SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.130 número11Diagrama de flujo inmunohistoquímico para la diferenciación entre adenocarcinomas primarios y tumores metastásicos extraginecológicos más frecuentes en el ovarioLa depresión mayor como nuevo factor de riesgo en la cardiopatía coronaria en Chile índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.130 n.11 Santiago nov. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872002001100006 

Rev Méd Chile 2002; 130: 1241-1248

Gastos en salud de hijos
de consumidoras de pasta base
de cocaína

María Mena R, Sergio Corvalán V, Paula Bedregal B1.

Health care expenses among
the offspring of cocaine
base paste consumers

Background: Health care costs of the offspring of mothers addicted to cocaine are three times higher than those of children not exposed to cocaine during gestation. Aim: To calculate the health care costs of the offspring of addict mothers that consumed cocaine during gestation. To verify the diseases or health conditions in these children, that generated the expenses. Material and methods: One hundred offspring of addict women consuming cocaine base paste were studied. The health care expenses generated by hospital admissions and ambulatory follow up were calculated. Expenses were expressed in Chilean pesos, according to the value at June, 2000. The fares of the South Orient Metropolitan Health Service were used as a reference. Results: Twenty four of the 100 children were lost from follow up. Among the 76 followed children, 48 were admitted to hospitals in 2.3 (range 1.2) occasions. Mean hospital stay was 21.7 days (range 1-186) and hospital mortality was 4%. Mean expense per hospital discharge was $1,556,098 and per patient was $3,457,995. The monthly expenses per children during ambulatory follow up were $120,372 that increased to $395,200 if family placing was added. Conclusions: These figures confirm that health care expenses of cocaine addicts offspring are more than three times the cost of a normal child. Primary and secondary prevention of cocaine addiction is urgently needed (Rev Méd Chile 2002; 130: 1241-8).

(Key Words: Child of impaired parents; Child, hospitalized; Cocaine-related disorders)

Recibido el 25 de septiembre, 2001. Aceptado en versión corregida el 12 de septiembre, 2002.
Servicio de Pediatría y Unidad de Informática Maternidad, Hospital Sótero del Río. Servicio de Salud Metropolitano Sur-Oriente.
1Departamento de Salud Pública, Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile.

Investigaciones realizadas en Estados Unidos refieren que los gastos en salud de los hijos de embarazadas adictas a cocaína son, en general, tres veces más altos que en niños no expuestos a drogas "in útero". Estos costos adicionales se atribuyen a admisiones en neonatología con estadías prolongadas por bajo peso de nacimiento. Estos costos pueden llegar a ser diez veces más elevados por prematuridad, malformaciones y otros altos riesgos materno-fetales como: desprendimiento prematuro de placenta normoinserta, rotura ovular prematura, infecciones ovulares, enfermedades de transmisión sexual1.

En Australia los niños nacidos de adictas a drogas ilícitas, tienen mayores problemas neonatales. Requieren un equipo multidisciplinario de alta especialización, comparados con niños controles, y son consumidores de elevados recursos de salud2.

En nuestra experiencia con los 100 primeros menores expuestos a pasta base de cocaína durante el embarazo, se observó una mayor frecuencia y gravedad de la morbilidad, con un significativo aumento de la frecuencia de hospitalizaciones, con estadías prolongadas y en unidades más complejas (en Neonatología 21%, en UCI 23%) comparado con el total de recién nacidos. Además, ellos presentaban una mayor prevalencia de patología compleja especialmente cardíaca, neurológica y respiratoria. Los pesos de nacimiento eran significativamente más bajos que en el Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente (SSMSO)3.

La cocaína, por acción vasoconstrictora en la embarazada y en el feto, produce rasgos craneofaciales semejantes a los del Síndrome Alcohólico Fetal (SAF)4. Si al mismo tiempo se ingiere alcohol, los rasgos clínicos se acentúan por potenciación de drogas. Por igual mecanismo se producen disrupciones vasculares y diversas malformaciones: cardíacas, renales, genitourinarias, esqueléticas. Sin embargo, el órgano más dañado es el cerebro debido a que en él la cocaína se concentra cuatro veces más que en el resto del organismo y sus consecuencias se observan más tardíamente como: alteraciones del desarrollo psicomotor, hiperactividad, trastornos conductuales y del aprendizaje2-10.

