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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.141 no.6 Santiago jun. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872013000600016 

CASOS CLÍNICOS

 

Síndrome hemolítico-urémico asociado al uso de gemcitabina. Caso clínico

Hemolytic-uremic syndrome associated with gemcitabine use. Report of one case

 

Jorge Vega1,2,3, Christian Parodi4, Gonzalo P. Méndez5, Helmuth Goecke2,3

1Servicio de Medicina, Nefrología, Hospital Dr. Gustavo Fricke, Viña del Mar, Chile.
2Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile.
3Servicios de Medicina, Nefrología, Hospital Naval A. Nef, Viña del Mar, Chile.
4Servicio de Anestesiología, Hospital Naval A. Nef, Viña del Mar, Chile.
5Departamento de Anatomía Patológica, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile.

Correspondencia a:


Gemcitabine is a widely used drug in the treatment of advanced pancreatic cancer and other malignancies. It is generally well tolerated and exceptionally its use has been associated with hemolytic-uremic syndrome, causing acute kidney injury, hipertension, chronic renal failure requiring dialysis, and death. We report a 60-year-old man with pancreatic carcinoma and regional lymph node invasion, whom after four months of therapy with gemcitabine and after dose number 11, suddenly developed an acute nephritic syndrome with moderate renal impairment, associated with severe anemia (hemoglobin 6.0 g/dL) and thrombocytopenia (20,000 mm3). Renal biopsy showed the classic findings of thrombotic microangiopathy Gemcitabine was discontinued and renal function and hematological parameters gradually improved.

(Rev Med Chile 2013; 141: 797-802).

Key words: Acute kidney injury; Anemia; Antimetabolites, antineoplastic; Gemcitabine; Hemolytic-uremic syndrome; Pancreatic neoplasms.


 

El síndrome hemolítico-urémico (SHU) es una entidad clínica caracterizada por anemia hemolítica microangiopática, trombo-citopenia e injuria renal aguda1,2. Existen diversas etiologías: infecciones entéricas, formas familiares, enfermedades autoinmunes, trasplante de médula ósea, embarazo, neoplasias diseminadas, infecciones por VIH y drogas3-10. De estas últimas se han descrito casos asociados al uso de ciclosporina, tacrolimus, ticlopidina, alfa interferón, quinina y a drogas oncológicas como mitomicina C, cisplatino, bleomicina, 5 fluoracilo, adriamicina, carboplatino y otras3-6,10.

En los últimos años se han comunicado en forma creciente casos de SHU asociados al uso de gemcitabina (GEM), droga introducida en 1996 para el tratamiento del cáncer pancreático irresecable o metastásico y que ha tenido un amplio uso3-11,16-24. Se ha utilizado también en cáncer pulmonar de células no pequeñas, linfoma, cáncer de ovario, mama, hígado, vía biliar y vejiga3-5,14,19.

El SHU asociado a GEM tiene una baja incidencia, varía entre 0,008% y 2,2% de los pacientes tratados con la droga3,10-13,22. Se asocia frecuentemente a falla renal con necesidad de diálisis y tiene elevada mortalidad11,14,21,22. La búsqueda rutinaria de las manifestaciones clínicas de este síndrome antes de cada administración de una dosis de GEM permite sospechar oportunamente el trastorno y muchas veces revertirlo al suspender su administración, reduciendo la morbilidad y mortalidad17. Comunicamos un caso de SHU por GEM en que el diagnóstico clínico-patológico oportuno permitió obtener una buena evolución, evitando la progresión del daño renal.

Caso clínico

Paciente de 60 años, sin antecedentes mórbidos, a quien en una tomografía computada de abdomen efectuada por dolor abdominal, se le encontró un carcinoma de 2 cm localizado en la cabeza del páncreas. Fue sometido a una operación de Whipple. Había 2 adenopatías regionales con metástasis de carcinoma y no existía diseminación a distancia. Tres meses después de la operación se inició quimioterapia con GEM. Después de recibir 11 dosis de GEM, transcurridos 4 meses de su inicio y habiendo recibido una dosis total acumulada de 16.400 mg (9.318 mg/m2), presentó edema palpebral y de tobillos e hipertensión arterial de hasta 160/110 mmHg. Los exámenes de laboratorio mostraron hematuria microscópica (26-50 hematíes por campo), proteinuria (1.740 mg/24 h), cilindruria granulosa, ascenso de la creatinina sérica hasta un máximo de 2,0 mg/dL con caída del clearance de creatinina a 52 ml/min/1,73 m2 (medido) a los 21 días de la última dosis. Previo a ello se había observado anemia progresiva (hemoglobina 6.0 g/dL) y trombocitopenia (20.000 mm3), que se atribuyeron a mielodepresión por GEM. La bilirrubinemia total ascendió a 1,79 mg/dL, la directa a 0,93 mg/dL y la LDH a 701 U/L (VN: 125-243), lo que se interpretó como secundario a toxicidad hepática por GEM. Se suspendió la administración de nuevas dosis de GEM, se prescribió furosemi-de para controlar el edema y olmesartán para el manejo de la hipertensión arterial.

Estando el recuento de plaquetas sobre 100.000 mm3 se efectuó una biopsia renal percutánea que mostró hallazgos característicos de una microangiopatía trombótica crónica activa. El examen de microscopía óptica reveló la presencia de glomérulos con numerosos dobles contornos en sus asas capilares y arteriolas, con intensa disminución de su lumen, hiperplasia concéntrica de miocélulas y depósito hialino mural sugerente de material microtrombótico incorporado en su endotelio y pared. El examen de inmunofluorescencia no mostró presencia de complejos inmunes en los glomérulos. La microscopía electrónica confirmó las alteraciones glomerulares encontradas en la microscopía óptica; en especial, se demostró la presencia de múltiples dobles contornos con interposición celular y expansión acentuada de la lámina rara interna de la membrana basal por material electrón-lúcido y detritus subendotelial. Todas estas alteraciones se encontraron en ausencia de depósitos densos de tipo complejo inmune (Figuras 1 , 2 , 3 , 4). La lesión pedicelar fue moderada.

La suspensión de la GEM se acompañó de una mejoría en la función renal y de los parámetros hematológicos. En el último control, 10 sem después de la última dosis de GEM, la hemoglobina fue 12,3 g/dL, plaquetas 147.000 mm3, leucocitos 4.700 mm3, creatinina sérica 1,18 mg/dl, clearance de creatinina 85 ml/min/1,73 m2 y LDH normal. El paciente continuó recibiendo olmesartán como terapia antihipertensiva originada por el daño renal por GEM.

Figura 1. Microscopía óptica de un glomérulo con alteración ntensa de su arquitectura mesangiocapilar. Se reconocen numerosos dobles contornos y defectos delaminativos en sus asas capilares libres (flechas). Los ejes mesangiales presentan una matriz PAS positiva débil de aspecto fibrilar (cabezas de flecha), (tinción de PAS, x400).

Figura 2. Imagen vista con aceite de inmersión que muestra una arteríola con material hialino (flecha) en su íntima y reemplazando parte de la media, compatible con materia trombótico incorporado en su pared. Se observa un lumen residual muy estenótico (asterisco), (tinción de PAS, x600).

Figura 3. Microscopía electrónica detransmisión. Segmento del ovillo glomeru lar con remodelación intensa déla membrana basal del asa capilar libre, la cual presenta reduplicación de su membrana basal (asterisco) y acumulación de materia denso amorfo (detritus) en la zona subendotelial remanente (flechas negras). El borramiento pedicelar es moderado (cabezas de flecha). El mesangio esboza nodularidad temprana por aumento del material de matriz, detritus y fibrillas colágenas (flechas blancas), compatible con esclerosis de tipo cicatriza (Tetróxido de osmio-acetato de uranilo, x6.000)

.

Figura 4. Microscopía electrónica de transmisión. Detalle de un doble contorno en un segmento deasa capilar libre. El en-dotelio está totalmente desprendido y alejado de la membrana basal original por expansión acentuada del espacio subendotelial debida a acumulación de material electrón-lúcido en la lámina rara interna (asterisco), interposición citoplasmática celular (cabezas de flecha) y neoformación de material de membrana basal, el cual muestra un aspecto delaminado (flechas). (Tetróxido de osmio-acetato de uranilo, x8.000).

Discusión

La GEM es un análogo de nucleósidos pirimidínicos que tiene un amplio espectro antitumoral4,6,23. Inhibe la síntesis celular de ADN y origina apoptosis en las células tumorales16. Habitualmente se utiliza en esquemas de 1 dosis semanal en 3 de cada 4 sem y por tiempos prolongados23. Sus efectos secundarios más frecuentes son depresión de la médula ósea, anormalidades leves de la función hepática, síntomas similares a la influenza, exantema cutáneo, náuseas y vómitos3,4,14,19,21. La aparición de un SHU asociado al uso de GEM es un efecto adverso infrecuente, comunicándose sólo casos aislados o pequeñas series4-25. Las manifestaciones clínicas de esta complicación son la aparición de hipertensión arterial o el agravamiento de una existente, pudiendo presentarse como crisis hipertensiva o refractaria a tratamiento; anemia, púrpura, sangrado de mucosas, disnea, edema periférico, insuficiencia cardiaca, edema pulmonar no cardiogénico, derrame pleural, hematuria macroscópica, ictericia, exantema cutáneo, livedo reticularis, síntomas neurológicos (cefalea, confusión, visión borrosa) y fiebre38,11,12,14,16,17,19,22. Los exámenes de laboratorio característicamente muestran anemia hemolítica microangiopática (esquistocitos, reticulocitos elevados, hiperbilirrubinemia de tipo indirecto, test de Coombs negativo, LDH elevada, haptoglobinabaja o indetectable); trombocitopenia, ausencia de coagulación intravascular diseminada (fibrinógeno, TTPK y tiempo de protrombina normales); y disfunción renal (azotemia, proteinuria, hematuria, cilindraría hemática) que a menudo es severa y requiere de diálisis39,11,12,14,16,19,24. Frecuentemente la anemia y la trombocitopenia se atribuyen erróneamente a la depresión medular originada por GEM advirtiéndose tardíamente la presencia de un SHU3. En este paciente la aparición aguda de un síndrome nefrítico hizo sospechar una nefropatía asociada al uso de GEM, motivando la realización de una biopsia renal. En él, las alteraciones hematológicas (anemia progresiva y trombocitopenia) habían comenzado a las 6 sem de iniciada la quimioterapia, lo que erróneamente se había atribuido a depresión de la médula ósea por GEM.

El SHU asociado a GEM usualmente se presenta después de 5-7 meses de su uso, posterior a la dosis n° 18 o al haber alcanzado una dosis acumulada superior a los 20.000 mg/m2 3,5, 11,12,14-16,19,24 Sin embargo, hay comunicaciones con dosis menores e incluso con una dosis única15. En este paciente las alteraciones hematológicas aparecieron después de la quinta dosis de GEM (1.600 mg por vez). La administración de GEM simultáneamente con otras drogas oncológicas y el uso previo de otros esquemas de quimioterapia predisponen a esta complicación10,11,19,20. Este paciente, que no había sido tratado previamente con ningún medicamento oncológico, había recibido una dosis acumulada de GEM de 16.400 mg (9.318 mg/m2) hasta la aparición del síndrome nefrítico.

La fisiopatología del SHU asociado a GEM no está bien aclarada existiendo varias hipótesis. Lo central es el daño de la célula endotelial12. Una de las hipótesis es de tipo inmune y plantea que existe formación de complejos inmunes circulantes, que gatillarían la agregación y depósito de plaquetas en áreas de daño endotelial en la microvascula-tura renal o la formación de anticuerpos contra antígenos propios después de producirse un daño endotelial por la droga10. Otra hipótesis postula que la droga produce directamente una injuria a la célula endotelial de los capilares, generando edema celular, separación del endotelio de su membrana basal, neoformación de la membrana basal y activación de plaquetas y neutrófilos10,12. Otra hipótesis plantea que se producirían anticuerpos contra la enzima ADAMTS-13, lo que impediría fraccionar los grandes complejos del factor von Willebrand, activándose las plaquetas originando trombosis en los capilares8,10,12,17,22,24.

Cuando se efectúa una biopsia renal característicamente se encuentra una microangiopatía trombótica (MAT). Ella se caracteriza en la microscopía de luz por engrosamiento difuso y uniforme de la pared capilar por duplicación de las membranas básales (como huella de camión), edema de células endoteliales, trombos plaquetarios intraluminales, oclusión focal de capilares glomerulares y arteriolas por trombos de fibrina, expansión del mesangio y engrosamiento de arteriolas con proliferación miointimal3,4. La inmunofluorescencia muestra de manera variable depósitos de complemento C'3 e inmunoglobulinas en arterias pequeñas y arteriolas, sugiriendo una base inmune26. La ultramicroscopia característicamente muestra en los capilares glomerulares, edema de la célula endotelial con desprendimiento de su membrana basal, depósito de material granular en el espacio subendotelial, a veces con fibrina en tactoides. Puede haber reticulación de la matriz mesangial y mesangiolisis. En las formas más agudas se observan trombos de fibrina en arterias, arteriolas y capilares glomerulares y un material mucoide en la íntima de arterias y arteriolas. En la forma crónica se observa remodelación de las paredes capilares y mesangio, dobles contornos que muestran interposición celular y expansión mesangial por acumulación de material de matriz a manera de cicatrización. Las arterias y arteriolas pueden mostrar esclerosis y una pared vascular en multicapas de miocélulas descrita como en "tela de cebolla"8. A menudo hay una sobreposición de elementos de una MAT aguda y crónica como sucedió en este caso (Figuras 1 y 2).

En el tratamiento de esta afección se han empleado numerosas medidas con resultados variables24. La principal medida terapéutica, en la que hay acuerdo unánime entre los autores, es la suspensión de la administración de GEM. En ocasiones esta sola medida revierte el trastorno, en otras, el SHU secundario no se detiene, dañándose irreversiblemente el riñon dejando al enfermo en diálisis crónica o provocando su muerte24. Entre los agentes empleados en la terapia destacan los hipotensores, diuréticos, corticoides, vincristina, azatioprina, plasmaféresis, recambios sanguíneos, transfusiones, plasma fresco congelado, prostaciclina, inmunoglobulinas, antiplaquetarios y rituximab3,5,1012,17,20,22. Con esta última droga hay escasa experiencia pero los resultados parecen promisorios10. En este paciente dada la disfunción renal moderada se optó por discontinuar definitivamente la GEM y tratarlo sólo con hipotensores y diuréticos, para manejar la hipertensión arterial y el edema. Estas medidas permitieron la normalización de los parámetros hematológicos y una mejoría de los renales, continuando con la administración de hipotensores por la persistencia de hipertensión arterial.

La mortalidad comunicada en los pacientes con SHU asociado a GEM ha variado entre 15 y 70%14,18,21. La interpretación de estas cifras es difícil, ya que muchos enfermos fallecieron como consecuencia del cáncer y no necesariamente del SHU.

El motivo de la comunicación de este caso clínico es advertir sobre la existencia de este grave y poco conocido efecto secundario de la GEM y proponer algunas medidas para su diagnóstico oportuno. Nos parece prudente medir la presión arterial y contar con determinaciones de creatinina, bilirrubina total y directa, hemoglobina, recuento plaquetario, recuento de reticulocitos, LDH, haptoglobina, un frotis sanguíneo (buscando esquistocitos) y un sedimento urinario; antes de administrar una nueva dosis de GEM. Estas medidas deben emplearse especialmente en los pacientes que reciben GEM por más de 3 meses, reciben cisplatino conjuntamente, tienen anemia y/o trombocitopenia, desarrollan edema, congestión pulmonar, hematuria o hipertensión arterial3,17.

 

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Recibido el 25 de septiembre de 2012, aceptado el 16 de enero de 2013.

Correspondencia a:

Dr. Jorge Vega
5 Norte 1035, Viña del Mar, Chile.
Teléfono: 56-32-2974237
Fax: 56-32-2970050.
E-mail: jvegastieb@gmail.com

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