posterior y la zona intermedia; y en el último se observó una perforación >3 mm, la cual se ubicó en la unión de la banda posterior y la zona bilaminar (Figura 3).

Figura 3. Perforación del disco de la ATM. A: perforación moderada (flecha) a nivel del tercio lateral del disco, con erosiones y adelgazamiento en el tejido que rodea la perforación. B: Gran perforación discal: Note en el fondo de la perforación el cóndilo erosionado y deformado (flecha). C: cóndilo erosionado; ZB: Zona bilaminar; ZI: Zona Intermedia; BA: Banda anterior; BP: Banda posterior.

De otro lado, 31 discos (25,8%), mostraron marcado adelgazamiento en diferentes áreas de la superficie discal, encontrándose que en 15 discos (12,5%) el adelgazamiento se ubicó en el tercio lateral de la zona intermedia; en 10 discos (8,3%) dicho adelgazamiento se localizó en el tercio lateral de la banda posterior; 4 discos (3,33%) mostraban el adelgazamiento a nivel del tercio intermedio; 2 discos (1,16%) en el tercio medial e intermedio.

El adelgazamiento discal, con inminencia de perforación, se observó con mayor frecuencia en los especímenes de individuos entre la cuarta y quinta década de la vida, y menor en aquellos de 60 años o más (Tabla 1).

Tabla 1. Cantidad de discos perforados (*) y
adelgazados (DA)
distribuidos por grupos etáreos

Edad DA T
(años)    

20-29 5 32  
30-39 6 28  
40-49 8 25  
50-59 8 (1*) 16b
60 o + 4 (2*) 19a
Total 31 120

DISCUSIÓN

Encontramos en este estudio un bajo porcentaje de perforación discal, lo cual estaría en concordancia con otras investigaciones5-7, y aparentemente alejados de los resultados de Weissengreen10; Grahan11; Liedberg12 y Kurita14. Sin embargo, si se considera que un adelgazamiento de un segmento del disco —observado en el 25,8% de las estructuras discales en este estudio— culmina, luego de transcurrido un lapso en perforación discal, los hallazgos de este trabajo pueden considerarse en una posición intermedia entre quienes consideran que la perforación del disco es una ocurrencia rara, y quienes han encontrado la perforación de esta estructura en un porcentaje que oscila entre 20 a 40%10-14.

Al parecer la discrepancia existente está determinada porque las diversas investigaciones han tomado, para su estudio, especímenes o poblaciones con signos o síntomas positivos de lesión de la ATM, lo cual es de por sí un factor predisponente para que ocurra la perforación discal.

Estos detalles de adelgazamiento, la erosión y la perforación discal parecen estar influenciados por la pérdida de piezas dentales; por cuanto estas lesiones son observadas en mayor porcentaje en especímenes de individuos viejos parcialmente dentados o edéntulos como lo documentamos aquí17-19. Por ejemplo, Weisengreen10 encontró que de 198 discos de individuos >30 años y con diferentes condiciones dentales había perforación discal en el 20% de especímenes dentados y de 39,2% y 39,5% en cadáveres parcialmente dentados y edéntulos, respectivamente. Y observó además un aumento de la perforación a partir de la quinta década, la cual llegó a ser del 65% en octogenarios; considerándose entonces que el estado dental era importante para llevar al deterioro la ATM, pero que otros factores podrían participar en la etiología de la perforación del disco. Prentiss23 por su parte, considera que al perderse los dientes, la musculatura ejerce una gran fuerza hacia arriba, sobre el cóndilo, con su siguiente presión al disco, lo cual conduce a su atrofia. Y esta presión defectuosa es la que altera la nutrición del cartílago con la subsecuente alteración del disco de la ATM. Nuestro estudio sugiere, por lo tanto, que la pérdida de dientes es un factor de riesgo para que ocurra la perforación del disco de la ATM.

En cuanto al sitio de perforación y adelgazamiento del disco observado en este estudio, éste fue visto en la mayoría de los especímenes, en el tercio lateral de la zona intermedia y en la unión de la zona intermedia con la banda posterior, de una manera similar a como se han encontrando en otros estudios11,16-21. Estos sitios son las áreas que reciben la mayor presión durante los movimientos protrusivos y de lateralidad del complejo disco-cóndilo23,24. En ocasiones también se ha encontrado preponderancia de perforaciones centrales7,11,18; y a nivel de la unión de la zona bilaminar con la banda posterior10,12,15,19, la cual es ocasionada por la tensión severa a que es sometida esta zona durante los desplazamientos traslatorios del complejo disco-cóndilo, especialmente en individuos parcialmente dentados y edéntulos, quienes por su condición, realizan una masticación anterior.

