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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449versión On-line ISSN 0717-6295

Teol. vida v.43 n.2-3 Santiago  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492002000200008 

Teología y Vida, Vol. XLIII (2002), pp. 187-195

Andrés Covarrubias C.
Profesor de la Facultad de Filosofía
Pontificia Universidad Católica de Chile
Chile

Lenguaje, belleza y verdad en Cicerón y San Agustín:
las encrucijadas de la persuasión*

RESUMEN

En este artículo me propongo mostrar las profundas diferencias entre Cicerón y San Agustín, desde el punto de vista de sus respectivas visiones del arte retórico. Mientras que, para el primero, la oratoria se ampara en el horizonte de las meras probabilidades, teniendo como fin la persuasión del auditorio, para el Obispo de Hipona, en cambio, el referente último está marcado por el hallazgo de la verdad, a partir de las Sagradas Escrituras. En efecto, Cicerón construye una teoría retórica compatible con la argumentación que debe dominar un buen abogado, sin las limitaciones de la obligación a la verdad y la prohibición del encubrimiento punible, mientras que San Agustín, en el De doctrina christiana, busca el establecimiento de una retórica consecuente con las aspiraciones de un auténtico orador eclesiástico. Debido a la diferencia de objetivos propuestos por cada uno de estos filósofos, mientras Cicerón se aproxima cada vez más a una posición relativista, San Agustín, aceptando la relatividad, busca, sin embargo, una práctica oratoria compatible con la expresión más pura y fidedigna de la verdad.

ABSTRACT

In this article, I attempt to show the profound differences between Cicero and Saint Augustine concerning the rhetorical art. According to Cicero the oratory makes sense in the context of mere probabilities and aims at convincing the audience. Saint Augustine, on the contrary, thinks the scope of the oratory is given by finding truth in the Holy Scriptures. Indeed, Cicero states his theory as compatible with the arguments which a good lawyer should have, no matter they do not follow truth or hide what is against law. In De doctrina christiana, Saint Augustine prefers to state a rhetoric coherent to the aspirations of the authentic ecclesiastical orator. So, it is due to their different theories that Cicero approaches to a relativism, but Saint Augustine, though he accepts relativity, seeks an oratory practice compatible to the purest expression of truth.


(*) Este artículo forma parte del proyecto FONDEDOC 2001 (P.U.C.Ch.), "Introducción a la retórica clásica". Fue presentado para su discusión en el VI Seminario de Estudios Patrísticos, Facultades de Teología y de Filosofía, P. Universidad Católica de Chile, en septiembre de 2001.

(1) Cfr. "La reconciliación de San Agustín con la retórica en De doctrina christiana", Diadokhé, Revista de Estudios de Filosofía Platónica y Cristiana, Santiago-Buenos Aires, vol. 1, nº 1-2, 1998, pp. 83-94.         [ Links ]

(2) Cfr. para este aspecto, A. Covarrubias: "El itinerario filosófico de San Agustín a la luz de Las Confesiones", Seminarios de Filosofía, Instituto de Filosofía, P. Universidad Católica de Chile, vol. especial, 1993, pp. 163-178.         [ Links ]

(3) Agradezco las observaciones del Profesor Francisco Fortuny, de la Universidad de Barcelona, en lo que respecta a las dificultades de entender la ética ciceroniana como una ética eminentemente jurídica y, por ende, relativista. Sin embargo, me parece consistente la argumentación de Manfred Fuhrmann en "Cicerón y la retórica: la moral de abogado de Cicerón y su evaluación en los siglos XIX y XX", Anuario Filosófico, U. de Navarra, vol. XXXIV/2, 2001, pp. 347-367,         [ Links ] donde analiza la influencia determinante que tuvo en Cicerón la solución aristotélica de una retórica moralmente neutra de la probabilidad, opuesta a las posiciones relativistas de algunos sofistas y a las estrictas exigencias platónicas. De aquí que el abogado y orador Cicerón, llevara en ocasiones al extremo las tergiversaciones de los hechos y el engaño para defender su causa, asumiendo como límite solo la plausibilidad, sin un compromiso ético (cfr. p.e. los informes Pro Cluentio Habito y Pro Milone). En este sentido, Cicerón, desde una perspectiva eminentemente judicial, "se consideró en el derecho de conceder parcialidad a las partes y sus defensores, con la condición de que los jueces no cediesen ni lo más mínimo en lo que consideraban verdadero" (p. 366). Ahora bien, la jurisprudencia actual, a pesar de asumir en lo esencial la ética de abogado ciceroniana, se ve limitada por la obligación a la verdad y la prohibición del encubrimiento punible (cfr. p. 367).

