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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.129 n.3 Santiago mar. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872001000300010 

El síndrome del conducto
bilio-pancreático común en adultos

Common bilio pancreatic channel
syndrome in Chilean adults

Carlos Harz B, José Antonio Río P1, Felipe Quintana F1,
Emilio Vera P.

Background: The Common Channel Syndrome (CCS) is defined as the union of the biliary and pancreatic ducts outside of the duodenal wall with a common duct more than 15 mm long. It is classified morphologically in types 1 and 2, whether it is the biliary or the pancreatic duct the one that predominates. CCS is uncommon in Western countries. It is described particularly in children and has not yet been reported in Chile. Aim: To report the frequency of CCS among patients subjected to endoscopic retrograde cholangiopancreatography (ERCP). Patients and methods: Between 1992 and 1998, 1860 ERCPs were performed for the diagnosis of biliary or pancreatic diseases. Results: In six patients (0.35%) a CCS was diagnosed (3 type 1 and 3 type 2). All patients presented with pain and three with jaundice. Four patients had a previous cholecystectomy, three due to cholelithiasis and one due to gallbladder cancer. A common bile duct resection and bilioenteric anastomosis was done in three patients with a favorable outcome. Two patients with an advanced age and one with a gallbladder cancer, were not operated. Conclusions: CCS was found in 0.35% of patients subjected to an ERCP. It frequently presents in association with one or more bilio-pancreatic diseases: cholelithiasis, choledocolithiasis, cholangitis, pancreatitis and gallbladder cancer. Resection of the common bile duct and a bilio-enteric anastomosis is proposed as the surgical treatment. (Rev Méd Chile 2001; 129: 299-302).
(Key-words: Common bile duct diseases; Pancreatic diseases; Pancreatic ducts).

Recibido el 8 de marzo, 2000. Aceptado en versión corregida el 14 de diciembre, 2000.
Servicio de Endoscopia, Hospital Parroquial de San Bernardo. Facultad de Medicina,
Universidad de los Andes.
1Internos de la carrera de Medicina Universidad de los Andes.

Dentro de las malformaciones congénitas de la vía biliar se describen las anomalías de la unión de los conductos biliar y pancreático. Se define como síndrome del conducto bilio-pancreático común (SCC) la unión de los conductos biliar y pancreático fuera de la pared duodenal, constituyendo un conducto común de una longitud mayor a 15 mm en la colangiografía directa1,2. Kimura clasificó esta malformación según su morfología en dos tipos: Tipo 1: Unión del conducto pancreático común al colédoco con desembocadura en ángulo agudo del Wirsung al colédoco (P-B). Conducto biliar predominante.

Tipo 2: Unión del colédoco al conducto pancreático principal (C-P). Conducto pancreático predominante 1 (Figura 1).


Figura 1. Tipos de conducto bilio-pancreático común.

El síndrome del conducto bilio-pancreático común se asocia con pancreatitis o colangitis, según el conducto predominante, debido a la ausencia de un mecanismo de cierre efectivo entre ambos, lo que permite la regurgitación del jugo pancreático al colédoco (Tipo 1) o de bilis al Wirsung (Tipo 2)3. La mayoría de los casos descritos en la literatura provienen de Japón, siendo generalmente diagnosticados en la infancia por crisis de pancreatitis o colangitis 4,5 . Estos tipos de malformaciones son extremadamente poco frecuentes en países occidentales. La presente comunicación tiene por objeto dar a conocer esta patología en nuestro medio.

CASOS CLÍNICOS

Pacientes. Entre septiembre de 1992 y noviembre de 1998 se efectuaron 1.860 CPRE en el Servicio de Endoscopia del Hospital Parroquial de San Bernardo por sospecha de patología biliar o pancreática. Se diagnosticó un SCC en 6 pacientes los que se clasificaron morfológicamente en tipos 1 y 2 según Kimura. Su rango de edad fluctuaba entre los 20 y 78 años. Se distribuyeron según sexo en cuatro mujeres y dos hombres.

Cuadro clínico de ingreso. Predominó como síntoma el dolor abdominal alto en todos los pacientes, vómitos, ictericia y coluria en tres. Dos de ellos sufrían episodios de dolor abdominal recurrente, uno con una historia de 18 años y el otro de 1 año de evolución. En cuatro pacientes previo al diagnóstico de SCC se realizó una colecistectomía por colelitiasis sintomática, asociándose una coledocostomía por litiasis en dos de ellos, uno de los cuales se complicó con pancreatitis postoperatoria por un cálculo impactado en el conducto común. La paciente restante se reoperó por demostrarse un cáncer vesicular en la pieza quirúrgica, practicándose una resección en cuña del lecho hepático y una linfadenectomía.

Hallazgos colangiográficos: en tres se encontró un SCC de tipo 1 y en los tres restantes tipo 2. El largo del conducto común variaba entre los 22 y 50 mm. En promedio la longitud fue de 36,3 mm para el tipo 1 y 34 mm para el tipo 2. En dos de los seis pacientes, el diámetro del conducto biliar fue notoriamente mayor a lo normal (20 y 44 mm), considerándose esto como una dilatación quística. Los dos se asociaron a litiasis intraquística. La amilasa en el conducto biliar fue medida selectivamente en dos pacientes con conducto tipo 1, encontrándose valores significativamente altos en ambos (145.007 y 324.000 U/L respectivamente).

Figura 2. Conducto bilio pancreatico común Tipo 1.
Figura 3. Conducto bilio pancreatico común Tipo 2.

De todos estos pacientes tres fueron tratados quirúrgicamente con resección del colédoco, colecistectomía y hepaticoyeyunoanastomosis término-lateral en Y de Roux. De ellos, una presentó episodios de colangitis ascendente a los 2 años de operada por una estenosis de la anastomosis, se reopera encontrándose asintomática a los 5 años de seguimiento. Los otros dos pacientes, a 3 años de su cirugía, no han presentado complicaciones. Los tres restantes no se operaron, dos por edad avanzada y otra por el antecedente de haber sido operada previamente de un cáncer vesicular avanzado.

DISCUSIÓN

Las anormalidades de la desembocadura del conducto biliar o pancreático son poco frecuentes, correspondiendo a rarezas en la patología bilio-pancreática en Occidente. En Japón se describe una incidencia del 3%. En nuestra serie la incidencia fue de 0,35%, sin que tengamos conocimiento previo de esta malformación en nuestro medio.

Esta anomalía se describe en la población más joven y es de predominio en el sexo femenino. El cuadro clínico de presentación es inespecífico, siendo el síntoma más frecuente el dolor abdominal alto. En distintos estudios se ha demostrado la asociación de esta anomalía con otras patologías de la vía biliar o pancreática: ictericia obstructiva, coledocolitiasis, colangitis, pancreatitis, cáncer de la vía biliar o vesicular y su asociación con dilatación quística de la vía biliar1-7. Tales asociaciones también se encontraron en nuestros pacientes. Las dilataciones quísticas se observaron sólo en el SCC tipo 2, mientras que el paciente con cáncer de vesícula biliar tenía un SCC tipo 1. Un paciente desarrolló una pancreatitis aguda en relación a un cálculo impactado en un conducto común tipo 1, lo que se explicaría por la regurgitación de bilis al conducto pancreático. En dos pacientes con SCC tipo 1 se documentó el reflujo pancreático a la vía biliar con la medición selectiva de amilasa en el colédoco, el cual se ha especulado como uno de los responsables de una inflamación crónica que llevaría a una metaplasia de la mucosa de la vía biliar, por lo que sería un potencial factor carcinogénico.

El diagnóstico de elección en todas las publicaciones es la CPRE (últimamente también se describe la resonancia nuclear magnética colangio-pancreatográfica)7. De nuestros pacientes, cuatro fueron sometidos previamente a una colecistectomía, sin sospecharse en ninguno de ellos esta malformación durante el acto quirúrgico. Es por esto que el diagnóstico se hizo en todos ellos con CPRE (en dos preoperatorios). Esto demuestra la importancia de la colangiografía intraoperatoria en la cirugía biliar, no sólo para descartar litiasis, sino también para el diagnóstico de anomalías de este sistema. Por su asociación con el cáncer de la vía biliar y vesicular, como también por su asociación con otras complicaciones como son la colangitis y la pancreatitis; se recomienda como tratamiento definitivo de esta malformación congénita la cirugía en un solo tiempo con resección del colédoco y anastomosis bilio-digestiva, más aún si la esfinterotomía endoscópica es inefectiva por la longitud del conducto común con un esfínter que se prolonga mucho más allá de la pared duodenal.

Correspondencia a: Dr. Carlos Harz B. Hospital Parroquial de San Bernardo. Tel: 2149056.

REFERENCIAS

1. Kimura K, Ohto M, Saisho H, Takao U, Tsuchiya Y, Morita M et al. Association of gallbladder carcinoma and anomalous pancreatobiliary ductal union. Gastroenterology 1985; 89: 1258-65.        [ Links ]

2. Yamauchi S, Koga A, Matsumoto S, Tanaka M, Nakayama F. Anomalous junction of pancreatobiliary duct without congenital choledochal cyst: A possible risk factor for gallbladder cancer. Am J Gastroenterol 1987; 82: 20-4.        [ Links ]

3. Jung M, Pimentel F, Winter J, Doertenbach J. Common Channel Syndrome in Adult. Z Gastroenterol 1993; 31: 147-50.        [ Links ]

4. Okada A, Oguehi Y, Kamata S, Ikeda Y, Kawashima Y, Saito R. Common channel syndrome. Diagnosis with endoscopic retrograde cholangiopancreatography and surgical management. Surgery 1983; 93: 634-42.        [ Links ]

5. Kato O, Hattori K, Suzuki T, Tachino F, Yuasa T. Clinical significance of anomalous pancreatobiliary union. Gastroenterol Endosc 1983; 29: 94-8.        [ Links ]

6. Nayeem S, Itoh T, Idezuki Y. Stones in a long pancreatobiliary common channel: A rare cause of obstructive jaundice and pancreatitis. Hepato-Gastroenterol 1992; 39: 257-8.        [ Links ]

7. Suda K, Mujano T, Konuma I, Matsumoto M. An abnormal pancreatico-choledochoductal junction in cases of biliary tract carcinoma. Cancer 1983; 52: 2086-7.        [ Links ]

8. Sugiyama M, Baba M, Atomy Y, Hanaoka H, Mizutani Y, Hachiya J. Diagnosis of anomalous pancreatobiliary junction: Value of magnetic resonance cholangiopancreatography. Surgery 1998; 123: 391-7.        [ Links ]

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