Correspondencia a: Dr. Fidias E León, MD, PhD, FUAB: Laboratorio de Neurología y Neurofisiología Clínica & Restaurativa Computarizada NEURONET. Calle 52B Nº 31-110, cons 102; Tel/fax: +57-76-478680; Bucaramanga, Colombia. E-mail: feleones@uis.edu.co

REFERENCIAS

1. WILLIAMS P, WARWICK R. Anatomía. 36ª ed. Edimburgo: Churchill Livingstone 1992; 487-90.        [ Links ]

2. PARSONS MT. The bilaminar zone of the meniscus. J Dent Res 1966; 45: 54-61.        [ Links ]

3. KUIJL B. Temporomandibular joint computed tomography development of a direct sagital technique. J Prosthetic Dent 1990; 64: 709-15.        [ Links ]

4. REES LA. The structure and function of the mandibular joint. Brist Dental J 1954; 96: 125-33.        [ Links ]

5. MARKOWITZ H. Temporomandibular joint disease. Oral Surg 1949; 2: 1309-37.        [ Links ]

6. SHAPIRO H. The temporomandibular joint and the auditory function. J Am Dent Assoc 1943; 30: 1147-68.        [ Links ]

7. BOMAN K. Temporomandibular joint arthrosis and its treatment by extirpation of the disc. Acta Chir Scand 1947; 95 (Supp 118): 1-27.        [ Links ]

8. BRUSEL IJ. Temporomandibular joint disease: Differential Diagnosis and Treatment. J Am Dent Assoc 1949; 39: 532-6.         [ Links ]

9. TRUMPY IG, ERICKSSON J. Internal derrangement of the temporomandibular joint: correlation of arthrographic imaging. Int J Maxillofac Surg 1997; 26: 326-30.        [ Links ]

10. WEISENGREEN H. Observation of the articular disc. Oral Surg 1975; 40: 113-21.        [ Links ]

11. GRAHAN G. Perforation of the mandibular joint meniscus: anthrographic, surgical, and clinical findings. J Oral Maxillofac Surg 1984; 42: 35-8.        [ Links ]

12. LIEDBERG J. Diagnostic accuracy of upper compartment arthroscopy of the temporomandibular joint: Correlation with postmorten morphology. Oral Surg, Oral Med, Oral Pathol 1986; 62: 618-24.        [ Links ]

13. WESTESSON P. Temporomandibular joint: correlation between single- contrast video arthrography and postmorten morphology. Radiology 1986; 160: 767-71.        [ Links ]

14. KURITA K. Arthroscopic diagnosis of the perforation and adhesions of the temporomandibular joint. Correlation with post-morten morphology. Oral surg, Oral Med, Oral Pathol 1989; 68: 130-4.        [ Links ]

15. LIEDBERG J. Sideways position of the temporomandibular disk: coronal cryosectioning of fresh autopsy specimens. Oral Surg, Oral Med, Oral Pathol 1988; 66: 644-9.        [ Links ]

16. WESTESSON P. Diagnostic accuracy of double-contrast arthrotomography of the temporomandibular joint: Correlation with post-morten morphology. AJR 1984; 143: 655-60.        [ Links ]

17. PEREIRA FJ JR, LUNDH H. Morphologic changes in the temporomandibular joint in the different age groups. An autopsy investigation. Oral Surg, Oral Med, Oral Pathol 1994; 78: 279-87.

18. WIDMALM SE, WESTERN PL. Temporomandibular joint pathosis related to sex, age, and dentition in autopsy material. Oral Surg, Oral Med, Oral Pathol 1994; 78: 416-25.        [ Links ]

19. AKERMAN S. Bilateral degenerative changes and deviation in form of temporomandibular joint. An autopsy study of elderly individuals. Acta Odont Scard 1984; 42: 205-14.        [ Links ]

20. CARLSSON GE. The temporomandibular joint. A comparative anatomic and radiologic study. Odontol Rev 1968; 19: 171-85.        [ Links ]

21. MOHL ND. Alterations in the temporomandibular joint. Oral Surg, Oral Med, Oral Pathol 1973; 36: 625-31.        [ Links ]

22. HANSON T. Arthrosis and deviation in form in the temporomandibular joint. A macroscopic study on a human autopsy material. Acta Odont Scand 1977; 35: 167-74.        [ Links ]

23. PRENTISS HJ. A preliminary report of the temporomandibular articulation in the human types. Dent Cosmos 1948; 60: 505-12.        [ Links ]

24. SUMMA R. The importance of the interarticular fibrocartilage of the temporomandibular articulation. Dent Cosmos 1948; 60: 512-14.        [ Links ]

25. GRIFFIN C. Pressure atrophy of the human temporomandibular meniscus associated with thrombosis of an articular branch of the pterygoid arteries. Aust Dent J 1961; 6: 32-4.        [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons