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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.141 no.9 Santiago set. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872013000900010 

Artículos de Revisión

 

Actualización del bundle de reanimación inicial y monitorización integral de la perfusión tisular en la sepsis severa

Initial resuscitation bundle and monitoring tissue perfusion in severe sepsis

 

Carlos Romero P.1, Glenn Hernández P.2

1Unidad de Pacientes Críticos, Departamento de Medicina, Hospital Clínico Universidad de Chile.
2Departamento de Medicina Intensiva, Hospital Clínico Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago de Chile.

Correspondencia a:


Sepsis is a global health problem. Despite recent advances in understanding its pathophysiology and clinical trials testing potential new therapies, mortality remains unacceptably high. In fact, sepsis is the leading cause of death in non-coronary intensive care units around the world. However, during the past decade, some studies have highlighted that early recognition of sepsis and an appropriate initial approach are fundamental determinants of prognosis. A systematic approach to the harmful triad of sepsis-related hypotension, tissue hypoperfusion and organ dysfunction, with low-cost, easy to implement, and effective interventions, can significantly improve the chances of survival. In this article, we will update the evidence supporting the initial resuscitation bundle for patients with severe sepsis, and discuss the physiological basis for perfusion monitoring during septic shock resuscitation.

(Rev Med Chile 2013; 141: 1173-1181).

Key words: Intensive care units; Reperfusion; Resuscitation; Sepsis; Shock, septic.


 

La sepsis severa y el shock séptico son responsables de 20% de los ingresos a Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y constituyen la principal causa de muerte en UCI no coronarias1,2. En 2001, Angus y cols.1 estimaron que en Estados Unidos de Norteamérica podrían existir 750.000 casos anuales de sepsis severa, con una mortalidad asociada de 28,6% y un impacto económico de 17 billones de dólares. En Chile, un estudio multicéntrico encontró una prevalencia de sepsis severa en pacientes críticos de 40%, con una mortalidad asociada de 27%3. Si hacemos una proyección, considerando que América Latina tiene una población aproximada de 580 millones de habitantes, el número de víctimas fatales anuales podría ser enorme. El enfrentamiento protocolizado de la nefasta triada asociada a la sepsis severa: hipotensión, hipoperfusión tisular y disfunción orgánica, puede generar una mejoría significativa en las posibilidades de supervivencia de los pacientes4-7.

Actualizaremos la evidencia que sustenta el bundle para la reanimación inicial de los pacientes con sepsis severa y expondremos los aspectos más relevantes sobre la evaluación de la perfusión tisular en la fase de reanimación avanzada del shock séptico.

Bundle de reanimación inicial en la sepsis severa

La estrategia del bundle consiste en incorporar un pequeño grupo de intervenciones basadas en evidencia, para mejorar diferentes procesos del cuidado de los pacientes críticos8. La Surviving Sepsis Campaign ha promovido un bundle para el reconocimiento precoz y la reanimación inicial de pacientes con sepsis severa9-12 (Tabla 1). El bundle de reanimación tiene como objetivo estandarizar el cuidado inicial y asegurar que los enfermos reciban las intervenciones básicas que han demostrado mejorar los desenlaces, pero a la vez permitir un manejo individualizado de los pacientes13. Sus componentes se discuten a continuación:

Tabla 1. Bundle de Reanimación Inicial: Este conjunto de medidas deben ser implementadas dentro de las primeras 6 h de diagnosticada una sepsis severa

1. Medir lactato plasmático

La hiperlactatemia puede ser causada por un aumento de producción aeróbica, anaeróbica o un aclaramiento retardado. En todo caso, siempre debe excluirse primero la hipoperfusión o la hipoxia. De cualquier manera e independientemente de la causa, las concentraciones de lactato tienen un valor pronóstico muy importante. Tanto el primer valor de lactato desde la urgencia, el lactato máximo, el clearance de lactato, o el tiempo en que el lactato se normaliza son predictivos de mortalidad14.