No existen publicaciones sobre embarazo y pasta base, excepto la nacional mencionada3. El objetivo general es averiguar los gastos en salud ocasionados por los menores expuestos a pasta base de cocaína, asociada o no a otras drogas en la etapa prenatal. Los objetivos específicos son calcular gastos de atención de estos menores durante sus hospitalizaciones en salas de pediatría y también en el seguimiento ambulatorio, además investigar las causas médicas de estos gastos.

MATERIAL Y MÉTODOS

En el policlínico de Genética y en el Centro de Atención Médico Integral de Alto Riesgo (CAMINAR) del Hospital Sótero del Río, se practica el seguimiento de un segundo grupo de 100 hijos de embarazadas que consumieron pasta base de cocaína. El primer grupo de 100 niños estudiados ha abandonado progresivamente sus controles, por problemas familiares, de tal manera que actualmente asiste sólo el 6%. La cohorte en estudio procedía de diversos lugares: puerperio 32%, salas de pediatría 24%, CAMINAR 13%, policlínico de genética 8,5%, Hospital Padre Hurtado 8,5%, neonatología 8%. Con esta población se realizó un estudio de cohorte única, efectuando el seguimiento y evaluación de los gastos médicos asociados a sus problemas de salud.

A todos los niños se les completó una ficha clínica especial, con antecedentes personales familiares y examen físico. Para los recién nacidos (RN) se usaron las curvas de Juez11 y posteriormente las tablas NCHS12. Las medidas antropométricas de los RN se compararon con los valores promedio de todos los RN del SSMSO durante el año 2000, que se registran en la Unidad de Informática de la Maternidad.

Para el estudio de los gastos se utilizó una perspectiva institucional. Para cada niño se averiguó número, duración y lugar de sus hospitalizaciones, tratamientos médico-quirúrgicos y de especialidades. El Servicio de Orientación Médico Estadístico realizó el cálculo de gastos para cada hospitalización. Los gastos incluyeron: día cama, derecho a pabellón (si lo hay), procedimientos y exámenes, medicamentos e insumos. El tarifado utilizado en el SSMSO corresponde a FONASA modalidad libre elección, nivel 1, más 70%, el que se ajusta a sus costos. Para los exámenes y procedimientos se utilizó el mismo tarifado pero ambulatorio. Los gastos se expresan en pesos chilenos al 2000 (1 US dolar=538 pesos).

En el CAMINAR se averiguó la duración de los controles efectuados por el equipo de salud, su valor y el de los alimentos y colocaciones familiares que se requirieron por cada niño controlado. También se investigó con qué frecuencia necesitaban controles en las especialidades de mayor referencia por morbilidad. Todos se refirieron a cardiología y neurología para investigar malformaciones y alteraciones neurológicas, respectivamente.

El antecedente de drogadicción materna se obtuvo de forma voluntaria, por personal, por familiares, o por datos de los Centros de Salud; no se realizaron exámenes de laboratorio confirmatorios, porque no se realizan rutinariamente. En la maternidad se acordó que estas puérperas fueran atendidas por la Unidad de Salud Mental para la rehabilitación de la madre y por Servicio Social y Pediatra Genetista para abocarse al problema médico social, seguimiento y morbilidad del hijo. En el análisis de los gastos, los relacionados con la madre no fueron considerados.

RESULTADOS

Características de las madres

Entre las embarazadas que consumían pasta base de cocaína, 13% eran adolescentes, 82% adultas, y en 5% se ignoraba la edad. La mayoría consumía otras drogas como cocaína, marihuana, neoprén; la mayoría consumía alcohol (47%) y en 11% se ignoraba este antecedente. Las comunas de procedencia de las madres eran: Puente Alto 35%, La Florida 26%, La Pintana 25%, San Ramón 6%, La Granja 5%, otras comunas 2%, ignoradas 1%.

Características de los recién nacidos

Los pesos de nacimiento fluctuaron entre 830 y 4.260 g (Figura 1). Destaca que 75% presentaba pesos alterados. Pequeños para la edad gestacional (PEG) fueron 37%, siendo 12% severos (bajo el percentil 5). Prematuros fueron 31%; de éstos, 48% eran PEG, once casos eran PEG severos. En total los PEG severos correspondían a 23%. El 6% correspondía a muy bajo peso (MBP), siendo el promedio nacional 1%. En 2% se ignoraba la edad gestacional (Figura 2).

