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Revista médica de Chile

Print version ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.143 no.5 Santiago May 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872015000500011 

ARTÍCULOS DE REVISIÓN

 

Actualización en el diagnóstico y manejo del daño hepático agudo grave en el embarazo

Causes and management of severe acute liver damage during pregnancy

 

Alvaro Sepulveda-Martinez1, Carlos Romero2, Guido Juarez1, Jorge Hasbun1, Mauro Parra-Cordero1

1 Unidad de Medicina Fetal, Departamento de Obstetricia y Ginecología. Hospital Clínico Universidad de Chile. Santiago de Chile.
2 Unidad de Paciente Crítico. Hospital Clínico Universidad de Chile. Santiago de Chile.

Correspondencia a:


Abnormalities in liver function tests appear in 3% of pregnancies. Severe acute liver damage can be an exclusive condition of pregnancy (dependent or independent of pre-eclampsia) or a concomitant disease. HELLP syndrome and acute fatty liver of pregnancy are the most severe liver diseases associated with pregnancy. Both appear during the third trimester and have a similar clinical presentation. Acute fatty liver may be associated with hypoglycemia and HELLP syndrome is closely linked with pre-eclampsia. Among concomitant conditions, fulminant acute hepatitis caused by medications or virus is the most severe disease. Its clinical presentation may be hyper-acute with neurological involvement and severe coagulation disorders. It has a high mortality and patients should be transplanted. Fulminant hepatic failure caused by acetaminophen overdose can be managed with n-acetyl cysteine. Because of the high fetal mortality rate, the gestational age at diagnosis is crucial.

Key words: Acetaminophen; Fatty liver; HELLP; Liver failure; Pregnancy complications; Syndrome.


 

El embarazo es un estado durante la vida de la mujer que conlleva una serie de adaptaciones fisiológicas con el fin de favorecer el desarrollo fetal (Tabla 1). La identificación de alteraciones en la función hepática durante el embarazo ha sido descrita en 3 a 5% de las gestantes1 e ictericia, solamente en 0,1%2, siendo gran parte de las alteraciones propias del embarazo o enfermedades hepáticas concomitantes con la gestación. Las hepatopatías propias del embarazo, a su vez, pueden estar relacionadas con preeclampsia (PE) (PE severa, síndrome de HELLP o hígado graso agudo del embarazo (HGAE)) o no relacionada con PE (hiperemesis gravídica o colestasia intrahepática del embarazo), siendo las relacionadas con PE las que se relacionan con una mayor severidad y mortalidad materna3.

 

Tabla 1. Adaptaciones fisiológicas de la función hepática
durante el embarazo (adaptado de Hay1)

Dentro de las hepatopatías concomitantes con el embarazo, éstas pueden ser alteraciones pre-existentes que se agudizan durante la gestación o aquellas que se manifiestan por primera vez durante el embarazo4. Las etiologías agudas de mayor riesgo son aquellas relacionadas con diversos tipos de hepatitis aguda, viral o medicamentos, y sus complicaciones (hepatitis aguda fulminante).

La siguiente revisión se centrará en aquellas afecciones hepáticas durante el embarazo que conllevan un riesgo vital materno, analizando la etiología y manejo de cada una de ellas.

Hepatopatías agudas graves relacionadas con el embarazo

Dentro de las patologías exclusivas del embarazo que tienen un potencial riesgo vital de la embarazada destacan: HGAE y PE severa/HELLP. Ambas entidades se caracterizan por afectar preferentemente en el tercer trimestre (3T) de la gestación.

Hígado graso agudo del embarazo

Definición

Enfermedad rara y potencialmente fatal, caracterizada por infiltración grasa microvesicular en los hepatocitos, casi exclusiva del 3T de embarazo1, de carácter reversible post parto5. La prevalencia reportada en países anglosajones es de 1:7.000 a 1:20.0006,7. En Chile, reportes demuestran tasas similares a las internacionales, con cifras de 1:15.900 recién nacidos vivos8. Su deterioro agudo se presenta no sólo como insuficiencia hepática, sino que también puede afectar otros órganos.

Etiopatogenia

Histológicamente, se describe una infiltración grasa microvesicular de los hepatocitos, los cuales además presentan signos de inflamación. Estos hallazgos predominan en las zonas hepáticas II y III (zonas pericentral y medias)7. Junto a esto se ha observado, con microscopía electrónica, la presencia de alteraciones inespecíficas en el tamaño y forma mitocondrial.

La causa del HGAE es desconocida, sin embargo, recientemente se ha demostrado una asociación con defectos congénitos de la beta-oxidación de los ácidos grasos, específicamente, un déficit de la 3-hydroxyacyl-CoA dehidrogenasa de cadena larga (LCHAD, por sus siglas en inglés)9. La LCHAD está encargada de catalizar el tercer paso de la beta-oxidación de los ácidos grasos en la mitocondria. Su forma homocigota se ha asociado a riesgo elevado de hígado graso agudo en el neonato, por lo que ante una madre con HGAE siempre es recomendable estudiar al recién nacido buscando dirigidamente este defecto7.

No está completamente definido el mecanismo de acción de la enfermedad, sin embargo, se ha planteado una acumulación de los metabolitos del LCHAD mitocondrial, los cuales tendrían un efecto tóxico en los hepatocitos maternos10. Estos pueden provenir tanto de la madre como del feto portador de la mutación, pudiendo demostrarse en placentas de pacientes con HGAE un aumento en las concentraciones de ácido araquidónico, lo que se ha asociado a hepatotoxicidad e inducción de apoptosis de los hepatocitos11.

Cuadro clínico

Se manifiesta durante el 3T, preferentemente entre las 32-36 semanas, pero con reportes incluso a las 38 semanas5,12-14. Dentro de los síntomas más frecuentes se describen las náuseas y vómitos, malestar general, dolor abdominal, ictericia y fiebre. Menos frecuentemente, se observa prurito, hipertensión y cefalea. La presencia de encefalopatía hepática es muy infrecuente, pero es un cuadro grave de la enfermedad.

Las alteraciones séricas de función hepática (hiperbilirrubinemia, tiempo de protrombina aumentado, TTPA alterado, déficit de fibrinógeno), aumento de transaminasas e hipoglicemia marcada, son los hallazgos bioquímicos descritos con mayor frecuencia12,14. En cuadros severos puede observarse alteración de la función renal, hiperamonemia, trombocitopenia y coagulación intravascular diseminada (CID)4,14. Ch’ng et al15 describieron los criterios diagnósticos para HGAE (Tabla 2), por medio del uso de al menos 6 criterios, aumentar la sensibilidad diagnóstica, siendo de utilidad en centros que no dispongan de biopsia hepática.

 

Tabla 2. Criterios diagnósticos de Hígado Graso Agudo
del embarazo (adaptado de referencia 15)

Manejo

Las alteraciones tanto clínicas como bioquímicas no mejoran en el período antenatal, y un retardo en la interrupción del embarazo puede llevar a un mayor compromiso materno, por lo que ante una paciente con diagnóstico certero de HGAE se requiere interrupción del embarazo precoz7. La vía del parto debe ser decidida según condiciones obstétricas y grado de compromiso materno. Una revisión de 11 casos de HGAE demostró la utilidad del ultrasonido (US) en el estudio, siendo compatible con hígado graso en 81,8% de los casos. La tomografía computarizada (TAC) de abdomen demostró un rendimiento inferior al US16.

Una vez resuelto el embarazo, los síntomas maternos y las alteraciones bioquímicas progresan hacia la mejoría. Recientemente, Nelson et al6 evaluaron el resultado perinatal y el comportamiento de las alteraciones bioquímicas, una vez interrumpido el embarazo, en 51 pacientes, durante un período de 37 años en una institución norteamericana. La sobrevida al nacer fue de sólo 57%, con 40% de partos prematuros. Las alteraciones maternas más observadas fueron coagulopatía, encefalopatía y pancreatitis. La mejoría clínica se objetivó alrededor del 3° a 4° día post parto, mientras que las alteraciones bioquímicas tienden a tardar más, demostrando una mejoría alrededor del 7° día post parto.

Una alternativa médica a la interrupción del embarazo fue propuesta recientemente por Seyyed Majidi et al17. Los autores reportaron tres casos de pacientes con HGAE que fueron manejadas exitosamente con plasmaféresis, tratamiento que demostró proteger los hepatocitos a través de una disminución del estrés oxidativo que lleva a daño en la función mitocondrial. Estos resultados fueron corroborados por otros autores18,19. Sin embargo, existen grupos que no apoyan esta conducta, basándose en la evolución rápidamente favorable de la gran mayoría de las pacientes con HGAE manejadas exclusivamente con medidas de soporte habitual en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

El estudio de la mutación del gen HDAHA debe ser realizado tanto en la paciente afectada por HGAE como en el neonato, estrategia que ha demostrado disminuir en forma considerable las complicaciones severas neonatales de niños afectados.

Síndrome de HELLP

Definición

Descrito por primera vez por Weinstein en 1982, acrónimo por sus iniciales en inglés, hemólisis (con presencia de esquistocitos característicos en la citología de sangre periférica), elevación de enzimas hepáticas y disminución de recuento plaquetario20. Este cuadro se observa en 5-10% de las pacientes portadoras de PE. Sin embargo, su incidencia en la población general es muy baja, con valores cercanos a 0,6% de los embarazos4. Estas cifras concuerdan con valores locales. Parra et al21 demostraron que 4,9% de las pacientes con PE controladas en el Hospital Clínico de la Universidad de Chile cursaron con HELLP completo. La variante incompleta del HELLP ha sido descrita como la presencia de dos de los componentes de la triada diagnóstica, no existiendo consenso en diversos grupos de estudio en incluir esta presentación.

Etiopatogenia

El daño hepático descrito en el HELLP es atribuido al depósito de fibrina intravascular, hipovolemia e hipertensión sinusoidal que trae como consecuencia una elevación moderada de los niveles de bilirrubina y de las transaminasas4. La trombocitopenia es causada por el daño endotelial sistémico, que lleva a depósito de fibrina, junto con activación y consumo plaquetario13. La hemólisis es causada por daño directo de los hematíes en el endotelio disfuncional, produciendo una hemólisis microangiopática22, que ocasiona la elevación en los niveles de LDH séricos. La hemoglobina liberada en la sangre materna es transformada a bilirrubina no conjugada a nivel esplénico o se une a la haptoglobina para ser eliminada a nivel hepático, manifestándose clínicamente como una disminución de los niveles de hemoglobina en sangre materna23.

Cuadro clínico

Aunque se han descrito casos de HELLP desde las 20 semanas de gestación, lo más habitual es la presentación entre las 27 y 36 semanas, 10% antes de las 27 semanas14 y hasta en 25% post parto12. Uno de los síntomas más frecuentemente reportados es el dolor abdominal (36-86%), que predomina en epigastrio e hipocondrio derecho. Las náuseas, vómitos y cefalea son descritas habitualmente, por lo que es fundamental hacer el diagnóstico diferencial con el HGAE (Tabla 3). A pesar de su alta asociación con PE, la hipertensión y proteinuria pueden estar ausentes en 15% y 6%, respectivamente14.

 

Tabla 3. Diagnóstico diferencial entre síndrome de HELLP e
Hígado Graso Agudo del Embarazo (adaptado de Kingham12 y Rahman14)

La sensación de malestar general se observa habitualmente los días previos al diagnóstico de la enfermedad, pudiendo confundirse con cuadros gastrointestinales como reflujo gastroesofágico o gastritis aguda. Formas más graves de presentación son observadas por su asociación con PE severa (encefalopatía hipertensiva, insuficiencia renal aguda, distrés respiratorio, etc.).

A pesar de los síntomas descritos (muy semejantes al HGAE y a la PE severa), el diagnóstico de HELLP se realiza según los criterios de Tennessee, descritos por Sibai en 1990 (Tabla 4)24.

 

Tabla 4. Criterios diagnósticos de síndrome de HELLP

Hasta la fecha se han descrito marcadores clínicos y bioquímicos como predictores de gravedad materna. Dentro de los parámetros clínicos destaca el dolor epigástrico, cefalea, alteraciones visuales y las náuseas. Cavkaytar et al25, en una revisión de 61 pacientes con HELLP, demostraron que estos marcadores fueron superiores a los marcadores bioquímicos en la predicción de complicaciones maternas graves. Los marcadores bioquímicos que se asocian más a complicaciones maternas son: LDH > 1400 U/l, GOT > 150 U/l, GPT > 100 U/l y ácido úrico > 7,8 mg/dl26.

El HELLP se asocia a complicaciones severas perinatales y maternas. Las complicaciones neonatales son principalmente secundarias a la prematurez y a la concomitancia con PE severa, como la restricción de crecimiento fetal27, el desprendimiento placentario25 y muerte fetal28. Dentro de las complicaciones maternas descritas, una de las más graves es la ruptura espontánea de un hematoma subcapsular hepático, que afortunadamente se observa sólo en 2% de estas pacientes22. Las coagulopatías severas (CID) se han descrito en hasta 20% de las pacientes, edema pulmonar en 12%, falla renal en 8% y eclampsia en 8%12,29.

