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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.141 no.2 Santiago feb. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872013000200003 

Rev Med Chile 2013; 141: 160-166

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

 

Sexualidad juvenil: prácticas, actitudes y diferencias según sexo y variables de personalidad en universitarios chilenos

Youth sexuality: behaviors, attitudes and differences by sex and personality variables in Chilean university students

 

Ana María Fernández1,a,c,e, Karem Celis-Atenas1,c,e, Natalia Córdova-Rubio1,e, Michele Dufey2,b,d,e, Marco Antônio Corrêa Varella3,a,c,f, José Henrique Benedetti Piccoli Ferreira3,b,c,f

1Escuela de Psicología, Universidad de Santiago de Chile.
2Facultad de Psicología, Universidad Diego Portales, Santiago-Chile.
3Instituto de Psicología, Universidad de Sao Paulo-Brasil.
aDoctor/a en Psicología.
bDoctor/a (c) en Psicología.
cMagíster en Psicología.
dMagíster en Ciencias. Biológicas.
ePsicóloga.
f Biólogo.

Correspondencia a:


Background: Sexual behavior usually begins in adolescence, and is mediated by biological, personality and socio-cultural variables which can affect the expression of preventive and risky sexual performance, as well as sex and age differences. Aim: To determine sex differences in the age of sexual initiation, the use ofprotective methods and mate selectivity in young men and women, as well as preventive practices according to age, and the prevalence of partner aggression. Subjects and Methods: Participants were 484 university students from public and private institutions, aged 22 ± 3 years (59% women) assessed using a diversity of self-report measures of personality traits, romantic relationship quality, sexual role, attachment type, socio-sexual openness, and self-esteem; they also answered questions regarding sexual behavior, and violence. Results: Differences in age of sexual initiation, risky sexual behavior, and socio-sexual openness were observed between men and women. Aggression prevalence in romantic relationships also varied according to sex and age. Similarities and differences in patterns of behavior and personality variables were observed in relationship quality, sexual role, kindness, and responsibility in males and females. Conclusions: The findings present consistencies with the international evidence and differences that may be due to context specificities, providing also an empirical referent to consider in health planning. (Rev Med Chile 2013; 141:160-166).

Key words: Personality; Prevention & Control; Sexuality.


 

El inicio de la adolescencia se asocia al desarrollo de las funciones sexuales y reproductivas en la dinámica física, biológica y psicológica de los individuos1'2 y la escasa experiencia expone a los jóvenes a contraer infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazo no deseado1'3. Factores individuales como la autoestima, personalidad, actitudes frente a las relaciones y los patrones de apego, influyen en la forma cómo se desarrolla la sexualidad. Por tanto, su estudio y análisis aporta en la comprensión y toma de decisiones desde las entidades de la salud4.

El conocimiento de la sexualidad se enriquece al trascender la descripción de la conducta juvenil y se incorporan variables actitudinales y de personalidad relacionadas con el desarrollo sexual humano5,6.

La presente investigación se sustenta en reportes nacionales4,7 y la evidencia en torno a constructos psicológicos asociados a estrategias sexuales en la literatura internacional6,8,9,10. En primer lugar, se busca determinar: a) si el sexo masculino tendrá un inicio sexual más precoz que el femenino; b) si las mujeres utilizan preservativo en mayor medida que los hombres y si éstas son más selectivas que ellos en sus relaciones sexuales; c) si la cohorte más joven tendrá una mejor prevención que los individuos mayores y d) se indaga la prevalencia del ejercicio de violencia física y violencia verbal en esta población.

En segundo lugar, se exploran las diferencias sexuales en constructos psicológicos utilizados en la investigación intercultural (personalidad, calidad de la relación de pareja, rol sexual, tipo de apego, apertura sociosexual y autoestima)11,12, lo cual permitiría enriquecer la comprensión de la sexualidad juvenil en nuestro país. Los hallazgos resultarían de utilidad para la medicina y la salud pública, en la medida que la indagación psicológica colabora al entendimiento de diferencias sexuales, apoyada en evidencia para esta población de universitarios13.

Material y Método

Muestra

Se utilizó una muestra intencionada de universitarios en dos planteles públicos y cuatro privados de la zona central de Chile. Participaron 484 jóvenes (41,3% hombres y 58,7% mujeres, 95% heterosexual) con una edad promedio de 22 años en hombres (DE = 3,4) y 20,1 en mujeres (DE = 2,6), y mediana de 20 y 21 años, respectivamente.

