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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile v.138 n.11 Santiago nov. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872010001200013 

Rev Med Chile 2010; 138: 1427-1430

Casos Clínicos

 

Parálisis periódica hipopotasémica tirotóxica. Caso clínico

Thyrotoxic hypokalemic periodic paralysis. Report of one case

 

VICTORIA FRANTCHEZ, JOSÉ VALIÑO, ANALÍA CARRACELAS, CARLOS DUFRECHOU

Clínica Médica “2”. Facultad de Medicina. Universidad de la República. Montevideo, Uruguay.

Dirección para Correspondencia


Thyrotoxic hypokalemic periodic paralysis is characterized by attacks of generalized weakness associated to hypokalemia in patients with hyperthyroidism. We report a 25-year-old man with a history of spontaneously relapsing episodes of muscular weakness, who consulted for a rapidly evolving upper and lower limb paresis. Hypokalemia associated to a primary hyperthyroidism was detected. Treatment with antithyroid Drugs and potassium supplementation reverted symptoms and the episodes of acute muscular weakness did not reappear.

(Key words: Hypokalemia: Hypokalemic periodic paralysis; Thyrotoxicosis.)


La parálisis periódica hipopotasémica tirotóxica es una entidad de baja frecuencia, especialmente en Occidente, caracterizada por episodios de debilidad muscular aguda (DMA).

La DMA se presenta como una pérdida de fuerza generalizada, que se instala en pocas horas o días (menos de cuatro semanas), debida a una enfermedad neuromuscular. No incluye la pérdida de fuerza secundaria a enfermedades del sistema nervioso central.

La DMA puede ser causada por múltiples enfermedades. Dentro de este grupo se encuentran las parálisis hipopotasémicas agudas que son una emergencia terapéutica1,2.

Las parálisis hipopotasémicas se dividen en 2 grupos: las parálisis periódicas hipopotasémicas (PPH) secundarias a la entrada de K desde el espacio extracelular al intracelular y las parálisis hipopotasémicas no periódicas (PHNP) debidas a déficit del capital corporal total de K1,3.

Dentro de las PPH se encuentran: a) la parálisis periódica hipopotasémica familiar (PPHF), enfermedad autosómica dominante con mayor frecuencia en Occidente2,4, b) la parálisis periódica hipopotasémica esporádica (PPHE) y c) la parálisis periódica hipopotasémica tirotóxica (PPHT).

La PPHT es una complicación del hipertiroidismo con clara distribución geográfica, presentándose en 1,8-1,9% de los pacientes hipertiroideos asiáticos5,6. Si bien el hipertiroidismo predomina en las mujeres, la PPHT es más frecuente en el sexo masculino (13% y 0,17% en hombres y mujeres respectivamente)5,6, entre los 20 y 40 años de edad5. Se han reportado casos en caucásicos, afroamericanos, indoamericanos e hispanos7 y en 0,1- 0,2 de los hipertiroideos en Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.)8,9. Dado los fenómenos de migración, en los últimos años hay un aumento en la incidencia de esta complicación en Occidente y América Latina7,10.

Caso clínico

Al Departamento de Emergencia del Hospital Pasteur (Montevideo, Uruguay), concurrió un paciente de sexo masculino de 25 años, de raza blanca, que consultó por debilidad muscular en miembros inferiores que se extendió en forma progresiva y simétrica a los miembros superiores y en menos de 6 horas le impidió la deambulación. No presentó alteraciones respiratorias, deglutorias, ni urinarias.

En los últimos tres meses había presentado episodios similares nocturnos, precedidos de calambres y mialgias, que remitían espontáneamente en menos de 24 h, cuya frecuencia e intensidad aumentó en las semanas previas a la consulta. Relataba adelgazamiento, hiperorexia e irritabilidad en los últimos 6 meses, sin otros síntomas de hipertiroidismo. Su madre tenía diagnóstico de hipotiroidismo primario.

En la exploración física se destacaba: ansiedad, piel cálida y sudorosa, bocio difuso, taquicardia regular de 100 cpm, HTA sistólica (180/80 mmHg) y cuadriparesia que no vencía la gravedad, a predominio de los miembros inferiores, simétrica, con hipotonía e hiporrefexia. La motilidad ocular y facial no presentaba alteraciones, la sensibilidad no estaba afectada y el resto de la exploración física era normal.

De la analítica sanguínea se destacaba una hipopotasemia de 2,5 mmol/l (3,5-5,0), hipomagnesemia de 0,56 mmol/l (0,65-1,03), hipofosfatemia de 2,3 mg/dl (2,5-4,5) y CPK total de 257 U/l (15-190).

El perfil tiroideo indicaba un hipertiroidismo primario, TSH 0,007 µIU/ml, (0,23-4,20) T4 8,04 ng/dl (0,85-1,70), y T3 > 20 pgr/dl (1,90-5,10). El centellograma tiroideo mostró un bocio difuso, con un peso aproximado de 43 g, hipercaptante, compatible con enfermedad de Graves. Los anticuerpos antitiroideos no fueron solicitados.

Se formuló el diagnóstico de parálisis periódica hipopotasémica tirotóxica y se realizó tratamiento de urgencia con KCl i.v. revirtiendo rápidamente la debilidad muscular, con hiperpotasemia de rebote (K+ de 5,8 mmol/l) a las 24 h.

Además se indicó propanolol 40 mg v.o. cada 8 h y metimazol 10 mg v.o. cada 8 h, no reiterando los síntomas ni las disionias.

Discusión

La asociación de una DMA periódica con síntomas de hipertiroidismo llevó al diagnóstico de PPHT. La parálisis recurrente, con afectación mayor de los músculos proximales, que se inicia en los miembros inferiores, extendiéndose a los superiores, respetando la motilidad facial y ocular, así como la inexistencia de compromiso de la sensibilidad y del sistema nervioso autónomo son características de esta enfermedad5.

La recuperación espontánea de la motilidad en menos de 24 horas es lo esperado en esta entidad, en la que la remisión se da con un patrón inverso, a las 3-72 h.

Las mialgias precediendo a la parálisis, al igual que la fatiga y los calambres son pródromos frecuentes5. La presentación nocturna de la mayoría de los episodios es lo habitual, pudiendo ser precipitados por la ingesta de carbohidratos y alcohol, ejercicio extenuante, infecciones o cirugía, entre otros5.

En la evaluación inicial un ionograma en sangre y orina confirmarán la hipopotasemia, descartando una pérdida urinaria de K, con un metabolismo ácido-base normal.

La obtención de una muestra de orina en 24 h, en el Departamento de Emergencia es difícil por lo que se puede sustituir por la potasiuria en una muestra aislada de orina, concomitante con la hipopotasemia. Una potasiuria menor a 15 mEq/l en dicha muestra descartará una pérdida renal de K (en pacientes con diuresis normal)11. La intensidad de la hipopotasemia se correlaciona con el grado de parálisis. Se encuentra hipofosfatemia moderada en 2/3 de los casos10 e hipomagnasemia secundaria al estado hiperadrenérgico5,10. El perfil tiroideo cerrará el diagnóstico ( Figura 1).

Figura 1. Algoritmo diagnóstico de Parálisis Hipopotasémica en el Departamento de Emergencias12. Modificado de Lin SH et al. laboratory test to determine the cause of hypokalemia and paralysis12. HT: hipertiroidismo. PPHF: Parálisis Periódica Hipopotasémica Familiar. PPHT: Parálisis Periódica Hipopotasémica Tirotóxica. PPHE: Parálisis Periódica Hipopotasémica Esporádica.

La CPK se encontraba aumentada, (como se observa en 2/3 de los casos), ya que en general existe rabdomiólisis y la fosfatasa alcalina se incrementa como consecuencia de la tirotoxicosis5,10.

El electrocardiograma puede mostrar como tríada diagnóstica de la PPHT: taquicardia sinusal (propia del estado hiperadrenérgico), prolongación del intervalo QT con aumento de la onda U (secundario a la hipopotasemia) y prolongación paradójica del intervalo PR (la taquicardia sinusal cursa con un PR corto)13.