El exceso o déficit de base es definido como la cantidad de ácido o base que se debería adicionar a la sangre para restaurar el pH a 7,40 asumiendo que la presión arterial de dióxido de carbono se mantiene en 40 mmHg. Este índice se altera únicamente cuando el trastorno ácido-base es de origen metabólico, así en la acidosis metabólica la producción excesiva de hidrogeniones va a ocasionar el consumo de bicarbonato generando un déficit de base (DB). Recientemente, un estudio francés documentó la utilidad del DB para identificar pacientes con hiperlactatemia. La presencia de un DB menor a -4 mmol/L tuvo una buena sensibilidad (91,1%) y especificidad (88,6%) para identificar pacientes con valores de lactato > 3 mmol/L a su llegada a Urgencia15, situación que podría ser de ayuda en centros en que no se disponga de la determinación de lactato. Hernández y cols.16 observaron que aquellos pacientes con sepsis severa que presentaron hipotensión y requirieron la administración de drogas vasoactivas, pero que no desarrollaron hiperlactatemia (disfunción circulatoria persistente), tuvieron muy bajo riesgo de morir a 28 días, en comparación con aquellos pacientes que desarrollaron hipotensión e hiperlactatemia > 2,5 mmol/L (shock séptico clásico). Por otra parte, Nguyen y cols.17, en un análisis post hoc, observaron que los pacientes con un clearance de lactato ≥ 10% en las primeras 6 h tuvieron mayores probabilidades de sobrevivir. Jones y cols.18, mediante un estudio de no inferioridad, compararon una reanimación precoz guiada por metas orientadas a normalizar la saturación de oxígeno venosa central (SvcO2) versus alcanzar un clearance de lactato venoso ≥ 10%. El estudio demostró que ambas intervenciones fueron equivalentes en términos de sobrevida hospitalaria. Recientemente, un estudio aleatorio multicéntrico19, desarrollado en pacientes críticos que ingresaron con hiperlactatemia (> 3 mmol/L), encontró que una estrategia de reanimación inicial dirigida a reducir los niveles de lactato arterial ≥ 20% cada 2 horas durante las primeras 8 horas de estadía en la UCI, redujo las disfunciones orgánicas evaluadas a las 72 horas y la mortalidad hospitalaria ajustada por factores de riesgo.

2. Tomar hemocultivos antes de iniciar la administración de antibióticos

Esta intervención no debe retardar el inicio de la antibioticoterapia empírica. Sus resultados servirán para ajustar el esquema iniciado según la sensibilidad del patógeno aislado, así como permitir cambios del esquema antimicrobiano cuando corresponda20. Probablemente el mayor impacto de esta medida consiste en conocer la flora local de cada nosocomio, para que en el manejo de infecciones asociadas a la atención en salud, el esquema antibiótico a emplear sea no sólo precoz, sino también adecuado, maximizando su beneficio.

3. Administración precoz de antibióticos de amplio-espectro

Debe iniciarse dentro de las primeras 3 horas de ingreso al Servicio de Urgencia o dentro de 1 h de ingreso a la Unidad de Pacientes Críticos, cuando no viene desde Urgencia. Adicionalmente, se deben realizar a la brevedad todos los esfuerzos necesarios (clínica, laboratorio e imágenes) para identificar el foco de la infección y establecer rápidamente si el paciente requerirá cirugía o drenaje percutáneo para control del mismo20.

Kumar y cols.21, en un importante estudio retrospectivo, observaron que por cada hora de retraso en la administración del antibiótico apropiado en pacientes con shock séptico existía una reducción significativa en las probabilidades de sobrevivir. Gaieski y cols.22 encontraron que el principal determinante de mortalidad en pacientes con sepsis severa y shock séptico, en quienes la reanimación precoz guiada por objetivos se inició en el departamento de emergencia, fue precisamente el retardo en la administración de un adecuado esquema antimicrobiano. Un análisis desarrollado por Barochia y cols.23 sobre los ensayos clínicos que han evaluado el empleo del bundle de reanimación inicial, destaca la administración precoz y apropiada de antibióticos como uno de sus elementos más consistente. Recientemente, Kumar y cols.24,25 han reportado que la implementación de una estrategia que incorpore la administración precoz y combinada de antibióticos con diferente mecanismo de acción para el patógeno responsable de la infección, se asocia a una reducción significativa de la mortalidad en pacientes con shock séptico.

4. En presencia de hipotensión y/o lactato ≥ 4 mmol/L

a)  Administre 2 litros de solución con cristaloides.
b)  Inicie drogas vasoactivas cuando la hipotensión no responda a la reanimación inicial con volumen, con la finalidad de mantener una presión arterial media (PAM) ≥ 65 mmHg.

El elemento crucial en las primeras horas de una sepsis severa es la hipovolemia relativa y/o absoluta que presentan los pacientes. Por ello la reposición del volumen circulante efectivo constituye el pilar fundamental de esta fase, con la finalidad de modular la respuesta inflamatoria y restaurar la perfusión tisular antes de que ocurra un daño irreversible26. El aporte precoz de fluidos ha demostrado mejorar significativamente parámetros macro hemodinámicos, metabólicos y la micro circulación en pacientes con sepsis severa, independiente del tipo de fluido administrado27,28.

Algunos estudios han documentado buenos resultado clínicos en pacientes con shock séptico en quienes se ha empleado como meta hemodinámica una PAM ≥ 65 mmHg29-32. No obstante, algunos pacientes con hipertensión arterial crónica pueden requerir mayores niveles de PAM para asegurar una adecuada presión de perfusión a los diferentes órganos, lo que debe ser determinado en forma individualizada y evaluado a través del comportamiento de los diferentes marcadores de oxigenación tisular.

Durante décadas ha existido un acalorado debate en relación a cuál debería ser la droga vasoactiva de primera elección en pacientes con shock séptico. Los dos contrincantes históricos han sido dopamina y noradrenalina. Varios estudios han reportado resultados preocupantes en relación a dopamina, mostrándola como una droga con menor acción vasopresora, con mayor incidencia de arritmias por su acción beta adrenérgica y asociada con un peor desenlace en pacientes con shock séptico33-36. No obstante, la evidencia era fundamentalmente circunstancial, por lo que se requería de mejores estudios para alcanzar una conclusión definitiva. En este contexto, la conferencia de consenso de la Surviving Sepsis Campaign del año 2008 recomendó el uso indistinto de dopamina o noradrenalina como vasopresor de primera línea20.

En 2010, dos estudios prospectivos aleatorios que compararon dopamina con noradrenalina, y que incluyeron 252 y 1.679 pacientes respectivamente, encontraron una reducción no significativa de la mortalidad a favor de los pacientes tratados con noradrenalina. Sin embargo, ambos estudios documentaron un riesgo significativamente mayor de desarrollar arritmias supra ventriculares en los pacientes que recibieron dopamina37,38. Recientemente, De Backer y cols.39, desarrollaron un meta-análisis de 11 estudios (un total de 2.768 pacientes) que compararon dopamina con noradrenalina en shock séptico. El análisis de los 6 ensayos de mejor calidad metodológica, prospectivos y aleatorios, concluyó que el riesgo de muerte es significativamente mayor con el uso de dopamina. En base a la información existente en la actualidad, noradrenalina debe ser considerada como el vasopresor de primera elección en pacientes con shock séptico40.

5. Si la hipotensión persiste a pesar de la resucitación con volumen y/o lactato ≥ 4 mmol/L

c)  Obtenga una medición de presión venosa central (PVC) y asegure un valor ≥ 8 mmHg.
d)  Busque llevar la SvcO2 a un valor ≥ 70%.

Por todos es conocido que los índices estáticos basados en la determinación de la precarga ventricular (PVC o presión de oclusión en la arteria pulmonar [POAP]) no pueden predecir la respuesta hemodinámica al aporte de fluidos. En la UCI, considerando que la mayoría de los pacientes se encuentran en ventilación mecánica, se prefiere el empleo de índices dinámicos (variabilidad del volumen sistólico, variabilidad de la presión de pulso o la prueba de elevación de las extremidades inferiores) para identificar aquellos pacientes cuyo IC y PAM son dependientes de precarga41. Sin embargo, la PVC es una medición que en general se encuentra fácilmente disponible, y por ello puede servir como un elemento de orientación inicial para descartar que un paciente se encuentre francamente hipovolémico en las primeras horas de la reanimación42,43. Adicionalmente, es importante considerar que aunque una SvcO2/SvmO2 baja puede identificar un estado de hipodébito44, no es un parámetro confiable para predecir la respuesta a fluidos45.

En contraparte, debe evitarse caer en la tentación de guiar o perpetuar la administración de fluidos solamente por un valor aislado de PVC o índice dinámico, sin tomar en cuenta el contexto general46. A diferencia de lo que ocurre en la fase precoz de la reanimación, donde el aporte de fluidos ha mostrado generar una respuesta predecible en la perfusión global, la administración tardía de fluidos (> 48 h) no mejora la microcirculación27, e inclusive algunos investigadores han observado que un balance hídrico positivo y un nivel de PVC > 12 mmHg, se asocia a mayor riesgo de muerte47,48.

En su trabajo clásico, Rivers y cols.29 lograron demostrar que la adecuada corrección de la SvcO2 a un valor ≥ 70% durante las primeras 6 horas del diagnóstico de una sepsis severa o shock séptico, produjo una reducción significativa de la mortalidad hospitalaria. Sin embargo, es importante destacar que este protocolo, con sus diferentes intervenciones, no ha sido estudiado ni ha demostrado efectividad o seguridad fuera del marco de las primeras 6 horas de diagnóstico de una sepsis severa.

En la fase precoz de una sepsis severa la SvcO2/SvmO2, nos brinda información valiosa sobre el balance entre la entrega y el consumo de oxígeno en el organismo. Aunque la SvcO2 y la SvmO2 no son exactamente equivalentes, lo clínicamente relevante es que ambas siguen una tendencia similar por lo que pueden ser utilizadas en forma intercambiable durante la fase de reanimación inicial49.

Los aportes más trascendentes del trabajo de Rivers y cols.29 radican, por una parte, en que los investigadores fueron capaces de demostrar por primera vez la enorme influencia de la precocidad de las intervenciones sobre el desenlace alejado en pacientes con sepsis severa y, por otra, en que generaron un cambio en el paradigma de la reanimación desde un enfoque preocupado por la macro hemodinamia (hidráulico) a un abordaje guiado por metas de perfusión tisular (metabólico). El protocolo incluyó varias intervenciones aplicadas secuencialmente para la normalización de la SvcO2 (fluidos, glóbulos rojos, inótropos e intubación y ventilación mecánica), sin que se haya podido establecer aún el aporte específico de cada una de ellas en forma independiente. Hernández y cols.50 realizaron un estudio multicéntrico prospectivo en 103 pacientes críticos para establecer el impacto de una maniobra de sedación e intubación sobre la SvcO2. Los autores encontraron que todos los pacientes, sépticos y no sépticos, incrementaron significativamente el valor de SvcO2, sin ninguna intervención adicional y sin evidencia de que esto realmente represente un mejoramiento en la disoxia tisular. En la actualidad se encuentran en marcha 3 estudios prospectivos con distribución aleatoria en Estados Unidos de Norteamérica, Europa y Australia que pretenden despejar el aporte independiente de cada una de las intervenciones del protocolo original de Rivers, y establecer la mejor estrategia de reanimación durante las “golden hours” de la sepsis severa.

La SvcO2 tiene limitaciones y si bien en las primeras horas de iniciado el shock séptico parece ser un buen reflejo del balance entre el aporte y el consumo de oxígeno, esta situación puede variar ostensiblemente después de la reanimación inicial cuando los enfermos se encuentran en la UCI. Diferentes investigadores han documentado que en estas circunstancias la SvcO2 puede estar normal o elevada a pesar de evidentes trastornos de la perfusión tisular51-53, reflejando un cambio evolutivo del proceso en el tiempo donde lo que comienza a predominar son las alteraciones de la extracción relacionadas con perturbaciones de la microcirculación y/o disfunción mitocondrial54,55.

Monitoreo multimodal de la perfusión tisular durante la reanimación avanzada del shock séptico

En esta fase se pierde el comportamiento armónico que se observa durante la reanimación inicial en los diferentes marcadores de perfusión tisular56. Por ende, la interpretación del apropiado balance entre las necesidades de aporte y consumo de oxígeno a los tejidos se vuelve compleja, dinámica y desafiante.

Aunque desde hace mucho tiempo los signos clínicos de mala perfusión periférica (llene capilar lento, frialdad distal de extremidades, livideces) han sido reconocidos como marcadores tempranos de inadecuada oxigenación tisular, su evaluación subjetiva ha dificultado su difusión y aplicación práctica. Afortunadamente, en los últimos años ha resurgido el interés por este tipo de monitoreo clínico en pacientes con sepsis severa o shock séptico57. Lima y cols.58 desarrollaron un interesante estudio fisiológico en 50 pacientes críticos, con la finalidad de establecer si la evaluación subjetiva de la perfusión periférica pudiera identificar pacientes con mayor disfunción metabólica u orgánica. Los pacientes que presentaron alteración de la perfusión periférica tuvieron mayor incidencia de hiperlactatemia y más disfunciones orgánicas a las 48 h. Recientemente, nuestro grupo demostró que la pronta recuperación de la perfusión periférica evaluada clínicamente, en forma simple y no invasiva al lado de la cama del paciente, es un buen predictor de reanimación exitosa en pacientes con shock séptico59.

Por otra parte, Lamia y cols.60 han propuesto que la diferencia veno-arterial de dióxido de carbono (CO2) podría ser considerada como un indicador de la suficiencia del flujo sanguíneo venoso para remover el dióxido de carbono producido por los tejidos periféricos. Vallé y cols.61 realizaron un estudio fisiológico en 50 pacientes consecutivos con shock séptico quienes permanecieron con hiperlactatemia > 2 mmol/L a pesar de tener una SvcO2 ≥ 70%. Los autores pudieron documentar que aquellos enfermos que al ingreso al estudio presentaron una diferencia entre la presión de CO2 venoso central y arterial ≥ 6 mmHg (∆CO2), tuvieron un IC significativamente más bajo, menor clearance de lactato arterial a las 12 h y evidencia de mayor disfunción de órganos a las 24 h. Este interesante elemento de monitoreo metabólico, de fácil obtención y ampliamente disponible, podría complementar la información requerida para optimizar y consolidar la reanimación.

El advenimiento de la tonometría gástrica y su aplicación clínica en pacientes críticos a comienzos de la década 1990-99, hizo posible la evaluación de la perfusión regional del territorio esplácnico. La isquemia esplácnica ha sido asociada con el desarrollo de disfunción orgánica múltiple y mayor mortalidad62,63. En la actualidad el parámetro más evaluado es el CO2gap, que es la diferencia entre el CO2 de la mucosa gástrica y la presión arterial de CO2 (PaCO2)64. Un CO2gap > 20 mmHg es indicativo de hipoperfusión esplácnica65. Lamentablemente, algunas limitaciones técnicas en el perfeccionamiento de este sistema de monitoreo han impedido su empleo rutinario; no obstante, podría tener un rol en la evaluación de pacientes que han normalizado sus parámetros macro hemodinámicos y de perfusión sistémica pero que todavía pudieran tener hipoperfusión regional (shock oculto)66,67.

En los últimos años, la espectroscopia del infrarrojo cercano (NIRS) ha emergido como una herramienta útil en la evaluación de la saturación tisular de oxígeno (StO2)68. Sin embargo, la gran superposición de valores de StO2 entre sujetos sanos y pacientes con shock séptico, han limitado su utilidad para la toma de decisiones individuales. Varios investigadores69,70 han planteado la determinación simultánea de la StO2 en la eminencia tenar de pacientes con shock séptico junto con una maniobra dinámica denominada test de oclusión vascular con la finalidad de evaluar la reactividad microvascular e identificar enfermos con alto riesgo de complicaciones y peor desenlace. Lima y cols.71 han alertado sobre que las condiciones locales de la perfusión periférica pueden influenciar significativamente las mediciones de StO2 en la eminencia tenar. Recientemente, Colin y cols.72 han encontrado un mejor rendimiento con la determinación de la StO2 en los músculos masetero y deltoides en las primeras 6 h de reanimación del shock séptico.

La posibilidad actual de realizar un monitoreo óptico de la microcirculación, a través de imágenes con el Orthogonal Polarization Spectral (OPS) o Sidestream Dark-Field (SDF), permiten una visualización directa de las severas perturbaciones de la microcirculación a nivel sublingual, y sin duda alguna, han mejorado nuestra comprensión sobre estos fenómenos73,74. Se ha observado que los pacientes que mejoran precozmente su patrón microcirculatorio tienen una mayor posibilidad de supervivencia75,76. No obstante, la respuesta de la microcirculación a manipulaciones hemodinámicas es compleja y depende mucho de su estado basal o del tipo de intervención32,77-80. Un estudio prospectivo aleatorio que comparó una infusión de nitroglicerina intravenosa contra placebo durante la reanimación inicial de pacientes con sepsis severa o shock séptico, no demostró mejoría de la microcirculación sublingual evaluada por SDF. Llamativamente, la mortalidad hospitalaria del grupo que recibió nitroglicerina intravenosa fue 34,3% comparada con 14,2% del grupo placebo81.

Consideraciones finales

El componente fundamental de la disfunción circulatoria en las primeras horas de una sepsis severa es la hipovolemia. La implementación precoz del bundle de reanimación inicial puede garantizar la entrega de las intervenciones esenciales de esta fase, tiene sustento biológico y cuenta con evidencia que respalda su aplicación. Durante la reanimación avanzada del shock séptico el comportamiento de los diferentes marcadores de oxigenación tisular es impredecible. En este escenario, todos los marcadores individuales tienen grandes limitaciones para reflejar con precisión el verdadero estado de la perfusión tisular, cuando son usados en forma aislada, y pueden llevar a interpretaciones apresuradas. Un abordaje integrador mediante un monitoreo multimodal de la perfusión que incluya parámetros clínicos, macrohemodinámicos, metabólicos y microcirculatorios, podría superar estas limitaciones favoreciendo la identificación del mecanismo biológico que predomine en cada caso en particular, y consecuentemente, la aplicación de la mejor estrategia terapéutica82. Es importante enfatizar que muchas de las intervenciones que han demostrado generar un impacto significativo en los desenlaces clínicos no requieren de grandes inversiones de dinero, ni de tecnología sofisticada, sino de conocimientos fisiopatológicos, una actitud proactiva y la optimización del trabajo en equipo83.

 

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Recibido el 25 de junio de 2012, aceptado el 9 de octubre de 2012.

Manuscrito preparado por los autores como adhesión al Día Mundial de la Sepsis.

Conflictos de Intereses: Los autores declaran no tener conflictos de intereses.

Correspondencia a:
Dr. Carlos Romero P.
Unidad de Pacientes Críticos. Hospital Clínico Universidad de Chile.
Santos Dumont 999, Independencia. Santiago Norte, Chile.
Teléfono/Fax 562-9788264
E-mail: caromero@hcuch.cl

Conflictos de Intereses:

Carlos Romero

Glenn Hernández

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