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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.139 no.4 Santiago abr. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872011000400005 

Rev Med Chile 2011; 139: 448-454

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

Fuente de infección de Bordetella pertussis en lactantes hospitalizados por coqueluche

Source of infection in young infants hospitalized with Bordetella pertussis

 

Cecilia Perret1,2, Tamara Viviani1,3, Anamaría Peña1,3, Katia Abarca1,2, Marcela Ferrés1,2

1División de Pediatría. Facultad de Medicina. Pontificia Universidad Católica de Chile. 2Hospital Clínico Pontificia Universidad Católica de Chile. 3Hospital Dr. Sótero del Río.

Dirección para correspondencia


Background: Despite pertussis vaccination, very young infants have the highest rates of morbidity and mortality caused by the microorganism. Aim: To determine the source of Pertussis infection in infants aged six months or less in Chile. Material and Methods: Twenty six household contacts of 10 young infants hospitalized with confirmed Pertussis were studied for the presence of Bordetella Pertussis by polyme-rase chain reaction (PCR). Clinical and demographic data were analyzed. Results: Respiratory symptoms were present in 20 (77%) contacts, being cough the most common. Pertussis cases were identifed in every household and in 18 (72%) of the household members. four members with B.pertussis were asymptomatic. Source of infection was identifed in 80% (8/10) of the infant cases with ages ranging from 6 to 62 years. Half of primary cases had positive PCR and their cough duration was significantly shorter compared to primary cases with negative PCR. Conclusions: B. pertussis transmission to young infants occurred mainly within the household where adults are generally the source of the infection. Risk factors for infant infection are the same as in developed countries. Therefore, the same strategies, such as routine vaccination in adolescents and adults or cocoon strategy, will help to prevent this disease in infants.

Key words: Bordetella pertussis; Infant; Risk factors.


 

El coqueluche es una enfermedad prevenible por vacuna pero se siguen produciendo más de 300.000 muertes al año en el mundo por esta causa1. Los lactantes menores de 6 meses son los más susceptibles de presentar complicaciones graves y muerte por esta enfermedad2. En el mundo, desde la introducción de la vacuna contra el coqueluche, se ha producido una disminución global de las tasas de incidencia concentrándose los casos en los lactantes, especialmente en los menores de 6 meses. En Chile, en los últimos diez años se ha observado diminución de las tasas de coqueluche desde 23,4/100.000 habitantes (hab) a 4,0/100.000 hab. El 80% de los casos se concentran en los menores de 5 años y 56% corresponde a menores de 1 año. En este grupo etario la tasa de incidencia es 286/100.00 hab, setenta veces más que la población general. En Chile, mueren anualmente entre 6 y 9 lactantes menores de 1 año por coqueluche3.

Desde la década pasada se ha observado un aumento significativo de los casos en adolescentes y adultos4. Muchos estudios demuestran que este aumento se debe a la pérdida de la inmunidad otorgada por la vacuna de células completas 5 a 10 años después de terminado el esquema de vacunación primario5,6 dejándolos nuevamente susceptibles de enfermar. Este grupo etario ha sido implicado en la transmisión de Bordetella pertussis a los lactantes7-9. Este fenómeno ha sido estudiado parcialmente en algunos países latinoamericanos como Brasil, Argentina, pero no Chile10. Una nueva vacuna para adolescentes y adultos ha demostrado adecuada inmunogenicidad y eficacia para la prevención de coqueluche con un buen perfil de seguridad11-15. contando con esta medida de prevención para adolescentes y adultos quisimos caracterizar la fuente de B. pertussis en los lactantes ≤ 6 meses, en quienes la estrategia de vacunación no es efectiva, de modo de evaluar la aplicabilidad de la vacunación de los contactos intrafamiliares como una estrategia adecuada para reducir la morbimortalidad de este grupo etario.

Materiales y Métodos

Durante 2003 y 2004 se evaluaron para participar a todos los lactantes ≤ 6 meses que se hospitalizaron con coqueluche en dos hospitales pediátricos de Santiago. El diagnóstico se realizó por criterios clínicos y de laboratorio, ya sea inmu-nofuorescencia directa o reacción de polimerasa en cadena (PcR) en hisopado nasofaríngeo. Luego de la frma del consentimiento informado por los padres, el diagnóstico fue confirmado por PcR en aquellos que no tenían este examen al ingreso. Se incluyeron aquellos pacientes que cumplían con criterio de edad ≤ 6 meses, diagnóstico de coqueluche confirmado por PcR y grupo familiar disponible para participar. Una vez enrolado el caso índice se aplicó una encuesta a los miembros del grupo familiar que vivían bajo el mismo techo sobre características demográficas y presencia de síntomas respiratorios. a cada uno de los contactos se les efectuó un hisopado nasofaríngeo para la identificación de B. pertussis mediante PcR realizada en el laboratorio de Microbiología del Hospital clínico de la Universidad católica. Esta consistió en una PcR en tiempo real que amplifica el gen de secuencia de inserción IS481 de la Bor-detella pertussis16. Se utilizaron controles internos y controles negativos para asegurar la ausencia de inhibición y contaminación respectivamente. La selección de los contactos intrafamiliares fue según la disponibilidad de los distintos miembros para participar.

El análisis consideró las siguientes definiciones operacionales: caso Índice: lactante ≤ 6 meses, hospitalizado con coqueluche confirmado por PcR. contacto intrafamiliar: cualquier persona viviendo bajo el mismo techo que el caso índice por más de 12 hrs diarias en la última semana; caso intrafamiliar con coqueluche: contacto que cumple la definición clínica de caso de coqueluche independiente del resultado de la PcR o contacto con cualquier síntoma respiratorio más PcR positiva para B. pertussis. La definición clínica de coqueluche fue tos persistente por > 14 días asociado al menos a un síntoma característico de coqueluche (tos paroxística, tos emetizante, gallito inspiratorio) más el nexo epidemiológico con un caso confirmado por PcR1719. Los casos de coqueluche identificados entre los contactos a su vez fueron clasificados en casos primarios cuando los síntomas comenzaron al menos 7 días antes que el caso índice, casos secundarios cuando inició los síntomas al menos 7 días después del caso primario y no clasificable (cuando la fecha de inicio de los síntomas fue imprecisa para poder clasificarlo). Los casos primarios fueron considerados como la fuente de infección para los lactantes hospitalizados. Los contactos asintomáticos con PcR positiva de Bordetella no fueron considerados como casos de coqueluche. Este estudio fue aprobado por el comité de ética de la Escuela de Medicina de la Pontifcia Universidad católica de Chile.

Estadística, se realizó con SPSS 10.0 considerando estadísticamente significativo p < 0,05. Para la comparación de datos se usó %2.

Resultados

Se evaluaron los 15 lactantes < 6 meses que fueron hospitalizados con diagnóstico de coqueluche. cuatro fueron excluidos por tener PcR negativa y uno porque el grupo familiar no pudo ser estudiado. finalmente, se estudiaron 10 lactantes y sus grupos familiares.

Casos índices

La mediana de edad fue de 3 meses (20 días-4 meses). Ocho eran de sexo masculino. cinco niños no tenían ninguna dosis de vacuna de coqueluche (4 eran menores de 2 meses y uno estaba atrasado en su vacunación). De los 5 vacunados, 4 tenían una dosis de vacuna y uno tenía dos dosis, todos de acuerdo al programa nacional de vacunación. Ninguno de los lactantes acudía a sala cuna. La mediana de duración de los síntomas antes de la hospitalización fue 11 días (3-15 días).

Contactos intrafamiliares

Los 10 lactantes tenían en total 50 contactos intrafamiliares. Dos (4%) eran < 5 años, 7 (14%) entre 5 y 15 años de edad y 41 (82%) tenían entre 16 y 65 años de edad. Veintiséis contactos (52%) pudieron ser estudiados, 4 (15%) entre 5 y 15 años y 22 (85%) entre 16 y 65 años, 4 de estos últimos sin vacunación de coqueluche por edad. El 44% de los hermanos menores de 15 años fue estudiado. Los contactos estudiados incluyeron el 100% de las madres, 60% de los padres, 25% de las abuelas. La mediana de edad fue 25,5 años (6-62 años). Veinte contactos (77%) presentaban síntomas respiratorios al momento de la entrevista y ninguno de ellos había consultado médico. El síntoma respiratorio más frecuente fue la tos (18/20) la que duró > 30 días en 47% (Tabla 1). casos de coqueluche: Entre los 20 contactos sintomáticos se identificaron 18 casos de coqueluche, 12 por PcR positiva, 2 por PcR positiva y definición clínica y 4 sólo por de-finición clínica. En todos los grupos familiares se identificó al menos un caso de coqueluche. Tres de los casos de coqueluche no habían recibido vacunación por ser mayores de 46 años. La duración promedio de la tos fue 26,3 ± 26,8 días (2-99 días). La duración promedio de la tos en los con PCR positiva fue 14,6 ± 14,3 (2-45 días) y en los con PCR negativa fue 47,6 ± 32 días (7-99 días), p < 0,001. cuatro contactos asintomáticos tuvieron PcR positiva.


Fuente de infección

En 8 grupos familiares se identificaron 10 casos primarios, en dos familias hubo dos casos que cumplían la definición de caso primario. También se establecieron 6 casos secundarios y 2 casos fue imposible clasificarlos. La fuente de infección fue identificada en 80% de los casos índices. caracterización de casos primarios: El 40% correspondieron a los padres (3 padres y 1 madre), 40% correspondieron a abuelas y 20% a otros familiares. La mediana de edad fue 25,5 años (6-62 años). Sólo 2 de los 10 casos primarios eran < 10 años (6 y 9 años). cinco casos primarios fueron confirmados por PcR y 5 por definición clínica (Tabla 2). El promedio de duración de la tos de los casos con PcR positiva fue 25,4 ± 14,8 días (7-45 días) mientras que en los con PcR negativa fue 55,8 ± 28,4 días (30-99 días), p < 0,001.


El 70% de las madres de los lactantes tuvo coqueluche, una correspondió a caso primario, 4 fueron casos secundarios y dos no clasificables. El diagnóstico final de los contactos se resume en la Tabla 3.


Discusión

El coqueluche sigue siendo una enfermedad grave, especialmente en el grupo de lactantes menores donde la vacunación es una estrategiainsuficiente para prevenir esta grave enfermedad20. En nuestro estudio la mitad de los niños eran muy pequeños para haber recibido siquiera alguna dosis de vacuna. Debido a la mayor susceptibilidad de los lactantes pequeños a enfermar más gravemente, es fundamental evitar la exposición al agente causal.

En este estudio se logró demostrar la fuente de infección en 80% de los lactantes al interior de su grupo familiar. Esta cifra es más alta que las demostradas en otros estudios donde la fuente fue encontrada en 27% y 43% de los casos9,21 pudiendo haber varias explicaciones para esta diferencia.

Aunque nuestro tamaño muestral es pequeño y esta diferencia pudiera ser sólo por azar, también podría explicarse por un sesgo de enrolamiento de los contactos ya que aquellos sintomáticos pudieron estar más dispuestos a participar o por el método de selección de los casos índices. Nuestro estudio incluyó sólo lactantes con coqueluche confirmado por PCR. Es sabido que la posibilidad de identificar la fuente de infección es 2,9 veces mayor cuando se estudian niños con infección confirmada comparada con aquellos con casos sospechosos de coqueluche21.

Encontramos que en los casos en que se logró establecer la fuente infectante, 90% correspondió a adolescentes o adultos vacunados confirmando la pérdida de la protección de la vacuna con el tiempo9,21-23. aunque no se estudiaron todos los contactos menores de 10 años, es improbable, que este grupo etario sea, en forma significativa, la fuente de infección de B. pertussis porque aun cuentan con el efecto protector de la vacuna de coqueluche. La inmunidad otorgada por la vacunación se estima que comienza a disminuir a partir de los 3 a 5 años de la última dosis, que en Chile corresponde a los 4 años de edad. Es destacable que la mayoría de los contactos presentaba síntomas por tiempos prolongados sin diagnóstico ni tratamiento médico. Los adultos tienden a presentar síntomas por tiempos prolongados sin consulta a servicios de salud. Por otro lado, si se consulta por estos síntomas, generalmente no se realiza el diagnóstico o se realiza luego de reiteradas consultas médicas. Un estudio en adultos sintomáticos en australia reportó un promedio de 3,7 visitas médicas y otro estudio en Quebec 2,5 visitas antes de tener el diagnóstico adecuado24,25. El retraso en el diagnóstico y en el inicio del tratamiento de coqueluche en los adultos es probablemente uno de los factores más importantes en la transmisión de B. pertussis a los lactantes pequeños. La transmisión intrafamiliar de B. pertussis es elevada con tasas de ataque intrafamiliar tan altas como 83%7,8. En nuestro estudio demostramos que la duración promedio de la tos en los contactos fue prolongada, incrementando la oportunidad de transmisión al interior de las familias. además en adultos el diagnóstico no es fácil. La definición clínica no es muy sensible16-19.

Nosotros encontramos que sólo un tercio de los casos confirmados por PcR tuvo síntomas definitorios de coqueluche. El hecho que los casos de coqueluche con PCR negativa tuvieran una duración de la tos significativamente más larga que aquellos casos con PCR positiva realza el concepto de disminución de la sensibilidad de la PCR mientras más larga es la duración de los síntomas, muy probablemente asociada a baja en la carga bacteriana en la nasofaringe26-28. con todo esto la PcR, aunque es el método diagnóstico de elección, pudiera no ser tan adecuada para el diagnóstico en adultos que tienden a consultar mucho tiempo después del inicio de los síntomas. La serología ha demostrado ser un buen método, incluso con una sola muestra29. La determinación de anticuerpos aumentó el diagnóstico de 5,5% a 16% en adultos con tos crónica28. con el objetivo de interrumpir la transmisión intrafamiliar de B. pertussis, especialmente cuando existen lactantes pequeños en la familia, el umbral de sospecha para el estudio e inicio de terapia empírica debiera ser muy bajo si consideramos la baja sensibilidad de la definición clínica y que la sensibilidad de los métodos de laboratorio disponibles esinsuficiente en adultos.

Un hallazgo interesante fue la presencia de B. pertussis en la nasofaringe de personas asintomáticas. Descartada la posibilidad de contaminación, estos contactos podrían ser definidos como portadores (sin respuesta inmune sistémica ni síntomas) o con infección asintomática. Estudios han demostrado la seroconversión con títulos altos de IGG de B. pertussis en personas asintomáticas30,31 lo que sugiere que el hallazgo de B. pertussis en la nasofaringe de personas asintomáticas corresponde más a una infección asintomática que a una portación. El rol de esta población en la transmisión de la Bordetella no se conoce pero probablemente no es tan importante como en los casos sintomáticos. La vacunación con pertussis acelular ha demostrado efecto de rebaño, disminuyendo las tasas de infección en la población no vacunada cuando es usada universalmente en los niños. Esto sugiere efecto más allá de la expresión clínica de la enfermedad sino también en la disminución de la circulación de la B. pertussis y por lo tanto, en la infección33.

Las abuelas y padres fueron las fuentes infectantes más frecuentes, mientras que las madres fueron más frecuentemente casos secundarios. Es necesaria la confirmación de este hallazgo con un mayor número de pacientes estudiados. Este resultado difere de otros estudios del hemisferio norte9,21 donde los padres, especialmente las madres21,23 son la principal fuente de infección.

Un estudio uruguayo33 mostró que alrededor del 50% de los casos positivos intrafamiliares eran las madres pero no define si se trataron de casos primarios o secundarios. La importancia de las abuelas en los países latinoamericanos no es sorprendente, haciéndose cargo del cuidado de sus nietos mientras sus padres trabajan. Este factor podría ser relevante en el momento de discutir nuevas estrategias de prevención de coqueluche en los lactantes menores como la vacunación no sólo de adolescentes y adultos sino también de adultos mayores.

En resumen nuestro estudio confirma en Chile el rol de los adolescentes y adultos intrafamiliares, especialmente padres y abuelos, como fuente de coqueluche en los lactantes pequeños.

Nos encontramos entonces con condiciones que favorecen la infección de los lactantes menores de 6 meses, a saber, falta de inmunización adecuada en ellos, susceptibilidad de adolescentes y adultos a enfermar por disminución de la protección otorgada por la vacuna con los años, y tardanza tanto en el diagnóstico como en el tratamiento oportuno del coqueluche en casos intrafamiliares. Las estrategias destinadas a prevenir esta infección grave en los lactantes debieran considerar el oportuno reconocimiento y tratamiento del coqueluche en los contactos intrafamiliares y la vacunación no sólo a adolescentes sino también a los adultos y adultos mayores, ya sea en forma universal o dirigida a los miembros del grupo familiar de un recién nacido.

Agradecimientos: agradecemos a las familias de los pacientes por su extraordinaria cooperación en este estudio.

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Este estudio fue financiado por un concurso de investigación de docentes de la División de Pediatría de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Recibido el 13 de mayo de 2010, aceptado el 25 de enero de 2011.

Correspondencia: Dra Cecilia Perret Pérez Marcoleta 391, Santiago, Chile. Teléfono: 56-2-3546823 fax: 56-2-6387457. E-mail: cperret@med.puc.cl

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