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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449versión On-line ISSN 0717-6295

Teol. vida v.41 n.3-4 Santiago  2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492000000300006 

Andrés Arteaga Manieu
Profesor de la Facultad de Teología
Pontificia Universidad Católica de Chile

Pensar el misterio de la creación.
La teología de la creación en Teología y Vida
(1960-1999)

Este artículo es parte de un proyecto de investigación que intenta pesquisar el trabajo de reflexión teológica de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, a la luz de lo reflejado en una de sus revistas. Aunque el trabajo de la docencia e investigación superan lo que ha consignado una revista de la Facultad, se puede seguir desde allí alguna pista (1). De alguna manera intenta recapitular lo que se ha hecho en esta última mitad del siglo XX en nuestro medio y que ha permanecido registrado en la revista. En un tiempo que ha sido profundamente fecundo para la reflexión sobre la fe cristiana (2). Aquí en particular, desde una perspectiva específica del misterio cristiano, el de la creación. Y parece que este fin de siglo es una buena oportunidad para hacer esta recapitulación y también se puede considerar como un deber, una responsabilidad. Porque, de alguna manera, la clave para transitar en el futuro en el camino de la teología, está en la continuidad y en la superación de lo que han hecho nuestros maestros.

Ya desde el comienzo en 1960, la revista Teología y Vida se propuso reflejar la actividad académica de la Facultad y de alguna manera ser el eco de la reflexión teológica en Chile. En la presentación al primer número, se esperaba con este instrumento colaborar en la superación del divorcio entre teología y vida, que constituye "el mayor mal de nuestro tiempo". Marcos Mc Grath en su artículo ¿Qué es la teología? afirmaba que es necesario pensar la fe en Chile, que nuestro pueblo cristiano poco piensa la fe, que todo cristiano necesita de alguna manera ser un teólogo y que una fe viva será "teologal" (3). La Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile no es el lugar donde exclusivamente se hace teología en Chile. Pero es un lugar privilegiado como la única Facultad de estudios superiores de teología católica en el país. ¿Qué lugar tiene la teología de la creación en la reflexión de estos años? ¿Qué vacíos notables se pueden apreciar en este ámbito? ¿Qué perspectivas de trabajo futuro hay a la luz de lo realizado?

1. UNA MIRADA DE CONJUNTO

El lugar de la teología de la creación en el conjunto de artículos y estudios de esta revista en sus 40 años no es muy grande. Solamente se pueden encontrar algo más de 20 artículos que tengan una directa o indirecta relación con el tema de la creación. Es bueno agruparlos temáticamente en ciertas áreas. He escogido una bíblica, otra histórico-patrística, otra interdisciplinar y una específicamente teológica sistemática.

Por una parte hay estudios bíblicos, donde encontramos varios artículos realizados por el profesor Antonio Moreno, dedicado a la enseñanza del Antiguo Testamento: La historia en el AT, género literario (4), Leyendo la Biblia, Génesis 1,1-2,4a (5); Leyendo la Biblia, Génesis 2, 4b-3, 24 (6); La exégesis de Génesis 2,4b-3,24. Problemas de método (7); y finalmente Tarea y destino del hombre según el AT (8). También se puede contabilizar un pequeño artículo de J. Severino Croatto, El hombre en el mundo según Génesis (9). Es un avance de un libro que se publicaría proximamente sobre el tema de la creación del hombre y que es reseñado por el Seminario Latinoamericano de Documentación, pues ya había aparecido en otra revista.

También se encuentran estudios patrísticos e históricos sobre la creación, especialmente referidos al tema de la creación de la persona humana: El origen del universo y del hombre según Filón de Alejandría (10) y La creación según el Hexamerón de Basilio de Cesarea (11), obras del profesor Sergio Zañartu; y también La belleza originaria del hombre en la Gran Catequesis de Gregorio de Nisa (12), fruto de una tesis de licenciatura de Tomislav Koljatic. Trabajos todos ellos que fueron presentados en las jornadas de estudios patrísticos. Otro estudio histórico es el de André Hubert, El monologion de San Anselmo de Canterbury. La creación como clave de lectura (13), que sintetiza los resultados de una tesis de licencia.

Otros estudios abordan la creación, directa o indirectamente, desde la relación Dios-mundo, Iglesia-mundo temporal o bien ciencia-fe. Es el caso de un pequeño artículo de Silvestre Stenger en el primer número de la revista, Teología y Ciencia Moderna (14), también los artículos de Yves Congar, La influencia creadora de la sociedad y de la historia en el hombre cristiano (15); Juan Ochagavía, Autoridad de los Obispos en asuntos temporales (16); Antonio Bentué con Mundo y Espíritu (17) y Racionalidad científica y teología (18); y los estudios de Sergio Silva, Ciencia y fe en una UC: posibilidades de una relación mutuamente enriquecedora (19), Dos años de labor del programa Fe, Ciencia, Universidad (20), ¿Evolución o creación? (21)  y La técnica moderna como objeto de la reflexión teológica. Notas a propósito de un libro (22). Desde las ciencias se encuentran las ponencias de Jaime A. Rodríguez y Patricio Rodrigo, El aporte de la ecología al enfoque holístico de los problemas del hombre y su medio (23); y la de Rolando Chuaqui, Algunas observaciones sobre la relación entre la fe religiosa, la teología y las ciencias naturales (24).

Directamente dedicados al tema de la creación, desde una perspectiva teológica sistemática, tenemos el reciente panorama de la situación de la creación en América Latina de Fredy Parra, Creación y escatología en la reflexión teológica latinoamericana (25); parte del estudio de Juan Noemi, Hacia una teología de la evangelización en América Latina (26); y finalmente, del mismo autor el reciente estudio, Mysterium Creationis. Sobre la posibilidad de una aproximación a la realidad en cuanto creación de Dios (27).

2. EL CONTEXTO

En otro lugar he estudiado la situación actual de la teología de la creación y el lugar que ella tiene en la renovación teológica promovida por el Concilio Vaticano II (28). Aquí se puede hacer una apretada síntesis de lo que allí se reseñaba como situación actual y estado de la cuestión hasta el año 1995. Creo que es en este contexto donde se debe ubicar el aporte de estos estudios arriba reseñados. Si a principios de siglo la teología de la creación presenta una imagen tranquila y segura, es a costa del rechazo (o la imposibilidad por el momento) de pensar este misterio a partir de los cuestionamientos de la cultura moderna, es decir, de relegar el tema a un lugar secundario y a un tratamiento más filosófico que teológico (29). La renovación llega progresivamente, según los estudios de G. Colombo, por tres problemas que se manifiestan a la teología, uno filosófico, otro bíblico y uno finalmente científico. Fecha clave es la publicación de la encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII en 1943 y la apertura al movimiento ecuménico que le permite a la teología católica ampliar sus horizontes. En definitiva todo un movimiento de renovación teológica que también repercute en la teología de la creación. La teología de la creación ha corrido la suerte de la teología entera en este siglo, ha participado de sus dificultades y ventajas. Ante la postración de principios de siglo, ha participado de todos los movimientos de renovación que han colaborado a su reactivación y renovación en esta segunda mitad. Y también hoy participa de los desafíos y esperanzas de la reflexión teológica ante un nuevo milenio. En los últimos decenios resalta un movimiento de eclipsamiento y reactivación del tema de la creación (30), donde se han dado las condiciones para un nuevo planteamiento de la teología de la creación a la luz de los cuestionamientos de la edad moderna. Pero que aún es una tarea pendiente (31).

En la bibliografía más reciente se pueden advertir algunas tendencias. En varios manuales hay una nueva revisión de la historia del dogma. Algunos estudios comprueban los fundamentos bíblicos generales o realizan análisis más específicos de materias particulares en el ámbito de las Sagradas Escrituras. Otras investigaciones abordan las grandes líneas o momentos del desarrollo histórico, o bien la elaboración de autores específicos, donde llaman la atención los estudios sobre Santo Tomás y su reflexión teológica de la creación. Hay un avance en el diálogo con la ciencia y con la filosofía moderna. Además de una creciente reflexión sobre la ecología y la responsabilidad del hombre frente a la creación, hay algunos estudios propiamente "teológicos". Entre ellos hay balances e intentos de consideración globales (32). "En estos estudios de carácter más teológico, los temas en alza son los que analizan la relación entre los misterios de la creación y Trinidad, las relaciones entre la creación y la salvación, y las relaciones entre creación y escatología" (33). ¿Qué ha pasado en concreto en la Facultad y en su revista durante este tiempo?

3. DESDE UNA PERSPECTIVA HISTORICA

Al analizar los artículos desde una perspectiva diacrónica, se descubren seis artículos en la primera década, un par en la segunda, siete en la década de los ochenta, y finalmente nueve artículos en los años noventa. Por tanto se advierte un leve y constante crecimiento en la preocupación por el tema de la creación (salvo en la década de los setenta). Dos fuertes impulsos se aprecian en el arco de los cuarenta años. El primero, más inicial, es el de la "fundamentación bíblica" de los artículos de A. Moreno que comienzan en 1961 y culminan en 1982, en un lapso de 20 años. Recogen los resultados del movimiento bíblico y los aplican a la interpretación de los textos bíblicos de la creación, que permitirán superar el eclipsamiento y silencio sobre el tema. El segundo es más reciente, los artículos de J. Noemi de 1995 y 1999, que probablemente recogen las reflexiones previas y posteriores con motivo de la elaboración de un manual de creación, publicado en agosto de 1996 (34). Y que puede considerarse el momento del inicio de una "maduración sistemática" de la reflexión sobre la creación. Es un inicio de la reflexión propiamente "teológica", de sus presupuestos epistemológicos, por sí misma, y no como un tema concernido por otros. Aunque el tema está solamente planteado como "desafío". También se puede ubicar aquí el panorama de F. Parra de 1998, con un intento de balance. Los esfuerzos de Noemi intentan, como lo analizaremos más adelante, avanzar en el tratamiento "teológico" del misterio de la creación con todas sus consecuencias.

Desde una mirada en el tiempo, como síntesis se refleja el clásico movimiento de eclipse y lenta reactivación del tema, también en nuestro medio, como ha sido la trayectoria de la teología de la creación en un contexto más amplio. Tal vez entre nosotros, la reactivación es aún más lenta y se aprecia que se consolida ya con mayor madurez, solamente en la segunda mitad de la década, en estos últimos años del siglo.

4. EL CONTENIDO CONCRETO

a) El acercamiento bíblico

Los artículos del profesor Antonio Moreno son de gran importancia en la manera de abordar el tema de la creación. Entre los años 1961 y 1982 escribió sobre el asunto de la creación desde el estudio del Antiguo Testamento, su especialidad. Se originan estas investigaciones a partir de la renovación de los estudios bíblicos promovidos por la Divino Afflante Spiritu de Pío XII y de sus clases de Pentateuco. En cinco artículos no solo hace exégesis de los relatos de creación de las tradiciones Sacerdotal (P) y Yahvista (J), sino entrega diversos elementos de lo que podríamos llamar una renovada teología bíblica fundamental, que permita un acercamiento a esos complejos relatos. Ese acercamiento, fruto de los últimos descubrimientos de la exégesis, permite la solución de complejos cuestionamientos de las relaciones entre la fe y la ciencia.

En un primer artículo aborda en general el tema de los problemas de la historia y la utilización de los géneros literarios (35). Para analizar la historiografía semita de los orígenes toma como ejemplo los primeros capítulos del libro del Génesis. Se afirma el hecho de la creación, de la caída y del origen de la humanidad, pero no se puede hacer "historia", por lo tanto hay que hacer una determinación del valor histórico de cada elemento del relato. Lo que hace luego en artículos de los dos relatos de creación P y J. En el primero de ellos destaca que hay temas que para el israelita son anteriores e inseparables del dogma de la creación. "La fe de Israel no nació de la consideración del Dios creador. Sus fórmulas más antiguas se refieren al Dios que lo salvó mediante asombrosas intervenciones en la historia" (36). La creación se inserta en una historia de la salvación. Los primeros capítulos del Génesis muestran a Dios salvador creando; la creación es una expresión de su voluntad salvadora. "Lo que le interesa a este autor no es precisamente dar una explicación sobre el origen de las cosas, sino una afirmación de Dios creador y una explicación religiosa del mundo, de lo que en él existe y especialmente del hombre" (37). Al final del segundo texto comentado exegéticamente, el texto del J, se afirma: "Queda claro que estos capítulos no son un mero conjunto de fábulas infantiles. Hemos encontrado en la narración elementos procedentes de antiguas mitologías, pero también hemos visto que mediante ellos este autor, profundamente imbuido de una fe yahvista, nos enseña verdades religiosas que no tienen nada que ver con las que animan aquellos antiguos mitos" (38).

En un seminario sobre Biblia y Teología, cuya finalidad era confrontar los métodos del exégeta y del teólogo sistemático, se aborda nuevamente, ahora como ejemplo, el texto de la creación en la tradición Yahvista. Han pasado catorce años desde el comentario anterior, y se ve un cierto desencanto por los métodos histórico-críticos, una conciencia de su limitación. Al final se afirma: "la teología no puede agotarse en la exégesis crítica del texto, aunque sea absolutamente necesaria esa base" (39). Finalmente en otro seminario interdisciplinar de profesores referente al futuro, la tecnología y la escatología, se aborda el genio religioso de Israel y su particular manera de acercarse a la naturaleza, en las diversas etapas de su desarrollo histórico. De los relatos de la creación del hombre y su trabajo, se sacan pistas para su tarea futura. Es una mirada a la escatología desde la perspectiva de la creación.

En síntesis, la nueva perspectiva exegética de acercamiento a los textos bíblicos de la creación, que ha sido un factor determinante en la renovación de la consideración teológica del misterio de la creación, también ha sido reseñada en la revista, y ha significado algo importante en la Facultad. Se ha ocupado solamente del Antiguo Testamento. Hay una ausencia de reflexión sobre el Nuevo Testamento y una teología de la creación específicamente cristiana.

b) El acercamiento histórico-patrístico

En cuanto a los estudios históricos y patrísticos destacan los dos de Sergio Zañartu, que abordan comentarios de escritores antiguos al libro del Génesis y que tienen una estructura semejante, que permite compararlos en paralelo. Ambos fueron presentados en el segundo ciclo de Conferencias Patrísticas del año 1980. En el primero de ellos se analiza la obra de Filón de Alejandría (40), que en la época de Jesucristo comenta los primeros capítulos del libro de la Torah en su obra De opificio mundi. "Filón pretende presentar la ley en forma inteligible y atractiva para los helenistas, es decir, dar al judaísmo una expresión helenística... Respecto de las ciencias de su época, Filón no se muestra al día; las percibe como un movimiento del orgullo humano, opuesto a la sabiduría" (41). Así pone lo helenístico al servicio de la exégesis y de su piedad religiosa; usa la exégesis alegórica pero no abandona la literal. Y así caracterizado su pensamiento, se recogen sus afirmaciones sobre el tema del Creador, la creación y el hombre en este texto, articulándolas en un conjunto armónico. "En síntesis, desde el punto de vista judío, Filón ha helenizado la Biblia, reflejando en parte la cultura filosófica de su tiempo" (42). En el segundo estudio, se analizan, con el mismo paradigma y método, nueve homilías de Basilio de Cesarea sobre los seis días de la creación (43). Se trata de una especie de exégesis literal, no alegórica, una especulación racional que intenta coordinar la razón con el dato revelado. "Nuestro autor nos presenta más bien una síntesis de la ciencia común y de la fe bíblica en la creación; explaya el Génesis en lenguaje científico para edificación de su auditorio" (44), una muestra de la inculturación de la fe en el mundo antiguo. "Basilio ha puesto la razón y la ciencia corriente de su tiempo al servicio de una exégesis no alegórica. Ha rechazado las posibles desviaciones doctrinales" (45). Son dos buenos estudios que analizan obras de la antigüedad, comentarios al libro del Génesis y al tema de la creación, desde perspectivas que pueden ser consideradas complementarias.

Las obras de T. Koljatic y A. Hubert son fruto de sus estudios de licencia en la Facultad y se inscriben en la historia del desarrollo de la doctrina de la creación. La primera de ellas (46), aborda el tema de la persona humana y su condición originaria en uno de los Padres de la Iglesia más importantes del siglo IV. La segunda (47), el tema de la creación como clave de lectura de una de las principales obras de Anselmo, uno de los escritores eclesiásticos más ilustres de la historia. Hay que notar que estos breves artículos no recojen toda la riqueza de los trabajos que no han sido publicados. Son una buena muestra de estudios monográficos de la historia de la doctrina de la creación. Y parece que se han interesado más por los autores que por los temas de creación.

c) El acercamiento interdisciplinar (48)

En cuanto a la relación Dios mundo, ciencia-fe, son temas que de alguna manera están anexados, o suponen una teología de la creación. Es necesario comenzar con el artículo que apareció en el primer número de la revista, de Silvestre Stenger (49), que puede ser considerado un programa para el futuro. Allí se parte de la constatación que ya hace siglos que se ha producido un cisma entre las ciencias profanas y las sagradas y que hoy se reconocen los límites de la ciencia al transgredir sus ámbitos propios. "El método científico ha superado por sí mismo el positivismo dogmático" (50), lo que permite un inicio del diálogo entre la teología y las ciencias, impensable en otros tiempos por las desconfianzas y la ignorancia mutua. "Parece muy deseable e incluso necesario establecer un contacto fructífero entre teología y ciencias" (51). "¿No sería indicado intentar hoy día una síntesis análoga (a la del siglo XII) entre el dogma católico y los resultados, en cuanto puedan serlo seguros, de la ciencia moderna?... Esta revista debe estar abierta a científicos competentes que por su parte conocen la misma inquietud de aspirar a una integración del saber profano de nuestra época en una visión de mundo auténticamente cristiana respetando la dignidad y competencia de la investigación profana y al mismo tiempo deseando incorporarla armónicamente en la fe en el Creador de todas las cosas" (52). Me parece que esta última afirmación es clave para comprender los deseos iniciales, que la revista pueda tener la calidad de universitaria, de integración del saber en sus diversos ámbitos. Al final de este análisis podremos dar una respuesta a este propósito, en esta perspectiva de la creación.

Hay diversos estudios que para tratar un tema necesitan abordar el misterio de la creación. Es el caso de Yves Congar (53), poco tiempo terminado el Concilio, que hace una breve alusión a la doctrina tomista de la creación para mostrar que los conceptos de creación y naturaleza que provienen de la fe cristiana no implican un fixismo que impida la historicidad del hombre. Concluye afirmando que sí hay una influencia creadora de la sociedad y la historia en el hombre cristiano y de muchas formas. El mundo es ‘causa material’, una cantera donde se edifica la Iglesia. Comenta así ese capítulo de Gaudium et Spes en que se atiende a lo que el mundo le da y aporta a la Iglesia. Juan Ochagavía, al intentar explicar el eco social que provocan los pronunciamientos de los Obispos en materia temporal (54), también tiene que acudir a la creación; "se impone pensar sobre el concepto de mundo según la fe cristiana" (55). La fe nos ayuda a descubrir la intencionalidad del mundo que no es fácil de encontrar. Ya en la antigüedad lo dificultaban los peligros del platonismo espiritualista y del dualismo gnóstico, también en el presente el moderno secularismo materialista. En el Concilio Vaticano II, especialmente en la antropología que ha señalado Gaudium et Spes, se presenta una antropología cristiana integral que da pistas para una adecuada relación entre Dios y mundo creado. Se citan especialmente los textos GS 36 y AA 7 (56).

Por su parte Antonio Bentué en una clase inaugural de 1987 (57), al buscar la función del Espíritu Santo en la Iglesia para evitar su ‘mundanización’, dedica unas páginas al tema del Espíritu en la creación (58). Sus preguntas son muy interesantes: "¿En qué sentido resulta razonable afirmar que el hombre es creado? Es decir, ¿cómo hay que comprender su referencia a Dios?" (59). Y responde: "lo que hace razonable referir el mundo a Dios no es, pues, su orden interno o autónomo, donde Dios no aparece por ninguna parte, sino precisamente la carencia propia del mundo, su imperfección" (60). Es el espíritu el que da sentido a la creación y la teología de la creación deviene de una teología de la libertad, de la "autonomía inconsistente del mundo", según sus expresiones. Algunos años después aborda nuevamente el tema de la cosmología y teología al comparar la racionalidad científica y la teología (61). "La auténtica pregunta sobre Dios hay que formularla, por lo tanto, desde el respeto irrestricto a las evidencias científicas o, incluso, a las hipótesis legítimamente planteadas de acuerdo con aquellas evidencias. Y, a la vez, la teología debe plantear a los científicos la cuestión básica del límite de una búsqueda que es únicamente capaz de describir hechos y controlarlos (técnicamente), pero de los cuales no se puede establecer el sentido último" (62). De alguna manera, todo el discurso creyente, cuando es auténtico, intenta suscitar el silencio. ¿Hay, entonces, alguna posibilidad de descubrir a Dios en el corazón del mundo, una coherencia entre la opción creyente y los datos científicos? En el mundo hay signos que remiten a Dios, que tienen un significado ‘trascendente’ (63).

También en este lugar podemos ubicar los aportes de Sergio Silva con algunos estudios interdisciplinares acerca de las relaciones ciencia y fe. Pero no se exponen tanto las reflexiones sino más bien actas de encuentros y reuniones de profesores (64). El tema de la creación aparece desde el lado de la teología y también desde la perspectiva de las ciencias, en el intento de acceso a lo real. Interesante es el análisis de una obra sobre la relación entre la razón técnica y la fe cristiana (65); y también su iluminación del candente problema, al menos en el ámbito pastoral y de divulgación, de la relación entre creación y la evolución (66). Una expresión más global y completa de su pensamiento se puede apreciar en su manual de creación, fruto de la docencia (67).

En el caso del acercamiento de Rolando Chuaqui (68), se alude al problema de la evolución, en el contexto del problema epistemológico de la relación fe religiosa y ciencia (69). Como matemático afirma que "la ciencia aparece como el conocimiento con el grado máximo de certeza, y el método científico como el único método de la razón para obtener conocimiento. La fe religiosa, por su parte, es aparentemente una forma de conocimiento no sometido a las normas de la razón y aceptada solo en virtud de la autoridad" (70). Así es comprensible la dificultad para articular razón y fe en el acceso a lo real. El estudio de Jaime Rodríguez y Patricio Rodrigo, inserto en un seminario sobre el futuro, del año 1981, aporta una descripción del problema ecológico (crecimiento de la población, deterioro ambiental y contaminación) y las perspectivas de solución desde un enfoque holístico del ecosistema, de un ecodesarrollo que permita la realización de la persona humana. En todos estos estudios, que tienen algún valor, no se aporta mucho a una específica teología de la creación. Son una muestra más bien de un tímido diálogo entre la fe y la ciencia. O más bien, una muestra de la necesidad de dicho diálogo, como una urgencia de nuestro tiempo.

d) El acercamiento teológico sistemático

En los estudios propiamente teológicos, que abordan de una manera directa y desde una perspectiva sistemática el misterio de la creación, la cuestión es escasa, como se aprecia en la agrupación de textos de arriba. Pero parece enjundiosa. Es valioso el panorama de Fredy Parra (71). Allí se presentan "los textos más significativos publicados en la región en las últimas tres décadas" de la reflexión sobre la creación en el postconcilio, destacando las obras de carácter más sistemático. Después de enumerar las obras más significativas, por razones de tiempo y espacio se limita a reseñar dos tratados de creación (72) y a destacar brevemente otras dos contribuciones que integran la problemática ecológica (73). En este sentido estudia el panorama desde ‘fragmentos relevantes’. De los textos de Noemi me atrevo a hacer un análisis aparte y algo más detallado, intentando dialogar con sus planteamientos. Creo que allí está uno de los aportes más originales y profundos.