Manejo

Frente a una paciente afectada por un síndrome de HELLP, el manejo debe enfocarse en estabilizar a la madre y prevenir las complicaciones perinatales. La estabilización materna dependerá del manejo cauteloso de fluidos endovenosos, monitorización hepática y manejo adecuado de la trombocitopenia.

El manejo de los fluidos endovenosos es fundamental, dado el estado de disfunción endotelial, hipoalbuminemia y el hipertono vasomotor, aumentando el riesgo de edema pulmonar agudo y ascitis en casos de un aporte vigoroso de volumen, mientras que un aporte insuficiente puede exacerbar un daño renal agudo pre-renal inicial14. El monitoreo multisistémico, así como el manejo multidisciplinario de estas pacientes, debe ser proporcionado en una Unidad de Pacientes Críticos (UPC). Reportes recientes han demostrado tasas de ingreso a UCI en pacientes con HELLP de hasta 64%, con estadías en dichas unidades entre 1 a 10 días30.

La monitorización hepática dependerá del grado de alteración de las pruebas hepáticas y de las características del dolor abdominal. Frente a la sospecha de compromiso hepático se debe evaluar con US abdominal, para descartar un hematoma subcapsular hepático13; sin embargo, la TAC de abdomen con contraste o la resonancia nuclear magnética (RNM) han demostrado ser superiores en la identificación de esta complicación14,31. La identificación de un hematoma subcapsular hepático intacto requiere un manejo conservador en una UPC posterior a una pronta interrupción del embarazo. Por otra parte, ante la sospecha de una ruptura espontánea de un hematoma hepático, el manejo debe ser agresivo, con laparotomía inmediata y packing12. Alternativas quirúrgicas efectivas ante el fracaso del packing son el parche de omento, la sutura directa del lecho hepático, resección parcial hepática y la embolización hepática por medio de radiología intervencional32,34,35. Ante el fracaso del manejo quirúrgico, debe considerarse el uso de derivados hemostáticos como medida de rescate35. El soporte posterior debe ser entregado en una UPC para manejo agresivo del shock hemorrágico36. La ruptura hepática, a pesar de ser una complicación muy infrecuente (1 cada 40.000 a 250.000 embarazos)32, determina una elevada letalidad materna y fetal, siendo considerada por algunos autores como una indicación de trasplante hepático33.

El manejo de la trombocitopenia ha generado mucha controversia. Diversos estudios no aleatorizados describieron, hace 20 años, que el uso de dexametasona antenatal se asocia con una mejoría significativa del recuento plaquetario y de la sintomatología37,38. A pesar de estos resultados alentadores, estudios posteriores aleatorios, controlados con placebo, de Fonseca y Katz39,40, no pudieron demostrar este beneficio tanto antenatal como post parto (HR 1,2; IC 95% 0,8-1,8 para el estudio de Fonseca y p = 0,841 entre ambos grupos para estudio de Katz). Estos resultados fueron corroborados en un meta-análisis reciente de Cochrane, que comparó el uso de corticoides antenatales versus placebo o no tratamiento en 11 estudios de distribución aleatoria (IC 95% 0,24-1,10)41. Sin embargo, en un subanálisis de los datos, la dexametasona demostró ser significativamente superior a la betametasona en mejorar los niveles plaquetarios, por lo que aún queda espacio para más estudio en esta área.

El momento de interrupción del parto va a depender de la edad gestacional y el compromiso sistémico materno. Sibai et al42 plantean que ante una paciente con PE severa asociada con un HELLP y < 34 semanas, con un cuadro estable, la interrupción del embarazo debiera ser realizada posterior a las 48 h de corticoides para inducir madurez pulmonar fetal. Frente a cuadros graves o de progresión rápida, se requerirá una interrupción inmediata del embarazo. La vía de parto dependerá de condiciones obstétricas, prefiriendo la vía vaginal. A pesar de esta indicación teórica, en la práctica, ante cuadros graves con compromiso sistémico, la opción preferida es la vía alta, con tasas de cesárea reportada de hasta 68%43. El manejo posterior al parto debe ser en una UPC.

Durante el control del puerperio en UPC debe evaluarse periódicamente la presencia de disfunción de órganos o sistemas por escalas validadas, como el puntaje SOFA44. Ante la presencia de disfunción de dos o más sistemas en pacientes con HELLP, una alternativa de manejo descrita es el uso de plasmaféresis. Eser et al45 evaluaron retrospectivamente a 29 pacientes consecutivas con diagnóstico de HELLP, en un período de tres años, que fueron manejadas precozmente con plasmaféresis, considerando como grupo control a 26 pacientes manejadas sin plasmaféresis durante los seis años previos. Los resultados obtenidos demostraron una disminución significativa de la mortalidad materna (0% vs 23,1%; p = 0,006) y de la permanencia en UCI (5,86 días vs 10,5 días; p = 0,0001), asociada a una recuperación precoz de los parámetros de laboratorio.

Hepatopatías agudas graves concomitantes con el embarazo

En este grupo de patologías nos centraremos en las causas más frecuentes de hepatitis aguda fulminante: hepatitis aguda viral y por intoxicación medicamentosa. La diferenciación clínica con patologías hepáticas propias del embarazo (HGAE, HELLP) puede ser difícil basado sólo en la clínica, por lo que la anamnesis es una herramienta fundamental para definir la causa.

Hepatitis fulminante (HF)

Definición

Se considera un tipo de presentación severa de hepatitis aguda, potencialmente reversible, caracterizado por un inicio agudo, de progresión rápida, asociado a encefalopatía hepática de grado variable, complicaciones graves y pésimo pronóstico46. Luego del inicio agudo, la paciente evoluciona con ictericia marcada asociado a encefalopatía hepática dentro de las ocho semanas posteriores al inicio de la enfermedad, sin una patología hepática previa de base. La mortalidad descrita es de alrededor de 60-75%46,47. Su asociación con embarazo se describe en menos de 0,1%48. La descripción general de la HF en un contexto distinto al embarazo está fuera del alcance de esta revisión49.

Etiopatogenia

Las causas más frecuentemente descritas de HF son las infecciones virales y las reacciones adversas a medicamentos. Dentro de las infecciones virales destacan: virus hepatitis (A-E), virus herpes simple y citomegalovirus46.

La infección por virus hepatitis es la principal causa infecciosa de HF. En países subdesarrollados con altas tasas de prevalencia de infección, el VHE es la principal causa de HF durante el embarazo50-52. Sin embargo, en Chile no existen reportes oficiales de infección por VHE en la gestante, debiendo considerarse el perfil epidemiológico local al enfrentarse a una embarazada con sospecha de un agente infeccioso como causal de la HF.

Se desconoce la razón por la cual la gestante es más susceptible a una evolución tórpida por VHE, pero se ha planteado que podría basarse en una disminución de la respuesta inmune celular (Th-1), al parecer secundaria a los altos niveles de hormonas esteroideas que inducirían cambios inmunológicos, los cuales influirían sobre la expresión y replicación viral durante el embarazo53. En países desarrollados, los principales agentes infecciosos causales de HF son los VH A y B; sin embargo, se ha descrito que los VH E, A y herpes simple presentan una evolución más severa en la embarazada, especialmente si es adquirida durante el 3T13, con tasas de mortalidad maternas y perinatales alrededor de 20%54. A pesar de esto, sólo 1% de las pacientes afectadas por VHA evoluciona a una HF47. La evolución a HF por infección viral es desconocida, pero se ha planteado una respuesta inmune exagerada de las células hepáticas infectadas.

La HF por virus herpes simple es muy infrecuente, pero con una mortalidad en sujetos no tratados de más de 80%55. En el embarazo ocurre principalmente en el 3T, pudiendo ser causada por los serotipos 1 y 2.

Los medicamentos son otra causa importante de HF, dentro de los cuales la principal causa es el uso de paracetamol en dosis tóxicas56. El daño hepático producido por el consumo de paracetamol es dosis dependiente y se caracteriza por un daño agudo que presenta un patrón característico de necrosis hepatocelular pericentral. El paracetamol normalmente es metabolizado por las enzimas hepáticas glucuroniltransferasa y sulfotransferasa, produciendo metabolitos estables que se eliminan por la orina. En condiciones de consumo excesivo de este fármaco se produce una metabolización alterna mediada por estrés oxidativo (citocromo P450) que lleva a la producción del producto intermedio N-acetil-benzoquinona imina (NAPQI). El NAPQI produce una unión covalente, mediada por estrés oxidativo, con las proteínas intracelulares de los hepatocitos que lleva a disfunción y necrosis hepatocelular. Junto a esto, una acumulación de NAPQI puede llevar a una depleción de los depósitos de glutatión intrahepático, con la consiguiente toxicidad hepática56.

Cuadro clínico

La HF viral puede manifestarse en cualquier trimestre del embarazo, pero predomina en el 3T. Los síntomas iniciales son vagos, con malestar general, náuseas, vómitos, hipodinamia, fiebre y anorexia. Posteriormente se asocia ictericia de escleras y cutánea, dolor abdominal, prurito cutáneo y sangrado de mucosas46. Una vez que el daño hepático progresa, se asocia compromiso neurológico, con los diversos grados de encefalopatía hepática conocidos, y complicaciones multisistémicas severas.

Desde el punto de vista de las alteraciones bioquímicas, los hallazgos más característicos son un incremento súbito de los niveles de bilirrubina (generalmente sobre 1,9 mg/dL), disminución del tiempo de protrombina (habitualmente < 40%), aumento severo de las transaminasas e inversión de la relación albúmina/globulina46. El trastorno de la coagulación es generalmente severo.

Un estudio reciente estableció a través de un análisis de regresión logística que las variables clínicas más asociadas con predicción de mortalidad materna fueron el dolor abdominal (OR 5,68), oliguria (OR 14,09) y la presencia de ascitis (OR 5,17). De los parámetros bioquímicos, el de mayor asociación fue el valor de bilirrubina total (OR 1,17)57.

El cuadro clínico de HF asociado a consumo de paracetamol es muy semejante al cuadro de origen viral, por lo que la anamnesis es fundamental para identificar consumo de fármacos potencialmente causales.

Manejo

La determinación de serología viral para VH A-E, CMV y herpes simple 1 y 2 es parte imprescindible del manejo. Toda paciente diagnosticada con HF requiere de manejo intensivo con soporte vital en una UPC. Si el cuadro debuta en el 3T, se debe interrumpir el embarazo precozmente, ya que el pronóstico fetal es ominoso en pacientes que requieren trasplante hepático con embarazo in-situ47,58,59, con tasas de sobrevida neonatal de tan sólo 27%47. Sin embargo, reportes aislados han demostrado buen resultado perinatal en pacientes trasplantadas durante el embarazo52,60-62. Si el cuadro debuta en el segundo trimestre, se debe priorizar la necesidad de trasplante y monitorizar al feto en forma periódica, dada la necesidad de uso de drogas inmunosupresoras y exposición a radiación durante la monitorización post operatoria47.

En pacientes con intoxicación por paracetamol el uso de N-acetilcisteína ha demostrado mejorar el daño hepático, si éste es administrado precozmente56. A pesar de esto, la necesidad de trasplante no se verá favorecida por el uso de esta terapia ante una paciente que ya ha desarrollado HF por paracetamol.

El uso de los criterios pronósticos del King´s College para evaluar la necesidad de trasplante hepático ha demostrado ser de utilidad en el manejo de la HF independiente de la causa (Tabla 5)63.

Finalmente, estudios recientes han evaluado nuevas terapias para pacientes con daño hepático agudo que plantean resultados promisorios. Cao et al64 demostraron en modelos animales que el uso de células madre con diferenciación hepática inducida, tanto in vitro como in vivo, mejoraron la función hepática, prolongando la sobrevida de los animales afectados por daño hepático agudo experimental.

 

Tabla 5. Criterios del Hospital King´s College para decisión de trasplante
hepático en pacientes
con falla hepática aguda (FHA)

Conclusión

El daño hepático agudo es una entidad grave durante el embarazo que requiere un manejo en unidades de alta complejidad. En nuestro establecimiento, en un período de 5 años, 89 pacientes requirieron manejo en UPC y 24 correspondieron a patología hepática aguda relacionada con el embarazo (23 HELLP y un HGAE). Dentro de las pacientes trasladadas a UPC por PE severa o sus complicaciones, el HELLP correspondió a 55% de los casos. A pesar de la gravedad de estas pacientes, el manejo precoz y multidisciplinario permitió alcanzar 100% de sobrevida materna65.

En conclusión, el enfoque de una paciente con sospecha de daño hepático agudo requiere una anamnesis rigurosa y evaluación dirigida para identificar las causas más graves presentadas en esta revisión. El manejo multidisciplinario es fundamental para lograr un buen resultado materno-fetal.

 

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Recibido el 12 de octubre de 2014, aceptado el 13 de abril de 2015.

Correspondencia a: Dr. Mauro Parra-Cordero.
Unidad de Medicina Fetal. Hospital Clínico Universidad de Chile. Santos Dumont 999, sector A primer piso. Independencia. Santiago de Chile. Teléfono: (2)29788881
mcparra@hcuch.cl

 

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