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Revista médica de Chile

versão impressa ISSN 0034-9887

Rev. méd. Chile vol.147 no.5 Santiago maio 2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872019000500643 

Artículo Especial

El buen uso del idioma español en la literatura médica

A good use of Spanish in medical manuscripts

Carlos Silva R.1 

1Departamento de Neurología-Neurocirugía. Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Santiago, Chile

ABSTRACT

Wording problems are common in medical literature. The essence of any scientific work is to be understandable. A correct writing technique allows to communicate with the reader in an easy and accessible way, without disregarding proper grammatical and orthographic rules. This work is an updated guideline for the proper writing of biomedical manuscripts in Spanish. It avoids cumbersome grammatical explanations, aiming to become a simple material available for quick consultation.

Key words: Language; Manuscript; Manuscript, Medical; Publishing; Scholarly Communication

Hay excelentes textos y artículos de cómo estructurar un trabajo científico1,2. Una publicación puede ser clara en su metodología, pero una mala prosa desvirtúa su valor y la hace poco comprensible. De ahí la importancia de escribir correctamente en nuestro espléndido y hermoso idioma, con más de quinientos millones de hablantes en el mundo.

En numerosas ocasiones se me ha encomendado la revisión de artículos médicos. Reiteradamente he encontrado una significativa cantidad de errores en su redacción y ortografía.

No cabe duda de que redactar en español es difícil. Intentar conocer toda la gramática y la ortografía de nuestra lengua sería una tarea titánica e inalcanzable. Además de las dificultades de la redacción en nuestro idioma, se suman las singularidades de la terminología científica.

Las revistas médicas y editoriales tienen correctores profesionales, pero también debemos elaborar apuntes docentes, informes, proyectos, ponencias, etc.

La medicina es una de las ramas más antiguas del saber humano, con más de veinticinco siglos de historia. Cada día el lenguaje científico incorpora neologismos por decenas, los cuales, en su gran mayoría, son vocablos de origen griego, latino, inglés, francés, alemán, etc.3,4. Actualmente, el idioma inglés es el dominante en la literatura médica4. Por consiguiente, inevitablemente surgen dudas en la correcta escritura de un artículo médico.

El objetivo de este trabajo es dar las pautas generales para una acertada escritura de trabajos científicos, poniendo en alerta de los errores ortográficos y los vicios de redacción más frecuentes, con énfasis en el uso de ejemplos.

Esta publicación busca ser un material de consulta rápido y accesible, particularmente dirigido a los autores más jóvenes.

He procurado prescindir de engorrosas explicaciones gramaticales. De hecho, no se trata de una directriz experta, no soy lingüista ni profesor de castellano, solo un médico interesado en el tema.

Desarrollo

La redacción depende del conocimiento de la gramática o la manera de organizar una oración y su función5.

La ortografía establece las normas para escribir correctamente6.

Como se señaló, la gramática española y su ortografía son complejas. Solo a través de su uso y estudio se perfeccionan.

La Real Academia Española de la Lengua (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) publican las obras de gramática, ortografía y estilo57, además de su clásico diccionario8. Contrariamente a lo que se piensa, estas instituciones son flexibles respecto al uso del idioma español, específicamente de giros, modismos y pronunciación. Su principal objetivo es que los hispanohablantes tengamos un uso en común del idioma, independiente de las diferencias geográficas. Sin embargo, el diccionario de la RAE no incorpora la mayor parte de los vocablos biomédicos9. Afortunadamente, la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANM) publicó el Diccionario de Términos Médicos, tanto en su versión impresa como electrónica10.

Los actuales procesadores de textos incorporan programas de corrección ortográfica y gramatical. Sin embargo, no son infalibles. En ningún caso reemplazan conocer el idioma ni eximen de una cuidadosa revisión de lo que se escribe. Asimismo, es esencial conocer el contexto en que se desarrolla la oración. El español, dentro de su gran riqueza lexical, tiene numerosas palabras homófonas (se pronuncian igual o similar, pero se escriben de modo diferente). Así, los programas de corrección computarizada aceptan términos que son ortográficamente correctos, pero que no se corresponden a una situación particular. Por ejemplo, se puede escribir “encausar” para hace referencia a enfocar o guiar. El término es “encauzar”8. El sistema informático toma “encausar” como un verbo del ámbito jurídico8. Por tanto, para el algoritmo del procesador de textos, el vocablo es correcto.

A diferencia de la literatura, el lenguaje médico tiene fines informativos, didácticos y comunicativos. Por este motivo, sus tres rasgos principales son la veracidad, la precisión y la claridad11.

En la elaboración de un artículo científico debe evitarse el uso de oraciones extensas. Las frases largas facilitan incurrir en errores, particularmente en las reglas de puntuación, además de perder claridad en lo que se quiere comunicar. No obstante, esto no implica que la redacción carezca de elegancia y estilo.

¿Cuáles son los errores más frecuentes de ver?

1. Redacción

En el español existen elementos que son conocidos como los vicios de la redacción12. Los más destacables son:

1.1. Dequeísmo y queísmo

1.1.1. Uno de los errores gramaticales más recurrentes es el dequeísmo12,13. Consiste en el incorrecto uso del “de que”.

Incorrecto: “Pensamos de que es un diagnóstico difícil”, “Creo de que la publicación es buena”.

Correcto: “Pensamos que es un diagnóstico difícil”, “Creo que la publicación es buena”.

1.1.2. El otro error es el queísmo12 o el empleo incorrecto del “que”.

Incorrecto: “Estoy segura que seré internista”, “No cabe duda que el artículo es interesante”.

Correcto: “Estoy segura de que seré internista”, “No cabe duda de que el artículo es interesante”.

“El uso del “que” está condicionado a oraciones sustantivas que hacen la función de sujeto, con función de complemento directo de una cosa o función de complemento de régimen en donde la proposición…”12. Esto es realmente complicado.

Una manera de saber el empleo del “que” o “de que” consiste en construir la oración en interrogativo, precedida por “de que” y “que”; ¿de qué pensamos? o ¿qué pensamos? Es evidente que lo correcto es ¿qué pensamos?, “Pensamos que es un diagnóstico difícil”; ¿de qué creo? o ¿qué creo?, “Creo que la publicación es buena”; ¿de qué estoy segura? o ¿qué estoy segura?, “Estoy segura de que seré internista”; ¿de qué no cabe duda? o ¿qué no cabe duda?, “No cabe duda de que el artículo es muy interesante”.

Otra forma es colocar en verbo en infinitivo y agregar algo, eso o esto; “pensar esto, creer algo, estar seguro de eso o caber duda de algo”. Con la coherencia de la oración se puede inferir cuándo debe usarse “que” o “de que”12,13.

1.2. Redundancia

Son expresiones tan internalizadas que se hace difícil identificarlas12.

Ejemplos: “los pequeños detalles”, “la otra alternativa”, “el panorama general”, “la gran mayoría”, etc.

1.3. Uso de palabras de significado incorrecto

Otro defecto del lenguaje es el uso de palabras cuyo significado no es el que corresponde. Tal es el caso de “bizarro”, que en español significa gallardo/a, valiente8. Es un paradigma de la influencia de inglés; “bizarre” significa extraño/a, raro/a, extravagante.

Incorrecto: “Una onda P bizarra”, “En la esquizofrenia es frecuente una conducta bizarra”.

Correcto: “Una onda P empastada y ancha”, “En la esquizofrenia es frecuente una conducta extravagante”.

Otro término mal usado es “evento”, que en su raíz sajona significa suceso, hecho. La raíz latina deriva de eventual y señala algo que puede suceder o no suceder8.

1.4. Uso del artículo definido e indefinido

Nuevamente, por el influjo del inglés, en la actualidad hay un “estilo” de eliminar los artículos definidos e indefinidos12,14,15.

Incorrecto: “Había timpanismo en abdomen”, “Hubo complicación en la cirugía”, “Paciente encontrado en vía pública”.

Correcto: “Había timpanismo en el abdomen”, “Hubo una complicación en la cirugía”, “El paciente fue encontrado en la vía pública”.

1.5. Abuso de la voz pasiva

En el inglés abunda la voz pasiva (el complemento se antepone al verbo en participio) y esto influye negativamente en la redacción del español, idioma en que predomina la voz activa (el complemento sucede al verbo conjugado en pretérito perfecto simple)16. Ejemplo: “La neurofibromatosis tipo I fue caracterizada por von Recklinghausen en 1882”. Es correcto: “Von Recklinghausen caracterizó la neurofibromatosis tipo I en 1882”.

2. Ortografía

2.1. Uso de la mayúscula

Existe la tendencia al sobreuso de la letra mayúscula.