5. PRESUPUESTOS PARA UN APORTE SIGNIFICATIVO A LA
    TEOLOGIA DE LA CREACION DESDE LA TEOLOGIA SISTEMATICA,
    EN AMERICA LATINA

El trabajo del profesor de la Facultad, Juan Noemi (74), quien ha escrito y enseñado sobre la creación y la escatología por varios años, ha sido ya mencionado como significativo en el panorama latinoamericano de la teología de la creación del postconcilio. Merece una atención especial. Lo valioso de estos artículos es que de alguna manera proponen el tema de la creación en el contexto más amplio de los desafíos de una teología latinoamericana en el postconcilio.

a) La creación como uno de los desafíos actuales de la teología

El primero de ellos parte constatando que hoy se habla poco de teología y mucho de evangelización. Que "la teología vuelve a ser palabra comedida con que se acota la instrucción doctrinal que se imparte en los seminarios o institutos de formación eclesiástica" (75). Después de recordar que no hay auténtica evangelización sin teología, y que, aún más, la teología es condición de posibilidad permanente y persistente de una evangelización, caracteriza lo que ha llamado la "deriva antiteológica" en América Latina. Una atmósfera antiteológica de la cual se esbozan esquemáticamente los factores que la constituyen (76).

Entre los requisitos que debería cumplir positivamente una teología de la evangelización que supere la atmósfera antiteológica se señalan tres: el imperativo de la historicidad, una auténtica interiorización de la historia que lleve a la Iglesia a asumir su "relatividad mundana e histórica"; el imperativo de la catolicidad, que ayude a la Iglesia de América a salir de su provincianismo; y finalmente, el imperativo de la creatividad que resuelve e integra los anteriores, y que se define como la tarea de recuperación, de asumir y actualizar la fe en Dios-Creador (77). En este último se destaca la vigencia y los desafíos de una teología de la creación hoy en América Latina.

Con respecto a la historicidad, Noemi señala que el Vaticano II interioriza la historia, "para el Vaticano II la historia constituye un antecedente que condiciona todo su discurso" (78)  y en ese sentido asume expresamente la relatividad mundana e histórica de la Iglesia. Esta historicidad, imperativo de la teología, y que afecta todo el misterio cristiano tiene un centro y un fundamento: "Tanto la realidad de la Iglesia, el mundo, como la del hombre se definen en relación al reino de Dios como el designio evangélico definitivo y definitorio... El Reino de Dios es el sentido y el fin del hombre como designio sobre la historia de la humanidad y de cada hombre" (79).

Con respecto a la catolicidad, referida mutuamente por la historicidad, Noemi intenta buscar su fundamento. Lo encuentra en Dios y en el hombre. "Dios es el fundamento de la catolicidad en cuanto experimentado como único Dios verdadero que se ha manifestado plenamente en Jesús" (80). Por otra parte, "la humanidad es fuente de catolicidad en cuanto es a todos los hombres a quienes se ofrece la plena y absoluta verdad del Dios de Jesucristo" (81). El Evangelio de Jesucristo es para todo tiempo y espacio, coordenadas fundamentales que no pueden olvidarse en ningún discurso teológico y en sus consecuencias para la vida cristiana y para el encuentro entre Evangelio y cultura.

Ahora, no está suficientemente aclarado en el artículo, a mi entender, cómo el tercer imperativo de la teología no se agrega a los anteriores "sino que a él confluyen y en él se resuelve en concreto la historicidad y la catolicidad de una ‘nueva evangelización’ entre nosotros" (82). Tal vez esto se deba a que el misterio de la creación es el "fundamento de todos los designios salvíficos de Dios, el comienzo de la historia de la salvación", como lo recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica (83). En ese sentido la historicidad y catolicidad son expresiones de la creaturalidad y no hay nada en este mundo que escape a esta condición. Pero analicemos con alguna detención lo que se entiende por el "imperativo de la creatividad" y sus consecuencias para la teología.

Alcanzo a captar dos preocupaciones fundamentales en la exposición del profesor Noemi sobre la creatividad. Por una parte, la necesidad de fomentar una reflexión propiamente teológica de la creación (84), es decir, la integración plena de la creación y sin restricciones en el misterio cristiano. Esto significa que no basta con decir que Dios es Creador, o que el Creador es Salvador, sino debe pensarse en profundidad la creación, como "misterio de salvación". Y por otra parte, una consecuencia de ello, la valoración positiva y no meramente negativa de la creaturidad y todas las consecuencias que le siguen para las relaciones entre Dios y el hombre, la Iglesia y el mundo, la cultura y el Evangelio, perspectiva que el Concilio Vaticano II explícitamente ha querido superar. Parece que aquí se llega al hueso de la reflexión sobre la creación hoy, según los desafíos planteados por la modernidad a la teología. En palabras de Noemi: "confesar a Dios como Creador no solo dice algo sobre Dios sino que también lo dice sobre el hombre. El de la creación no es un discurso positivo de Dios y puramente negativo del hombre, no establece un mero contraste entre Dios y el hombre, no equivale a decir solamente que el hombre no es Dios sino que designa una positividad teológica en este, que tradicionalmente se ha tematizado en su ser criatura como ‘imagen’ de Dios" (85).

Ir al fondo en la teología de la creación es ir al centro, Cristo y su misterio pascual. Desde allí se iluminan las otras dimensiones del misterio cristiano (86). Y esto exige un tratamiento "trinitario" del tema de la creación. Solamente así llegamos a pensar hasta el fondo el misterio de lo creatural. Si todo lo que existe proviene del amor del Creador, allí está la dignidad de toda criatura, que tiene su origen en el único Dios que es amor, y que se ha manifestado plenamente en Jesucristo, por el Espíritu Santo. La Trinidad es el seno del mundo (87). Una ecología radical, que surge del pensamiento cristiano, no se queda en un cuidado de la tierra, o en un cuidado del hombre (una ecología humana), sino que es más radical, va hasta una "ecología del ser".

¿Qué sucede cuando se supera una visión teológica meramente negativa de Dios como Creador? Surge una nueva síntesis que permite la renovación de la antropología teológica, "que no contrapone el hombre a Dios, sino que se decide por la ‘unidad del teocentrismo y antropocentrismo’ que caracteriza al mensaje bíblico y que logró sintetizar magistralmente Tomás de Aquino" (88). "Se trata, todavía más fundamentalmente, de recuperar el contenido teológico positivo y primigenio del primer artículo del Credo cristiano" (89)  contra la renovada tentación de las nuevas formas de gnosis. "Pretender hablar por lo tanto desde Dios sin reconocer que simultáneamente se habla desde el hombre, equivale a desconocer la realidad creatural en su positividad teológica y expone la fe a la arbitrariedad de la gnosis y al subjetivismo voluntarístico de los integrismos" (90).

El Vaticano II no alcanzó a sacar todas sus consecuencias en este punto. Noemi señala que el Concilio "no logra asumir plenamente el desafío que representa la mundanidad para una eclesiología extrovertida", pues "la positividad de lo mundano se concede como una ocurrencia más bien accidental pero no se asume radicalmente, y persiste un pudor, o tal vez, narcisismo, para reconocer derechamente la mundanidad de la Iglesia y hacerse cargo de la misma" (91). De alguna manera, se atisban aquí las consecuencias para la antropología y la eclesiología y más ampliamente para las relaciones fe y razón moderna, de asumir los desafíos de una "teología" de la creación. Tomar en serio el mundo y la razón, exigen una reflexión "ardua y compleja", que incluye asumir la provisoriedad de todo ejercicio teológico.

Parece que es injusto pedirle a un Concilio Ecuménico más de lo que puede dar. Es tarea de los teólogos ahondar en estas pistas abiertas. Abordar desde una perspectiva nueva el tema de la creación es un gran avance. Repito aquí algunos resultados de un trabajo anterior: "el Concilio Vaticano II contiene elementos que permiten el desarrollo de una teología de la creación. Su aporte es significativo en el contexto del desarrollo de la historia del dogma... Además de una nueva metodología y perspectiva, más teológica e integrada al contexto de la historia de la salvación, hay formulaciones de contenidos referidos a la doctrina de la creación con enjundia teológica (teológicamente consistentes). Estos aportes, aunque incompletos e inacabados (por la forma indirecta de abordar el tema y el desarrollo mismo de la asamblea conciliar), ya están dando fruto en la actual reflexión teológica. También se aprecian influjos de esta nueva reflexión en diversas áreas de la vida de la Iglesia como la catequesis y la liturgia. El reconocimiento de la eclosión de una nueva racionalidad teológica, fruto de la vuelta a las fuentes y los exigentes cuestionamientos de la modernidad a la fe cristiana, han permitido esta nueva situación. En el campo de la teología de la creación hay mucho que hacer y mucho que decir, pero se han sentado bases sólidas para un necesario desarrollo futuro. Esta oportunidad no puede ser desaprovechada. No queda más que alabar la superación de la secundariedad del tema de la creación, situación que queda confirmada por los pronunciamientos conciliares" (92).

Se puede afirmar, con fundamentos, que la historia del desarrollo de la doctrina de la creación ya tiene iniciado un nuevo capítulo. Después de la formación del dogma en la Edad Media, sobre la base de la metafísica escolástica, y la defensa del dogma contra el naturalismo de la Edad Moderna, presenciamos el desarrollo de la formulación del dogma en "diálogo" con los cuestionamientos de la modernidad. En definitiva, Noemi invita a tomar más en serio la reflexión teológica acerca de la afirmación primera del símbolo de la fe y llegar a sacar consecuencias para la antropología, la eclesiología y para la misma teología. Y es lo que ahonda en el segundo de los artículos mencionados, algunas pistas para "pensar en serio" la creación.

b) Un proyecto de teología de la creación

El estudio más contundente y último que analizamos, es un proyecto que traza algunas líneas futuras para una teología de la creación (93). Es una ponencia de J. Noemi para un congreso teológico sobre la creación, en Brasil, en julio de 1999, y que sirve como balance de fin de siglo. Desea "esbozar algunos presupuestos fundamentales" de lo solicitado, una reflexión sistemática sobre teología de la creación e historia, en vistas a una futura "sistematización propiamente tal", que aún deja como tarea pendiente (94). Para ello describe el nuevo contexto en que se presenta a fines de siglo la reflexión sobre la creación (95). Se muestran tres tendencias o coordenadas de la reflexión actual: la coordenada histórico-salvífica, la coordenada ecológica y la coordenada científico-técnica (96). Y luego postula un "asunto teológico-fundamental de índole epistemológica" que se impone como tarea impostergable a una teología de la creación. Destacando la riqueza de la descripción del contexto, me centraré en comentar el segundo aspecto rotulado como teológico-fundamental, que intenta trazar algunas pistas que aún no se han transitado en la reflexión teológica y que permitirían abordar "la vigencia del enfoque creacional" del Vaticano II, que "hasta el día de hoy no ha sido profundizado suficientemente por los teólogos" (97). La recuperación de lo histórico-concreto y la mundanidad del discurso teológico, obligan, según Noemi, a pensar a Dios desde el mundo, y eso significa "pensar a Dios como acontecimiento escatológico" (98), y también "pensar una cosmología crística" (99), lo que finalmente se resuelve en un "pensar en la razón" (100), que está insinuado, planteado esquemáticamente al final del artículo. Esos son los tres pasos que se advierten como desafíos para el futuro de una teología de la creación, y el tercero asume los anteriores.

¿Qué significa pensar el misterio de la creación "en la razón"? Evidentemente está aquí una insinuación de la encíclica Fides et Ratio, acerca de las relaciones entre la fe y la razón de Juan Pablo II, que la razón y la fe están una dentro de la otra (101). Parece que no basta para pensar el misterio de la creación, "en la razón", una teología del Creador, que se puede representar por las corrientes actuales que integran la creación en la coordenada histórico-salvífica como tema cristológico-trinitario o bien en la relación creación-escatología. Tampoco basta una teología de la criatura, expresada en las corrientes que transitan por las coordenadas ecológicas o científico-técnicas. Se necesita una auténtica teología de la creación que pueda pensar a Dios en el mundo y desde el mundo. Parece que es necesario superar el "horror al panteísmo" que ha paralizado el discurso de la creación en el último siglo. Una pista está en la integración creativa de los pronunciamientos del Vaticano I y el Vaticano II con respecto a la creación (102).

6. PROYECCIONES Y PERSPECTIVAS

De lo anterior se puede rescatar que el tema de la creación es fundamental en el misterio cristiano, como lo recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: el misterio de la creación es el "fundamento de todos los designios salvíficos de Dios, el comienzo de la historia de la salvación". Pensar el misterio cristiano pasa por, y tiene una estación fundamental e irrenunciable, en pensar el misterio de la creación. No podemos pensar a Dios sino en la historia, en el mundo y en la razón, en Jesucristo. Y esa es su única posibilidad y grandeza. Hay que pensar el misterio de la creación.

En la revista Teología y Vida, durante estos 40 años, se aprecian los movimientos y tendencias generales de la teología de la creación, del "eclipse" a la "reactivación". Hay un progresivo avance y toma de conciencia de que se trata de un "tópico desatendido" en el quehacer teológico y que "de una correcta articulación del tema de la creación depende en la actualidad la vigencia histórica y concreta que la fe pueda demostrarle a la razón y la iglesia al mundo" (103). Si en un primer momento se pusieron los presupuestos bíblicos en gran medida por los aportes de Antonio Moreno, aplicando a la creación los aportes de la exégesis contemporánea, en el último tiempo se han planteado, por parte de Juan Noemi, los presupuestos epistemológicos y de teología fundamental (104). Otros autores han abordado el tema de la historia de la doctrina desde diversas perspectivas, por una parte; y otros, anunciado las complejas relaciones entre ciencia y teología, por otra. En todo caso, coincido con Juan Noemi, que una sistematización queda como tarea "pendiente" (105), de pensar el misterio de la creación en una consideración positiva y teológica. Se debe destacar la "estructura creacional" de la razón y del pensar teológico. En estos años se han sentado las bases para pensar el misterio de la creación.

Duele constatar que aún se afirme que "la vigencia del enfoque creacional del mismo concilio (Vaticano II) hasta el día de hoy no ha sido profundizado suficientemente por los teólogos" (106)  y que aún hay residuos de "docetismo creacional" no superados. Creo que ya están dadas las condiciones para acometer esa tarea pendiente, por el planteamiento de los supuestos epistemológicos, y en parte por la puesta en vigencia del enfoque conciliar. Es necesario ahora sacar consecuencias e ir hasta el fondo del asunto. Entre esas consecuencias está la falta de una interdisciplinariedad en el tratamiento de los temas. Son de ayuda los seminarios temáticos de la Facultad, pero no suficientes. Allí se plantean diversas perspectivas sobre la relación Dios-mundo, fe-ciencias, algo de diálogo al respecto, pero falta mucho más. El tema no se trata directamente sino como presupuesto e indirectamente, por lo tanto no en toda su hondura. Allí se puede hacer un aporte significativo y será necesario que la futura teología de la creación esté abierta a las diversas aproximaciones de la racionalidad científica y filosófica. Hay mucho por hacer aún para pensar el misterio de la creación entre nosotros, e incluso se han diseñado algunas pistas para ese camino futuro.

RESUMEN

Este artículo es parte de un proyecto de investigación que intenta pesquisar el trabajo de reflexión teológica de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, a la luz de lo reflejado en una de sus revistas durante los últimos 40 años. Después de hacer una mirada de conjunto de los artículos que abordan las temáticas que se consideran en torno a la teología de la creación, y de agruparlos según las diversas perspectivas de acercamiento (bíblica, histórico-patrística, interdisciplinar y teológica sistemática), se apuntan algunos rasgos del contexto teológico de estos últimos decenios en que se ha desplegado esta reflexión. Se agrega, posteriormente, un estudio diacrónico y otro del contenido mismo de los artículos. Finalmente, se analizan los presupuestos para un aporte significativo a la teología de la creación desde la teología sistemática, en América Latina a la luz de dos estudios, que se consideran especialmente relevantes entre el conjunto. Ellos resaltan al tema de la creación como uno de los desafíos actuales de la teología e intentan formular un proyecto que traza algunas líneas para una teología de la creación en el futuro próximo. Se analizan críticamente, para terminar con una recapitulación que formula algunas proyecciones y perspectivas de los estudios considerados.

ABSTRACT

This article is part of a project which attempts to summarise the theological reflection work of the Theological Faculty of the Pontificia Universidad Católica de Chile, according to its journal’s publications during the last forty years. After looking at the articles related to the theology of creation, and grouping them according to their approach (biblical, historic-patristic, interdisciplinary, and systematic theology), the article points out some features of the reflection’s theological context of the last decades. It also presents both a diachronic and content-based study of the articles. The article finally analyses the presuppositions of a significant contribution in Latin America to the theology of creation from the systematic theology, regarding two highly relevant studies. They stress the issue of the creation as one of the current challenges of theology and formulate a project outlining the theology of creation in the near future. They are analysed critically, to end up with a recapitulation of some projections and perspectives of such studies.

 


(1) Puede ser de interés investigar la historia de la enseñanza de la teología de la creación en la Facultad. Cuándo se estableció como tratado propio, ya no como "De Deo creante et elevante", sino como Teología del mundo, y cuándo como Teología de la creación, propiamente tal. Eso queda fuera de los límites de este estudio. Vale la pena consignar que el primer decano, Eduardo ESCUDERO, tiene unos apuntes mimeografiados de sus clases y que se encuentran en Biblioteca: Adnotationes in Tractatum De Deo Creante.

(2) Ilustrativa es la lectura del panorama, ya de hace algunos decenios, de la obra dirigida por H. VORGLIMER y R. VANDER GUCHT, La teología del siglo XX, BAC, Madrid 1973-1974,         [ Links ] en tres volúmenes (el original alemán es de 1970). Aunque faltaba más de un cuarto de siglo, ya el avance de la reflexión teológica en casi todas las áreas era exponencial. Más actual es la obra de R. GIBELLINI, La teología del Siglo XX, Sal Terrae, Santander 1998,         [ Links ] que contiene un buen panorama de las corrientes, autores y reflexiones de mayor peso que han aparecido en este siglo que ya termina.

(3) Cf. M. McGRATH, ¿Qué es la teología?, Teología y Vida 1 (1960), 5-11.         [ Links ] Un buen punto de referencia para descubrir lo que se pensaba con la nueva revista. Cf. además M. BARRIOS, La Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Sesenta años de historia al servicio de Chile y de su Iglesia, Ediciones Sociedad de Historia de la Iglesia en Chile, Santiago 1995, 56-62.        [ Links ]

(4) Teología y Vida 2 (1961), 162-177,         [ Links ] especialmente páginas 170ss.

(5) Teología y Vida 5 (1964), 36-44.        [ Links ]

(6) Teología y Vida 5 (1964), 207-222.

(7) Teología y Vida 19 (1978), 259-278.        [ Links ]

(8) Teología y Vida 23 (1982), 87-104.        [ Links ]

(9) Teología y Vida 14 (1973), 276-280.        [ Links ]

(10) Teología y Vida 22 (1981), 31-50.        [ Links ]

(11) Teología y Vida 22 (1981), 109-124.

(12) Teología y Vida 39(1998), 253-269.        [ Links ]

(13) Teología y Vida 34 (1993), 215-223.         [ Links ]

(14) Teología y Vida 1 (1960), 29-31.        [ Links ]

(15) Teología y Vida 8 (1967), 171-189,         [ Links ] especialmente páginas 184-188.

(16) Teología y Vida 9 (1968), 88-97,         [ Links ] especialmente páginas 89-96.

(17) Teología y Vida 28 (1987), 227-245.        [ Links ]

(18) Teología y Vida 33 (1992), 255-267.        [ Links ]

(19) Teología y Vida 31 (1992), 257-278.         [ Links ]

(20) Teología y Vida 34 (1993), 3-27.

(21) Teología y Vida 29 (1988), 245-259.        [ Links ]

(22) Teología y Vida 31 (1990), 55-68, especialmente página 58.

(23) Teología y Vida 23 (1982), 51-55.

(24) Teología y Vida 27 (1986), 89-102.        [ Links ]

(25) Teología y Vida 39 (1998), 39-70, particularmente "algunos aspectos de la teología de la creación", 39-49.

(26) Teología y Vida 36 (1995), 203-224,         [ Links ] especialmente "el imperativo de la creatividad", 216-224.

(27) Teología y Vida 40 (1999), 372-399.        [ Links ]

(28) Cf. A. ARTEAGA, "Creatio ex Amore". Hacia una consideración teológica del misterio de la creación en el Concilio Vaticano II, en Anales de la Facultad de Teología 46 (1995), especialmente 25-38 y 39-47.         [ Links ] Un análisis de la bibliografía más reciente (no exhaustiva) de los últimos 40 años y sus tendencias en 34-38.

(29) Cf. ibídem, 27s, con algunas referencias bibliográficas.

(30) Cf. ibídem, 29-34. Especialmente significativos son los análisis de J. L. RUIZ DE LA PEÑA, Teología de la Creación, Sal Terrae Santander 1986, 11s;         [ Links ] G. HENDRY, Eclipse of Creation, en Theology Today, 28(1972), 406-425;         [ Links ] S. SILVA, Teología de la Creación. Publicaciones Teológicas Seminario Pontificio de Santiago, Santiago 19922, 15-45;         [ Links ] y J. NOEMI, Teología del Mundo I: Creación, Publicaciones Teológicas Seminario Pontificio de Santiago, Santiago 1987, 10-44.        [ Links ]

(31) Cf. "Creatio ex Amore", 114-117. En las perspectivas y proyecciones que surgen a partir del estudio de la consideración del misterio de la creación en los Documentos del Concilio, se presentan las condiciones fundamentales para pensar la creación hoy y sus diversas implicaciones a diversos niveles de la reflexión y la vida eclesial.

(32) Repito aquí la nota 58 de la página 37 de mi trabajo arriba citado: J. ANSALDI, La doctrine de la création au futur antérieur, études Théologiques et Religieuses 64(1989), 249-262;         [ Links ] J. ARNOULD, et al., Bulletin de théologie. Théologie de la création, Revue de Sciences Philosophiques et Théologiques 75 (1991), 651-655;         [ Links ] W. BEINERT, Ein Defizit wird behoben. Neues Interesse der Theologie der Schöpfung, Theologie und Glaube 72(1982), 402-414;         [ Links ] L. BOUYER, Cosmos. Le monde et la gloire de Dieu, du Cerf, Paris 1982;         [ Links ] W.C. FRENCH, Subjet-centred and creation-centred Paradigms in Recent Catholic Thought, The Journal of Religion 70(1990), 48-72;         [ Links ] P. GABUS, Pour une nouvelle doctrine de Dieu Créateur et de la création, Études Théologiques et Religieuses 65 (1990), 77-91;         [ Links ] A. GANOCZY, Shöpfungstheologie heute. Skizze eines Versuchs, Theologische Literaturzeitung 111 (1986), 61-570;         [ Links ] A. GESCHE, La création: cosmologie et anthropologie, Revue Théologique de Louvain 14 (1983), 147-166;         [ Links ] extracto en Selecciones de Teología 24 (1985), 163-170; A. GOUNELLE, S’interesser à la creation, Études Théologiques et Religieuses 64 (1989), 59-69;         [ Links ] W. KASPER, Die Schöpfungslehre in der gegenwärtigen Diskussion, en BITTER-MILLER, Konturen heutiger Theologie. Werkstattbericthe, Kösel, München 1976;         [ Links ] R. MARLE, La Création: une doctrine périmée?, Études 355 (1981), 247-261;         [ Links ] C. MAYER, Zum Wandel des schöpfungstheologischen Denkens in der katholischen Dogmatik, Theologische Quartalschrift 158(1978), 267-285;         [ Links ] W. STROLZ, Schöpfugsgeheimnis statt Weltbemächtigung. Das schöpfungsthema in der gegenwärtigen evangelischen Theologie, Herder Korrespondenz 45 (1991), 330-335.         [ Links ] Es común encontrar en estos últimos años números de revistas dedicados al tema de la creación desde diversas perspectivas (especialmente la ecológica y sus consecuencias éticas). Un ejemplo es el de Communio (Paris) 1 (1976); Communio (Paris) 13 (1988); Communio (Madrid) 10 (1988); Études Théologiques et Religeuses 64 (1989); Christus 147 (1990); Bulletin de Litterature Ecclesiastique 92 (1991); Le Suplement 182-183 (1992); Lateranum 58 (1992); Lumen Vitae 48 (1993); Revue Thomiste 92 (1992). También está presente el tema en la realización de coloquios o encuentros interdisciplinares o ecuménicos, cf. D. COPPIETERS, Une session théologique sur ‘La Création’, Revue Théologique de Louvain 5 (1974), 506-510;         [ Links ] M. KESTEMAN, La création et ses enjeux, Revue Théologique de Louvain 12 (1981), 347-356.        [ Links ]

(33) Ibídem 38, con abundante bibliografía en notas para cada una de las afirmaciones.

