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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.140 no.10 Santiago oct. 2012

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872012001000011 

Rev Med Chile 2012; 140: 1312-1315

CASOS CLÍNICOS

 

Linfangiectasia renal unilateral. Caso clínico

Unilateral renal limphangiectasia. Report of one case

 

Jorge Vega1,2,3, Mario Santamarina4

1Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile.
2Servicio de Medicina, Hospital Naval Almirante Nef, Viña del Mar, Chile.
3Servicio de Medicina, Hospital Dr. Gustavo Fricke, Viña del Mar, Chile.
4Servicio de Radiología, Hospital Naval Almirante Nef, Viña del Mar, Chile.

Correspondencia a:


Background: Renal lymphangiectasia is a rare disorder characterized by the presence of cystic masses in renal parenchyma, renal sinus or perinephric space. This condition, congenital or acquired, is probably caused by an alteration of renal lymphatic drainage to retroperitoneal lymph ducts. We report a 48-year-old woman, who consulted in the emergency room due to left flank pain and microscopic hematuria. Blood pressure and renal function were normal. A CT scan showed a multilocular cystic mass in the left renal sinus without alterations in the renal parenchyma. Renal lymphangiomatosis was diagnosed. The pain subsided with analgesics and did not recur. Annual clinical and ultrasound follow-up was suggested.

(Rev Med Chile 2012; 140:1312-1315).

Key words: Hematuria; Hydronephrosis; Lymphangiomatosis.


 

La linfangiectasia es una entidad en que existe dilatación de los conductos linfáticos generándose cavidades ocupadas por un contenido líquido correspondiente a linfa. Sus localizaciones más frecuentes son el cuello (70%) y la axila (20%)1. La linfangiectasia renal (LFR) es de muy baja frecuencia y puede confundirse con otras patologías quísticas del riñón2. La LFR ha sido descrita con diversos nombres como: linfangioma renal, linfangiectasia peri-pélvica, enfermedad poliquística del seno renal, higroma renal y linfangiectasia renal peripélvica multiquística.

Se cree que ocurre por una alteración de la comunicación entre los conductos linfáticos renales y los linfáticos retroperitoneales1. Comunicamos el caso de una mujer con LFR unilateral, en que esta alteración se descubrió incidentalmente en el estudio de un dolor abdominal asociado a hematuria microscópica.

Caso clínico

Mujer de 48 años, portadora de una válvula aórtica bicúspide con una leve insuficiencia, acné rosácea y colecistectomizada. Consultó en el servicio de urgencia por dolor abdominal localizado en el flanco izquierdo. El examen de orina mostró 7-10 hematíes por campo, leucocitos 4-6 por campo y ausencia de bacterias. Nitrógeno ureico 21,8 mg/dl, creatinina plasmática 0,59 mg/dl, clearance de creatinina de 24 h 109,7 ml/min/1.73m2 y proteinuria de 24 h negativa. Electrolitos plasmáticos normales, glicemia 89 mg/dl, proteína C reactiva < 5 mg/L (VN: 0,10-8,2). Hematocrito 40,3%, hemoglobina 13,8 g/dl, leucocitos 7.400 mm3, plaquetas 283.000 mm3 y VHS 1 mm/h. Por el dolor y la hematuria se efectuó un scanner de abdomen que mostró una masa quística multilocular en el hilio del riñón izquierdo, que protruye hacia el retroperitoneo y que no se realzaba con el uso del medio de contraste (Figura.1). Se diagnosticó un linfangioma quístico renal izquierdo. Como desapareció el dolor con terapia analgésica, se decidió no intervenir y continuar una observación anual.


Figura 1. Linfangiectasia renal izquierda. Imágenes de tomo-grafía computarizada con contraste endovenoso. Imágenes axiales (A y B) y reconstrucción coronal oblicua (C) donde se evidencia la presencia de formación hipodensa quística (flechas blancas grandes), sin realce, de paredes finas y superficie lobulada a nivel del seno renal izquierdo con extensión al espacio perirrenal. Engloban la pelvis renal (flechas blancas pequeñas en A y B) y los cálices (flechas negras en C). Rizq: riñón izquierdo; VRI: vena renal izquierda.

Discusión

La LFR es un trastorno muy poco frecuente y benigno, considerado como una malformación del desarrollo de los linfáticos renales3-5. Puede ser congénita o adquirida. Excepcionalmente se han comunicado casos familiares6. El conocimiento que se tiene de esta afección está basado en publicaciones de casos aislados o de series de casos pequeñas. Habitualmente es bilateral (90%) pero puede presentarse en un solo riñón y excepcionalmente sólo en una parte de un riñón4,7,8. Afecta a ambos sexos por igual y puede diagnosticarse a cualquier edad desde el nacimiento a la ancianidad8-10.

La fisiopatología de LFR se desconoce. Los conductos linfáticos intrarrenales, de la cápsula renal y de los tejidos perinéfricos drenan a los linfáticos del seno renal y éstos a los linfáticos peri-aórticos, peri-cavos e inter-cavo-aórticos1. Se piensa que cuando existe una falla en el drenaje del seno renal a los linfáticos del retroperitoneo se produce ectasia en el sistema linfático perirrenal, peripélvico e intrarrenal con la formación de quistes linfáticos9. Si se dilatan los pequeños linfáticos intrarrenales, los riñones pueden aumentar significativamente de volumen y ser palpables, especialmente en niños. La dilatación de los conductos linfáticos peri-pélvicos y peri-renales pueden visualizarse como masas quísticas en la ecografía, scanner y resonancia magnética3,11. Su diagnóstico diferencial es con la enfermedad renal poliquística (autosómica dominante en adultos, autosómica recesiva en niños), hidronefrosis, quistes simples parapiélicos, enfermedad de von Hippel-Lindau y esclerosis tuberosa, urinoma, linfoma, absceso, lipomatosis del seno renal, hematoma perirrenal, displasia multiquística, nefroma quístico multilocular y nefroblastomatosis1,4,12.

La mayoría de las veces la LFR se descubre incidentalmente al efectuar imágenes de abdomen por otras causas3,11. Otras veces se descubre durante el estudio de pacientes con dolor abdominal inespecífico, dolor en flancos, hematuria macroscópica, hematuria microscópica, proteinuria, fiebre, baja de peso, fatigabilidad, hipertensión arterial, masa palpable en flancos, distensión abdominal, ascitis, edema de extremidades inferiores, eritrocitosis y excepcionalmente quiluria3,7,11. En esta paciente la asociación de dolor en el flanco y hematuria microscópica hicieron sospechar una litiasis renal, descubriéndose incidentalmente la LFR. Habitualmente la función renal es normal pero hay casos comunicados de insuficiencia renal, originada en la compresión del parénquima renal o por uropatía obstructiva13. Las complicaciones son raras. Se han descrito hemorragias de los quistes, trombosis de venas renales, hipertensión arterial dependiente de renina, por compresión de las arterias renales (riñón de Page), ascitis, atrofia renal por compresión extrínseca por las masas quísticas y edema de extremidades inferiores por compresión de la vena cava inferior4,6,11,14. El embarazo puede originar un aumento de volumen de la colección perirrenal y acompañarse de pre-eclampsia6.

La ecotomografía frecuentemente muestra colecciones perirrenales uniloculares o multiloculares con septos y ecos en su interior, como también colecciones parapiélicas. Ambos hallazgos pueden coexistir o aparecer en forma individual14,15. El scanner muestra colecciones hipodensas (que varían entre 0 y 15 unidades Hounsfield) perirrenales y en el seno renal, que no se refuerzan con el medio de contraste15. Las imágenes tardías frecuentemente muestran aplanamiento de la pelvis y cálices por los quistes en el seno renal15. La corteza renal habitualmente es normal pero puede estar adelgazada debido a compresión por los quistes15,16. También, el riñón o el uréter pueden ser desplazados de su ubicación por grandes quistes perirenales17. La RM muestra colecciones hipointensas en T1 e hiperintensas en T215.

En los casos asintomáticos la LFR no requiere tratamiento. Cuando los quistes son muy sintomáticos puede efectuarse un drenaje percutáneo, aunque se reproducen rápidamente11. El líquido obtenido comúnmente no es quiloso como en el conducto torácico, dado que los linfáticos renales no tienen comunicación con los linfáticos mesentéricos, tiene pocas células (predominantemente linfocitos), es rico en proteínas y en renina15,18. Puede efectuarse también la "marsupialización" al peritoneo11. Intentar resecarlos es muy dificultoso y habitualmente se producen lesiones que obligan a una nefrectomía11,12. También se ha comunicado la injección de sustancias esclerosantes como alcohol y bleomicina2. Las biopsias renales o de los riñones obtenidos en las nefrectomías muestran glomérulos y túbulos normales, en el intersticio en cambio, hay espacios tapizados por una delgada capa de células endoteliales en el parénquima, que con inmunohistoquímica su positividad para el factor VIII permiten diferenciarlo de un recubrimiento epitelial. También hay quistes en los senos renales y/o tejido perirrenal, a menudo septados y a veces con signos de hemorragia. Las paredes de los quistes como sus septos corresponden a tejido fibroso, linfático, músculo liso y vasos sanguíneos12,16,19.

Hay escasa información sobre la evolución a largo plazo de la LFR. Existe una comunicación de regresión espontánea en un neonato, de la exacerbación durante un embarazo en 2 pacientes y de la atrofia de un riñón en un adulto joven6,18,20. En general se recomienda el seguimiento a largo plazo, ya que ocasionalmente la función renal puede deteriorarse17.

Comunicamos este caso con el objeto de que esta patología sea incorporada en el diagnóstico diferencial de las lesiones quísticas renales. Su desconocimiento puede hacer que se diagnostique erróneamente una enfermedad renal poliquística, patología que tiene frecuentemente una evolución hacia la falla renal. La Linfangiectasia renal, por el contrario, parece tener un buen pronóstico.

 

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Recibido el 14 de marzo de 2012, aceptado el 10 de mayo de 2012.

Correspondencia:

Dr. Jorge Vega.

5 Norte 1035, Viña del Mar, Chile.

Fono: 56-32-2974237.

Fax: 56-32-2970050.

E-mail: jvegastieb@gmail.com

 

Conflictos de Intereses:

Jorge Vega.

Mario Santamarina.

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