Procedimiento

Los estudiantes fueron invitados a participar voluntariamente del estudio por el profesor a cargo de la cátedra, a mediados del primer y segundo semestre académico del año 2007. Cada participante otorgó un consentimiento informado aprobado por la institución patrocinante. Luego se procedió a la administración de los instrumentos más preguntas específicas acerca de prácticas, experiencias, actitudes sexuales y violencia que han sido utilizadas en la investigación internacional14. La aplicación se realizó en una sala de clases, solicitando que se completaran de forma anónima, individual y sin conversar. Cada participante depositó sus datos en un sobre/caja que fue cerrado al finalizar para evitar aprehensiones respecto del anonimato.

Instrumentos

El Inventario de los Cinco Factores (BFI, 15, adaptado a Chile por 14) consta de 44 ítems que evalúan el modelo de los cinco factores de personalidad. Es necesario invertir los reactivos negativos (señalados con la letra R), para luego sumar todos los ítems por dimensión (se pueden dividir por el número de ítems si se desea estandarizarlos). Extraversión, ítems 1, 6R, 11, 16, 21R, 26, 31R y 36; Amabilidad, ítems 2R, 7, 12R, 17, 22, 27R, 32, 37R, 42; Responsabilidad, ítems 3, 8R, 13, 18R, 23R, 28, 33, 38, 43R; Neuroticismo, ítems 4, 9R, 14, 19, 24R, 29, 34R, 39; Apertura a la Experiencia, ítems 5, 10, 15, 20, 25, 30, 35R, 40, 41R, 44.

El Inventario de Componentes de las Relaciones (ICR, 16, adaptado a Chile por 17), contiene ítems con alta validez de facie en satisfacción, compromiso, intimidad, confianza, pasión y amor dentro de la relación. Se puntúan en una escala Likert de 1 (nada en absoluto) a 7 (completamente), cuyo total es la sumatoria del individuo para cada uno de los reactivos.

El Inventario de Roles Sexuales (IRS, 18, adaptado a Chile por 17) estima actitudes feministas, sumando los valores de cada reactivo e invirtiendo los ítems 1, 3, 5 y 7. Se puntúa de 1 (completamente de acuerdo) a 7 (completamente en desacuerdo), sumando la puntuación bruta de los ítems, con puntajes altos indicando una mayor adherencia al feminismo y un rol no tradicional de la mujer.

El tipo de apego y su orientación al self y los otros (19, adaptado a Chile por 17) se evalúa mediante cuatro viñetas que describen los patrones prototípicos del vínculo romántico, en una escala Likert de "No me describe a mí con exactitud"1 a "Me describe a mí con mucha exactitud"7. El primero refiere al apego seguro, los siguientes2,3,4 apuntan al apego romántico inseguro, el 2 evalúa pérdida, el 3 preocupación y el cuarto apego temeroso. Para calcular el modelo del self se suman las puntuaciones de las preguntas 1 y 2, restándole la suma de los ítems 3 y 4. Para calcular el modelo de los otros, se suman los ítems 1 + 3 y se le resta la suma del 2 + 4.

El Inventario de Orientación Sociosexual (SOI), contiene siete reactivos que cuantifican el nivel de apertura a relaciones sexuales o una actitud positiva hacia el "sexo casual" y sin compromiso amoroso (20, adaptado a Chile por 17). Cada componente tiene una ponderación distinta (el ítem 7 se invierte) según la siguiente fórmula:

(5 X ítem 1) + (1 X ítem 2) + (5 X ítem 3) + (4 X ítem 4) + (2 X el promedio de los ítems 5, 6 y 7).

La Escala de Autoestima de Rosenberg (EAR) consta de 10 ítems (la mitad de éstos invertidos) que sirven como un indicador del bienestar psicológico general del individuo (adaptado a Chile por 21).

Todos los instrumentos alcanzaron adecuados niveles de consistencia interna siendo la confiabili-dad de IRS relativamente baja, ameritando cautela en su interpretación (Tabla 1).

Tabla 1. Consistencia y medias para las variables de personalidad y diferencias individuales según sexo


BFI: Cuestionario de Personalidad de los Cinco Grandes, ICR: Componentes de las Relaciones, IRS: Ideología de Roles Sexuales, SOI: Orientación Sociosexual, EAR: Escala de Autoestima de Rosenberg. *El valor t es significativo direccionalmente (con una sola cola de la distribución).

Análisis de datos

Para estimar las relaciones entre variables se calcularon pruebas de χ2, el coeficiente de correlación producto-momento r de Pearson, pruebas t de Student y ANOVAs. Para estimar la confiabilidad de las escalas, se utilizó el coeficiente alpha de Cronbach. Todos los análisis se ejecutaron con el software SPSS 18.0.

Resultados

Como se muestra en la Tabla 2, existen diferencias por sexo en las prácticas de los jóvenes. Las mujeres declararon salir con una sola persona en mayor medida que los hombres; ellos reportaron en mayor medida salir con varias personas o no tener compromiso y la experiencia de haber tenido relaciones sexuales fue superior en hombres que en mujeres. Por otra parte, las mujeres y los hombres han tenido en promedio 0,62 y 0,57 relaciones, respectivamente en menores de 20 años; y 1,25 y 2,18, respectivamente, en los mayores. Se confirmó que las mujeres utilizan con mayor frecuencia protección en sus relaciones sexuales que los hombres a nivel general.

Tabla 2. Diferencias por sexo en el inicio y la prevalencia de conductas sexuales en Universitarios


Los valores de χ2 son significativos **p < 0,05, a excepción de *p = 0,056, que resulta marginal para dos colas, pero significativo para la hipótesis direccional.

Por otro lado, los jóvenes mayores de 20 años superaron a los menores (64,1% y 47,3% respectivamente) en el porcentaje de prácticas sexuales sin protección (χ2 = 51,1, p = ,000). Existen diferencias significativas en el porcentaje de relaciones sexuales sin protección entre las mujeres menores a 20 años (37%) y mayores a esta edad (60,8%, χ2 = 14,8, p = ,000), en tanto que en los hombres no se observó diferencias significativas por edad (57,5% y 67,3%, para menores y mayores de 20 años respectivamente, χ2 = 1,3, p = ,246). En la Figura 1, se muestran diferencias sexuales en la disposición de los jóvenes a tener un encuentro sexual según el tiempo que se conozca a la persona. Los hombres superan a las mujeres para todos los contextos, excepto en la búsqueda de una pareja estable, que fue similar para ambos sexos.


Figura 1. Promedio de adherencia a diferentes escenarios de búsqueda de pareja en hombres y mujeres. *p < 0,000 con varianzas desiguales, prueba de LeveneFs > 9,826.

Al ser consultados sobre el ejercicio de cualquier tipo de violencia en sus relaciones diádicas, un ANOVA significativo (F3 358 = 3,891, p = ,009) mostró efectos principales del sexo de los jóvenes (F1358= 7,627, p = ,006), con las mujeres reportando en promedio ser más violentas que los hombres (M = 4,6 y 2,6, respectivamente). Efectos significativos de la edad (F1 358 = 4,115, p = ,043) mostraron que los mayores de 20 años (hombres y mujeres) declaran frecuencias más altas de violencia que los menores (M = 4,2 y 2,8, respectivamente), ver Figura 2 para diferencias por sexo. Específicamente, 26,8% de los jóvenes señaló haber incurrido al menos una vez en algún tipo de violencia física, siendo 33,1% quienes señalaron haber incurrido en al menos un evento de violencia verbal hacia su pareja (amenazas, insultos, gritos y chillidos). Además se observó una correlación baja, inversa y significativa entre autoestima y violencia verbal (cercana a un valor r de -,13, p = ,012) para ambos sexos.

Figura 2. Diferencias en el promedio de violencia ejercida por sexo y grupo etario.

Las diferencias sexuales en los constructos psicológicos estuvieron en concordancia con la literatura (Tabla 1). Las dimensiones de Amabilidad, Responsabilidad y Neuroticismo del BFI resultaron más altas en mujeres que en hombres, al igual que la Calidad de la Relaciones de Pareja (ICR) y la Ideología de Roles Sexuales Feministas (IRS). En autoestima (EAR) y apertura a la Sexualidad (SOI) los hombres obtuvieron puntuaciones más altas que las mujeres.

Adicionalmente se exploraron las diferencias intrasexuales en los constructos psicológicos en función del comportamiento sexual. Como muestran las Tabla 3 y 4, en ambos sexos para quienes se han iniciado en la vida sexual se presentan mayores niveles de SOI, a la vez que una mayor calidad de las relaciones de pareja (ICR). Asimismo, tanto en hombres como en mujeres se observó mayores niveles de SOI en quienes han tenido sexo desprotegido. Por otra parte, en el grupo de varones IRS fue mayor en quienes han tenido relaciones sexuales versus quienes no y la Responsabilidad fue mayor para quienes no han tenido sexo desprotegido. Por su parte, en las mujeres que no han tenido relaciones sexuales ni sexo desprotegido, se observó mayores niveles de Amabilidad.


Tabla 3. Diferencias masculinas en los constructos psicológicos según la experiencia sexual y el uso de protección en las relaciones sexuales


Tabla 4. Diferencias femeninas en los constructos psicológicos según la experiencia sexual y el uso de protección en las relaciones sexuales

Discusión

En función de los objetivos propuestos para este estudio, en primer lugar los hallazgos muestran que el inicio sexual de los jóvenes es más alto en hombres que en mujeres y que el sexo femenino utiliza métodos de protección en mayor medida que el masculino. Por otro lado, las mujeres tienen bajas intenciones de intimar sexualmente con alguien que conocen hace seis meses o un tiempo menor, siendo los hombres quienes declaran en mayor medida estar buscando un encuentro sexual casual (esto, pese a que en ambos sexos la búsqueda de una pareja estable es similar). En tercer lugar, se constata una mayor selectividad sexual femenina y un énfasis en maximizar las oportunidades sexuales por parte del sexo masculino, de forma consistente con los hallazgos de entidades nacionales7,22.

En cuanto al cuarto objetivo del estudio, se encontró que en las cohortes más jóvenes la prevención es superior a los de mayor edad y la protección en las relaciones sexuales femeninas supera al 60% en la muestra. Esto resulta coincidente con la predicción de mayor cuidado en la etapa de máximo potencial reproductivo y atractivo de las mujeres5. Cabría preguntarse si estas diferencias etáreas se deben a que la generación más joven tiene una mejor educación sexual preventiva, o bien si al pasar los 20 años hay un cambio actitudinal y comportamental en torno a dichas prácticas. El esclarecer la causa de estas diferencias puede colaborar a la planificación sanitaria mediante la elaboración de estrategias de intervención preventivas específicas según un caso u otro. Finalmente, las mujeres reconocen mayor ejercicio de insultos, gritos y chillidos, e incluso agresiones físicas, pese a que en la literatura es el hombre quien ejecuta acciones violentas con resultados fatales o secuelas a largo plazo23. Según los resultados expuestos, la autoestima podría jugar un rol protector ante el ejercicio de la violencia verbal, lo cual se sugiere indagar en mayor profundidad en futuras investigaciones, por la contribución que ello podría tener en la planificación sanitaria.

Un factor común en los jóvenes, es que tanto la apertura a las relaciones sexuales sin compromiso así como la percepción de que las relaciones de pareja son de mayor calidad, se da en mayor medida en hombres y mujeres que se han iniciado sexualmente. Esto tiene sentido si se considera la observación que la sexualidad juvenil en Chile se caracteriza por la experimentación y un aprendizaje orientado a la iniciación sexual24. Sería relevante conjugar este hallazgo con la promoción de un adecuado ejercicio de las prácticas preventivas sanitarias, a fines de potenciar el desarrollo psicológico integral y orientado al autocuidado en esta población.

Finalmente, y buscando dilucidar aquellos aspectos en que hombres y mujeres son distintos, se puede observar lo siguiente. En el caso de los hombres, es la variable Responsabilidad, es decir, una mayor autodisciplina y control de impulsos, la que permite diferenciar entre quienes usan o no protección (preservativo) en sus relaciones sexuales. En tanto que en las mujeres es la Amabilidad, esto es, su orientación prosocial y preocupación por la armonía social, la que permite distinguir quienes usan en mayor medida protección (preservativo), así como quienes no se han iniciado sexualmente. Este hallazgo reviste interés, debido a) al comportamiento sexualmente diferenciado que tienen ambas variables de personalidad, lo cual implicaría abordajes diferenciados en la intervención sanitaria; b) al posible rol protector que Responsabilidad y Amabilidad tendrían en el auto-cuidado de hombres y mujeres respectivamente; y c) el introducir a la investigación de la sexualidad variables de personalidad que tradicionalmente se han estudiado fuera de ella.

En conclusión, a través de este estudio se ha podido describir el comportamiento sexual juvenil en aspectos que se diferencian por sexo y edad. Asimismo, se logra identificar variables psicológicas vinculadas a las relaciones interpersonales y la personalidad, que contribuyen a un mayor entendimiento de la dinámica psicológica juvenil y el autocuidado o el nivel de riesgo en torno al inicio y ejercicio de la vida sexual. Ello contiene un potencial importante a ser considerado en el diseño de estrategias sanitarias preventivas y promocionales específicas.

 

Referencias

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Recibido el 8 de junio de 2011, aceptado el 21 de septiembre de 2012.

Financiamiento: La presente investigación fue posible gracias al Proyecto Dicyt # 2081093, de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Santiago de Chile.

Correspondencia:
Dra. Ana María Fernández.
Escuela de Psicología, Universidad de Santiago de Chile.
Avda. Ecuador 3650, tercer piso. Estación Central, Santiago, Chile.
Teléfono (56-2) 27184371.
E-mail: ana.fernandez@usach.cl

 

Conflicto de intereses:

José Benedetti

Karem Celis-Atenas

Marco Corrêa

Michele Dufey

Natalia Córdova-Rubio

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