Durante el período de recién nacidos fueron detectados 11% de casos de lúes congénita, lo que se agrega a 5% de casos de lúes tratadas durante el embarazo. En neonatología fueron hospitalizados 29% de los RN.

Figura 1. Peso de nacimiento de 100 hijos de consumidoras de pasta base de cocaína durante el embarazo vs peso de nacimiento de recién nacidos totales del SSMSO. 2000.

Figura 2. Frecuencia de recién nacidos menores de 37 semanas y pequeños para la edad gestacional en hijos de consumidoras de pasta base de cocaína durante el embarazo. SSMSO. 2000.

Características de los niños durante el seguimiento

El seguimiento de los niños se realizó en forma irregular. De los 100 niños sólo 76 se controlaron en el hospital o policlínico adosado, y solamente en éstos se basaron los estudios de sus características clínicas y morbilidad. Entre los 24 que no volvieron a control y de los cuales desconocemos información, 20 eran RN y 4 de un mes de vida.

Las características clínicas en los 76 hijos de consumidoras de pasta base de cocaína controlados se observan en la Tabla 1.

De los niños con cardiopatía congénita 2 se operaron, sus diagnósticos eran comunicación interauricular, y drenaje venoso pulmonar anómalo con comunicación interauricular. Los otros casos eran portadores de comunicación interauricular, aorta bicúspide y ductus (2 pacientes). Otras malformaciones observadas fueron: labio leporino con fisura palatina, hidrocefalia, fístula de la vena de Galeno, quiste coroide en plexos de ventrículos laterales, hemorragia cerebral en estado quístico, atrofia cerebral, relajación diafragmática, parálisis diafragmática.

Características de las hospitalizaciones

Se hospitalizaron 48 niños de los 76 en seguimiento (63,2%). De éstos se cuenta con información completa de 45, de los cuales 51% eran mujeres.

La mayoría tuvo como motivo de ingreso alguna enfermedad aguda del aparato respiratorio: bronconeumonía con síndrome bronquial obstructivo (SBO) (8/27), SBO (7/27), bronquiolitis por virus respiratorio sincisial (5/27), bronquiolitis sin causa precisada (4/27), insuficiencia respiratoria (2/27), síndrome coqueluchoideo (1/27).

El número total de episodios de hospitalización fue 112, siendo el promedio 2,29 hospitalizaciones por niño, con un rango de 1 a 20 hospitalizaciones por niño.

Se contó con información completa de 100 hospitalizaciones, cuyo promedio de días de estada fue de 21,73 (rango 1-186 días, moda 4). Esto es muy superior al promedio de 4,3 días del Servicio de Pediatría, 6,1 de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos y 14,6 días de Neonatología del Hospital Dr. Sótero del Río.

Durante el período la letalidad fue 4%. Uno de los fallecidos era portador de múltiples malformaciones y estuvo hospitalizado 6 meses en la Unidad de Cuidados Intensivos conectado a ventilación mecánica, muriendo a los 9 meses. El otro era un RN prematuro, PEG con insuficiencia respiratoria severa. El lugar de destino al egreso se observa en la Tabla 2.

Gastos en hospitalizaciones

Se valorizaron 100 hospitalizaciones (89%). Hubo pérdida de información de 12 hospitalizaciones por extravío o porque fueron hospitalizados en otro hospital no pudiendo obtener esos datos.

Estos 45 niños gastaron un total de $155.609.759, correspondiendo $51.582.129 a gastos en la unidad de neonatología. El promedio gastado por egreso fue $1.556.098, los gastos de hospitalización fluctuaba entre $35.200 y $48.838.431, correspondiendo el último valor a un paciente hospitalizado dos veces por tiempo prolongado, quien finalmente falleció. Por paciente, el gasto promedio fue $3.457.995 fluctuando entre $35.200 y $49.700.000.

Gastos en seguimiento ambulatorio

En el CAMINAR se controlaron 50 niños. El costo mensual por control que incluyó el equipo de salud más los alimentos suplementarios fue $14.136. Por colocación familiar se pagaron además $66.000 mensuales. El gasto total por control mensual de los 50 menores fue $6.018.618, con un promedio de $120.372 por niño, 5 de ellos estuvieron en colocación familiar; por este concepto gastaron $1.980.000 más, con promedio de $395.200. El gasto total por control y colocación familiar fue $7.998.618, lo que en promedio por niño corresponde a $150.972.

DISCUSIÓN

La drogadicción embriofetal o prenatal constituye hoy en Chile un problema médico social creciente que requiere un abordaje preventivo. Nuestros estudios muestran una menor demora en constituir una cohorte de 100 niños, ya que la primera demoró 4 años y la segunda 2,5. Esto puede deberse a mejorías en la pesquisa en la anamnesis en cuanto a drogas en la maternidad, salas de pediatría, especialidades médicas y centros de salud, en los dos últimos años, y/o que además haya aumentado efectivamente el consumo de drogas en la población.

Las principales comunas de procedencia de las embarazadas consumidoras de pasta base de cocaína eran La Florida y La Pintana, a pesar que esta última, junto con La Granja y San Ramón, pertenecen al área del hospital Padre Hurtado. Sin embargo, los hijos de las drogadictas eran referidos especialmente al CAMINAR y también a especialidades médicas: genética, cardiología, neurología, broncopulmonar, las que aún no existían en dicho establecimiento.

Este hecho coincide además con la más alta frecuencia de procedencia de estas embarazadas desde esta comuna en la revisión de los 100 primeros niños investigados (36%)3. Otro estudio nacional identificó también a La Pintana como una de las 2 comunas con mayor consumo de drogas del país13.

Una posibilidad para evaluar la prevalencia de consumos sería practicar tamizaje de orina para cocaína al ingreso de las embarazadas a la maternidad, además de aplicarles encuestas sobre consumo de drogas y/o en los RN investigar metabolitos de cocaína en meconio. La especificidad de estos métodos se incrementa al realizarse en secuencia, pues cada uno de los exámenes independientemente produce un alto número de falsos negativos7,8.

El consumo de alcohol es alto en este grupo de adictas a pasta base de cocaína. Se podría pensar que existe una mejor recolección de antecedentes y/o un aumento del abuso de la droga entre consumidores habituales de alcohol, y/o un aumento masivo del consumo de alcohol en el sector del SSMSO y en el país. En este sentido no habría contradicción porque se ha observado en otros países que el inicio de las adicciones se realiza con las denominadas drogas blandas: alcohol, tabaco, para continuar después con las ilegales, por lo que se aconseja postergar lo más tarde posible el consumo de estas drogas legales.

La edad de mayor consumo de pasta base de cocaína está entre las mujeres adultas y sólo 13% entre adolescentes. Una explicación posible es que las adolescentes de este grupo tengan un mejor uso de métodos anticonceptivos que el grupo anterior o bien comunican menos el consumo, si lo comparamos con 24% de adolescentes del primer grupo de hijos de drogadictas investigado3.

Entre los RN estudiados se observó un importante aumento de RN con peso bajo (42%), y disminución de RN con peso normal (25%), con respecto a 35% y 33% del grupo ya publicado. Al mismo tiempo hay aumento de los RN pretérminos 31% versus 24%3, tal como ha sido descrito en Estados Unidos en que los hijos de madres drogadictas se concentran entre los RN con pesos bajos y muy bajos9.

Cincuenta y un por ciento de los RN presentaron microcefalia con relación a la edad gestacional, lo que se puede atribuir, entre otros factores, a la mayor repercusión del daño teratogénico de la cocaína sobre el sistema nervioso, debido al gran aumento en su concentración10. Las alteraciones neurológicas encontradas en este estudio corresponden a lo descrito en otros países para los casos de consumo materno de cocaína: síndrome piramidal18, hiperactividad, agresividad, trastornos del sueño, retraso del desarrollo psicomotor, trastornos conductuales3-19. Además los pacientes presentaban diversas malformaciones especiales en baja proporción. Estas han sido descritas en los hijos de consumidoras de cocaína, causada principalmente por vasoconstricción maternofetal que provoca disrupciones vasculares e hipoxia fetal1.

La recuperación nutricional fue especialmente difícil si había abuso de otras drogas como alcohol1. Esto por la persistencia del efecto de malnutrición por vasoconstricción prenatal. También había interferencia en la recuperación nutricional de estos niños por infecciones respiratorias frecuentes, que cursaban con hospitalizaciones prolongadas. La alta frecuencia de enfermedades respiratorias observada puede obedecer a más de una causa: déficit inmunitario, por abuso de pasta base durante la gestación, por factores ambientales en sus hogares, entre otros.

