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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449versión On-line ISSN 0717-6295

Teol. vida v.41 n.1 Santiago  2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492000000100012 

2º Encuentro de teólogos de países del MERCOSUR
Porto Alegre, Brasil, 17 y 18 de octubre de 1998

Los días sábado 17 y domingo 18 de octubre de 1998 tuvo lugar en Porto Alegre, Estado de Rio Grande do Sul, Brasil, el 2º Encuentro de teólogos de países del MERCOSUR. El 1º había sido en Buenos Aires, en octubre de 1996 (ver una reseña en Teología y Vida 38, 1997, 150-152). El tema de este 2º Encuentro era Globalización y Teología en el Cono Sur. Fue coordinado por Geraldo Hackmann y Alvaro Pinzetta, profesores de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul. Asistieron 39 teólogos, casi todos varones. La iniciativa de estos encuentros la comparten la Sociedad Argentina de Teología y la Comisión de los Institutos de Teología de Rio Grande do Sul.

1. El primer día se destinó a escuchar
y debatir dos ponencias

a) El sociólogo de la Universidad anfitriona, Ricardo Rossatto, hizo una descripción del fenómeno de la globalización de estilo "collage", en el sentido que yuxtapuso opiniones de diversos autores, de diverso nivel de profundidad, sin que apareciera siempre claramente una línea vertebradora del discurso. La globalización la definió como el conjunto de acontecimientos que hacen surgir hoy una sociedad mundial. Sus antecedentes se encuentran, por un lado, en la revolución industrial y el ascenso de la burguesía al poder; y, por otro, en el pensamiento de la Ilustración. Los factores que desencadenan hoy la globalización son de diverso tipo: medios materiales (como los satélites, la microelectrónica, las nuevas técnicas de comunicación y transporte y la baja en los precios de la energía) y transformaciones económicas (organización de un sistema financiero mundial). Entre las características de la globalización mencionó la revolución informática, el uso del inglés como "lingua franca" y el predominio del ideario neoliberal. Las leyes que rigen la globalización son la maximización del lucro, la competitividad y la productividad, sobre la base de alta tecnología y para producir sofisticados bienes de consumo; lo que trae como consecuencia una alta explotación de la mano de obra y del medio ambiente y una nueva división mundial del trabajo; Rossatto subraya el papel que en esto juegan la ciencia y el saber. Las consecuencias sociales y culturales de la globalización ocupan una larga lista: surgen las grandes corporaciones económicas, se forman tres megabloques (América del Norte, Europa y "los tigres asiáticos"), se impone un modelo único de desarrollo que no respeta las identidades culturales de los pueblos, el tiempo y el espacio se contraen, crece el desempleo en todo el mundo, surge una nueva ética (que desarticula las éticas tradicionales individuales), la riqueza se concentra, hay tendencia a la homogeneización, disminuye la solidaridad, surgen problemas a escala planetaria (como el aumento de la población, el daño al medio ambiente, la globalización de la economía). Finalmente, Rossatto señala los problemas que debe enfrentar la teología en el contexto de la globalización, sobre la base de que en toda teología se halla supuesta una antropología.

b) Juan Carlos Scannone, s.j., de las Facultades de Filosofía y Teología de San Miguel, Buenos Aires, tituló su ponencia: "La teología en el Cono Sur. Ante el hecho y la ideología de la globalización". Según él la hermenéutica actual ha mostrado que "el contexto influye intrínsecamente en el sentido del texto", porque lo pone "dentro de un determinado horizonte de comprensión" (las citas textuales son del texto policopiado entregado a los participantes). El tema del Encuentro pone a la teología en un doble contexto: el de la historia actual (globalización) y el geocultural (Cono Sur), que Scannone analiza sucesivamente, antes de relevar los desafíos a la teología.

Para tratar el fenómeno de la globalización, Scannone distingue entre el hecho y la ideología que lo interpreta. El hecho lo describe apoyándose en los trabajos de Anthony Giddens que, más allá de lo económico, subraya la transformación del espacio y del tiempo producida por la acción a distancia, que hace que lo local esté influido por lo que ocurre en diversas partes del mundo y tenga a su vez consecuencias en el mundo entero. Esta extensión del campo de la acción va acompañada de su intensificación. Junto a la universalización, Giddens ve el movimiento inverso –su contrapartida dialéctica– de la localización, una de cuyas expresiones es la acentuación de las identidades particulares. Scannone distingue entre el hecho y su interpretación –que actualmente es neoliberal– porque quiere dejar abierta la posibilidad de una globalización que no sea neoliberal, que evite sus nefastas consecuencias sociales, visibles sobre todo en el fenómeno de la exclusión de grandes mayorías y en las tendencias a la uniformización cultural. Finalmente Scannone plantea la pregunta por la lógica de la globalización. Distingue en ella tres dimensiones, cada una con su lógica propia: la económica, guiada hoy por la lógica del lucro; la social o de la sociedad civil, que busca la felicidad, la vida buena; y la política o del Estado, que busca el poder para el servicio del bien común. Scannone cree ver algunos síntomas positivos en el nivel político de la globalización (como la creación del MERCOSUR) y en el social (primeros esbozos de una sociedad civil internacional), que pueden poner límites a los daños que está provocando la globalización puramente económica.

La segunda parte de su ponencia la dedica Scannone al MERCOSUR como contexto geocultural y geopolítico de la teología que se hace en el Cono Sur de América Latina. Le parece una iniciativa positiva, pues se sitúa no en la lógica de la fragmentación sino en la de la integración o colaboración ("globalización de la solidaridad" de la que habla Juan Pablo II), más de acuerdo con la visión evangélica del ser humano. En estas dos lógicas contrapuestas ve Scannone los "dos modos ético-históricos de practicar la lógica de la globalización". En estas condiciones, la teología, para iluminar la acción humana, tendrá que hacerse interdisciplinar, pero no solo en diálogo con la filosofía sino también con las ciencias humanas y sociales.

En la tercera y última parte de su ponencia analiza Scannone la teología del Cono Sur en el contexto de la globalización. La universalización que esta promueve "no puede dejar indiferente a la fe en un Dios único y Salvador universal y a la Iglesia que se llama, es y quiere ser católica"; por otro lado, la concepción católica de universalidad se basa en el misterio de la Trinidad, que es comunión de Personas diferentes: en esta concepción se encuentra el fundamento de una crítica teológica de toda globalización que sea homogeneizante y excluyente. La teología latinoamericana tiene, además, una rica aunque corta tradición eclesial de opción por los pobres (tanto en la teología de la liberación como en la teología de la cultura popular y en la teología de la inculturación), para la cual los pobres son la clave para confirmar el discernimiento de la realidad (signos de los tiempos). Se trata, a juicio de Scannone, no solo de descubrir la presencia del pecado para hacer su denuncia profética, sino "también y sobre todo (de) discernir, en dichas circunstancias de muerte, los gérmenes de vida nueva, de humanización y de salvación en la historia".

A estos signos positivos –Scannone se centra en los que cree ver en la sociedad civil– dedica el resto (poco más de la mitad) de su ponencia. Menciona la democratización y el ethos de los derechos humanos; la nueva emergencia de la sociedad civil, como ámbito distinto al Estado y al mercado, que intenta responder a la crisis actual del Estado de bienestar; el neocomunitarismo de base, visible no solo en la Iglesia (Comunidades Eclesiales de Base y comunidades de movimientos apostólicos) sino también en lo económico (cita los trabajos de Luis Razeto sobre las organizaciones económicas populares) y en lo social y cultural, aunque menos visible aún en lo político; los nuevos movimientos sociales –como el ecologista, el pacifista y el feminista, a los que se añaden en América Latina los movimientos de las etnias, de los desocupados y jubilados, los movimientos contra la corrupción, por los derechos humanos, etc.–, que son policlasistas y multisectoriales e intentan poner en acción una comprensión comunicativa del poder, que hunde sus raíces en el pensamiento de Francisco de Vitoria; el voluntariado y las Organizaciones No Gubernamentales, que están dando origen a una nueva sociedad civil internacional; los indicios de una tendencia a la localización o regionalización, que descentraliza competencias, confiando más decisiones a los municipios; la emergencia de un nuevo imaginario cultural –diferente del revolucionario socialista y del neoliberal–, ubicado en la vida cotidiana, con tendencia a valorar la iniciativa personal, comunitaria y solidaria; el cambio de paradigma cultural, signado por la comunicación, por el giro del sujeto individual a la comunidad de comunicación, ya insinuado en la teoría democrática de Francisco Suárez.

Scannone concluye su ponencia señalando la otra fase del círculo hermenéutico: la relectura de la Palabra de Dios desde esta nueva experiencia de globalización y los signos de los tiempos que ahí se descubren. "La eclosión de lo social comunicativo podrá servir para repensar los grandes Misterios teológicos de comunión (Trinidad, Espíritu, Cristo, Iglesia, etc.) que sirven para interpretar dichos signos de los tiempos a la luz del Evangelio".

2. El segundo día del Encuentro fue dedicado a recibir la presentación de la situación actual de la teología y su reflexión sobre la actual globalización, en los seis países presentes en el Encuentro: Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile.

a) Luego de un trabajo en grupos, la Asamblea intentó hacer una primera síntesis de lo expuesto por los dos ponentes y los seis representantes de los países. Hay consenso en que en la teología nos encontramos en un estado de perplejidad ante la transición que ha provocado en nuestros países el fenómeno de la globalización. No podemos prever el futuro próximo, y se ha perdido la capacidad de proponer utopías de futuro que convenzan a las mayorías. Tampoco tenemos claridad sobre los problemas de la globalización que deberíamos enfrentar ni sobre cómo enfren-tarlos.

Se recoge, además, la tendencia a la búsqueda de identidad, provocada dialécticamente por la globalización en cuanto movimiento homogeneizador; búsqueda que ha de hacerse interdisciplinariamente y que en teología converge con los esfuerzos que se hacen por elaborar una teología de la inculturación.

Una forma posible de enfrentar los problemas de la globalización es a partir de las víctimas del proceso, que son la naturaleza sobreexplotada; los jóvenes y los pobres, que tienden a ser excluidos del sistema; y el corazón del ser humano, fácilmente adormecido por el brillo exterior de la globalización en los medios de comunicación. Estas víctimas son un lugar teológico de acento cristológico y soteriológico, pues en ellas continúa Cristo hoy su pasión y de ellas sale la alternativa que parece estar promoviendo el Espíritu, en la línea de la eclosión social detectada. Por otra parte, en un círculo hermenéutico que considere también la fase de regreso –relectura de la Palabra de Dios desde los signos de los tiempos– se destaca la teología trinitaria, con sus tres aspectos de comunión (fuerza para promover la solidaridad y la fraternidad, especialmente con los pobres y las demás víctimas de la globalización), pericoresis (modelo para un intercambio en interdependencia, que sea mutuamente enriquecedor) y dialéctica entre lo universal y lo particular (que funda la búsqueda de unidad en el respeto de la diversidad).

b) Al final del Encuentro se plantearon posibles temas y fecha y lugar para el Tercer Encuentro de teólogos de países del MERCOSUR. Dado que la SOTER (la Sociedad de Teología y Ciencias de la Religión) de Brasil está organizando un Congreso de Teología Latinoamericana para julio del 2000, con apoyo de todas las Sociedades Teológicas de América Latina, se fijó octubre del 2001 como fecha para el tercer Encuentro, en Chile. Un tema posible gira en torno a la identidad, que despierta resonancias tanto eclesiales (identidad cristiana) como sociales (identidad nacional) y se vincula dialécticamente con el tema de la alteridad y de la integración; pero la Asamblea decidió no fijar por ahora el tema.

Estos encuentros de teólogos de países del MERCOSUR realizados en torno a las Sociedades de Teología se suman a los que se han realizado en torno a las Facultades de Teología que editan Revista Teológica (ver el primero en Teología y Vida 36, 1995, 153-333, y la reseña del segundo en Teología y Vida 38, 1997, 417-422) y dan testimonio de la vitalidad de la teología más institucional de América Latina.


Sergio Silva G., ss.cc.
Profesor de la Facultad de Teología de la
Pontificia Universidad Católica de Chile

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