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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.142 no.1 Santiago ene. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872014000100020 

CARTA AL EDITOR / LETTER TO EDITOR

 

Edvard Munch, El grito y la atmósfera

Atmosphere, The scream and Edvard Munch

 

Pablo Young, Bárbara C. Finn

Servicio de Clínica Médica, Hospital Británico de Buenos Aires, Argentina.

Correspondencia a:


 

Sr. Editor:

Hemos leído con gran interés el excelente trabajo de Marcelo Miranda y col1. Los autores mencionan una frase de Edvard Munch (1863-1944) que dice "Pintar es lo que el cerebro percibe a través del filtro de los ojos", lo que lo hace creador de un estilo propio: el expresionismo. Todo esto es correcto y el mismo Munch dijo que pinta lo que ve y lo que recuerda que vio y, en el año 1881, registró en su diario la concepción de su más famosa obra, "El grito", donde escribió "Estaba caminando con 2 amigos. Luego el sol se puso, el cielo bruscamente se tornó color sangre, y sentí algo como el toque de la melancolía. Permanecí quieto, apoyado en una baranda, mortalmente cansado. Sobre el fiordo azul oscuro y de la ciudad, colgaban nubes rojas como sangre. Mis amigos se fueron y yo otra vez me detuve, asustado con una herida abierta en el pecho. Un gran grito atravesó la naturaleza"1. Miranda et al mencionan que Gerard de Nerval (1808-1855) hizo una descripción similar en una de sus crisis maniacas y tanto ellos como otros citados en dicho opúsculo, proponen que Munch estaba cursando la fase maníaca de un cuadro bipolar1.

Munch describe un atardecer, esos tonos amarillos, anaranjados y rojizos de dichos atardeceres se deben a la presencia de partículas suspendidas en la mezcla de gases que constituyen nuestra atmósfera. Cuando la luz incide sobre los átomos y moléculas que hay en la atmósfera, ocasiona que los electrones comiencen a vibrar con una frecuencia cuyo valor depende del tamaño de la partícula sobre la que está incidiendo el haz de luz. La luz es una onda electromagnética en la que, del espectro visible, el violeta y el azul son los colores de frecuencias más altas (o, en otros términos, de longitudes de onda más bajas). Cuando el cielo se ve "limpio" o azul, indica la presencia de moléculas de nitrógeno y oxígeno en nuestra atmósfera que dispersan en alta frecuencia, sin la presencia de otras partículas o aerosoles. Por el otro lado del espectro visible, tenemos que el amarillo, el naranja y el rojo -de frecuencias más bajas y longitudes de onda más altas- se transmiten casi sin dispersión alguna, con una excepción muy importante, que se produce cuando la columna de aire que debe atravesar la luz para llegar a la superficie terrestre es de mayor espesor, y esto ocurre durante la puesta del sol o cuando se hallan suspendida en la atmósfera otras partículas que permiten la dispersión de la luz con esas frecuencias2.

¿Munch pintó lo que vio o fue fruto de la fase maniaca de un cuadro bipolar? Si bien la ciencia no puede decirnos el número de decibeles alcanzados por la persona que grita en la pintura, sí es capaz de echar luz sobre lo que ocasionó el fuerte estado emocional que llevó a Munch a crearla: el cielo rojo sangre, coloreado con la presencia de cenizas procedentes del volcán Krakatoa. El grupo de Donald Olson y col3. mostraron que los años en que Munch pintó la tríada de cuadros con atardeceres rojos de fondo coincidieron con los posteriores a la erupción del Krakatoa, en 1883. En esa época, durante varios meses, el mundo entero pudo contemplar la atmósfera coloreada por las cenizas volcánicas en su prolongado recorrido: comenzó en el hemisferio sur, luego pasó por el ecuador y, finalmente, alcanzó latitudes altas como aquella en la que se encuentra Noruega. Esto echa por tierra la hipótesis actual de que, en realidad, la experiencia relatada por Munch había sido completamente interna y psicológica, sin ninguna relación con la realidad externa. Lo que sí es verdad es que los halos que rodean al protagonista de El grito y a muchos otros personajes de Munch son producto de ciertas drogas alucinógenas4.

En 2007, un grupo interdisciplinario de científicos y artistas encabezados por Christos S. Zerefos, del Observatorio Nacional de Atenas, obtuvieron a través de los atardeceres retratados por varios pintores representativos de los siglos XIV a XIX, valiosa información sobre el efecto de las erupciones volcánicas en el clima de nuestro planeta5.

Los resultados mostraron que los artistas analizados durante ese período de cuatrocientos años captaron con gran precisión en sus obras los colores de los cielos generados por las once erupciones de gran magnitud que ocurrieron en esos siglos, como la de los volcanes Awu (Indonesia, 1641), Katla (Islandia, 1660), Babuyan Claro (Filipinas, 1831), Cosiguina (Nicaragua, 1835) y, por supuesto, Krakatoa (Indonesia, 1680 y 1883). Quinientos fueron los lienzos cuya coloración analizaron los investigadores; ciento ochenta y uno, los artistas reunidos en un catálogo sin parangón en el mundo del arte -entre los más famosos: Claude Lorrain, Joseph Mallord, William Turner, Caspar David Friedrich, Edgar Degas y Gustav Klimt- y en el que lo único que todos ellos compartían era la atmósfera de sus cuadros.

Concluimos que Munch pintó lo que vio, influido o no por la subjetividad lógica de un paciente bipolar. Quizá si él hubiera conocido este fenómeno atmosférico, El grito, nunca hubiera existido.

 

Referencias

1. Miranda MC, Miranda EC, Molina M. Edvard Munch: enfermedad y genialidad en el gran artista noruego. Rev Med Chile 2013; 141: 774-9.         [ Links ]

2. Plata Rosas LJ. Pintores de atmósfera (volcánica). En: Un científico en el museo de arte moderno: encuentros cercanos entre el arte y la ciencia. Buenos Aires, Argentina: Editorial siglo veintiuno; 1º Ed; 2011. p. 23-30.         [ Links ]

3. Olson DW, Doescher RL, Olson MS. When the sky ran red: The story behind The Scream. Sky & Telescope 2004; 107: 28-35.         [ Links ]

4. Dan NG. Visual dysfunction in artists. J Clin Neurosci 2003; 10: 168-70.         [ Links ]

5. Zeferos CS, Gerogiannis VT, Balis D, Zerefos SC, Kazantzidis K. Atmospheric effects of volcanic eruptions as seen by famous artists and depicted in their paintings. Atmospheric Chemistry and Physics 2007; 7: 4027-42.         [ Links ]

 


Correspondencia a: Dr. Pablo Young.
Hospital Británico Perdriel 74 (1280) Buenos Aires, Argentina. Teléfonos: 5411 43096400 Fax: 5411 43043393
pabloyoung2003@yahoo.com.ar

Conflictos de Intereses:

Pablo Young

Bárbara C. Finn

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