El seguimiento de estos niños es deficiente tal como se refiere en otras publicaciones9. Esto por ausencias y pérdidas especialmente de RN, a pesar de ser derivados desde la maternidad.

Los gastos en atención hospitalaria de todos los pacientes fueron difíciles de obtener. Los gastos de hospitalización son bastante elevados, debido a la duración de las hospitalizaciones y a la complejidad de los pacientes, lo que ha sido descrito en otros países11,12. Estos gastos son mayores si lo comparamos con el gasto promedio por egreso en el Servicio de Pediatría del Hospital Dr. Sótero del Río que es $294.000, en la UCI que es $665.000 y en neonatología que es $384.000. La unidad de neonatología es la que concentra el mayor consumo de recursos de salud. Esto es concordante con la mayor frecuencia de hospitalización en neonatología (29%) que el promedio del SSMSO (10%). Un tercio de los gastos fue debido al alto número de prematuros y PEG, con todas sus secuelas por inmadurez, especialmente de los sistemas respiratorio y digestivo20,21.

En el CAMINAR se controló 50% de los niños; el gasto promedio por cada uno fue $120.000, el que aumentó con las colocaciones familiares para 5 de ellos. El total gastado, $7.998.618, representa un valor importante, sin embargo se debe considerar la disminución del riesgo biosocial; también constituyó un ahorro de días cama de hospitalización, pues los pacientes regresaban rápidamente bajo la supervisión del CAMINAR. Pensamos que vale la pena el seguimiento por un equipo multidisciplinario en estos pacientes con riesgo biosocial como se recomienda en numerosas publicaciones17.

CONCLUSIONES

Los gastos de salud por hospitalizaciones y seguimiento ambulatorio de los hijos de consumidoras de pasta base de cocaína son en general elevados, destacando el alto costo en el período de RN por la presencia de prematuros y PEG en la etapa inmediata.

Como causa más tardía de las hospitalizaciones está el aumento de las patologías en diversos sistemas. A estas enfermedades se suma un ambiente doméstico desfavorable, por disfunción familiar, drogadicción y déficit socioeconómico.

Recomendaciones: El aumento de los gastos en salud se enunció en una publicación anterior sobre drogadicción prenatal3. Si consideramos los gastos en salud expuestos en esta investigación, podemos confirmar que ésta es una realidad que irá en aumento progresivo, porque aún no se enfatizan sus aspectos preventivos. Sin lugar a dudas la relación costo/utilidad de estos programas preventivos debiera ser favorable.

El control multidisciplinario realizado en este estudio es excepcional porque no existen otros similares en los Servicios de Salud.

Es importante averiguar y hacer el diagnóstico de drogadicción materna, como causa de enfermedades complejas y crónicas, para valorar con mayor exactitud el impacto médico, económico y social de esta condición en los niños.

Lo más eficiente sería realizar prevención primaria y también secundaria en el control del embarazo, para frenar en parte y en forma más rápida este flujo de patologías médicas y de salud mental, las que además repercutirán en las generaciones siguientes alterando las potencialidades genéticas en la etapa prenatal e interfiriendo después en la conducta y convivencia social y económica de la población20-24.

Por último, estos conceptos de drogadicción prenatal, deberían impartirse desde la educación primaria, secundaria y universitaria, en especial en las carreras relacionadas con la salud, como parte de un curriculum establecido.

REFERENCIAS

1. Plessinger MA, Woods JR. Cocaine in Pregnancy. Recent data on maternal and fetal risks. Obstet and Gynecol Clin North Am 1998; 25: 99-113.        [ Links ]

2. Kelly J, Davis PG, Henschke PN. The Drug Epidemic: Effects on newborn infants and health resource comsumption at a tertiary perinatal center. J Pediatr Child Health 1998; 36: 3, 262-4.        [ Links ]

3. Mena MA, Navarrete P, Corvalán S, Bedregal P. Drogadicción embriofetal por abuso de pasta base de cocaína durante el embarazo. Rev Méd Chile 2000; 128: 1093-100.        [ Links ]

4. Fries MH, Kuller JA, Norton ME, Yankowitz J, Cobori J, Ferriero D. Facial features of Infants Exposed Prenatally to Cocaine. Teratology 1993; 48: 413-20.        [ Links ]

