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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.130 n.4 Santiago abr. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872002000400015 

Trisomía 8 en dos casos de leucemia
mieloide crónica ABL/BCR negativo

Chronic myeloid leukemia with
chromosome 8 trisomy
and negative ABL/BCR translocation

 

 

 

 

 

 

 

Sr. Editor: El 95% de los casos de leucemia mieloide crónica (LMC) se encuentran asociados al cromosoma Philadelphia (Ph). Se considera que a lo largo de la evolución clonal de la LMC, en 86% de los casos aparecen cambios citogenéticos adicionales al cromosoma Ph, separados en dos caminos diferentes: los que presentan alguna de las cuatro alteraciones de la llamada ruta principal (+8, i (17q), +19 o cromosoma Ph extra) que constituyen 71% de los casos, o bien de las seis alteraciones de la ruta secundaria (15% de los casos), que incluye cinco alteraciones numéricas (-7, -17, +17, +21, -Y) y una estructural que sería la t (3;21) (q26;q22)1.

Con frecuencia en las crisis blásticas de la LMC aparece una trisomía 8, y siempre como cambio adicional al cromosoma Philadelfia2-4. Sin embargo, siendo frecuente su presencia en las LMC Ph+, es muy escasa la bibliografía que refiera la presencia de esta anomalía en ausencia del cromosoma Philadelfia5-8; en la bibliografía revisada solo hemos encontrado un caso con dicha trisomía en el 100% de las metafases analizadas7.

Presentamos dos casos de pacientes diagnosticados de LMC Ph- que incluían una trisomía 8, como única anomalía en su cariotipo, tras un período de evolución de la enfermedad.

La primera paciente, una mujer de 73 años, fue remitida a la consulta de hematología, presentando en la analítica, leucocitosis: 35.000 mm3; anemia Hb: 7,7 g/dL; aumento de la LDH y disminución de las fosfatasas alcalinas séricas (FAL): 6 µ/L. El aspirado de médula ósea era hipercelular, polimorfo y con buen número de megacariocitos. E/M = 1/50. La biopsia medular mostraba las características de un síndrome mieloproliferativo compatible con LMC. Estuvo en tratamiento con Hydrea y posteriormente con Vinblastina y Citarabina.

El segundo paciente, era un varón de 81 años cuya analítica presentaba leucocitosis: 41.700 mm3 acompañada de anemia y Hb: 6,8 g/dL, aumento de la LDH, disminución de las FAL: 8 µ/L y un aumento de las inmunoglobulinas G y A y de C4. La biopsia medular presentaba hiperplasia celular hematopoyética junto a una fibrosis reticulínica de grado III. Se realizaron dos aspirados de médula ósea, el primero fue normocelular, polimorfo con aumento de la población mieloide y E/M= 1/15, pero no fue diagnóstico. El segundo aspirado, realizado a la semana del anterior, demostró aumento de la población mieloide, siendo E/M= 1/100, fue diagnosticado de LMC con infiltrado blástico mínimo. Fue tratado con Hydrea.

La obtención de preparaciones cromosómicas a partir de médula ósea se realizó por el método directo y en cultivo de corta duración (24 h), siguiendo el protocolo habitual de nuestro laboratorio. Posteriormente se procedió a realizar bandeo GTG. El estudio citogenético puso de manifiesto una trisomía 8 como única anomalía citogenética en ambos casos. En el primer caso se diagnosticó en el tercer estudio cromosómico realizado tras un año de evolución de la enfermedad, cuando se encontraba el paciente en una fase acelerada, observándose dicha trisomía en el 100% de la metafases analizadas (Figura 1), el paciente falleció a los 12 meses del diagnóstico genético. Al segundo caso se le extrajeron 2 muestras, en la primera de ellas no fue posible dar un resultado y, en la segunda, realizada a los tres meses de evolución de la enfermedad, se observó la trisomía 8 en el 58% de las células analizadas, presentando el 42% restante una fórmula cromosómica 46, XY, el paciente falleció a los 16 meses.

Figura 1. Metafase con bandas GTG con trisomía 8 (caso 1).

Se aplicaron técnicas de hibridación in situ con fluorescencia (FISH) según el protocolo de la casa Vysis con sondas LSI BCR/ABL para comprobar la ausencia de la recombinación a nivel molecular. La técnica de FISH corroboró los resultados citogenéticos, ya que no presentaron la recombinación BCR/ABL (Figura 2).

Figura 2. Metafase parcial con FISH BCR/ABL negativa, en la que se aprecian dos señales rojas (a) correspondientes al gen BCR en los cromosomas 9 y dos señales verdes (b) correspondientes al gen ABL (cromosomas 22). (sondas Vysis LSI BCR/ABL).

Las LMC Ph+ como única anomalía, pueden estar situadas en un escalón inferior de malignidad (ya que la negatividad del cromosoma Ph se considera como factor de mal pronóstico); pero este evento primario es capaz de activar por sí mismo a toda una cascada de expresiones génicas que juegan un papel importante en la biología de la enfermedad. Es evidente que la aparición de cualquier cambio cromosómico secundario al Ph, conduce a una forma más agresiva de leucemia, con un curso clínico en declive. La presencia de trisomía 8 suele ser una anomalía que aparece en las crisis blásticas de esta enfermedad, y siempre como cambio adicional al cromosoma Philadelfia2-4.

Son muy pocos los casos encontrados en la bibliografía que describan la presencia de la trisomía 8 en una LMC Ph-, tal es el caso de un mosaico5, o también tres pacientes que presentaban una LMC atípica6, dos casos de trisomía 87 o el caso de un paciente con LMC Ph+ que tras ser sometido a tratamiento con alfa interferón, surgía una clona de células con cromosoma Ph- acompañado de trisomía 88. Los dos pacientes que describimos, procediendo de una LMC típica clínicamente, mostraron dicha trisomía, uno en el 100% y otro en el 58% de las metafases analizadas.

La aparición de trisomía 8 como única aberración en una LMC Ph negativa es muy escasa, por lo que se ha sugerido que sería interesante tratar de buscar una asociación de los mosaicos constitucionales de trisomía 8 en todos los pacientes con trisomía 8 y LMC9. Se considera que la adquisición de la trisomía 8 en una LMC podría ocurrir en el grupo de las "stem cell" mieloides y la progresión del desorden estaría generalmente asociado a una expansión del componente +810.

De cualquier forma, nosotros consideramos que el estadio evolutivo en que se encontraban los pacientes estudiados podría justificar la aparición de la trisomía 8 ya que en la mayoría de las LMC incluyendo tanto a los individuos Ph+ como a los Ph-, es más fácil encontrar nuevas alteraciones citogenéticas cuando la enfermedad está más avanzada que en fase de diagnóstico.

María Teresa Vargas M*,
María del Carmen Fernández-Novoa G*,
María Dolores García-Creus R*,
José González R**
*
Unidad de Genética. **Departamento de Hematología.
H. U. V. Macarena (Sevilla). España.

REFERENCIAS

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Correspondencia a: Dra. María Teresa Vargas de los Monteros, Unidad de Genética, Depto. Anatomía Patológica. HUV Macarena, Avd. Dr. Fedriani Nº 3, Dp 41071, Sevilla, España. Fax internacional: +34-954551799. E-mail: mtvargas@us.es

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