SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.129 número4Historia de la obra científica de Eduardo Cruz-Coke LassabeAcumulación de radiaciones ionizantes en el radiodiagnóstico médico índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.129 n.4 Santiago abr. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872001000400016 

Profesor Dr. Abraham Horwitz
Barak (1910-2000)

In Memoriam: Professor Abraham
B Horwitz, MD (1910-2000)

Abraham Horwitz, MD, was a prominent leader in Public Health in the Americas. His career started as a clinician and researcher in infectious diseases, then as a teacher in two Chilean Universities, one of the organizers of the Public Health Service in Chile and, subsequently, a prominent staff member in the Pan American Health Organization, becoming its Director during four consecutive terms. His outstanding career was recognized worldwide with several honorary awards and distinctions. Dr. Horwitz is recognized as one of the most distinguished and influential individuals in Medicine, in the American Continent, during the 20th Century. (Rev Med Chile 2001;129: 456-60)
(Key Words: Education, medical; History of Medicine, 20th Cent; Famous persons; Pan American Health Organization)

La Revista Médica de Chile rinde tributo a un médico chileno que en su carrera profesional abarcó en etapas sucesivas y con distinción ejemplar la clínica médica, la investigación clínica y epidemiológica, la docencia universitaria de pre y post-título, la organización institucional de la medicina social. La cúspide de esta brillante trayectoria la alcanzó en organismos internacionales de salud pública, en actividades que lo destacaron como uno de los líderes más influyentes de su época. Su nombre, honrado por las más notables instituciones de su país y del continente americano, constituye un modelo en la vida cívica. Para la Revista es motivo de orgullo haber sido uno de sus vehículos predilectos de expresión escrita. Para este justo homenaje se ha contado con la generosa colaboración de su sobrino, el Dr. Isidoro Horwitz C., y la de un gran amigo suyo y Maestro de la Medicina Chilena.

Profesor Dr. Abraham Horwitz Barak (1910-2000)

CURRICULUM VITAE

El Dr. Abraham Horwitz recibió su título de médico en la Universidad de Chile, en 1936, y se especializó en enfermedades transmisibles y en salud pública. Desde noviembre de 1942 a septiembre de 1943, fue médico residente del Hospital Herman Kiefer en Detroit, Michigan, gracias a una beca de la Fundación Rockefeller y se especializó en enfermedades infecciosas. En 1944 obtuvo el título de "Master of Public Health" de la Universidad de Johns Hopkins.

De regreso a su país fue designado Director de la Escuela de Salud Pública y reasumió sus actividades docentes en las Escuelas de Medicina de las Universidades de Chile y Católica de Chile.

Su carrera profesional incluyó la enseñanza, investigación y servicio. Fue Profesor de Bacteriología e Inmunología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, en Santiago, y Profesor de Enfermedades Infecciosas de la Escuela de Salud Pública. También enseñó en una de las Escuelas de Enfermería y de Servicio Social.

De 1950 a 1953 sirvió en varias capacidades en la Oficina Sanitaria Panamericana (Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud) tanto en Washington, D.C. como en otros países. Fue llamado de regreso a Chile para organizar el Servicio Nacional de Salud como Subdirector Normativo, donde permaneció por 6 años.

En 1958, fue elegido Director de la Oficina Sanitaria Panamericana por los Gobiernos de las Américas y reelegido por períodos consecutivos de 4 años, el último de los cuales terminó el 31 de enero de 1975.

Lo que caracterizó tal vez esos 16 años de colaboración internacional fue la promoción de la integración de la salud, como un servicio social, con el desarrollo económico. Una expresión de este esfuerzo son las inversiones de capital de importante magnitud del Banco Interamericano de Desarrollo y otras Agencias de Crédito para programas de salud, tanto preventivos como curativos.

Las Américas formularon el Plan Decenal de Salud para las décadas de 1960 y 1970, con una definición de los problemas principales, objetivos concretos para cada uno de ellos y estrategias para alcanzarlos. Ambos fueron suscritos por todos los Gobiernos y constituyeron la base de los esfuerzos para disminuir la morbilidad y la mortalidad y promover el bienestar. Uno de los programas más importantes fue el abastecimiento de los servicios de agua y saneamiento básico a las poblaciones urbanas y rurales de las Américas. La meta del primer Plan Decenal de Salud de proveer servicios de agua al 70% de las comunidades urbanas se alcanzó en 1974. Con la ayuda técnica de la Organización Panamericana de la Salud y de la Organización Mundial de la Salud y con préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial y agencias exportadoras de capital, complementando fondos nacionales, los Gobiernos pudieron organizar e implementar programas que alcanzaron una inversión total de más de 6,2 billones de dólares en 1977.