2.1.1. La letra capital, no condicionada por la puntuación, se aplica a dos tipos de elementos: los nombres propios genuinos, entre los que se encuentran los antropónimos (nombres propios de personas) y los topónimos (nombres propios de lugar)17.

2.1.2. A diferencia del inglés, los días de la semana, los meses del año y los gentilicios se escriben con minúsculas17.

2.1.3. El principio activo de un fármaco se escribe con minúscula. Las enfermedades que incorporan un nombre propio con mayúsculas. Sin embargo, hay excepciones; por el extendido uso en el tiempo de “aspirina” (una marca registrada) o “sida” (un acrónimo), la RAE determinó que son sustantivos comunes8,17. Para “La enfermedad de Parkinson” es correcto emplear la letra capital. Sin embargo, si se escribe “El párkinson es una enfermedad degenerativa”, “El crohn tiene una base autoinmune” o “El alzhéimer se incrementa con el envejecimiento de la población” debe hacerse con minúscula y ajustándose a la acentuación española8,17.

2.1.4. Es frecuente el empleo de la mayúscula en palabras como medicina, gastroenterología e infectología, entre otras. La oración “La medicina ha tenido grandes progresos en los últimos años” es correcta. No obstante, si se hace referencia a estos términos en el contexto de programas formativos o reuniones de expertos, la letra capital es obligatoria: “El estudiante de Medicina”, “El curso de Otorrinolaringología”, “La especialización en Diabetes y Nutrición”, “El seminario de Fisiopatología”, “El Congreso Anual de la Sociedad Chilena de Nefrología”, etc.17.

2.1.5. Si “Departamento de Medicina” corresponde a un departamento específico citado en una publicación, pasa a ser un nombre propio y debe emplearse mayúscula, al igual que en una entidad o colectividad determinada: “La Universidad”, “El Estado”, “La Administración”17.

2.2. Uso de los tiempos verbales y de hubo/hubieron

2.2.1. En el buen uso de los tiempos verbales, la forma correcta de emplear un verbo está determinada por el sujeto de la oración y no por el substantivo que precede al verbo. Es útil situar el verbo lo más cerca posible del sujeto18.

En las secciones de “Material, Sujetos y Métodos” debe usarse el verbo en pretérito. El tiempo presente debe quedar para describir resultados, experimentos y datos de la literatura18.

2.2.2. La forma verbal “hubieron” corresponde a la segunda (ustedes) y la tercera persona (ellos y ellas) del plural del pretérito perfecto simple del verbo haber12. Es correcto: “Cuando los residentes hubieron terminado su guardia, acudieron a la reunión de ingresos”. Este tiempo verbal aparece siempre precedido de nexos como: cuando, tan pronto como, una vez que, después (de) que, hasta que, luego que, así que, no bien, apenas12.

2.2.3. No es correcto el uso de la forma “hubieron” cuando el verbo “haber” se emplea para denotar la presencia o existencia de personas o cosas, pues con este valor “haber” es impersonal y, como tal, carece de sujeto y se usa solo en la tercera persona del singular12. “Hubo muchos colegas en desacuerdo”, “No hubo problemas para realizar los exámenes de imágenes”.

2.3. Prefijos y sufijos

Los prefijos y los sufijos no son palabras, sino elementos afijos y carentes de autonomía19. A menudo se escriben no conectados a la palabra o unidos por un guión: “retro auricular”, “pre-quirúrgico”. Es correcto “retroauricular”, “prequirúrgico”, excepto en las locuciones pluriverbales como “anti ácido láctico”.

Si se repiten secuencias de consonantes como (/rr/) y /nn/) o vocales, como (/oo/), la RAE procura simplificar la duplicación o geminación de grafemas20. Tal es el caso de “neurotología”. Por el contrario, para “neuro-radiología” lo correcto es “neurorradiología”; la (/rr/) es un fonema castellano. Igualmente, si la secuencia gráfica siempre se corresponde en la pronunciación española con la articulación de una doble consonante: “sinnúmero”, “connotar”. Lo mismo rige para los prefijos monosilábicos: “reexaminar”, “innovar”20.

La última edición de Ortografía6,12 recomienda integrar el prefijo “ex” a los sustantivos univerbales: expaciente, exdecano, exdirector, expresidente. Esta norma no es aplicable para las siglas: “exSNS (Servicio Nacional de Salud)”. Debe escribirse “ex-SNS”.

2.4. Uso de la tilde

2.4.1. De acuerdo con la última edición de Ortografía21, no llevan acento ortográfico o tilde “solo” (adverbio) ni los pronombres demostrativos “este”, “esta”, “estos” y “estas”. Tampoco se emplea en aquellas palabras monosílabas como “guion”, “ion” o “prion”.

2.4.2. Si corresponde, las letras capitales siempre deben llevar tilde12,21.

2.5. Uso del acento diacrítico

El acento diacrítico diferencia palabras de igual escritura.

2.5.1. “Aún” lleva acento cuando pueda sustituirse por todavía12: “Aún no se tenía el resultado de los anticuerpos antinucleares”.

2.5.2. “Aun” no lleva acento si puede reemplazarse por hasta, también o incluso10,21: “Aun con el uso de antibióticos de amplio espectro, no hubo mejoría”.

2.5.3. La locución “Aun cuando” y el conector “Aun así” no llevan tilde10,21.

2.5.4. Debe usarse el acento diacrítico en “sí” (adverbio afirmativo), “mí” (pronombre personal), “él” (pronombre personal), “más” (adverbio de cantidad) y “así” (conjunción)10,21.

2.5.5. Llevan acento diacrítico “qué”, “cuándo”, “dónde”, “adónde”, “cuál/es”, “quién/es”, “cómo”, “cuán” y “cuánto/a/os/as” en aquellas frases interrogativas o exclamativas directas e indirectas10,21.

2.5.6. Frases interrogativas o exclamativas directas: ¿Cuándo se hizo el diagnóstico?, ¿Qué exámenes se realizaron?, ¡Cuán complejo es el tratamiento de esta enfermedad!10,21.

2.5.7. La dificultad radica en las oraciones interrogativas o exclamativas indirecta10,21. Estas no llevan signos de interrogación o exclamación: “El artículo describe cuándo debe realizarse una colonoscopía”, “Es fascinante cómo la biología molecular ha contribuido al desarrollo de la medicina”.

2.6. Acentuación de vocablos médicos

En la división en sílabas de una palabra y la acentuación prosódica (no gráfica) hay una gran variabilidad regional, pero al momento de escribirlas debe realizarse de acuerdo con la normativa de la RAE y la ASALE12,22. Sin embargo, la mayor parte de términos médicos no están incorporados al diccionario de la RAE. Por ejemplo, “craneoplastia” o “rinoplastia”, no llevan tilde. “-Plastia” es un galicismo prosódico. Como se señaló, hay una valiosa herramienta de consulta: el diccionario de la RANM10.

2.7. Uso de porqué/porque/por que/por qué

2.7.1. “Porqué” es un sustantivo masculino que significa causa, razón o motivo. Siempre es precedido por el articulo definido “el” o indefinido “un”12,19: “No está claro el porqué de la enfermedad de Degos”.

2.7.2. “Porque” es una conjunción que en la construcción de la oración claramente se identifica una relación de causa y efecto12,19: “No hay respuesta a los inmumomodulares, porque es una vaculopatía no inflamatoria”, “Esta enfermedad se caracteriza porque su diagnóstico diferencial es amplio”.

2.7.3. “Por que” corresponde a la preposición “por” más la conjunción o pronombre relativo “que”. Como conjunción suele ir con verbos que exigen la preposición “por” (inclinarse por, abogar por, caracterizarse por, apostar por, quejarse por, pasar por, etc.), adjetivos (ansioso por, contento por) o sustantivos (temor por, preferencia por). A continuación de “por” puede sustituirse por eso o algo12,19: “Los clínicos abogan por que se realicen buenas anamnesis”, “Los clínicos abogan por eso”.

2.7.4. “Por qué” se aplica a las oraciones interrogativas y exclamativas directas e indirectas, ya desarrolladas en los puntos 2.5.6 y 2.5.7.

2.8. Extranjerismos

2.8.1. El castellano se caracteriza por su gran riqueza lexical. Así pues, debe evitarse el uso de extranjerismos3,4,23: “microhemorragias” por “microbleeds”, “retroalimentación” por “feedback”, “desventaja” por “handicap”, “conjunto” por “pool”, “selección” por “screening” y “objetivo” por “target”, entre otros. Los préstamos de otras lenguas incorporados al español deben ser escritos con la fonética y acentuación correspondiente: “estándar”, “escáner”, “estrés”23. Aun así, hay extranjerismos ya encapsulados en la literatura científica como “up regulation”, “kindling”.

2.8.2. Los extranjerismos crudos deben ser escritos con letra cursiva23.

2.8.3. La última edición de Ortografía indica escribir las locuciones latinas también con cursivas y no adaptarlas a las reglas ortográficas del español23: “grosso modo”, “motu proprio”, “ad hoc”, “a priori”, “post mortem”, etc.

Las expresiones latinas carecen de acento ortográfico, pero sí lo tienen prosódico. Si no se sabe latín, no se recomienda su uso. Por ejemplo, es frecuente decir “de motu proprio”, cosa imposible en latín, porque “motu proprio” es un ablativo absoluto que ya lleva incorporado el “de”.

2.9. Los signos de puntuación

2.9.1. De todos los signos de puntuación, el uso de la coma es uno de los más difíciles.

El valor y trascendencia de la coma se realzan en el clásico ejemplo del oráculo de Delfos: “Irás, volverás nunca, en la guerra perecerás” o “Irás, volverás, nunca en la guerra perecerás”. Una coma hace la diferencia entre vivir o morir.

Una manera práctica, aunque no infalible, es leer el texto en voz alta y detectar las pausas.

2.9.1.1. “El paciente tenía cefalea, sudoración nocturna, baja de peso y compromiso del estado general”. Corresponde al uso de la coma en unidades coordinadas24.

2.9.1.2. “El enfermo fue evaluado, hidratado, estabilizado, y se trasladó a un centro de mayor complejidad”. En este caso la secuencia enlaza con todo el predicado anterior a “y”, pero no sucede con “se trasladó a un centro de mayor complejidad”. Por tanto, la coma es obligatoria24.

2.9.1.3. “Sin embargo, la baja sensibilidad de los anticuerpos anti-DNA nativo…”.

“La evolución del paciente fue tórpida, pero finalmente se recuperó”.

Aquí se muestra el empleo de la coma asociada a conectores24,25.

2.9.1.4 “No hay respuesta a los inmunomoduladores, porque es una vasculopatía no inflamatoria”. Aquí el sustantivo “inmunomoduladores” precede a la conjunción “porque”. Por el contrario, no lleva coma “Esta enfermedad se caracteriza porque su diagnóstico diferencial es amplio”. Es incorrecto escribir coma entre el grupo que desempeña la función de sujeto y el verbo de una oración. El verbo “caracteriza” precede a la conjunción “porque”24.

2.9.1.5 “Ni lo uno ni lo otro”. Esta secuencia de la conjunción “ni” no lleva coma24.

2.9.2.1 El punto y coma forma parte del grupo de signos de puntuación denominados delimitadores principales26. “Esta enfermedad tiene varias características: la primera, su rareza; la segunda, su presencia solo en hombres mayores; la tercera, su fisiopatología desconocida, y la cuarta, no tener tratamiento”.

2.9.2.2 “Los internos estudiaron intensamente durante todo el mes; sin embargo, los resultados del examen no fueron lo que esperaban”. Se ejemplifica el empleo del punto y coma respecto a conectores26.

2.9.2.3 Hay situaciones, especialmente en oraciones extensas, en las que el punto y coma reemplaza al punto seguido; sin embargo, su precisa utilización no es simple y debe emplearse en el contexto de la frase26.

Finalmente, la Tabla 1 27,28 muestra la escritura correcta de locuciones de uso habitual.

Tabla 1 Locuciones de uso frecuente 

Locución incorrecta o no recomendada Locución correcta o recomendada
A consecuencia de Como consecuencia de
Bajo el punto de vista Desde el punto de vista
Con base a Basándose en
De acuerdo a De acuerdo con
Del orden de Aproximadamente
Distinto a Distinto de
En base a Basándose en
Es posible que Puede
En razón de A causa de
Es por esto que Por esto
Ha demostrado ser Es
Hacer mención a Hacer mención de
Insistir que Insistir en que
Juega un rol importante Es importante
La casi totalidad Casi la totalidad
La mayoría de Muchos
La primera más frecuente La primera en frecuencia
Muchas veces A menudo
Número reducido Pocos
Período de tiempo Tiempo
Por la vía de Mediante
Posteriormente a Después de
Respecto de Respecto a
Simultáneamente con Simultáneamente a

Trabajo no recibió financiamiento.

Referencias

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Recibido: 27 de Noviembre de 2018; Aprobado: 27 de Marzo de 2019

Correspondencia a: Carlos Silva Rosas, Santos Dumont 999, Independencia. Santiago, Chile. csilros@uchile.cl

El autor declara no tener conflictos de interés.

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