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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.142 no.2 Santiago feb. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872014000200020 

CARTAS AL EDITOR / LETTER TO THE EDITOR

 

Síndrome de Hibris: descripción y tratamiento

Hybris syndrome: Description and treatment

 

Carlos Carvajal H.*

Departamento de Cirugía Oriente, Hospital del Salvador. Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, y Departamento de Cirugía, Clínica Las Condes. Santiago de Chile.

Correspondencia a:


 

Sr. Editor:

En estos tiempos en que todo es posible, donde el narcisismo y la ambición no tienen límites claros o son ilimitados, una antigua enfermedad, como un virus dormido desde los tiempos griegos, se ha activado y contagiado al médico, como a tantos otros que se ven en los medios de comunicación y en la vida diaria. Creo necesario describir esta enfermedad, que se desarrolla como un síndrome, y su posible tratamiento o su desenlace.

Hace miles de años, en la época clásica griega, se escribió el Corpus Hipocraticus, que en casi un centenar de diferentes tópicos se extiende largamente sobre cuál debe ser la conducta de quienes ejercen la profesión médica1. Además de temas éticos, contiene estudios sobre patología, fisiología, dietética, pronósticos, con lo que se demuestra la absoluta relación entre la deontología médica y los conocimientos científicos necesarios en la formación y la vida del médico.

En la actualidad, los programas de formación médica están dirigidos hacia las competencias necesarias para ejercer la profesión. Es competente quien demuestra ser capaz de efectuar una actividad en forma razonablemente bien y en más de una ocasión, haciéndola sin supervisión ni control constante. Por lo tanto, se es competente demostrando que se efectúa bien una actividad y manteniendo esta capacidad en el tiempo.

El médico es competente cuando tiene un balance de tres capacidades que se le han enseñado en la Facultad: conocimientos, habilidades y valores2.

Los conocimientos, las habilidades y destrezas clínicas se aprenden durante la carrera médica pero, como son procesos evolutivos, se deben mantener en un constante aprendizaje durante todo el ejercicio profesional.

Las actitudes y conductas tienen su origen en los primeros años de vida, marcando el carácter desde muy temprano, es decir, cómo se enfrentará la vida.

A las actitudes primarias se suman las actitudes secundarias, que se logran con la maduración biológica humana. Son éstas las que se adquieren en el transcurso de la vida y en forma implícita y explícita durante la formación profesional, por eso el mejor aprendizaje en actitudes y valores se consigue con el ejemplo de los médicos que participan en la formación profesional de los más jóvenes, dando el ejemplo donde se muestra lo ético como vivencia. Cuidar valores y actitudes en la práctica diaria de los formadores valen más que muchas clases de ética.

Uno de los peligros que puede enfrentar el médico, es olvidar que entre los valores que debe mantener es dar amistad al paciente, pues en el amigo se confía: es el philia griego. Debe demostrar caridad, el agape griego, tener compasión, que es ponerse en el lugar de otro, respetándolo.

En el transcurso de la formación médica o en el ejercicio profesional se pueden adquirir diferentes enfermedades, por lo cual, se toman precauciones llamadas universales para así disminuir al máximo este peligro.

En lo valórico el médico puede ser afectado por una enfermedad de la conducta, descrita por los griegos como estar atacado por la hibris3.

En el pensamiento ético y religioso griego, la presunción exagerada lleva a una desmesura de las acciones, es la hibris, los dioses toman venganza, nemesis4, del orgullo y arrogancia excesiva de quien padece de hibris5.

Hibris es la personificación del atrevimiento, de la transgresión de las normas generales admitidas por la comunidad. Se produce una cadena determinada por el hartazgo, la insolencia y luego viene el castigo (nemesis) como consecuencia final por portar un ego enfermo de hibris.

El médico enfermo de hibris se presenta con los siguientes síntomas, descritos por David Owen6: 1. Exceso de confianza en sí mismo; 2. Impaciencia constante; 3. Falta de atención a los detalles; 4. Creerse insustituible.

Estos síntomas llevan al síndrome de hibris, también llamado Hybris o Hubris3,5,6, caracterizado por que el afectado:

1. Evalúa una situación con ideas fijas preconcebidas. Rechaza todo signo contrario a sus ideas.

2. Es incapaz de cambiar de conducta. No saca provecho de la experiencia.

3. Trata a los demás con prepotencia.

4. Tiene una conducta marcadamente narcisista.

Esta enfermedad tiene dos posibles epílogos: termina en lisis, viene nemesis y lo destruye, o termina en crisis, donde el enfermo de hibris se da lentamente cuenta de su estado y corrige su conducta en base a un aprendizaje transformacional, encontrando el correcto valor de sí mismo y el valor de sus semejantes, de los otros, adquiere humildad, dignidad y respeto por sí mismo y por los demás.

El asunto es no tener recaída, porque llega nemesis y los destruye.

Referencias

1. Tratados Hipocráticos I. Edit. Gredos, Madrid 1983.         [ Links ]

2. Carvajal C. Validez de los sistemas de Evaluación para un enfoque de Competencias en la enseñanza Clínica en Cirugía, Tesis de grado de Magíster en Educación en Ciencias de la Salud, Universidad de Chile, Facultad de Medicina. 2008.         [ Links ]

3. Falcón C, Fernández-Galiano E, López R. Diccionario de la Mitología Clásica 1. Pág. 330. Editorial Alianza, Barcelona, 1983.         [ Links ]

4. Falcón C, Fernández-Galiano E, López R. Diccionario de la Mitología Clásica 2. Pág. 450-1. Editorial Alianza, Barcelona, 1983.         [ Links ]

5. Ruffolo G. El capitalismo tiene los siglos contados. Pág. 302: 307. Editorial RBA Libros, Barcelona, 2013.         [ Links ]

6. Owen D, Davidson J. Hubris: an acquired personality disorder? A Study of Presidents and UK Prime Ministers over the last 100 years. Brain 2009: 132; 1396-406.         [ Links ]


* Conflictos de intereses: el autor declaró no tenerlos en este manuscrito.

Correspondencia: Carlos Carvajal H.
ccarvaja@med.uchile.cl

Carlos Carvajal H.

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