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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.133 n.3 Santiago mar. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872005000300015 

  Rev Méd Chile 2005; 133: 376-382

HISTORIA DE LA MEDICINA

¡Siembra , juventud! la tierra es propicia, el momento es único. No es Neruda sino Gandulfo, el cirujano

Seed, youth, the land is fertile and the moment, unique! It is not Neruda, but Gandulfo, the surgeon

 

Ricardo Zalaquett S1.

1Departamento de Enfermedades Cardiovasculares, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile

Dirección para correspondencia


The second and definitive edition of "Crepusculario", the first book of Pablo Neruda, is dedicated by the poet "To Juan Gandulfo, this book of other times, Pablo". Juan Gandulfo, died tragically, at a very young age, in 1931. Juan Gandulfo, remembered in Neruda's memoirs, as the most formidable leader of the Anarchist movement of that time and that engraved in wood the cover and all the illustrations of the first edition of Crepusculario, published in 1923. Neruda qualified these as the "most impressive engravings made by a man that nobody relates to artistic creation". Juan Gandulfo, as a medical student, made the color illustrations used to teach biology and histology by Professor Juan Noé. Juan Gandulfo wrote more than one hundred articles in the magazine "Claridad", pertaining to the Student Federation of Chile. Juan Gandulfo was consequent with his writings and went to jail twice as a student leader and fought a duel for a woman. Later on, with the same vehemence, he dedicated himself to the care of children in the Arriaran Hospital and to teach general surgery at the San Vicente Hospital, but fate truncated his career at the age of 36. This essay is an homage to this man, in the centennial of Pablo Neruda's birth (Rev Méd Chile 2005; 133: 376-82).

(Key Words: History of Medicine, 20th Century; Literature, modern; Poetry)


La segunda edición y definitiva de Crepusculario (1926), primer libro de Pablo Neruda, está dedicada por el poeta: "A Juan Gandulfo, este libro de otro tiempo, Pablo" (Figura 1).


 
Figura 1. Portada de la segunda edición y definitiva (1926) de Crepusculario (inserto) y dedicatoria a Juan Gandulfo por Pablo Neruda. (Gentileza de la Biblioteca Nacional y autorizado por la Fundación Pablo Neruda).

A Juan Gandulfo, cirujano del Hospital Manuel Arriarán y de la Asistencia Pública y luego de la Clínica del Profesor Lucas Sierra, en el viejo Hospital San Vicente, fallecido trágicamente a muy temprana edad, el último domingo de diciembre de 1931 (Figura 2).


 

Figura 2. Fotografía de la época del cirujano Dr. Juan Gandulfo Guerra. (Reproducido con autorización de la Revista Médica de Chile).

¿Cuántos de sus libros dedicó Pablo Neruda?

Tanto él, en sus memorias, como los biógrafos de Juan Gandulfo, no hacen referencia o comentarios a esta primera y única dedicatoria del libro que contiene "Farewell", el poema del niño triste y el amor de los marineros, pero en su autobiográfico Confieso que he vivido, Neruda cuenta: "Cuando llegué a Santiago, en marzo de 1921, para incorporarme a la Universidad... Al local de la Federación de Estudiantes entraban y salían las más famosas figuras de la rebelión estudiantil, ideológicamente vinculada al poderoso movimiento anarquista de la época. Alfredo Demaría, Daniel Schweitzer, Santiago Labarca, Juan Gandulfo eran los dirigentes de más historia. Juan Gandulfo era sin duda el más formidable de ellos, temido por su atrevida concepción política y por su valentía a toda prueba. A mí me trataba como si fuera un niño, que en realidad lo era. Una vez llegué tarde a su estudio, para una consulta médica, me miró ceñudo y me dijo: "¿Por qué no vino a la hora? Hay otros pacientes que esperan". "No sabía qué hora era", le respondí. "Tome para que sepa la próxima vez", me dijo, y sacó su reloj del chaleco y me lo entregó de regalo"1.

Más adelante, continúa Neruda "... grabó en madera la portada y todas las ilustraciones de Crepusculario, mi primer libro, grabados impresionantes hechos por un hombre que nadie relaciona nunca con la creación artística"1 (Figuras 3, 4 y 5).


 

Figura 3. Portada de la primera edición de Crepusculario (1923), grabada en madera por Juan Gandulfo. (Gentileza de la Biblioteca Nacional y autorizado por la Fundación Pablo Neruda).

Gandulfo grabó en madera estos dibujos para la primera edición de Crepusculario, publicada por Ediciones Claridad en 1923, los que no fueron incluidos en la segunda edición y definitiva publicada por la editorial Nascimento, en 1926, la que está dedicada a Juan Gandulfo.


