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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.128 n.7 Santiago jul. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872000000700015 

Los Beca en la psiquiatría chilena

The contributions of Drs. Manuel and
Francisco Beca to chilean Psychiatry

Enrique Escobar M

 

The Chilean psychiatrists, Manuel and Francisco Beca, father and son, who lived at the turn of the XIX century and in the first half of the XX respectively, dedicated their lives to the care of mental patients and to the teaching of psychiatry, contributing in their own way and time to the development of the specialty in Chile. Manuel Beca, a clinician, published the first mental patient statistics and Francisco, an academic, became professor of Psychiatry at the Catholic University. Altough they dedicated themselves to different fields in the area of mental health, such as clinical research and teaching, both have outstanding merits to become a part of the historical memory of Chilean psychiatry (Rev Méd Chile 2000; 128: 827-32).
(Key-words: History of Medicine, 19th Cent; Psychiatry.)

Recibido el 16 de marzo, 2000. Aceptado el 16 de mayo, 2000.
Servicio de Urgencia, Instituto Psiquiátrico Dr. J Horwirtz B. Santiago de Chile

En la historia de la psiquiatría chilena, dos colegas emparentados, con apellido Beca –de origen escocés: Beckar– merecen recordarse por sus aportes asistenciales y académicos. En efecto, Manuel Segundo Beca Pérez y su hijo Manuel Francisco Beca Soto destacaron al dar la vuelta al siglo XIX y mediados del siglo XX respectivamente; de modo que mientras el padre publicó la primera estadística de la Casa de Orates, su hijo llegó a ser el primer profesor titular de Psiquiatría en la Universidad Católica1-4 (comunicación personal del Dr. Juan Pablo Beca Infante).

La vida profesional de los Beca coincidió con ciclos bien definidos de la historia nacional. Así mientras al padre le correspondió la inestable y frustrante época del parlamentarismo –último baluarte del poder de la oligarquía del siglo XIX– el hijo se desenvolvió en la etapa siguiente a la culminación de aquella crisis, en un momento de desarrollo de la sensibilidad social, representada por los partidos de centro e izquierda, que asigna mayor responsabilidad al Estado en la solución de los problemas económicos y sociales5. Sin embargo, ambos accedieron –cada uno en su propio tiempo– a períodos llenos de una colorida y enriquecida vida nacional por una renovación en el campo de la educación, la cultura y la ciencia. Ahora bien, mirando el desarrollo de la especialidad ambos vivieron también épocas muy diferentes, pues mientras Manuel Beca ejerció en un período de predominio de la influencia francesa (Pinel, Esquirol, Morel, Magnan, Charcot, Janet, etc.), Francisco Beca recibió el influjo de la creativa psiquiatría de lengua alemana (Griesinberg, Meynert, Kreapelin, Bonhoeffer, Bleuler, Bumke, Freud). Pero sobre todo, lo que distingue al trabajo en el hospital fueron los revolucionarios avances terapéuticos, biológicos y farmacológicos de la primera mitad del siglo XX, comparado con "el asilo terapéutico" en el siglo XIX6,7.

Manuel 2º Beca Pérez, hijo de don Manuel y Doña María del Pilar, nació en 1863 en Ancud, donde luego de terminar sus estudios de humanidades viajó a Santiago para estudiar en la Universidad de Chile, donde se graduó a los 23 años (Fotografía 1). Luego de una práctica en su ciudad natal, volvió en 1890 a la capital para ocupar el recién creado cargo de médico residente en la Casa de Orates. A excepción de un tiempo en que por motivos de salud se trasladó a Valparaíso donde también ejerció la Medicina Legal, trabajó en la Casa de Orates y en el Hospital San Borja pues, como era corriente en esa época, se continuaba practicando la medicina general. Director de la Sociedad Médica de Santiago, ocupó el cargo de Secretario del Editor de la Revista Médica donde intervino y comunicó la mayoría de sus trabajos. Participó en diversos congresos médicos, asistiendo incluso en el extranjero al Congreso de Alienistas franceses de 1895, en Burdeos, donde dentro de los asistentes conoció a reputados colegas como Moreau, Seglás, Babinski, Charcot (hijo), Delmás, Korsakoff, etc.7 y en el V Congreso Penitenciario Internacional de París del mismo año, donde se recomendó la fundación de establecimientos especiales para los criminales enajenados. Casado con Doña Rosa Soto, tuvo dos hijos. Falleció en 1919.