(34) J. NOEMI, El mundo, creación y promesa de Dios, San Pablo, Santiago 1996.        [ Links ]

(35) La historia en el AT, géneros literarios, en Teología y Vida 2 (1961), 162-177.

(36) Leyendo la Biblia, Génesis 1, 1-2,4a, Teología y Vida 5 (1964), 36.

(37) Ibídem, 37. En esos relatos no hay por ninguna parte una pretensión científica, afirma el autor.

(38) Leyendo la Biblia, Génesis 2, 4b-3, 24, Teología y Vida 5 (1964), 222.

(39) La exégesis de Génesis 2, 4b-3, 24. Problemas de método, Teología y Vida 19 (1978), 278.

(40) El origen del universo y del hombre según Filón de Alejandría, Teología y Vida 22 (1981), 31-50.

(41) Ibídem, 31.

(42) Ibídem, 50.

(43) La creación según el Hexamerón de Basilio de Cesarea, Teología y Vida 22(1981), 109-124.

(44) Ibídem, 111.

(45) Ibídem, 124.

(46) La belleza originaria del hombre en la Gran Catequesis de Gregorio de Nisa, Teología y Vida 39 (1998), 253-269.

(47) El monologion de San Anselmo de Canterbury. La creación como clave de lectura, Teología y Vida 34 (1993), 215-223.

(48) Incluyo aquí el diálogo teología y ciencias y cuando el tema de la creación es abordado de pasada, de manera indirecta para iluminar otros aspectos.

(49) Teología y Ciencia Moderna, Teología y Vida 1(1960), 29-31.

(50) Ibídem, 30.

(51) Ibídem, 31.

(52) Ibídem.

(53) La influencia creadora de la sociedad y de la historia en el hombre cristiano, Teología y Vida 8(1967), 171-189. Especialmente "naturaleza e historicidad humana", 184-188.

(54) Autoridad de los Obispos en Asuntos temporales, Teología y Vida 9 (1968), 88-97.

(55) Ibídem, 89.

(56) Son núcleos articuladores para una teología de la creación en el Concilio, cf. "Creatio ex Amore", 109-113. El texto de GS 36 es uno de los ejes articuladores de una teología de la creación desde el Concilio, "refiere a las características de la existencia criatural de cara a la sensibilidad de la reflexión actual".

(57) Mundo y Espíritu, Teología y Vida 28 (1987), 227-245.

(58) Específicamente, las páginas 240-245.

(59) Ibídem, 240s.

(60) Ibídem, 241.

(61) Racionalidad científica y teología, Teología y Vida 33(1992), 255-267. Más específicamente en las páginas 260-264.

(62) Ibídem, 255.

(63) Se analizan las teorías de J. Monod y S. Hawking.

(64) Ciencia y fe en una UC: posibilidades de una relación mutuamente enriquecedora, Teología y Vida 31 (1992), 257-278. Al final del análisis del aporte de la fe al método científico y al marco cultural, se propone el aporte de la imagen del hombre y la naturaleza que provienen de la fe cristiana, páginas 272-274. También, Dos años de labor del programa Fe, Ciencia y Universidad, Teología y Vida 34 (1993), 3-27. El tema de la creación en páginas 4, 11 y 14.

(65) La técnica moderna como objeto de la reflexión teológica. Notas a propósito de un libro, Teología y Vida 31 (1990), 55-68. Es la presentación crítica de la obra dirigida por C. MITCHAM y J. GROTE, Theology and Thecnology. Essays in Christian Analysis and Exegesis, University Press of America, New York 1984.         [ Links ] El tema de la creación aparece marginalmente en la página 58.

(66) ¿Evolución o creación?, Teología y Vida 29 (1988), 245-259.

(67) Teología de la Creación, Ed. Seminario Pontificio de Santiago, Santiago 19922.

(68) Algunas observaciones sobre la relación entre la fe religiosa, la teología y las ciencias naturales, Teología y Vida 27 (1986), 89-102.

(69) Cf. Ibídem, 92s.

(70) Ibídem, 89.

(71) Creación y escatología en la reflexión teológica latinoamericana, Teología y Vida 39 (1998), 39-70. Se refiere a la creación en las páginas 39 a 49.

(72) J. NOEMI, El mundo, creación y promesa de Dios, San Pablo, Santiago 1996;         [ Links ] P. TRIGO, Creación e historia en el proceso de liberación, Paulinas, Madrid 1989.        [ Links ]

(73) En el caso de S. SILVA se utiliza para la reseña preferentemente entre sus obras, su manual ya citado, Teología de la Creación. En el caso de L. BOFF, se usa especialmente, Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres, Trotta, Madrid 1996.         [ Links ] De ambos autores se toman en cuenta otras obras que aparecen reseñadas en las notas 7 y 10 de la página 40 del panorama.

(74) Cf. Hacia una teología de la evangelización en América Latina, Teología y Vida 36(1995), 203-224. El tema se explicita en el parágrafo titulado "El imperativo de la creatividad", 216-224. Y también Mysterium Creationis. Sobre la posibilidad de una aproximación a la realidad en cuanto creación de Dios, Teología y Vida, 40 (1999), 372-399, que corresponde a una ponencia en Brasil.

(75) Ob. cit., 203.

(76) Cf. ibídem, 205-209.

(77) Ibídem, 216. Palabras muy semejantes se advierten en la presentación del mismo J. NOEMI en "Creatio ex amore", 13-17; y en la introducción del manual, El mundo. Creación y promesa de Dios, 9-20, que además integra el tema de la creación y la escatología. En el fondo, este artículo expresa sus motivaciones o preocupaciones más hondas sobre el estado de la teología de la creación en América Latina y los presupuestos de su revitalización. Cita y comenta especialmente un trabajo de W. KASPER, Die Schöpfugslehre in der gegenwärtigen Diskussion, en Konturen heutiger Theologie (G. Bitter - G. Miller, Eds.), München, 1976, 92-107),         [ Links ] que sirve de inspiración para la reflexión. Allí se afirma que "la teología de la creación es la teología de la realidad en vista de su determinante inicio fundamental y permanente y de su meta que le marca el rumbo" y más adelante "teología de la creación se determina como teología de la realidad en la tensión de protología y escatología y nos plantea ante la tarea de buscar una nueva síntesis entre fe y actual experiencia de realidad" (ibídem, páginas 93 y 95 según la traducción de Noemi en el artículo analizado de la revista).

(78) Ob. cit., 211. Se afirma que el Vaticano II constituye un hito en la interiorización de la historia por parte de la Iglesia. Una tarea que aún no está acabada, asistimos a una "transición". "Hubo una larga preparación, de la cual el concilio es un punto de llegada, y marca un punto de partida que abre nuevos senderos que, a pesar de los temores y reticencias, acabarán por introducir todavía más en el valle de la conciencia histórica del hombre moderno" (ibídem).

(79) Ibídem. Iglesia y mundo son realidades dinámicas referidas al reinado de Dios. De tal manera que se presenta como "tarea insoslayable para el teólogo... el desafío de testimoniar y dar razón de un Dios que es evangelio, precisamente al hacer suya, en concreto y desde dentro, la historia de todos y todo el hombre" (ibídem, 212).

(80) Ibídem, 212.

(81) Ibídem, 213.

(82) Ibídem, 216.

(83) Catecismo de la Iglesia Católica, 280 (citando al antiguo Directorium Catechisticum Generale de la Congregación para el Clero, de 1971). Allí se afirma que la creación es fundamento de los designios de Dios, pero que el misterio de Cristo es quien en definitiva da luz decisiva sobre el misterio de la creación. Si el misterio de la creación es fundamental, el misterio de Cristo es central. El Catecismo, en el número siguiente (281), señala que en la liturgia de la Noche Pascual, se comienza con el relato de la creación. En definitiva no podemos separar el misterio de la creación del misterio de Cristo, son "articulaciones" de un solo misterio, el de la autocomunicación de Dios al hombre.

(84) Interés que hace tiempo ha sido mencionado por la teología europea: W. BEINERT, Ein Defizit wird behoben. Neues Interesse der Theologie der Schöpfung, Theologie und Glaube 72 (1982), 402-414,         [ Links ] y A. GESCHE, La création: cosmologie et anthropologie, Revue Théologique de Louvain 14 (1983), págs. 147-166;         [ Links ] extracto en Selecciones de Teología 24 (1985), 163-170.

(85) J. NOEMI, Hacia una teología de la evangelización en América Latina, 217.

(86) Como lo expresa B. FORTE: "Nel Dio dell’ inizio viene proiettato il Dio del nuevo e definitivo compimento: alla luce dell’ evento pasquale la storia delle origini è riletta como storia trinitaria" (La Parola della Fede, Introduzione alla Simbolica ecclesiale, San Paolo, Cinisello Balsamo (Milan), 1996, 109.         [ Links ] Y más adelante se afirma, "La comunione nell’infinita alterità fra il Creatore e la creatura trova il suo fondamento nella distinzione fra il Padre e il Filio: tutto è stato creato per mezzo di Cristo e in vista di Lui (cf. Col 1, 16)" (ibídem, 110).

(87) "Nell’ eterna accoglienza del Filio amato, ‘primogenito di ogni creatura’ (Col 1, 15), è radicata la vocazione all’ esere di tutto il creato como vocazione all’ amore" (ibídem). "Grazie allo Spirito è possibile dire che dove c’ è essere, e che tutto ciò che essiste, nel legame eterno della caritá divina, è stato e sará eternamente amato" (ibídem 111s).

(88) J. NOEMI, Hacia una teología de la evangelización en América Latina, 219.

(89) Ibídem.

(90) Ibídem, 220.

(91) Ibídem, 220s. Muy iluminadora la larga nota 74 a pie de la página 221 sobre la necesidad de una "renovación evangélica de la misma Iglesia". Pero el paso que ha dado el Vaticano II es notable, un hito. No solamente consiste en asumir el pensamiento histórico, o el imperativo de la catolicidad, sino el de intentar abordar el desafío de la creatividad desde otra perspectiva. Al Vaticano II le ha interesado el tema de la creación, aparece como trasfondo y como tema concernido por otros, lo considera globalmente en un horizonte histórico. "Ello explica que de la creación se hable, más que del origen, de la salvación y plenificación del mundo. Y, así, es un discurso que está marcado cristológica y escatológicamente" (J. NOEMI, El mundo, creación y promesa de Dios, 249). "La verdad de la creación se ve, pues, no como la afirmación abstracta de un origen, sino como fundamento y sentido de la acción humana" (ibídem, 251). Dios no es alternativa sino "sentido" del mundo creado.

(92) A. ARTEAGA, "Creatio ex Amore". Hacia una consideración teológica del misterio de la creación en el Concilio Vaticano II, en Anales de la Facultad de Teología 46 (1995), 119.        [ Links ]

(93) J. NOEMI, Mysterium Creationis. Sobre la posibilidad de una aproximación a la realidad en cuanto creación de Dios, Teología y Vida, 40 (1999), 372-399.        [ Links ]

(94) Cf. ibídem, 372. Que esta sistematización es "tarea pendiente" ayuda a explicar lo escaso de la reflexión propiamente teológico-sistemática en la revista, durante los cuarenta años.

(95) Para describir el nuevo contexto se señalan algunos desplazamientos terminológicos que son "sintomáticos de la emergencia e importancia que progresivamente ha adquirido la creación", todos en dependencia con el Concilio Vaticano II (de Ecclesiae mysterium, al mysterium creationis; de la otra dimensión a la pascua de la creación).

(96) "La primera deriva del requerimiento histórico-salvífico que puso en jaque y terminó por desterrar la consideración ahistórica de la creación propia de la manualística neoescolástica hasta las vísperas del Vaticano II. Ella positivamente logra fraguar ya sea en propuestas que articulan el tema de la creación primero puntualmente en su dimensión cristológica y consecuentemente trinitaria o tratan de integrarlo en toda su amplitud bajo una perspectiva escatológica. La segunda coordenada está determinada por la recepción de la crisis ecológica y pretende fundamentar una consideración teológica más positiva de la naturaleza. La tercera está determinada por el imponerse de una cosmovisión científica" (ibídem, 377).

(97) Ibídem, 377.

(98) Ibídem, 396. "El Dios de Jesucristo no es tematizable como cosa u objeto alternativamente trascendente o inmanente, sino como acontecimiento histórico que para el hombre permanece abierto radicalmente como futuro... lo histórico-salvífico no es algo adjetivable y subsecuente a la realidad de Dios sino dimensión primordial del mismo y como tal debe ser considerada por la teología".

(99) Ibídem, 396. "En verdad, la de Jesús es una pro-existencia que Dios reconoce como propia al resucitarlo de entre los muertos y sella el destino de toda la humanidad como resurrección de todos y del cosmos como ‘nueva creación’ ".

(100) "Los dos momentos anteriores no son más que aspectos de un mismo desafío articulado objetivamente y en razón del tema al que confronta una teología de la creación, es decir, explicitan lo que importa pensar a Dios en el mundo" (ibídem, 397).

(101) "No hay pues motivo de competitividad alguna entre la razón y la fe: una está dentro de la otra (in altera enim altera invenitur), y cada una tiene su propio espacio de realización" (Fides et Ratio, 17). "...con la frase anteriormente referida, insinúa un camino que a mi parecer es el que correspondería recorrer a una teología de la creación" (ibídem, 397).

(102) Cf. L.M. ARMENDÁRIZ, Fuerza y debilidad de la doctrina del Vaticano I sobre el fin de la creación, en Estudios Eclesiásticos 45 (1970), 359-399. "         [ Links ]Si el Vaticano II fue necesario para que recordásemos que Dios es Padre, y que no hay otro Dios que el Padre, el Vaticano I sigue siendo imprescindible para que no olvidemos que el Padre es Dios" (ibídem, 391). "Si en el Vaticano I podemos apreciar un desencuentro entre la fe y la filosofía, en el Vaticano II parece que se dieran las condiciones para un reencuentro entre fe, ciencias y teología de la creación. Entre el Vaticano I y el Vaticano II no conviene hablar de oposición sino más bien de complementación" A. ARTEAGA, "Creatio ex Amore". Hacia una consideración teológica del misterio de la creación en el Concilio Vaticano II, en Anales de la Facultad de Teología 46 (1995), 46.

(103) J. NOEMI, Mysterium Creationis. Sobre la posibilidad de una aproximación a la realidad en cuanto creación de Dios, Teología y Vida, 40 (1999), 372.

(104) Cf. las Condiciones fundamentales para pensar la creación hoy, en A. ARTEAGA, "Creatio ex Amore". Hacia una consideración teológica del misterio de la creación en el Concilio Vaticano II, en Anales de la Facultad de Teología 46 (1995), 114-115. La primera es la vuelta a la primacía de la enseñanza bíblica, dato constitutivo y fundamental de la doctrina cristiana; y la vuelta a una consideración eminentemente teológica insertada en el misterio cristiano, superando la ‘insularidad temática’.

(105) J. NOEMI, Mysterium Creationis. Sobre la posibilidad de una aproximación a la realidad en cuanto creación de Dios, Teología y Vida, 40 (1999), 372.

(106) Ibídem, 377.

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