 

Figura 4. Grabado en madera por Juan Gandulfo, sobre un antiguo dibujo de Pedro Prado, para la primera edición de Crepusculario. (Gentileza de la Biblioteca Nacional y autorizado por la Fundación Pablo Neruda).

¿Por qué, si Neruda dice que eran "grabados impresionantes"? Puede ser porque, "impulsado por una de esas combinaciones florecientes vendí a mi editor de Chile, en el año 1924, la propiedad de mi libro Crepusculario, no para una edición sino para la eternidad. Creí que me iba a enriquecer con esa venta y firmé la escritura ante notario. El tipo me pagó quinientos pesos, que eran algo menos de cinco dólares por aquellos días"2.


 
Figura 5. Grabado en madera, por Juan Gandulfo sobre un dibujo de P. Peltier, para la primera edición de Crepusculario. (Gentileza de la Biblioteca Nacional y autorizado por la Fundación Pablo Neruda).

Cinco dólares por Crepusculario, con los grabados impresionantes de Gandulfo, siendo que para pagar esa primera impresión, Neruda vendió sus escasos muebles, empeñó el reloj que solemnemente le había regalado su padre así como su traje negro de poeta y para la que, finalmente, el crítico Alone aportó generosamente los últimos pesos3.

Juan Gandulfo Guerra nació el 16 de julio de 1895, en el fundo "Las Vacas", en Los Vilos, departamento de Petorca, siendo sus padres don Salvador Gandulfo y doña Sofía Guerra, el mismo mes pero 9 años antes que Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto. Cursó su enseñanza primaria en la Escuela O'Higgins de Viña del Mar y las humanidades en el viejo Liceo de Valparaíso. Estudió medicina en la Universidad de Chile, ocupando uno de los primeros lugares del curso que terminó en 1920. Sin embargo, Gandulfo no pudo recibirse hasta 1921, a causa de la persecución y encarcelamiento que sufrió en esa época4.

La relación de Gandulfo con la creación artística, a que alude Neruda, se había manifestado ya durante sus estudios de medicina, entre otras, en la confección de numerosas láminas en colores para las clases del legendario Profesor Juan Noé, catedrático de biología e histología en la Escuela de Medicina. Estas láminas siguieron utilizándose, según el Dr. Amador Neghme, hasta la década del 50, en que recién fueron reemplazadas por proyecciones de diapositivas5. Más tarde, ya como miembro de la Clínica del Profesor Lucas Sierra, esta cualidad artística se materializó, en las palabras de éste, en "disertaciones siempre amenas y profusamente ilustradas con dibujos propios..."6.

Gandulfo tuvo también una gran productividad literaria, en la que plasmó por escrito sus ideales de justicia y redención social, a los que alude Neruda. Así, en sus 36 años de vida, fue autor de más de un centenar de artículos, publicados en la revista Claridad y otros órganos estudiantiles de índole social, de los agitados años 205.

La revista Claridad pertenecía a la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) y se definía como un "periódico de sociología, crítica y actualidades", aparecía los sábado y era menos ontológica y deliberada, según Neruda, que la revista Juventud, también de la FECH1.

En Claridad, Neruda había publicado, en 1923, el Poema XX, con el título de "Tristeza a la Orilla de la Noche" y previamente, en 1921, "La Canción de la Fiesta", poema ganador del concurso literario en los Juegos Florales de la FECH. También en Claridad,

Neruda publicó trabajos de crítica en prosa firmados con el seudónimo de Sachka7.

Por su parte, Gandulfo escribió para Claridad una serie de artículos que, junto a la valentía en su actuar y a la consistencia de su palabra, hicieron de su nombre, según Ignacio González Ginouvés, "un símbolo para los estudiantes, un héroe para los obreros y un agitador y anarquista peligroso para el gobierno"8.

Gandulfo suscribió algunos de sus artículos en Claridad con los seudónimos de Iván o Juan Guerra y escribió una serie de éstos a los que llamó "Carteles" y que ilustró personalmente con figuras alusivas. Su primer "Cartel" (1921), decía así5,8:

"¡Siembra, juventud! La tierra es propicia, el momento es único.

Que el bruñido arado se desgaje en astillas al tatuar la corteza árida y dura que oculta la tierra fecunda.

Que vuestras vértebras se gasten por el esfuerzo titánico del dorso doblado tras la herramienta creadora.

Que vuestro pecho se combe pleno de aire, así como el velamen de la nave en lucha con la tempestad.

Que vuestros músculos crujan y la piel estalle bajo la tensión de los tendones y el noble sudor del trabajo bañe tu cuerpo fuerte y refresque tus labios resecos como una salobre brisa marina.

No temas ni a las zarzas ni a la noche. La verdad es llama: quema e ilumina, las zarzas chisporrotearán y tenderán al viento sus enmarañadas cabelleras al sentir tu voz profética, y las víboras serán carbonizadas en tu seno.

¡Siembra, juventud! La tierra es propicia, el momento es único".

Gandulfo no se quedó en las palabras en cuanto a sus sentimientos de redención y justicia social, sino que los llevó a la práctica. En los tiempos de la rebelión estudiantil, intelectual y obrera que se reunía en el poderoso movimiento anarquista de las primeras décadas del siglo recién pasado, Gandulfo, según Neruda, no sólo estaba entre los dirigentes de más historia, sino que era, sin duda, el más formidable de ellos1.

Neruda se refiere nuevamente a esa época en Confieso que he vivido: "La vida social chilena se conmovía profundamente. Alessandri pronunciaba discursos subversivos. En las pampas salitreras se organizaban los obreros que crearían el movimiento popular más importante del continente. Eran los sacrosantos días de lucha. Carlos Vicuña, Juan Gandulfo. Yo me sumé de inmediato a la ideología anarco-sindicalista estudiantil"9.

Gandulfo, siendo ya médico, escribía en Claridad, en 1923, a la vez que efectuaba los grabados en madera para Crepusculario, Carteles del siguiente tenor8:

"Así también tú, amigazo ciudadano, que pechas en el rodeo de la mesa inscriptora para que te pongan un timbre en el traste los patrones del partido radical, conservador o comunista. ¿Qué más da? Es lo mismo: A todos los ungirás en tus amos y luego te harán arrastrar, empujar, tirar la carreta del Estado! Y si no caminas ¡picanazos, bayonetazos! Digo. Y después: al Matadero, a dejar la piel para robar salitre, huano o cobre para los amos, y te marcarán con una medallita de oro y una crucecita de hierro como timbre de recompensa".

No es de extrañar, entonces, que al Dr. Juan Gandulfo le sobraran los enemigos. Dice González Ginouvés: "¡Gandulfo! _ Su sólo nombre erizaba los pelos y producía escalofríos en la gente de orden, en las señoras y caballeros respetables. Para muchos, El Malo y Gandulfo eran una sola y mismísima persona. Se le invocaba para atemorizar a los chicos y tanto daba decirle al perezoso o al remolón que iba a venir "el cuco" como que iban a llamar a Gandulfo...!"8.

Continúa el profesor González Ginouvés: "¡Y tenían razón! No porque Gandulfo fuera lo que de él decían los diarios, sino porque Gandulfo tenía la valentía de tratar de desperezar al pueblo, de hacerlo pensar por su cuenta, de llamar las cosas por su nombre y porque, inflamado por su amor a la libertad y la justicia, predicaba la igualdad y la lucha contra un orden de cosas ya insostenible"8.

Gandulfo pagó el precio de defender con tanta vehemencia sus ideas y sentimientos. Fue a la cárcel en dos oportunidades. Una de ellas en 1919, siendo presidente del Centro de Estudiantes de Medicina, nada menos que por desacato al Presidente de la República. La acusación se basaba en que Gandulfo había declarado la incapacidad absoluta del señor Sanfuentes para resolver los problemas nacionales. Juan Gandulfo fue defendido ante la corte por Carlos Vicuña y la acusación fue desestimada. Un año más tarde, en 1920, Gandulfo, ahora en la FECH, por criticar el estado actual de las cosas y propiciar el entendimiento con los obreros, vuelve a la cárcel. Dice Armando Alonso Vial, que la cárcel, con su inmenso muestrario de tipos humanos, impresionó profundamente a Gandulfo4,8. Porque Gandulfo fue a una cárcel de verdad, no a un "anexo" como ahora se estila.

Gandulfo no quiso ser dibujante, grabador, escritor, ni menos político. Gandulfo quiso ser cirujano. Y a pesar de que el movimiento anarquista, estudiantil y sindical, obrero e intelectual, del que había activamente participado, permitió el triunfo de Arturo Alessandri Palma, en 1920, y de haber sido un espléndido estudiante de medicina y un aventajado interno en la Casa de Orates, a Gandulfo le costó iniciar su carrera de cirujano4,8.

