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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.129 n.12 Santiago dic. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872001001200019 

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, respetándose la norma básica de que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 3 páginas, tamaño carta, escritas a doble espacio, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

Examen de VIH y consentimiento
informado

HIV blood test and informed consent

 

S eñor Editor: Días atrás llegó a mi conocimiento un instructivo para los médicos acerca del consentimiento informado por escrito que debían pedir antes de solicitarle a un paciente el examen del VIH.

El instructivo en referencia1, pareciera ser una más de las tantas copias de lo que ocurre en USA y que se aplica entre nosotros sin más razón valedera que la de su procedencia norteamericana, sin considerar nuestra realidad. Es evidente que la medida se encuadra en la actual idea de los "derechos de los pacientes" -sobre los cuales el Ministerio de Salud pretende legislar- a su vez derivados de los tan manoseados y mal entendidos derechos humanos.

A primera vista podría considerarse una medida adecuada; pero el asunto merece mayor reflexión, porque en esto de los derechos humanos se aprecia una tendencia a otorgarlos muy unilateralmente y sin equivalente consideración de los deberes.

El médico que atiende a un paciente tiene el deber de llegar, ante todo, a un diagnóstico lo más acertado posible para poder formular el tratamiento curativo y/o paliativo y el pronóstico en consecuencia. No hay que olvidar que esas son las tres funciones específicas del médico: diagnóstico, tratamiento y pronóstico. Este deber le da el derecho correlativo a echar mano de aquellos exámenes "necesarios" (no se trata de los superfluos, de los cuales se abusa) para alcanzar ese diagnóstico. Si el cuadro clínico sugiere la posibilidad de un VIH, es deber del médico confirmarlo, por dos razones obvias: a) porque el tratamiento tiene que adecuarse en conformidad a eso, y b) porque tiene el deber de advertir a los otros médicos, a las enfermeras y demás personal involucrado en la atención del enfermo para que extremen las medidas de seguridad. No hacerlo sería una injusticia. Si llegara a ocurrir un contagio, derecho tendría el contaminado del personal a reclamar indemnización por grave accidente del trabajo culposamente ocurrido por falta de una oportuna advertencia.

Por otra parte, nada dice el instructivo sobre qué actitud debe adoptar el médico cuando el paciente se opone al examen del VIH. Si el médico tiene el deber de atender al enfermo según arte y éste libremente lo rechaza, deben considerarse dos situaciones distintas: a) si la atención médica es particular, el médico estaría en su derecho a negarse a seguir atendiéndolo; b) si la atención es institucional y el médico, en consecuencia, es funcionario, tendría que comunicarlo a su superior porque la responsabilidad legal en este caso es compartida por el médico y por la institución que lo tiene contratado. La decisión tendría que tomarla el director del establecimiento, ya que él es legalmente responsable de todo lo que ocurre en el establecimiento a su cargo.

En asuntos de salud la "autonomía del paciente", tan defendida por los bioeticistas modernos, tiene límite cuando se trata de la salud pública. Entonces prima el principio ético que enseña que "el bien común prima sobre el bien particular". De ahí deriva la obligatoriedad de determinadas vacunas y de la declaración de ciertas enfermedades infecciosas que pueden transformarse en epidemias. La infección por VIH, tan grave, tan solapada en los estadios iniciales, hasta la fecha incurable con medicamento y en constante expansión, ha pasado a constituir un problema de salud pública de preocupación mundial. ¿Acaso tiene el médico la obligación de pedir el consentimiento informado por escrito para hacer una punción lumbar cuando sospecha una meningitis meningocóccica, y no tiene el deber de advertirlo a todos los involucrados para que tomen las medidas de seguridad establecidas? ¿Está obligado a pedir consentimiento para ordenar un hemocultivo si piensa en una tifoidea, o un VDRL cuando sospecha una sífilis? La sífilis tuvo en su época una trascendencia semejante a la infección por VIH. Entonces nadie se oponía a los exámenes de Wassermann y Kahn, que pasaron a ser de rutina. Hacer del VIH un examen de rutina -lo que sería lógico- sólo podría encontrar objeción por razones de costo, pero esa objeción pierde valor si se observa, por otro lado, la indiferencia con que se contempla el derroche en exámenes superfluos que multiplican, irresponsablemente, el costo de los diagnósticos.

Un examen con resultado negativo no tendría trascendencia alguna. Si algo se tuviese que definir sería qué actitud asumir frente al paciente, su apoderado y/o sus familiares si resultase positivo. Pero eso es un asunto que le corresponde resolver al médico tratante, quien deberá siempre proceder con la debida prudencia y tomando en consideración las múltiples circunstancias que se presenten en cada caso particular, imposible de quedar todas contempladas en un reglamento.

Mirado así el instructivo adjunto, podría pensarse que es una sobrevaloración de la autonomía del individuo por sobre el bien común, una intromisión en las funciones específicas del médico, un desconocimiento de sus derechos y de los derechos de los demás profesionales de la salud.

Considero que hay ciertas prerrogativas a las cuales los médicos, por nuestro deber y por dignidad no deberíamos perder, lo que no se opone a que tengamos un trato humano y respetuoso con nuestros enfermos.

Dr. Ernesto Mundt F.
Av. Las Encinas 55-B Fono-Fax 672254. Viña del Mar

REFERENCIA

1. Resolución que regula procedimiento examen detección VIH. Ord. Nº 2379, Dirección Servicio de Salud Valparaíso-San Antonio, 10/08/2001.        [ Links ]

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