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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.128 n.9 Santiago set. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872000000900004 

Tabaquismo en académicos,
no académicos y estudiantes
de la Universidad de Concepción

Prevalence of smoking among
academic, non-academic workers
and students of the University of
Concepción.

Hernán Sotomayor L, Verónica Behn T1, Mónica Cruz P1,
Rina Naveas G2, Cristián Sotomayor F3, Paula Fernández A3,
Rose Marie Florio J4, Maritza Romero M4.

Background: Effective smoking cessation campaigns require as baseline, precise estimations of smoking habits in different populations. Aim: To assess the prevalence of smoking in academic, non-academics workers and student of the University of Concepción. Material and methods: In a random and stratified sample of 272 workers (including academics) and 1146 students, a previously validated, self administered questionnaire about smoking was applied. Daily smoking was defined as smoking seven or more cigarettes per week and occasional smoking as smoking less than seven cigarettes per week. Results: The prevalence of smoking was 23% among academics, 34% among non-academic workers and 44% among students. Nineteen percent of men and 16% of women were occasional smokers; 23% of men and 25% of women were daily smokers. Students started smoking at 15 ± 2 years old and workers did so at 18 ± 3 years old. The grater influence about smoking came from parents. Workers from the administrative services and from the natural sciences faculty had the higher prevalence of the habit. The total annual cost of smoking was $33,000,000 (US$62,000). Conclusions: The prevalence of smoking at the University of Concepción is higher among students than workers. Quitting programs are urgently needed (Rev Méd Chile 2000; 128: 977-84).
(Key-words: Habits; Smoking; Tobacco use disorder).

Recibido el 15 de diciembre, 1999. Aceptado en versión corregida el 27 de julio, 2000.
Trabajo con el patrocinio de la Dirección de Investigación, Universidad de Concepción.
P.I. 97.082.016-1
Departamento de Medicina y Departamento de Enfermería, Facultad de Medicina, Departamento
de Ingeniería Matemática, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Universidad de Concepción, Chile.
1 Magister Enfermera.
2 Magister en Estadística.
3 Estudiante de la carrera de Medicina.
4 Estudiante de Enfermería.

Numerosas publicaciones científicas han demostrado que el tabaquismo es el agente conocido más dañino para la salud del ser humano1-4. Este conocimiento ha determinado que los países, a través de su sistema de salud y educación, desarrollen medidas de prevención y control cuya efectividad puede ser evaluada a través de la prevalencia de fumadores en los diferentes grupos poblacionales.

Preocupa que siendo un factor de riesgo para la salud y tener prioridad en los programas del Ministerio de Salud, su prevalencia no ha logrado grandes cambios en la última década5.

Con el antecedente que la prevalencia de fumadores en los estudiantes que ingresan a la Universidad de Concepción es alto6, que al progresar en sus estudios universitarios aumenta7 y que el interés de esta Casa de Estudios es optimizar las estrategias de prevención y control del tabaquismo en la comunidad universitaria8, se propuso realizar un estudio que entregue cifras actualizadas de prevalencia del tabaquismo de toda la población universitaria (académicos, no académicos, estudiantes).

La elección de la Universidad para desarrollar el estudio postulado, se fundamenta en los hechos que no existen publicaciones conocidas que comuniquen la prevalencia de fumadores en un momento determinado de todos los estamentos que la componen y de reconocer que sus integrantes tienen un rol protagónico en la promoción de la salud de la población, al desarrollar funciones educativas y servir de modelo en su profesión; válido especialmente en aquellas disciplinas centradas en el estudio del bienestar integral del ser humano: Salud, Educación y Ciencias Sociales.

MATERIAL Y MÉTODO

Población. El estudio de tipo descriptivo, transversal se desarrolló durante el año 1998 en la Universidad de Concepción, en su campus Central, cuya población comprende 14.265 personas entre 17 y 65 años. De este universo se seleccionó, con el apoyo de la Dirección de Personal y la Dirección de Registro Estudiantil, una muestra aleatoria, estratificada con afijación proporcional por carreras (estudiantes) y por estamentos (funcionarios) de 1.418 personas. El tamaño de la muestra permitió proporcionar resultados con un nivel de confianza del 95% y un margen de error no superior al 2%. La muestra estuvo conformada por 1.146 estudiantes y 272 funcionarios.

Encuesta. Para la recolección de los datos, se utilizó una encuesta diseñada en base a las recomendaciones para estudios de tabaquismo publicadas por la OPS9, la UICC10 y la American Cáncer Society11, incluyendo preguntas relacionadas con variables sociodemográficas y con el tabaquismo. Su validación se realizó por jueces y con una prueba piloto integrada por 30 sujetos. La encuesta fue autoadministrada, en el caso de los estudiantes, bajo la supervisión de estudiantes de medicina y enfermería preparados para ello; y en el caso de los funcionarios, a través del correo interno de la Universidad de Concepción. En esta encuesta se incluyeron preguntas para evaluar la adicción a la nicotina12.

Definiciones. La conducta fumadora se categorizó en: "no fumador" (no ha fumado, o sólo ha probado el cigarrillo), "ex fumador" (fumó al menos durante seis meses y ha dejado de fumar por más de seis meses), "fumador ocasional" (fuma hasta 7 cigarrillos a la semana) y "fumador diario" (fuma más de siete cigarrillos a la semana)13.

Análisis estadístico. Para la descripción de las variables sociodemográficas y aquellas derivadas de la conducta fumadora se utilizó el Paquete Estadístico SPSS versión 6.1. Con estadística inductiva se evaluó la diferencia entre medias en el cruce de variables. Las pruebas no paramétricas de chi cuadrado permitieron probar la relación de variables independientes categóricas con la variable dependiente principal "conducta fumadora".

RESULTADOS

De los 272 funcionarios: 51% eran de sexo masculino, tenían una edad promedio de 42 (DE ± 10) años; 24% eran solteros, 23% trabajaban en la repartición de salud, 14% en ciencias e ingeniería, 18% en humanidades arte y educación, 13% en ciencias naturales y de la tierra y 32% eran administrativos; 29% fumaban y 24% eran ex fumadores.

De los 1.146 estudiantes: 59% eran de sexo masculino, tenían una edad promedio de 21 (± 2) años, 95% eran solteros, 37% estudiaban en las carreras de la salud, 21% en las carreras de las ciencias e ingeniería, 37% en las carreras de humanidades, arte y educación y 5 % en las carreras de ciencias naturales y de la tierra; 44% fumaban y 7% eran ex fumadores (Tabla 1).


El análisis de la edad de inicio del consumo de cigarrillos reveló que la mayoría de los estudiantes se habían iniciado a los 15 años de edad, en cambio los funcionarios a los 18 años (Figura 1).


FIGURA 1. Edad de inicio del consumo de cigarrillos en funcionarios y estudiantes de la Universidad de Concepción, 1998.

Estas diferencias observadas entre los funcionarios y los estudiantes motivaron su análisis por separado.

Tabaquismo en los funcionarios: En el grupo de funcionarios se incluyeron a los académicos (46%) y los no académicos (54%). Fumaba el 23% de los académicos y el 34% de los no académicos. Según el sexo fumaba el 23% de los hombres y el 35% de las mujeres. De acuerdo con la edad fumaba el 34% entre 25-34 años, el 44% entre 35-44 años y el 20% de los >45 años. Conforme con el lugar de trabajo fumaba el 20% de los funcionarios del área de la salud, el 32% del área de las ciencias naturales y de la tierra y el 38% del área administrativa. Entre las personas que influyeron en el inicio a fumar el 70% declaró que fueron los amigos. Cuando a nivel del hogar había muchos fumadores el 63% de los funcionarios eran fumadores, y cuando no había fumadores en el hogar el 60% de los funcionarios eran no fumadores (Tabla 2).


El estudio reveló, además, otras características de la conducta fumadora al comparar los fumadores diarios con los fumadores ocasionales: la edad promedio de inicio en los fumadores diarios fue de 17 (± 2) años, mientras que en los fumadores ocasionales fue de 19 (± 2) años (p < 0,005); el promedio de años fumando en los fumadores diarios fue de 24 (± 10) años, mientras que en los fumadores ocasionales fue de 14 (± 3) años (p < 0,005); el consumo promedio semanal de cigarrillos fue de 50 (± 40) en los fumadores diarios y 5 (± 2) en los fumadores ocasionales (p < 0,005); el 80% de los fumadores diarios fumaba en el trabajo y en la casa, y sólo lo hacía en ambos lugares el 20% de los fumadores ocasionales (p< 0,00001); el 86% de los fumadores diarios y el 83 % de los fumadores ocasionales han pensado dejar de fumar (NS); el 76% de los fumadores diarios y el 75% de los fumadores ocasionales han intentado en 3 a 4 ocasiones dejar de fumar (NS); el 85% de los fumadores diarios y el 87% de los fumadores ocasionales han intentado dejar de fumar sólo basado en su propia fuerza de voluntad (NS); el 18% de los fumadores diarios y el 15% de los fumadores ocasionales desea dejar de fumar al momento de responder la encuesta y considera que necesita ayuda para lograrlo (n.s.). La adicción a la nicotina evaluada por la prueba de Fagerström estuvo presente en forma leve en el 78%, mediana en el 16% y severa en el 6% de los fumadores diarios; no se encontró adictos a la nicotina en los fumadores ocasionales.

Sobre la base del consumo de cigarrillos y el valor de la cajetilla se calcula que los funcionarios realizan un gasto promedio mensual de $6.800.000.

Tabaquismo en los estudiantes. Fumaba el 44% de los estudiantes. Según el sexo fumaba el 45% de los hombres y el 42% de las mujeres. De acuerdo con la edad fumaba el 45% entre 17-24 años, el 41% entre 25-34 años. Conforme con el área de estudio fumaba: en las carreras de la salud el 39%, en las carreras de las ciencias y de la ingeniería el 46%, en las carreras de humanidades, arte y educación el 46% y en las carreras de ciencias naturales y de la tierra 54%. Entre las personas que influyeron en el inicio a fumar el 83% declaró que fueron los amigos. Cuando a nivel del hogar había muchos fumadores el 77% de los estudiantes eran fumadores y cuando no había fumadores en el hogar el 66% eran no fumadores (Tabla 3).


La investigación reveló, además, otras características de la conducta fumadora al comparar los fumadores diarios con los fumadores ocasionales: la edad promedio de inicio en los fumadores diarios fue de 14 (±2) años y en los fumadores ocasionales fue de 17 (±2) años (p< 0,005); el promedio de años fumando en los fumadores diarios fue de 6 (±3) años, mientras que en los fumadores ocasionales fue de 5 (±2) años (p< 0,005); el consumo promedio semanal de cigarrillos fue de 30 (±20) en los fumadores diarios y 5 (±2) en los fumadores ocasionales (p< 0,005); los fumadores diarios fumaban en la Universidad y en el hogar, mientras que los fumadores ocasionales fumaban en la Universidad, al aire libre y rara vez en el hogar; el 20% de los fumadores diarios y el 10% de los fumadores ocasionales refirieron necesitar ayuda para dejar de fumar (p< 0,001); la adicción a la nicotina estuvo presente en forma leve en el 20%, mediana en el 64% y severa en el 10% de los fumadores diarios; no se encontró adicción a la nicotina en los fumadores ocasionales.

En base al consumo de cigarrillos y el valor de la cajetilla se calculó que los estudiantes realizan un gasto promedio mensual de $26.200.000.

DISCUSIÓN

Existe diferencia en la conducta fumadora entre los funcionarios académicos y no académicos: el 23% de los académicos fuma y el 29% es ex fumador; el 34% de los no académicos fuma y el 19% es ex fumador. Este resultado tiene importancia en la decisión de una acción de cesación tabáquica en la Universidad, estableciendo prioridad para el personal no académico que fuma más y muestra más resistencia a dejar de fumar.

La prevalencia del tabaquismo en los estudiantes fue de 44% con 7% de ex fumadores. Este resultado revela una prevalencia de estudiantes fumadores más alta que otros estudios efectuados antes en la misma universidad6,7, lo cuál avala la preocupación que han manifestado las autoridades universitarias8. También llama la atención la baja prevalencia de ex fumadores, lo cuál está de acuerdo con la realidad que los jóvenes que se iniciaron en el fumar, si es que van a dejar de fumar, lo harán en edades más tardías.

La diferencia de prevalencia de fumadores en personas adultas (funcionarios 29%) y en personas jóvenes (estudiantes 44%) es una tendencia mundial. En la actualidad hay menos personas adultas fumando, mientras que cada día, hay más personas jóvenes fumando. Desde hace tiempo que las publicaciones internacionales14 y nacionales15 hacen referencia a esta situación.

En cuánto al sexo, un análisis por estamentos revela que los funcionarios hombres fuman menos que las mujeres, mientras que en los estudiantes no se observan diferencias significativas. Estas cifras están de acuerdo con la tendencia mundial en el aumento del número de mujeres fumadoras, igualando o sobrepasando a los hombres. Así, los estudios internacionales manifiestan que hace 40 años fumaba alrededor del 15% de las mujeres y el 55% de los hombres, en cambio en la actualidad lo hace el 25 a 40% de las mujeres y el 30 a 40% de los hombres16,17. Estudios nacionales también han demostrado resultados similares18.

En referencia a la edad de inicio del consumo de cigarrillos, se aprecia que los funcionarios iniciaron la conducta fumadora a una edad más tardía (15 a 19 años), mientras que los estudiantes lo hicieron a una edad más temprana (10 a 15 años). Este hallazgo también concuerda con las revelaciones de los estudios más recientes que publican que el inicio del fumar cigarrillos se practica a una edad más precoz19. Estos mismos estudios señalan que mientras más joven se inicia la conducta fumadora, más difícil es lograr la cesación tabáquica. Los que iniciaron esta conducta a temprana edad tienen 16 veces más probabilidades de llegar a ser fumadores diarios y adictos cuando adulto20. Según estudios nacionales efectuados por el CONACE la prevalencia de tabaquismo en escolares está en notorio aumento desde el año 1994, 1996 y 1998 con cifras de 45,77%, 47, 54% y 47,59% respectivamente15.

La prevalencia de fumadores por grupo de edad: en los funcionarios entre los 25-34 años es de 34%, entre 35-44 años es de 44% y en los mayores de 45 años desciende a 21%, esta misma tendencia ha sido observada en otros trabajos14; en los estudiantes entre 17-24 años es de 45% y entre 25-34 años es de 41%, con una muy discreta tendencia a disminuir. Llama la atención que la conducta fumadora entre 25-34 años en los estudiantes (41%) es mucho más alta que en el grupo de funcionarios (34%) de la misma edad. Esta elevada tasa de fumadores en los estudiantes y su mantención en el tiempo, comparada con trabajadores de la misma edad, ha sido demostrada también por otros autores20.

La prevalencia de fumadores por área de trabajo demostró que en los funcionarios es mayor en el área administrativa y en los estudiantes es mayor en el área de ciencias naturales, de la tierra, humanidades, arte y educación. Estudios anteriores ya habían demostrado que en estas áreas estaban las tasas más altas de fumadores6,21.

La prevalencia de ex fumador por grupo de edad: en los funcionarios reveló que en la edad de 25 a 34 años era de 9%, que en el grupo de 35 a 44 años era 19% y en los >45 años era 24%; en los estudiantes en la edad de 25 a 34 años era de 7%; estos hechos concuerdan con lo comunicado en otros estudios22,23.

Tanto en los funcionarios como en los estudiantes la influencia de los amigos (pares) ha sido la causa más importante para iniciar la conducta fumadora. En cambio han sido los padres los que han tenido la mayor influencia para tener una conducta no fumadora. El significado de los pares y de los padres ha sido documentado por estudios internacionales24 y nacionales6,23.

Los funcionarios y los estudiantes fumadores tienen un alto porcentaje de amigos que fuman (53 y 58% respectivamente). En cambio, los funcionarios y los estudiantes no fumadores tienen porcentaje mayor de amigos que no fuman (69 y 83% respectivamente). Similar tendencia conductual se observa en el hogar de fumadores y no fumadores. Estos hechos confirman que un ambiente de personas fumadoras favorece el tabaquismo y en cambio un ambiente de no fumadores ayuda a mantener una conducta no fumadora25.

La investigación reveló una diferencia altamente significativa entre los funcionarios y estudiantes que eran fumadores diarios con los ocasionales, en la edad de inicio, los años fumando, el número de cigarrillos fumados semanalmente y la necesidad de ayuda para dejar de fumar. En cambio no era significativo el pensar dejar de fumar, intentar dejar de fumar 3 a 4 veces o querer dejar de fumar sólo con la voluntad.

Los funcionarios fumadores diarios consumían un promedio de 50 cigarrillos semanalmente, los fumadores ocasionales 7 cigarrillos; los estudiantes fumadores diarios 30 cigarrillos y los fumadores ocasionales 5 cigarrillos. De acuerdo con este consumo promedio y al costo de la cajetilla se calcula que los fumadores en la comunidad universitaria queman $33.000.000 mensuales y $396.000.000 anuales.

El 80% de los funcionarios y estudiantes fumadores diarios fuman en la casa y en la Universidad, con lo cuál las personas que lo rodean se transforman en fumadores pasivos con las consecuencias sobre la salud ya demostrada en numerosas publicaciones26,27.

De acuerdo con el deseo de dejar de fumar los funcionarios y estudiantes fumadores diarios han manifestado en un alto porcentaje que lo han intentado por su propia voluntad en varias oportunidades, pero no han podido lograrlo y por esto han manifestado la necesidad de ayuda. Los estudios internacionales han revelado que entre el 75 al 85% de los fumadores han deseado dejar de fumar más de una vez; pero cerca de un tercio de ellos ha hecho un esfuerzo serio por lograrlo y menos de la mitad ha logrado dejarlo permanentemente antes de los 60 años de edad28.

La dependencia nicotínica es claramente uno de los mayores obstáculos para una cesación exitosa29. De allí que las políticas de control de tabaquismo deben contener actividades para reforzar la motivación de quienes quieren dejar de fumar (educación en salud, información pública, política de precios, política de lugares sin humo, etc.) y también actividades para reducir las dificultades relacionadas con la dependencia (tratamientos farmacológicos y conductuales).

Existe una creciente voluntad en el público de hacer respetar el derecho a respirar aire que esté exento de los efectos nocivos del humo del tabaco. Este concepto lo tienen muy arraigado los no fumadores y por lo tanto es necesario tomar medidas para garantizarles la protección eficaz contra la exposición involuntaria al humo de tabaco en lugares públicos cerrados, restaurantes, medios de transporte y lugares de trabajo y esparcimiento. En la Universidad de Concepción sólo una Facultad, que no es la de Medicina, se mantiene como un lugar libre del humo de tabaco.

Los ex fumadores constituyen un grupo especial que merecen ser motivados a mantener esta cesación, para que continúen con esta conducta no fumadora.

En la juventud los fumadores constituyen día a día un grupo creciente, fumando cada vez en forma más temprana, por lo tanto hay que aplicar medidas para fomentar la abstención del uso del tabaco, a fin de evitar que se produzca la iniciación de su consumo. En la educación básica parece darse una buena oportunidad para desarrollar hábitos y conductas para mantener y mejorar la salud; existiendo estudios internacionales que prueban que los niños que desarrollan una actitud favorable hacia el hábito de fumar están más expuestos en el futuro a ser fumadores, que aquellos que tienen una actitud negativa30,31; esta observación también ha sido confirmada en nuestro país32.

Afortunadamente a los fumadores es posible ofrecerle una oportunidad para que dejen de fumar a nivel universitario33,34, en el lugar de trabajo35 o en los servicios de salud36.

El éxito del control del tabaquismo se basa en una combinación de medidas que utilicen un enfoque de salud pública, una legislación y actividades especiales de promoción de la salud y medidas económicas. El reconocimiento de los efectos del consumo del tabaco en la salud y en la economía ha convencido a la mayoría de los gobiernos para asumir el liderazgo en la lucha antitabáquica. Sólo la acción pública tiene un alcance nacional y debe invitar a participar activamente a las empresas, industrias, y organizaciones no gubernamentales en esta campaña. El tabaquismo es un problema de todos.

Correspondencia a: Dr. Hernán Sotomayor L. Casilla 513. Concepción. Profesor Facultad de Medicina Universidad de Concepción. FAX: 41- 254025. E-mail: sotomayo@ctcreuna.cl

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