El Hospital Arriarán le abrió sus puertas y luego la Asistencia Pública. Previamente había intentado en varios otros hospitales, y todos, a su sólo nombre, las habían cerrado. Su amigo y compañero, Agustín Inostroza, estaba a cargo del Servicio de Cirugía recientemente creado en el nuevo Hospital de Niños Manuel Arriarán y quiso llevarlo a trabajar con él, pero el Administrador era Ismael Valdés, de reconocidas ideas conservadoras. Sin embargo, contrariamente a lo esperado, éste accedió a la solicitud de Inostroza, lo que Gandulfo siempre reconoció. Así, el mismo año 1923 en que tallaba en madera los grabados para la primera edición de Crepusculario y escribía encendidos carteles en Claridad, Juan Gandulfo iniciaba su carrera de cirujano pediátrico4,8.

En 1926, Gandulfo se incorporó al antiguo Hospital San Vicente como Jefe de Policlínica del Profesor Lucas Sierra. Así, el mismo año en que Neruda le dedicaba la edición definitiva de Crepusculario, Juan Gandulfo inició su carrera docente en cirugía8.

Dice González Ginouvés que "desde pequeño había sido diestro de manos, cuidadoso, meticuloso, pacienzudo... Esas mismas cualidades, unidas a su inteligencia, a su espíritu de estudio, a su juicio sereno, a su audacia y a su respeto por el bienestar y la vida del prójimo, lo llevaron a ser un espléndido cirujano"8.

Por otra parte, Alonso Vial dice que "como médico Gandulfo ha sido todos los días el constante defensor del enfermo contra todo... Como cirujano tiene la misma posición: las cosas definidas, claras y limpias... Como ayudante traslada esas mismas virtudes a su actitud cooperadora y quiere para el cirujano la misma posición que desea para sí...".

En el Hospital Arriarán, Gandulfo se interesa por la cirugía pediátrica de huesos y la plástica, publicando varios trabajos en el Boletín de la Sociedad de Cirugía, destacando entre éstos el "Tratamiento Quirúrgico del Mal de Pott" y "La Artrodesis en las Coxitis", y en la Clínica de Lucas Sierra realiza trabajos pioneros sobre las llamadas "suturas vivas", usando cintas aponeuróticas de la fascia lata del mismo paciente, para la cirugía de las hernias inguinales4,5,8,10.

Así, el anarquista Gandulfo lentamente daba paso al Gandulfo cirujano y docente. Según González Ginouvés, "las preocupaciones profesionales, por una parte, y la natural evolución por la otra, habían ido decantando en su alma un sano escepticismo que nada traicionaba sus ideales de justicia y de redención social... y jamás noté en Gandulfo la menor intención de aprovechar el enorme ascendiente que tenía tanto sobre el que habla como sobre muchos jóvenes que lo mirábamos con extraordinaria simpatía y cariño, para infiltrar en nosotros principios o consignas determinadas"8.

Por otra parte, Alonso Vial sostuvo que "Gandulfo ha sido siempre anarquista; no ha abandonado su credo anarquista..., le he visto invocar sus convicciones en ese sentido para realizar todas las cosas, especialmente su obra de médico: "Por un reglamento no se puede sacrificar a un enfermo, por la comodidad de un funcionario no se puede dejar a un chiquillo sufrir toda una tarde, por aceptar la tiranía de una costumbre no se puede echar a perder un servicio que beneficia a todos""4.

Este era el Dr. Juan Gandulfo, cirujano de niños y adultos, entre otras actividades y oficios, y al que Pablo Neruda describe físicamente así: "Juan Gandulfo era pequeño de estatura, redondo de cara y prematuramente calvo. Sin embargo, su presencia era siempre imponente". Continúa Neruda: "En cierta ocasión un militar golpista, con fama de matón y de espadachín, lo desafió a duelo. Gandulfo aceptó, aprendió esgrima en quince días y dejó maltrecho y asustadísimo a su contrincante. Por esos mismos días grabó en madera la portada y todas las ilustraciones de Crespusculario, mi primer libro, grabados impresionantes..."1.

El episodio del duelo, que por supuesto fue por una mujer, es relatado también por González Ginouvés, según el cual, si bien soltero, Gandulfo siempre tuvo una mujer cerca de él8.

La mañana del domingo 27 de diciembre de 1931, el Dr. Juan Gandulfo fue recogido de su casa de la calle Londres por sus amigos, el profesor de inglés y filosofía don Eduardo Barrenechea y el Dr. Juan Garafulic, para dirigirse a Viña del Mar. Garafulic conducía un Studebaker de carrera. Minutos después de las 10 de la mañana, en la Vinilla, kilómetros antes de Casablanca, el Studebaker se volcó. Gandulfo murió instantáneamente. Barrenechea en el traslado a Casablanca. Garafulic quedó gravemente herido8,11.