Las hormonas tiroideas se encuentran en general moderadamente aumentadas, no correlacionándose con el grado de parálisis5. La PPHT es más frecuente en la enfermedad de Graves, si bien puede complicar otras enfermedades causantes de tirotoxicosis5,8.

El diagnóstico diferencial fue con la PPHF y la PPHE, de la que clínicamente pueden ser indistinguibles, dado que sólo 10% de la PPHT se asocian a manifestaciones clínicas claras de tirotoxicosis14. La PPHF en general se presenta en menores de 20 años, no tiene predominancia de sexo y existe el antecedente familiar. La presencia de hipertensión, taquicardia e hipofosfatemia están a favor de la PPHT frente a la PPHE3.

La DMA en la PPHT se genera por la redistribución rápida y masiva del K del espacio extracelular al intracelular5 dependiente de un aumento de la actividad de la bomba Na/K ATPasa15,16. Esta bomba es estimulada por: a) las hormonas tiroideas de forma directa e indirecta a través de la estimulación del sistema aDrenérgico5; b) la insulina (en estos pacientes se ha demostrado una respuesta exagerada en la secreción de insulina a las cargas de glucosa)17 y c) el ejercicio, que promueve la liberación de K al espacio extracelular8. Estos mecanismos explicarían que la dieta rica en carbohiDratos y el ejercicio extenuante puedan desencadenar los ataques. La testosterona también promueve el ingreso del K al espacio intracelular (lo que explica la mayor prevalencia en hombres). Adicionalmente se postula que existe una mayor sensibilidad genética a los activadores de la bomba Na/K ATPasa5.

El objetivo del tratamiento es en primer lugar prevenir arritmias potencialmente fatales secundarias a la hipopotasemia, prevenir el fallo respiratorio y revertir la parálisis muscular3,8. Se llevará el K a un rango de seguridad, no a la normalidad, para prevenir la hiperpotasemia de rebote que se presenta en 40% de los pacientes1,10,18. Se deberán evitar las soluciones glucosadas que estimulan la secreción de insulina agravando la hipopotasemia.

La reposición del potasio deberá tener en cuenta las siguientes pautas; si la potasemia es menor de 2,5 mEq/l se debe aportar KCl i.v. a un ritmo de 10 mEq/h, si la potasemia es mayor del valor referido, se prefiere el aporte de K por vía oral, con KCl 2 g cada 2 h en las primeras 6 h o hasta que reviertan los síntomas, y luego cada 4 h hasta su normalización3,5. Es de destacar que dado que no existe una depleción del capital potásico corporal total, no se requieren importantes cantidades de K+ para su corrección como en hipopotasemias de otra etiología.

Los agentes beta-bloqueantes no selectivos, como el propanolol, a una dosis de 3-4 mg/kg, revierten rápidamente los síntomas y evitan la hiperpotasemia de rebote19. En la prevención de los ataques es importante evitar los factores precipitantes y se indicará propanolol 20-80 mg cada 8 hs v.o. hasta el tratamiento definitivo del hipertiroidismo.

En suma: Consideramos de interés la presentación de este caso de parálisis periódica hipopotasémica tirotóxica con el objetivo de difundir el conocimiento de un cuadro clínico cuya incidencia en los países no asiáticos está en aumento por los fenómenos migratorios, y resaltar algunos de sus aspectos clínicos y fisiopatológicos. Destacamos la importancia de tener presente esta enfermedad, difícil de diferenciar clínicamente de otras formas de parálisis periódica hipopotasémica y jerarquizamos la importancia de su diagnóstico precoz que permita iniciar rápidamente su tratamiento específico.

Agradecimientos

A Dr. Rafael Mila.

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Recibido el 8 de septiembre de 2009, aceptado el 15 de septiembre de 2010.

Correspondencia a: Victoria Frantchez. centenario 2937 apto 503. Montevideo Uruguay. E-mail: victoriafrantchez@montevideo.com.uy

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