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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.133 n.10 Santiago oct. 2005

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872005001000017 

 

Rev Méd Chile 2005; 133: 1258-1260

CARTAS AL EDITOR

Se invita a los lectores a enviar cartas al Editor, con comentarios, preguntas o críticas sobre artículos que hayan sido publicados en la Revista y a las que los autores aludidos puedan responder. También serán bienvenidos los comentarios sobre problemas de actualidad biomédica, clínica, de salud pública, de ética y de educación médica. Podrá aceptarse la comunicación preliminar de datos parciales de una investigación en marcha, que no haya sido publicada ni sometida a publicación en otra revista. La extensión máxima aceptable es de 1.000 palabras, con un máximo de 6 referencias bibliográficas (incluyendo el artículo que la motivó) y 1 Tabla o Figura. Se recomienda adjuntar una copia idéntica para PC, en diskette de 3,5'', un espaciado a 1,5 líneas, tamaño de letra 12 pt y justificada a la izquierda. Las cartas que se acepten podrán ser acortadas y modificadas formalmente, por los Editores.

Cervantes, El Quijote y la medicina

Cervantes, Don Quixote and Medicine

 

Iago Villamil Cajoto1
María José Villacián Vicedo2

1Especialista en Medicina Interna, Servicio de Medicina Interna, Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (A Coruña). España.
2Especialista en Pediatría, Centro de Saude de Palas de Rei, Palas de Rei (Lugo). España.

Correspondencia a:


Sr. Editor: Hemos leído con interés el artículo de Camilo Larraín, publicado en su revista1. Nos parece muy oportuno el homenaje, desde el enfoque médico, al libro cuyo cuarto centenario de publicación celebramos este año. Pero nos gustaría hacer algunas precisiones. Miguel de Cervantes era muy probablemente un erudito. Lo demuestra en el extensísimo conocimiento de las innumerables novelas de caballerías que documentan su novela y en lo que probablemente le permitió documentar la locura de Don Quijote. No en vano su padre Rodrigo fue "cirujano-barbero", su hermana Andrea ejerció como enfermera y es posible que el propio Miguel de Cervantes estuviera destinado a continuar la saga familiar si no hubiese "aparecido" la literatura (y el ejército) en su camino. En este contexto es muy probable la presencia en su biblioteca personal de libros relacionados con la medicina que debe haber utilizado para la caracterización de sus personajes en la novela2. Así, cuando en el siglo XIX algunos autores se plantearon el análisis médico de la patología de Alonso Quijano, ya pudieron apreciar el conocimiento médico de Cervantes y coincidieron en el diagnóstico de "monomanía" para su personaje, ya que en la estela de Philippe Pinel y su Nosographie philosophique ou Méthode de l'analyse appliquée a la mèdecine (1798), atribuían a Cervantes una excelente capacidad nosográfica, capaz de plasmar perfectamente los síntomas de la enfermedad mental. Posteriormente a lo largo del siglo XX el diagnóstico más usual fue el de "paranoia", hasta la llegada del DSM IV, en el que queda englobado en los "trastornos delirantes" o, según el CIE 10, "trastornos por ideas delirantes persistentes"3. Incluso, el contagio que Sancho sufre de don Quijote ha llevado tradicionalmente a ver en ambos un caso de folie à deux, o "trastorno psicótico compartido"4. No han faltado, sin embargo, diagnósticos alternativos. Así, surgen interpretaciones no psiquiátricas de la causa que lleva a la lectura compulsiva y subsiguiente locura de Don Quijote. En un artículo reciente, una disfunción del tronco cerebral podría haber condicionado un insomnio crónico como en otros casos descritos, por lo que no quedan paralizados durante la fase REM, y al soñar sufren pesadillas en casi todas las ocasiones y gritan, dan puñetazos, profieren insultos y llegan a caerse de la cama5. Según los autores del artículo, Cervantes dio un claro ejemplo de esta patología en el capítulo en el que Don Quijote lucha con su espada contra unos cueros de vino, mientras sueña que lucha contra un gigante. Según sus autores "la exacta descripción de un episodio de estas características hace suponer que Cervantes tuvo ocasión de observar en vida personas con dicho trastorno en la fase REM". No explican aquí el contagio final de la locura de Sancho (si bien indican su excelente calidad de sueño interrogándose sobre una posible apnea obstructiva del sueño dados los ronquidos que se describen). La descripción de la psicología del personaje que Cervantes hace es muy precisa; tan precisa, que concuerda perfectamente con lo dicho por los tratados de Psiquiatría. Esto es lo que ha admirado siempre a los psiquiatras. Y ahora también a los neurólogos5. Otros datos sobre el conocimiento de medicina de Cervantes se manifiestan en la descripción magistral del caso de otro de sus libros, como el "Licenciado vidriera". Además muy probablemente toma el título de "El Quijote", de "El Examen de Ingenios" del doctor Juan Huarte de San Juan, publicado en 1575; de hecho, Cervantes utilizó literalmente varios fragmentos del mismo en "El Quijote"6. Hay más evidencias de la capacidad de descripción precisa de síntomas, como los recogidos por C. Larraín con su magnífica revisión de la pica1. Pero nos permitimos discutir su aseveración final de que Cervantes no era médico, infiriendo que su descripción puede estar basada meramente en la observación, porque como creemos haber documentado sus conocimientos de Medicina parecen ser muy extensos. La pica está descrita también por el Nobel García Márquez en sus "Cien años de soledad" cuando recoge la actitud de Amaranta, la hija de José Aureliano Buendía y Ursula Iguarán, narrando como "poco a poco fue rescatando el apetito ancestral, el gusto de los minerales primarios, la satisfacción sin resquicios del alimento original" mientras come la cal de la pared y la tierra del patio tras su desengaño con el afinador Pietro Crespi8.

En definitiva las descripciones de Miguel de Cervantes, documentadas, "nosográficas", tan patentes en el Quijote, hacen pensar que en la práctica sí sabía de medicina, y algo de eso sería lo que hizo que Thomas Sydenham le dijera al poeta Richard Blackmore que, para aprender medicina, leyera el Quijote9.

Referencias

1. Larraín AC. Pica en Don Quijote. Rev Méd Chile 2005; 133: 609-11.

2. Montes J. Biblioteca Médica de Cervantes. (Abstract) XX Reunión Ordinaria de la Sociedade Galega de Medicina Interna. A Coruña 14 y 15 de abril de 2005.

3. Corral Márquez R, Tabarés Seisdedos R. Aproximación psicopatológica a El Quijote (según la nosología psiquiátrica actual). Rev Asoc Esp Neuropsiq 2003; 22: 27-57.

4. Sánchez Granjel L. Los médicos ante el Quijote. Medicina e Historia 1976; 53: 8-25.

5. Iranzo A, Santamaría J, De Riquer M. Sleep and sleep disorders in Don Quixote. Sleep Med 2004; 5: 97-100.

6. Salillas Rafael. "Un gran inspirador de Cervantes: el doctor Juan de Huarte y su examen de ingenios" Madrid 1905.

7. López Alonso Antonio. Enfermedad y muerte de Cervantes. Ed Alcalá de Henares 1999.

8. García Márquez Gabriel. Cien años de soledad. Editorial Mondadori. Barcelona 1994.

9. Johnson S. Preface to Blackmore. En: "The Life of Richard Blackmore. The Penn State Archive of Samuel Johnson's Lives of the Poets.' Ed. Kathleen Nulton Kemmerer. http://www.hn.psu.edu/faculty/kkemmerer/poets/blackmore/default.html

 

La carta fue enviada al autor aludido, quien ofrece la siguiente respuesta:

Sr. Editor: Ha sido para mí muy grata la lectura del erudito, instructivo y ameno comentario que Iago Villamil y María José Villacián hacen del artículo "Pica en Don Quijote" publicado recientemente en la Revista Médica de Chile1. Concuerdo con los autores en que los conocimientos de medicina de Cervantes eran extensos y de ellos dan prueba sus escritos. Tal como lo hacen notar en su carta, el padre de Cervantes fue cirujano-barbero y una de sus hermanas enfermera. Es probable, por lo tanto, que desde muy pequeño y en su adolescencia y juventud temprana Cervantes tuviera información de problemas médicos y médico-quirúrgicos, sea por conversaciones con su progenitor o con los pacientes que consultaban a éste, los que utilizó posteriormente en su producción literaria.

Camilo Larraín

Referencias

1. Larraín C. Pica en Don Quijote. Rev Méd Chile 2005; 133: 609-11.


Correspondencia a: Iago Villamil Cajoto. Servicio de Medicina Interna, Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Choupana sn 15706 Santiago de Compostela. A Coruña, España.
E mail: iago.villamil.cajoto@sergas.es

 

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