Gandulfo no manejaba. Tenía contratado un taxi para sus traslados a los hospitales Arriarán y San Vicente. Cuando murió, hacía poco que había vuelto de un largo viaje a Europa, para el que se había preparado intensamente4,8.

La muerte de Juan Gandulfo fue la noticia de primera plana de El Mercurio de Santiago. Mereció un comentario editorial, que terminaba diciendo: "Por los niños, por la suerte misma de la infancia chilena, Gandulfo no debía haberse marchado tan pronto"11.

El Mercurio de Valparaíso informó: "Los restos fueron llevados de la residencia de la familia Gandulfo, en el Cerro del Castillo, al Cementerio Parroquial de Caleta Abarca… En el cortejo formaron delegaciones de médicos llegadas en el expreso de la mañana, compuestas de miembros de la Sociedad Médica, Sociedad de Cirugía, Asociación Médica, médicos del Hospital Arriarán, Clínica del Profesor Sierra, etc,.… pronunciaron sentidos discursos…". El alcalde, Dr. Gustavo Fricke, se expresó así: "Alma de poeta y contextura de luchador, su espíritu fue siempre agitado a impulsos del idealismo, que no tenía otra finalidad que el bien de sus semejantes"12.

Ya médico, el cirujano Juan Gandulfo, y según González Ginouvés al parecer presintiendo su destino, escribió en Claridad8:

"¡Y no nos detendrá fuerza alguna, porque somos más poderosos que la Muerte, pues si ésta nos desploma nuestra sangre fecundará los campos y las montañas, donde se yerguen nuevas vidas pletóricas de Juventud, Verdad y Belleza!

¡Y nuestro verbo, repetido por el eco hasta el infinito, nimbará la Tierra en un halo luminoso y radiante…

Y cuando después de reposar, no tengamos fuerzas para levantarnos y reanudar la lucha cotidiana, nos tenderemos serenamente para que la Tierra, en un beso potente, disuelva nuestra carne y nuestros huesos para siempre jamás!".

Dedicado a Juan Gandulfo, el cirujano, en el centenario de Pablo Neruda, el poeta.

 

Referencias

1. Neruda P. Confieso que he vivido. Ed. Debolsillo, Buenos Aires, 1ª Ed, 2004; 60.         [ Links ]

2. Neruda P. Confieso que he vivido. Ed. Debolsillo, Buenos Aires, 1ª Ed, 2004; 70.         [ Links ]

3. Neruda P. Confieso que he vivido. Ed. Debolsillo, Buenos Aires, 1ª Ed, 2004; 73.         [ Links ]

4. Alonso Vial A. Nota biográfica sobre Juan Gandulfo. Lo que he conocido de él. Rev Méd Chile 1932; 60: 99-114.         [ Links ]

5. Neghme A. La obra literaria de los médicos chilenos. Ed. Andrés Bello, Santiago, 1984; 109-10.         [ Links ]

6. Sierra L. El Mercurio, Santiago, miércoles 30 de diciembre de 1931.         [ Links ]7. Archivo del escritor Biblioteca Nacional de Chile: Espinoza TH, Zegers P, Schütte D, Echeverría A. Pablo Neruda (1904-1973). Las vidas del poeta. Lom ediciones. Santiago, 2004; 46-7.         [ Links ]

8. González Ginouves I. El Juan Gandulfo de mis recuerdos. Anales Chilenos de Historia de la Medicina 1962; 2: 145-57.         [ Links ]

9. Neruda P. Confieso que he vivido. Ed. Debolsillo, Buenos Aires, 1ª Ed, 2004; 319.         [ Links ]

10. Reccius A. Historia y desarrollo de la cirugía abdominal en Chile. Ed. Zig-Zag, Santiago, 1948; 369.         [ Links ]

11. El Mercurio. Santiago, lunes 28 de diciembre de 1931.         [ Links ]

12. El Mercurio. Valparaíso, martes 29 de diciembre de 1931.         [ Links ]

Agradecimientos

A Carmen Lowenstein, Directora, Biblioteca Central Profesor Dr. Amador Neghme, Facultad de Medicina, Universidad de Chile y a Rafael Araneda, Director, Centro de Investigaciones Barros Arana de la Biblioteca Nacional, y a mi Secretaria Verónica Delgado, por las múltiples correcciones del manuscrito.

 

Correspondencia a: Dr. Ricardo Zalaquett S. Hospital Clínico Universidad Católica de Chile. Marcoleta 367, 6° piso. Teléfonos: 6333030-3543231. Fax: 6390108. E mail: rzalaque@med.puc.cl

Trabajo recibido el 5 de noviembre, 2004. Aceptado el 11 de noviembre, 2004.

 

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