El Dr. Horwitz fue nombrado Director Emérito de la Organización Panamericana de la Salud por resolución de los Ministros de Salud de los Países Miembros de la OPS, durante la XIX Conferencia Sanitaria Panamericana.

Al momento de retirarse de la OPS, en 1975, el personal creó el Premio Abraham Horwitz para la Salud Interamericana, que PAHEF otorga cada año a una persona o grupo de personas por su realización científica o pedagógica en cualquier campo de la salud.

El Dr. Horwitz ha escrito numerosos artículos sobre epidemiología, enfermedades transmisibles, medicina preventiva, educación en ciencias de la salud, nutrición y administración de salud, entre otras.

En su larga carrera recibió muchas distinciones, entre ellas, su elección por vida a la Sociedad de "Scholars" de la Universidad de Johns Hopkins; el Premio "Bronfman" de la Asociación Americana de Salud Pública; el Premio "Ramón Corvalán Melgarejo" de la Sociedad Médica de Santiago en 1945 y 1949 por sus estudios sobre viruela y hepatitis. En 1991 la Universidad de Chile le confirió el título de Doctor Honoris Causa; y el Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos (INTA) lo nombró Profesor Honorario. En 1992 la Universidad de Johns Hopkins le otorgó el título de Doctor Honoris Causa. Ese mismo año, fue nombrado miembro por vida de la Asociación de Salud Pública del Caribe. En junio de 1944 recibió del Consejo Nacional para la Salud Internacional (NCIH) el Premio de Liderazgo Internacional en Salud.

Ha sido condecorado por los Gobiernos de Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, el Estado de Sao Paulo (Brasil), Haití, México, Panamá, Paraguay y Perú: la Medalla "Adolpho Lutz" conferida por el Gobierno del Estado de Sao Paulo, Brasil; la "Orden de la Cruz del Sur" en el Grado de Collar, otorgada por el Gobierno de Chile en 1991 ; la Medalla "Dr. Valentín Gómez Farías" que le otorgó el Gobierno de México en 1981; la Orden Nacional "Vasco Nuñez de Balboa" en el Grado de Gran Oficial por el Gobierno Central de Panamá y la Orden "Hipólito Unanue" en el Grado de Gran Cruz, por el Gobierno del Perú.

Entre 1958 y 1959 fue Vicepresidente de la Asociación Americana de Salud Pública. Durante 1975 y 1976, como "Scholar" del Centro Internacional John E. Fogarty para Estudios Avanzados en Ciencias de la Salud, de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, analizó el problema de la malnutrición en las Américas. De 1978 a 1986 fue Presidente del Comité de Programas Internacionales de Nutrición de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. De 1982 a 1985 fue Presidente del Grupo Asesor en Nutrición del Subcomité de Nutrición que forma parte del Comité Administrativo de Coordinación de las Naciones Unidas.

Fue miembro honorario de la Sociedad Delta Omega; la Asociación Interamericana de Ingenieros Sanitarios; las Sociedades de Epidemiología y de Hospitales del Perú; la Academia Nacional de Medicina y el Colegio Odontológico del Perú; las Asociaciones de Salud Pública de Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Perú y Estados Unidos; la Academia Nacional de Medicina de México; la Facultad de Medicina de la Universidad Católica, el Servicio Nacional de Salud de Chile y la Sociedad Chilena de Infectología; fue miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Chile y de España y miembro internacional del Colegio Americano de Medicina Preventiva. Fue miembro del Panel de Expertos de Nutrición y de la Comisión de Salud y Ambiente de la Organización Mundial de la Salud; miembro del Comité Editorial de Madres y Niños, boletín sobre Alimentación Infantil y Nutrición Humana de la Asociación Americana de Salud Públicia. Fue Socio Honorario de la Asociación "Consultores Internacionales en Salud". En 1972, la Academia Chilena de Medicina del Instituto de Chile lo nombró Académico Honorario.

