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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.138 n.2 Santiago feb. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872010000200008 

Rev Med Chile 2010; 138: 196-204

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

 

¿Están preparados los residentes e internos para enseñar? Percepción de estudiantes de medicina de pre y postgrado

Are residents and interns prepared for teaching? Perceptions of undergraduate and graduate medical students

 

CARLOS REYES1, DENISSE ZÚÑIGA2a, ANA CECILIA WRIGHT2b, PATRICIA OLIVARES1c, LUIS TORO1d, CARLOS ARAVENA1, LUIS VERGARA1d

1 Escuela de Medicina, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile.
2
Centro de Educación Médica, Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile. (PUC)
a
Psicóloga.
b Profesor de Estado.
c
Médico en formación de Medicina Interna y en Magíster de Ética Clínica PUC.
d Residente de Medicina Interna.

Dirección para correspondencia


Background: Every doctor is expected to be competent in teaching. There are few initiatives to prepare medical students for this role. Aim: To explore residents (graduate students) and interns (final year undergraduate students) perceptions of the importance of acquiring teaching skills and how prepared they feel to meet this role. To determine the importance that undergraduate students give to such teaching. Material and Methods: Residents and interns participated in focus groups, and completed the Medical Education Readiness Questionnaire (METRQ), 5th year medical students were also invited to complete it. Results: Three hundred and seventy seven subjects answered the questionnaire. The perceived importance of having teaching skills was 6.1 ±1.2 among residents and 5.7 ± 1.6 among interns, in a scale 1 to 7. Their perception of their own preparation for teaching was 4.3 ± 1.6 for both groups in the same scale. Students evaluated the preparation of the residents for teaching as 5.2 ± 1.6 and that of the interns as 4.4 ±1.7. Seventy-eight percent of 5th year medical students reported to learn more than two. 5 hours a week from residents. Fifty-nine percent of residents and 66% of interns reported to teach up to 2.5 hours per week to the same students. Focus groups participants agreed that teaching is an important role for a physician, and that to do it properly requires personal characteristics, along with teaching skills. They also found that the best opportunities to learn how to teach are during practical training. Conclusions. Our study contributes to the recognition of the teaching role of physicians and the need for teaching training among medical students.

Key words: Education, medical; Programmed instruction as topic; Schools, medical.


Los médicos necesitan habilidades para cumplir su rol docente, enseñando a los estudiantes, a los pacientes y sus familias, a la comunidad y al equipo de salud15. Este rol aparece precozmente durante la profesión. Por ejemplo, los residentes dedican varias horas por semana a enseñar a estudiantes o a residentes menos experimentados. Dicho rol ha sido reconocido en los perfiles de competencias esperadas de los graduados de medicina, los cuales enfatizan la importancia de que estén preparados para cumplirlo6,7.

Otras razones para aprender a enseñar incluyen: a) enseñar es esencial en la relación médico paciente1,8; b) enseñar es una forma efectiva de aprender1,9,10,11; y c) una proporción de los estudiantes será docente en el futuro.

En las escuelas de medicina chilenas hay pocos planes de formación que preparen a los estudiantes para este rol. Con el propósito de desarrollar a futuro e incorporar un curso sobre habilidades docentes en el plan de formación de la carrera de medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), nos planteamos las siguientes preguntas:

¿Qué características debiera tener un buen docente clínico?

¿Cuan importante es la adquisición de habilidades docentes para los estudiantes de pre y postgrado y cuan preparados se sienten para enseñar?

¿Qué contenidos y conductas docentes debería incluir un curso que prepare para este rol?

¿Qué experiencias de pregrado contribuyen a la adquisición de habilidades docentes?

Material y Métodos

Sujetos

La investigación tuvo como universo a los residentes de especialidades primarias (medicina interna, cirugía, obstetricia, pediatría, medicina familiar, etc), internos de sexto y séptimo año y estudiantes de quinto año de medicina. La aplicación de la encuesta se realizó durante sus actividades habituales, previa autorización de los jefes de programa y del Director de la Escuela. Contestaron todos los estudiantes presentes en la aplicación, después de haber conocido los objetivos de la investigación y firmado el consentimiento informado.

Veinte residentes y 20 internos seleccionados aleatoriamente -manteniendo igual proporción por género- fueron invitados a participar en dos grupos focales separados. Finalmente, asistieron 11 residentes y 11 internos, luego de firmar un consentimiento informado.

No recibieron la encuesta estudiantes que no estaban presentes al momento de su aplicación por estar en otros campos clínicos, en turno, etc.

Métodos

La Medical Education Readiness Questionnaire (METRQ)11 es una encuesta sobre la experiencia educacional que mide la percepción de importancia y preparación para enseñar. Esta fue desarrollada por B.W. Henry en la Northern Illinois University, validada y reportada en 200612. Para este estudio, se utilizó una versión en español, previa autorización de los autores y validación local en un grupo de residentes de medicina. La escala de medición fue de 1 a 7 expresada en promedio, desviación estándar y error estándar, según corresponda. Se aplicaron cinco variantes de la encuesta: tipo A y B a estudiantes de 5o año quienes evaluaron a residentes e internos; tipo C a internos, quienes evaluaron a residentes; y los tipos D y E correspondían a formatos de autoevaluación de residentes e internos.

Los Grupos Focales13 fueron conducidos por un moderador en forma abierta, basándose en guías preparadas. Los objetivos e instrucciones para su desarrollo fueron presentados a los participantes y cada sesión fue grabada. Para comprender la importancia asignada a las habilidades docentes, las guías exploraron cinco temas: 1) necesidad e importancia de tener habilidades docentes; 2) características esperadas de un buen docente; 3) interés por desarrollar una carrera docente; 4) circunstancias durante el pregrado que favorecen la adquisición de habilidades docentes y 5) elementos que requeriría un curso para preparar en docencia.

Este estudio fue realizado entre marzo y octubre de 2007. Su diseño fue aprobado por el Comité de Ética del Centro de Investigaciones Médicas de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Estadística: Los grupos focales fueron analizados cualitativamente mediante la técnica de Análisis de Contenido14 de las respuestas de los participantes.

Los resultados de las encuestas fueron analizados mediante el Statistical Package Program for the Social Sciences (SSPS versión 10.1), utilizando las pruebas de t de Student y ANO VA para comparar promedios y Chi Cuadrado para comparar frecuencias. Se consideraron significativos valores de p< 0,05.

Resultados

De los 607 estudiantes de estos cursos (residentes, internos y alumnos de 5o año) de la escuela de medicina PUC en 2007, 377 (62%) completaron la encuesta: 134 residentes (50%), 147 internos (64%) y 96 alumnos de 5o año (88%).

La Tabla 1 muestra el número, edad y distribución por género de los encuestados. La distribución de hombres y mujeres en cada grupo fue similar (p = 0,55).


METRQ

Auto evaluación de la percepción de importancia y preparación para enseñar

La Figura 1 muestra la auto evaluación global de residentes e internos sobre la importancia de tener habilidades para enseñar y cuan competentes se perciben para realizar este rol. Ambos grupos consideraron que las habilidades docentes eran muy importantes (Prom: 6,1; DE: 1,3; EE: 0,10 y Prom: 5,7; DE: 1,5; EE: 0,12). Sin embargo, la percepción de su preparación para enseñar era baja (Prom: 4,3; DE: 1,6; EE: 0,14 y Prom: 4,3; DE: 1,6; EE: 0,13).


Esta discrepancia también se observó cuando se evaluaron las habilidades docentes específicas (planificación de la enseñanza, presentación del material, evaluación del aprendizaje de los estudiantes y feedback) (Figura 2).


Evaluación por pares

Los alumnos de 5o año valoraron la importancia de que residentes e internos fueran competentes para enseñar en 6,1 (DE: 1,2; EE: 0,15) y 5,1 (DE: 1,7; EE: 0,17), respectivamente. Por otro lado, calificaron la preparación global de los residentes para enseñar en 5,2 (DE: 1,6; EE: 0,19) y la de los internos en 4,4 (DE: 1,7; EE: 0,17) (Figura 3).


Los internos calificaron la importancia de que los residentes fueran competentes para enseñar en 5,8 ± 1,5 y su nivel de preparación en 4,3 ± 1,6.

Experiencias que promueven la adquisición de destrezas de enseñanza

El 77% de los residentes y 66% de los internos señalaron que las destrezas para enseñar se adquieren durante el internado y que las actividades que más promueven este aprendizaje son: observar cómo los docentes enseñan y asumir responsabilidades docentes. Por otra parte, las actividades que menos promueven dicho aprendizaje son: leer material o recibir instrucciones sobre cómo enseñar.

Sólo el 6% de los residentes declaró haber seguido algún programa para aprender a enseñar, destacando que en dicho programa lo que más contribuyó a su aprendizaje fueron las actividades prácticas y las clases.

