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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.136 n.1 Santiago ene. 2008

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872008000100005 

 

Rev Méd Chile 2008; 136: 38-43

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

Abscesos esplénicos. Comunicación de siete casos y revisión de la literatura

Splenic abscesses. Repon of seven cases

Armando Iñfguez C1, Jean Michel Butte B1, José Miguel Zuñiga A1, Javiera Torres M2, Osvaldo Llanos L1.

Departamentos de Cirugía Digestiva, 1División de Cirugía y 2Anatomía Patológica, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile.


Background: Splenic abscesses are uncommon, appear in subjects with predisposing factors such as systemic infections and have high mortality rates. Aim: To report seven patients with splenic abscesses. Material and Methods: Retrospective review of medical records of patients with a splenic abscess treated between 1987 and 2005. Results: The records of four women and three males aged 20 to 74 years, were reviewed. The most common presenting symptoms were fever and abdominal pain and all had predisposing factors. Six patients had a leukocyte count of 19,500 x mm3. Mean erythrocyte sedimentation rate and C reactive protein values were 75 mm/h and 13.5 mg/dl. Diagnosis was made with ultrasound in two patients and CT scan in five. Six patients had an unique abscess and one patient had multiple lesions. A splenectomy was done in three patients as the first choice treatment and in one, due to medical treatment failure. In two patients, a CT guided percutaneous drainage was performed and one patient was subjected to medical treatment only. Abscess cultures were positive in 50% of patients subjected to percutaneous drainage and in 50% of splenectomized patients. No patient died and no complications were observed in the early or ¡ate postoperative period. Conclusion: Splenic abscesses are associated to predisposing conditions. The first choice is surgical treatment, but percutaneous drainage is also a therapeutic option (Rev Méd Chile 2008; 136: 38-43).

(Key words: Abdominal abscess; Sepsis; Spleen)


 

Los abscesos esplénicos corresponden a una patología de baja incidencia y su historia natural está asociada, en general, a una alta mortalidad1"4. El factor predisponente más importante, en la actualidad, es la infección sistémica, la mayoría de las veces secundaria a una embolia séptica por endocarditis bacteriana1'"'7'10. El diagnóstico oportuno requiere de un alto grado de sospecha clínica y un adecuado estudio de imágenes. Estas últimas, además han sido útiles para usar tratamientos como el drenaje percutáneo de las colecciones en pacientes seleccionados12"1".

El tratamiento de estos enfermos generalmente requiere de un grupo multidisciplinario y de una unidad de cuidados intensivos, lo que ha contribuido a disminuir la mortalidad en los últimos años.

El objetivo de este trabajo es analizar las características clínicas, diagnósticas y terapéuticas de un grupo de pacientes tratados por un absceso esplénico.

Material y método

Se realizó un estudio retrospectivo de los registros clínicos de los pacientes tratados por un absceso esplénico en el Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile entre enero de 1987 y diciembre de 2005. En cada paciente se analizaron el sexo, la edad, las enfermedades asociadas, el estudio diagnóstico de laboratorio, microbiológico, imagenológico y anatomopatológico. También se estudió el tratamiento efectuado, con su evolución inmediata y alejada.

Se definió absceso esplénico a la colección de líquido purulento ubicada en el bazo, diagnosticada por imágenes, asociado a un cuadro clínico compatible, o un estudio microbiológico positivo obtenido por punción aspirativa o drenaje quirúrgico, o por confirmación del estudio histopatoló-gico en la esplenectomía.

Se definió leucocitosis al recuento de leucocitos sobre 11.000/mm3, alteración de la velocidad de eritrosedimentación (VHS), al aumento sobre 30 mm/h y aumento de la proteína C reactiva (PCR) a valores sobre 1 mg/dl.

Se definió como sepsis al síndrome de respuesta inflamatoria sistémica, asociado a un foco infeccioso22. El tratamiento médico consistió en hospitalización, adecuada nutrición y antibióticos. Se consideró fracaso del tratamiento médico a la persistencia o agravamiento de los síntomas y al aumento o persistencia de los parámetros infecciosos de laboratorio o del tamaño de las colecciones en la tomografía computarizada (TAC), a pesar de las medidas terapéuticas.

Resultados

Se trataron 7 enfermos, 4 mujeres y 3 hombres, con una edad promedio de 54,7 años (20-74 años). Todos los enfermos presentaron uno o más factores predisponentes para el desarrollo de un absceso esplénico: diabetes mellitus tipo 2 en 5 enfermos, infección por contigüidad en 2 (un paciente operado de un cáncer del ángulo esplénico del colon perforado, y otro paciente con pancreatitis aguda necrohemorrágica grave de 2 semanas de evolución) y 3 pacientes con foco infeccioso y diseminación hematógena (endocarditis bacteriana en 2 e infección urinaria en 1).

Los principales síntomas y signos de sospecha diagnóstica clínica se resumen en la Tabla 1. Fiebre, dolor en hipocondrio izquierdo y compromiso del estado general fue la forma de presentación en 6 pacientes (86%). La fiebre se inició en promedio 8,5 días (1-22 días) antes del diagnóstico. Otros síntomas fueron calofríos y esplenomegalia en 4 enfermos, vómitos en 3, dolor abdominal difuso en 2 y derrame pleural clínico en 2.


Seis de los 7 de los enfermos tuvieron leucocitosis, el paciente restante presentó desviación a izquierda con baciliformes de 12%. El recuento de glóbulos blancos promedio fue de 19-500 x mm3 (11.100-32.800). El valor de la VHS fue alto en todos los enfermos, con un promedio de 74,96 mm/h. La PCR se elevó en todos los enfermos con un valor promedio de 13,5 mg/dl (2,6-26,4 mg/dl). Ningún paciente presentó alteraciones en el recuento de plaquetas.

El estudio microbiológico del absceso fue positivo en 3 enfermos. En los otros cuatro pacientes, el diagnóstico se apoyó en el estudio anatomopatológico en 2 de ellos, por las características clínicas y radiológicas en 1 paciente que recibió tratamiento médico y en el otro por la obtención de líquido purulento en la punción percutánea del bazo. El cultivo directo del contenido del absceso se realizó en 6 pacientes y fue positivo sólo en 3 (50%). Se tomaron hemocultivos en todos los enfermos, los que fueron positivos en 3 (42%); un paciente presentó un urocultivo positivo. El resumen del estudio microbiológico e histopatológico se observa en la Tabla 2. El tratamiento antibiótico se utilizó en promedio por 26 días (7-64 días), en forma inespecífica inicialmente y se ajustó según el antibiograma en los enfermos con cultivo positivo.

En tres enfermos se observaron alteraciones en el estudio con radiografía de tórax; los hallazgos principales fueron atelectasias en la base pulmonar izquierda y derrame pleural izquierdo.

El absceso se diagnosticó con ecografía de abdomen en 2 pacientes y por TAC de abdomen y pelvis en los otros 5. Se observó un absceso único en 6 pacientes y múltiple en uno (Figura 1).



Se realizó tratamiento quirúrgico clásico, esplenec-tomía, en 4 enfermos. En 3 de ellos se indicó como terapia de primera elección frente al cuadro clínico de shock séptico. El otro enfermo, que presentaba un absceso múltiple, se operó después de un tratamiento médico antibiótico que no logró mejoría después de 3 semanas, con persistencia del cuadro febril, de la elevación de los parámetros inflamatorios de laboratorio y aumento de los abscesos en la tomografía computada (Figura 2). En todos los enfermos operados, el estudio anatomopatológico confirmó el diagnóstico de absceso esplénico.

En 2 enfermos con sepsis clínica, además del tratamiento médico se realizó drenaje percutáneo del absceso con un catéter "pig-taü" de 10 French de diámetro, con el apoyo de una TAC de abdomen. Estos pacientes presentaban abscesos únicos, alejados del Mío esplénico. La resolución fue completa en ambos casos y el catéter se retiró 8 días después del drenaje. En ellos se utilizaron antibióticos por 14 días en promedio. Uno de estos enfermos, como complicación de la punción, presentó sangrado a la cavidad drenada, autolimitado y requirió la transfusión de 2 unidades de glóbulos rojos.

El tratamiento fue sólo médico, con antibióticos, en un enfermo, quien presentó signos de sepsis leve, con una rápida regresión con el tratamiento y recibió antibióticos por 6 semanas. Durante este período se observó la desaparición del absceso en el control seriado con TAC de abdomen y pelvis.

No se observaron complicaciones derivadas del tratamiento quirúrgico. El alta fue dada en promedio al día 16 (7-16 días) después de la operación. En esta serie no hubo mortalidad operatoria inmediata (30 días). El seguimiento a 13 meses promedio (6-36 meses) tampoco muestra mortalidad alejada por esta causa.

Discusión

Los abscesos esplénicos son poco frecuentes y no se conoce su incidencia real en la población general. Algunos estudios en autopsias muestran cifras de frecuencia que van entre 0,2% y 0,7%1,4'^'11. La historia natural de esta enfermedad está asociada a una mortalidad que varía entre 47%-100%, la que según algunas publicaciones disminuye con el tratamiento de 0% a 14%1-4. En nuestro país no hay datos precisos y sólo se conocen comunicaciones de casos aislados20,21, probablemente porque ellos son secundarios o se encuentran dentro del estudio de otras enfermedades y no son registrados como causa de hospitalización.

Existen varias formas de clasificar a los abscesos esplénicos y las más importantes pueden ser aquéllas que se asocian al pronóstico del enfermo. En este sentido, el número de abscesos parece ser importante porque los abscesos únicos (6l%-69%) de los casos, se asocian a un mejor pronóstico; éstos son más sintomáticos, se originarían por compromiso primario del bazo y tendrían una evolución más favorable luego del inicio del tratamiento. Los abscesos múltiples (31%-38% de los casos), son de peor pronóstico, son menos sintomáticos, se asocian a sepsis generalizada y la resolución de ellos no siempre se asocia a la mejoría del paciente1,7. Según Lee y cois17, los abscesos únicos tendrían una mortalidad de 12,9%, mientras que la de los abscesos múltiples sería de 22,2%. En esta serie se observó que la mayoría de los enfermos presentaron abscesos únicos, cifra más alta que la señalada anteriormente y que podría explicar en parte la sobrevida de 100% de los pacientes.


Otra forma de clasificar estos abscesos es de acuerdo al tipo de germen detectado en el cultivo. En este aspecto, son más frecuentes los organismos aerobios Gram (+) (65%-83%), tales como Streptococcus sp, Staphylococcus sp y los Gram (-) (23%-39%) como Klebsiella sp, Escherichia coli y Pseudomona sp. Menos frecuentes son los gérmenes anaerobios (5%-17%), los hongos (0,7%-8,l%) y el Mycobacterium tuberculosis (0,8%-5,5%), estos dos últimos han aumentado en el tiempo, en relación a estados de inmunosupresión. También es destacable que los cultivos de los abscesos pueden ser negativos según la serie, entre 11,4% a 28,7% de los cultivos y polimicrobianos en 10% de los casos1, ,1,17. En este estudio, en los cultivos del absceso se observó un predominio de microorganismos Gram (-) y 50% de los cultivos del contenido del absceso fueron negativos, cifra más alta que lo anteriormente señalado y que podría estar, en parte, explicado por el uso de antibióticos en forma precoz, antes de obtener el cultivo del absceso.

Otra forma de clasificación es la que propone Chun y cois1, según los factores predisponentes. Mientras que a comienzos del siglo XX los abscesos esplénicos eran secundarios en forma frecuente a fiebre tifoidea, amebiasis y malaria, en la actualidad el factor asociado más importante es el de origen infeccioso por diseminación hematógena, en 68%-73% de los casos, derivados en su mayoría de una endocarditis bacteriana que produce una embolia séptica en el bazo (12%-15%). Existen otros factores predisponentes tales como la inmunosupresión (17,9%), traumatismos (17,3%), hemoglobinopatías (12,1%) e infección por contigüidad a otro sitio de infección en 2,3% de los casos.

La forma de presentación puede ser variada, existiendo algunos factores comunes frecuentes en la mayoría de los pacientes. Habitualmente se trata de enfermos que presentan enfermedades sistémicas, asociadas a inmunodepresión o infecciones intraabdominales en contigüidad con el bazo, por lo que el curso de la enfermedad puede ser encubierto por otra patología. En general, se manifiestan en pacientes de alrededor de 50 años de edad y sin distinción por sexo, lo que también se observa en esta pequeña serie. Las manifestaciones clínicas más frecuentes son fiebre (42%-95%), dolor en el hipocondrio izquierdo (39%-67%), esplenomegalia (19,7%-53,1%) y derrame pleural izquierdo (19,7%-55,1%). Otros síntomas, como náuseas o vómitos, dolor de tipo pleurítico, omal-gia izquierda, sudoración nocturna, anorexia y baja de peso son menos frecuentes1,4,10,14,17,18.

La frecuencia de los abscesos esplénicos ha aumentado en los últimos años, en especial entre los pacientes con estados de inmunosupresión asociada con quimioterapia, trasplante de órganos y VIH, conformando un subgrupo de mal pronóstico, en donde el diagnóstico y tratamiento precoz cobran especial importancia4,8.

El estudio de los pacientes incluye exámenes generales, en los que se puede observar leucocitosis en 79,6%-100% de los casos y aumento de la VHS y de la PCR3,9,10,14,19, como se observó en los enfermos aquí analizados. En la radiografía de tórax se observan alteraciones inespecíficas, secundarias a la irritación subfrénica, en el hemitórax izquierdo, como derrame pleural, elevación del hemidiafragma y atelectasias en 30% a 80% de los casos1,4,11,13,17.

La ecografía abdominal tiene una sensibilidad diagnóstica de 75%-90%4,17. Los hallazgos más frecuentes son imágenes hipoecoicas o anecoicas rodeadas por una pared de contornos irregulares y su mayor limitación es la interposición ósea de la pared costal. La TAC de abdomen tiene una sensibilidad diagnóstica mayor, cercana a 100%; en ella se pueden observar áreas hipodensas con refuerzo periférico, luego de la administración de contraste endovenoso. Ambos exámenes han permitido el diagnóstico precoz y han sido útiles como acceso a herramientas terapéuticas al facilitar el drenaje percutáneo de las colecciones, con éxito variable, según la serie, de 76% a 100%, requiriendo de una selección estricta de los casos. En general, para el drenaje percutáneo, se prefiere a pacientes hemodinámicamente estables, con abscesos únicos, sin tabiques internos y alejados del hilio esplénico. La punción de los abscesos esplénicos por radiólogos entrenados ha permitido que las complicaciones y la mortalidad secundarias al procedimiento sean bajas y comparables a las de la cirugía4'13,14. En el grupo de enfermos aquí estudiado, se utilizó el drenaje percutáneo en 2 de ellos, indicado por la ubicación y el número de abscesos. Uno de ellos presentó sangrado, lo que indica que a pesar de la experiencia de los radiólogos, este procedimiento no está exento de riesgos.

El tratamiento quirúrgico ha sido el tratamiento de elección porque generalmente permite eliminar el foco infeccioso que está perpetuando la sepsis. Sin embargo, hay que considerar que el procedimiento se realiza en un paciente, la mayoría de las veces séptico, desnutrido y con alteración de los parámetros de coagulación. Además, la esplenectomía se asocia en general a alteración de los mecanismos de defensa, por lo que en algunos enfermos podría, en teoría, agravar la sepsis. No obstante, en este grupo de enfermos graves, no debe dudarse en la indicación quirúrgica, en especial en ausencia de tratamientos alternativos o de un fracaso del tratamiento médico inicial.

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Recibido el 4 de octubre, 2006. Aceptado el 21 de agosto, 2007.

Correspondencia a: Dr. Armando Iñíguez C. Departamento de Cirugía Digestiva, División de Cirugía, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Marcoleta 367. Santiago, Chile. Teléfonos: 56-23543462, 56-2-3543870. Fax: 56-2-6329620. E mail: ainiguez@uc.cl

 

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