En sus últimos años actuó como Asesor Especial del Director de la OPS en algunos programas de salud de importancia para las Américas; fue Presidente del Subcomité de Nutrición del Comité Administrativo de Coordinación de las Naciones Unidas (ACCISCN); Presidente del Grupo Internacional de Consulta sobre Vitamina A (IVACG) y Presidente de la Fundación Panamericana de la Salud y Educación (PAHEF).

UN AMIGO VERDADERO

El Dr. Abraham Horwitz B. falleció el 10 de julio de 2000, en su hogar, en la ciudad de Washington D.C., después de una larga y penosa enfermedad. Sus restos fueron traídos a Chile y descansan en su patria, cumpliendo su expresa voluntad.

El Dr. Horwitz había nacido en Santiago, el 25 de diciembre de 1910. Pertenecia a una distinguida familia judía, originaria de Moldavia, cuyos hijos se distingueron en sus respectivas actividades. Sus hermanos Isaac y José, ambos fallecidos, fueron psiquiatras de gran prestigio docente y profesional, al igual que los descendientes de ambos.

En Washington había formado su hogar al casarse con D. Cecilia de Medici, distinguida dama venezolana, quien supo darle la alegría en un matrimonio en que la felicidad fue su constante característica. No tuvieron hijos propios, pero él sintió como tales a los hijos del anterior matrimonio de su esposa.

El Dr. Horwitz tuvo una hermosa y notable trayectoria en la Medicina y la Salud Pública, no sólo en nuestro país, sino tambien en el campo internacional. Sin duda, ha sido una de las figuras más brillantes de la medicina chilena durante el siglo recién pasado.

Los diversos obituarios publicados hasta la fecha, en la prensa y en las revistas cientificas, destacan los logros obtenidos en su carrera y los numerosos cargos de alta responsabilidad servidos con notable exito. Detentaba el honroso nombramiento de "Director Emérito" de la Oficina Panamericana de la Salud, con sede en Washington D.C. Esta designación coronó su exitosa trayectoria internacional en que actuó por 4 períodos consecutivos como Director de la Organización, cargo que ocupó por primera vez en 1958. En cada ocasión tue elegido por votación de los Ministros de Salud de los países miembros de la Oficina Panamerinaca de la Salud.

Su labor en dicha difícil responsabilidad le significó el reconocimiento unánime de los países de América Latina, del Caribe y de Estados Unidos, que se tradujo en múltiples distinciones (condecoraciones y diplomas).

Nuestro gobierno le otorgó la Condecoración de la Cruz del Sur por su valiosa contribución en la Salud Pública del país y por su importante participación como Sub Director Normativo del Servicio Nacional de Salud.

La Universidad de Chile, su Alma Mater, lo distinguió con las honrosas designaciones de "Profesor Emérito" y "Doctor Honoris Causa" por su brillante carrera docente como Profesor de Enfermedades Infecciosas, en la Escuela de Salubridad, Profesor de Higiene y Medicina Preventiva de la Escuela de Medicina y, además, como Director de la Escuela de Salubridad.

Al escribir estas líneas es mi deseo hacer un recuerdo emocionado del amigo y de su valiosa personalidad, de múltiples y meritorios rasgos.

Nuestra amistad se inició en el año 1933, en la Cátedra de Bacteriología del Profesor Hugo Vaccaro C, donde desempeñábamos los cargos de ayudantes tanto Abraham como Julio Meneghello, Jose Perroni y quien escribe estas líneas. Me permito acotar dicha fecha y mencionar estos nombres, pues así se inició una sólida y sincera amistad entre nosotros; amistad que ha perdurado a lo largo de los años hasta hoy. Son casi 70 años de conocimiento, respeto y afecto mutuos y pienso que ello avala mis recuerdos de las características personales de nuestro amigo.

Los contactos diarios en nuestras actividades de la Cátedra se continuaron posteriormente, al ingresar, entre 1936 y 1939, Horwitz, Perroni y yo al Servicio de Medicina e Infecciosos del Hospital Barros Luco, dirigido por el Profesor Lucio Córdova, mientras nuestro amigo Julio Meneghello iniciaba en esa fecha su brillante carrera en el campo de la Pediatría.