(4) Cfr. De inv. I, 20 ss.

(5) Itaque licet definire locum esse argumenti sedem, argumentum autem rationem, quae rei dubiae faciat fidem.

(6) Cfr. Donovan J. Ochs, "Teoría retórica de Cicerón", en Sinopsis histórica de la retórica clásica, Ed. James J. Murphy, Gredos, Madrid, 1989, p. 156.         [ Links ] En De oratore III, 130 s., Craso afirma que no le preocupa que usemos la etiqueta de filósofo o de orador, con tal de que el personaje en cuestión presente un asunto importante de una manera elocuente.

(7) Sic enim statuo, perfecti oratoris moderatione et sapientia non solum ipsius dignitatem, sed et privatorum plurimorum et universae rei publicae salutem maxime contineri.

(8) Este es, a mi entender, el planteamiento de Platón en el Gorgias, donde el filósofo propone una descalificación radical de la retórica, más que el punto de vista del Fedro, diálogo en el que defiende una oratoria filosófica al servicio de la verdad.

(9) Philip E. Satterthwaite en "The Latin Church Fathers", Handbook of Classical Rhetoric in the Hellenistic Period, Ed. S. E. Porter, Leiden, Brill, 1997, cap. 22, p. 676,         [ Links ] afirma: "The work most cited by the Latin Fathers is the Bible, of which they all show an extensive knowledge. Biblical exegesis, in an innovation of classical rhetorical procedure, is now an acceptable form of argument".

(10) Dice Cicerón que en Atenas estudió filosofía con Antíoco y retórica bajo la enseñanza de Demetrio. Sus compañeros de viaje eran los más excelentes oradores del Asia Menor, pero luego fue a Rodas para estudiar con Molón. Este se encargó de reprimir sus excesos, de tal manera que, al volver a Roma, se percibía a sí mismo un orador diferente (Brutus, 315 ss.).

(11) Los tres primeros libros de esta obra, que tratan sobre el modus inveniendi, fueron escritos a partir del año 397 d. C., dejando inconcluso el III hasta 15, 35. A cinco años de su muerte, en el 426, Agustín terminó el De doct. christ. III y redactó por completo el libro IV, sobre el modus proferendi (cfr. Retract. II, 31, 1).

(12) Noverit igitur hic quidem orator, quem summum esse volumus, argumentorum et rationum locos.

(13) También debería conocer, dice Cicerón, la naturaleza de las palabras tanto aisladas como en construcción, los métodos para determinar la verdad o la falsedad de las cosas, las maneras de resolver la ambigüedad, el modo de definir lo que una cosa es y las relaciones que hay entre especie y género (Orator 115).

(14) Cfr. J. J. Murphy (ed.): op. cit., p. 206.

(15) Ibid. p. 193.

(16) Est enim actio quasi corporis quaedam eloquentia, cum constet e voce atque motu.

(17) El carácter del hombre, dice Cicerón, logra frecuentemente el favor del jurado, pero favorece mucho más a la oratoria todo aquello que fomenta el despertar de las emociones (cfr. De or. 120 s.).

(18) (…) hominum esse duo genera, alterum indoctum et agreste, quod anteferat semper utilitatem honestati, alterum humanum et politum, quod rebus omnibus dignitatem anteponat.

(19) Cfr. J. J. Murphy (ed.): op. cit., p. 111.

(20) Cfr. "Saint Augustin ou le rhéteur canonisé", Bulletin de l'Association G. Budé, serie 4, nº 2, 1955, pp. 37-41.         [ Links ]

(21) Cfr. P. E. Satterthwaite, cap. cit., p. 692: "… Augustine seems to differ from classical rhetorical treatises in two aspects: his downplaying of eloquence (in particular, rhetorical rules) in favour of truth; and his esteem for the Bible (and Christian writings) as literary models".

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