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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.139 no.4 Santiago abr. 2011

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872011000400006 

Rev Med Chile 2011; 139: 455-461

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN

Evaluación de una prueba para valorar el razonamiento clínico en diferentes niveles de capacitación médica

Assessing a test to evaluate clinical analytical thinking according to medical training level

 

Gabriel Baño1, Sandra Di Lalla1, Paula Domínguez1, María Noel Seoane1, Raquel Wainsztein2, María Fabiana Ossorio1,2, Fernando Ferrero1,2

1Docencia e Investigación, Hospital General de Niños Pedro de Elizalde Montes de Oca 40, Buenos Aires, Argentina. 2Departamento de Pediatría, Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires.

Dirección para correspondencia


Background: MATCH (Measuring Analytical Thinking in Clinical Health Care) is an instrument to evaluate clinical reasoning. Aim: To assess MATCH performance in professionals and students with different training in pediatrics. Material and Methods: MATCH was administered to medical students (S), frst (R1) and third (R3) year residents and staff physicians (P). We evaluated the score and time required to achieve it, according to training level in pediatrics. Results: Eighty fve subjects were included (23 S, 28 R1, 17 R3 y 17 P), achieving 37.4 ± 6.0 points, in 25.2 ± 8.5 minutes. There were significant differences in score and time, according to training level. There was a positive correlation between training level and score (Rho = 0.515; p < 0.001), and a negative one between training level and time (Rho = -0.589; p < 0.001). Conclusions: More experienced and trained professionals had a better performance in a clinical analytical thinking test.

Key words: Clinical competence; Education, medical; Educational measurement.


 

El razonamiento clínico ha sido identificado como un elemento fundamental en la práctica médica. Por este motivo los currículos de las escuelas de medicina han comenzado a adaptarse para dirigir la enseñanza hacia el aprendizaje del mismo1.

Si bien la evaluación es un componente esencial del proceso de aprendizaje, fortaleciéndolo y guiándolo2, presenta particular dificultad al dirigirse al razonamiento que lleva a la resolución de problemas clínicos. Este razonamiento involucra el desarrollo de hipótesis que serán utilizadas como guía para la recolección de los datos que llevarán a la confirmación o refutación de ellas3.

Existirían diferencias en ese proceso según el grado de entrenamiento: de esta manera, los médicos con mayor experiencia formarían sus hipótesis y plan diagnóstico/terapéutico rápidamente y con mayor precisión que aquellos con menos experiencia3.

Dada la difcultad en evaluar la adquisición de competencias en esta área, se han desarrollado herramientas específicas4. Varios formatos de examen han sido utilizados para evaluar el razonamiento clínico5, sin embargo, algunos de ellos han sido cuestionados, en algunos casos por no medir específicamente razonamiento médico y en otros, por fallas en la herramienta en sí6. Esto último llevó a Groothoff y su equipo a desarrollar el MaTcH (Measuring Analytical Thinking in Clinical Health Care)7. Este método es novedoso, resuelve algunos de los puntos débiles de métodos de evaluación anteriores y ha sido empleado como evaluación de dicho proceso en forma confiable y efciente, incluso comparando la capacidad resolutiva de la prueba según niveles de formación de los examinados.

Groothoff desarrolló el MATCH basándose en el CIP (Comprehensive Integrative Puzzle)8, al considerar que otros métodos de evaluación del razonamiento clínico tienen cierto grado de incertidumbre, pues pueden inducir a que los alumnos adivinen las respuestas correctas. El MaTcH corrige estas debilidades y mide razonamiento “hacia atrás” (backward reasoning) lo que sería, según el autor, comparable al razonamiento médico (es decir, partiendo de una hipótesis se obtienen datos clínicos que la validen)7.

A pesar que la educación médica ha avanzado sustancialmente en los últimos 20 años explorando diferentes herramientas de evaluación, seguramente por lo reciente del desarrollo del MaTcH, no hemos encontrado referencias sobre su desempeño en otros escenarios fuera del empleado en la descripción original. Dada la simplicidad de esta prueba y su potencial utilidad consideramos conveniente evaluar su desempeño.

El objetivo del presente trabajo fue valorar el desempeño de sujetos con diferente nivel de formación en pediatría, examinados por medio de MaTcH y evaluar si existía asociación entre nivel de formación en pediatría y resultado en dicha prueba.

Material y Método

Estudio transversal que se llevó a cabo en los meses de marzo y abril de 2009 en un hospital pediátrico de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Se incluyeron cuatro grupos de sujetos con diferentes grados de formación en pediatría:

• alumnos de la facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires que se encontraban cursando la última semana de la materia Pediatría en el hospital (duración total 8 semanas).

• Residentes de pediatría en el último mes de su primer año (R1), que se encontraban desarrollando sus tareas en el hospital.

• Residentes de pediatría en el último mes de su tercer año (R3), que se encontraban desarrollando sus tareas en el hospital.

• Médicos clínicos pediatras de planta del hospital, con al menos 5 años de finalizada su residencia, seleccionados al azar del listado de profesionales de la institución, hasta alcanzar el número de residentes de tercer año.

Se excluyeron aquellos que hubieran realizado con anterioridad un examen de tipo MaTcH o que tuvieran, además, otra especialidad distinta de clínica pediátrica.

El MATCH administrado consistió en dos bloques de patologías (renales y respiratorias) que incluían 5 enfermedades cada uno y cinco ítems correspondientes a elementos necesarios para el diagnóstico y tratamiento de las mismas (anamnesis, clínica, laboratorio, imágenes, etc.). cada ítem contenía siete opciones (5 correctas y 2 distractores). Para cada patología, los sujetos debían ubicar la opción más adecuada para cada uno de los ítems. cada patología tenía sólo una opción correcta para cada ítem (Tabla 1). Por respuesta correcta se asignó un punto, por lo que el puntaje máximo de la prueba era 50 puntos. Para la construcción de la herramienta de evaluación sólo se incluyeron aspectos contenidos en el programa de la materia pediatría9. La herramienta de evaluación fue diseñada por instructores de residentes de pediatría y sus contenidos fueron supervisados por especialistas en cada uno de los temas contemplados y por especialistas en educación médica.




Para los fines del estudio se consideró variable de predicción el nivel en la formación en pediatría (cada uno de los grupos), y variables de resultado el puntaje obtenido en la prueba y el tiempo requerido para la resolución de la misma.

Consideraciones estadísticas: Se estimó un tamaño muestral mínimo de 16 sujetos para valorar diferencias de al menos 5 puntos en el resultado de la prueba y 5 minutos en el tiempo requerido para completarla, entre dos grupos. Se valoró puntaje obtenido y tiempo utilizado para resolver el examen, expresándolos en media y desvío estándar, mediana e intervalo intercuartílico, para cada grupo. Se evaluó la diferencia entre resultado de la prueba y tiempo requerido con el grado de entrenamiento por medio de la prueba de aNOVa o Kruskal-Wallis (de acuerdo ajuste a normalidad según prueba Kolmogorov-Smirnov). Las diferencias entre los grupos fueron evaluadas por medio de prueba T para muestras independientes o U de Mann-Whitney, según ajuste a normalidad. además, se calculó la correlación (Spearman) entre el nivel de formación y cada una de las variables de resultado. Valor de significación p < 0,05.

Consideraciones éticas

Se solicitó y obtuvo autorización de los comités de Docencia e Investigación y bioética del hospital. El estudio fue registrado en el consejo de Investigaciones en Salud del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. La participación en el estudio fue voluntaria. Se informó por escrito a todos los participantes sobre los alcances del estudio y que la aceptación a participar de la prueba implicaba su consentimiento.

Resultados

Participaron del estudio 85 sujetos: 23 alumnos, 28 R1, 17 R3 y 17 médicos de planta. Participaron todos los alumnos que se encontraban cursando la materia en el hospital; no participaron 2 residentes de primer año, 1 residente de tercer año y 1 médico de planta por encontrarse ausentes el día de la prueba.

El puntaje promedio obtenido fue 37,4 ± 6,0 puntos, y el tiempo requerido para completar la prueba fue de 25,2 ± 8,5 minutos (mediana: 22; rango intercuartílico: 18-32). Los puntajes seguían una distribución normal, no así los tiempos. Las diferencias entre grupos tanto para puntaje (p < 0,001) como para tiempo (p < 0,001) fueron estadísticamente significativas (Tabla 2) (figuras 1 y 2).


Los médicos de planta fueron el grupo que alcanzó el mayor puntaje, pero sólo mostraron diferencias significativas con R1 (p = 0,01) y alumnos (p < 0,001).

Los R3 fueron el grupo que empleo menos tiempo, mostrando diferencias significativas con cada uno de los otros grupos (alumnos: p < 0,001; R1: p = 0,008; médicos de planta: p = 0,02).

Se observó una correlación positiva entre grado de formación y el puntaje obtenido (Rho = 0,515; p < 0,001). Por lo contrario, se observó una correlación negativa entre el grado de formación y el tiempo requerido para completar la prueba (Rho = -0,589; p < 0,001).



Discusión

La prueba evaluada se mostró como una herramienta útil para valorar el razonamiento clínico. Encontramos que, en general, a mayor nivel de formación y experiencia se observó mayor puntaje en la prueba.

Esto coincide con lo referido por Drennan quien, al comparar graduados en una maestría de enfermería con alumnos que iniciaban la misma utilizando la WGCTAUK (Watson-Glaser Critical Thinking Appraisal versión UK), observó que los graduados obtuvieron mejores resultados que los alumnos10. La WGcTaUK, aunque desarrollada originalmente en la década de 1920, es aún una de las herramientas más utilizadas a nivel mundial para medir razonamiento crítico en educación11.

Por otro lado, resulta interesante analizar nuestros resultados considerando las características de los diferentes grupos participantes. De esta manera, se puede observar que los R3 y médicos de planta mostraron un desempeño similar. Esto puede deberse a que, en nuestro hospital, la formación de los R3 contempla específicamente coordinación de residentes más jóvenes, asumiendo la responsabilidad de las decisiones tomadas y, por lo tanto, ejercitando más su razonamiento clínico.

También encontramos que a mayor formación y experiencia disminuye el tiempo necesario para completar la prueba. Esto se verifica entre los tres primeros grupos evaluados. Sin embargo, los R3 constituyen el grupo que alcanzan el mejor tiempo, significativamente menor aún que los médicos de planta. Es posible que esto se deba a que, además de tratarse de patologías a las que ellos se enfrentan muy frecuentemente, estos residentes alcanzaron una razonable experiencia clínica, desarrollan una práctica intensiva y se ven sometidos a un constante entrenamiento en diferentes métodos de evaluación12. También podría deberse a que los médicos con mayor tiempo de ejercicio de la profesión pueden ser más metódicos y cautos a la hora de resolver situaciones clínicas, pudiendo esto influir en el tiempo final requerido para completar la evaluación.

Por otra parte, el análisis de los resultados (puntaje y tiempo) obtenidos por los alumnos de la carrera de medicina, parecería indicar que el conocimiento fundamentalmente teórico que ellos poseen no es sufciente para la resolución completa de problemas clínicos; aunque debe reconocerse que este estudio no incluyó una valoración de tal tipo de conocimiento entre los participantes. Sus resultados también podrían estar influenciados por una formación de grado que aún no está basada totalmente en la adquisición de competencias ni incluye sistemáticamente su evaluación13.

Nuestros resultados son consistentes con los obtenidos por Groothoff y col7. Ellos aplicaron un MATCH a alumnos de medicina, residentes de pediatría y médicos pediatras, encontrando que el puntaje se incrementaba con el entrenamiento (obteniendo en promedio, sobre una escala de 100 puntos, 75 ,88 y 92, respectivamente). La progresión de los puntajes es similar a la obtenida por nosotros (sobre una escala de 50 puntos, 33, 37 y 41, respectivamente).

Más aún, dadas las características de la enseñanza de pediatría en Holanda, ellos incluyeron alumnos de medicina de 4°, 5° y 6° año, encontrando diferencias en su desempeño (61, 71 y 75 puntos, respectivamente). al igual que nuestro estudio, ellos también encontraron diferencias en el tiempo requerido para completar la prueba, donde los alumnos requirieron 49 minutos y los médicos 34 (en nuestro caso 35 y 22).

La competencia médica puede ser considerada como aquella que permite usar en forma habitual la comunicación, el conocimiento, las habilidades técnicas y el razonamiento clínico para resolver los problemas médicos que afectan a los individuos y a la salud pública. El proceso de adquisición de esta competencia, se desarrolla en el tiempo y depende en forma directa de la experiencia14.

Finalmente, es muy difícil definir cual es la relevancia de las diferencias encontradas por nosotros en cuanto a puntaje y velocidad en la prueba entre los diferentes grupos. Sin embargo, es razonable pensar que a mayor experiencia mejor razonamiento clínico.

Independientemente de las limitaciones que presenta todo sistema de evaluación, nuestro estudio sugiere que la experiencia que brinda el ejercicio de la profesión fortalece el proceso de aprendizaje continuo, logrando desarrollar el razonamiento médico exitosamente15.

En conclusión, los sujetos con mayor experiencia y formación profesional demostraron mayor capacidad de razonamiento clínico evaluado por una prueba específica (MATCH). Esta herramienta podría incluirse entre las estrategias para valorar razonamiento clínico en distintas instancias de la formación profesional.

Agradecimientos: Los autores agradecen al Dr. carlos castillo Durán la revisión crítica del manuscrito.

Referencias

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Fuente de apoyo financiero: El estudio no contó con financiamiento externo.

Recibido el 5 de julio de 2010, aceptado el 13 de enero de 2011.

Correspondencia: Fernando Ferrero Amenabar 1935 #3, C142S. Buenos Aires, Argentina. Tel/fax: + 54 11 4307014. E-mail: fferrero@intramed.net

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