SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.133 número1Miembros del Comité Editorial Asesor de la Revista Médica de Chile, desde 1973 hasta 2004Crónica índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.133 n.1 Santiago ene. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872005000100018 

Rev Méd Chile 2005; 133: 132-133

Cartas al Editor

 

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 1.000 palabras, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Se recomienda adjuntar una copia idéntica para PC, en diskette de 3,5'', un espaciado a 1,5 líneas, tamaño de letra 12 pt y justificada a la izquierda. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

 

Un momento mágico durante el XXVI Congreso Chileno de Medicina Interna

A magic moment during the Chilean Internal Medicine Congress

 

Sr. Editor: No lo conocía previamente. Él tuvo la deferencia de invitarme al 110° Congreso de la Sociedad Alemana de Medicina Interna, realizado en abril de 2004 en la ciudad de Wiesbaden. Asistieron 8.000 internistas, miembros de una Sociedad que reúne a 40.000 socios. Poderosa organización, en todo sentido. Me honró al nombrarme Socio Honorario, en mi calidad de Presidente de la Sociedad Chilena de Medicina Interna, en el Palacio de la Municipalidad. Con orgullo vi flamear la bandera chilena. Fue una fiesta de y para la Medicina Interna. Él es el Dr. Ulrich Fölsch, Presidente de la Sociedad Alemana de Medicina Interna. Lo invité para que participara, como representante de la Medicina Interna Europea, en nuestro Congreso en Viña del Mar, en octubre de 2004. Nuestro huésped nunca había visitado Sudamérica. Me respondió que vendría con mucho agrado, acompañado de Melanie, su hija, Terapeuta Ocupacional.

Lo fui a buscar un domingo al aeropuerto y llegamos a mediodía al Hotel del Mar, en Viña del Mar. Era un día luminoso, cálido y el mar tenía un color y encanto especiales. «Lamentablemente su habitación aún no está desocupada» -nos dijeron en recepción-«pero haremos lo posible por tenerla lista a la brevedad». En realidad, el check in correspondía a las 14 horas ¿Qué hacer entre tanto? Aunque habían volado 22 horas, me atreví proponerles que fuésemos a caminar por los alrededores del hotel. Aceptaron gustosos.

Avenida 8 Norte, árboles frondosos, mucha tranquilidad, vía acogedora. Bajamos por 3 Poniente. Conversábamos de cosas intrascendentes. De pronto, al pasar por un particular restaurante de la ciudad, «Max und Moritz», escuchamos la sorprendente belleza de la Flauta Mágica. La música fluía de dos altoparlantes colocados en el antejardín del restaurante que lucía lleno de flores, plantas y un césped recién cortado. Brillaban tres mesas blancas con sus correspondientes sillas. A esa hora, la reja del antejardín estaba aún cerrada con candado, pero su dueño, un alemán venido de la antigua Alemania del Este, se afanaba en encender el carbón en una asadera. Él es un personaje muy especial: totalmente alemán de fenotipo pero ya muy chileno en su manera de ser. Le pregunté en su idioma si podíamos pasar. «Aquí, en esta casa, nadie se queda afuera ni nadie se queda con sed», fue su gentil y rápida respuesta. Nos alistó una mesa y en poco segundos teníamos una cerveza en su justa temperatura frente a nosotros. Y junto a Mozart, claro está, que se escuchaba por todos los rincones de la casa, del patio y de la cuadra. Mi amigo Ulrich y su hija Melanie estaban atónitos: En Viña del Mar, al sur del mundo, un día domingo asoleado, hablando alemán, tomando cerveza y escuchando a Mozart. Todo ello en apenas una hora de estadía en Chile. No sólo escuchamos la Flauta Mágica sino que vivimos embelesados la magia de ese momento. Una hora y media estuvimos conversando con nuestro anfitrión. Les mostró todos los rincones del restaurante: un trozo de Alemania. En el camino de vuelta al Hotel, Ulrich me dijo que ya estaba asombrado con nuestro país.

Durante el desarrollo del Congreso hizo muchas y buenas amistades con diversos colegas de nuestra Sociedad. Participó en todas las actividades sociales y culturales y ¡cómo no! disfrutó nuestro «pisco sour». Finalizó su visita con un almuerzo familiar en mi casa. Con un fuerte abrazo se despidió de todos. Melanie repartía su e-mail entre sus nuevas amistades chilenas.

Me lo dijo muchas veces, pero también me lo envió por escrito: se llevaba a Chile en su corazón. Había aprendido no sólo Medicina sino que, además, a querer a un país y su gente. Sobre todo a la familia de la Medicina Interna chilena.

Este verídico relato, que enfoca un aspecto distinto del académico en un Congreso, me parece que resalta un punto tanto o más importante que el primero: la importancia del conocimiento integral de las personas y el respeto mutuo entre los pares. La confraternidad entre los internistas es crucial. No importa que un país tenga 85 ó 15 millones de habitantes, ni que existan abismales diferencias económicas. En este caso todos nos unimos gracias a Mozart, la cerveza y nuestra querida Medicina Interna. Y nuestro país es capaz de albergar toda la magia de un encuentro como éste.

Dr. Jaime Duclos H.
Presidente de la Sociedad Médica de Santiago
(Sociedad Chilena de Medicina Interna)
Correo electrónico: jduclos@vtr.net

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons