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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.141 no.1 Santiago jan. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872013000100005 

Rev Med Chile 2013; 141: 34-40

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

 

Sobrevida postoperatoria en pacientes nonagenarios. Estudio pronóstico en cohorte retrospectiva 2001-2010, Clínica Dávila

Postoperative survival among nonagenarians. A retrospective study

 

Dagoberto Ojeda, Florence Gazabatt, Patricia Cisternas, Francisca Folcha, Christopher Dempstera

Servicio de Anestesiología, Clínica Dávila, Santiago de Chile.
aInterno(a) de Medicina, Facultad de Medicina Universidad de los Andes. Santiago, Chile.

Correspondencia a:


Background: As the Chilean population ages, anesthesiologists are regularly faced with elderly and even nonagenarian people undergoing surgical procedures. Aim: To determine the postoperative survival time in nonagenarians and its risk factors at a private clinic. Material and Methods: Review of medical records of the clinic, searching for patients aged 90 years or older, which were subjected to a surgical procedure between 2001 and 2012. Certification ofsurvival or death was obtainedfrom the clinical records or death certification at the National Identification Service. Survival analysis was made using Kaplan-Meier and Gompertz regression. Results: The medical records of167 patients, aged 90 to 101 years (64% women), were reviewed. Sixty four percent had an underlying cardiovascular disease; in 37%, cognitive impairment. Hip fracture surgery was the most common procedure. One intraoperative death occurred. Five percent ofpatients died one month after surgery. The median survival time was two years and the longest, seven years. According to Gompertz probability regression, the predictors of death were the presence of cardiac disease (Hazard ratio (HR): 1.91, 95% confidence intervals (95% CI): 1.16; 3.16), cognitive impairment (HR: 2.10,95% CI: 1.32; 3,22), cancer (HR:2.10,95% CI: 1.32; 3.22), requirement of transfusion (HR: 1.79, 95% CI: 1.13; 2.83) and an American Society of Anesthesiologists (ASA) Class III classification (HR: 1.95, IC95%: 1.21; 3.15). Conclusions: In nonagenarian patients undergoing surgery; 50% mortality was observed 2 years after surgery. The presence of cardiac disease, cognitive impairment, cancer, transfusion and a Class IIIASA classification were predictors of death.

(Rev Med Chile 2013; 141: 34-40).

Key words: Aged, 80 an over; Prognosis; Surgery.


La llamada "transición epidemiológica" ha producido un cambio en la estructura por edad de la población chilena, aumentando la proporción de adultos mayores. El censo del año 2002 demostró que los mayores de 90 años aumentaron de 25.682 a 38.556 en relación al censo previo, conformando el 0,26% del total de la población del país1. Esto, sumado al desarrollo y avances en medicina, ha causado que los anestesiólogos deban enfrentarse cada vez más a pacientes ancianos2. El aumento del número de nonagenarios sometidos a cirugía también se explica por la disminución de la mortalidad postoperatoria en este grupo de pacientes2, Djokovic3 reportó una disminución de la mortalidad perioperatoria en pacientes de 80 años y más, desde 20% a 10% entre las décadas de 1960-69 y 1970-79. Este grupo de pacientes significa desde el punto de vista económico un importante aumento del gasto en salud2 por tratarse de una población afectada de patologías degenerativas severas y crónicas. En Chile no existen reportes acerca de la mortalidad y pronóstico en pacientes de 90 años de edad y más; por ello se decidió realizar un estudio con el propósito de investigar la sobrevida postoperatoria de los nonagenarios y los factores pronósticos de ésta.

Material y Método

El diseño epidemiológico correspondió a un estudio de cohorte histórica. Se buscó en los registros médicos a los pacientes de 90 años de edad o más, que se hubieran operado entre el 1° de enero de 2001 y el 31 de agosto de 2010 (fecha de término del estudio) en la Clínica Dávila, en Santiago de Chile. Se revisaron las fichas clínicas y se registraron las siguientes variables: edad, sexo, diagnóstico, tipo de cirugía y anestesia, estado físico según la clasificación de la American Society of Anesthesiologists (ASA)4, cirugía de urgencia o electiva, presencia de patología agregada cardiaca, diabetes, hipertensión arterial, renal, hematológica, neurológica, estadía en una unidad de cuidado intensivo, cáncer, días de hospitalización. El tiempo de sobrevida fue consignado en días desde la primera operación (en el caso de que hubiera más de una) y se consideró vivo a todo paciente que se hubiera operado en el período señalado y que estuviera vivo al 31 de agosto de 2010 y muerto a todo paciente que se hubiera operado en dicho período y hubiera fallecido antes del 31 de agosto de 2010. La fecha de muerte se rescató de la ficha clínica o del certificado de defunción emitido por el registro civil. Se estimaron curvas de sobrevida por el método de Kaplan-Meier5 y, dado que el tiempo de sobrevida se amoldó a una distribución de probabilidad de Gompertz5, se utilizó un modelo de riesgos proporcionales paramétrico basado en esta distribución para evaluar los posibles factores pronósticos de muerte a todo tiempo, tanto individualmente como en forma multivariante. La evaluación final multivariante de los factores pronósticos de muerte se logró mediante un proceso step-wise con probabilidad de retención de 0,05%. La variación en las tasas de anestesia en pacientes nonagenarios en el tiempo se realizó a través de regresión de Poisson. El análisis estadístico se realizó en Stata 10. El nivel para considerar un resultado estadísticamente significativo fue de 5%.

Resultados

Ciento sesenta y siete pacientes nonagenarios fueron operados durante el período comprendido entre los años 2001 y 2010. La cohorte estudiada se caracterizó por un predominio del sexo femenino, pertenecer a las clases I y II de la clasificación de ASA, (o sea eran sanos o portadores de patologías crónicas estables), el uso de anestesia regional y de cirugía de urgencia (Tabla.1).

Tabla 1. Características clínicas de nonagenarios quirúrgicos

Estos pacientes nonagenarios tenían una alta prevalencia (64%) de patología cardiaca (insuficiencia cardiaca, cardiopatía coronaria, arritmias), hipertensión arterial (63%) y trastornos neurológicos como Alzheimer, demencia senil y deterioro psico-orgánico cerebral (37%). La patología asociada menos prevalente fue la diabetes mellitus (12%) (Figura.1).

Figura 1. Prevalencia (%) de patologías agregadas en pacientes nonagenarios.

El procedimiento quirúrgico más frecuente en esta cohorte fue la corrección de una fractura de cadera (Figura.2).

Figura 2. Procedimientos en pacientes nonagenarios (%).

Hubo una muerte intraoperatoria, en relación a la cementación de una prótesis de cadera. La mortalidad a los 30 días del postoperatorio fue de 5%. La mediana del tiempo de sobrevida de la cohorte fue de 2 años; vale decir, el 50% de los pacientes sobrevivió a lo más 2 años y 75% de los pacientes fallecieron a los 5 años de seguimiento. El tiempo de sobrevida postoperatorio máximo fue de 7 años y 7 meses. La Figura.3 muestra la curva de sobrevida postoperatoria de toda la cohorte depacientes nonagenarios, según método de Kaplan-Meier5.

Figura 3. Curva de sobrevida de nonagenarios quirúrgicos.

Se define como función de riesgo a la tasa instantánea de muerte en un punto dado del tiempo. La función de sobrevida postoperatoria de los pacientes nonagenarios mostró un ajuste adecuado a una distribución de Gompertz6, lo que matemáticamente se demuestra por una relación lineal entre el logaritmo natural de la función de riesgo y el tiempo6 (Figura.4).

Figura 4. Logaritmo natural del riesgo versus tiempo.

Si se realiza una regresión lineal del logaritmo natural de la función de riesgo con el tiempo como variable explicativa se obtiene un R2 de 0,9659, lo que demuestra la existencia de una relación lineal entre ellos y, por tanto, un buen ajuste de los datos a una distribución de Gompertz.

Lo anterior permitió realizar regresiones paramétricas con las variables registradas y así identificar los factores pronósticos significativos. Al realizar análisis univariado resultaron ser factores de mal pronóstico la presencia de Clase III de la clasificación ASA, patología cardiaca, pulmonar, alteración de conciencia e infección post-operatoria. Los Hazard Ratios de estos factores pronósticos evidencian que existe el doble de mortalidad en un mismo período de tiempo en los pacientes aquejados de dichas patologías. No hubo diferencia entre la sobrevida de hombres y mujeres, ni entre anestesia regional y general en relación a anestesia local (Tabla.2).

Tabla 2. Análisis univariado

Se realizó análisis multivariado y a través del método step-wise fueron seleccionadas las variables que en forma conjunta resultaran de valor pronóstico. De esta manera resultaron significativas la presencia de transfusión, cáncer, ASA III, patología cardiaca y alteración de conciencia (Tabla.3).

Tabla 3. Análisis multivariado*

Aunque no fue parte de los objetivos de este estudio, debido al incremento progresivo en el número de cirugías en la Clínica Dávila es importante especificar que durante el período estudiado (años 2001-2010), las tasas anuales de anestesiaen pacientes mayores de 89 años se mantuvieron estables entre 2 y 4 por 1.000 anestesias en adultos (Figura.5). Para analizar la tendencia de dichas tasas en el tiempo se recurrió a regresión de Poisson, lo mismo sucedió al analizarlas según sexo (Tabla.4).

Figura 5. Anestesia en nonagenarios (*tasas x 1.000 anestesias en adultos/año).

Tabla 4. Tendencias en tasas de anestesia en nonagenarios (años 2001-2010)

Discusión

En teoría no se espera que un paciente de noventa años de edad y más tenga una sobrevida muy prolongada, sin embargo, los pacientes de este grupo etáreo que se operan son un grupo especial de nonagenarios, habitualmente los más sanos y por ende con mayor probabilidad de sobrevivir, de manera que al compararlos con sus pares no quirúrgicos se incurriría en un sesgo de selección tipo sesgo de Berkson7,8, que consiste en una asociación diferencial entre la exposición y el outcome en los grupos control y en estudio. Por otro lado, no se dispone de datos de sobrevida de la población general nonagenaria en Chile. Un estudio reciente9 mostró una mortalidad de 75,5% a 5 años en una cohorte de nonagenarios residentes en un municipio de Barcelona, lo cual es concordante con nuestros resultados.

Nuestra institución atiende a un segmento socioeconómico de la población intermedio entre la población hospitalaria pública (MINSAL) y de las clínicas privadas. Queda abierta la interrogante respecto a la sobrevida de pacientes nonagenarios quirúrgicos, ajustando por nivel socioeconómico.

La proporción de mujeres en la cohorte fue mayor que la de hombres, pero no hubo diferencia según sexo en la sobrevida, lo cual fue notorio puesto que el riesgo de muerte en todo grupo etáreo es siempre mayor en los hombres10.

También destacó que los pacientes clase IV de la clasificación ASA no presentaran menor sobrevida, puesto que ésta es una condición ominosa, de mayor gravedad médica. Van de Kerhove11, en un estudio retrospectivo, tampoco encontró diferencias en la sobrevida según la clasificación de ASA en una cohorte de 155 nonagenarios sometidos a cirugía de fractura de cadera.

Es aceptado en demografía de poblaciones envejecidas que el modelo probabilístico que mejor describe la mortalidad es la distribución de Gompertz12,13; esto implica una disminución exponencial de la sobrevida. La sobrevida de nuestros pacientes se ajustó bastante precisamente a dicha distribución de sobrevida.

Nuestros resultados están muy influenciados por el tipo de cirugía que predominó en la muestra: fractura de cadera. Warner14 encontró en 224 nonagenarios sometidos a cirugía que las patologías más frecuentes eran las digestivas y la fractura de cadera (22% cada una). Söderqvist15 encontró en una cohorte prospectiva exclusivamente compuesta de 1.944 pacientes con fractura de cadera (pero que incluía pacientes mayores de 66 años) 38% de mortalidad a 2 años. Fue destacable también que el tipo de anestesia (general, regional o local) no tuviera efecto en la sobrevida de los pacientes. Habitualmente se prefiere el uso de anestesia regional (cuando es posible) en los paciente añosos, pese a que no se ha demostrado un efecto beneficioso en la función cognitiva postoperatoria al comparar anestesia regional versus anestesia general16. En nuestro estudio el 50% de los pacientes recibió anestesia regional, puesto que uno de los procedimientos más frecuentes fue cirugía de fractura de cadera. El predominio de la cirugía de urgencia (60%) sobre la electiva también puede atribuirse a la alta frecuencia de cirugía de fractura de cadera; en nuestra institución esta patología se considera una urgencia por las consecuencias potenciales que tiene retardar la cirugía17,18.

Fue notoria la alta proporción de patología cardiaca (insuficiencia cardiaca, arritmias y cardiopatía coronaria) en este grupo de pacientes. Esto no es extraño, puesto que el riesgo de padecer insuficiencia cardiaca aumenta con la edad19 y según un reporte reciente20, la enfermedad cardiovascular sigue siendo la primera causa de mortalidad en pacientes mayores de 65 años en Estados Unidos de Norteamérica.

La prevalencia de deterioro cognitivo en este estudio fue de 37%. Marín21 en un estudio nacional encontró 77% de trastornos en la evaluación mental en mujeres nonagenarias institucionalizadas, lo que sugiere que los nonagenarios quirúrgicos eran más saludables. La alteración de conciencia también ha sido asociada por otros autores con una menor sobrevida; sin embargo, Dolan22 no encontró que el delirio en la admisión fuera un predictor significativo de mortalidad después de ajustar por otros confusores. Lee23, por otra parte, detectó menor sobrevida a 40 meses post cirugía de cadera en pacientes que presentaron delirio. Robinson24 también encontró mayor mortalidad después de una cirugía mayor en pacientes que habían presentado delirio.

La presencia de transfusión se asoció en forma independiente y multivariada con un mayor riesgo de muerte; ésta pudo ser reflejo de una cirugía más cruenta y complicada o de una patología basal como anemia o coagulopatía. En una población de pacientes ancianos con alta prevalencia de patología cardiovascular, sometidos a una cirugía, es muy probable que no se restrinjan las transfusiones, con el fin de evitar la isquemia miocárdica. Carson25, en un estudio de 1.958 pacientes que rehusaron ser transfundidos, detectó que bajo un umbral de hemoglobina preoperatoria de 10 g/dl había mayor mortalidad en el grupo de pacientes con enfermedad cardiovascular. El mismo autor26 demostró que no existía diferencia en la mortalidad en una población de pacientes con un promedio de edad de 81,6 años y 62,9% de prevalencia de patología cardiovascular sometidos a una estrategia liberal o restringida de transfusión. Ezekowitz27 demostró que en pacientes portadores de insuficiencia cardiaca la anemia era un factor de mal pronóstico.

Se observó una prevalencia de cáncer de 20% en los nonagenarios quirúrgicos. Este hallazgo no sería extraño, puesto que según las estadísticas de la American Cancer Society, la incidencia de cáncer incrementa con la edad, alcanzando un máximo entre los 65-74 años28. El cáncer en forma independiente no fue factor pronóstico significativo, pero si lo fue en el análisis multivariado.

Una falencia de este estudio fue no haber investigado el estado nutricional de los pacientes. Faxen-Irving 29 encontró que un IMC menor que 23 kg/m2 estaba asociado con un aumento de la mortalidad en forma independiente de otras comorbilidades, en un grupo de pacientes de 80 ± 7 años de edad. Si consideramos que nuestros pacientes eran quirúrgicos (que requerían cicatrización) pudiera elucubrarse que el estado nutricional hubiera sido una variable de importancia capital en la sobrevida; además, la desnutrición es muy prevalente en los pacientes ancianos30 y debiera considerarse en futuros estudios sobre el tema.

En conclusión, la cohorte de pacientes nonagenarios operados en la Clínica Dávila en el período 2001-2010 presentó 50% de mortalidad a 2 años de la cirugía. Fueron factores de mal pronóstico la presencia de un cáncer concomitante, patología cardiaca, trastornos de conciencia, haber sido transfundido y pertenecer a la clase III de la clasificación de estado físico de la Sociedad Americana de Anestesiología.

 

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Trabajo financiado por el Servicio de Anestesiología de Clínica Dávila. Los autores declaran no tener conflictos de intereses en este manuscrito.

Recibido el 12 de octubre de 2011, aceptado el 16 de agosto de 2012.

Correspondencia:

Dr. Dagoberto Ojeda.
Servicio de Anestesiología, Clínica Dávila, Santiago Chile.
E-mail: eojedadinamarca@gmail.com

 

Conflictos de Intereses:

Dagoberto Ojeda Dinamarca.

Florence Gazabatt.

Patricia Cisternas.

Christopher Dempster.

Francisca Folsch.

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