5. Singer LT, Garber R, Kliegmenr. Neurobehavioural sequelae of fetal cocaine exposure. J Pediatr 1991; 119: 667-71.        [ Links ]

6. Chiriboga CA, Brust JC, Baterman D, Hauser NA. Dose response effect of fetal cocaine exposure en newborn neurologic function. Pediatrics 1999; 103: 79-85.        [ Links ]

7. Chanof IJ, Griffith DR, Freier C, Murray J. Cocaine/Polydrug use in pregnancy: Two Years follow-up. Pediatrics 1996; 26: 49-70.        [ Links ]

8. Eyler FD, Behnke M, Michael C, Woods NS, Kathleen MA. Birth outcome from a prospective, matched study of prenatal crack-cocaine use. Interactive and dose effects on health and growth. Pediatrics 1998; 101: 229-37.        [ Links ]

9. Richardson GA, Hamel SC, Goldsmith L, Day N. Growth of infants prenataly exposed to cocaine/crack. Comparison of a prenatal care and no prenatal care sample. Pediatrics 1999; 104: 293-9.        [ Links ]

10. Chasnoff IJ. Silent violence: is prevention a moral obligation? The impacts of sustance abuse on a young children life. Pediatrics 1998; 102: 145-8.        [ Links ]

11. Juez G, Lucero E, Ventura Juncá P. Crecimiento intrauterino en recién nacidos chilenos de clase media. Rev Chil Pediatr 1989; 60: 198-202.        [ Links ]

12. National Center for Health Statistics: NCHS. Growth Charts, 1976. Monthly Vital Statistic Report. 25 supp (HRA): 76-1120.        [ Links ]

13. CONACE. Corporación Nacional de Control de Estupefacientes. Informe analítico de vigilancia epidemiológica en drogas, 1998. Sistema nacional de información sobre drogas. Informe de situación de drogas en Chile: 1998; Tomo 1: 51-64.        [ Links ]

14. Lester B, Elsohly M, Wright L, Smeriglio V, Vertel J, Bauer CH. The maternal lifestyle study: drug use by meconium toxicology and maternal self report. Pediatrics 2001; 107: 309-17.        [ Links ]

15. Mirochnick M, Frank D, Cabral H, Turner A, Zuckerman B. Relation between meconium concentration of the cocaine metabolite benzoylecgonine and fetal growth. J Pediatr 1995; 126: 636-8.        [ Links ]

16. Klergman RH, Madura D, Kiwi R, Eisenber I, Yamashita T. Relation of maternal cocaine use to the risks of prematury and low birth weight. J Pediatr 1994; 124: 752-5.        [ Links ]

17. Carrizosa J. Cocaína: un problema emergente. Pediatría al día 1994; 10: 213-6.        [ Links ]

18. Chiriboga CA, Vibbert M, Malouf R, Suárez MS, Abrams EJ, Heagarity MC, Hauser WA. Neurological correlates of fetal cocaine exposure: transient hypertonia of infancy and early childhood. Pediatrics 1995; 96: 1070-76.        [ Links ]

19. Frank DA, Bresnaha NK. Maternal cocaine use impact on child health and development current problems. Pediatrics 1996; 26: 49-70.        [ Links ]

20. Frank D, Augustyn M, Knight W, Tripler MS, Zuckerman B. Growth, development and behaviour in early childhood following prenatal cocaine exposure: A Systematic Review. JAMA 2001; 285: 1613-25.        [ Links ]

21. Behnke M, Eyler FD. How fetal cocaine exposure increase neonatal hospital cost? Pediatrics 1997; 49: 204-8.        [ Links ]

22. Kumpfer KL. Outcome measure of interventions in the study of children of substance abusing parents. Pediatrics 1999; 103: 1128-244.        [ Links ]

23. Delaney-Black V, Covington CH, Templin T, Ager J, Martier S, Soko L. Prenatal cocaine exposure and child behaviour. Pediatrics 1998; 102: 945-9.        [ Links ]

24. Wasserman DR, Leventhal JM. Maltreatment of children born to cocaine dependent mother. AYDC 1993; 147: 1324-8.         [ Links ]
_______________

Correspondencia a: Dra. María Mena R. El Director 5593.
Fax: 2881020. Las Condes, Santiago 10. Chile.

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons