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Revista médica de Chile

versión impresa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.144 no.9 Santiago set. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872016000900017 

Casos Clínicos

 

Enfermedad de Mucha-Habermann febril ulceronecrótica con respuesta favorable a minociclina, a propósito de un caso

Febrile ulceronecrotic Mucha-Habermann disease. Report of one case

 

Javier Arellano Lorca1,2, Ignacio Yáñez Silva3, Felipe Soto Vilchesa, Andrea Luna Heine1, Yamile Corredoira Salum4

1 Servicio de Dermatología Hospital Clínico San Borja Arriarán. Santiago, Chile.
2 Departamento de Dermatología, Sede Centro, Universidad de Chile. Santiago, Chile.
3 Universidad Católica del Maule.
4 Anatomía Patológica, Hospital Clínico San Borja Arriarán, Universidad de Chile. Santiago, Chile.
a Residente de Dermatología, Departamento de Dermatología, Universidad de Chile. Santiago, Chile.

Correspondencia a:


Pityriasis lichenoides et varioliformis acuta (PLEVA), pityriasis lichenoides chronica (PLC) and febrile ulceronecrotic Mucha-Habermann disease (FUMHD) are considered different manifestations of the same disease. Febrile ulceronecrotic Mucha-Habermann disease is a rare, and potentially lethal illness which is characterized by fast progression of numerous papules that converge, ulcerate and form a plaque with a necrotic center, together with hemorrhagic vesicles and pustules that are associated with high fever and variable systemic symptoms. We report a 16 years old male presenting with erythematous papules with crusts and fever. The diagnosis of febrile ulceronecrotic Mucha-Habermann disease was confirmed with the pathological study of the lesions. He was successfully treated with minocycline after a failed attempt of treatment with prednisone.

Key words: Fever; Minocycline; Pityriasis; Pityriasis Lichenoides.


 

La enfermedad de Mucha-Habermann febril úlcero-necrótica (EMHFU) es una enfermedad de baja incidencia y potencialmente letal, de causa desconocida, que se caracteriza por lesiones úlcero-necróticas dolorosas, fiebre y síntomas sistémicos graves1. Fue descrita por primera vez por Degos et al. en 19662. A la fecha, existen escasas publicaciones en la literatura internacional, y se han reportado 61 casos hasta el año 20143, siendo éste el primer caso reportado en Chile. Es más frecuente en hombres, con una relación hombre-mujer de 2:1. La prevalencia y la incidencia son desconocidas. La mayoría de los casos reportados corresponden a niños y adultos jóvenes con una edad media de 27,4 años, y un rango etario desde 20 meses a 82 años1. La tasa de mortalidad es de 15% y aumenta con la edad del paciente3. Los desenlaces fatales han ocurrido exclusivamente en mayores de 20 años4. No ha sido reportada la predisposición geográfica ni étnica5.

Caso clínico

Se presenta el caso de un paciente de género masculino de 16 años, sin antecedentes mórbidos, con un cuadro de 1 mes de evolución de lesiones polimorfas, papulares, eritematosas, levemente descamativas, ubicadas en tronco y extremidades. Posteriormente las lesiones fueron aumentando en cantidad, confluyendo y desarrollando costras en su superficie. En los pliegues cervicales, axilares e inguinales presentaba múltiples erosiones (Figura 1). Tenía antecedentes de reiteradas consultas en atención primaria sin diagnóstico claro, recibiendo terapia esteroidal sin respuesta y 3 días previos a su ingreso hospitalario presentó peaks febriles con compromiso del estado general. Ingresó al Hospital Clínico San Borja Arriarán estable hemodinámicamente, con fiebre de 38,1ºC. Entre sus exámenes destacaba negatividad para virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), virus de la hepatitis C (VHC), virus de la hepatitis B (VHB), y VDRL. Presentaba un recuento de leucocitos 12.000/mm3, una velocidad de eritrosedimentación (VHS) de 68 mm/h y una proteína C reactiva (PCR) de 50 mg/L. Se planteó el diagnóstico de EMHFUN. El aspecto histopatológico de las 3 biopsias realizadas mostró hiperqueratosis y acantosis con escamocostras fibrino leucocitarias, ulceración con numerosos queratinocitos necróticos y daño vacuolar de interfase con infiltrado linfohistiocitario en banda en la unión dermoepidérmica. Estos hallazgos confirmaron la sospecha diagnóstica (Figura 2). Se inició tratamiento con prednisona 60 mg/día por vía oral, manteniéndose por 1 mes luego de lo cual se disminuyó progresivamente la dosis. Dado que durante esta disminución presentó reactivaciones, se agregó minociclina 100 mg cada 12 h por vía oral y se continuó la disminución de esteroides orales hasta la suspensión completa de prednisona en un período de aproximadamente 2 meses. Se mantuvo 5 semanas con minociclina 100 mg cada 12 h por vía oral y luego 3 meses con dosis de 100 mg al día por vía oral. Actualmente, el paciente permanece sin tratamiento y continúa sin brotes.

 

Figura 1. Múltiples lesiones costrosas confluentes algunas de aspecto varioliformes,
que comprometen todo el tronco especialmente pliegues.

Figura 2. Piel del tórax que muestra a 200X, con método de tinción hematoxilina eosina,
hiperqueratosis y paraqueratosis con escamocostras fibrinosas, daño vacuolar de la interfase
dermoepidérmica, queratinocitos necróticos y extravasación de glóbulos rojos dentro y fuera
de la epidermis, con espongiosis e infiltrado linfohistiocitario liquenoide en la dermis superficial.

Discusión

La EMHFUN es considerada una emergencia dermatológica que puede aparecer de forma aislada o a partir de una PLEVA o una PLC. Se caracteriza por la aparición súbita y diseminada de numerosas pápulas purpúricas con centro necrótico que forman placas necróticas de configuración y tamaño variable, desde milímetros a centímetros de diámetro, estas últimas evolucionan en úlceras necróticas profundas que pueden ser dolorosas y sobreinfectarse. Además, presentan vesículas hemorrágicas y pústulas6 que pueden comprometer las mucosas oral y genital7, en algunas ocasiones de forma grave8. Junto con las manifestaciones cutáneas, los pacientes presentan fiebre alta (40-41ºC) y compromiso sistémico variable que puede tener un componente gastrointestinal (diarrea y dolor abdominal), neurológico (vasculitis del sistema nervioso central)9, respiratorio (neumonía intersticial), hematológico (anemia megaloblástica, pancitopenia, coagulación intravascular diseminada) además de sepsis, cardiomiopatías y artritis entre otros5,6,10,11. Nuestro caso evolucionó con múltiples erosiones dolorosas en pliegues además de fiebre intermitente durante 2 días sin otra complicación.

Si el desenlace no es fatal, las lesiones involucionan espontáneamente en semanas, dejando cicatrices atróficas o varioliformes, así como hipo o hiperpigmentación post inflamatoria12,13. El paciente presentado persistió con máculas hiperpigmetadas de aspecto post inflamatorio que han ido remitiendo de forma paulatina. Los casos con desenlace fatal se han vinculado a tromboembolismo, shock hipovolémico y sepsis10.

En el curso inicial de la enfermedad, el diagnóstico diferencial es principalmente con patologías en las que puedan coexistir pápulas, vesículas y costras como varicela, sífilis secundaria y papulosis linfomatoide, también se puede incluir en el diagnóstico: liquen plano, pitiriasis rosada, psoriasis guttata, eritema multiforme/síndrome Steven-Johnson (SSJ), foliculitis generalizada y acrodermatitis papular infantil1,6,7,11. En nuestro paciente se sospechó inicialmente pitiriasis liquenoide y eccema herpético.

Las alteraciones de laboratorio son variables, como niveles elevados de leucocitos, VHS, PCR, lactato deshidrogenasa (LDH), enzimas hepáticas, como también hipergamaglobulinemia14, anemia e hipoproteinemia6,7. Algunos autores describen trastornos hidroelectrolíticos (hiponatremia e hipocalcemia)15. Estudios recientes describen aumento en los niveles del factor de necrosis tumoral-alfa (TNF-alfa)12. Nuestro paciente tuvo elevación de parámetros inflamatorios que disminuyeron progresivamente en 1 semana sin otra complicación.

La etiología de la pitiriasis liquenoide es desconocida. Existen 2 teorías prominentes: La primera es la de la reactividad inmune, que propone una respuesta inmune anormal frente a un antígeno externo, entre los cuales se encuentran, el VIH, virus varicela zóster, virus Epstein Barr, citomegalovirus (CMV), parvovirus B19, estafilococo, estreptococo, micoplasma, toxoplasma y virus herpes. La segunda teoría propone que la pitiriasis liquenoide es una patología pre-maligna, en base a la proliferación monoclonal de los linfocitos T y a las características histológicas similares entre esta patología y algunos tipos de linfomas cutáneos7,10,13.

El diagnóstico y la diferenciación de las variantes de la pitiriasis liquenoide se hace por evaluación clínica. La biopsia de piel es una herramienta que confirma el diagnóstico7. En nuestro paciente la rápida evolución de las lesiones hacia úlceras necróticas extensas y dolorosas asociado a compromiso sistémico orientaban el diagnóstico.

La histología revela un infiltrado linfocitario en forma de cuña con espongiosis, paraqueratosis y variable necrosis de queratinocitos. La EMHFUN exhibe características histológicas más exageradas, como nuestro caso, con marcada ulceración dermoepidérmica, numerosos queratinocitos necróticos, infiltrados inflamatorios más densos y profundos, con neutrófilos y extravasación de eritrocitos, ocasionalmente con vasculitis leucocitoclástica, e incluso infiltrados intraepidérmicos de linfocitos T CD87 cuya clonalidad estaría relacionada con la gravedad de la enfermedad y podría contribuir a una transición de PLEVA a EMHFUN; por lo tanto podría ser un indicador pronóstico de curso agresivo16. Estos hallazgos histológicos no son específicos en el eritema multiforme y SSJ también pueden estar presentes. Por lo tanto, es necesario una adecuada correlación clínica e histopatológica para el diagnóstico definitivo10.

La mayoría de los casos reportados a la fecha han sido tratados con eritromicina y corticoides sistémicos. En casos severos se ha agregado metotrexato3,17. Se ha reportado una reducción de la morbilidad con la administración de corticoides sistémicos en altas dosis y corticoides tópicos, antibióticos, metotrexato, inmunoglobulinas, aciclovir, fototerapia, dapsona, ciclosporina o con desbridamiento con injerto de piel10, pero la eficacia es difícil de determinar por el pequeño número de casos reportados y por el curso natural de la enfermedad que tiende a la remisión espontánea. Por lo tanto, no existe un consenso con respecto al tratamiento de la EMHFUN. Los corticoides sistémicos tienen resultados controversiales5. El metotrexato induciría una rápida remisión en los casos que no respondieron a otras medidas terapéuticas5. Las inmunoglobulinas endovenosas podrían ser consideradas como otra alternativa terapéutica3 ya que se han reportado algunos resultados favorables18. De acuerdo a los altos niveles de TNF-alfa descritos en estos pacientes, parecería lógico que los inhibidores de TNF-alfa pudieran tener un rol en la terapéutica, sin embargo, su efectividad terapéutica requiere de estudios adicionales12. Los antibióticos tales como eritromicina y tetraciclinas son generalmente asociados a la terapia inmunosupresora3,18. Las tetraciclinas entre ellas la minociclina independientemente de sus propiedades antibióticas, tienen efectos proteolíticos y antiinflamatorios, y también inhiben la angiogénesis y la apoptosis. Existen casos reportados con respuesta favorable a tetraciclinas18,19 incluso como terapia de mantención19, como ocurrió en el presente caso clínico tratado con minociclina. Algunos autores sugieren que la terapia antibiótica profiláctica debería estar siempre indicada1.

La pérdida significativa de piel, en combinación con un rápido deterioro del estado general del paciente, que es similar a un gran quemado, requiere que estos pacientes reciban un tratamiento de soporte intensivo, el uso de antisépticos tópicos entre otros, que se asegure un adecuado balance hídrico y que se realice un control regular de parámetros inflamatorios1.

El seguimiento de estos pacientes debe ser periódico y con exámenes rutinarios de laboratorio cada 6 a 12 meses, así como con un estudio histopatológico al menos cada 2 años en caso de persistencia de las lesiones, debido a la relación entre esta condición y los trastornos linfoproliferativos cutáneos11.

 

Referencias

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Recibido el 29 de diciembre de 2015, aceptado el 7 de junio de 2016.

Correspondencia a: Ignacio Yáñez Silva
Clorinda Henríquez 164, La Reina, Santiago, RM, Chile.
ignacio.yanez.silva@gmail.com

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