En el Hospital Barros Luco, nuestro pequeño grupo, cuyo líder era Abraham Horwitz, inició una serie de trabajos de investigación clínica y de laboratorio dirigidos a un mejor conocimiento de las enfermedades infecciosas. Era la época en que estos conocimientos estaban en desarrollo y sus resultados iban a enriquecer la patologia infecciosa regional y nacional.

Nuestros trabajos fueron siempre presentados para su divulgación y juicio crítico, en la alta tribuna que es la Sociedad Médica de Santiago y publicados en la Revista Médica de Chile y en alguna revista científica extranjera. Horwitz, con su fácil y elegante oratoria, le daba especial brillo a estas presentaciones, logrando para él y sus colaboradores un merecido reconocimiento.

Como resultado lógico de dichas investigaciones y con un estudio especial de las características clínicas y epidemiológicas de la epidemia de infección meningocócica que le sirvió de Tesis, el Dr. Horwitz rindió con éxito el examen para Profesor Extraordinario de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Chile, en el año 1942. Posteriormente, desde 1944, cumplió la función docente de la especialidad en la Escuela de Salubridad (actualmente Escuela de Salud Pública). Su contribución a los inicios de la Infectología en nuestro país, fue reconocida por la Sociedad Chilena de Infectología al nombrarlo Socio Honorario. Pero, su verdadera vocación era la Salud Pública, razón por lo que aceptó en 1949 el cargo de Representante de la Oficina Panamericana de la Salud en la ciudad de Lima (Perú) por el plazo de un año. Ese fue el comienzo del alejamiento en las actividades de la clínica y por lo tanto de nuestro grupo, al que permaneció siempre espiritualmente unido.

De su perfil humano deseo destacar sólo algunos rasgos: desde joven mostró un carácter afable y un espíritu jovial y alegre, siempre dispuesto a celebrar un buen chiste o una broma inocente, ajena. Era tierno y emotivo con quienes dispensaba su afecto. Tenía comprensión y bondad para perdonar los errores involuntarios ajenos. Fue generoso con sus ideas y conocimientos para servir mejor a los demás. Estaba dotado de una clara inteligencia, con una notable capacidad creadora y una fina perspicacia para orientar la búsqueda de la verdad.

Poseía un excepcional manejo de nuestro idioma, con gran riqueza de vocabulario, que le permitían una expresión oral y escrita plenas de elegancia y hacían de él un excepcional y brillante expositor y un ameno charlador en reuniones privadas. Lo anterior, lo hacía ser temido en un diálogo confrontacional, pues, además, poseía una fina ironía que sabía usar con maestría, cuando ello era necesario. Su honestidad científica era proverbial y estuvo siempre unida a una pureza ejemplar en todas sus actividades.

Compartió con su esposa su pasión por la música selecta. Pasión que se inició ya en la adolescencia, época en que era un asistente habitual en los conciertos de nuestro teatro Municipal. Esta devoción por la música clásica, contribuyó a un profundo conocimiento de sus autores y de sus diversos ejecutantes de fama. Poseía una extensa colección de discos de los mejores maestros. Junto a su esposa, en un inusitado rasgo de altruismo, crearon en una propiedad que poseía en Francia, una "Fundación de ayuda" para músicos jóvenes, destinado al perfeccionamiento de ellos en sus respectivos instrumentos.

Demás está decir que demostraba la clara sensibilidad del artista y del médico de verdad; por ello lo abrumaba el sufrimiento de sus semejantes. Exteriorizaba una atrayente y sincera sencillez.

¡Así recuerdo a nuestro querido amigo!

Hace algunos años quise definir a la "Amistad Verdadera", diciendo que era aquella, con Mayúscula, la que nada pide y todo lo da. Constituyendo así el sentimiento más puro, noble y desinteresado que el ser humano puede entregar a sus semejantes. Quienes son capaces de practicarla así, ennoblecen las relaciones humanas.

¡Abraham Horwitz fue un amigo de verdad!

Su desaparición no sólo enluta a su esposa y sus familiares, sino también a la Medicina chilena, a las Instituciones a las que perteneció y a sus amigos de verdad, que lo recordaremos siempre con emoción y afecto.

Hacemos llegar a su esposa y a todos sus familiares nuestros sinceros sentimientos de pesar por su lamentable deceso.

Para nuestro querido amigo, un ¡hasta pronto!

Roque Kraljevic O
Profesor de Medicina (infectología), Universidad de Chile. Miembro Honorario de la Academia Chilena de Medicina.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons