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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.132 n.2 Santiago fev. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872004000200019 

Rev Méd Chile 2004; 132: 265-268

CARTAS AL EDITOR

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 1.000 palabras, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Se recomienda adjuntar una copia idéntica para PC, en diskette de 3,5'', un espaciado a 1,5 líneas, tamaño de letra 12 pt y justificada a la izquierda. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

Los médicos y la hospitalidad
de la industria

Physicians and the hospitality
of pharmaceutical companies

Sr. Editor: Estimulada por la fuerte competencia que impone el mercado, la industria farmacéutica -y también la de equipos médicos- ha enfatizado la persuasión hacia los médicos en relación a sus productos, tratando de establecer lazos de confianza por medio de diversos incentivos. Ello se ha traducido en una «hospitalidad» de esta industria hacia los médicos, tema controversial, con implicancias éticas -y en algunos países legales- que merece atención por sus potenciables efectos negativos sobre la percepción de los pacientes y del público, aparte de poder aumentar el consumo inapropiado de medicamentos y llevar, en algunos casos, al mal uso de fondos públicos.

La hospitalidad de la industria se manifiesta de diferentes maneras y magnitudes. Una forma común es a través de regalos que pueden ser pequeños y de poco valor, tales como lápices, llaveros, linternas tipo lápiz, calendarios, tazas, etc, generalmente con el nombre impreso de la empresa o de uno de sus productos. Hay regalos un poco más valiosos, como estetoscopios, subscripciones a revistas, juegos de CD, teléfonos celulares, máquinas de fax, radios, cámaras, boletos para eventos culturales, deportivos, gastronómicos, pasajes aéreos, etc. Otra expresión de esta hospitalidad es la organización o patrocinio de conferencias médicas, o la invitación de médicos a eventos -habitualmente en lugares atractivos- en los cuales se presentan productos -habitualmente a cargo de conferencistas patrocinados por la compañía, un líder de opinión o speaker- y en que la industria subsidia la participación, los gastos de traslado y alojamiento de los asistentes. También está el pago por la realización de estudios clínicos con una droga otorgada por una compañía farmacéutica.

Si bien es cierto, existen muchos médicos que no ven nada malo -y tienen sus argumentaciones-en esta práctica de recibir regalos de la industria1, es necesario reconocer que ella involucra aspectos éticos insoslayables, que fundamentalmente se refieren a que constituyen o pueden constituir serios conflictos de intereses2, y que muchos códigos de ética3 y cuerpos legales -incluso algunos provenientes de la propia industria- condenan y sancionan esta práctica en el extranjero. Así, y a manera de ejemplo, el artículo 10 de la ley belga de Productos Médicos, prohíbe ofrecer, directa o indirectamente, regalos o beneficios a personas calificadas para prescribir productos médicos, quienes además, no podrán aceptar ni solicitar tales regalos o beneficios. La violación de estas estipulaciones está sujeta a sanciones que van de un mes a un año de cárcel o a una multa de 500 a 15.000 euros, tanto para el donante de la hospitalidad como al receptor de la misma. La Academia Real de Medicina de ese país ha publicado recientemente su posición frente al tema de la relación de los médicos y la empresa farmacéutica4. El Código Sanitario de Francia y el Código Deontológico del Consejo Nacional Médico de ese mismo país, prohíben a los médicos recibir regalos o beneficios de más de 30 euros, sancionando el pago ilegal con una multa de hasta 75.000 euros y dos años de prisión5. Por otra parte, la Asociación Británica de la Industria Farmacéutica estipula que las compañías sólo pueden hacer regalos que sean relevantes para el trabajo médico y que no tengan un costo de más de 8 euros6.

Estimo necesario que nuestras academias y sociedades científicas expresen su posición frente a este importante tema.

Dr. Alexis Lama T.
Servicio de Salud Concepción
O'Higgins 940, of. 31, Concepción, Chile
Fono Fax: 310968. Email: lamatoro@yahoo.es

REFERENCIAS

1. Kassirer J. Financial Indigestion. JAMA 2000; 284: 2156-7.         [ Links ]

2. Lama A. El médico y los conflictos de intereses. Rev Méd Chile 2003; 131: 1463-8.         [ Links ]

3. Ethics Manual. American College of Physicians. Ann Inter Med 1998; 128: 576-94.         [ Links ]

4. Academie Royale de Medecine de Belgique. Relations entre medecins et entreprises pharmaceutiques. Disponible en Internet:         [ Links ]http://www.armb.be/avis&recommand8.htm

5. Ordre National des Médecins. Disponible en Internet: http://www.conseil-national.medecin.fr/         [ Links ]

6. ABPI code of practice for the pharmaceutical industry 2001. Disponible en Internet:http://pharma.bmj.com/en/images/electronic%20Code-of-Practice2001-586.pdf.         [ Links ]Comentario de un lector:

El Dr. Lama analiza una situación que abarca un espectro sumamente amplio en las relaciones entre los médicos y las industrias farmacéutica y de venta de equipos médicos. Lo que describe como «hospitalidad de la industria» tiene características similares a las relaciones entre fabricantes y proveedores, en actividades distintas a la medicina. Pero, en el caso de los médicos, hay dos factores que deberían regular el manejo de la situación: 1°. Su formación científica, que los guía al elegir técnicamente lo que prescriben o el equipo que adquieren, de acuerdo con las necesidades y posibilidades de sus pacientes y la institución en que trabajan; 2°. Su formación ética, que los guía hacia el beneficio de sus pacientes cuando toman decisiones. Visto así, la calidad de la formación de nuestros profesionales médicos, en las Escuelas de Medicina, y el ambiente profesional en que se desempeñen posteriormente, serán fundamentales para que la «hospitalidad de la industria» no influya irracional o perniciosamente en ellos.

El punto que menciona sobre el «pago por la realización de estudios clínicos con una droga otorgada por una compañía farmacéutica» es particularmente delicado, porque es uno de los «conflictos de intereses» que más fácilmente puede distorsionar el contenido de una publicación científica. Las revistas médicas deben exigir a los autores que describan el rol que jugaron las fuentes externas de apoyo al trabajo que someten a publicación, para que sus revisores, los editores y los lectores, puedan juzgar si dicho apoyo pudo distorsionar lo que exponen en la publicación1-3. Si un autor -o un grupo de autores- ocultaren intencionadamente una información de este tipo, incurrirían en una falta grave a la ética de las publicaciones científicas.

Sin embargo, me parece conveniente que se consideren también los aspectos positivos en las relaciones entre las industrias farmacéuticas y de proveedores de equipos médicos, y los médicos. En mi carácter de Presidente de una Fundación Social y Educativa, y con experiencia académica y societaria en la organización de congresos científico-profesionales y cursos de capacitación post-título, participé en una polémica sobre este tema, en la Sección Opinión del diario «El Mercurio»4. Creo oportuno repetir su párrafo principal:

«Una misión de las sociedades médicas, universidades y fundaciones educacionales es proporcionar a los profesionales del país, particularmente a los más jóvenes, la actualización periódica de los progresos clínicos, científicos, éticos, sociales. Para ello organizan congresos, cursillos, seminarios, simposios y conferencias, cuyos docentes son los especialistas de mayor prestigio en el país e invitados del extranjero. Los beneficiados son cientos de médicos, otros profesionales de la salud y, obviamente, la población a la que aplicarán los conocimientos adquiridos. Estas actividades tienen alto costo: arriendo de centros de convenciones, gastos de viaje y estadía para docentes y alumnos que vienen de otros países o de regiones, equipos audiovisuales y de traducción simultánea, etcétera. Además, se editan revistas que difunden trabajos de investigación, revisiones y puestas al día de temas importantes, en el idioma natal de nuestros profesionales y estudiantes. Ninguna entidad científica podría financiar estas actividades con sus propios recursos. Pero lo conseguimos gracias al subsidio de la industria farmacéutica y los proveedores de equipos de diagnóstico o tratamiento. A cambio de ello promocionan sus productos, bajo normas éticas respetadas por los participantes».

Ojalá lo planteado por el Dr. Lama y el presente comentario sirvan para estimular el pensamiento y equilibrar el juicio en torno a un tema de interés profesional y colectivo.

Dr. Humberto Reyes B.
Presidente,
"Fundación Social y Educativa
Doctor Hernán Alessandri Rodríguez"

REFERENCIAS

1. International Committee of Medical Journal Editors. Uniform Requirements for Manuscripts Submitted to Biomedical Journals. Disponible en el sitio web www.icmje.org.         [ Links ]

2. Editores. El conflicto de intereses en las revistas biomédicas. Rev Méd Chile 2003; 131: 93-4.         [ Links ]

3. Reyes H, Palma J, Andresen M. La importancia de declarar un conflicto de intereses en las revistas médicas (Editorial). Rev Méd Chile 2003; 131: 7-9.         [ Links ]

4. Reyes H. Laboratorios y médicos (Carta al Director). El Mercurio, 28 de abril de 2003, A2.         [ Links ]

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