Tiempo dedicado a enseñar

El 87% de los residentes dedicó tiempo a enseñar, muy similar al porcentaje que declararon los internos (84%). En ambos grupos, la mayoría no dedicó más de 2,5 horas por semana durante el último mes de aplicada la encuesta (Figura 4a). La Figura 4b muestra las horas que los estudiantes de 5o año ocuparon aprendiendo de residentes e internos durante el último mes. Setenta y ocho porciento reportó haber aprendido 2,5 horas o más por semana de residentes y 53% reportó 2,5 horas o más por semana de internos.


Grupos focales

Las respuestas de residentes e internos mostraron un alto nivel de acuerdo en los 5 temas explorados, concluyendo que:

     1. La enseñanza es inherente al rol del médico y que el desarrollo de estas destrezas beneficia a estudiantes y a pacientes.

     2. El educador clínico necesita adquirir un conjunto de destrezas docentes o mejorarlas en aquellos que tienen habilidades naturales para ello.

     3. Las características de un buen docente clínico, además del conocimiento de la materia, se relacionan con dos áreas: destrezas personales y destrezas docentes. Entre las primeras destacan: motivación, vocación docente, empatia y disposición hacia los estudiantes. Entre las segundas: capacidad para crear un ambiente de aprendizaje seguro; dominio de métodos de enseñanza y de evaluación; habilidad para organizar, priorizar y transmitir claramente los contenidos y capacidad para promover autoaprendizaje.

     4. Respecto al interés por desarrollar una carrera docente, residentes e internos quieren aprender a enseñar, pero no todos desean seguir una carrera académica. Los internos indican que es importante detectar tempranamente la vocación docente de los estudiantes y darles oportunidades de formación.

     5. Ambos grupos señalan que en las escuelas de medicina chilenas existen pocas oportunidades para aprender a enseñar y que éstas se encuentran en las rotaciones prácticas, donde los modelos docentes son cruciales. Son percibidos como modelos docentes: estudiantes, residentes y docentes interesados y preparados.

     6. Los participantes señalan que un curso para adquirir destrezas docentes debe incluir: diseño y metodología educacional, técnicas de motivación y comunicación con los estudiantes.

     7. Finalmente, los participantes concuerdan que el mejor momento para aprender a enseñar sería durante el internado y que la preparación debiera ser formal, pero no obligatoria.

Discusión

El alto grado de importancia que nuestros estudiantes de pre y postgrado dan a la adquisición de destrezas para enseñar es similar al reportado por estudiantes de otras escuelas de medicina15.

Los estudiantes de pregrado declaran que no tienen suficiente entrenamiento para enseñar a sus pacientes o para enseñar a otros estudiantes. Lo anterior está en concordancia con otros estudios que muestran que la mayoría de los estudiantes se gradúa sin entrenamiento en docencia14. Por otra parte, la literatura muestra que las iniciativas de formación en docencia no han aumentado significativamente en el pregrado en los últimos 15 años1-4,16-20.

En la educación médica de postgrado la situación es diferente. En 2000 la asociación de profesores de medicina de Estados Unidos de Norteamérica destacó como una prioridad el entrenamiento de los residentes para enseñar4. Además, en los últimos años se observan importantes avances en la formación docente de estudiantes de postgrado. Es así como en 1993, Bing-You, en los resultados de una encuesta a directores del programa de Medicina Interna en Estados Unidos de Norteamérica, observó que sólo 20% de los programas incluía entrenamiento formal para enseñar19. En contraste, Morrison, en 2001, en un estudio entre directores de programas, acreditados por el Acreditation Council for Graduate Medical Education (ACGME), mostró que 55% de estos programas ofrecía a sus residentes instrucción formal en docencia20.

A pesar del consenso encontrado entre estudiantes de pre y postgrado, sobre la importancia de la de la adquisición de las habilidades docentes en médicos en formación -tanto por su utilidad en la atención de pacientes como para el ejercicio docente- hay escasa información que permita comparar nuestros datos con los de otros estudiantes del país, y dimensionar la relevancia del tema para otras escuelas de medicina chilenas.

La única información encontrada corresponde a un estudio cualitativo sobre las expectativas del perfil de egreso esperado por estudiantes de medicina de la PUC, realizado en alumnos de pregrado (2o a 7o año) y publicado en 2006. Estos estudiantes señalaron que dentro de las funciones y actividades que el médico debiera realizar, se encuentran la docencia y la educación de otros estudiantes, del equipo de salud y de los pacientes21.

Aun cuando no es posible generalizar los resultados obtenidos en el presente estudio y tampoco podemos compararlos con otros estudios nacionales, es interesante ver cómo el perfil de un buen docente clínico descrito por nuestros estudiantes coincide con varias de las características que Harden22 identifica como roles docentes del médico: facilitador, modelo, proveedor de información, evaluador, etc. En la misma línea, nuestro perfil también coincide con el que los estudiantes de pregrado asociaron con un educador ideal en el estudio de Mc Lean23. Sus resultados indican que tanto la capacidad de ser buen comunicador como la de mantener una buena relación y disposición para ayudar a los alumnos, son consideradas características más importantes que los aspectos técnicos.

Residentes e internos reconocen que para adquirir habilidades docentes, la observación de modelos y el cumplimiento de responsabilidades docentes son las que más les ayudaron. Ambos grupos indican que el entrenamiento de estas habilidades debe ser formal e incluir aspectos tales como definición de objetivos y aprendizaje de métodos de enseñanza, feedback, evaluación y habilidades de comunicación. Asimismo, las propuestas de nuestros residentes e internos son similares a las incluidas en programas que preparan a residentes o a estudiantes para enseñar. Estas consideran: a) conocimiento de enseñanza y aprendizaje; b) estrategias y destrezas de enseñanza y c) actitudes hacia la enseñanza15,11,24-26.

Dichos programas son entregados con diversas metodologías: entrenamiento progresivo durante la formación médica, talleres, cursos electivos y aprendizaje en servicio, etc.3,4,16,24,27-30.

La evaluación de estos muestra un alto nivel de satisfacción y buenos resultados de aprendizaje en los participantes cuando se compara la enseñanza que ellos realizan con la de educadores expertos16,31.

Aun cuando residentes e internos señalan que el aprendizaje de habilidades generales en docencia -aplicables a pacientes y a otros estudiantes- es importante y debiera iniciarse en el internado, no está resuelto cuál sería el mejor espacio, tiempo y contenidos mínimos necesarios para su entrenamiento.

A pesar del alto interés de nuestros estudiantes por adquirir habilidades docentes, no todos piensan que esta formación debiera ser obligatoria. En este sentido creemos que la propuesta de un curso electivo para aprender a enseñar, podría permitir no sobrecargar el currículo.

Si bien no conocemos cuanta enseñanza realizan nuestros egresados, hay información respecto a cuánto aprenden los pacientes durante una entrevista médica o después de un período de hospitalización. Por ejemplo, en el estudio de Makaryus32, menos de la mitad de los pacientes fue capaz de hacer una lista de sus diagnósticos, medicamentos y potenciales efectos adversos. Si bien lo anterior obedece a múltiples razones, entre ellas están la comunicación y la capacidad de educar al paciente. Por otra parte, un número importante de nuestros egresados inicia precozmente un programa de postgrado, en el cual, como ya hemos señalado, deberá asumir un rol docente. Por las razones antes señaladas, nos parece relevante que nuestros egresados tengan una preparación suficiente para cumplir el rol de enseñar en forma eficaz.

Entre las limitaciones de nuestro estudio están, por una parte, que éste fue realizado sólo en una escuela de medicina y por lo mismo no representa la realidad de las escuelas de medicina chilenas; y por otra, que no conocemos la opinión de los estudiantes que no participaron en él. Sin embargo, no tenemos razones para pensar que sus respuestas serían muy diferentes a las de los entrevistados o encuestados.

Finalmente, creemos que este estudio es una contribución al reconocimiento del rol docente del médico en Chile y muestra la necesidad de continuar investigando acerca de la formación en docencia que requieren nuestros estudiantes de pre y postgrado, y profundizar otros aspectos. Por ejemplo, la cuantificación del tiempo que los residentes e internos dedican a enseñar y la evaluación de la enseñanza que nuestros egresados realizan a los pacientes o a otros estudiantes.

 

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Este artículo forma parte del proyecto: "Aprendiendo a enseñar en la Escuela de Medicina", Escuela de Medicina PUC.

Recibido el 20 de julio de 2009, aceptado el 13 de enero de 2010.

Correspondencia a: Dr. Carlos Reyes Abarca. Departamento de Endocrinología, Escuela de Medicina Pontificia Universidad Católica de Chile. Tel: 56(02)225 2228 Fax: 56 (02) 2897639 E-mail: creyes@med.puc.cl

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