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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.129 n.9 Santiago set. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872001000900018 

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, respetándose la norma básica de que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 3 páginas, tamaño carta, escritas a doble espacio, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

Vino: ¿Recomendación
de consumo moderado?

Wine: Recommending moderate
consumption?

S r Editor: En los últimos años se evidencia una creciente campaña para fomentar el consumo moderado de vino. Se señala que la ingesta moderada de alcohol modifica los niveles de lípidos, elevando especialmente el colesterol HDL, y los niveles de algunas proteínas de la coagulación y fibrinólisis, desfavoreciendo la formación de trombos. Estos mecanismos explicarían en gran medida la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular obstructiva observada en bebedores moderados.

Sin embargo, las recientes recomendaciones de la American Heart Association son precavidas en relación con un potencial efecto protector del consumo de vino contra la enfermedad cardíaca, concluyendo que en la actualidad hay poca justificación para recomendarlo como estrategia poblacional cardioprotectora1.

Creo que esta publicación pone la cuestión de los efectos beneficiosos del consumo de vino sobre el corazón en un estado más equilibrado y que vale la pena difundir.

En rigor, para poder hacer una recomendación general de consumir vino en forma moderada se requiere que varios supuestos sean verdaderos. Entre ellos -y sólo por mencionar algunos- que la llamada "paradoja francesa" sea realmente explicada por el consumo moderado de vino, que el vino contenga antioxidantes que efectivamente se absorban y que esta propiedad sea la responsable de la disminución de la enfermedad cardiovascular ateroesclerótica en bebedores moderados, que los efectos sobre los lípidos y la coagulación sean responsables del efecto beneficioso. Todos estos supuestos, son al menos, controvertidos. A continuación, mencionaré sólo tres comentarios al respecto.

La llamada "paradoja francesa", está basada en estudios epidemiológicos provistos per se de muchas limitaciones que hacen que la siquiera relación asociativa entre consumo de vino y enfermedad cardiovascular sea débil.

Si bien los antioxidantes contenidos en el vino tinto, son absorbidos, su biodisponibilidad pareciera ser menor que otras fuentes de flavonoides2. Hay evidencias de que el consumo de vino produce un aumento del colesterol HDL. Sin embargo, hay estudios que apuntan a que el consumo moderado de alcohol eleva la subfracción HDL3, siendo la subfracción HDL2 la que ha mostrado una relación inversa con infarto agudo del miocardio.

Por otra parte, una recomendación para el consumo de vino sería mejor si se apoyase en evidencias de poseer propiedades exclusivas y/o superiores que otras intervenciones. Y esto tampoco está tan claro. Los compuestos antioxidantes del vino también se encuentran en el jugo de uva y otras sustancias, el ejercicio produce aumentos similares del colesterol HDL, etc.

En cualquier recomendación sanitaria debe considerarse el balance de riesgos y beneficios, efectos adversos y contraindicaciones. Lamentablemente, el consumo moderado de vino y, por lo tanto, de alcohol -sustancia demostradamente adictiva- no está exento de eventuales serios problemas. La ingesta ligera a moderada de alcohol aumenta la mortalidad por cirrosis hepática, accidentes de tránsito, accidente cerebral hemorrágico y, en varones y mujeres por debajo de los 40 años, el consumo de alcohol se asocia con un aumento de mortalidad por todas las causas. En el caso de las mujeres se ha planteado una probable asociación con un riesgo aumentado de cáncer de mama. Hay que recordar, además, que hay grupos de personas en las que el consumo de vino debe evitarse de todas maneras (embarazadas, hipertensos, etc.)3.

En síntesis, si bien estimo que un buen vino tinto es una bebida agradable a nuestros sentidos y que puede poseer propiedades saludables, creo que no es aconsejable una recomendación general de su consumo moderado y sería pretencioso aconsejar una cierta dosis. Por el contrario, hay que ser muy cautelosos, especialmente en mujeres y en jóvenes, y reconocer que la evidencia de su efecto beneficioso como medida preventiva cardiovascular aún es no concluyente, por lo que la investigación debe ser alentada y su recomendación moderada.

Dr. Alexis Lama T.
Facultad de Medicina, Universidad San Sebastián. Concepción, Chile.

REFERENCIAS

1. Goldberg I, Mosca L, Piano M, Fisher E. Wine and your Heart. Circulation 2001; 103: 472-81.        [ Links ]

2. De Vries JH, Hollman PC, van Amersfoort I, Olthof MR, Kat MB. Red wine is a poor source of biovailable flavonols in men. J Nutr 2001; 131: 745-48.        [ Links ]

3. Rayo I, Marín E. Vino y corazón. Rev Esp Cardiol 1998; 51: 435-49.        [ Links ]

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