..FOTOGRAFÍA 1. Dr. Manuel Beca Pérez

Sus publicaciones, de acuerdo con el nivel de desarrollo del país y el estado de evolución del conocimiento en esa época, dan cuenta de su predilección por los temas de salud mental y de la medicina legal. Así encontramos trabajos dedicados a la salud mental, el alcoholismo, la administración del hospital de locos, etc.8-11. Asimismo su interés por la educación, enseñando a los estudiantes, apoyando a los nuevos internos, traduciendo artículos extranjeros, muestra la benéfica influencia de profesores como Adolfo Valderrama, Carlos Sazié y Augusto Orrego Luco, a quienes demostró reconocimiento y agradecimiento. A continuación revisaremos algunos de sus trabajos más importantes.

Su tesis para licenciarse "Algo sobre las enfermedades mentales en Chile" publicado en 1885, seguido por su trabajo "Contribución al estudio de las enfermedades mentales en Chile", de 1891, dieron origen a la costumbre de publicar anualmente las Memorias de la Casa de Orates. En su tesis cuenta que, interesado por estas enfermedades, entró como practicante en 1882 a la Casa, pudiendo observar a los pacientes con frecuencia y, recibiendo el apoyo del Dr. Carlos Sazié y luego de los Drs. Valderrama, Castro y Echegoyen, se decidió "a compilar todos los antecedentes estadísticos posibles del hospital desde su fundación" en 13 Tablas para informar sobre los datos recopilados y por último dar sus conclusiones. A decir verdad, además de ser un estudio clínico y socio-demográfico sobre los enfermos, entrega atractivos comentarios sobre la visión nosológica y terapéutica vigentes en esa época. Así, por ejemplo, destaca que más hombres que mujeres, más solteros que casados, ingresan especialmente en el primer trimestre del año, siendo el alcohol la causa más corriente. También afirma que junto a Sazié hicieron los diagnósticos de los enfermos del año 84, basados en el tipo de delirio y en otros casos apoyados en la forma sintomática. Al hablar de los tratamientos distinguió la farmacoterapia y la hidroterapia. De los primeros, citó a los bromuros, el hidrato de cloral, el opio y sus derivados, la belladona, etc. En cuanto a la hidroterapia recomendó que, según el estado de excitación o inhibición, se usara agua fría o caliente, ya sea en duchas o chorros.

En el trabajo "La Dirección de los Manicomios", aparecido en medio de una activa controversia pública sobre el papel subordinado de los médicos en la administración hospitalaria, M. Beca luego de describir lo que era un Manicomio, entregó los motivos, avalado por diversos autores extranjeros, de la necesidad de contar con un director médico para tal cargo, sin perjuicio de disponer de un entendido en aspectos administrativos12.

Posteriormente, en 1898, en un libro "Instituciones y Servicios de Enajenados de Europa y E.E.U.U." dio extensa y detallada cuenta al gobierno de su comisión de estudios de las enfermedades nerviosas y mentales así como de la organización de los hospitales visitados, según se lo había solicitado el propio gobierno13. A pesar de que se trata de un volumen de casi 400 páginas, el Dr. M. Beca se disculpó de que debió apurarse en entregarlo de modo que mucha información la retuvo pero quedaba al alcance de quienes la quisieran. Cuenta que permaneció en Europa desde 1895 a 1896 y en E.E.U.U en 1897, lo que le permitió conocer con detalle la situación de los pacientes y el funcionamiento donde residían. En este trabajo dedicó una larga introducción, justificada para los legos, que debían decidir sobre las proposiciones, a describir la atención de los locos a lo largo de la historia, concluyendo que el hombre ha mejorado el trato del enfermo mental. Más adelante entregó información pormenorizada de la atención y organización de las instituciones en Francia, Alemania, Inglaterra, Francia y U.S.A., revisando diversos aspectos como el tipo de sitios para erigirlos, calidad de las construcciones, alhajamiento, variedad de las dependencias y secciones abiertas y cerradas, salas de admisión, observación, etc.

No obstante lo expuesto, creo que su trabajo más importante fue la publicación aparecida en la Revista Médica de Chile10, en dos extensos artículos titulados "el Alcoholismo" donde se propuso: "definir el alcoholismo, cómo se desarrolla, su influencia sobre la organización física y psíquica en el hombre, enfermedades físicas y psíquicas a que da lugar, influencia en el desarrollo de vesanias, y terminando con estadísticas de los enajenados por causa alcohólica, entrados al Manicomio de Santiago en 1890 y 1891. En suma estudió desde los antecedentes históricos, sociales, epidemiológicos y naturalmente clínicos y terapéuticos, sin olvidar las recomendaciones y consejos preventivos conocidos hasta ese momento. Parece conveniente transcribir la introducción, para conocer el contexto social de ese momento. Recuerda que "la prensa diaria, antes que las corporaciones científicas ha dado la voz de alarma a nuestras autoridades y ha señalado, sin embozo, el precipicio al cual se ve arrastrado inconscientemente nuestro pueblo." Luego, agregó que "el gobierno ha prestado atento oído á estos denuncios reveladores de grandes males y, pienso, se preocupa de tomar medidas serias que los eviten en lo posible". Continuó diciendo que "La Sociedad Médica también ha querido asociarse a este generoso movimiento y ha abierto sus salones al mundo médico para que se estudie y discuta en ellos lo que felizmente hoy se pone en el tapete de los hombres de Estado para su eficaz solución: el problema social del alcoholismo y sus funestas consecuencias". Terminó su introducción afirmando que, teniendo el honor de contarse entre los socios, deseaba contribuir con un grano de arena al estudio del alcoholismo. Por último, en otros medios publicó traducciones de trabajos de autores extranjeros, comentarios de actualidad, etc. tareas propias de un comunicador15,16.

MANUEL FRANCISCO BECA SOTO

Nació en Santiago el 7 de Julio de 1910, estudió en el Liceo Alemán y en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, graduándose en 1934 con la Tesis "Estudios histofisiológicos en la glándula tiroides16. (Fotografía 2). Como su padre, fallecido cuando él era aún niño, también se dedicó a la psiquiatría. Quienes lo conocieron lo recuerdan afable y cordial, muy querido y respetado por sus pares y colaboradores, intensamente comprometido con su profesión. Casado con Doña María Teresa Infante, tuvo seis hijos varones (comunicación personal Dr. Juan Pablo Beca Infante). Falleció el 9 de octubre de 1958, de un infarto del miocardio, creando gran congoja y pesar entre sus familiares, amigos y ayudantes. Con ocasión de la despedida de sus restos el Dr. Agustín Téllez a nombre de la Sociedad de Psiquiatría, Neurología y Neurocirugía dijo que: "el Dr. Beca escaló cada uno de los rellanos envidiables de su breve y fecunda existencia en virtud de su inteligencia, de su trabajo y de su irreductible cumplimiento del deber"17.


FIGURA 2. Dr. Francisco Beca Soto

Ya antes de recibirse, demostró el Dr. Francisco Beca, su afición a la docencia, que con el tiempo se transformaría en su labor predilecta, participando como ayudante en la Cátedra de Biología, desde 1931 a 1937, y luego como interno del Profesor Lea Plaza y ayudante del Profesor Guillermo Brinck, en el Laboratorio de Neurohistología del Manicomio Nacional de 1938 a 1942.

Trabajó en el Manicomio Nacional (la ex-Casa de Orates), desde que se recibió hasta su muerte, momento en que había alcanzado la Jefatura de Servicio. También trabajó como psiquiatra legista en el Instituto Médico Legal Dr. Carlos Ibar, desde 1952 a 1956.

En el ámbito académico, entró a trabajar con su compañero Arturo Vivados, Profesor Titular, a quien acompañó hasta su fallecimiento en 1949. Compitió por el cargo vacante con los Drs. Octavio Peralta, Agustín Téllez e Ignacio Matte Blanco, el que resultó a la postre elegido, obteniendo el segundo lugar en el concurso de designación de profesor titular de la Universidad de Chile. En 1950 fue invitado a crear la Cátedra de Psiquiatría en la Universidad Católica, donde con la colaboración de jóvenes especialistas lideró, hasta su fallecimiento, un novedoso proyecto docente. Adelantándose a los tiempos, los alumnos desde tercer año iniciaban su interiorización de la psiquiatría, con psicología y más adelante con clínica psiquiátrica, con sólidas bases psicopatológicas y fenomenológicas, sin descartar la visión psicoanalítica.

Perteneció a varias instituciones científicas como la Sociedad Médica, la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, la Asociación Chilena Pro Salud Mental (de la cual fue su vicepresidente en 1952), del Instituto de Ciencias Penales (siendo Director por varios períodos y Vice-presidente de 1949 a 1953), de la Asociación Montessori de Chile, ocupando el cargo de Presidente, de 1949 a 1954. Católico practicante participó activamente en la Acción Católica y asesoró a la jerarquía en materias de su incumbencia y dominio. Durante 1936 y 1937 estudió en Alemania becado por la Fundación Alexander Humboldt en Munich y en Berlín.

F Beca dirigió tesis de título de médicos y asistentes sociales, publicó en Chile y en el extranjero más de cuarenta trabajos científicos y un libro, algunos de los que revisaremos. Su extensa producción, –escrita solo o en colaboración– versó sobre investigación clínica, revisiones de temas de la especialidad, ensayos, etc. Sus comunicaciones revelan un variado y amplio interés que lo llevó a transitar desde la investigación neuroanatómica y clínica hasta asuntos más especulativos18-22.

En el campo clínico destacan algunas investigaciones para comprobar la influencia del complejo B en el tratamiento de la psicosis alcohólica, las relaciones entre la esquizofrenia y la tuberculosis, y por otro lado, puestas al día sobre la esquizofrenia y una revisión sobre la herencia de las enfermedades mentales siguiendo, a Luxenburguer de München23-29. Particular dedicación demostró, sin tener una formación ortodoxa, en el estudio del psicoanálisis, en una época de intensa controversia entre esa ciencia y la Iglesia Católica30-32. Ilustrativo de sus convicciones es que al final del artículo dedicado a revisar las proyecciones filosóficas del psicoanálisis, y en donde a su juicio carecía Freud de una base filosófica sólida, afirma que: "Parecerá extraño que después de lo dicho y explicado termine por declarar que soy un psicoanalista. No hay en esto ninguna contradicción... Una cosa es el método psicoanalítico como instrumento de investigación del psiquismo, normal y patológico, y como medio terapéutico en la curación de las neurosis y otra cosa es la filosofía que su autor trató de deducir de él. Como método de experimentación y tratamiento, no sólo es aceptable y útil, sino que es el único procedimiento que ha hecho posible descubrir el funcionalismo del inconsciente y las leyes que lo rigen".

"Sobre el Psicoanálisis", escrito a raíz de la muerte de Freud, una forma de reconocimiento a su memoria, permite conocer con claridad su opinión sobre ese autor y su obra. En síntesis, reconociendo a Freud como el "descubridor" del inconsciente (recuerda que ese concepto se conocía), el mérito innovador de aquél fue darle el valor que tiene en la personalidad normal y patológica, especialmente en la enfermedad neurótica. También aclara lo mal entendido, por la masa e incluso por algunos seguidores, quizás dice, por las continuas renovaciones que sufrió la teoría en manos del mismo creador, desviando su atención hacia temas filosóficos, culturales y éticos donde, aquejado de un determinismo, errando al negar la libertad, el libre albedrío, da la oportunidad de buscar una cosmovisión donde la persona humana está empequeñecida. Aunque no por eso, sino que por considerar que los mejores discípulos lo abandonaron, da muestras de preocupación y desconfianza sobre el futuro de esa ciencia, aconsejando a sus continuadores dedicarse a trabajar en privado y solo hacer publicaciones en medios científicos, cuando los hallazgos sean suficientemente comprobables, pues las masas confundidas por aspectos hasta a veces sensacionalistas, distorsionan las comunicaciones poco elaboradas o apresuradamente reveladas. De todos modos, Beca termina dando su apoyo a la obra de Freud, lo que le costó molestias en algunos círculos de la Iglesia Católica.

A lo expuesto habría que agregar informes médico-jurídicos, que en su carácter de perito entregaban conocimiento para la jurisprudencia en los tribunales chilenos33-34. Por otra parte, su preocupación por la psicometría se reveló en dos trabajos, aplicando por primera vez en Chile el test de Rorschach en un caso criminal35. Tampoco escapó a su curiosidad intelectual la psiquiatría infantil36,37. Sus últimos trabajos fueron publicados en España38-39.

CONCLUSIONES

Los Beca, a pesar de que vivieron en períodos muy diferentes, tanto en el ámbito del desarrollo sociopolítico como científico, se dedicaron intensamente –según su particular aptitud y circunstancia– a la psiquiatría. Ambos revelaron condiciones profesionales, manifestadas mediante sus variadas actividades asistenciales y docentes, como para formar parte de la memoria histórica de la especialidad.

Correspondencia a: Dr. Enrique Escobar. Avda. La Paz 841, Santiago, Chile. Fono-Fax: 7372108. Instituto Psiquiátrico Dr. J Horwirtz B.

Agradecimientos.

Al Dr Lorenzo Cubillos y a Don Fernando O’Ryan por la documentación entregada

Nota del editor: La historia pudo terminar aquí para la Psiquiatría, pero no para la medicina chilena: en su tercera generación, un nieto e hijo de ambos psiquiatras –el Dr. Juan Pablo Beca Infante– ha continuado esta tradición familiar. Además de Pediatra Neonatólogo, es actualmente Director del Centro de Estudios Bioéticos, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

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